En el suplemento semanal de el PaÃs del domingo 18, venÃa un reportaje escalofriante sobre “
La huella del maltrato“. Se trata de una exposición de dibujos realizados por niños y niñas maltratados organizada por
AVAIM (
Asociación Vasca para la Ayuda a la Infancia Maltratada). FÃsicamente, sexualmente o psicológicamente. Incluso los tres a la vez. El suplemento enseñaba algunos de los dibujos realizados, dignos de pelÃculas de terror. Desgraciadamente y como suele suceder, la realidad supera ampliamente a la ficción. Unos dibujos de un expresionismo igual o más intenso que el representado en
el Grito de Eduard Munch.
La exposición se puede ver en el
Centro CÃvico el Pilar, en Vitoria, hasta el dÃa 31 de mayo, asà que el sábado por la tarde cogimos el coche y marchamos a verla. Desde luego es una exposición para ver, para sentir. Es una exposición no para disfrutar, sino para despertarse. Es terrible imaginarse a todos esos niños y niñas vÃctimas de las atrocidades detalladas debajo de cada uno de sus dibujos. Al leer los detalles y ver los dibujos solo podÃa reproducir las caras de terror de cada uno de ellos. Ciertamente impresionante. Impresionable. Pero es que si esto no le deja a uno marcado
pocas cosas podrÃan hacerlo ya.
Tampoco tengo muchas más palabras para expresar lo que vi, lo que sentÃ. Asà que os dejo algunos de 39 dibujos, sentimientos de los 39 peques vÃctimas de maltratos, con sus correspodientes historias.
“Lo único que quiero es que mi madre deje de enfadarseâ€, dice este menor maltratado psicológicamente por su madre. En el dibujo, ésta aparece como una figura enorme y amenazante, con terribles fauces, sobre el crÃo, empequeñecido.
Niño de 14 años
Un sol dominante y agresivo, que todo lo envuelve, en medio de una furia de colores. Una bestia engulle un cerebro, ante la mirada suplicante de un niño. El autor de este dibujo vive en una familia desestructurada, con episodios de maltrato fÃsico y emocional entre los padres y hacia los hijos. Se sospecha que el crÃo pueda ser vÃctima de abusos sexuales por parte de su padre
Niño de 9 años
Se trata de una vÃctima de abusos sexuales por parte de su hermano de 12 años, con sospechas de que existiera incluso penetración. Antes de recibir asistencia psicológica, la niña presentaba hiperactividad y problemas de atención en el colegio. Llegó a verbalizar a una profesora: “Mi hermano me mete mano y me follaâ€. En sesión clÃnica, el psicólogo le pidió que se dibujara a sà misma. Se autorretrata con mirada de vigilancia, subrayada por el tamaño de los ojos; omitiendo o tachando algunos detalles corporales (como la boca) y añadiendo de forma relevante- genitales masculinos a su figura de niña.
Niña de 7
Niño de 12 años, el menor de tres hermanos vÃctimas de abandono emocional por parte de los padres. El crÃo sufre marcadas carencias afectivas desde los primeros meses de vida, a las que se suma un fuerte rechazo en su entorno escolar. “Hacen lo que quieren conmigoâ€, explica. En dibujo libre, se autorretrata enfadado. La pintura presenta una gran distorsión de la figura, infrecuente en un niño de su edad.
Niños de 12 años
Niño de siete años que ha vivido maltrato emocional y, en menor medida, fÃsico a manos de su madre. Los mensajes que el crÃo recibe de ésta señalan su inutilidad y su incapacidad, asà como su maldad. El pequeño interioriza esos mensajes hasta el extremo de verse a sà mismo como una especie de ogro. “Me encanta ser un monstruoâ€, afirma, resaltando los aspectos negativos. Presenta también una gran dosis de rabia y escasa empatÃa.
Niño de 7 años
Sufrió abusos sexuales por parte de su padre desde los seis meses de edad: violada vaginal y analmente. Tras la separación conyugal, la menor se quedó a vivir con él hasta que se desveló el maltrato. Al iniciarse la evaluación psicológica, la crÃa mostraba trastornos de alimentación, conducta agresiva, pobres relaciones con sus iguales, desconfianza, vergüenza, culpa, pesadillas, rabia y miedos. En dibujo libre, representó asà a su padre. “Ésta es la tortura que quiero [para él], o peorâ€, formula la pequeña. Una especie de crucifixión con elementos muy claros: cadenas, flechas, amputación de los genitales, desangramiento.
Niña de 10 años
VÃctima de abusos sexuales por su padre, por su madre y por sus hermanos mayores, la chica abusaba a su vez de su hermano pequeño. Desde los 12 años presentaba una conducta en extremo promiscua, sÃntoma evidente del horror a que habÃa estado sometida. Durante mucho tiempo, la menor no pudo hablar de lo sucedido; el relato de los hechos se hizo esperar. En dibujo libre, la crÃa pinta a todos los miembros de su familia tocándose entre sÃ. Ella, a la izquierda del dibujo, siente su cerebro a punto de estallar de tanta presión. El papel aparece muy arrugado, en un rapto de angustia, la niña intentó romper el dibujo, deshacerse de él
Niño de 14 años
Un padre ausente y una madre incompleta que se aleja. Una “mamá globoâ€. Por eso los niños (la propia vÃctima y su hermano) tienen unas piernas tan largas, para intentar acercarse a ella. La crÃa retrata, en dibujo libre, a su familia; el padre ni siquiera aparece (la pareja está separada). Es vÃctima de maltrato emocional por parte de ambos progenitores, y de posible maltrato fÃsico y sospecha de abuso sexual por el padre. La niña presenta dificultades de adaptación
Niña de 7 años
Niña de cinco años maltratada fÃsicamente por su padre y testigo de las palizas que éste propinaba con regularidad a su madre. La pequeña retrata una figura con enormes orejas y boca, que escuchan y gritan pidiendo que finalice de una vez por todas tanta violencia. Al estilo de “El gritoâ€, pintura de Munch. Hay rabia y agresividad reflejadas con trazos enfáticos y claros.
Niña de 5 años