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¿Un alcalde mormón
en Nauvoo?
Sería
interesante, dada la historia de la ciudad, pero no,
no podrá ser. Don Capener, miembro de la Iglesia
de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días,
se postuló para ser alcalde en Nauvoo. Pero
perdió frente a la competencia de Tom Wilson,
quien no es miembro de la Iglesia. Esto no es en sí
demasiado interesante, pues el hecho de que Don
fuese
o no miembro de ésta o de cualquier otra iglesia
debería ser irrelevante en política,
donde cada hombre debiera ser juzgado por su
desempeño.
Pero la verdad es que no lo fue.
Nauvoo
no es una ciudad muy grande. La población es
de alrededor de 1,300 personas y sólo una porción
mínima fue a votar. 349 personas votaron por
Wilson y 137 por Don Capener.
Pero
también estaban quienes vivían en Nauvoo
por una temporada y a quienes se les impusieron
impedimentos
para poder votar, ya que se encuentran en Nauvoo
realizando
tareas temporales. Esto
les sucedió por ejemplo a los misioneros regulares.
También a quienes se encuentran trabajando
en la reconstrucción del Templo de Nauvoo.
Tal vez no hayan sido sino unos 50 votantes, pero
eran votantes al fin y era posible darles una mayor
facilidad para expresarse.
La
peor parte es que no todas las personas que votaron
por Wilson están convencidas de haber hecho
lo correcto, como lo comenta Don, quien, por cierto,
asumió la derrota con una excelente actitud:
"He conocido fuera de campaña a un buen
número de personas que dijeron que yo sería
un gran alcalde, pero que no votarían por mí
porque su familia les mataría debido a que
soy mormón".
Esta
intolerancia religiosa sesga seriamente los
resultados.
"Obviamente, se esperaría que la gente
vote por su consciencia, y hubo mucha gente que lo
hizo, pero no suficientes para hacerme ganar".
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Una
decisión como la tomada por los habitantes
de esta pequeña ciudad tiene que ver también
con su propia historia: Nauvoo fue fundada por los
miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos
de los Ultimos Días, quienes se encontraban
siendo perseguidos por sus "buenos vecinos".
En
"Elementos de la Historia de la Iglesia"
se describe la situación de la siguiente manera:
"En enero de 1839 las amenazas y violencia del
populacho se agravaron tanto, que los miembros de
la Iglesia en Far West se vieron obligados a huir
a Misurí. En noviembre de 1838, los que vivían
en Adam-ondi-Ahman fueron hechados de sus casas y
el general Clark, durante su injuriosa arenga en Far
West, declaró a la gente que ni por un momento
pensara en permanecer otra temporada. En caso de que
intentaran sembrar, no les manifestaría ninguna
clemencia, antes serían exterminados bajo sus
manos. El éxodo se llevó a cabo con
cuanta rapidez las circunstancias lo
permitieron...aún
durante el frío inclemente de los meses
invernales...
el Profeta, preso aún, no podía ayudarles
mucho" ("Elementos de la Historia de la
Iglesia", pág 277).
Los
buenos ciudadanos de Quincy ayudaron muchísimo
a los exiliados, pero al acercarse las elecciones,
los mormones se dieron cuenta de que no podrían
permanecer, so pena de ofender a cualquiera de los
partidos en pugna, lo cual no deseaban, pues la
política
de Quincy era ajena a ellos y amaban tanto a las
personas
de uno como de otro bando.
El
Profeta regresó poco después y lo primero
que hizo fue comprar una serie de terrenos al doctor
Isaac Galland, tan pantanosos y horribles que era
imposible caminar en ellos. Sin embargo, él
había tenido la visión de construir
allí una ciudad majestuosa; y su belleza,
efectivamente,
le ganó después el nombre de "Nauvoo",
o sea, "la Hermosa", en hebreo. En
Nauvoo se construyó de inmediato una universidad
y un templo y los mormones empezaron a prosperar.
En
1844 el Profeta José Smith fue asesinado. En
1845, el Gobernador Ford, quien directamente tuvo
que ver con esta muerte, declaró "Si los
'mormones' permanecen dentro del estado, el
Secretario
de Guerra despachará una fuerte tropa a Nauvoo",
admitiendo que apoyaba la promoción de causas
elaboradas contra ellos para que, si era posible,
se les mostrara como traidores a la nación.
El templo fue incendiado y los Santos de los Ultimos
Días obligados a emigrar, atravesando todo
el país, hasta las Montañas Rocallosas,
fundando lo que es actualmente el Estado de Utah,
en los EEUU.
Este
mismo espíritu de intolerancia es el que,
inadvertidamente,
se ha heredado en Nauvoo, cuyos habitantes
consienten
no votar a causa de su buena consciencia política
sino de la afiliación religiosa de sus candidatos,
obligando a sus familiares y amigos a actuar de la
misma forma. De cualquier modo, es de agradecerse
que los más de 150 años transcurridos
hayan suavizado favorablemente las cosas.
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