| Asunto: | [MESHIKO] LA FILOSOFIA HERMETICA / El Kybalion | | Fecha: | Miercoles, 24 de Marzo, 2004 17:22:43 (-0600) | | Autor: | Ricardo Ocampo <redanahuak @...............mx>
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LA FILOSOFIA HERMETICA / El Kybalion
EL KYBALION
CAPITULO I: LA FILOSOFIA HERMETICA
"Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para él oído capaz de comprender".
EL KYBALION.
Desde el antiguo Egipto han venido las enseñanzas fundamentales y secretas que
tan fuertemente han influido en los sistemas filosóficos de todas las razas y de
todos los pueblos, durante centurias enteras. El Egipto, la patria de las
pirámides y de la Esfinge, fue la cuna de la Sabiduría Secreta y de las
doctrinas místicas. Todas las naciones han sacado las suyas de sus doctrinas
esotéricas, La India, Persia, Caldea, Media, China, Japón, Asiria, la antigua
Grecia y Roma, y otros no menos importantes países, se aprovecharon libremente
de las doctrinas formuladas por los hierofantes y Maestros de la tierra de Isis,
conocimientos que solo eran transmitidos a los que estaban preparados para
participar de lo oculto.
Fue también en el antiguo Egipto donde vivieron los tan grandes adeptos y
Maestros que nadie después ha sobrepasado, y que rara vez han sido igualados en
las centurias que han transcurrido desde los tiempos del Gran Hermes. El Egipto
fue la residencia de la Gran Logia de las fraternidades místicas. Por las
puertas de su templo entraron todos los neófitos que, convertidos más tarde en
Adeptos, Hierofantes y Maestros, se repartieron por todas partes, llevando
consigo el precioso conocimiento que poseían y deseando hacer partícipe de él a
todo aquel que estuviera preparado para recibirlo. Ningún estudiante de
ocultismo puede dejar de reconocer la gran deuda que tiene contraída con
aquellos venerables Maestros de Egipto.
Pero entre esos grandes adeptos existió uno al que los demás proclamaron " el
Maestro de los Maestros". Este hombre, si es que puede llamarse "hombre" a un
ser semejante, vivió en Egipto en la más remota antigüedad y fue reconocido bajo
el nombre de Hermes Trismegisto.
Fue el padre de la sabiduría, el fundador de la astrología, el descubridor de la
alquimia. Los detalles de su vida se han perdido para la historia, debido al
inmenso espacio de tiempo transcurrido desde entonces. La fecha de su nacimiento
en Egipto, en su última encarnación en este planeta, no se conoce ahora, pero se
ha dicho que fue contemporáneo de las más antiguas dinastías de Egipto, mucho
antes de Moisés. Las autoridades en la materia lo creen contemporáneo de
Abraham, y en alguna de las tradiciones judías se llega a afirmar que Abraham
obtuvo muchos de los conocimientos que poseía del mismo Hermes.
Después de haber transcurrido muchos años desde su muerte (la tradición afirma
que vivió trescientos años), los egipcios lo deificaron e hicieron de él uno de
sus dioses, bajo el nombre de Tot. Años después los griegos hicieron también de
él otro de sus dioses y lo llamaron "Hermes, el dios de la sabiduría". Tanto los
griegos como los egipcios reverenciaron su memoria durante centurias enteras,
denominándole el "inspirado de los dioses", y añadiéndole su antiguo nombre
"Trismegisto", que significa "tres veces grande". Todos estos antiguos países lo
adoraron, y su nombre era sinónimo de "fuente de sabiduría".
Aun en nuestros días usamos el término "hermético" en el sentido de "secreto",
"reservado", etc., y esto es debido a que los hermetistas habían siempre
observado rigurosamente el secreto de sus enseñanzas. Si bien entonces no se
conocía aquello de "no echar perlas a los cerdos", ellos siguieron su norma de
conducta especial que les indicaba " dar leche a los niños y carne a los
hombres", cuyas máximas son familiares a todos los lectores de las escrituras
bíblicas, máximas que, por otra parte, habían sido ya usadas muchos siglos antes
de la Era Cristiana.
Y esta política de diseminar cuidadosamente la verdad ha caracterizado siempre a
los hermetistas, aun en nuestros días. Las enseñanzas herméticas se encuentran
en todos los países y en todas las religiones, pero nunca identificada con un
país en particular ni con secta religiosa alguna. Esto es debido a la prédica
que los antiguos instructores hicieron para evitar que la Doctrina Secreta se
cristalizara en un credo. La sabiduría de esta medida salta a la vista de todos
los estudiantes de historia. El antiguo ocultismo de la India y la Persia
degeneró y se perdieron sus conocimientos, debido a que los instructores se
habían convertido en sacerdotes y mezclaron la teología con la filosofía, siendo
su inmediata consecuencia que perdieron toda su sabiduría, la que acabó por
transformarse en una cantidad inmensa de supersticiones religiosas, cultos,
credos y dioses. Lo mismo pasó con las enseñanzas herméticas de los gnósticos
cristianos, enseñanzas que se perdieron por el tiempo de Constantino, quien
mancilló la filosofía mezclándola con la teología, y la iglesia cristiana perdió
entonces su verdadera esencia y espíritu, viéndose obligada a andar a ciegas
durante varios siglos, sin que hasta ahora haya encontrado su camino,
observándose actualmente que la iglesia cristiana está luchando nuevamente por
aproximarse a sus antiguas enseñanzas místicas.
Pero siempre han existido unas cuantas almas que han conservado viva la llama,
alimentándola cuidadosamente y no permitiendo que se extinguiera su luz. Y
gracias a esos firmes corazones y a esas mentes de extraordinario desarrollo
tenemos aun la verdad con nosotros. Mas no se encuentra en los libros. Ella ha
sido transmitida del Maestro al discípulo, del iniciado al neófito, de los
labios a los oídos. Si alguna vez se ha escrito algo sobre ella, su significado
ha sido cuidadosamente velado con términos de astrología y alquimia, de tal
manera que sólo los que poseían la clave podían leerlo correctamente. Esto se
hizo necesario a fin de evitar las persecuciones de los teólogos de la Edad
Media, quienes luchaban contra la Doctrina Secreta a sangre y fuego. Aun en
nuestros días nos es dable encontrar algunos libros valiosos de filosofía
Hermética, pero la mayor parte se ha perdido. Sin embargo, la Filosofía
Hermética es la única clave maestra que puede abrir las puertas a todas las
enseñanzas ocultas.
En los primeros tiempos existió una compilación de ciertas doctrinas herméticas
que eran las bases fundamentales de toda la Doctrina Secreta, y que habían sido,
hasta entonces, transmitidas del instructor al estudiante, compilación que fue
conocida bajo el nombre de "El Kybalión", cuyo exacto significado se perdió
durante centenares de años. Sin embargo, algunos que han recibido sus máximas de
los labios a los oídos las comprenden y las conocen. Sus preceptos no habían
sido escritos nunca hasta ahora. Son, simplemente, una serie de máximas y
axiomas que luego eran explicados y ampliados por los Iniciados. Estas
enseñanzas constituyen realmente los principios básicos de la "alquimia
hermética", la que, contrariamente a lo que se cree, está basada en el dominio
de las fuerzas mentales, mas bien que en el de los elementos materiales; en la
transmutación de una clase de vibraciones mentales en otras, más bien que en el
cambio de una clase de metal en otro. La leyenda acerca de la piedra filosofal,
que convertía todos los metales en oro, era una alegoría relativa a la Filosofía
Hermética, alegoría que era perfectamente comprendida por todos los discípulos
del verdadero hermetismo.
En esta obrita invitamos a nuestros estudiantes a examinar las enseñanzas
herméticas, tal como fueron expuestas en "El Kybalión", explicadas y ampliadas
por nosotros, humildes estudiantes de las mismas, que si bien llevamos el título
de iniciados somos, sin embargo, simples discípulos a los pies de Hermes, el
Maestro. Transcribimos aquí muchas de las máximas y preceptos de "E l Kybalión",
acompañadas por explicaciones y comentarios que creemos ayudarán a hacer más
fácilmente comprensible esas enseñanzas por los hombres modernos, especialmente
teniendo en cuenta que el texto original ha sido velado a propósito con términos
obscuros y desconcertantes.
Las máximas originales, axiomas y preceptos de "El Kybalión" están impresos con
otro tipo de letra. Esperamos que los lectores de esta obra sacarán tanto
provecho del estudio de sus páginas como lo han sacado otros que han pasado
antes por el mismo sendero que conduce al adepto desde los tiempos de Hermes
Trismegisto, el Maestro de los Maestros, el Tres veces Grande, hasta ahora.
Dice "El Kybalión":
"Donde quiera que estén las huellas del Maestro, allí los oídos del que está
pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par.
"Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos
con sabiduría".
De manera que, de acuerdo con lo indicado, este libro solo atraerá la atención
de los que están preparados para recibirlo. Y recíprocamente, cuando el
estudiante esté preparado para recibir la verdad, entonces este libro llegará a
él. El principio hermético de causa y efecto, en su aspecto de "ley de
atracción", llevará los oídos junto a los labios y el libro junto al discípulo.
Difusión:
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