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Asunto:[mediosmedios] Tragedia en Perú
Fecha:Domingo, 30 de Diciembre, 2001  14:43:23 (-0300)
Autor:Mediosmedios <mediosmedios @..........ar>

 
----- Original Message -----
Sent: Sunday, December 30, 2001 2:03 PM
Subject: Tragedia en Perú

Estimados Miembros de la Lista:
 
la tragedia que ocurrió durante la noche de ayer en pleno centro de Lima, Perú, provocó la muerte de cientos de personas. Las agencias de noticias locales aseguran que ya se han recuperado más de 140 cadáveres, entre ellos los de varios niños y mujeres embarazadas. La cobertura que realizan los medios peruanos es muy amplia y merece ser seguida con atención.
 
Desde Mediosmedios, expresamos nuestra solidaridad con el pueblo peruano, y damos nuestro apoyo a los colegas que cubren un episodio tan doroloro y lamentable.
 
A continuación les remitimos una síntesis de las noticias publicadas en su edición de hoy por el diario limeño La República en torno a este tema.
 
Para acceder a más información sobre estos hechos visiten www.mediosmedios.com.ar/A. Peru.htm
 
Un cordial saludo para todos.
 
Marcela Barbará
Moderadora de la Lista Mediosmedios
 

Incendio originado por artefactos pirotécnicos arrasó cinco cuadras en vasta zona comercial

Más de cien muertos en centro de Lima enluta fin de año

...Un dantesco incendio, tal vez el peor ocurrido en la historia del país, estalló anoche en una conglomerada zona comercial del centro de Lima, y causó más de 100 muertos ósegún últimas informacionesó, casi un centenar de heridos y al menos 200 tiendas y viviendas destruidas, frustrando de este modo los preparativos para las fiestas de fin de año.

Por OSCAR CHUMPITAZ y JORGE CHOY

Cerca de 500 bomberos y mil policías debieron a las 7.10 de la noche interrumpir sus labores cotidianas para combatir el fuego que se originó por la explosión de artefactos pirotécnicos y que, hasta la madrugada, amenazaba incluso con arrasar toda una manzana.
Muchos hombres y mujeres, niños y adultos, e incluso familias enteras que se encontraban en sus inmuebles o realizando compras en el sector de Mesa Redonda se vieron forzados a huir del peligro arrojándose de los edificios y corriendo despavoridamente por las calles aledañas.
Hubo quienes, sin embargo, no quisieron salir de sus locales comerciales, porque intentaban proteger sus mercaderías ante la creencia de un probable saqueo, hecho que resultó fatal para ellos, pues murieron por asfixia o totalmente calcinados.
Aquel vasto sector parecía en la madrugada haber sufrido un bombardeo aéreo. Los cadáveres carbonizados permanecían en la vía pública. Otros cuerpos yacían atrapados dentro de las edificaciones arrasadas por el fuego.
Muchos inmuebles, como el convento Jesús Reparador y un colegio fiscal, quedaron debilitados y amenazaban con derrumbarse.

ERA UN POLVORÍN
Días antes de Navidad, la fiscal de prevención del delito Cecilia Vásquez de Vicuña había advertido que ese sector era un polvorín y que podía desencadenarse una tragedia de imprevisibles consecuencias.
Comprobó que inescrupulosos comerciantes de 25 locales se dedicaban a la venta de pirotécnicos.
Los productos, elaborados con pólvora, carbón, azufre, nitrato de amonio, polvo de aluminio, mechas y detonantes, habían sido almacenados en galerías ubicadas en Mesa Redonda, entre el jirón Cusco y Andahuaylas.
Dicha zona fue declarada entonces en emergencia por la Municipalidad de Lima, y según una resolución de alcaldía, la exhibición y venta de pirotécnicos quedó prohibida.
Pese a ello se sabe que estos productos eran vendidos tanto en la vía pública como en galerías ubicadas en el Jr. Cusco 669, 682, 684, 686, 688, 696, 718, 720, 735 y 736.

HORROR EN EL CENTRO
El dantesco incendio movilizó a bomberos de estaciones de Lima y Callao, que requirieron del apoyo de algunos municipios que enviaron camiones cisternas con agua para conjurar el peligro. Las lenguas de fuego dejaron pérdidas económicas incalculables.
Según algunos testigos, el siniestro se inició en las galerías "Mina de Oro", ubicada en la cuadra 7 del jirón Cusco, al estallar un artefacto pirotécnico conocido como «chocolate». Esa cuadra se encontraba abarrotada de ambulantes que vendían productos detonantes. Se afirma que fue un ambulante quien desencadenó la tragedia al realizar una demostración de sus productos.
Cientos de limeños y gente que había llegado de provincias se encontraban realizando compras cuando estalló el incendio.
En cuestión de minutos la situación quedó fuera de control. Las casas y galerías se convirtieron en enormes bolas de fuego. Más de 10 vehículos ocupados por taxistas y pasajeros quedaron envueltos en llamas.
El cielo adquirió una tonalidad rojiza y el aire se tornó casi irrespirable. Desde considerable distancia, la zona afectada parecía haber sido objeto de un devastador ataque aéreo.
Residentes del lugar cuyas viviendas de adobe y quincha colindan unas a otras, apiñadas, pudieron percibir las llamas que superaron, en determinado momento, los 20 metros de altura.
Bomberos y decenas de policías que convergieron presurosos para encarar el siniestro tuvieron que enfrentarse a gente de mal vivir que pugnaba por saquear los locales.
El comandante general del Cuerpo de Bomberos, Tulio Nicolini, dijo que la falta de equipos necesarios para encarar estas emergencias dificultaba una rápida acción, no sólo para apagar las llamas, sino para salvar vidas humanas.
Algunos jóvenes que trataron de controlar el fuego por su cuenta llegaron a perder el conocimiento por inhalación de humo. Las llamas habían alcanzado depósitos de pirotécnicos y material plástico.
Muchos lugareños que, a través de despachos radiales y televisivos difundidos en directo, se enteraron de lo que sucedía corrieron presurosos a la zona y se encontraron con un cuadro dramático, desolador y trágico.

70 FOCOS DE INCENDIO
Las explosiones se escucharon en cadena durante las primeras dos horas. En ese lapso los almacenes de artefactos pirotécnicos empezaron a estallar por doquier. Voceros del Cuerpo de Bomberos dijeron que en el lugar se registraron un total de 70 focos de incendio.
El fuego fue ganando terreno con el correr de los minutos, alimentado por fuertes vientos y el material poderosamente inflamable, habituales en la zona.
Las autoridades de bomberos reconocieron sus dificultades para poner bajo control la situación.
A la acción del viento se sumaron además la falta de agua y los equipos obsoletos de las compañías que acudieron al lugar de la emergencia, que en esta época del año superan las expectativas comerciales.
Unas 1,500 personas, entre comerciantes, clientes y residentes del sector, debieron ser rescatadas al quedar sitiadas en los edificios y galerías.
Las calles quedaron temporalmente sin electricidad, y hasta el local del Reniec se vio amenazado por uno de los incendios.
Anoche no se había informado oficialmente sobre la cantidad de muertos, pero las autoridades llegaron a calcular que son más de cien.
Hubo también 15 bomberos heridos, la mayoría de ellos en medio de distintos derrumbes de viviendas o por asfixia y quemaduras.

FISCAL EXIGE INVESTIGACIÓN
El desconcierto reinante hacía del lugar un escenario dantesco. Muchos rompían puertas de metal para poder ingresar y rescatar cadáveres o eventuales sobrevivientes atrapados.
Elizabeth Palacios, proveedora de extintores en la zona, señaló que la mayoría de los comerciantes adulteraron el registro de la fecha de vencimiento e hicieron recargar sus aparatos con informales.
La fiscal María del Pilar Peralta señaló que el Ministerio Público dispuso una investigación exhaustiva sobre las circunstancias en que se originó el incendio.
Lamentablemente hasta hubo gente irresponsable que prefiere cuidar su patrimonio antes que sus propias vidas, dijo.
El jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil, Juan Luis Podestá, dijo que personal de la Segunda Región de esa institución brindará apoyo a los damnificados.
Precisó que la zona carecía de las medidas de seguridad, con conexiones eléctricas clandestinas y galerías sin escapes de emergencia.
Siete horas después recién fue posible extinguir el fuego, pero los grupos de socorro permanecieron allí, removiendo los escombros para evitar una posible reactivación. Ante el desastre, las autoridades decidieron declarar la zona en estado de emergencia.
En toda Mesa Redonda regía el estado de emergencia. Una bruma parda oscurecía el cielo en ese sector del centro de la ciudad, que era rodeado por un olor a quemado que llegaba hasta las avenidas Abancay, Ucayali, Andahuaylas, Huallaga, Puno y Ayacucho.



.


El fuego se expandió rápidamente por las galerías de Mesa Redonda

Todo comenzó con la detonación de un "chocolate"

Por Juan Chamorro y Ruth Cárdenas

.La detonación de un artefacto pirotécnico importado denominado "chocolate", en plena calle donde se vendían miles de estos objetos fabricados con material explosivo, fue la causa del terrible incendio, según el testimonio de una comerciante que logró salvar la vida.
Augusto Vega, vendedora de la galería ubicada en el jirón Andahuaylas 877, señaló que el siniestro se inició al promediar las 6:30 de la noche, cuando "tres o cuatro personas" encendieron el "chocolate" en esa cuadra, ante el asombro de los vendedores y los clientes que a esa hora copaban la calle.
Las chispas de fuego lanzadas por el artificio pirotécnico alcanzaron las ratas blancas, sartas de cohetes, luces de bengala y diversos explosivos que los comerciantes vendían en plena vía pública, junto a juguetes, ropa, alimentos y hasta artefactos eléctricos, aprovechando las fiestas de navidad y año nuevo.
En pocos segundos se desató una explosión en cadena, y un incendio que arrasó con todo a su paso. "Sólo los que corrimos pudimos salvarnos. Era horrible, las llamas, el ruido, el humo y la desesperación por abandonar el lugar", contó Augusta, quien por el shock nervioso del que era presa ni siquiera podía recordar el nombre de la galería donde trabaja desde hace varios años.
El fuego se esparció rápidamente por las galerías Mina de Oro 1 y 2, Lucero y Mesa Redonda. Los bomberos llegaron luego de 20 minutos, pero ya era tarde para salvar la vida de varios compradores y comerciantes que perecieron calcinados.
El punto más crítico se desató en la galería Mina de Oro 1, ubicada precisamente en la cuadra 8 del jirón Andahuaylas, donde varios puestos se dedicaban a la venta de material inflamable. Aunque los comerciantes negaron que se vendían artefactos pirotécnicos, éstos se encontraban depositados en varios puestos de venta.
Las llamas invadieron en pocos minutos el primer y el segundo pisos. Los atrapados, en su desesperación por salvar sus vidas, se lanzaron por las ventanas hacia la calle.
Patty, una joven de aproximadamente 28 años, cayó milagrosamente de pie y fue socorrida por los bomberos.
Creo que fue un milagro de Dios, dijo uno de los bomberos.
Otros no tuvieron tanta suerte y el fuego los alcanzó. Al promediar las ocho de la noche, en la cuadra 8 del jirón Andahuaylas se podía observar restos humanos calcinados.
A esa hora, en la esquina de la cuadra 7 del jirón Cusco, en un edificio de cinco pisos, la policía intentaba rescatar a veinte personas, entre adultos y niños, que quedaron atrapadas.
A poca distancia, tres personas murieron carbonizadas en el interior de su auto.

El héroe
Mientras las llamas ganaban terreno y los bomberos luchaban denodadamente por apagar el incendio, en la intersección de las calles Cusco y Andahuaylas un hombre alentaba y ayudaba a los bomberos. Cargaba la manguera, daba órdenes, también las aceptaba. Pero no vestía el uniforme rojo de los bomberos.
Era Denis Vargas, un curtido obrero de la Refinería La Pampilla, donde trabaja desde hace 20 años. Se quitó la ropa y sin dudar comenzó a ayudar a combatir el incendio. Había ido a Mesa Redonda a hacer algunas compras, cuando se desató la tragedia.
"Hermano, no lo dudé dos veces e ingresé en las casas de este lugar, y con los vecinos comencé a salvar niños, hombres y mujeres. Fueron unas treinta personas a quienes di una mano, sin esperar nada a cambio", dijo.
"Los bomberos llegaron después de 20 minutos, pero era sólo una unidad, y tuvimos que ayudarlos. Cargábamos agua en baldes, en magueras, pero todo era insuficiente para apagar el fuego", finalizó.


Saltaron para salvar sus vidas

.......Caos, desesperación, angustia y olor a muerte. Escenas dolorosas de una tragedia que Lima no vivía hace mucho tiempo.
Un grupo de 20 personas que se parapetaron en el techo de un centro comercial en Andahuaylas pugnaban por salvar sus vidas.
En su desesperación, saltaron desde una altura de casi 3 metros a un techo colindante del Convento Jesús Reparador, ubicado en la intersección de Miroquesada y Andahuaylas.
¡¡Ayúdelos, por favor!!, decía la vendedora informal Julia Méndez Cárdenas (29), quien desesperadamente acarreaba agua en un bald e. Héctor Fuentes Sánchez conducía su camioneta station wagon Toyota blanco SIK-433. El taxista se encontraba en la cuadra 7 del jirón Cusco en espera de que el tránsito vehicular se descongestionara.
Pero todo fue rápido. Comenzó una indetenible explosión de artefactos pirotécnicos en cadena.
"La gente empezó a correr, porque el fuego avanzaba hacia nosotros; por eso tuve que dejar abandonado el vehículo y salvar a mis pasajeros", señaló aún nervioso el conductor.
Fuentes Sánchez fue atrapado después por una aguda crisis de nervios, debido a que la camioneta la alquilaba para poder ganarse la vida.
"No sé qué haré ahora. Pero fue muy doloroso ser testigo de la impotencia de esa gente que no pudo salir de las tiendas y gritaba pidiendo auxilio", dice, mientras observa a su auto completamente convertido en chatarra.



.Lo que más conmueve son los niños quemados

Tensión, dolor y angustia en los hospitales

.Las rejas del hospital Arzobispo Loayza resistían el dolor de decenas de personas. Gente que se acercaba para buscar una esperanza. La hospitalización era mejor que la muerte.
Entre el tumulto, las expresiones de agustia y desesperanción de Marcos no inmutaba a los presentes. Sentado en el suelo, sin un zapato y husmeando sus heridas por debajo del pantalón no podía contener el llanto.
De sus ojos verdes las lágrimas no cesaban de brotar. «Maritza Gutiérrez Cortez y Jean Franco», le dijo a una señora que estaba dentro del nosocomio, para que averiguara si su esposa e hijo habían sido trasladados.
«Yo estaba ahí, y no la pude sacar», expresaba mientras llevaba sus manos a la cara. «No los pude sacar. Estuve en el momento de la explosión, y no la pude sacar», repetía y se culpaba, mientras guardaba un poco de esperanza por encontrarlos en el segundo hospital que visitaba.
Los minutos pasaban como horas para Marcos, cuando sentado en el suelo escuchó: «señor». Inmeditamente se levantó de la vereda y corrió para escuchar la respuesta.
«No están», le dijeron. Marcos se arrodilló frente a las rejas, suplicando encontrar a su familia. Su hijo de seis años lo miraba desconcertado. Escenas similares se repetían en las rejas del Loayza y el 2 de Mayo.

Quemaduras menores
En el interior del Loayza eran atendidos 33 pacientes, de los cuales tres eran niños. Las quemaduras eran de grado menor, informó el director del hospital, Max Cárdenas.
Las cuatro personas más afectadas tenían el 40% del cuerpo quemado. Los niños habían sufrido asfixia y ya se encontraban estables a la 10 de la noche, indicó Cárdenas, quien estaba supervisando la atención de los internos.
La atención en ese hospital, así como en el 2 de Mayo, es gratuita para todos los heridos del incendio en el Mesa Redonda, manifestó el director, quien informó que el Ministerio de Salud envió suero, analgésicos, antibióticos para atender a los afectados.
Según las cifras oficiales, un total de 115 personas fueron atendidas en los hospitales del Ministerio de Salud, 32 en el Guillermo Almenara, cuatro menores en el Hospital del Niño y uno en el Rebagliati, ya que no contaban con una unidad para quemados.
Según la información, es necesaria la donación de Fortun y Amikin para la curación de los pacientes, cuyas rehabilitaciones pueden demorar meses.

 



Toledo llegó de madrugada al lugar de la tragedia

Hoy y mañana es duelo nacional

Ante la pérdida irreparable de la vida de decenas de peruanos en el trágico incendio del centro de Lima, el gobierno declaró un duelo nacional los días 30 y 31 de diciembre, se informo a través de un comunicado de la Presidencia de la República.
El comunicado señala que el presidente Alejandro Toledo lamentó profundamente la pérdida de vidas humanas ocurrida en el incendio de ayer, por lo que expresa sus más sentidas condolencias a los familiares de las víctimas.
Se informó además que el jefe del Estado, apenas enterado de la magnitud del incendio ocurrido en el centro de Lima, emprendió su regreso a la capital para participar directamente en la supervisión de las tareas de ayuda a los damnificados.
Se supo extraoficialmente que el mandatario había viajado hasta el balneario de Punta Sal, en el departamento de Tumbes, para pasar ahí las fiestas de Año Nuevo junto a sus familiares.
El comunicado señaló además que el presidente Toledo dispuso desde ese lugar las primeras directivas para la inmediata atención a los afectados coordinando con Sedapal, el Ministerio del Interior, el Ministerio de Salud y el Ministerio de la Presidencia. Voceros de Palacio de Gobierno afirmaron que el jefe del Estado ordenó que se garantice una adecuada respuesta a la emergencia.
El Presidente habría coordinado telefónicamente con el ministro del Interior Fernando Rospigliosi, y el viceministro de la Presidencia Rómulo Muñoz, funcionarios que luego acudieron hasta el lugar de los hechos.
Cerca de una hora después de recibir el comunicado, a la 1 de la madrugada de hoy, el mandatario llegó en un vuelo privado al Grupo Aéreo Nro 8, desde donde se trasladó al lugar del siniestro.
El Presidente expresó sus condolencias por la magnitud de la tragedia y anunció una serie de medidas en favor de los comerciantes que lo perdieron todo.



.Municipio y comerciantes

Todos se lavan las manos

...Mientras la directora de Comercialización de la Municipalidad de Lima Gabriela Adrianzen culpa a los comerciantes de las galerías de haber provocado el siniestro, los propietarios de los centros comerciales niegan tal versión y culpan de ello a las autoridades municipales.
"El incendio se ha originado por el almacenamiento de productos pirotécnicos en galerías comerciales, por ejemplo en Mina de Oro; sin embargo, el propietario Otto Carrasco culpa a las autoridades municipales por el incendio, cuando él sabe que su galería fue un centro de almacenamiento que fue intervenido", reveló la funcionaria municipal.
Perdió tres tiendas
En tanto el propietario de unas de las galerías comerciales, Otto Carrasco, culpó a las autoridades municipales por permitir la venta de estos artículos en la vía pública, al haber permitido el ingreso de los productos pirotécnicos haciéndolos pasar como no detonantes. "En realidad todos los productos son detonantes", afirmó.
Dijo sentirse afectado con este incendio, ya que perdió tres tiendas que fueron calcinadas por el fuego. "No ha sido en mi tienda donde se inició el incendio; se originó en la calle, por Andahuaylas, y yo estoy en Cusco".