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El
Talento de DaVinci
por
JPMarichal, Editor del Ezine SUD
Poca
gente (entre las cuales ahora tú te encuentras) sabe que
Leonardo DaVinci, además de ser todo lo que era, era también
escritor. En su extraño estilo -gustaba de escribir de derecha
a izquierda- escribía fábulas, bellamente ilustradas
y de un sublime valor moral. De su repertorio, te comparto estas
dos perlas. ¡Házlas llegar a alguien más!
El
Asno y el Hielo
¡Cuántas
veces, por pereza, tomamos por óptima una solución
a nuestros problemas que no sirve sino para ponernos en mayores
dificultades!
Érase una vez
un asno cansado que no se sentía con ánimos de caminar
hasta el establo.
Era invierno, hacía
mucho frío y todos los caminos estaban helados.
- Yo me quedo aquí
- dijo el asno, echándose en el suelo.
Un gorrioncillo hambriento
se le posó cerca y le dijo al oído:
- Asno, no estás
en el camino sino en un lago helado. Ten cuidado.
El asno, muerto de
sueño, dio un lárgo bostezo y se durmió.
Pero el calor de su
cuerpo comenzó, poco a poco, a deshacer el hielo, hasta que
con un gran chasquido el hielo se rompió.
Cuando se encontró
bajo el agua, el asno despertó alarmado; pero ya era demasiado
tarde, y se ahogó.
El
Camello
El camello, arrodillado,
esperaba impaciente a que su amo terminase de cargarlo. Un saco,
dos, tres, cuatro...
- Pero, ¿cuándo
terminará? - decía para sí.
Al fin el hombre chasqueó
la lengua y el camello se alzó.
- Vamos - ordenó
su dueño tirándole de la brida. Pero el camello no
se movió.
- ¡Venga! ¡Adelante!
- gritó el hombre, dando un tirón a la cuerda. Pero
el camello, apuntalado sobre sus patas, permaneció inmóvil.
- Ya comprendo - dijo el
patrón; y dando un suspiro le quitó dos sacos de la
grupa.
- Ahora el peso me parece
el justo - murmuró para sí el camello y se puso en
marcha al instante.
Caminaron a buen paso todo
el día y el hombre pensó que llegarían hasta
el pueblo. Pero el camello, al llegar a cierto lugar, se paró.
- Haz un esfuerzo - pidió
el camellero -; unas leguas más y llegamos a casa.
Por toda respuesta, el camello
se tumbó en el suelo.
- Mis patas - se dijo -
aseguran que por hoy ya han caminado bastante.
Y el hombre se vio obligado
a descargarlo y a acampar toda la noche en el desierto junto a
él.
Es
bueno ocuparse de nuestros semejantes y demostración de afecto
permitir que los demás se preocupen por uno; pero no debe
perderse de vista la realidad de que la propia supervivencia está,
en definitiva, en manos de nosotros mismos.
Entrevista
con el élder Jeffrey R. Holland
(Continúa
la entrevista que la hna. LauraMaery
Gold sostuvo con el élder Jeffrey R. Holland, del Quórum
de los Doce Apóstoles, acerca de las ventajas y desventajas
del uso de Internet para los Santos de los Ultimos Días)
Hna.
Gold: ¿Por qué no es el sitio
de la Iglesia más grande de lo que es?
Elder
Holland: Estamos tomando sólo un paso a la vez. Hemos
empezado con un modesto inicio - un inicio apropiado, pero es
modesto.
No hemos sido casuales, sino que lo hemos enfocado con precaución
y una suerte de paso mesurado. Estamos poniendo en línea
lo que parece de más interés. Mientras ese mundo se
despliega, haremos desarrollos comparables. Es sólo que no
hemos encontrado mucho incentivo en poner una multitud de cosas
en línea que no serían de interés y que no
serían de mucha ayuda para la gente. Pero sí, puedes
esperar ver más información en el futuro para el beneficio
de los miembros. Si uso la palabra "investigación",
tal vez esté abusando en el presente. Pero la gente querrá
tener más materiales de referencia básicos de la Iglesia,
y eventualmente será posible encontrarles allí.
(Entrevista
al élder Jeffrey R. Holland en "Mormones
en Internet", por LauraMaery
Gold, página 28)
Continuará
en el próximo ejemplar
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