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A la comunidad teatral, a los medios de comunicación y a la ciudadanía
toda: El Teatro Nacional Cervantes se extingue ante la indiferencia oficial. De
nuestro derecho republicano a reclamar por un bien cultural que pertenece a todos
en tanto ciudadanos contribuyentes depende que el único teatro nacional de la
Argentina no termine convertido en ruina, en baldío o en shopping. Si estás de
acuerdo con el documento incluido más abajo, te invitamos a sumarte respondiendo
a: mate@mate.net.ar indicando los siguientes datos: Nombre y
Apellido: Profesión/cargo: Institución: País de residencia: y si podés, reenviá este comunicado a tus contactos. Muchas
gracias. MATe. Movimiento de Apoyo al Teatro CELCIT.
Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral EL
CERVANTES ES DE TODOS ¡Salgamos todos a recuperarlo! La comunidad teatral y la
sociedad toda está siendo expropiada de un bien que le pertenece: el Teatro
Nacional Cervantes. Con presupuesto miserable desde hace décadas y una
estructura burocráticamente vetusta, generadora de permanentes conflictos
gremiales, el único teatro nacional de la Argentina agoniza. El Cervantes es una
joya arquitectónica inaugurada en 1921, por iniciativa de la actriz española
María Guerrero y
su esposo, Fernando Díaz de Mendoza, en reconocimiento al fervor teatral de
Buenos Aires. Aquel gesto –amargo es reconocer- no ha sido honrado por los
sucesivos gobiernos que vienen abandonando a una decadencia letal al más bello
teatro de prosa del país. La construcción cuya fachada es réplica de la
Universidad de Alcalá de Henares y cuyos frescos, mayólicas, herrajes, tapices,
baldosas y cortinados deberían protegerse como patrimonio cultural, atraviesa hoy
una fase vergonzante y terminal, con molduras y frisos que se desmoronan, sótanos
y cimientos que se agrietan, calderas que no funcionan y deterioros que –para
algunos—podrían justificar la demolición y posterior utilización del predio para
algún meganegocio inmobiliario multinacional. ¿O será ése el destino que se
imagina y promueve para el TNC desde los despachos oficiales? Si no es así, la
comunidad teatral exige que esa sospecha se desmienta con las medidas que la
urgencia reclama. A la miopía que
entiende la cultura como una vidriera trivial desde la que exhibir fines
partidarios y electoralistas se le advierte que el teatro es más que eso. Es
lugar de goce, reflexión y debate que expande y dinamiza la conciencia y el
espíritu de la sociedad. Necesidades éstas inherentes a la dignidad, que deben
satisfacerse no después sino en simultáneo con los derechos humanos a
alimentarse, a educarse, a tener acceso a la salud, a la vivienda y a la
justicia. Por eso es ignominioso este destino de ruina o de piqueta. Artistas
valorados internacionalmente tienen escasas o nulas ocasiones de desplegar su
talento en el único teatro nacional. La buenas intenciones de sucesivos
directores artísticos del TNC se agotan y esterilizan en la maraña burocrática.
Los potenciales espectadores deben asumir que el complejo de Córdoba y Libertad
tiene habitualmente sus puertas cerradas. En el mejor de los casos, sus
temporadas languidecen entre la penuria
económica, la cancelación de funciones, la postergación de estrenos y los paros
por reclamos salariales justos mezclados con disputas por intereses a veces
funcionales a políticas o candidatos de turno. Es hora de definiciones. La
comunidad teatral reclama voluntad y ejecutividad política para salvar el
Cervantes ya. O que se decrete oficialmente el cierre del único teatro nacional
del país, sincerando una realidad: el Cervantes está cerrado, de hecho, desde
hace un año y medio. Sólo así se sabrá quiénes están decididos a defenderlo y
quiénes no. Los que sí, nos declaramos a partir de ahora en movilización
permanente para recuperarlo.
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