Guía práctica para hacer una memoria de acción social
Más de 2.000 compañías de todo el mundo publican una memoria de
responsabilidad social junto a su informe económico anual. La mayoría de ellas
utiliza la Guía del GRI, un organismo internacional que ha creado un modelo común
para todas las empresas
Natalia Sanmartin / MADRID (17-06-2003) / www.5dias.com
Las oficinas de la nueva subdirección general de reputación corporativa de
Telefónica tienen unas vistas espectaculares sobre los tejados de Madrid, pero
poco personal para disfrutarlas. Allí, un pequeño equipo de personas ha trabajado
durante cuatro meses para poner en marcha la primera memoria social de la
compañía. 'Hemos enviado y recibido más de 1.000 mensajes electrónicos dentro del
grupo para recopilar toda la información que contiene la memoria', explica Rafael
Fernández de Alarcón, uno de los principales artífices del texto.
El informe de Telefónica, al igual que el presentado por empresas como Repsol
YPF, Endesa, Unión Fenosa o el BBVA, es una recopilación voluntaria y exhaustiva
de indicadores cuyo objetivo es sacar a la luz valores de la compañía que no se
recogen en el informe financiero. Desde las relaciones con los clientes y los
inversores hasta el trato con los proveedores, los efectos sobre el medio
ambiente y el impacto en la sociedad. Una ingente cantidad de información que
resulta difícil reunir, ordenar y clasificar y que, según los expertos, sólo
puede acometerse con tenacidad, orden y mucho rigor.
Pese a todo, la decisión de publicar una memoria social es, ahora mismo, una
opción voluntaria, y no existe unanimidad sobre los indicadores que se deben
reflejar, aunque la mayor parte de las empresas utilizan la guía del GRI (Global
Reporting Initiative), un organismo asociado a Naciones Unidas y fundado en 1997
por un grupo de empresas, sindicatos y organizaciones no gubernamentales.
Así, el GRI reconoce que el sector financiero está comenzando a recibir estas
memorias 'como uno más de sus instrumentos de análisis', algo que se refleja en
la aparición de índices socialmente responsables que bombardean a las compañías
con formularios que controlan posibles inversiones en pornografía, negocio
armamentístico o energía nuclear, entre otros.
La guía, que ha sido utilizada por la mayor parte de las empresas españolas
que han comenzado este año a publicar estos informes, está concebida para ser
aplicada por compañías de todos los tamaños y de cualquier sector y mercado.
Aunque para algunos no es suficiente. 'Nosotros hemos buscado una visión más
amplia, integrando los indicadores del GRI con los utilizados por otros
organismos, empresas de la competencia y compañías de otros sectores', señala
Arancha Martínez-Cortiñán, directora de reputación corporativa de Telefónica. En
el caso de Unión Fenosa, por ejemplo, la compañía se ha ajustado al estándar del
GRI y lo ha validado, además, con una certificación de Aenor, un esquema que ha
seguido también Telefónica Móviles España en su último informe de
sostenibilidad.
Cuadro de indicadores
Pero, ¿qué indicadores debe tener en cuenta una empresa para comenzar a
elaborar una memoria social? La guía del GRI presenta a las compañías un esquema
dividido en tres partes: económico, medioambiental y social. El primero de estos
capítulos sugiere a las compañías recopilar datos que van más allá de los
indicadores financieros habituales. Es el caso, por ejemplo, de citar todos los
países donde las compras a proveedores de la empresa representen al menos el 5%
del PIB o la cifra de los gastos salariales totales desglosados por países o
regiones.
El capítulo medioambiental, el de más tradición, insta a completar indicadores
como el consumo directo de energía, la actuación de los proveedores respecto al
medio ambiente y las multas por violación de la legislación en este aspecto. 'Es
importante facilitar la información mediante cifras absolutas y medidas
normalizadas', señala el GRI. La tercera pata de la memoria, el aspecto social,
refleja datos tan dispares como los métodos de notificación de los accidentes de
trabajo, la tasa de absentismo laboral, el respeto a los derechos humanos, el
trabajo infantil, el respeto a las minorías o las demandas judiciales
interpuestas por clientes.
Arancha Martínez-Cortiñán, Telefónica: 'Los informes acabarán siendo un
deber legal'
El pasado septiembre el departamento de reputación corporativa de telefónica
se dio cuenta de que la memoria financiera de la compañía había dejado de ser
suficiente. 'Al principio nos costó mucho poner el proyecto en marcha. Había
líneas de negocio más interesadas y otras, en cambio, estaban preocupadas por
aspectos como la confidencialidad', explican Arancha Martínez-Cortiñán, directora
de reputación corporativa de la compañía, y Rafael Fernández de Alarcón. Ambos
reconocen que el impulso vino en principio de la alta dirección, pero que poco a
poco ha ido extendiéndose al resto de la empresa. 'A la gente le gusta que se
saque a la luz su trabajo', explican. Los principios, una vez más, no fueron
sencillos. 'Cuando comenzamos vimos que había datos fáciles de obtener, como los
referentes a los recursos humanos o a la relación con los inversores, y otros más
difíciles, como los de sociedad o
medio ambiente'. El grupo, que prevé presentar memorias por cada país y línea
de negocio, está poniendo en marcha un sistema informático que facilite la
realización de los siguientes informes. 'Es bueno ser pioneros y anticiparnos'.
En su opinión, lo que ahora es una decisión voluntaria terminará siendo un deber
legal.
José Manuel Velasco, Unión Fenosa: 'Al principio la idea se recibió con
frialdad'
'Nosotros veníamos haciendo una memoria medioambiental desde 1995. Fue a
mediados del año pasado cuando decidimos pasarnos a un informe de
sostenibilidad'. José Manuel Velasco, director de comunicación de Unión Fenosa,
reconoce que tomar la decisión de realizar una memoria social no fue tarea fácil
al principio y que la iniciativa fue recibida con cierta frialdad. 'Hubo que
realizar una labor interna para explicar que la iniciativa de elaborar un informe
de este tipo no se debía a una moda, sino que era un ejercicio de rigor'.
Velasco, que reconoce que esa percepción ha cambiado 'aunque nos falta todavía
llegar al entusiasmo', advierte que la memoria social de Unión Fenosa no es
únicamente una recopilación de datos, sino que se trata de un compromiso 'de
veracidad y de continuidad'. El informe, que fue presentado la semana pasada y ha
sido publicado en CD-Rom, sigue el esquema de los
indicadores del GRI, y ha sido encomendado a Soluciona Calidad, una filial de
la compañía. Así, la recopilación de los datos en las diferentes líneas de
negocio se llevó a cabo a través de entrevistas personales y con la metodología
de la organización internacional. El precio no ha sido un problema, cada ejemplar
ha tenido un coste de 2,80 euros.
El nuevo lenguaje de las empresas responsables
Toda nueva corriente tiene un nuevo lenguaje. Y los vientos de
responsabilidad, ética y sostenibilidad que sacuden a las empresas de todo el
mundo han traído consigo un glosario de términos que toda compañía que se precie
no puede desconocer. Éstos son sólo alguno de ellos. Trabajo decente. Labor
productiva en la que se garantiza la protección de los derechos incluidos en la
Declaración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y que genera
ingresos y cobertura social adecuada. Ecoeficiencia. Prestación de servicios o
venta de productos con precios competitivos que mejoran la calidad de vida, a la
vez que reducen progresivamente el impacto ecológico. Análisis del ciclo de vida.
Examen pormenorizado de la evolución de cualquier producto o proceso, desde la
extracción de las materias primas utilizadas hasta su consumo, su posible
reutilización o reciclaje y su
eliminación total. Principio de precaución. Acuerdo que se deriva del art. 15
de los Principios de Río e insta a los Estados a no utilizar la falta de certeza
científica sobre la posibilidad de un daño medioambiental para postergar la toma
de medidas destinadas a evitar ese daño. Canibalización. Desmontar productos al
final de su vida útil para utilizar sus componentes en un nuevo producto.