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Destacamos de
las noticias de esta semana la aparición de nuevo malware para el
sistema operativo Apple MacOS X. Permitidme que haga un poco de historia.
Mi trabajo, como creo que ya he dicho en estas líneas, discurre en el
mercado de Artes Gráficas. Como muchos sabréis, el diseño y la
preimpresión han sido campos donde tradicionalmente el Mac se ha impuesto
como estándar. Cuando empecé a trabajar en este campo (allá por 1990), el
Mac tenía el 95% del mercado, repartiéndose el escaso resto entre
estaciones de trabajo basadas en Unix y algún Windows despistado. Los
virus eran escasos en todas las plataformas, pero, con el paso de los
años, fueron apareciendo. En el caso de Windows, como todos conoceréis, la
explosión fue brutal, y a mediados de los 90 todo el mundo que usaba este
sistema tenía alguna experiencia con el malware.
En el caso de
Macintosh, el tema no era tan claro. Existía una cierta conciencia de que
podían existir virus y otros malware para este sistema, pero no se
hacía mucho caso. Pero un día, empecé a recibir llamadas de clientes
informándome de que, de vez en cuando, el puntero se quedaba con el reloj
de arena y no podían trabajar durante unos minutos. Se trataba del gusano
que más se ha extendido en el entorno Mac, al menos por estas tierras: el
AutoStart.
El método de
expansión era simple. Se creaba un fichero oculto denominado DB, con el
atributo de AutoStart (de ahí el nombre) en cualquier disco físico o
volumen de red que se montase en el equipo infectado. Así, en una época en
la que el magneto-óptico era el medio universal para enviar trabajos, este
sencillo gusano se difundió rápidamente entre las imprentas, fotomecánicas
y agencias de publicidad de la zona. Por supuesto, ninguna o casi ninguna
tenía antivirus, y de las que lo tenían, eran escasos los
actualizados.
Nunca me he
parado a evaluar el daño económico que provocó este virus, pero fueron
muchas horas de trabajo perdidas. Una vez el virus entraba en una empresa,
había que parar la red y, ordenador a ordenador, desinfectar todos sus
discos antes de volver a conectarlo a la misma. Fui, además, testigo de
muchas reinfecciones por discos removibles que se habían olvidado en
cajones y que, tiempo después, eran introducidos y producían una nueva
expansión del gusano.
Y, a pesar de
esto, en poco tiempo volvieron a desaparecer los antivirus de los puestos
de trabajo y de los servidores. Y así fueron transcurriendo los años. Los
usuarios de Mac se volvieron otra vez confiados, e incluso se reían de los
usuarios de Windows que usaban antivirus. "A nosotros no nos afectan
los virus". El cambio a MacOS X, una plataforma basada en Unix y que
implementaba, por fin, autenticas medidas de seguridad, de las que carecía
casi por completo el sistema Classic, no hizo si no aumentar esta
sensación de invulnerabilidad.
Sin embargo, esta
semana han aparecido dos gusanos para el sistema MacOS X. Los dos son
pruebas de concepto. No traen carga destructiva, y requieren intervención
de usuario para ser ejecutadas. Sin embargo, sus características no la
diferencian mucho de los virus y gusanos que afectan a Windows. En un
caso, usan ingeniería social (el cebo de imágenes de Leopard, la
siguiente versión del sistema operativo de Apple) para inducir al usuario
a que haga click en el troyano. En el otro, una vulnerabilidad ya
parcheada, pero que algunos usuarios todavía no han corregido, en el stack
Bluetooth.
¿Nos encontramos
ante el inicio de una oleada de ataques contra el sistema de Apple?
Probablemente no. Sin embargo, esto debe de servirnos a los que trabajamos
con equipos con una manzana en el lateral como recordatorio de que no
somos invulnerables. Que las medidas básicas de seguridad (un firewall, un
antivirus, no usar habitualmente el usuario administrador o root, no
ejecutar software que no sea de confianza) no están relacionadas con un
sistema operativo en concreto, sino que corresponden a un uso higiénico de
la informática.
Para los
curiosos, podéis encontrar información sobre el AutoStart en Macintouch, y os
recomiendo, además, una excelente entrada en el blog
de Juan de Dios Santander.
Luisma Miembro de la AIH
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