Operativo
desánimo
Diego Boto
“El arte de nuestros enemigos es
desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por
eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con
la tristeza ... Porque los medios de información y la difusión de ideas están
gobernadas. Como los precios en el mercado y son también mercaderías. La prensa
nos dice todos los días que su libertad es imprescindible para el desarrollo de
la sociedad humana, y nos propone sus beneficios por oposición a los sistemas
que la restringen por medio del estatismo. Pero nos oculta la naturaleza de esa
libertad, tan restrictiva como la del estado, aunque más hipócrita, porque el
libre acceso a las fuentes de información no implica la libre discusión, ya que
ese libre acceso se condiciona a los intereses de los grupos dominantes que dan
la versión y la difunden” Arturo Jauretche.
No en vano, este gran escritor y
político nos quería dar el mensaje de cual es el verdadero interés de los medios
de comunicación, que lamentablemente se superpone al gran principio del
periodismo que no es otro que el de informar y generar opinión en la
sociedad.
Aunque tendríamos que hacer un
análisis histórico para comprender el avance mediático que han tenido los
grandes medios en la sociedad, propongo que nos sumerjamos en un túnel del
tiempo y nos detengamos en estos últimos años donde se acentuaron estos “Grandes
Monopolios”.
Poco después de que asuma la
Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y a partir de los distintos centros
de poder que se ocultan y monopolizan los medios de comunicación más consumidos
por la gente, se nos viene atormentando metódicamente con noticias colocadas
estratégicamente en un primer plano y con el único fin de generar un clima de
miedo paralizante, aquí no se trata de decir que las cosas no sucedan, sino, de
la manera que utilizan los grandes grupos económicos representados en los medios
para comunicarlas, según el interés que tienen.
Si hacemos una síntesis, desde aquel
año a la fecha, nos podemos encontrar con tapas como, miedo a la Gripe A, miedo
al dengue, miedo a la inseguridad, miedo a la inflación, miedo al
desabastecimiento, miedo a la crisis económica, miedo a la derecha, miedo a la
izquierda y así podríamos seguir describiendo una intención clara de inculcar
una sociedad miedosa desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir.
Reflexionando acerca de estos
“miedos” o en algunos casos “premoniciones apocalípticas”, nos damos cuenta que
no solamente como se dice desde el oficialismo intentan desestabilizar al
gobierno, sino que desean producir un desequilibrio emocional en la sociedad
argentina.
Nadie puede empezar el día con
entusiasmo, si al encender el televisor, prender la radio o leer un diario es
ametrallado con noticias que según estos monopolios son “objetivas” y que giran
alrededor del mismo eje del imponernos “Tener miedo”.
Para colmo, estos grupos tienen
dirigentes que les resultan altamente funcionales, como es el caso de Elisa
Carrió que entre otras cosas se la escucho decir que “si tengo que defender al
Grupo Clarín para proteger la libertad de prensa, lo haré o tratar de comparar
al ex Presidente Kirchner con el régimen nazi, o premoniciones que nunca
terminan sucediendo como ”vamos a tener que importar trigo y carne”, entre otros
disparates.
El poder de económico de estos
monopolios que tanto acumularon en los 90 y que a cualquier costo intentan
demostrarnos, lógicamente sin decírnoslo, que todos esos miedos se pueden
superar volviendo a un sistema privatista, dan clara señal de cual es el mensaje
oculto que tienen y hacia donde nos quieren llevar.
El periodismo, así, generalizando,
no es creíble. Si son creíbles muchos periodistas que dignifican la profesión,
pese a las presiones políticas y económicas que soportan de las empresas y los
grupos de poder que controlan los medios. Los que definitivamente no son
creíbles, son los que ahora, adaptándose a los tiempos, la van de denunciantes
cuando durante la dictadura fueron cómplices del genocidio y en los 90 bailaban
con el dólar barato.
Ante tanta artillería mediática de
temor y por supuesto con la colaboración y porque no “complicidad” de cierta
dirigencia política, buscan tener una sociedad “dormida y paralizada”.
Nos esperan 2 años duros donde en
esta clara disputa de poder, intentarán generar más miedo, más confusión, más
caos. Intentarán profundizar este “Operativo Desánimo”.
Nosotros como sociedad, debemos elegir no ser gobernados por el
miedo y no temer a las transformaciones políticas que el mundo de hoy nos
demandan, para así llegar a la plena madurez que una sociedad debe tener y
“combatir por el país alegremente” como nos decía don Arturo
Jauretche.
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