El Señor revela el nombre de Su Iglesia
En el Libro de Mormón se relata algo que sucedió poco después de la visita del
Señor resucitado a su pueblo en América. Los discípulos se hallaban confundidos
pues ya existían varias personas que habían recibido un bautismo, pero había
diferencias en cuanto al nombre que debían poner a la Iglesia. En respuesta de
sus fervientes oraciones, el pequeño grupo de líderes recibió una visita más del
Salvador Jesucristo, quien les contestó en esta forma:
"¿No han leído las Escrituras que dicen que debéis tomar sobre vosotros el
nombre de Cristo, que es mi nombre? Porque por este nombre seréis llamados en el
postrer día; y el que tome sobre sí mi nombre, y persevere hasta el fin, éste se
salvará en el postrer día.
"Por tanto, cualquier cosa que hagáis, la haréis en mi nombre, de modo que
daréis mi nombre a la iglesia; y en mi nombre pediréis al Padre que bendiga
la iglesia por mi causa.
"¿Y cómo puede ser mi iglesia salvo que lleve mi nombre? Porque si una iglesia
lleva el nombre de Moisés, entonces es la iglesia de Moisés; o si se le da el
nombre de algún hombre, entonces es la iglesia de ese hombre; pero si lleva mi
nombre, entonces es mi iglesia, si es que están fundados sobre mi evangelio. En
verdad os digo que vosotros estáis edificados sobre mi evangelio." (3 Nefi 27
5-9).
En una revelación semejante recibida el 26 de abril de 1838, el Señor recalcó
nuevamente ese principio, diciendo:
"Porque así se llamará mi iglesia en los postreros días, a saber, La Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días" (DyC 115:4)
A pesar de ello, los miembros de la Iglesia de Jesucristo han encontrado alguna
resistencia para ser aceptados como sus seguidores. La gente nos conoce más por
el apodo de "mormones" y se ha difundido todo tipo de rumores para minimizar la
importancia que le damos a Jesucristo dentro de nuestra doctrina.
La Iglesia de Jesucristo en nuestros días

En 1995, el logo de la Iglesia sufrió una transformación en su apariencia para
hacer notar mejor a las personas que Jesucristo está presente desde el mismo
nombre de la Iglesia, lo cual se permea, por supuesto, a todas las doctrinas de
la misma. (A la izquierda puede apreciarse el cambio del logo, en su versión en
inglés. Este cambio afecta a todas las construcciones y materiales desde 1995).
Ahora, a principios de Febrero de este año (2001), la Iglesia emitió a los
medios un comunicado en el que desalienta el empleo de los términos "iglesia
mormona", "iglesia de los Santos de los Ultimos Días" o "iglesia SUD" (LDS
Church) para referirse a la iglesia. Este comunicado fue publicado en línea en al
menos tres periódicos, como es el caso del New York Times, en donde se citan
las siguientes palabras del élder Dallin H. Oaks, del quórum de los Doce
Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo:
"A mi no me importa ser llamado mormón, pero no quiero que digan que pertenezco
a la Iglesia Mormona". Expresó que la Iglesia no está desalentando el uso del
término mormón para referirse a los miembros, aunque oficialmente se prefiere el
nombre de Santos de los Ultimos Días. Tampoco se buscan cambios en nombres como
el Coro Mormón del Tabernáculo, el Batallón Mormón, o el Libro de Mormón. La
palabra mormón, tomada del nombre del libro, se refiere tanto a un área
geográfica como al nombre de un profeta.
Las instrucciones precisas, tal como fueron comunicadas a los medios (aún no nos
han llegado en forma de comunicado oficial) son que cuando nos refiramos a la
Iglesia citemos primero su nombre completo y, en ocasiones subsecuentes, el
nombre más corto de "Iglesia de Jesucristo".
"No estamos adoptando un nuevo nombre para la Iglesia", dijo el élder Oaks,
haciendo notar que el nombre no fue inventado por los mormones, sino que fue
revelado por Dios mismo al profeta José Smith. "Hemos adoptado un apócope o
referencia corta para referirse a la Iglesia". Esto nos deja en libertad de usar
en escritos y conversaciones el nombre más corto de "Iglesia de Jesucristo"
siempre y cuando hallamos usado el nombre completo de la Iglesia por lo menos una
vez.
Dónde encontrar la Iglesia Verdadera
Me gustaría agregar a este artículo una impresión personal. En la misión
encontrábamos muchas personas que a veces sentían dudas acerca de la Iglesia. A
mí me gustaba leer con ellas la escritura que se encuentra en DyC 1:30 en la que,
apenas en Noviembre de 1831, el Señor Jesucristo se expresa de la siguiente
manera:
"Y también, para que aquellos a quienes se dieron estos mandamientos tuviesen el
poder para establecer los cimientos de esta iglesia y de hacerla salir de la
obscuridad y de las tinieblas, la única iglesia verdadera y viviente sobre la faz
de toda la tierra, con la cual yo, el Señor, estoy bien complacido, hablando a la
iglesia colectiva y no individualmente".
Después de que el investigador leía con atención esta escritura le preguntaba:
"¿Cómo se siente al saber que el Señor Jesucristo mismo está diciendo que la
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días es la única iglesia
verdadera y viviente sobre la tierra?". Esto dejaba a la persona en libertad de
expresar sus propios sentimientos. Muchos se mostraban sorprendidos al saber que
Dios mismo había tenido este interés de ratificar la identidad de la Iglesia.
Yo sé que el Señor no se equivocó al afirmar este principio y junto con las
personas que lo han leído y han podido sentir en su corazón esta verdad sé, de la
manera más absoluta, que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos
Días es "la única iglesia verdadera y viviente sobre la faz de toda la tierra",
lo cual comparto con ustedes en el nombre de Jesucristo. Amén.