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Lo
que sabemos sobre Juan el Bautista
por Juan Pablo Marichal, editor del Ezine
SUD
Poniéndose
en su piel
Cuando Walter Thomsen se dio cuenta de que estaría representando
a Juan el Bautista en una producción de 1976, decidió
estudiar la vida de Juan. Nuestro director nos había
pedido conocer realmente a los personajes que estábamos
representando.
Todo lo que sabía sobre Juan el Bautista era que había
salido por el desierto predicando el arrepentimiento. Bautizó
al Salvador y apareció a José Smith y a Oliverio Cowdery
en los últimos días. Es realmente todo lo que sabía
acerca de él. Despues de estudiar sobre él este año,
llegó a significar mucho para mí. ¿Pueden imaginar
ser el precursor del Salvador, venir a este mundo y prepararlo
para
la venida de Cristo y entonces estar realmente con él mientras
estuvo sobre la tierra - predicando y conversando con él?
"He comprendido lo que el Salvador quiso dar a entender cuando
dijo: 'Entre los nacidos de mujer no se ha levantado uno más
grande que Juan el Bautista: aunque el que es el menor en el reino
de los cielos es mayor que él (Matt. 11:11.)
- Jeane Woolfenden, Songs Sung Backstage and in Balconies,
New Era, Feb. 1977, 27
Predicho
por profetas
Siendo tan importante, el servicio que Juan haría
fue profetizado desde cientos de años antes por profetas
como Lehi (1 Ne. 10:7-10), Nefi (1 Nefi 11:27; 2 Nefi 31:4-18) e
Isaías (Isaías 40:3).
Fue preparado desde niño
Su nacimiento y su nombre fue revelado a sus padres en
circunstancias
extraordinarias, dentro de los muros del templo mismo (Lucas
1:5-25).
Mientras estaba embarazada su madre, Juan saltó en el vientre
cuando sintió cerca la presencia del Salvador (Lc. 1:39-41).
El libro de Doctrina y Convenios informa que Juan "fue lleno
del Espíritu Santo desde el vientre de su madre", además
"cuando tenía ocho días de edad, el ángel
de Dios lo ordenó para este poder", es decir, el poder
de preparar la vía delante de Jesucristo para que el mundo
pudiera recibirlo (DyC 84:27-28).
La
vida de Juan no debe haber sido fácil. Sabemos que, debido
al cruel edicto de Herodes para matar a todos los niños pequeños,
su madre escapó con él y vivió durante mucho
tiempo en el desierto, alimentado con langostas y miel silvestre,
hasta que Dios le llamó para que comenzara a predicar y a
preparar el corazón de la gente para que pudieran reconocer
al Salvador cuando le vieran. El padre de Juan fue un justo
poseedor
del sacerdocio y un hombre valiente. Cuando rehusó revelar
el escondite al que había mandado a su familia, y mientras
oficiaba en el templo, murió asesinado por orden de Herodes
entre el templo y el altar.
Bautizó
al Salvador
El bautismo no era algo nuevo ni desconocido para los judíos.
Se practicaba desde Adán (Moisés 6:64-68) y había
sido practicado en la época de Moisés (1 Cor. 10:2).
Cualquiera pudo haber bautizado a Jesucristo, pero el se trasladó
desde Nazaret hasta Betábara para ser bautizado específicamente
por Juan, porque le reconocía como el único que realmente
tenía la autoridad para hacerlo. Resulta interesante observar
sobre un mapa que la distancia entre estos dos puntos abarca casi
todo lo largo del Jordán, una enorme distancia difícil
y llena de montañas (se supone que Betábara se encontraba
a la altura de Jericó). Viendo el mapa uno se da cuenta de
que Jesús tenía una poderosa razón para acudir
a Juan y a nadie más para su bautismo. Juan era el único
legítimamente autorizado y Jesús lo sabía.
Preparó
discípulos para Cristo
Juan testificó de Cristo antes de bautizarlo, en su bautismo
y después de él. Envió grupos de sus discípulos
al Salvador para que lo reconocieran; procuraba que la gente
tuviera
un testimonio por sí misma y no sólo por lo que él
les decía. Tan bien realizó Juan su labor de preparar
a la gente delante de Cristo que al menos dos de los primeros
apóstoles
a los que llamó Jesucristo fueron escogidos entre los discípulos
que había tenido Juan (Jn 1:35-42).
Fue
un hombre de valor
Juan fue un hombre que no apreciaba ni su propia vida cuando se
trataba de decir la verdad. Era audaz, a tal punto que no vaciló
en denunciar públicamente la conducta incestuosa del propio
Herodes, que había tomado por mujer a Herodías, la
esposa de su hermano Felipe. Esta audacia le ganó la cárcel,
pero Herodes no se atrevió a dañar a Juan porque sabía
que contaba con muchos discípulos y simpatizantes. Sin embargo,
le asesinó finalmente a causa de una bien urdida trampa de
Herodías, quien le odiaba a muerte.
El
profeta más grande
Jesús rindió tributo a Juan el Bautista como su precursor,
como buen poseedor del sacerdocio y como la única persona
autorizada para bautizarle al decir que Juan era el profeta más
grande que se había levantado hasta el momento. Jesús
mismo reconoció su autoridad y no comenzó a predicar
públicamente sino hasta que Juan ya no pudo hacerlo por sí
mismo (Mt. 4:12,17).
Un
ángel de los últimos días
"Así, Juan murió como un mártir, como
muchos de los siervos del Señor. Casi 800 años después
el apareció a José Smith y a Oliverio Cowdery como
un ser resucitado, puso sus manos en sus cabezas y les ordenó
al Sacerdocio Aarónico. Tuvo que ser un ser resucitado para
hacerlo, porque los espíritus no pueden imponer las manos
en los mortales (Ver D&C 129; ver también Enseñanzas
del Profeta José Smith, p. 191 de la versión en inglés.)
Alguna vez, entre su muerte a los 32 años y su aparición
al Profeta José Smith el 15 de Mayo de 1829, Juan resucitó,
quizás poco después de la resurrección de Jesús
mismo (ver
D&C 133:55.)
"José Smith narra su ordenación por Juan el Bautista:
"Mientras en esto nos hallábamos, orando e implorando
al Señor, descendió un mensajero del cielo en una
nube de luz y, habiendo puesto las manos sobre nosotro, nos
ordenó,
diciendo:
"Sobre vosotros, mis consiervos, en el nombre del Mesías,
confiero el sacerdocio de Aarón, el cual tiene las llaves
del ministerio de ángeles, y del evangelio de arrepentimiento,
y del bautismo por inmersión para la remisión de los
pecados; y este sacerdocio nunca más será quitado
de la tierra, hasta que los hijos de Leví de nuevo ofrezcan
al Señor un sacrificio en rectitud".
"...dijo que se llamaba Juan, el mismo que es conocido como
Juan el Bautista en el Nuevo Testamento, y que obraba bajo la
dirección
de Pedro, Santiago y Juan." (José SmithHistoria
1:6872.)
"Cada vez que un hombre jóven bendice o distribuye el
sacramento de la Cena del Señor o lleva a cabo un bautismo
para la remisión de pecados, puede literalmente trazar su
autoridad hacia atrás en el sacerdocio hasta el día
en que Juan el Bautista ordenó al Profeta José Smith
y a Oliverio Cowdery".
- Robert J. Matthews, There Is Not a Greater Prophet:
The Ministry of John the Baptist, Ensign, Jan. 1991, 17
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