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Asunto:[LEA-Venezuela] Monsanto, DuPont y Cargill aseguran mercados para transgenicos
Fecha:Martes, 12 de Junio, 2001  21:51:43 (-0400)
Autor:Vitae <vitae @.....net>

Monsanto, DuPont y Cargill aseguran mercados para transgenicos.

Cargill,  socio de Monsanto,  es una transnacional con sede en Minneapolis,
Estados Unidos, que inició operaciones en Venezuela hace poco más de 10 años
y se dedica a la producción de pastas y aceites, con las marcas Milani,
Mimesa y Vatel y en la Ciénaga de Los Olivitos (Zulia) produce sal a traves
de PRODUSAL, SA para la Petroquímica de El Tablazo, con miras a producir el
contaminante PVC.
Cargill recientemente compró GRAMOVEN con productos como pastas, aceites y
harinas. Ha estado  interesada en procesar  aceite de palma y estudiado la
posibilidad de establecer alianza con MAVESA. en 1997 inauguró una planta de
aceite en Valencia.
***
El siguiente artículo revela la red de intereses transacionales que se tejen
alrededor de la manipulación  mercantilista de los genes para producir
alimentos transgenicos amenazantes de la salud pública.
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Título original: Resistance Against Genetic Engineering: Gathering RAGE
Autor: Brian Tokar
Origen: Z Magazine, junio de 2000
Traducido por Jimena Puertas y revisado por Déborah Gil, enero de 2001

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----


Resistencia contra la Ingeniería Genética: Acumulando RABIA (*)

Por Brian Tokar

Un aspecto destacable de las acciones en Seattle y Washington fue el interés
de los activistas en una nueva y seria amenaza a nuestra alimentación y
salud: el auge de la ingeniería genética como la tecnología predilecta en
innumerables áreas nuevas de la actividad empresarial, la imposición de las
nuevas biotecnologías en los países en vías de desarrollo a través del OMC y
el Banco Mundial, y la centralización de esta tecnología en la expansión
actual del capitalismo global.


Las cosechas actuales de alimentos transgénicos (en 1.999 se cultivaron 90
millones de acres en todo el mundo, de los que el 70 % correspondía a los
EEUU ) representan una seria amenaza para la salud pública, la integridad de
los ecosistemas vivos y la supervivencia de la agricultura convencional. Las
manipulaciones genéticas experimentales en seres humanos están
conduciéndonos al resurgimiento de un pensamiento y prácticas eugénicas..
Las empresas de " bio-prospección " están acumulando decenas de millones de
dólares a través de la expropiación de información genética y conocimiento
cultural de las poblaciones indígenas de todo el mundo. Los monopolios sobre
la distribución de semillas, producción farmacéutica e investigación, y los
cuidados sanitarios básicos se han extendido a unas proporciones antaño
inimaginables . La base de todo este desarrollo es la influencia hegemónica
de empresas de biotecnología como Monsanto ( ahora filial del gigante
farmacéutico Pharmacia ), Novartis ( constituida a partir de los gigantes
suizos Ciba Geigy y Sandoz ) y DuPont ( propietario de Pioneer Hi-Bred, la
compañía de semillas más grande del mundo) junto con la emergente
preeminencia tecnológica de métodos de laboratorio como la ingeniería
genética y la clonación animal.


Mientras Gran Bretaña y gran parte de Europa pasó por un auténtico estado de
revuelta contra los alimentos transgénicos durante casi dos años, la
pasividad de los americanos parecía acallar cualquier leve oposición a la
ingeniería genética en este lado del Atlántico. Diversas motivaciones detrás
de la oposición europea ( desconfianza de las autoridades científicas,
devoción a la comida tradicional y la presencia de auténticos movimientos
populares contra el poder empresarial), se rechazaron como meros
entretenimientos europeos. Aquí, en el hogar de Monsanto, los nuevos
alimentos transgénicos probablemente continuarán siendo aceptados, incluso
abrazados con tanto fervor como si fueran el último modelo de zapatillas
Nike.


Mientras era difícil para los oponentes de la ingeniería genética llamar la
atención de los medios de comunicación, el arraigado rechazo a la ingeniería
genética en los EEUU es tan antiguo como la tecnología misma. En los años
70, los habitantes de algunas de las más famosas universidades americanas
rechazaron los planes de constituir la primera generación de laboratorios
para experimentar sobre la alteración genética de bacterias, plantas y
virus. En los años 80, la población de California se opuso a la primera
liberación aprobada de bacterias modificadas genéticamente al medio
ambiente, aplaudieron tranquilamente en 1987 cuando se arrojó al suelo en
plena noche la primera cosecha de fresas lista para ser rociada con
bacterias transgénicas


A principios de los 90, grupos de productores, medioambientalistas y
consumidores retrasaron la aprobación de la HGB, la Hormona de Crecimiento
Bovino, creada transgénicamente por Monsanto, señalando claramente que la
hormona constituía una dependencia económica para los ganaderos, y que los
consumidores estaban dispuestos a boicotear a los productores lácteos que
animaran a los ganaderos a inyectar a sus vacas este fármaco que
incrementaba la producción. A finales de los 90, los activistas se
comprometieron a una serie de estrategias de variada y creativa gama para
presentar la introducción en el mercado estadounidense de los ingredientes
alimentarios transgénicos ( las primeras cosechas transgénicas se
comercializaron en 1996 ) pero la oposición disminuyó por los modelos
europeos. Las compañías podían explotar la enorme ausencia de conocimiento
sobre la ingeniería genética para dar la apariencia de que los consumidores
estadounidenses apoyaban tácitamente esta tecnología.


El movimiento cambió claramente el 26 de marzo de este año, cuando unas
4.000 personas se reunieron en la plaza Copley de Boston para protestar por
el encuentro anual de la Organización de la Biotecnología Industrial, BIO
2.000. Esta ha sido, de lejos, la mayor manifestación en contra de la
ingeniería genética en Estados Unidos, y una de las mayores protestas
mundiales centradas en las tecnologías genéticas. El encuentro y la
manifestación de Boston fueron precedidos por dos días y medio de
conferencias de los activistas en la Universidad Northeastern y el MIT, en
las que cerca de 1.000 participantes asistieron a los paneles y trabajos.
Bajo el panel de Biodevastation 2000, los activistas del noreste de Estados
Unidos mostraron con firmeza que la oposición a la ingeniería genética se
había convertido en una fuerza con la que se tiene que contar. También
mostraron que las críticas a la biotecnología en los EE.UU. estaban listas
para centrar su oposición en algo más que los alimentos transgénicos.


La política alimentaria fue ciertamente un aspecto importante en las
conferencias y protestas de Biodevastation 2.000, con ponentes que se
refirieron a las implicaciones sanitarias y medioambientales de las cosechas
transgénicas. El abogado Steven Druker de Iowa, promotor de un pleito que
pretende derrocar la aprobación por parte de la Food and Drug Administartion
americana de los alimentos transgénicos, mostró documentos internos que
reflejaban que los propios científicos de la agencia habían expresado serias
dudas acerca de la seguridad de estos productos. La Doctora Ricarda
Steinbrecher, una asesora científica de muchos grupos anti-IG de Gran
Bretaña y de todo el mundo, se unió a los científicos norteamericanos y a
los activistas para poner al día a los participantes de las potenciales y
graves consecuencias de las cosechas transgénicas. El Native Forest Network
anunció una nueva campaña internacional contra la ingeniería genética en los
arboles, y un determinado grupo de productores de Midwestern del National
Family Farm Coalition explicó como las empresas están controlando el
abastecimiento de semillas y fomentando la ingeniería genética a costa de
las granjas familiares de todo el país.


No obstante, se dedicó casi igual atención , a muchos otros impactos de la
ingeniería genética en nuestra salud y asistencia médica, y en la
sostenibilidad de culturas indígenas de todo el mundo. Se habló sobre los
escollos del determinismo genético, y como el mapeo del genoma humano no va
a garantizar ni incluso asegurar un futuro más saludable. Aprendimos sobre
los inconvenientes de la investigación médica reducida hacia explicaciones
genéticas ( la identificación de susceptibilidades internas , heredadas ) a
costa de investigaciones concienzudas sobre las causas externas de la
enfermedad. El Doctor Marcy Darnovsky de la revista Techno Eugenics de
Bekerley. explicó los mitos de la " terapia génica ", un eufemismo para el
creciente campo de la experimentación en manipulaciones genéticas humanas.,
y Alix Fano, de Campaign for Responsible Transplantations describió como se
mutila brutalmente a los animales buscando falsamente el ser capaces algún
día de transplantar sus órganos en seres humanos. El Doctor Gregor Wolbring
de Calgary, Canadá, explicó como el limitado interés en la genética
discriminará aún más a los discapacitados, y muchos participantes explicaron
que el patentar materia viva ( incluidos los genes humanos ) ha desvirtuado
seriamente las prácticas científicas para ponerlas al servicio de las
prioridades de las empresas. Muchos de los defensores actuales de la "
tendencia germen ", ( por ejemplo, las terapias génicas heredables ),
defienden inexorablemente la noción de mejorar a la gente a través de la
intervención genética, con un arrogante desdén por aquellos que ven esta
nueva tecnología como una amenaza emergente al equilibrio social.


Otros conferenciantes de Biodevastation 2.0000 aportaron su experiencia como
activistas, desde la India, Sudáfrica y Uruguay. Analizando la experiencia
de Seattle y las manifestaciones contra el Banco Mundial /FMI en Washington,
algunas de las discusiones más comprometidas giraron en torno a los temas
del control empresarial, y el papel central de la biotecnología para hacer
avanzar la globalizacion empresarial. El hecho de que las Compañías de
biotecnología pretendan incorporar todo aquello que este vivo a la esfera de
lo que se compra, vende y comercia en el mercado global, hace que haya una
gran expectación en los mercados financieros en que la biotecnología será la
nueva fuente de mega-beneficios. Las enormes fortunas se basan cada vez más
en la respuesta pública a los nuevos desarrollos en la secuenciación del
genoma, clonación animal e intervenciones en los procesos genéticos humanos.
Las compañías de biotecnología están en el centro de una concentración de
control corporativo sin precedentes sobre las semillas, distribución de
alimentos y producción farmacéutica. Mientras existía un importante centro
de atención en las amenazas específicas que suponen productos transgénicos
en particular, los activistas de Biodevastation 2.000 estaban cuando menos,
oponiéndose a que se patente la vida y al papel de las multinacionales en
fomentar la ingeniería genética.


A largo plazo el impacto más significativo de la biotecnología puede ser la
campaña para circunscribir toda forma de vida dentro de la esfera de
productos comerciales. Esto conlleva diferentes maneras. La primera y más
fundamental es que la biotecnología altera los modelos de la naturaleza para
adaptarla mejor al mercado capitalista. Allí donde los patrones de la
naturaleza no están bien adaptados para ser explotados, la biotecnología
ofrece los medios para rediseñar las formas de vida de manera que se
satisfagan las demandas del sistema.


Si la fertilidad de los suelos se está agotando por el monocultivo y los
fertilizantes químicos, se harán cosechas resistentes a herbicidas para
poder usar más productos químicos nocivos que arrasen las malas hierbas, y
se intentará producir granos de cereales que fijen el nitrógeno como las
leguminosas. Si el riego a escala industrial reduce la capa freática y
convierte a los suelos en salinos, se buscarán cosechas de alimentos
modificados genéticamente adaptados a la sequía y la salinidad. Si especies
piscícolas comercializables como el salmón tienen dificultad en sobrevivir
anualmente en la remotas piscifactorías del norte, se pretenderá empalmar la
resistencia al frío de especies de aguas frías como la platija, sin
considerar el efecto en las poblaciones autóctonas. Si la ganadería natural
no puede satisfacer la demanda de los crecientes márgenes de mercado, las
empresas ofrecerán en su lugar clones de sus animales más productivos, y los
transformarán genéticamente en biorreactores para la síntesis de drogas.
Nada en la naturaleza, desde las bacterias que viven en lo más profundo de
los abrasadores geíseres en ebullición del parque Nacional de Yellowstone,
hasta las moléculas que constituyen los sistemas inmunológicos y
reproductivos del ser humano, escapará a la explotación y, allí donde exista
la posibilidad, de su redefinición.. La biotecnología constituye un medio
para hacer caso omiso de los problemas esenciales.


Para darnos cuenta de los beneficios de este desarrollo, la industria
biotecnológica ha promovido de un modo feroz en todo el mundo la patente
sobre la materia viva, discutiendo en negociaciones internacionales la
agenda para patentar la vida como el acuerdo del GATT de 1994. Los países
que se resisten a la patente de la vida, como la India son amenazados por
medio de sanciones comerciales de los EE.UU., quien ha aprovechado la
autoridad de los Derechos de Propiedad Intelectual de la OMC para obligar
que las leyes sobre patentes de otros países se adapten a las nuestras. La
patente sobre los genes humanos avanza a un paso asombroso, a pesar de
ciertas campañas exitosas en nombre de tres naciones indígenas ( de Panamá,
las Islas Salomon y Papúa Nueva Guinea ) para trastocar, a mediados de los
90, la patente de sus genes por el National Institute of Health. Una vez que
la Oficina de Patentes dio vía libre para patentar fragmentos de ADN, aunque
no estén completamente secuenciados, se llenó de millones de peticiones de
esas patentes por parte de investigadores que buscaban acelerar y privatizar
el trabajo del Proyecto Genoma. Igualmente, la Fuerza Biotecnológica del
Banco Mundial, está tratando de acelerar el desarrollo de la agricultura
transgénica en países como Kenya, Zimbawe, Indonesia y México, haciendo eco
de las fraudulentas reivindicaciones de la Industria de que la biotecnología
es en cierto modo la clave para alimentar el mundo.


Mientras que muchas Ongs de los EE.UU. están centradas en los riesgos
particulares de los alimentos transgénicos, y en manifestarse con campañas
para el etiquetado y una mejor regulación y supervisión gubernamental, los
organizadores de Biodevastation 2.000 intentaron articular un paquete de
demandas más extenso para un movimiento que está dispuesto a llegar más allá
de las preocupaciones inmediatas. El etiquetado se considera, en el mejor de
los casos, como poner una "tirita", en el peor , legalizaría un sistema
alimentario en el que la mayoría de las personas se alimentaria de comida
transgénica, mientras que los productos sin esos ingredientes sólo serían
una especialidad del mercado para consumidores pudientes. Desafiando la
permanencia de las estrategias centradas en el etiquetado de muchas campañas
anti-ingeniería genética en los EE.UU., en Biodevastation 2000, los
organizadores exigieron:



Acabar con la comercialización de productos genéticamente modificados y
hacer completamente responsables a las corporaciones de las consecuencias
negativas de lo que ya ha sido liberado.


Abolir la propiedad de cualquier forma de vida, incluidas las patentes de
semillas, plantas, animales, genes y células. Considerar como crimen la
biopiratería y proteger los derechos de la gente de todo el mundo para
mantener y fortalecer sus formas de vida tradicionales.


Fortalecer la regulación pública sobre las tecnologías potencialmente
peligrosas, reconociendo la incertidumbre inherente a la manipulación
genética y estableciendo la "carga de la prueba" a los partidarios para que
demuestren que sus productos son seguros.


Acabar con el control empresarial sobre la salud y la alimentación, tan
reforzado por instituciones como la OMC, el FMI y el BM, y reclamando una
responsabilidad pública y control democrático sobre las decisiones que
afecten a nuestra vida.


Todo esto se presentó en una atmósfera festiva en Boston, con una gran
aclamación, entre muñecos gigantes, grupos de teatro, y representaciones
cómicas. Seize the Day, el ecléctico grupo de folk-rock de Devon,
Inglaterra, que se ha convertido en la banda refugio " de las celebraciones
"anti-transgénicos " en Gran Bretaña, también contribuyó con su música y su
humor. El teatro de fama mundial de Vermont Bread and Puppet Theatre, que ha
aportado su ingenio satírico y mordaz en las principales movilizaciones
callejeras desde la guerra del Vietnam, encabezó la manifestación por la
lujosa calle de Boylston, hasta el Hynes Convention Center, donde unos 8.000
ejecutivos de la biotecnología daban comienzo a su semana de reunión.


Después de la protesta de Seattle contra la OMC, la policía se comprometió a
estar preparada para "disturbios". De hecho, oficiales de policía de Seattle
fueron a Boston unas semanas antes de Biodevastation 2000 para dar órdenes a
la policía de Boston sobre el control de los manifestantes. Llegaron con
historias desmesuradas sobre activistas con armas de fabricación casera para
atacar a la policía, y estimaciones aún más exageradas del daño a la
propiedad privada que se produjo en Seattle. Supuso un reto para todos los
involucrados en la preparación de Biodevastation 2000 en Boston, acabar con
la obsesión de los medios de comunicación acerca de " Seattle " y violencia
" y atraer una atención seria a los peligros de la ingeniería genética. Al
final, sin embargo, el autentico espíritu de Seattle flotaba en el ambiente
en Boston, y por supuesto no tenía nada que ver con " violencia " Ya que "
Seattle " no trataba de violencia, sino de solidaridad, la promesa de la
construcción de una alianza y sobre la determinación de que las acciones de
una sociedad comprometida pueden tener cierto impacto.


A lo largo de toda la semana que duró la celebración de Biodevastation 2000,
se llevaron a cabo una gran variedad de acciones creativas en Boston,
enturbiando las celebraciones de los miles de ejecutivos de Biotech. Las
protestas se reunieron en torno a las recepciones oficiales de los
ejecutivos en lugares de encuentro tan diversos como los museos municipales
de arte y ciencia, la Biblioteca John F. Kennedy y en el centro de
convenciones de Boston. Un Grupo de Nueva York representó un vertido de
alimentos transgénicos en la réplica oficial del barco Boston Tea Party.
Otros grupos descargaron soja delante del centro de Convenciones, y
provocaron un debate público ( hasta con altavoces ) a la hora de comer, se
manifestaron con un grupo de niños disfrazados por Boston Common hasta un
jardín recién cavado por activistas y representaron el funeral de
Biodiversidad, donde al final el ataúd acabó siendo para Biotech Industry.
Algunas personas se infiltraron en la reunión de Biotech para observar las
sesiones de la estrategia de la industria, y en alguna ocasión para
interrumpir las charlas con denuncias persistentes sobre las prácticas de la
industria.


Este año se espera que las cosechas transgénicas de los estados Unidos de
maíz, soja y algodón sean menores que las del año pasado. Después de que la
Asociación Americana de Productores de Maíz definiera las cosechas de
biotech como " una seria amenaza " para los productores y apremió a sus
miembros a " estudiar alternativas " a las variedades transgénicas, empresas
como Monsanto, DuPont y Cargill rápidamente intervinieron para asegurar a
los agricultores que, a pesar de los problemas en Europa, continuaría
habiendo un mercado fiable para las cosechas transgénicas. Las empresas de
biotecnología en EE.UU. han lanzado una nueva campaña masiva, al coste de 50
millones de dólares, para poner el toque humanitario en sus creaciones
Frankestein.


Después del encuentro de Biodevastation, ( que fue el cuarto de una serie de
celebraciones populares internacionales que empezaron hace dos años en el
hogar de Monsanto en San Luis ) los activistas norteamericanos están
lanzando también su campaña. Es obvio que la campaña publicitaria
corporativa, enormemente financiada, sólo puede ser contrarrestada de forma
efectiva por activistas que trabajen de forma visible en comunidades de todo
EE.UU. Mientras que unas pocas Ongs probablemente unirán sus recursos para
colocar grandes anuncios en los periódicos nacionales ( y puede que también
en las TV privadas ) una campaña amplia, y popular dotará más eficazmente a
los pueblos y ciudades de los EE.UU del conocimiento y la confianza para
poder ver a través del bombardeo industrial. Esto tendrá necesariamente que
combinarse con una amplia colección de acuerdos creativos, desde pleitos
estratégicos, hasta una nuevas acciones como arrancar cosechas después de
las casi 20 recolecciones de cultivos transgénicos que se produjeron en los
EE.UU. el pasado verano y otoño. Las redes populares de activistas
enfrentados a la ingeniería genética han surgido bajo la rúbrica de
Resistencia contra la Ingeniería Genética en el Noreste ( NERAGE ) la zona
de San Francisco ( Bay RAGE) el Pacífico Noroccidental ( NW-RAGR ) la mitad
meridional ( DownSouth RAGE ) la parte alta de la mitad occidental
 GrainRAGE ) y el desierto sudoccidental ( Desert-RAGE ).


Como señala con frecuencia la ecologista social Chaia Heller, un
acercamiento activista significativo al problema de la ingeniería genética
requiere que nos movamos más allá del discurso de " Riesgo " que es el que
prevalece en la comunidad de ONGs, comprender la importancia de la
biotecnología para el desarrollo de la información centralizada de la nueva
economía capitalista y asimilar todas las formas en que la nueva tecnología
genética amenaza la calidad de vida de la población mundial. Los activistas
se dan cuentan de que a corto plazo es necesario solicitar a las agencias
gubernamentales que revoquen las reglas que permiten que los alimentos
transgénicos se vendan sin garantía de seguridad a largo plazo, y pedir a
los supermercados y manipuladores de alimentos que dejen de usar estos
ingredientes en sus productos. Un gran número de empresas han comenzado,
bien es verdad, respondiendo a la presión pública en los meses pasados y han
prometido adoptar esas medidas.


Pero esto no es suficiente. Si vamos a desarrollar un movimiento que pueda
parar los excesos de la biotecnología actual, y que tenga un efecto duradero
sobre nuestra calidad de vida, necesitamos afirmar el derecho de nuestras
comunidades a tomar decisiones sobre la tecnología que nos afecta. Para
responder a la ingeniería genética, las desigualdades del sistema global de
comercio, y el azote de la pobreza global, deberemos reafirmar el poder de
una auténtica esfera pública y democrática, donde las comunidades de
personas puedan debatir los asuntos y tomar auténticas decisiones en acuerdo
abiertos. Las confederaciones de comunidades democráticas y de auto-gobierno
pueden aportar un genuino contrapoder a un gran número de instituciones,
como la OMC, el Banco Mundial y el FMI, Crear un estilo de mundo diferente
requerirá muchas más ocasiones en las que decenas de miles( quizá millones )
de personas tomarán la calle desafiando a las instituciones injustas que nos
rigen. También demandará una alternativa de vida, edificada desde la base, a
través de la cual la gente pueda comenzar a retomar el control sobre las
decisiones que afectan a nuestras vidas. A través de este juego creativo de
acercamientos enfrentados y constructivos será como podremos empezar a
descubrir colectivamente cuál es el aspecto real de la democracia.


La nueva colección de Brian Tokar sobre temas de políticas de biotecnología
se publicará en otoño por Zed Books of London.




(*) El título original es "Gathering RAGE ( Resistance Against Genetic
Engineering ), cuyo doble sentido como acrónimo y significado literal de la
palabra RAGE, no coincide en español.




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