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La
Lección de las Hormigas
por JPMarichal, editor del Proyecto SoyMormon.com
Nota:
No haga este tipo de cosas en casa. Deje a las pobres hormigas en
paz :)
Las
hormigas, como las abejas, se agrupan formando sociedades sumamente
organizadas. Existe entre ellas una división del trabajo,
y cada hormiga cumple con fervor su función biológica
asignada. Cuando una hormiga descubre un banco de alimento, lo comunica
a otras rozando sus antenas y ésta lo comunica a otras más.
La primera hormiga deja un rastro de olor, que otra hormiga sigue
dejando a la vez el suyo. De esta manera se forman las "filas"
de hormigas que tan frecuentemente observamos en nuestros hermosos
patios :). Jamás me imaginé que las hormigas tuvieran
también un sentido del propio valor y de la individualidad
y fue muy impactante para mí lo que me sucedió al
comprobarlo.
En
una ocasión me hallaba trabajando en el patio de mi mamá,
y entre los materiales que usaba para mi trabajo, llevaba un frasco
de thiner. Al cruzar por el patio observé, sobre la tierra
seca, una larga fila de hormigas, llevando trocitos de hojas a su
cueva. Pensando en que las hormigas se guían siguiendo el
olor de sus predecesoras, se me ocurrió una travesura cruel.
Derramé un poco de thiner sobre el camino de las hormigas.
El thiner tiene un olor fuerte y pronto las hormigas, al llegar
a la gran mancha de thiner sobre la tierra, se detuvieron confusas.
En solo un momento, las hormigas que estaban del otro lado de la
mancha habían llegado a su hormiguero, mientras que las demás
se agolpaban frente a la mancha y abandonaban sus hojas sin saber
que hacer.
Continué
con mis tareas y de vez en cuando echaba un vistazo al manchón
sobre la tierra. Cada vez, encontraba más y más hormigas
agolpadas frente a la mancha, en una actitud de completo desorden
y confusión. Junto a ellas, comenzó a formarse un
montón de pedacitos de hoja abandonados.
De
pronto, hubo algo que llamó mi atención y me obligó
a detenerme a observarlas más cuidadosamente. Había
unas pocas hormigas, unas cinco, que estaban haciendo algo muy extraño.
Cada una por separado, sin haberse puesto de acuerdo, desde donde
se encontraran, trataban de abrirse paso entre las otras hormigas,
con sumo vigor, para llegar a la mancha.
Cada
una, cuando llegó, "observó" la mancha con
cuidado y "analizó" la situación. Algunas
se aventuraron a cruzarla de frente, pero se regresaron a los pocos
pasos, probablemente porque el olor del thiner era más concentrado
hacia el centro. Unas dos más siguieron la ribera de la mancha
para rodearla. De ellas, una llegó más rápidamente
al otro extremo y encontró el rastro de olor situado al otro
lado de la mancha de thiner. Entonces, para mi sorpresa, cruzó
directamente por en medio de la mancha de thiner, resistiendo
el fuerte olor, hasta llegar al conjunto de hormigas agolpadas,
localizó a una y comenzó a frotar con ella fuertemente
sus antenas. La hormiga contactada pareció cambiar de actitud,
como si despertará de un letargo, se activó y se dedicó
frenéticamente a frotar sus antenas con cuanta hormiga encontrara
a su paso. Tan pronto una hormiga recibía el mensaje, salía
de su pasividad y lo transmitía a todas las demás.
Por
su parte, otras dos hormigas habían logrado también
rodear la mancha y, de la misma manera que la primera, encontraron
el rastro de olor y luego cruzaron la mancha por enmedio hasta llegar
a la ahora emocionada multitud. Al seguir el rastro de la primera,
dejaron también su propio rastro de olor por enmedio de la
mancha, el cual era cada vez más perceptible para todas.
Pronto se restableció el rastro con suficiente claridad y
en breve la fila de hormigas se abalanzó con determinación,
cargando de nuevo sus hojas, a través de la mancha.
La
actitud de esas pocas hormigas había cambiado la historia,
al menos a pequeña escala. Cuando regresé a casa,
después de mis tareas, me repetí una y otra vez estra
frase, cual si fuera un susurro dentro de mi mente: "El
líder no es el que se contagia con la actitud de los demás
frente al problema, sino el que mira por encima de ello y se atreve
a encarar el problema de otra manera y con una actitud diferente".
El pequeño grupo de hormigas con iniciativa no sólo
había logrado encontrar el rastro de olor para sí
mismas, a pesar del fracaso de los primeros intentos, sino que habían
pasado por en medio de la mancha, soportando la incomodidad, para
establecer un nuevo rastro de olor y lo habían comunicado
a sus compañeras. Sólo entonces habían logrado
cambiar la actitud de las demás.
Preguntas
para Nosotros
- ¿Cómo
se aplica la lección de las hormigas a nosotros
como miembros comunes en cada uno de nuestros barrios?
- ¿Nos
contagiamos con la actitud de otras personas? ¿Somo parte
de la crítica, la intoleracia, el chisme, la falta de perdón
y otros males?
- ¿Cómo
se aplica esta lección a nosotros en nuestras familias?
- ¿Qué
podemos hacer para convertirnos en aquellos que miran por encima
de los problemas y de la actitud de los demás para intentar
diversas soluciones a nuestras propias "manchas"?
- ¿Qué
fue lo que hicieron las hormigas pioneras cuando fracasaron sus
primeros intentos? ¿Por qué?
- ¿Por
qué regresaron cuando pudieron haber aprovechado el hallazgo
del rastro de olor para sí mismas?
- ¿Cómo
podemos usar la lección de este relato para mejorar nuestro
desempeño en nuestros llamamientos, en nuestra enseñanza
y en la obra misional? ¿Qué tiene que ver con cada
aspecto?
- ¿De
cuantas diferentes maneras las hormigas que restablecieron el
rastro imitaron la misión y la manera de proceder de nuestro
Salvador Jesucristo? ¿Qué podemos hacer los que
hemos tomado sobre nosotros el nombre de Cristo?
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