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Asunto:[mediosmedios] Volverán los ancianos al poder
Fecha:Martes, 4 de Junio, 2002  20:26:32 (-0500)
Autor:Roberto Rodríguez Baños <roberrb1 @...........mx>

 
 

 

 

 

 

 

Volverán los ancianos al poder

(... en 10 o 20 años: González A.

 o Reclamarán su lugar en la sociedad)

o Provocarán cambios en el país

o No son inútiles ni desamparados

 

 

Julio Pomar

 

                                               I

 

Es innegable que la transición demográfica que actualmente experimenta el país, provocará que los adultos mayores --o los ancianos o los viejos-- tomarán un lugar muy activo en la sociedad mexicana en los próximos tiempos. Eso no tardará sino 10, 15 o 20 años. Así, también es innegable que va a regresar la gerontocracia y los de mayor edad van a volver a ocupar su lugar en el poder, pues la gente del pueblo, que también será de mayor edad en proporción creciente, va a reclamar su lugar en la sociedad y eso va a provocar muchos cambios. Ni los partidos políticos ni los gobiernos se han estado dando cuenta de este fenómeno, pero sin duda vendrá.

 

         El doctor Joaquín González Aragón, gerontólogo y médico geriatra, incansable investigador y luchador por la tercera edad de México desde hace 25 años --él cuenta hoy con 57 años de edad-- hace tal vaticinio a EXCELSIOR, apoyado tanto en su experiencia clínica como en sus investigaciones socio-demográficas y en los fenómenos de otros países.

 

         Para el entrevistado, no hay duda de que “para el año 2020 o 2030 esa fuerza que representan los ancianos o personas de la tercera edad, va a mover grandes cosas en el país”, tanto en la política como en la economía y en la cultura. Los adultos mayores, también llamados así, “quieren ejercer plenamente sus garantías individuales y participar en la elaboración y en la ejecución de las políticas, no sólo para ellos, sino para toda la sociedad”. Se opone a la equivocada idea de que los hombres de mayor edad estén descalificados para seguir trabajando por México, o de que todos estén en la decrepitud total. El país tiene en ellos una gran reserva de esfuerzos para el desarrollo, y con experiencia, por añadidura.

 

         Puntualiza así, con justificada vehemencia, que ya es preciso cambiar los enfoques que actualmente se tienen sobre la vejez. Ya no es posible seguir considerando a los viejos como un grupo desprotegido, desamparado, lleno de necesidades, que siempre está pidiendo ayuda, “discapacitado” o inútil. Es absolutamente necesario que la sociedad los  reinserte en su seno, pues ellos quieren seguir contribuyendo al desarrollo del país.

 

         La entrevista de EXCELSIOR con el doctor Joaquín González Aragón, quien preside el Instituto Mexicano de Estudios sobre Longevidad, fue tramada con su joven y eficaz colaboradora Lucero Orozco Quiroz, quien lo acompaña. Se trata de un hombre de trabajo, pletórico de energía intelectual, quien nos recibe en su oficina de la Colonia Roma. Rodeado de libros, papeles y estudios nos habla de sus experiencias en gerontología y geriatría (una es la parte filosófica; la otra, la parte médica), de las inconformidades y las expectativas de la acción para la promoción de la vejez, o de los viejos, ya que más sabe el diablo por viejo que por diablo…

 

                                               o o o

 

P. ¿Cuál es actualmente la pirámide de edades en México? Hace 50 años éramos un país de población muy joven. La mitad éramos menores de 15 años.  ¿Cómo estaremos en el  futuro inmediato y mediato?

 

R. México pertenece al grupo de los países en desarrollo. Dentro de estos la característica fundamental ha sido su alta tasa de natalidad. O sea, han tenido tasas de natalidad del 3 o del 4%, los cuales se han tratado de abatir a través  de los programas de control de nacimientos. En  nuestra población se ha logrado mucho.  Vemos  ya estadísticas del 1.9% de crecimiento natal y se pretende llegar al uno por ciento, que sería un estado ideal. Pues bien, eso ocultó durante mucho tiempo la presencia de los ancianos y por eso tuvimos pirámides idénticas a un árbol de navidad, en la cual los de 0 a 15 años eran el 50 % de la población, en 1950. Posteriormente,  en 1970, cambió esta proporción: son los de 25 años hacia abajo la  mitad de la población. En las nuevas estadísticas del Consejo Nacional de Población (Conapo) se habla de que probablemente para el 2010 vamos a ser 112 millones de mexicanos, 128 millones en el 2030 y 130 millones en el 2050.  Pero esta es la visión optimista…

 

P. ¿Será así de mantenerse la tasa de natalidad de 1.9 o 1.7% ?

 

R. Sí, pero si no se mantiene y la población sube de nuevo en 2 o en  2.5%  podremos llegar a tener 150 millones en el 2050, o sea una diferencia  de 10 a 20 millones respecto  a la tasa de ahora. Aun así, las tendencias  poblacionales dicen que a partir del 2030 la población no va a crecer como hoy. Datos muy importantes en este sentido son que los niños de edad preescolar se van a reducir de 14 % de la población que fueron en 1995 a 13% en el 2000, a 10%  en el 2010, a 7% en el 2030 y a 5.6% en el 2050. Los que están en edad escolar van a pasar del 21 al 20%, al 16%, al ll.5% y al 9% en los mismos años señalados.  La concentración de la población también será otra: los adultos mayores van a aumentar…

 

P. ¿Por qué se escogió la de 60 años como la edad en que empieza la vejez?

 

R. Aquí quiero hacer una reflexión: desde la Asamblea Mundial del Envejecimiento de 1982 se aceptó la edad de los 60 años como la edad  estadística de ancianidad. En aquel tiempo, recuerdo que se acepó el tope de 60 años porque  era el promedio de jubilación en el mundo, y éste porque era  el promedio de edad en la que aparecen más enfermedades clínicas. Eso nos da ahora un 7% de población de 60 años o más. Pero amañadamente se ha manipulado que ahora se considere la vejez como de 65 años para arriba. Es una forma  de minimizar el impacto de este crecimiento de la ancianidad pues mientras más suba el tope de la edad, habrá menos ancianos.

 

R. El Conapo señala que la población de 65 años en adelante va a aumentar de 4.4% de hoy a  4.8% en el 2010, a 7.2% en el 2030 y hasta 24.6% en el 2050. Si ya tenemos 7% ahorita, estamos simplemente considerando que para el 2020 tendremos 20% de gente mayor de 60 años y para el 2050 la cifra de gente superior a los 60 años va a ser mucho muy grande, hasta del 25% de la población. Estos datos tendremos que  revisarlos muy cuidadosamente y entender un hecho claro: ¿quienes usan 65 años como frontera entre la madurez y la vejez? Pues los países  desarrollados… Pero los desarrollados tienen mayores expectativas de vida…

 

P. ¿Es correcto alargar el comienzo de la vejez?

 

R. Es discutible, pero creo que los programas de gobierno debieran ser desde los 60, no desde los 65. El INSEN da sus credenciales a partir de los 60 años. Va a ver que no tardará que las den a los 65.  La media, esto es, la mitad de la población del 2000, es de 26 años y menos. En el 2010 la media va a ser de 30 años. En el 2030 de 38 años, y en el 2050 de 45 años. Lo que se llama “la media”, repito, es la mitad de la población. Entonces, en este proceso de  envejecimiento vamos a encontrar que el grupo de personas menores de 15 años para el 2000, que hoy es de 33 millones, para  el 2010 será de 30 millones y para el 2030 de 24 millones. Los grupos de menor edad irán decreciendo en el conjunto social. El Conapo señala que hay un adulto mayor de 65 años por cada 20 habitantes. En el 2030 será uno por cada 8 y en el 2050 uno por sólo cada 4. Cuando estamos hablando que la mitad de la población tenga 45 o 48 años, vamos a tener que uno de cada 4 habitantes será mayor de 65 años de edad.

 

P. Esto es, asumiendo la edad de 65 como la de la vejez, pero si se tomaran los 60 años como parámetro habría más ancianos…

 

R. Eso es, la que llamo amañada. Entonces ¿qué va a subir? Un máximo histórico de adultos. Por un lado habrá un mayor por cada 4 personas, un  niño por cada 8 y todos los demás  van a ser personas  que van a estar entre los 20 y los 60 años. Si viéramos  la pirámide poblacional,  va a parecer como una olla panzona, y esto representa un gran  potencial de desarrollo económico para nuestro país, porque toda esa gente  va a estar en lo que se llama economía activa, esa sí va a estar en plenitud…

 

 

P. ¿Cuál es el reto de México en tales circunstancias?

 

R. Veo dos vertientes: una, cómo vamos a atender y cómo vamos a aprovechar la  experiencia de ese 25% de personas mayores de 65 o 60 años y, dos, cómo vamos a  crear los suficientes empleos y oportunidades de trabajo. Si México  no sabe aprovechar y no se prepara para  este boom que va a aparecer en los próximos 20 a 30 años, esto va a ser el desorden  total porque paradójicamente vamos a tener una Población Económicamente Activa que estará inactiva, que no va a rendir y vamos a tener una población de mayores que con justicia van a demandar que se les atienda, que se les presten los  servicios adecuados y todos van a estar casi enfermos si no se toman precauciones desde ahora.

 

P. Estamos hablando de una población de edad mayor que en su grueso volumen se considera pasiva, pero creo que no es pasiva. La gente mayor o se perjudica  más o se mejora por sí misma. Existe eso que se llama voluntad propia y no toda la gente se deja derrotar por la edad… Según su visión ¿crecerá la gente que no se derrota o la que se derrota?

 

R. Claro, eso tiene que ver con la autoestima… Pienso que ha habido muchos cambios en la actitud de la población. Los medios de comunicación, la educación, el mayor acceso a la cultura que ahora se tiene, a diferencia de antes. Podemos considerar que los ancianos del día de hoy, si se les hacen tests sicológicos o psicométricos muchas veces quedan en calidad de desadaptados o de ignorantes, pero en realidad es que ellos no tuvieron las mismas  oportunidades de educación como las que  hoy tenemos nosotros.  Por eso los ancianos no han hecho sentir su  voz, nadie les hace caso porque se considera que llegar  a viejo es un periodo de  decremento de las actividades, de declinación total…

 

P. Pero hubo un movimiento de jubilados que fue muy interesante, que indica cambios de actitud.

 

R. Sí, ya está habiendo cambios. Claro que a estas personas  alguien les tuvo que decir, miren vamos a hacer esto y lo otro…

 

P. Por ejemplo, Eduardo Alonso Escárcega, ya finado…

 

R. Sí, yo lo traté mucho, un hombre muy vigoroso, de gran ánimo. Su hija es la que dirige ahora este movimiento. Y don Euquerio Guerrero en otra parte, una persona muy capaz también. Efectivamente se trata de toda una generación que ya no está dispuesta a dejarse sobajar, despreciar o humillar, y debemos pensar que en esa edad  van a estar los políticos, los mismos que hoy ostentan el poder, que son  en este momento jóvenes de 40, y no crea que se van a alejar tan pasivamente y dirán: “ya llegué a los 60 y me voy a retirar”. En los países europeos, vea usted a Chirac y a toda esa gente, como Helmut  Kohl; todas estas personas son mayores, donde el único que se salva es el inglés Toni Blair, pero antes estuvo doña Margaret Thatcher, y antes Golda Meir.

 

P. ¿Cuál es la implicación que esto tendrá?

 

R. En un futuro los mayores van a volver. Como que ya tuvo su época la juventud, la de los políticos de 40 o 35 años, los diputados y senadores jovencícisimos. ¿No el tope de edad se tuvo que modificar en el senado mexicano y bajarse  de 35 a 30 años? Pero por la transición  demográfica es innegable que va a volver la gerontocracia, los adultos mayores van a volver a ocupar su lugar en el poder, pues la gente del pueblo, que será de mayor edad y proporcionalmente más numerosa, va a reclamar y así van a tener que cambiar muchas cosas. Eso es lo que no se ha sabido valorar. Yo tengo 25 años de estar luchando por modificar, de hacer conciencia de que tenemos un problema de transición demográfica. Yo hice mi especialidad  en Italia entre 1971 y 1973. EXCELSIOR me publicó  mi primer artículo en 1974 y se llamaba así: “La vejez, la amenaza del problema gerontológico”, y soy de los pioneros…

 

P En México, ¿cómo estamos en cuanto a la atención o promoción de los ancianos?

 

R. El grave problema de cómo enfocar el aspecto de la vejez en México, cuando ya lo tenemos a las puertas, es que todo intento de cualquier gobierno, llámese INSEN creado por JLP en 82 a petición de su mamá, o llámese como sea, es que no se basa en una investigación social que nos diga cómo y qué es la ancianidad. Se improvisa.

 

R. Vea cómo se hacen las cosas: doña Emita Godoy era amiga de doña Cuquita Pacheco, la mamá del presidente López Portillo; un día llegó éste a visitar a su mamá y esta le dijo: “quiero que crees un Instituto para la Vejez”, y él  dijo: “Sí mamá”, y ahí está.  Así se crean  muchas instituciones, no en respuesta a necesidades estudiadas racionalmente.

 

R. Pero el grave problema es otro. Actualmente hay un buen programa de la Secretaría de Salud para atención del envejecimiento, pero tampoco en este se ha considerado que la vejez es una de las etapas más largas de la vida. La niñez dura 9 o 10 años, la  adolescencia otros 10, la juventud, 10 o 15, la madurez otros 10 o 15, se considera que la vejez es desde los 60 y puede llegar hasta los 100. Estamos entonces hablando de 20 o 30 años de ancianidad, el tramo de los viejos es entonces el más largo.

 

P. Según su percepción, ¿cón qué conceptos hay que distinguir a las personas de la tercera edad? Hay confusiones en este punto.

 

R. Efectivamente aquí hay un problema. Los ancianos constituyen un mosaico muy heterogéneo. Si toma 100  recién nacidos, son indistinguibles y si no les  pone una pulsera en los cuneros los van a mezclar y  los van a perder…

 

P. Cosa que suele  ocurrir…

 

R. Si acaso el sexo se puede distinguir, pero las enfermedades, la forma de llorar para pedir alimento, son lo mismo. Si toma 100 niños de 5 años, la cosa es la misma, son muy similares. A los 20, 30 años ya va habiendo diferencias, pero aun así la juventud es una época bastante homogénea. Pero tome en este momento 100 personas de 80  años: todas son distintas y así a los 65 a los 70, todos son diferentes. Un anciano puede ser diferente en lo físico (sanos, enfermos, discapacitados;  en lo mental, lúcidos, confusos y dementes) o en lo social: en cuanto a sus familias, hay integrados y desintegrados. Por ejemplo ahora que se da la famosa pensión en el DF de 630 pesos a las personas mayores ¿cómo los seleccionaron? Yo se los hubiera dado a los que están desintegrados de la familia, ¿pero qué resulta?, que muchos de ellos están en la familia, y la familia es la que está esperando los 600 pesos…

 

P. Dependen todavía del papá…

 

R. Respecto a la economía, tendríamos personas de 60, 70 y 80 trabajando, son económicamente independientes. Cuando yo estudiaba medicina y tenía 20 años, mi papá era de 75 y me daba “domingo”. Entonces, ¿por qué tratar de etiquetar  a toda persona mayor como  inhábil, como discapacitada? Si hacemos  un tamiz de 60 años en adelante vamos a encontrar que lo único que quieren es oportunidad para trabajar y un status dentro de la sociedad. Ahora se les margina a los 40 años. No podemos  hacer un plan paternalista y que sea sólo asistencialista, ni ponerles clubes para que vayan a jugar cartas, damas, dominó, etc.

 

P Eso es minimizarlos…

 

R. Sí, y hay en esto un capital humano muy importante, que se refiere a la participación  ciudadana, y que a los partidos políticos se les ha olvidado, pero ya los están descubriendo, porque son una fuerza política muy importante. Ahora imagínese: no hay duda de que para el año 2020 o 2030 esa fuerza  va a mover el país. Ya en los EU hay una asociación que se llama la AARP (American Asociation of Retired Persons), tiene a la mitad de los ancianos de ese país. En EU debe haber 80 millones de adultos mayores y esta AARP tiene  40 millones de afiliados. No se toma ninguna decisión en el congreso, del presidente, si ellos no opinan. Esta es una  fuerza poderosísima, brutal, extraordinaria, y así va a ser en México…

 

P. Querrán ir a la participación política…

 

R. Yo creo que uno de los asuntos de necesidad que tienen  los ancianos, y lo están conquistando, es ésta, la participación política. Quieren ejercer plenamente sus garantías individuales y participar  en la elaboración y ejecución  de las políticas, no sólo para ellos, sino para toda la sociedad. Uno de los futuros que yo veo para México, es la creación de asociaciones de personas mayores. Así como ocurre con la AARP en Estados Unidos, que es poderosísima, una fuerza muy grande.

 

P. ¿No es esto un tanto irreal u optimista?

 

R. No. Es muy posible que un día los viejos de México, con la fuerza de su aumento en número e influencia, obliguen a la sociedad a adoptar un concepto  de vejez positivo y activo y orientado hacia una fuerza que los haga contribuir al desarrollo. La conciencia  de ser viejo, como concepto socialmente unificado, puede convertirse en un factor positivo para nuestra nación. Esto es algo importante que hay que ver. No podemos seguirlos considerando  como un grupo desprotegido, desamparado, lleno  de necesidades, que siempre está pidiendo ayuda.  Este es un grupo que lo único que pide es una oportunidad, un espacio político, social, jurídico, laboral, familiar en el que puedan ellos ser contribuyentes al desarrollo de la nación.

 

P. Que ya despunta con el movimiento de jubilados…

 

R. El diputado Emilio Serrano Jiménez, de la Asamblea Legislativa, del PRD, de a tiro  ya está entendiendo muy bien este fenómeno. Ya está organizando la famosa  “revolución blanca”…

 

P. ¿Cuál es la realidad de la atención a los adultos mayores en México?

 

R. En primer lugar no hay investigación. La que se hace sobre la vejez es mínima, nula. Segundo, se hace muy poco para prevenir desde la juventud los factores de riesgo de las enfermedades  crónico-degenerativas. Este gobierno acaba de iniciar esas campañas, pero está detectando a los enfermos y a los posibles candidatos a enfermarse. ¡Qué bueno! pero son mínimas las acciones globales para la formación de los profesionales en gerontología y geriatría. Sólo tenemos 4 servicios de atención geriátrica en  el DF, y dos más en la República, y esos están desde los 80, ¿eh? Ya el ISSSTE, el IMSS están haciendo planes de atención, pero no están formando geriatras en cantidad, simplemente están capacitando a algunos médicos en la materia. ¡Ya es un gran esfuerzo y se los reconozco!, pero no es un esfuerzo verdaderamente formal como que el que debiera hacerse. Se cuentan con los dedos de la mano los servicios de geriatría en la sociedad mexicana y esto es algo de lo más malo, pues indica que  persisten estereotipos negativos hacia la vejez. Se dice “viejo”, y ya “bailó”.

 

Continuará mañana: “Los retos de México ante la tercera edad”.

Excelsior, martes 4 de junio de 2002