Un día en la vida de Antonio
Brunetti
Para que lo feo se vuelva lindo, y lo viejo,
nuevo
En
el taller Producción Ciruja, de la Coop El Ceibo,
Brunetti
y sus compañeros reciclan desechos
Foto:
Alfredo Sánchez
Cuenta
que el declive fue abrupto. A los 60 años, después de una vida de trabajo, se
encontró separado, desocupado y sin ahorros. "Así que me largué a cirujear.
Conseguí un carrito y empecé a recolectar lo que otros desechaban. No fue fácil,
eran épocas de plena crisis, pero había que sobrevivir. Por mi edad ya nadie me
tomaba y no había tiempo que esperar. Qué sé yo, conocí otro mundo. Chicos
metiendo la cabeza en la basura... Yo no nací rico, pero mi infancia fue
diferente. Llegué hasta sexto grado y dejé porque quería ayudarlo al viejo. Era
otra Argentina", reflexiona Antonio Brunetti, un ex cartonero que hoy forma
parte del taller Producción Ciruja.
La
idea de este taller surgió de una alianza entre la cooperativa El Ceibo
(dedicada a la recuperación de residuos sólidos urbanos y su separación) y tres
diseñadoras industriales. "Somos ex cartoneros. Nos reunimos tres veces por
semana en este lugar y hacemos de todo un poco. Yo participo de la recolección
organizada; concientizo a los vecinos de las cien manzanas de Palermo adheridas
al programa; hago el encolado, y prenso cartón. De acá salen cosas estupendas,
como individuales, banquetas o almohadones tejidos con pedacitos de telas."
Brunetti
está contento porque su vida volvió a tener sentido. "Mi hijo Javier me llevó a
vivir con él, así que hoy también trabajo de abuelo y amo de casa. Mi nuera
estudia para ser maestra jardinera y me dio dos nietos preciosos. Yo los mimo
todo lo que puedo. A la mañana preparo el desayuno, después llevo a mi nieta al
colegio. Nos repartimos las tareas. A veces cocino, y también plancho si hay que
hacerlo. Mi madre, María Inés, me enseñó a hacer de todo, incluso coser. Lo que
es la vida, pensar que sólo hoy aprecio todas estas cosas." Fue sereno,
cobrador, cuidador de coches. Tuvo cinco hijos, y si bien en algún momento llegó
a sentirse inservible, hoy se muestra orgulloso y motivado. "Que cumpla años
alguno de mis hijos o nietos y pueda comprar un regalo es algo que me alegra la
vida. Ojalá existiera una cooperativa en cada barrio; es importantísimo que se
organice bien el tema de la basura, porque eso dignifica la tarea de la
recolección. Pero hay que concientizar a la gente."
Brunetti,
que además dice que es especialista en tallarines con estofado, es hincha
fanático de Independiente. "De chico, mi padre me llevó a ver a Platense, que
jugaba contra los Rojos. Y me encantó la camiseta. El fútbol es muy importante
en la vida de la gente humilde. Un gol puede cambiar el humor de una semana; un
partido entre amigos seguramente aporta color a una vida gris. Por suerte, en
este momento la mía es multicolor. Tengo unos pibes que me salieron buenos, y
justo esto me llegó a tiempo. Porque, que quede claro, este proyecto
socioambiental no sólo recupera residuos, sino gente. Y entre esa gente estoy
yo."
Flavia
Fernández
Brunetti
exprés
Decisión:
“Cuando decidí salir a cirujear tuve que guardar el orgullo. No había tiempo
para esas cosas, era eso o morirme de hambre”.
Objetos:
“Hacemos individuales con tubos de sifones de plástico, vasos a partir de
botellas de vidrio, banquetas con cartón corrugado prensado, almohadones con
pedazos viejos de polar. Lo feo se transforma en lindo; lo viejo, en nuevo. Es
fantástico”.
Regalos:
“Cuando cobro, enseguida les compro alguna cosita a los chicos. Prefiero muñecas
o autitos, jamás compraría un arma. Saben que al abuelo eso no le gusta, es mal
ejemplo”.
http://www.lanacion.com.ar/archivo/Nota.asp?nota_id=823425
El
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Cristina
Lescano
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