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| Asunto: | [gap-argentina] El régimen post Bush, un pronóstico | | Fecha: | Domingo, 6 de Enero, 2008 16:43:29 (-0300) | | Autor: | Monica Barbagallo <monicaba @..........ar>
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----- Original Message -----
From:
mauricio El régimen post Bush, un pronóstico
Richard K.
Moore Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Germán
Leyens
Para entender en algo los asuntos políticos estadounidenses, hay
que comprender un poco quienes son los que toman realmente las
decisiones entre bastidores, y cuáles son sus intereses. Así podremos
albergar una cierta esperanza de identificar las agendas ocultas servidas
por acciones y programas del gobierno, y una cierta esperanza
de identificar las estrategias a largo plazo que están en
juego.
Resulta - y la persona informada ya debiera saberlo - que una
pequeña camarilla de familias acaudaladas es la que esencialmente posee
y dirige EE.UU. - la que posee y controla la Reserva Federal.
Los Rockefeller son miembros obvios y bien conocidos de esta
camarilla, pero hay otros menos conocidos, no todos estadounidenses, y
algunos cuya identidad sigue siendo hasta hoy un secreto
cuidadosamente guardado. Ni siquiera sabemos exactamente quién lleva la voz
cantante.
Esa ha sido la naturaleza de nuestra `democracia' desde 1913,
cuando la Ley de la Reserva Federal fue aprobada furtivamente por el
Congreso durante un receso navideño, por los mismos que financiaron la
campaña de Woodrow Wilson y que se convirtieron en los propietarios
privados del nuevo todopoderoso banco central. La primera iniciativa
de importancia de esos sujetos, los antepasados de la actual
camarilla gobernante, fue financiar ambos lados en Europa durante la
Primera Guerra Mundial, y luego complotar para realizar la entrada de
EE.UU. en la guerra justo a tiempo para inclinar la balanza a favor del
lado preferido por la camarilla - el mismo patrón que
posteriormente caracterizó la Segunda Guerra Mundial.
Desde ese
momento la política de EE.UU. ha estado firmemente en manos de la camarilla
original de la Reserva Federal y sus descendientes. Los medios dominantes
también están dominados por la misma camarilla, de modo que nunca se permite
que la opinión pública interfiera con sus objetivos fundamentales. Los medios
pueden ser utilizados para apoyar a los presidentes establecidos o para
debilitarlos, dependiendo de lo que convenga a esos objetivos. Ningún
presidente que se haya vuelto contra esa gente ha sobrevivido durante mucho
tiempo en su puesto; lo vimos más recientemente en el caso de Kennedy. Los
tentáculos de la camarilla llegan incluso a los escalones superiores de todos
los servicios de inteligencia y el Pentágono, y a esos influyentes
foros globales, como la OMC, la Comisión Trilateral, y los
Bilderberg.
Bush y los neoconservadores han sido simples instrumentos
pasajeros de esta camarilla. Sucedió que los neoconservadores impulsaban un
paquete atractivo para la camarilla, que prometía hacer progresar algunos
de sus objetivos. Al seleccionar a los neoconservadores para que
fueran los conductores tras el nuevo gobierno, la camarilla de ninguna
manera estaba adoptando la filosofía neoconservadora, ni estaba
adoptando todo el paquete del Proyecto para el Nuevo Siglo
Estadounidense (PNAC). Simplemente estaba empleando un instrumento
conveniente tácticamente alineado por el momento con sus intereses.
Cualquier instrumento semejante puede ser descartado en todo momento si
su conducta se hace contraproducente, o si aparece un instrumento
mejor. Siempre hay un Plan B preparado para cualquier instrumento que
pueda perder el camino o comience a decepcionar.
Bush, quien
probablemente ni siquiera ha leído la agenda del PNAC, fue seleccionado por
motivos totalmente diferentes. Sabiendo que la agenda sería muy impopular, la
camarilla decidió que sería muy difícil defenderla lógicamente, incluso con
un control total sobre los medios. Un presidente articulado e inteligente
parecería ser un demente si tratara de defender esas políticas insanas. Por
ello, nuestra camarilla pensó astutamente: ¿por qué no colocar a alguien allí
que es obviamente un tarado, con toda su pobre alma, para que el público
crea que enfrenta la estupidez de un hombre, y no comprenda lo que
sucede en realidad? Por cierto Bush, al no tener idea de otra cosa que
el golf, los saqueos, la cocaína, y los líos de faldas, tendría que
ser mantenido bien lejos de todo rol en la dirección de la Casa Blanca.
De ahí la necesidad de tener a Cheney, el verdadero presidente en
la sombra, que deja todas las operaciones fotográficas a Bush, que
se mantiene fuera del ojo público, y que lleva consigo la Caja Negra
del Armagedón dondequiera vaya, algo que sólo los presidentes
oficiales han hecho hasta ahora.
Fue el proyecto que entró en
operación en la campaña presidencial inicial de Bush. Todo estaba alineado
para lanzar una importante empresa imperialista, los preparativos para el
11-S estaban bien avanzados, y ningún poder en la Tierra iba a detener el
Show de Bush. Por cierto, Bush el Inocentón iba a ganar, no importa cuánto
amaño de votos y mentiras de los medios fueran necesarios, o cuántos jueces
de la Corte Suprema se requirieran para cumplir la tarea. Como
último recurso no hubiesen titubeado en liquidar a Gore, uno de los suyos,
si hubiera sido el único camino para allanar el camino a su hombre,
una táctica que utilizaron antes con Bobby Kennedy. Pero ahora existen
las máquinas Diebold; todo se puede lograr mediante un solo mensaje
de comando informático, especificando qué candidatos han de obtener
qué porcentaje de votos en cada circunscripción. Los sondeos de boca
de urna han sido abandonados ya que suministran evidencia estadística dura
del amaño sistemático.
Los neoconservadores han logrado mucho para sus
titiriteros de la elite, y a cambio han recibido mano libre para saquear a su
gusto, canalizando todos esos miles de millones de dólares para la guerra
de Iraq a sus propios tesoros corporativos y carteras de inversión. Ellos,
por su parte, han establecido los fundamentos de un Estado fascista en EE.UU.
y Canadá, obtenido las reservas de petróleo de Iraq, construido megabases
avanzadas permanentes en Iraq, desestabilizado exitosamente Iraq y lo han
preparado para la balcanización, obtenido rutas para gasoductos en
Afganistán, restaurado el rentable comercio del opio, y progresado hacia el
logro de la capacidad de primer golpe que será necesaria para cuando
llegue el momento para enfrentar a Rusia y China. Por cierto, un
buen conjunto de logros importante en muy poco tiempo. Pero para
nuestra camarilla, la pregunta eterna es: "¿Qué has hecho últimamente para
mí, mijito?"
La intención neoconservadora de bombardear Irán fue el
momento en el que el instrumento comenzó a decepcionar, y amenazó con perder
la ruta. Todo el que pensara seriamente en el resultado de un
bombardeo sabía que un ataque rápidamente se saldría de cualquier control
- considerando las armas avanzadas suministradas por Rusia al
impulsivo Irán, y que el polvorín involucraría a un Israel de tiro fácil,
con poderío nuclear, clínicamente trastornado. Por cierto, Rusia y
China estarían preparados en una alerta ultra elevada, listos
para intervenir con la fuerza debida si la espiral cruzaba ciertas
líneas no especificadas trazadas en la arena. Los neoconservadores lo
sabían y la camarilla lo sabía. Cualquier ataque contra Irán, por
bien planificado, limitado, y ejecutado que fuera, sería jugar a la
ruleta rusa con la Tercera Guerra Mundial.
Los neoconservadores
estaban dispuestos a dar ese paso, a jugar ese juego, y estaban muy avanzados
en sus preparativos, tanto del tipo militar como de las operaciones
psicológicas. Es obvio que no los disuadía la posibilidad de una guerra
nuclear global generalizada. No tiene nada que ver con la pretendida creencia
de Bush en el Apocalipsis y en la ascensión de los elegidos, sino más bien
con la evidente creencia de los neoconservadores en que estaban `listos
para la gran empresa," copiando directamente una página de Dr.
Strangelove ["Dr. Insólito" o "¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú"], con
los neoconservadores en el papel de Jack D. Ripper. A diferencia
del demencial comandante de base del Comando Aéreo Estratégico,
sin embargo, los neoconservadores se vieron obligados a telegrafiar
sus acciones, y a la camarilla no le gustó el guión. Sabía que
la capacidad de primer ataque no estaba cerca de estar lista, y la
ruleta rusa no es un juego que le guste jugar. Sólo lo juega cuando
tiene todas las mejores cartas y una participación mayoritaria en el
casino.
Así que había llegado la hora de tirar el enjuague al
instrumento neoconservador. Fue algo sorprendentemente fácil. El primer paso,
dado quién sabe hace cuánto tiempo, fue informar discretamente al
Estado Mayor Conjunto de que el proyecto Irán está anulado, no importa
qué órdenes puedan llegar de la Casa Blanca o de la Caja Negra.
Esta noticia, desde luego, debía permanecer limitada a los presentes,
como por cierto sucedió. Una vez que asegurado en secreto el castillo,
fue algo trivial plantar las semillas que desharían todo el agriado
tren neoconservador, que amenaza con descarrilarse. Un simple
pero devastador anuncio de la Inteligencia, unos pocos cuchicheos en
la próxima reunión a actores clave de Bilderberg de que se abriría
la temporada de caza para el contingente estadounidense, y otras
diversas acciones sutiles y bastante fáciles. Cuesta poco, después de
todo, derribar un castillo de naipes, particularmente si se apoya en
un comodín débil. La camarilla se mantiene invisible, como de
costumbre.
Ciertos elementos en la Casa Blanca ya saben lo que está
sucediendo, mientras otros parecen seguir pensando que la agenda
neoconservadora está a la orden del día. Parece bastante obvio que Cheney lo
supo antes, y que tuvo alguna especie de paracaídas dorado en su calceta
de Navidad. No he oído ni un graznido de su parte desde que oímos
por primera del revés de la camarilla, cuando el anuncio de
Inteligencia llegó al conocimiento público. Bush ya se imagina a Cheney como
Judas reencarnado, y practica cómo dirá "¿también tú, Bruto?" si se
presenta la oportunidad. Sin embargo, es evidente que Bush todavía no
ha comprendido que desconectaron su chip, el suyo y el de su
compañero Gates; ambos siguen actuando como si el tractor siguiera rodando.
Me imagino que caerán como el tipo en la cinta de Monte
Python..."Anda, sigue, córtame el otro brazo. Igual te daré una
paliza."
Lo que suceda a continuación será que transferirán las ganancias
y prepararán un nuevo argumento. Es decir, no desharán ninguno de
los impresionantes (es decir, horribles) logros de los neoconservadores,
y a pesar de ello el pueblo estadounidense será llevado a creer que
los males son cosa del pasado - la misma práctica estándar que vimos
que funcionó tan bien cuando renunció Nixon. Los medios volverán
a llenarse de nuevos argumentos, junto con brillantes caras
nuevas, inteligentes, confiadas, reconfortantes, empáticas, amantes de
la Tierra, más algunas fantasías nuevas - y la experiencia con Bush
se desvanecerá de la memoria pública, junto con los resultados del
fútbol de la última temporada. Es una ventaja extraordinaria para
nuestros gobernantes, el que nosotros, estadounidenses, tengamos una
memoria retentiva tan minúscula y poderes tan limitados de
observación independiente, en comparación con el resto de la población del
mundo. Me imagino que el propósito del crisol era fundir nuestro
criterio intuitivo básico.
No es hora todavía para el ataque por
sorpresa de las Malvadas Brujas del Este. La guerra basada en el espacio
todavía está en la versión Beta. Tampoco es necesario proceder por el momento
con el desencadenamiento total de la Gestapo, de las Tropas de Asalto de
la SS, de campos de concentración, del trabajo forzado, y todo el
asunto. Los neoconservadores han construido diligentemente los
fundamentos para todo esto, concretamente y como precedente legal, pero
el proyecto ha sido suspendido por el momento y los
neoconservadores carecen de misión. Cuando llegue el momento de reanudar el
proyecto, será percibido como una nueva reacción ante la aparición repentina
de un escenario inesperado, y no se notará una continuidad postergada
con la era de Bush.
Sugiero que podremos ver el enfoque del próximo
gobierno de EE.UU. si prestamos atención a Al Gore. Anda por ahí predicando
el evangelio del cambio climático, y se convierte rápidamente en la nueva
cause celebre para la `comunidad internacional.' Es más que una campaña de
Gore, estamos ante una campaña apoyada por los medios de masas, por
los poderes existentes. Evidentemente se nos prepara para un `nuevo
show', después del `show de Bush', y el `nuevo show' tendrá que ver
con impuestos y créditos por carbono, nuevas fuentes de energía,
coches más eficientes, biocombustibles, y todas esas otras
cosas, supuestamente relacionadas con el cambio climático y el pico del
petróleo.
A fin de allanar el camino para el nuevo show, parece bastante
claro que el nuevo gobierno comenzará con algunas victorias
políticas fáciles, limpiando rápidamente algunos de los líos más
evidentes heredados de los neoconservadores. El cierre de Guantánamo, y
la declaración de que se ha abandonado los vuelos de entregas,
lograrían muchos puntos sin un coste real (vuelos secretos y
prisiones continuarían sin duda). Iraq ya ha sido desestabilizado y
preparado para la balcanización, y las bases permanentes de EE.UU. ya han
sido construidas. Otra victoria fácil será que las tropas de EE.UU.
se retiren a sus bases y a los campos petrolíferos, que se dé
por terminada la guerra, y que Iraq sea dividido en provincias
étnicas, dejando que se disputen entre ellas. Todo puede ser mostrado en
los medios como una `victoria para la paz y la democracia.'
¿Qué
entonces, podemos esperar de este nuevo show? ¿Qué consecuencias resultarán
probablemente de la implementación del tipo de políticas de las que hablan Al
Gore y los medios, en relación con el cambio climático, la independencia
energética, etc.? ¿Qué trata de lograr realmente nuestra camarilla
gobernante?
En el ámbito general, es obvio que este tipo de políticas no
involucra cambios fundamentales en el modo como operan nuestras
sociedades. Todavía tendremos coches, sólo serán un poco más eficientes,
y pagaremos más por combustible e impuestos para operarlos.
Todavía embarcaremos productos desde China que podríamos producir
localmente, y todavía dependeremos de transportes por camión a larga
distancia. Todavía utilizaremos métodos agrícolas que dependen en gran medida
del petróleo, para tractores, fertilizantes, y pesticidas.
La investigación y el desarrollo de nuevas fuentes de energía conducirán a
numerosos subsidios gubernamentales, y pueden conseguirnos un poco más de
energía, pero ni de cerca suficiente para reemplazar el petróleo. Mientras
nuestro transporte y otras infraestructuras siguen básicamente sin cambio,
seguiremos siendo insostenibles, dependientes del petróleo, y ninguna de las
iniciativas del tipo sugerido por Gore cambia el cuadro energético general,
el cuadro del carbono, o el cuadro del clima de algún modo
significativo.
A fin de comenzar a descubrir cuál es la verdadera agenda
tras las políticas del tipo propuesto por Gore, miremos primero un ejemplo:
los biocombustibles. La producción de biocombustibles no asegura
una fuente nueva de energía, también arrebata tierra a la producción
de alimentos. Como consecuencia del mercado de biocombustibles
ya existente, los precios de mercado de granos y otros
biocombustibles potencial ya están siendo impulsados por los precios de la
energía. Por ello, los precios globales de alimentos están
aumentando rápidamente, mientras al mismo tiempo se reduce el área para
la producción de alimentos. Estas dos cosas aumentarán directa
y drásticamente el hambre y la inanición en el mundo, particularmente
en las regiones más pobres. Un gobierno inspirado por Gore promoverá
una expansión de los programas de biocombustibles a escala global, y
se felicitará por sus nobles hazañas en el ahorro de petróleo.
Todo
esto ocurrirá en un contexto en el que enfrentamos en general una crisis
global alimentaria. No hemos visto muchos titulares sobre este tópico, pero
el mundo está al borde de una gran crisis alimentaria. Los depósitos de
reserva para emergencias están de capa caída, los niveles de producción han
bajado, las malas cosechas aumentan, etc. Es un cuadro muy triste incluso sin
biocombustibles.
En este contexto, la consecuencia neta de una agenda
importante de biocombustibles equivale a un genocidio intencional.
Innumerables millones morirán de hambre en el tercer mundo para proveer un
poco más de combustible a las naciones industriales con su
sobre-consumo, aparte de los innumerables millones que ya están muriendo. El
pequeño aumento de energía es tan pequeño en comparación, que debemos
aceptar que la agenda de los biocombustibles tiene que ver sobre todo
con genocidio. Sin embargo, cuando comencemos a leer sobre el estallido
de nuevas hambrunas, tal vez en Brasil donde los biocombustibles
ahora entran en producción masiva, los titulares culparán a las sequías, o
a las malas cosechas, o utilizarán alguna otra excusa, como siempre
lo hacen. Mientras tanto sentiremos un `brillo verde' cada vez
que llenemos nuestro Prius con biocombustibles, ignorando el daño
que estamos haciendo. Y tal vez donaremos a Oxfam, o adoptaremos a
algún niño del tercer mundo y le enviaremos cartas.
La agenda de Gore
es simplemente imperialismo genocida oculto tras una nueva máscara, un nuevo
show. En lugar de matar indios matando sus búfalos, mataremos poblaciones
eliminando su acceso a los alimentos por otros caminos. Una vez más, `ellos'
deben ser sacrificados para que pueda continuar `nuestro' modo de vida, y
expandir. Podríamos señalar que más iraquíes murieron bajo las sanciones de
Bill Clinton que los que han muerto en la actual guerra de Iraq. En los días
de Bill Clinton, el modelo era el genocidio invisible, en lugar de
la variedad más violenta de Bush. Aparentemente en los días de
Hillary Clinton volveríamos al modelo invisible
anterior.
Evidentemente las consecuencias de una agenda de Gore son
genocidas, pero se podría preguntar si se trata de un resultado
primordial intencional. He estado sugiriendo que lo es, y pienso que es
necesaria más elaboración al respecto. Todavía no he justificado muy bien
el caso. Simplemente he presentado parte de la evidencia y sugerido
un modelo. A fin de obtener una perspectiva adecuada del problema, tenemos
que echarnos atrás un poco, y considerar el cuadro mayor del mundo
industrializado frente al tercer mundo, ante una amplia gama de crecientes
carencias de recursos - la perspectiva estratégica de nuestra camarilla
gobernante.
Parece muy claro que las naciones industrializadas no se
proponen cambiar la ruta básica en la que se encuentran, o abandonar
el capitalismo. Sólo podemos esperar más crecimiento industrial,
más consumo de energía, la continuación del uso de métodos
agrícolas intensivos en energía, etc. Las curas energéticas de la agenda de
Gore no hacen una diferencia significativa en este cuadro,
simplemente afirman la intención de continuar como hasta ahora.
La
única manera como el Norte industrializado puede seguir por este camino es
apoderándose de más y más de la tierra, el agua y los recursos del tercer
mundo, para su propio uso. Como el apetito industrial de recursos sigue
creciendo a un ritmo acelerado, y como aumenta cada vez más la presión sobre
nuestros recursos globales, veremos una rapidísima expansión del hambre en el
tercer mundo - la globalización de hambrunas a una escala africana. Es
inevitable que sea así si el Norte permanece en su ruta actual, es de
poca consecuencia que tengamos políticas al estilo de Gore o algún
otro tipo de políticas.
Esta `inevitabilidad' de muertes masivas en el
tercer mundo es bien conocida por los que dirigen a las naciones
industriales. Desde la perspectiva de las alturas del poder, la pregunta se
convierte en: "¿Cómo podemos manejar esas muertes para que causen una
mínima alteración en la economía global, y para que no provoquen
demasiada protesta pública?" Desde luego, una vez que se comienza a
administrar la muerte, se comienza a participar en genocidio, es decir,
la organización de la muerte de ciertas poblaciones en lugar de
otras.
El modelo para la estrategia de gerenciamiento ha quedado muy
claro en África Sub-Sahara, donde han ocurrido todas esas guerras
civiles, atrocidades genocidas, sequías, y hambrunas. Poca gente se da
cuenta de que esos desastres han sido sistemáticamente impuestos a
África, mediante los requerimientos del FMI, programas clandestinos
de desestabilización, negación de atención médica, la
distribución generalizada de armas automáticas, las manipulaciones de
bancos internacionales, la dedicación de tierras y agua al consumo del
Norte, y suma y sigue. Las fuerzas del mercado no sólo matan de hambre
a África, sino el proceso está siendo acelerado por
intervenciones genocidas encubiertas.
En África vemos un Holocausto a
plena escala, un masivo programa genocida en progreso, o tal vez debiera
decir que no lo vemos. Porque en los medios no pasa nada semejante. Leemos
que `conflictos tribales han estallado,' pero no nos dicen nada sobre los dos
atentados de la CIA por los que se culpó `al otro lado,' y que provocaron
la confrontación, una confrontación que podría convertirse en una
guerra civil. Leemos de una hambruna debida a la `sequía,' y no se nos
dice que habría agua abundante si no fuera porque las plantaciones de
café para la exportación utilizan toda el agua local. No vemos
el genocidio, vemos a africanos afectados por miserias
desafortunadas, todo debido a los caprichos de Madre Natura.
Por lo
tanto se hace claro el modelo del gerenciamiento de las muertes. Ha sido
ensayado satisfactoriamente en África, y podemos esperar que el modelo
probado sea empleado en el futuro. Eligen una población que consideran
`redundante,' emprenden un programa de adquisición de los recursos de esa
población, y luego, para acelerar el proceso de remoción inician diversos
actos encubiertos de genocidio. De esta manera, la población del mundo puede
ser reducida poco a poco, y de modo gerenciable, ya que el Norte
necesita gradualmente la utilización de TODOS los recursos del mundo para
su uso exclusivo. Por desgracia para el Norte, ni eso será suficiente para
permitir continúe el crecimiento industrial. El Sur es asesinado sólo para
que el Norte insostenible pueda continuar por su camino durante algún tiempo
más.
Mientras tanto, los medios en el Norte presentan un cuadro en el
que sólo la naturaleza causa las hambrunas, y el papel del Norte
es siempre el suministro de ayuda, en la medida de lo que sea
posible. Espectadores preocupados reciben números convenientes a los que
pueden llamar, para que puedan librarse de su preocupación con una
simple donación que `salvará a un niño', o `dará una cabra a una
familia.' Aquí no hay genocidio; somos los buenos. No ves nada malo,
siéntete bien. A propósito, ¿no son terribles las hambrunas que pasan en
esos países?
Las políticas al estilo de Gore no son sólo genocidas,
son formidablemente genocidas. Cuando comienzan a sacar cantidades
masivas de tierras de la producción alimentaria, y causan un
aumento sustancial en los precios de alimentos en el globo, ante una
situación alimentaria mundial que ya está bajo presión, podrían causar en
muy poco tiempo - una temporada de malas cosechas - una hambruna de
una escala nunca antes vista. La gravedad del resultado
dependerá enteramente de la agresividad con la que el nuevo gobierno imponga
la agenda al estilo de Gore. Han convertido el genocidio en una
ciencia, con parámetros ajustables.
Al parecer, después de ensayar en
el terreno las tácticas del Holocausto en África Sub-Sahara, hay que tomar
una decisión para globalizar el programa. Para hacerlo, las políticas al
estilo de Gore tienen el potencial de ser el Arma de Destrucción Masiva
adecuada, el equivalente en el juego de la hambruna a las bombas nucleares en
el juego de la muerte por el fuego. La decisión de globalizar
fue evidentemente tomada hace algún tiempo, sin duda justo antes de que
le pidieran a Gore que realizara "Una Verdad Inconveniente." La
película fue la primera señal de la dirección que tomarían los vientos,
el primer anuncio del "nuevo show."
La misión primordial del gobierno
de Hillary, bajo la bandera de `hacer algo respecto al cambio climático y al
pico del petróleo,' sería evidentemente que se emprenda una masiva toma de
recursos en el Sur del globo, llevando a la eliminación selectiva y masiva de
ciertas poblaciones mediante la hambruna. En otras palabras, la misión
es expandir a todo el globo el modelo de matar de hambre a África,
un proceso al que contribuirán los acostumbrados sospechosos tenebrosos en
sus papeles desestabilizadores de costumbre.
Mi gran temor durante el
régimen de Bush fue el probable ataque contra Irán... ¿o fue que se diera
rienda suelta a la Gestapo? Fue una situación peligrosa en esos días
tenebrosos. Ahora estamos al borde de un régimen inclinado al genocidio en
una escala que haría pasar vergüenza a los nazis. Yo sugeriría que escapamos
de la sartén para caer en el fuego. Espero que nadie por ahí tenga algunas
nociones románticas sobre el nuevo gobierno, y espero que todos se den cuenta
de que el proceso político nunca podrá ser utilizado para solucionar nuestros
problemas; de hecho ese sistema es el núcleo de nuestro problema. También
espero que todos tengan claro que el genocidio global es una
consecuencia inevitable de la continuación de este insano sistema
capitalista, se esté de acuerdo o no con la mayor parte de mi análisis. Y a
fin de cuentas, el capitalismo no podrá durar eternamente.
Sólo cuando
se haya llegado a ese profundo nivel de desesperanza, en el que no se ve
ninguna salida de escape, se podrá ver suficientemente claro como para
comenzar a ver la raíz del verdadero problema. El verdadero problema, amigos,
reside en el hecho de que vosotros y yo no tenemos ninguna influencia en la
manera como son dirigidas nuestras sociedades. Cualquiera de nosotros tiene
más sentido común que la gente que dirige las cosas, y ciertamente tenemos
más consideración por nuestro prójimo. Nuestro problema reside en nuestra
propia impotencia, en que dejamos el poder en manos de aquellos que
siempre abusan de él, de una u otra manera, en una época tras la
otra.
Nuestro reto como especie sensible, y nuestra respuesta si tratamos
de hacer algo respecto a la agenda de crecimiento a través del
genocidio, es comenzar a obtener el poder necesario, nosotros, gente de a
pie, sin referencia al inútil proceso político. Cómo lograr ese proceso
de empoderamiento debe ser el objetivo de nuestras investigaciones, y
el logro de ese empoderamiento debe ser el centro de nuestro
activismo.
© Copyright Richard K. Moore, Global Research,
2007
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=MOO20071227&articleId=7693
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