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Estimados/as Compañeros/as: Desde el Foro Femenino Latinoamericano les
transmitimos nuestro saludo en el Día del/la Trabajador/a. Adjuntamos
reflexión de la Cra. Stella Maris Orosco, ratificando el sentir de nuestras
luchas por la Equidad Social y el protagonismo de los/las Trabajadores/as en la
construcción de una Sociedad Nueva. Fraternalmente. Foro Femenino
Latinoamericano __________________________________________________ LA
TIERRA DE LA MISERICORDIA Por: Stella Maris Orosco* " . .
. Las lluvias que debían
haber caído en los comienzos del verano, no cayeron, y día a día, el cielo
brillaba con fresco y cruel resplandor . . . Y cuando el arroz comenzó a
amarillear y a morirse . . . cortó unas raquíticas mazorcas . . . Y cuando
familia tras familia consumió sus provisiones en el pueblo y gastó su última
moneda en el pobre mercado de la ciudad, y soplaron los vientos fríos y secos del
invierno; los lugareños se ensombrecieron por su propia hambre, por el hambre de
sus esqueléticas esposas y quejumbrosos chiquillos . . . Ahora, un sueño
soporífero sustituía al alimento que faltaba. Raspaban las cortezas de los
árboles y se las comían. En toda la comarca la gente arrancaba cuanta hierba
podía encontrar en las peladas colinas y de ellas se alimentaban . . . . . .
La extrema ansiedad de su estómago calmó, y ahora podía tomar un poco de tierra
de sus campos, mezclarla con agua convirtiéndola en una pasta, así contenía una
ligera cualidad nutritiva, por eso la llamaban la tierra de la misericordia
. . ." De esta manera describe Pearl Buck en su novela "La buena tierra"
(escrita en 1931, Premio Nóbel de Literatura 1938) el espantoso flagelo del
hambre que azotó a vastas regiones de China donde millones y millones de seres
humanos perecían irremediablemente . . . Hoy, pareciera que el mundo nos
enlaza de manera creciente y despiadada a esta realidad trágica, tan opuesta al
Plan del Creador, con imágenes que invaden de sombras la humanidad . . . Porque
hoy las imágenes de "la tierra de la misericordia" colman de dolor nuestros días
con los rostros desesperanzados de "ciudadanos comunes", de "trabajadores", de
"desocupados", de "sub-ocupados", de "marginados", de "excluídos" . . . miles y
miles de víctimas inocentes de un "capitalismo salvaje" en el cual
la persona humana no es punto de referencia de la realidad económica, porque se
responde en primera instancia a las variables de la Economía . . . En
este sentido, nos dice la Doctrina Social de la Iglesia: "Comprobamos como el más
devastador y humillante flagelo, la situación de inhumana pobreza en que viven
millones de personas, expresada en la mortalidad infantil, la desnutrición,
desempleo y sub-empleo, salarios de hambre, inestabilidad laboral, falta de
vivienda adecuada, migraciones masivas, forzadas y desamparadas . . . Dejando a un lado el análisis de las cifras estadísticas, es
suficiente mirar la multitud de una realidad indigente de hombres y mujeres,
niños, adultos y ancianos . . . de personas humanas concretas e irrepetibles,
que sufren el peso intolerable de la miseria. Son muchos millones de personas que
carecen de esperanza debido a que en muchos lugares de
la Tierra, su situación se ha agravado sensiblemente . . . En una
época de un desarrollo jamás visto de la técnica y de la tecnología avanzada, el
drama del hambre es un gran desafío y una gran acusación . . . millones de
seres humanos perecen de hambre . . ." Urge, entonces, redefinir la
conducta y los valores individuales en función social, para que el tránsito del
"yo" al "nosotros" nos conduzca hacia objetivos de bien común . . . "Dios
ha destinado la Tierra y cuanto ella contiene a todos los hombres y pueblos" (GS,
69). En razón de ello es imprescindible trabajar por una Economía de
Comunión que logre potenciar el concepto de solidaridad como un desafío cultural
destinado a transformar toda la actividad humana teniendo como premisa que la
Economía
debe estar al servicio del hombre. Nuestro compromiso social implica
escuchar el clamor de los que sufren injusticia y disponernos auténticamente a
contribuír en la construcción de una Sociedad Nueva, reflexionando sobre aquellas
palabras de Juan Pablo II, cuando nos pedía: "¡ Ayuden a construir una nueva
sociedad en la que los niños y pobres no se mueran literalmente de hambre,
mientras las naciones opulentas arrojan escandalosamente las sobras de sus
opíparos banquetes ! . . . En un mundo que parece sucumbir lentamente a la
tentación del indiferentismo, del nihilismo, del materialismo teórico y práctico,
de la desesperación . . . ¡Ayuden a construir una sociedad nueva ! . . ." Cuando seamos capaces de comprender la equidad y la solidaridad como suprema
ética de convivencia . . . cuando todos alberguemos en nuestro sentir que la
fraternidad no es una utopía y contribuyamos juntos a propagar la armonía de la
unidad en la diversidad . . . Entonces veremos desvanecer las sombras de
"la tierra de la misericordia" en el ocaso, porque brillará un nuevo amanecer
para Todos, donde gozaremos con equidad los dones de la Tierra . . . iluminando
de Paz la humanidad.- * Stella Maris Orosco - Fundadora y Coordinadora
General del Foro Femenino Latinoamericano.
- Militante Sindical.
- Directora del Centro Cultural para el Desarrollo Social. (Nota publicada
en Diario "La Capital" – Sept./2000.Mar del Plata, Buenos Aires,
Argentina).
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