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Cuando
la verdad se perdió en la tierra
por JPMarichal, editor del Ezine SUD
Un
banco necesita un mínimo de tres patas para poder sostenerse.
Igualmente, la Iglesia, tal como fue formada por Jesucristo, tenía
un mínimo de tres características esenciales.
La
primera de estas características era la existencia de profetas
y apóstoles (Efesios 2:20), a quienes "él mismo
constituyó" (Efesios 4:11-14). A estos profetas y apóstoles
el dio la autoridad para dirigir la obra de la Iglesia en la
tierra,
y a fin de asegurar que ellos ejercieran esta autoridad de la
manera
correcta, Jesucristo mismo seguía comunicándose con
ellos desde los cielos. A esto último se le conoce con el
nombre de revelación.
Dicho
en una sola frase, Jesucristo dirigía la Iglesia desde
los cielos a través de profetas y apóstoles autorizados
en la tierra, a quienes revelaba Su voluntad. La Iglesia no
podía ser la Iglesia de Jesucristo a no ser que Jesucristo
mismo la dirigiera.
La
apostasía
No obstante, este modelo, establecido por Cristo, duró muy
poco tiempo. Uno a uno, los apóstoles de Jesucristo fueron
siendo asesinados, sin dejar tiempo a que otros fueran ordenados
a ese ministerio. Al morir el último de ellos, ninguno quedó
autorizado para recibir revelación y continuar la obra que
ellos realizaban. Al perderse la autoridad, la revelación
también fue quitada de sobre la tierra.
Esta
pérdida fue como quitarle las tres patas al banco: sin esta
dirección, y aislados debido a la persecución de romanos
y judíos, los miembros de la Iglesia cayeron en diversas
prácticas y creencias, muchas de ellas opuestas al evangelio
predicado por Cristo, perdiéndose gradualmente en la incertidumbre
y en la obscuridad.
En
las enciclopedias a esta época se le conoce como obscurantismo.
En las escrituras se le da el nombre de apostasía, que quiere
decir la pérdida de la verdad. El
apóstol Pablo predijo esta pérdida desde mucho tiempo
antes, cuando dijo, hablando de la venida de Jesucristo:
"Nadie
os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin
que antes venga la apostasía... ¿No os acordáis
que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía
esto?" (2 Tesalonicenses 2:3,5; énfasis agregado; ver
también 1 Timoteo 4:1-3).
Todo
el teclado es necesario
No es que se haya perdido la verdad por completo, pues se
conservaron
algunos fragmentos valiosos de la misma. Cada quien defendió
un pedazo de esta verdad, formándose multitud de iglesias
con el tiempo, oponiéndose unas a otras (a veces hasta en
forma de guerras) aunque las verdades defendidas fueran en
realidad
complementarias. El poco deseo de las personas por entender y
tolerar
las creencias de otros facilitó que se dieran estas
diferencias.

El
evangelio que Jesucristo enseñó es como un gran piano
el cual produce la melodía de la felicidad. Intenta tocar
una buena melodía con sólo dos o tres teclas. ¿Verdad
que es imposible? Cuantas más teclas de un piano a9lcanza
uno a tocar, mejores melodías pueden componerse. La melodía
de la completa felicidad no puede tocarse con sólo una parte
del teclado.
La
necesidad de una restauración
Debido a que la autoridad se había perdido, el hombre no
podía restaurar la verdad y la Iglesia de Jesucristo a su
estado original, a pesar de sus mejores intentos. Era necesario
que Dios mismo viniera a la tierra a hacerlo; restaurando profetas
y apóstoles, dándoles de nuevo la autoridad debida
y habilitándolos para que pudieran recibir la revelación
necesaria. Los antiguos apóstoles también predijeron
esto en la Biblia, como cuando Pedro señaló, hablando
de nuestros días:
"Así
que arrepentíos y convertíos, para que sean borrados
vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor
tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo,
que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el
cielo reciba hasta los tiempos de la restauración
de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus
santos profetas que han sido desde tiempo antiguo" (Hechos
3:19-21, énfasis agregado).
Lo
cual indica que la voluntad de Dios no fue dejarnos para siempre
en esta confusión y obscuridad, sino que El mismo vendría
para restaurar Su obra y Su Iglesia sobre la tierra. Pedro señaló
también que este tiempo ha sido anunciado y esperado por
todos los santos profetas de Dios.
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