Hola, a todos aquellos cuya
mision principal es llegar a ser Seres Luminosos. Les aviso que
el Dalai Lama vendra a Mexico a dar un seminario de 3 dias (lunes 8, martes 9 y
miercos 10 de septiembre de 2008) en el Teatro Metropolitan. Solo quedan boletos
de preferencial B ($1800 x persona que incluye la entrada
los 3 dias). Tambien habra un evento gratuito en el Autódromo Hermanos
RodríguezEl Dalai Lama en Mexico http://www.dalailamaenmexico.com/
Entrada Gratuita para Domingo
7 link para saber donde recoger boletos: http://www.casatibet.org.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=880&Itemid=1
La mayoria de hoteles son
muy economicos desde 100 pesos a 300 pesos. la noche si no tienes posibilidades,
de quedarte en alguno. Y te interesa en venir a DF al evento, con
gusto puedo darle asilo, por ese dia. Saludos a todos.
Mucha Luz, Paz y Amor.
Cultivando las
Seis Perfecciones
lunes, 8. septiembre
2008, 14:00 - 16:00
S.S. El XIV Dalai Lama
del Tibet
La palabra sánscrito
paramita significa cruzar a la otra orilla. También puede traducirse
como perfección, logro perfecto o trascender las limitaciones. Mediante la
práctica de estas seis paramitas, cruzamos el mar del sufrimiento (samsara)
hasta llegar a la orilla de la felicidad y el despertar (Nirvana); cruzamos de
la ignorancia y la confusión a la iluminación. Cada una de las seis paramitas es
una cualidad iluminada del corazón, una virtud o atributo glorioso, la semilla
innata del logro perfecto dentro de cada uno de nosotros. Las paramitas son la
esencia misma de nuestra verdadera naturaleza. Sin embargo, como estas
cualidades iluminadas del corazón han llegado a obscurecerse por la confusión,
el egoísmo y otras tendencias kármicas, es necesario que cultivemos estas
cualidades potenciales y permitamos que se expresen. De esa manera, las seis
paramitas implican un cultivo interno, una práctica diaria para llevar una vida
sabia, compasiva, amorosa e iluminada. Las paramitas son los seis tipos de
práctica virtuosa que se requieren para servir con habilidad al bienestar de los
demás y alcanzar la iluminación. Debemos comprender que lograr que se expresen
estas cualidades virtuosas de nuestra verdadera naturaleza, exige disciplina,
práctica y un cultivo sincero. Este es el sendero del Bodhisatva, alguien
dedicado a servir bienestar más elevado de todos los seres vivos con un corazón
despierto lleno de amor incondicional, sabiduría hábil y una compasión que todo
lo abraza.
1) La perfección de la generosidad (Dana Paramita): Esta
paramita es la cualidad iluminada de la generosidad, la caridad, el dar y
ofrendar. La esencia de esta paramita es un amor incondicional, una apertura
ilimitada del corazón y la mente, una generosidad completamente libre del apego
y de las expectativas. Desde lo más profundo de nuestro corazón practicamos
generosamente ofrecer nuestro amor, nuestra compasión, tiempo, energía y
recursos para el bienestar más profundo de todos los seres. Dar es uno de los
pasos preliminares esenciales de nuestra práctica. Nuestro dar debería ser
siempre incondicional y desinteresado, totalmente libre de cualquier deseo
egoísta de obtener gratitud, reconocimiento, ventaja, reputación o cualquier
recompensa mundana. La perfección de la generosidad no se logra por el simple
acto de dar ni por el regalo mismo. La verdadera esencia de esta paramita es
una motivación pura de preocupación auténtica por los demás, la intención
verdaderamente generosa de un corazón despierto lleno de compasión, sabiduría y
amor. Asimismo, es necesario que nuestra práctica esté libre de
discriminación respecto a quién merece y quién no merece recibirla.
Para cultivar la paramita de la generosidad resulta sabio contemplar los enormes
beneficios de esta práctica, las desventajas de ser avaro, así como el hecho
obvio de que nuestro cuerpo y riqueza son transitorios. Con esto en mente, nos
sentiremos sin duda alentados a utilizar nuestro cuerpo y riquezas para
practicar la generosidad mientras contemos con ellos. La generosidad es una cura
contra las aflicciones de la avaricia, la codicia y la posesividad. En esta
práctica podemos ofrecer nuestro tiempo, energía, dinero, alimento, ropa o
regalos para ayudar a los demás. Podemos brindar, en la medida de nuestras
posibilidades, el invaluable tesoro de la instrucción del Dharma, explicando las
enseñanzas de Buda. Esta ofrenda sirve para liberar a los otros de las
percepciones erróneas que les causan confusión, dolor y sufrimiento. Podemos
ofrecer una generosidad y protección intrépidas protegiendo a los seres vivos
(insectos, animales y gente) del daño, la angustia, el miedo y el terror. De esa
manera, ofrecemos cuidado y alivio, ayudando a que los demás se sientan seguros
y en paz. Llevamos a cabo todo esto de manera desinteresada, sin pensar en el
costo que representa para nosotros. Practicamos la perfección de la generosidad
de manera especialmente poderosa cuando abrazamos a todos los seres vivos
continuamente en el amor radiante de nuestro corazón.
2) La perfección de
la ética (Shila Paramita): Esta paramita es la cualidad iluminada de la conducta
virtuosa y ética, de la moralidad, la autodisciplina, el ser impecables, la
integridad personal, el honor y no dañar a los demás. La esencia de esta
paramita es que a través de nuestro amor y compasión no lastimamos a los
demás; somos virtuosos y bondadosos en nuestros pensamientos, palabras y
acciones. Esta práctica de la conducta ética representa el cimiento mismo
del avance en cualquier práctica de meditación, así como para alcanzar todos los
logros superiores en el sendero. Nuestra práctica de la generosidad debe
apoyarse siempre en nuestra práctica de la ética; con ello aseguramos resultados
duraderos de nuestra generosidad. Debemos perfeccionar nuestra conducta
eliminando la conducta dañina y siguiendo los preceptos del Bodhisatva. Evitamos
matar, robar, incurrir en conductas sexuales incorrectas; mentir, utilizar
palabras que dividen, que lastiman o que son insustanciales; la avaricia, la
malicia y las visiones equivocadas. Seguir dichos preceptos o lineamientos no
significa que sean una carga o restricción para nuestra libertad. Observamos
estos preceptos de manera que podamos gozar de una mayor libertad, felicidad y
seguridad en nuestras vidas, ya que mediante nuestra conducta virtuosa dejamos
de crear sufrimiento para nosotros y para los demás. Debemos darnos cuenta de
que un comportamiento no ético es siempre la causa del sufrimiento y la
infelicidad. Si consideramos, por poco que sea, las ventajas de cultivar
la conducta ética y las desventajas de lo contrario, ciertamente desarrollaremos
un gran entusiasmo por esta práctica. Al cultivar la perfección de la ética nos
liberamos de la negatividad, dejamos de dañar a los demás con nuestras acciones,
nuestras palabras son amables y compasivas, y nuestros pensamientos están libres
de enojo, malicia y visiones incorrectas. Cuando nuestro compromiso hacia la
práctica de la ética es profundo, nos sentimos tranquilos, confiados de manera
natural, sin tensiones y felices porque no cargamos con ningún sentido de culpa
ni remordimiento por nuestras acciones; no tenemos nada que esconder. Mantener
nuestro honor e integridad personales, nuestra honradez moral es la causa de
toda bondad, felicidad e incluso de alcanzar la iluminación.
3) La
perfección de la paciencia (Kshanti Paramita): Esta paramita es la cualidad
iluminada de la paciencia, la tolerancia, la entereza y la aceptación. La
esencia de esta paramita de la paciencia es la fortaleza de nuestra mente y
corazón que nos permite enfrentar los retos y dificultades de la vida sin perder
nuestra serenidad y tranquilidad internas. Abrazamos y soportamos la
adversidad, los insultos, los problemas y las acciones incorrectas de los demás
con paciencia y tolerancia, libres de resentimiento, irritación, reacciones
emocionales negativas y venganza. Cultivamos la capacidad de ser amorosos y
compasivos de cara a la crítica, la incomprensión o la agresión. Con esta
cualidad iluminada de la paciencia no nos sentimos eufóricos por los halagos, la
prosperidad o las circunstancias agradables, ni tampoco nos molestamos, nos
sentimos infelices o deprimidos cuando nos topamos con insultos, retos,
dificultades o la pobreza. Dicho atributo iluminado de la paciencia, la
aceptación y la tolerancia no significa una supresión forzada o una negación de
nuestros pensamientos y sentimientos. Más bien se trata de una cualidad del ser
que proviene de un corazón abierto y una mente profundamente concentrada en el
Dharma. De esa manera, tenemos una comprensión clara y correcta de la
transitoriedad, de las causas y sus efectos (karma), y con una fuerte
determinación y paciencia, permanecemos en armonía con dicha comprensión en
beneficio de todos los seres. La capacidad de sobrellevar las adversidades, de
tener entereza, es algo esencial en nuestra práctica del Dharma. Sin este tipo
de paciencia no podemos lograr nada. Un verdadero Bodhisatva practica la
paciencia de tal forma que incluso si alguien nos lastima física, emocional o
mentalmente no nos irritamos ni nos llenamos de resentimiento. Hacemos
siempre un esfuerzo por ver la bondad y la belleza en los demás. Al practicar
esta perfección de la paciencia y la entereza nunca renunciamos ni abandonamos a
otros; les ayudamos a cruzar el mar del sufrimiento. Mantenemos nuestra paz
interna, nuestra calma y ecuanimidad en todas las circunstancias, con una
paciencia y tolerancia constantes hacia nosotros mismos y los demás. Armados con
la fortaleza de la paciencia, mantenemos nuestro esfuerzo y entusiasmo en la
práctica del Dharma. Por lo tanto, ésta nos ayuda a cultivar la siguiente
paramita, el esfuerzo gozoso y la perseverancia entusiasta.
4) La
perfección del esfuerzo gozoso / la perseverancia entusiasta (Virya Paramita):
Esta paramita es la cualidad iluminada de la energía, el vigor, la vitalidad, la
resistencia, la diligencia, el entusiasmo, el esfuerzo continuo y persistente.
Para practicar las primeras tres paramitas de la generosidad, la conducta ética
y la paciencia frente a las dificultades, necesitamos esta paramita del esfuerzo
y la perseverancia gozosos. Esta paramita incrementa las anteriores y logra que
se conviertan en una influencia más poderosa en nuestra vida. La esencia de
la paramita del esfuerzo gozoso es el valor, la energía y la resistencia para
practicar en forma continua el Dharma e ir tras la meta suprema de la
iluminación para el mayor beneficio de todos los seres. A partir de un
sentimiento de profunda compasión por el sufrimiento de todos los seres vivos,
nos sentimos impulsados a ejercer un esfuerzo resuelto, persistente y alegre.
Utilizamos nuestro cuerpo, palabras y mente para trabajar sin descanso por el
beneficio de los demás, sin esperar el reconocimiento o la recompensa personal.
Estamos siempre listos para ayudar a otros en la medida en que podamos hacerlo.
Con el esfuerzo gozoso, la energía dedicada y el poder de la aplicación
sostenida, practicamos el Dharma sin que nada nos desvíe ni caigamos en la
pereza. Si no desarrollamos la virya paramita, podemos desilusionarnos con
facilidad y abandonar nuestra práctica cuando nos enfrentamos a condiciones
adversas. La palabra virya quiere decir persistencia y perseverancia frente a la
desilusión, luchando con energía para alcanzar la meta suprema de la
iluminación. Cuando cultivamos este tipo de diligencia y perseverancia, contamos
con una mente fuerte y saludable. Practicamos con esfuerzo y entusiasmo
persistentes porque nos damos cuenta del enorme valor y beneficio de nuestra
práctica del Dharma. Asentándonos firmemente en esta paramita, desarrollamos
además la confianza en nosotros mismos, convirtiéndose en una de nuestras
características más notables. Gracias al esfuerzo gozoso y a la perseverancia
entusiasta vemos el fracaso simplemente como otro paso hacia el éxito, el
peligro como una inspiración para tener valor y la aflicción como otra
oportunidad para practicar la sabiduría y la compasión. Cultivar la fuerza de
carácter, la confianza en uno mismo y la siguiente paramita de la concentración,
no es una tarea fácil de lograr, y por ello, necesitamos de la perseverancia
entusiasta en el camino.
5) La perfección de la concentración (Dhyana
Paramita): Esta paramita consiste en la cualidad iluminada de la concentración,
la meditación, la contemplación, el samadhi, la plena atención y la estabilidad
mental. Nuestra mente tiene la tendencia a estar distraída, inquieta, pasando
constantemente de un pensamiento o sentimiento a otro. Por ello, nuestra
conciencia queda fija en el ego, en las capas superficiales de la mente y las
emociones, y continuamos cayendo en los mismos patrones de conducta
habituales. La perfección de la concentración significa entrenar a
nuestra mente para que haga lo que nosotros queremos que haga.
Estabilizamos nuestra mente y emociones practicando la meditación, estando
conscientes y atentos en todo lo que hacemos. Cuando entrenamos a nuestra mente
de esta forma, se eliminan las vacilaciones e inquietudes físicas, emocionales y
mentales. Logramos tener foco, serenidad y tranquilidad Esta capacidad de
concentrar y enfocar la mente trae consigo la claridad, la ecuanimidad y la
iluminación. La concentración permite contar con una comprensión profunda a fin
de transformar las percepciones erróneas y apegos habituales que causan
confusión y sufrimiento. A medida que eliminamos estas percepciones erróneas y
apegos, somos capaces de experimentar directamente la alegría, compasión y
sabiduría de nuestra verdadera naturaleza. No es posible alcanzar la sabiduría y
la iluminación sin cultivar la mente a través de la concentración y la
meditación. Este desarrollo de la concentración y de la atención unipuntual
requiere perseverancia. Por ello, la paramita anterior del esfuerzo y la
perseverancia gozosos nos conduce a esta paramita de la concentración. Asimismo,
cuando no practicamos la meditación y la concentración somos incapaces de
desarrollar el resto de las paramitas, ya que falta su esencia, es decir, la
conciencia interna que proviene de la meditación. Para lograr la sabiduría, la
compasión y la iluminación resulta esencial que cultivemos la mente por medio de
la concentración, la meditación y la plena atención.
6) La perfección de
la sabiduría (Prajna Paramita): Esta paramita consiste en la cualidad iluminada
de la sabiduría trascendental, la comprensión profunda y la perfección del
entendimiento. La esencia de esta paramita es la sabiduría suprema, la
comprensión más elevada que los seres vivos pueden alcanzar, más allá de las
palabras y totalmente libre de las limitaciones de las ideas, conceptos o
conocimiento intelectual. Trascendiendo los confines limitados de los
estados intelectuales y conceptuales de la mente, experimentamos la
mente-corazón despierto de la sabiduría y la compasión, prajna paramita. Prajna
paramita es la sabiduría suprema (prajna) que conoce la vacuidad y la
interconexión de todas las cosas. Esta sabiduría perfecta elimina todas las
visiones falsas y distorsionadas de lo absoluto. Vemos la naturaleza esencial de
la realidad con la mayor claridad; nuestra percepción supera los velos ilusorios
y engañosos de la existencia material. Gracias a la perfección de la sabiduría
cultivamos la capacidad de reconocer la verdad tras el juego fugaz de todas las
apariencias. Prajna paramita es el resultado de la contemplación, de la
meditación y de comprender correctamente la naturaleza de la realidad. En última
instancia, el logro total de la prajna paramita es que no somos simplemente un
yo aislado que trata de hacer el bien. Por el contrario, ayudar en forma
virtuosa al bienestar de todos los seres es sencillamente la expresión natural
de un corazón despierto. Nos damos cuenta que el que ayuda, el ser a quien
ayudamos y la acción compasiva de ayudar constituyen la misma totalidad, no
existe una identidad o ego separado en ninguno de estos aspectos. Con la
sabiduría suprema trascendemos la aceptación y el rechazo, la esperanza y el
miedo, los pensamientos dualistas y el aferramiento al yo. Disolvemos por
completo estas nociones, percibiendo todo como un despliegue transparente de la
verdad primordial. Si nuestro ego se aferra incluso a las disciplinas de estas
paramitas, caeremos en una percepción incorrecta y simplemente pasaremos de un
extremo al otro. Para liberarnos de estos extremos, debemos liberar nuestro
aferramiento al ego y disolver todos los conceptos dualistas gracias a la
comprensión profunda de la sabiduría suprema. Con ella transformamos también a
las otras cinco paramitas en su estado trascendente. Sólo la
iluminación de la sabiduría suprema hace esto posible.