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Más allá de
trifulcas, politiquerías y medias verdades, pienso que la
manifestación de mañana sábado en Madrid es, por supuesto, "contra el
terrorismo", pero es sobre todo "por la paz" y también "por la libertad". Lo que
sucede es que cada "bando" (qué palabra triste, en este tema) entiende esas
palabras de manera muy distinta. Pero me parece muy congruente con su
irreductible postura que el PP no vaya: creo que iremos a la "mani" esa mayoría
de españoles que habíamos apostado por el proceso de paz hacia ETA, que
precisamente por ello queremos mostrar nuestra repulsa hacia el desleal y
repugnante atentado de Barajas, que estamos también hartos de crispadores y de
intolerantes a ambos lados de la tragedia, y que ahora mismo, entre la rabia y
el desconcierto, no aceptamos que el único camino posible sea volver a la
dialéctica crimen-represión, mientras el contencioso vasco, una vez resuelto
aceptablemente el catalán, se retrotrae a las tinieblas.
Claro que iremos a manifestarnos "contra
el terrorismo y por la paz y la libertad". Por la única paz y libertad posible:
la sin terrorismo. Por ello, y pese a repugnancia y a la condena, hemos de ser
más inteligentes que los violentos, habremos de repensar los caminos
posibles y trazar más claramente los límites, incluso avanzar en lo posible con
mayor valentía, para tratar de reencaminar una situación ya insoportable que
habrá de tener salida de alguna manera... En realidad, si yo fuera Zapatero,
pasaría a la acción: acercaría a todos los presos (con lo cual simplemente
obedecería la legislación comunitaria), encomendaría a los jueces una mandato
urgente de excepción para materializar todos los beneficios penitenciarios
posibles, y enviaría al Congreso una ley de amnistía para terroristas
arrepentidos. Ya. Ahora mismo. Con una lectura muy clara: "Terroristas, tras la
irresponsabilidad del atentado de Barajas y sus muertes, y antes de aplicar todo
el peso de la ley, ésto es lo que la democracia ofrece para quien no quiera
seguir ese camino absurdo. Bien entendido que es la oferta definitiva. Los temas
políticos no pertenecen a esta oferta, y podrán discutirse entre representantes
legítimos una vez sustanciada esta
negociación".
Bien, es un
esbozo, puede haber y habrá otras posibilidades. Pero iremos mañana a la
"mani" a decir que no renunciamos a la paz, a los caminos de la paz, para
conseguir de una vez en esta democracia dolorida la libertad definitiva. Pese a
la inexplicable ausencia de una parte de la sociedad. Contra el absurdo,
estúpido y miserable
terrorismo.
Salud Juan
Blanco
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