| Asunto: | [hist_uni] cant de la sibil·la.-4 | | Fecha: | 31 de Mayo, 2009 00:41:53 (+0200) | | Autor: | Irene <irocamora @...com>
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Hola a todos:
Sigo con el Cant de la Sibil·la.
Actualmente el aprendizaje del Cant es diverso según el lugar pero ahora se
dispone de la partitura que se vuelve un referente amplificador y por lo tanto es
más fácil que la melodia se vea alterada por alguno de estos factores. Así pues,
podemos constatar las diferentes variantes melódicas que caracterizan algunos
pueblos precisamente por su peculiar melodia del canto.
Dentro de este fenómeno emergente que se ve inmerso el Cant de la sibil·la
encontramos un cierto nivel de sacralización del hecho representativo que en
lugares como la Catedral o Lluc es considerable. Antoni Mª Alcover nos habla en
un sermón que hoy se recuerda pero se ha perdido y al describe así, con la espada
(la sibil·la) corta el hilo de las nieblas que van de lado a lado de la iglesia.
Ya no hay zarpazos, cuando la niebla cae encima de la gente. Si quieres llegar a
la cabeza y no eres ligero de manos, te quedas con su cruz y eres Inocente!.(1)
Posiblemente la discriminación de este elemento de la representación podría
responder a un alto nivel de sacralización que ha adquirido.
Así podremos constatar trazos diferenciadores y la diversidad de modelos de
representación siempre dentro de los mismo patrones litúrgicos pero la secuencia
del Cant como parte de la liturgia se desarrolla con diferencias según los
lugares. El 13 de diciembre de 1967 se aprueba una orden de celebración de los
Maitines en Mallorca donde la Sibil·la se cantaría como respuesta a una lectura
del Antiguo Testamento (J 1,3) de manera que desde entonces se canta después de
la primera lectura. Antes de esta orden el Cant de la Sibil·la precedía los
Maitines.
Sin negar el valor incuestionable de los maitines del Lluc y los de la Catedral
(por sus valores religiosos y emblemáticos) también podemos mencionar los
procesos sociales que durante las fiestas navideñas se van repitiendo por todo
Mallorca y que giran alrededor del Cant de la Sibil·la.
Si observamos atentamente los elementos constitutivos del Cant de la Sibil·la de
diferentes lugares encontraremos que cada lugar crea peculiaridades formales en
función de sus valores y de las expectativas que crean los mismos feligreses pero
siempre con el trasfondo común del valor de la representación en sí como un
símbolo de identidad.
Así podemos decir que como más impecable es la vestimenta del sibil·le/a tiene
tendencia a adquirir más relevancia social. Las descripciones que encontramos en
los estudios del Diccionario Alcover – Moll hacen referencia als sibil·lers/es
que cantaban en las iglesias góticas. La que nos describe Massot i Planes en su
Cançoner nos habla de una túnica blanca muy fina que llega hasta los pies y una
sobrevestimenta que llega hasta las rodillas, de seda roja con un cinturón, y
holgadas mangas con puntas y bufandas con una mitra oriental de la que cuelga un
velo de fina gasa blanca que cae por la espalda. Naturalmente no en todas las
iglesias encontramos tantas sofisticaciones; vestimentas o menos sencillas, a
menudo sin espada ni guantes o simplemente vestida de blanco es lo que
encontraríamos en las iglesias que con menos medios recrean sibil·les con mucho
entusiasmo. Por ejemplo en algunos pueblos (como Consell, Maria de la Salut,
Santany o Sóller entre otros) se aplaude y hasta se silba a la Sibil·la después
de haber cantado los versículos de Lo Jorn, esta es una pràctica espontáneas que
responde al entusiasmo del pueblo o de la popularidad que tiene el interprete
entre los fieles. En cambio en lugares donde la actividad está más sacralizada y
profesionalizada esta acción ni se concibe. Otro carácter diferenciador es la
forma de cantar. En cierta manera cada forma de cantar representa un arquetipo
social determinado que sólo resulta variable en los lugares donde el Cant de la
Sibil·la está menos teatralizado. Así en la Catedral canta una soprano
profesional o en el monasterio del Lluc un miembro avanzado de la Escolaría
mientras que en la parroquias de las barriadas de Palma o en algunos pueblos el
Cant de la Sibil·la lo puede cantar cualquier voz blanca que pueda entonar la
melodía (que a veces puede ser una soprano profesional).
1.-Alcover, Antoni Mª./Ses matances I ses festes de Nadal (creo que se refiere a
lo Santos Inocentes)(ed. Moll, Biblioteca “Les Illes d'Or” 68, Palma de Mallorca,
1957
© Traducido de Francesc Vicens.- “El cant de la sibil·la a la actualitat”.
http://www.festes.org/arxius/sibilalluc.pdf
Un abrazo.
Irene
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