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La
Oposición de los Judíos al Bautismo por sus muertos
Por Juan Pablo Marichal, editor del Ezine
SUD
Algunas
de las noticias que he encontrado son muy útiles en la formación
de criterios. Creo que esta es una de ellas: Recientemente, un
genealogista
de Salt Lake City halló 200 nombres de judíos famosos
en los registros de bautismos vicarios de la Iglesia. Esto
contravenía
un acuerdo que se había hecho en 1995 con organizaciones
judías, así que levantó controversia y la Iglesia,
por supuesto, removerá los 200 nombres, y también
aquellos otros que sean necesarios, en un nuevo acuerdo con el
centro
Simon Wiesenthal, de Los Angeles. Además, la Iglesia se ha
puesto a buscar nuevas maneras de filtrar los nombres de judíos
en sus registros.
Entre
los 200 nombres, sorpréndanse, se incluía a Sigmund
Freud; David Ben-Gurion, el 1º primer ministro de Israel, y
parientes de Anna Frank, la niña que se hizo tristemente
famosa al escribir su propio diario durante el holocausto.
Este
tipo de acuerdos pueden afectar cientos de miles de nombres, y el
suceso resulta interesante porque muestra el tipo de respeto que
la Iglesia tiene hacia otras religiones, pero también la
oposición de otras religiones hacia algunas prácticas
de la Iglesia. Un análisis imparcial siempre escucha a las
dos partes. Para entender bien esta oposición y mostrarse
respetuosos y razonables, se hace necesario comprender el punto
de vista de los judíos.

El
punto de vista judío
Hay muy poca gente sobre la tierra tan allegada a su religión
como el pueblo judío. Para ellos, la religión es su
vida misma, en todos sus aspectos. Debemos entender también
que ellos no creen en Jesucristo y en la salvación que de
ello resulta; tampoco practican el bautismo. Por lo mismo, para
ellos resulta sin sentido, y hasta ofensivo, que se bautice a sus
muertos con la esperanza de una salvación en Cristo. Aaron
Breitbart, del Centro Wiesenthal explica que "esta gente ha
nacido judía, han vivido judíos y mucho de ellos han
muerto porque eran judíos. No escogieron ser bautizados como
mormones en vida y no hay razón para que sean bautizados
vicariamente en la muerte". Trata uno de ponerse en su lugar,
y si bien es razonable, también puede uno sentir su fuerte
oposición en la interpretación que se le da a hechos
históricos: "Durante las cruzadas, a la gente judía
se le daba a escoger entre el bautismo y la muerte. Mientras que
muchos escogieron la muerte, muchos de ellos no tuvieron elección.
Fueron bautizados en contra de su voluntad. Aunque esto ocurrió
en la edad media, aún nos golpea el estómago".

El
punto de vista SUD
Por otra parte, los Santos de los Ultimos Días se ciñen
a las Escrituras de la Biblian que indican, como dijo Jesús
a Nicodemo, que "el que no naciere de agua y del Espíritu
no puede entrar en el reino de Dios" (Juan 3:5). Si bien los
SUD respetan las creencias ajenas y no procuran forzar a nadie a
bautizarse, su doctrina toma en consideración que muchas
personas no pudieron o no quisieron bautizarse en esta vida sólo
porque no conocieron el evangelio en su plenitud. También
creen que después de esta vida, se les predica el evangelio
a estas personas. Por lo tanto, y en apego con las enseñanzas
de la Biblia que hablan acerca de esta práctica, los SUD
se bautizan vicariamente en sus templos a favor de las personas
que no se han bautizado en esta vida, con la creencia de que los
muertos, en el mundo espiritual, pueden aceptar o rechazar este
bautismo que se ha hecho en su favor. Es decir, no "fuerzan"
a los muertos a aceptar este bautismo y el sólo hecho de
hacer un bautismo vicario no significa que la otra persona sea
ahora
miembro de la Iglesia, pues, de acuerdo con su doctrina aún
falta que la otra persona acepte en el mundo espiritual la obra
que se ha hecho en su favor y el bautismo sólo se ha puesto
a su disposición para cuando quiera aceptarlo.
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Sumo
Sacerdote de Aarón, vestido
propiamente para oficiar en el templo
de acuerdo con las instrucciones
de la Ley de Moisés en la Biblia
(Exodo 28). |
El
interés que tienen los SUD por el pueblo judío se
incrementa porque ellos mismos se consideran, como los judíos,
parte de la casa de Israel, y herederos de las mismas promesas,
algunas de las cuales se extienden a los nativos de América,
según el registro que se conserva en el Libro de Mormón.
Como cristianos, los Santos de los Ultimos Días consideran
sus creencias como una extensión de las de los judíos,
a las que se agrega la creencia en el Mesías que vino, que
realizó una obra salvadora por toda la humanidad y que ha
de regresar en estos últimos días. Este interés
ha llevado a muchos SUD a presentar ante el templo, para su
bautismo
vicario, los nombres de muchos judíos prominentes y famosos,
a fin de poner a su disposición las bendiciones del evangelio
para cuando quieran y si es que quieren aceptarlas. Pero esta
disposición
no ha sido correctamente entendida por el mundo en general, y ha
molestado a los judíos en tal forma que la Iglesia llegó
a acuerdos con organizaciones judías en 1995, en el sentido
de remover los nombres de muchos judíos de sus registros.
Mantener este acuerdo es, sin embargo, algo difícil, pues
en sus registros la Iglesia no hace ninguna anotación de
raza o credo e inevitablemente se le "cuelan" muchos nombres,
por lo que ahora se está trabajando en la búsqueda
de un nuevo sistema de filtrado que haga más fácil
diferenciar los nombres de quienes son judíos.

¡Pero
yo tengo un familiar judío!...
La noticia anterior no debe preocupar a quienes realizan la obra
del templo en favor de sus propios familiares fallecidos. El
problema
en realidad se presentó cuando algunos SUD presentaron ante
el templo sin permiso nombres de judíos célebres que
no eran familiares suyos. No hay ningún problema cuando el
bautismo se realiza por ancestros o familiares directos, o cuando
se cuenta con el permiso escrito de los familiares directos de la
familia fallecida. Esto hará posible el avance de la obra
para la mayoría de los Santos de los Ultimos Días.
Los SUD que no estén en estas posibilidades harán
bien en recordar la promesa bíblica de que vendrá
el día en que todo mundo, incluso los judíos, reconocerán
a Cristo como el Salvador; cosa que puede darse en cualquier
momento
en este mundo que está cambiando con una rapidez vertiginosa,
así como ya se han dado muchos milagros semejantes en los
últimos años (i.e., la caída del muro de Berlín,
la apertura misional de Rusia). A quienes sientan la necesidad de
predicar el evangelio a un judío, les recomiendo primero
la lectura cuidadosa del libro "Conciudadanos de los Santos",
de Hartman Rector, Jr., donde un judío cuenta la historia
de su conversión, con muchos detalles interesantes sobre
cómo el mensaje del evangelio afectó su cultura y
cuáles fueron los aspectos y conceptos del evangelio que
más contribuyeron a su conversión.

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