| Asunto: | [MESHIKO] Declaraciones del gobierno cubano/Fidel Castro sobre la Cumbre de Guadalajara | | Fecha: | Domingo, 30 de Mayo, 2004 15:02:11 (-0500) | | Autor: | Ricardo Ocampo <redanahuak @...............mx>
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Declaraciones del gobierno cubano/Fidel Castro sobre la Cumbre de Guadalajara
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From: Pedro Gellert <mmsc2002@prodigy.net.mx>
Date: Sun, 30 May 2004 08:29:01 -0500
Subject: declaraciones del gobierno cubano/Fidel Castro sobre la Cumbre de Guadalajara
DECLARACIÓN DEL GOBIERNO DE CUBA
Como todo el mundo conoce, ya que ha sido ampliamente publicado por la
prensa, ayer jueves 27 de mayo en la discusión del documento final de
Guadalajara, se libró una durísima batalla contra la resistencia tenaz de la
Unión Europea, porque esta se oponía obstinadamente a un párrafo que
denunciaba y condenaba de forma enérgica los monstruosos asesinatos y
torturas a que fueron sometidos los prisioneros iraquíes.
Desde los días tétricos de Hitler, finalizada la Segunda Guerra Mundial, la
humanidad no había observado imágenes tan conmocionantes. Miles de millones
de personas, horrorizadas especialmente por el espíritu morboso y de brutal
sadismo con que fueron llevadas a cabo, pudieron observarlas a través de las
pantallas de cine, televisión, Internet y fotos de la prensa escrita.
Tales métodos mostraban ultraje y desprecio a la cultura y los sentimientos
religiosos de los pueblos islámicos que suman mil doscientos millones de
habitantes, y de cierto modo comparten a través del Antiguo Testamento
raíces históricas y éticas comunes con el cristianismo y el judaísmo.
El párrafo inicial propuesto por América Latina y el Caribe sobre este tema
decía:
"Condenamos enérgicamente todas las formas de abuso, torturas y otros tratos
crueles, inhumanos y degradantes contra prisioneros de guerra y todo tipo de
detenidos, así como contra cualquier personal dondequiera que se cometan, y
quien quiera que lo ejecute. Nos declaramos consternados por las formas
recientemente documentadas de tales actos, que son totalmente inaceptables y
merecen nuestra condena más enérgica. Tales prácticas están y deberán
permanecer prohibidas en todo momento y en todo lugar. En este contexto,
hacemos un llamado a los gobiernos concernidos para que apliquen plenamente
las sanciones previstas por la ley a todos los responsables y hagan respetar
la prohibición de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o
degradantes, de conformidad con la Convención de Naciones Unidas contra la
tortura y los convenios de Ginebra. Tales prácticas constituyen una grave
violación a estos instrumentos internacionales."
La Unión Europea se negaba totalmente a mencionar el tema e incluirlo en la
Declaración Final. A medida que se vio obligada a ceder terreno, se negaba
a mencionar la palabra "tortura", calificando lo ocurrido de "malos tratos".
Más adelante se negaba a referirse a los casos recientes de tortura de los
presos iraquíes, utilizando para condenarlos una formulación general, y de
modo especial evitando cualquier alusión a gobiernos responsables de estos
actos de tortura. Fue fortísimo y controversial el debate entre el
presidente de la Unión Europea y el segundo jefe de la misión cubana, el
viceministro Bruno Rodríguez, que presidía en ese momento la delegación.
Finalmente, ya resignados a la derrota, aceptaron la palabra "condena" en
términos generales y no de forma concreta, referida a los hechos inmediatos
ocurridos a los que calificaron solo como "malos tratos" a los prisioneros.
El hecho de que el tema fuese abordado y de que muchos elementos del párrafo
inicial quedasen incluidos, se considera una gran derrota moral para la
Unión Europea.
Los que ahora se oponían a tal condena representaban a países que fueron
testigos de los campos de concentración nazis donde murieron millones de
personas por concepciones políticas y raciales, y ahora sus dirigentes se
pliegan ante ideas, métodos y peligros neonazis mil veces mayores por el
poder casi infinito de sus propulsores, que desde la extrema derecha
ostentan la administración de Estados Unidos.
Nuevamente, en la propia tarde del jueves 27, se produjo la segunda gran
batalla, esta vez entre la delegación cubana presidida por nuestro canciller
Felipe Pérez Roque y los representantes de la Unión Europea, sobre el
peliagudo tema para los europeos de la Ley Helms-Burton y las nuevas medidas
anunciadas contra Cuba.
El párrafo aprobado en la sesión de la mañana de ayer jueves 27 por los
países latinoamericanos y caribeños, decía:
"Reiteramos nuestro enérgico rechazo a la aplicación unilateral y
extraterritorial de leyes y medidas contrarias al derecho internacional, la
libertad de mercado, la navegación y el comercio mundial. Estamos de
acuerdo en que estas medidas representan una seria amenaza al
multilateralismo. Expresamos nuestra profunda preocupación por las medidas
adicionales que refuerzan y amplían el alcance de tales políticas y
legislaciones, como la ley Helms-Burton, y por ello exhortamos al gobierno
de los Estados Unidos de América a que ponga fin a su aplicación.
Rechazamos la utilización de medidas coercitivas unilaterales por parte de
cualquier Estado, ya que ponen en riesgo la soberanía de los Estados, y
violan los principios y propósitos de las Naciones Unidas."
A esta clara y enérgica manifestación de rechazo a la política genocida del
gobierno de Estados Unidos contra Cuba, la Unión Europea, de nuevo en su
papel de aliado y subordinado al gobierno de Estados Unidos, respondió
presentando la siguiente tímida y ridícula proposición:
"Reiteramos nuestro firme rechazo a todas las medidas de carácter
unilateral contrarias al derecho internacional, incluyendo aquellas de
efecto extraterritorial que son contrarias a las reglas de comercio
internacional comúnmente aceptadas. Estamos de acuerdo que las medidas de
carácter unilateral contrarias al derecho internacional representan una
seria amenaza al multilateralismo".
En otro fuerte e intenso debate en el que nuestro Canciller acusaba,
argumentaba y rebatía las posiciones de los representantes de la Unión
Europea, desmoralizados y carentes de autoridad, prestigio y argumentos,
proponen una nueva formulación.
Entonces quedaba así:
"Reiteramos nuestro firme rechazo a todas las medidas de carácter unilateral
al derecho internacional, incluyendo aquellas (nuevas medidas) de efecto
extraterritorial que son contrarias a las reglas del comercio internacional
comúnmente aceptadas. Estamos de acuerdo en que las medidas de carácter
unilateral, contrarias al derecho internacional, representan una seria
amenaza al multilateralismo. Recordamos las posturas tomadas en la
Resolución AGNU-58/7 del 18 de noviembre del 2003".
A esta menguada, ridícula y cobarde proposición se opuso con toda energía
la delegación cubana, ya que nuestro país enfrenta hoy los planes asesinos y
un conjunto de medidas intervencionistas y genocidas anunciadas por el señor
Bush el pasado 6 de mayo.
La Unión Europea aceptó entonces mencionar el título de la referida
resolución que presenta Cuba en la Asamblea General de las Naciones Unidas,
que dice: "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y
financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba".
Los representantes de la Unión Europea, irritados y ensoberbecidos por la
enérgica réplica cubana, lanzaron un ultimátum: o se aceptaba esta
formulación o no admitirían la inclusión del párrafo. El Canciller cubano
rechazó con toda dignidad el ultimátum, y respondió que Cuba mantenía su
posición de que las medidas debían ser concretamente condenadas, y si el
párrafo apareciera en la forma redactada por la Unión Europea, Cuba prefería
que no apareciera referencia alguna sobre el tema en la Declaración Final,
pero que la Unión Europea debía asumir toda la responsabilidad de esa
ausencia. Omitimos detalles de diverso carácter en aras de la brevedad.
Se confirmaba plenamente lo afirmado por el compañero Fidel en el punto uno
de su Mensaje al pueblo mexicano:
"La complicidad de la Unión Europea con los crímenes y agresiones de Estados
Unidos contra Cuba a través de su infame e hipócrita conducta en Ginebra y
su bochornoso entendimiento y connivencia con la Ley Helms-Burton, de
inaceptable e ignominioso carácter extraterritorial, la hacen indigna de ser
tomada en serio por nuestro pueblo."
Faltaba todavía otra victoria moral en la tarde y noche de ese día. En esta
tercera Cumbre la Unión Europea había rechazado desde hacía una semana,
aduciendo diversos pretextos, que en la Declaración Final aparecieran de
nuevo los principios del Derecho Internacional contenidos en la Carta de las
Naciones Unidas, señalados y acordados en las dos cumbres anteriores. En
pequeños conciliábulos los representantes de Europa habían explicado que no
podían suscribir estos principios porque no podían reconocer la vigencia del
principio de no intervención. Esto había conducido con anterioridad a un
enfrentamiento entre Cuba y la Unión Europea.
En realidad, alrededor de estos principios esenciales estuvo produciéndose
durante varios días el debate más importante. La Unión Europea trató
sostenidamente de canjear nuestra renuncia a que se mencionaran estos
principios en la Declaración Final por otros intereses nuestros, incluida la
mención a la Ley Helms-Burton. Esto incluso lo llegaron a declarar
públicamente. Habían solicitado que este párrafo fuese el último en
discutirse. Y así se acordó. Ayer precisamente en las últimas horas de la
noche estaban tan desmoralizados después de la discusión del párrafo de la
Ley Helms-Burton que duró horas, no tenían ya capacidad para abrir una
segunda discusión con la delegación de nuestro país, que hubiese puesto en
peligro la existencia misma de todo el documento.
En estas circunstancias, de forma sorpresiva, en el momento en que se le
concedía la palabra a la delegación cubana para abordar este tema, la Unión
Europea solicitó permiso para hacer un anuncio: retiraba su oposición a que
se mencionaran los referidos principios ya aprobados en las cumbres
anteriores.
La apreciación de muchas delegaciones es que esta era la batalla más
importante de esta Cumbre.
Nuestro pequeño país, bloqueado y agredido durante 45 años, víctima de todas
las felonías de que es capaz el imperio que rige los destinos del mundo,
constituido por el estado más poderoso que ha existido jamás en la historia,
no vaciló en enfrentarlo resueltamente a él y a sus aliados de la Unión
Europea, que tan indigno y vergonzoso papel han jugado año tras año
secundando las mentiras, las calumnias y las pérfidas resoluciones en
Ginebra, con las que aquel justifica el bloqueo y sus planes de destruir lo
que jamás podrá ser destruido: nuestra Revolución.
Tal vez sea justo expresar que no todos los estados que hoy forman esa Unión
son iguales. Hay países que poseen larga historia e influencia, como
Francia y Alemania, y otros más pequeños como Bélgica, Luxemburgo y varios
más que fueron motores de una idea razonable que gozó de simpatías en el
mundo: la de promover la unidad de los pueblos europeos a partir de la
terrible experiencia sufrida después del asalto fascista contra la humanidad
en 1939, utilizando métodos y concepciones que difieren por cierto muy poco
de los proclamados en la doctrina de estar listos para atacar preventiva y
sorpresivamente 60 o más países. Nada tiene de extraño la maniática
oposición a cualquier tribunal internacional con facultades para juzgar
crímenes de guerra, ni tampoco las imágenes espantosas y sádicas de torturas
que en días recientes estremecieron a la humanidad.
El Reino Unido siempre fue renuente a esa unión, y aún no participa de la
moneda común; busca todas las ventajas y rehuye todos los inconvenientes.
Hoy es aliado fervoroso de la actual administración de Estados Unidos y
participa en sus aventuras y guerras de conquista.
Otros, como los gobiernos de Italia y hasta hace muy poco el de España,
secundaron servilmente sus planes frente a los verdaderos intereses del
resto de Europa. En la actualidad, los aliados de Estados Unidos que se
oponen al grupo de los partidarios de una mayor independencia, reciben el
refuerzo de nuevos miembros como Polonia, República Checa, Eslovaquia,
Hungría, Letonia, Lituania, Estonia y Eslovenia, que son hoy los aliados más
incondicionales del propio imperio que hegemoniza al mundo y pretende
subordinar totalmente Europa a sus intereses políticos y económicos.
La comunidad europea en realidad está muy dividida y Estados Unidos cuenta
en su seno con amplia mayoría. La Unión no es todavía unión. Sin comprender
esto sería difícil explicarse que un conjunto de 25 naciones, muchas de
ellas con largas tradiciones históricas y culturales, actúen en Guadalajara
como un rebaño de corderos, subordinados a Washing
ton.
Sinceramente les deseamos a todos sus pueblos mejor suerte. En realidad,
los países como Cuba y otros pueblos revolucionarios del Tercer Mundo que
estamos dispuestos a morir defendiendo nuestra soberanía, nuestra dignidad
y nuestra libertad, estamos luchando también por la unión y
la independencia de Europa.
El futuro dirá la última palabra.
Mayo 28 del 2004
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Mensaje al pueblo mexicano
Les pido excusas por mi ausencia a la llamada III Cumbre de
Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe
y la Unión Europea.
Durante varios días medité en la conveniencia o no de
asistir.
Decidí finalmente no hacerlo por varios motivos. Los
fundamentales son:
Primero: La complicidad de la Unión Europea con los
crímenes y agresiones de Estados Unidos contra Cuba a
través de su infame e hipócrita conducta en Ginebra y su
bochornoso entendimiento y connivencia con la Ley
Helms-Burton, de inaceptable e ignominioso carácter
extraterritorial, la hacen indigna de ser tomada en serio
por nuestro pueblo.
Del campo de concentración en la Base Naval ilegal de
Guantánamo no se atrevieron a decir en Ginebra una sola
palabra.
Ni soñar siquiera que en esa conferencia la Unión Europea
acepte la denuncia de los asesinatos, maltratos y
humillaciones que se cometen con el incontable número de
mexicanos, latinoamericanos en general y caribeños que
tratan de escapar del subdesarrollo y la miseria impuestos
por el orden económico internacional, saqueador y genocida
que hoy impera en el mundo, del cual ella también se
beneficia.
Se trata, según todos los informes recibidos, de una
conferencia carente de contenido alguno, de carácter
puramente ceremonial, en la que la Unión Europea no se
compromete absolutamente en nada, ni siquiera al respeto
más elemental del principio de no intervención.
Segundo: La vergonzosa concertación y la traición a Cuba de
varios gobiernos de América Latina, en su impúdico
sometimiento a las órdenes de Estados Unidos, hieren
sensiblemente a nuestro pueblo, y no es posible concederles
la más mínima seriedad y respeto a sus criterios y
decisiones.
Tercero: Todo ha sido organizado de forma que no pueda
haber ningún verdadero debate libre, abierto y público
sobre temas vitales que conciernen a los destinos de
nuestro hemisferio y del mundo.
Cuarto: Nuestro Embajador ha sido expulsado injustamente de
México hace varios días, y hay asuntos serios pendientes y
no resueltos relacionados con la falsa y deshonesta
acusación de que nuestro país ha intervenido en los asuntos
internos de México.
Quinto: Dejando a un lado la amarga experiencia de lo
ocurrido en Monterrey, no existen, a nuestro juicio, las
más mínimas condiciones para que una visita mía a ese
hermano y entrañable país con motivo de la mencionada
reunión aporte resultado constructivo alguno.
Deseo dejar constancia de lo mucho que me duele perder la
oportunidad de saludar a hombres como Chávez, Kirchner,
Lula, Patterson, y otros brillantes luchadores por un
destino mejor para nuestros pueblos de América. Ellos harán
lo que puedan, y lo mucho que son capaces de hacer, en los
cinco minutos que se les concede dentro de ese cónclave
donde, según se afirma, no habrá prensa.
Tal vez en el banquete ceremonial inicial, con oradores muy
seleccionados de antemano, entre exquisiteces culinarias,
champán y vino que nada tienen que ver con los miles de
millones de personas que en el mundo sufren hambre y
miseria, se pueda escuchar el eco de las voces de algún
verdadero disidente.
Cuba se siente honradísima y óptimamente representada por
su brillante y joven Canciller, que en los pocos segundos
que le otorguen en un rincón de esa reunión será capaz de
expresar verdades imprescindibles.
Sigo creyendo con firmeza que un mundo mejor es posible.
Fraternalmente,
Fidel Castro Ruz
Presidente del Consejo de Estado de Cuba
26 de mayo del 2004
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