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Asunto:[BOLETIN] Behar-Bejukotai
Fecha: 17 de Mayo, 2006  19:02:55 (+0200)
Autor:contacto <contacto @...........com>

Judaicasite

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http://www.judaicasite.com/mailinglist/behar5.htm
 

Perashá de la semana:
Behar-Bejukotai
(Tercer libro de la Torá: Vaikrá/Levítico 25:1 a 27:34)
Judaicasite.com

CONTENIDO DEL BOLETIN:
1- Resumen de las Perashiot (Porciones Semanales)
2- Campos sin Cultivar y la Fe y Confianza en Hashem

[#] Cómo desuscribirse: ver al final

Horario Encendido de Velas (Viernes 19 de mayo, 2006, 21 de Iyar, 5766)

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17.46*
18.52
19.17
19.16
19.52
19.32
19.44
20.27
19.47
21.17
17.13
17.29
18.25
19.48
21.10

* corresponde a 10 minutos antes de la puesta del sol

1- RESUMEN DE LA PERASHA

BEHAR:
Cada siete años la Torá ordena el cese de la agricultura en la Tierra de Israel. Este "shabat" de la tierra se denomina SHEMITÁ, traducido como año sabático. Luego del séptimo año de Shemitá, o sea siete ciclos de Shemitá, se anunciará con el sonido del shofar en Iom Kipur el año número cincuenta, el año de IOBEL (Jubileo), un año en el que la tierra también permanece inactiva. Antes de los años de Shemitá y de Iobel, Di-s promete dar una cosecha abundante para proveer de sustento al Pueblo Judío. En el año de Iobel (Jubileo) toda la tierra retorna a la división original que existía en tiempos de Iehoshúa y todos los siervos judíos contratados, quedan liberados aunque no hayan completado los seis años de trabajo requeridos para su liberación. Cuando una persona contrata a un siervo judío no podrá ordenarle ninguna labor degradante, innecesaria o muy difícil; se le brindará el mismo nivel de comodidad que disfrutan sus patrones (a veces aún más) y no se lo puede vender en el mercado. El precio por su labor se calcula de acuerdo con la cantidad de tiempo que reste hasta que quede libre automáticamente. El precio de la tierra se calcula de un modo parecido. En caso de que alguien venda su tierra ancestral, tiene derecho a redimirla después de dos años. Si se vende una casa en una ciudad amurallada, el derecho para redimirla se ejerce únicamente en el primer año posterior a la venta. Las ciudades de los levitas les pertenecen en forma perpetua. La Torá prohíbe a los Bené Israel prestar o pedir prestado dinero a interés. Los miembros de la familia deben redimir a cualquier pariente que hubiera sido vendido como siervo contratado por haberse empobrecido.

BEJUKOTAI:
Esta es la última perashá del libro Vaikrá (Levítico) y su punto central es el concepto de recompensa y castigo. La Torá promete prosperidad y paz para los hijos de Israel cuando estos cumplan con los preceptos de Hashem. La tierra producirá abundantes frutos y ningún enemigo atacara a los judíos que vivirán en paz con la protección de Di-s. Por el contrario, si no se comportan en el nivel esperado de ellos, si transgreden los preceptos, sufrirán castigos terribles. La Torá especifica el duro proceso histórico que recaerá sobre el pueblo en caso de que se quite la protección Divina, a fin de que Am Israel haga teshuvá (retorne al camino señalado por Hashem). Estos castigos se producirán en siete etapas, cada una más difícil que la anterior, culminando con el exilio nacional. Pero si se arrepienten de sus malas acciones, serán aceptados por Hashem como Su pueblo y Él recordará el pacto que estableció con los Patriarcas. La Torá prosigue con una descripción detallada de Erajín, el proceso a través del cual el individuo puede hacer un voto para darle al Bet Hamikdash el valor monetario equivalente a una persona, un animal o una propiedad. El Sefer Vaikrá concluye con la frase: "Estos son los preceptos que ordenó Hashem a Moisés para los Hijos de Israel en el Monte Sinaí".

 
 

2- CAMPOS SIN CULTIVAR Y LA FE Y CONFIANZA EN HASHEM


La porción de la Torá de esta semana pinta un cuadro algo sombrío para los agricultores. Después de que se les ordenara en la Perashá Kedoshim (Vaikrá/Levítico 19:9) que ciertas partes de la cosecha deben ser dejadas para los pobres (las esquinas del campo, la producción que quedó olvidada en el momento de la cosecha, etc.) esta semana la Torá informa al agricultor que debe cumplir también la mitzvá (precepto) de Shemitá, dejando su campo sin cultivar cada séptimo año. Ciertamente, ésta es una píldora amarga para tragar; cumplir el shabat y mantener la dieta casher es una cosa, pero sacrificar el sustento por un año entero es equivalente a un suicidio económico (así pensaría la mayoría de la gente). ¿Por qué la Torá ha demandado tanto del simple agricultor?

El Kli Iacar, un comentarista de la Torá de principios del siglo 17 en Polonia, explica que la Torá ordena esta cesación de toda actividad agrícola a fin de inculcar en los judíos un sentido de fe y confianza en Hashem. Si estuviesen autorizados a plantar y cosechar a voluntad, llegarían a la conclusión equivocada de que su sustento se puede atribuir a su propia labor y esfuerzo. Erróneamente deducirían que su propio control sobre las fuerzas naturales del mundo determina su fortuna y su éxito. Por consiguiente, Hashem instituyó el ciclo de Shemitá (año agrícola sabático) de modo que los judíos pudiesen darse cuenta de que sus logros y realizaciones dependen totalmente de la gracia y buena voluntad de Hashem. A la hora de enfrentarse con la realidad de una cosecha no existente, no tienen otra alternativa que dirigirse a Hashem por sustento y apoyo.

De modo que el ciclo de Shemitá sirve como un constante recordatorio para el pueblo judío de que no se debe confiar más que en el Todopoderoso, Quien, además, promete al agricultor observante de esta mitzvá que en el año sexto sus campos producirán una cosecha tan abundante que será suficiente para los tres siguientes años. Y la realidad siempre ha demostrado que aquellos granjeros que cumplieron la mitzvá en la Tierra de Israel vieron cumplida esa promesa, en tanto que aquellos que la transgredieron siempre tuvieron obstáculos en sus cosechas y vieron en ese año cosechas pobres. Hay infinidad de anécdotas al respecto.

Aunque muchos de nosotros no seamos granjeros, podemos obtener una importante lección para nuestras vidas. Demasiado frecuentemente nos vemos atrapados por la fascinación de nuestro éxito, palmeándonos en la espalda y congratulándonos por nuestro trabajo tan bien hecho. Fallamos en darnos cuenta del verdadero origen de nuestra prosperidad. Nos engañamos pensando que "mi fuerza y el poder de mi mano me han producido toda esta riqueza (Debarim/Deuteronomio 8:17). Sólo cuando caemos en tiempos duros alcanzamos a advertir nuestra propia ineptitud. Debemos poseer la debida cuota de auto-confianza para hacer la parte del trabajo que nos corresponde pero sin dejar de apreciar la infinita bondad de Hashem que derrama con creces sobre nosotros y Su constante preocupación para completar nuestra tarea y hacernos arribar al éxito

 

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SHABAT SHALOM
Hasta la proxima semana !!
Judaicasite
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