DKV: "El valor de una empresa se refleja en los resultados y en su
compromiso"
A. Medina. Madrid – Expansión – 15 Mayo 2003
DKV Seguros ha presentado, por segundo año consecutivo, su memoria de
sostenibilidad, que incluye el primer informe social auditado de España, así como
indicadores de actuación social y opiniones de expertos, en respuesta a su
compromiso con la transparencia y la responsabilidad social corporativa.
“El valor de una empresa no sólo se refleja en sus resultados financieros,
tenemos que tener en cuenta otros elementos como el compromiso y la relación con
los clientes, empleados y la sociedad”, afirma Josep Santacreu, consejero
delegado de DKV Seguros. La aseguradora, perteneciente al grupo Ergo, es la única
empresa del sector que ha presentado una memoria de sostenibilidad.
La
edición de este año –elaborada con los criterios del Global Reporting Initiative
(GRI)– incluye la primera auditoría social de España, realizada por KPMG, que se
suma a la de Deloitte & Touche para la parte financiera.
La compañía ha
contado con la colaboración de un consejo asesor –formado por siete expertos de
distintos ámbitos–, cuyas sugerencias, junto a las de KPMG, se han traducido en
la inclusión en la memoria social de nuevos indicadores de actuación como la
conciliación de la vida familiar y laboral (en 2001 la compañía introdujo la
flexibilidad de horarios) o el empleo de grupos desfavorecidos (el 4,65% de los
631 empleados en 2002 eran inmigrantes, frente al 1,59% de 2001).
Beneficios
Para José Ramón Pin, profesor del IESE y miembro del consejo asesor, es
importante que “la sociedad, los accionistas y los partícipes de las empresas
vean que las compañías no sólo aportan el aspecto económico, sino también
beneficios para la sociedad”, y añade que la memoria social “es una respuesta al
nuevo papel de los negocios dentro de la sociedad”.
La memoria forma parte
del proyecto de responsabilidad social corporativa de DKV, que tiene como
objetivos cumplir con el papel social de la empresa, la fidelización de los
empleados a través de la acción social y el voluntariado interno, la preocupación
por la transparencia y la ética en los negocios y la relación con los grupos de
interés o stakeholders (clientes, médicos, proveedores, empleados, accionistas,
administraciones y sociedad).
La política social de DKV está integrada en la
estrategia de la compañía y su aplicación es responsabilidad del área del
consejero delegado y, en concreto, del director de Recursos Humanos. El Plan de
Acción Social realizado en 2002 se ha traducido en el desarrollo de 25 proyectos
en las áreas de salud, asistencia social, empleo a grupos desfavorecidos,
educación y medioambiente. La inversión de la compañía superó los 480.000 euros,
cifra que incluye las retribuciones en tiempo, dinero y donación de productos,
así como las compras a centros especiales de empleo y empresas de inserción,
principalmente la Fundación Integralia, creada por la aseguradora.
La estrategia de DKV incluye la difusión de los valores de solidaridad,
responsabilidad y participación de los empleados en estas iniciativas. Esta
estrategia dió como resultado la creación del Grupo de Voluntarios DKV, encargado
de presentar el Plan de Acción Social, cuya aprobación corresponde al comité de
dirección. “Se consideró que había que darle un impulso y que los empleados
supieran que podían contar con la empresa. No basta con la función de las ONGs,
la universidad o las administraciones, hay que aprovechar el conocimiento de las
compañías y su potencial”, señala el consejero delegado de DKV, que afirma que
alguno de los empleados ha elegido el grupo para trabajar por sus proyectos de
acción social.
Aplicación
El programa de responsabilidad social ha tenido ya una aplicación directa
sobre la actividad de DKV, que cuenta con el primer Código de Conducta del
sector, y con el desarrollo del proyecto Lenguaje Claro, que ha cambiado la forma
de elaborar los contratos y la documentación para facilitar su comprensión por el
asegurado. El grupo también ha desarrollado productos de seguros para personas
que tenían dificultades para acceder a estos servicios, como el colectivo con
Síndrome de Down, hijos adoptivos o personas con pocos recursos. “Las empresas no
sólo pueden ofrecer buenos productos y respetar la legalidad, sino que también
tienen la capacidad de generar riqueza y trasladar esa potencialidad a ámbitos
sociales”, indica Josep Santacreu.
Fundación Integralia
En 1999, DKV creó la Fundación Integralia, cuyo objetivo es la integración
socio-laboral de los discapacitados –se calcula que alrededor del 5% de la
población española padece algún tipo de discapacidad y el 70% de ellos (unas
cuatrocientas mil personas) se encuentra en situación de desempleo–.
El
primer proyecto de esta Fundación fue la creación de un Centro de Atención
Telefónica, que se convirtió en el primer centro de este tipo en Europa atendido
exclusivamente por discapacitados, que, a finales de 2002, empleaba a 25
personas, aunque el objetivo es alcanzar los 45 empleados a medio plazo, con más
de 32.000 llamadas atendidas al mes. Este centro, dotado con tecnología avanzada,
presta servicio a los clientes de DKV, y recientemente ha comenzado a trabajar
también para terceras empresas con el fin de crear nuevos empleos entre el
colectivo de discapacitados.
El grupo de voluntarios
Uno de los objetivos de la responsabilidad social de la compañía es la
fidelización y satisfacción del empleado a través de la acción social y el
voluntariado. En 2001 se creó el Grupo de Voluntarios DKV, formado por 25
empleados y responsable de proponer y coordinar las diferentes iniciativas y
establecer relaciones con las ONGs. Cerca de 300 empleados del grupo –la mitad de
la plantilla– han participado en los proyectos del Grupo de Voluntarios
–previamente aprobados por el comité de dirección–.
Entre los proyectos en
activo figuran el Asesor Social Interno (un canal de comunicación de los
problemas de los empleados y familiares), la creación de un comedor infantil en
Togo, la donación de sangre y órganos y la colaboración para recaudar fondos para
la ONG África Viva y con la Asociación de Familias Adoptantes de Aragón (Afada),
para financiar tratamientos médicos para niños de orfanatos en China.