El debate del gobierno de la empresa
Gregorio Izquierdo y Mª Jesús Fernández
Instituto de Estudios
Económicos
Las negativas consecuencias económicas de los escándalos contables
protagonizados por algunas empresas norteamericanas en los últimos tiempos
demuestran la importancia de los sistemas de gobierno interno corporativo para el
buen funcionamiento de la economía. La severa corrección de los mercados
financieros como consecuencia de la crisis de confianza generada por estos hechos
ha repercutido negativamente sobre la riqueza de los pequeños inversores así como
sobre la capacidad de las empresas para financiar sus nuevos proyectos de
inversión, con el consiguiente riesgo de retraimiento de una demanda ya
debilitada por la propia evolución del ciclo económico. Los sistemas de gobierno
corporativo no sólo influyen en la economía a través de su impacto sobre la
confianza, sino también a través de su efecto sobre las decisiones de la empresa,
que determinan su propia eficiencia y
competitividad y la del conjunto del sistema económico.
La falta de coincidencia entre los intereses de los directivos de la empresa
y los de los accionistas (el denominado problema de la agencia) constituye el eje
central en torno al que giran la mayor parte de las teorías sobre gobierno de las
sociedades. Este problema ha propiciado en numerosas ocasiones que los directivos
tomen decisiones contrarias a los intereses a medio plazo de los accionistas. Así
por ejemplo, numerosas empresas se embarcaron en arriesgadas e ineficientes
políticas de crecimiento que requirieron la inversión de grandes sumas de
capital, propiciando un aumento excesivo en sus niveles de endeudamiento y de
capacidad productiva que ahora está pasando factura en las cuentas de resultados.
Otras veces, la tentación de elevar el precio de las acciones empujó a muchos
ejecutivos a manipular las cuentas de la empresa, ya sea aprovechando el margen
de maniobra que ofrece la normativa contable
para realizar una "contabilidad creativa" o falseando directamente las cifras.
Todos estos comportamientos contribuyeron al desarrollo de una burbuja financiera
y al trasvase de capitales hacia proyectos empresariales de dudosa rentabilidad,
resultando todo ello en una asignación ineficiente de los recursos y en la
desconfianza de los inversores.
La incidencia de los sistemas internos de
gobierno de las empresas sobre el funcionamiento de la economía ha motivado la
proliferación de códigos y de comisiones de estudio sobre esta cuestión. No
obstante, debemos evitar caer en la tentación de una sobrerreacción reguladora,
como ha sucedido en Estados Unidos, donde se ha optado, mediante la ley
Sarbanes-Oxley, por imponer de forma detallada las prácticas de gobierno que
deben seguir las sociedades cotizadas. Los principios de voluntariedad y
subsidiariedad del papel del Estado deben
prevalecer sobre el de regulación, puesto que la imposición de unas normas
rígidas que no tengan en cuenta la realidad y las condiciones específicas de cada
empresa restan flexibilidad y eficiencia a la misma, sin por ello impedir de
forma más efectiva la comisión de delitos o las conductas oportunistas. El
principio rector debe ser el de autorregulación. Tal y como expresa el informe
Aldama, en línea con las recomendaciones del informe Winter, las empresas deben
tener libertad para escoger el sistema de gobierno que mejor se adapte a sus
circunstancias, pero al mismo tiempo debe existir la mayor transparencia, de modo
que los inversores tengan conocimiento de las prácticas de gobierno de cada
empresa. De este modo, el mismo mercado castigará a aquellas sociedades que
adopten sistemas que no garanticen de forma adecuada la protección de los
derechos de propiedad de los accionistas.
Enrique Aldama
Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Presidente de
la Comisión Especial para el Fomento de la Transparencia y la Seguridad de los
Mercados Financieros y las Sociedades Cotizadas.
1.- ¿Qué es para usted la empresa y cuál es su misión?
La empresa es el instrumento por excelencia para generar riqueza y empleo. Su
misión en la sociedad es proporcionar bienes y servicios útiles, obtener
beneficios a sus accionistas manteniéndose en un entorno de competencia.
2- ¿En qué consisten las prácticas de Buen Gobierno?
Deben tener dos ejes: el primero es el proceso de toma de decisiones en la
empresa, que debe ser completo y adecuado a las diferentes responsabilidades
nítidamente definidas para los diferentes órganos de gobierno. El segundo eje es
la transparencia. Cada empresa debe tener su código, darlo a conocer y cumplir
con él siguiendo las recomendaciones generales del Informe.
3.- ¿En qué se basa el principio de transparencia?
El principio de transparencia en el gobierno corporativo tiene dos dimensiones
básicas. La primera es la información sobre las normas de gobierno que la empresa
decide voluntariamente asumir. La segunda es la información que la empresa da a
conocer, incluyendo indicadores que permitan seguir en el tiempo la evolución de
la empresa.
4.- ¿Las reglas de buen gobierno garantizan al accionista un comportamiento
ético de la empresa?
La existencia de leyes y códigos de buen gobierno es condición necesaria, pero
no suficiente, para garantizar que la actividad económica se desenvuelva dentro
del clima de confianza, que resulta necesario para la eficiencia de la empresa y
para el progreso social. La experiencia de escándalos como los de Enron o
Worldcom, por citar únicamente los mas destacados, demuestran que ni las leyes
más exigentes ni los códigos mejor elaborados resultan suficientes para
garantizar un buen gobierno de las empresas. Éste exige, sobre todo, competencia
profesional y un comportamiento ético sin tacha por parte de los miembros del
Consejo de Administración y de los gestores.
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Nº 97 - Del 25 de Junio al 1 de Julio del 2003