| Asunto: | [MESHIKO] Area de Libre Comercio de las Americas / La Amenaza Para Los Programas Sociales, La Sostenibilidad Del Medio Ambiente y la Justicia Social en Las Americas / Maude Barlow, Presidenta Nacional del Council of Canadians | | Fecha: | Lunes, 2 de Abril, 2001 22:45:37 (-0700) | | Autor: | Red Anahuak Networks <chicanos @...........mx>
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Por la proteccion de Toda vida en Madre Tierra...
'Paz y Fuerza Interior a Traves de la Union'
Guardianes del Planeta
Grupos de Activacion Planetaria -GAP
www.redanahuak.org.mx/pao
www.elistas.net/foro/gap
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Amig@s:
Nuestro querido hermano Jean Hudon, activista conspicuo de la red
planetaria, nos conecta desde Quebec con el Concejo de Canadienses y
con este texto fundamental sobre el ALCA que ponemos a su consideracion.
Fraternalmente,
Ricardo Ocampo
Red Anahuak
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From: globalvisionary@... (jean hudon)
Date: Mon, 2 Apr 2001 20:56:23 -0400
Subject: Area de Libre Comercio de las Americas - La Amenaza Para Los
Programas Sociales, La Sostenibilidad Del Medio Ambiente y La Justicia
Social en Las Americas
DOCUMENTO EN ESPAÑOL ABAJO...
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Dear Spanish-speaking friends
May I recommend the following to your attention. Please disseminate as much
as you feel is appropriate. For more details (in English only) on the
upcoming Summit of the Americas and its relevance to everyone on Earth
please visit
http://www.cybernaute.com/earthconcert2000/CountdownSummit.htm
to read about
"Countdown to the Summit of the Americas: Protest the Free Trade Agreement
of the Americas (FTAA) + Anti-summit activists will pay minister a visit +
Weaving a Web of Solidarity - A feminist action against globalisation +
FTAA Environment Ministers Protest in Montreal + Re-percussions of the FTAA
+ A great way to get around the mainstream media ban on truth + Quebec
Solidarity - Wear a scarf April 2 + #1 most censored story: corporatizing
water worldwide + International Day for Forests and Against Free Trade +
Anarchists Claim Responsibility for Seattle Earthquake"
By the end of this week, there will also be another such compilation to be
posted at
http://www.cybernaute.com/earthconcert2000/CountdownSummit2.htm
with the following subjects:
"Countdown to the Summit of the Americas #2: The new Berlin/Quebec Wall of
Oppression against Anti-Free-Trade Activists: U.S. activist detained at
airport on eve of summit protest seminar + Canada bars fabled farm activist
Jose Bove + Globalization Glossary + The Feeling of a Coup + New "weaving a
web of solidarity" website to open soon + Ministers face activists riled up
over environment + Freedom For France (Spirituality) + The Feeling of a
Coup"
You are also welcomed to email me relevant information about protest
actions in your country (in English only please) for possible networking to
the Earth Rainbow Network e-list. To subscribe to this ERN e-list, simply
request it from globalvisionary@...
Love and Light
Jean Hudon
Earth Rainbow Network Coordinator
http://www.cybernaute.com/earthconcert2000
The Earth Rainbow Network, founded in February 1997, has an extensive list
of more than 1800 people in approximately 50 countries sharing information,
visions and feedbacks on a broad range of subjects as a way to expand and
deepen global awareness and the sense of forming a global spiritual
community gradually empowering itself to contribute in shaping the future
of this world.
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EL ÁREA DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMÉRICAS
Y LA AMENAZA PARA LOS PROGRAMAS SOCIALES, LA SOSTENIBILIDAD DEL MEDIO
AMBIENTE Y LA JUSTICIA SOCIAL EN LAS AMÉRICAS
Por Maude Barlow
<http://www.canadians.org/>
<http://www.canadians.org/campaigns/campaigns-main.html>
Maude Barlow es presidenta nacional del Council of Canadians (Concejo de
Canadienses), el grupo de propugnación pública más grande de Canadá, y una
de las directoras del International Forum on Globalization. Es autora y
coautora de 12 bestsellers. Su nuevo libro, Global Showdown: How the New
Activists are Fighting Global Corporate Rule, escrito juntamente con Tony
Clarke, será publicado por la editora Stoddart en febrero de 2001.
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Maude Barlow, from the Council of Canadians and Tony Clarke from the Polaris
Institute co-authors of Global Showdown spoke in Vancouver on a book launch
tour Saturday March 3, 2001.
Global Showdown describes the new activist movement against global corporate
rule.
They call this the "New Democracy" movement and describe its central task as
ensuring that civic culture prevails over corporate culture.
<http://www.workingtv.com/globalshowdown.html>
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Resumen
Los arquitectos del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cuyas
negociaciones se encuentran actualmente en curso con la participación de 34
países, tienen la intención de que éste sea el acuerdo de libre comercio de
más amplio alcance que se haya firmado en la historia. Si bien el modelo se
fundamenta en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), el
ALCA trasciende el alcance y poder del TLC. En su estado actual, el ALCA
introduciría en el Hemisferio Occidental todas las disciplinas del acuerdo
de servicios propuesto por la Organización Mundial del Comercio
(OMC)-Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (GATS)-con los poderes
del fallido Acuerdo Multilateral sobre Inversiones (MAI), a fin de crear un
nuevo poder comercial con una nueva autoridad de amplios poderes que
regiría cada aspecto de la vida en Canadá y en las Américas.
El GATS, con negociaciones actualmente en curso en Ginebra, tiene el
mandato de liberalizar el comercio mundial de servicios, incluso todos los
programas públicos, y gradualmente eliminar todas las "barreras"
gubernamentales contra la competencia internacional en el sector de
servicios. El Comité de Negociaciones Comerciales del ALCA propone en este
momento incorporar al pacto hemisférico un acuerdo de servicios similar y
de mayor alcance. Propone además conservar y quizá expandir las
disposiciones de "inversionista-estado" del TLC que confieren a las
empresas el derecho sin precedentes de reivindicar sus intereses
comerciales mediante tribunales comerciales de carácter vinculante.
Si se combinan estos dos poderes en un solo acuerdo, se le dará a las
empresas transnacionales del hemisferio el derecho de competir en el sector
de servicios subvencionados por el gobierno, incluso sanidad, educación,
seguridad social, cultura y protección ambiental.
Por otra parte, el ALCA, tal como se lo ha propuesto, contiene nuevas
disposiciones en políticas de competencia, compras del sector público,
acceso a mercados y solución de controversias que, junto con la inclusión
de servicios e inversiones, podría socavar la habilidad de todos los
gobiernos de las Américas para crear y mantener leyes, normas y reglamentos
destinados a proteger la salud, seguridad y bienestar de los ciudadanos y
del medio ambiente que comparten. Además, los negociadores del ALCA parecen
haber decido emular a la OMC en vez del TLC en áreas clave de normalización
y solución de controversias, donde las reglas de la OMC son más rigurosas.
Esencialmente, lo que han hecho los negociadores del ALCA, alentados por la
comunidad de las grandes empresas de cada país, es tomar los elementos más
ambiciosos de todos los acuerdos comercio e inversiones mundiales-ya sea
existentes o propuestos-y reunirlos en este evidentemente ambicioso pacto
hemisférico.
Una vez más, al igual que en acuerdos anteriores como el TLC o la OMC, este
tratado de libre comercio no contendrá en el texto principal ninguna
garantía que proteja a los trabajadores, derechos humanos, seguridad social
o normas sanitarias y ambientales. Una vez más, la sociedad civil y la
mayoría de los ciudadanos que desean un tipo diferente de acuerdo de libre
comercio han sido excluidos de las negociaciones y no podrán participar en
las deliberaciones de la Ciudad de Quebec en abril de 2001.
No obstante, nunca ha estado en juego tanto para los pueblos de las
Américas; parecería ser que una confrontación es inevitable.
¿Qué es el ALCA?
El Área de Libre Comercio de las Américas es el nombre que se da al proceso
de expansión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) hacia
los demás países del Hemisferio Occidental con la excepción de Cuba. Con
una población de 800 millones de habitantes y un PIB combinado de USD 11
billones, el ALCA conformaría la zona de libre comercio más grande del
mundo. Si los informes provenientes de los Grupos de Negociación encargados
de los elementos clave del acuerdo son correctos, el ALCA será el acuerdo
de libre comercio de mayor envergadura del mundo, con un alcance que
influirá en todos los aspectos de la vida de los ciudadanos de las
Américas.
El ALCA fue lanzado por los 34 líderes de Norte, Centro y Suramérica y del
Caribe durante la Cumbre de las Américas celebrada en Miami, Florida, en
diciembre de 1994. En esa reunión, el Presidente Bill Clinton se
comprometió a hacer realidad el sueño del ex-presidente George Bush de una
acuerdo de libre comercio que abarcara desde Anchorage hasta Tierra del
Fuego, y vinculase las economías del hemisferio y profundizase la
integración de los países con fundamento en un modelo de libre mercado como
el TLC.
No obstante, hubo poco progreso real hasta la siguiente Cumbre de las
Américas, esta vez realizada en Santiago de Chile en abril de 1998, momento
en el cual los países establecieron un Comité de Negociaciones Comerciales
(CNC), compuesta por los viceministros de comercio de cada país.
Con el apoyo de un comité tripartito integrado por el Banco Interamericano
de Desarrollo, la Organización de los Estados Americanos y la Comisión
Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL), se establecieron nueve
grupos de trabajo encargados de las áreas principales de las negociaciones:
servicios; inversiones; compras del sector público; acceso a mercados
(cobertura de aranceles, medidas no arancelarias, procedimientos aduaneros,
reglas de origen, normas y barreras técnicas contra el comercio);
agricultura; derechos de propiedad intelectual; subsidios, antidumping y
derechos compensatorios; política de competencia y solución de
controversias.
Se establecieron también tres comités especiales no negociadores encargados
de problemáticas relativas a las economías más pequeñas, la sociedad civil
y el comercio electrónico. Estos comités y grupos de trabajo se reunieron
con mayor frecuencia durante el transcurso de los años 1999 y 2000, y en
los primeros meses de 2001, con más de 900 negociadores comerciales y
montañas de material en Miami, donde se realiza la mayoría de las
reuniones.
Desde el principio, las grandes empresas y sus asociaciones y grupos de
cabildeo han sido parte integral del proceso. En Estados Unidos, una
variedad de comités empresariales asesoran a los negociadores de ese país
y, bajo un sistema de comité de asesoría comercial, más de 500
representantes empresariales cuentan con autorización de seguridad
suficiente y acceso a los documentos de negociación del ALCA. En la reunión
ministerial celebrada en Toronto en noviembre de 1999, los ministros de
comercio de las Américas acordaron implementar 20 "medidas de facilitación
comercial" en el lapso máximo de un año a fin de agilizar la integración
aduanera.
Una de las tareas de los negociadores es comparar y consolidar los
componentes clave de una variedad de acuerdos comerciales y de inversión
establecidos en el área, con inclusión de: TLC, un acuerdo de libre
comercio e inversión entre Canadá, EE.UU. y México; Mercosur, un mercado
común del Cono Sur conformado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay; el
Pacto Andino; y Caricom, la comunidad del Caribe. Se ha firmado también un
número de tratados bilaterales de inversión (BIT) entre países individuales
sobre la base del modelo "inversionista-estado" del TLC, con el cual las
empresas pueden enjuiciar directamente a los gobiernos por presuntas
violaciones de derechos de propiedad sin que primero intervengan sus
propios gobiernos. Existen algunas diferencias entre estos pactos y
acuerdos. Por ejemplo, la meta de Mercosur es convertirse en mercado común;
el TLC, por otra parte, no ha establecido normas laborales comunes entre
los tres miembros y, claramente, Estados Unidos no toleraría el libre
movimiento de trabajadores provenientes de México. En cambio, Mercosur
contiene algunas disposiciones y programas de índole social para
trabajadores desplazados que no constan en el Tratado de Libre Comercio de
América del Norte.
Pero las similitudes entre estos tratados tienen más peso que las
diferencias. Tanto el TLC como Mercosur incluyen medidas para liberalizar
las inversiones extranjeras y otorgan derechos de tratamiento nacional (no
discriminatorio) a los inversionistas extranjeros. Ambos prohíben los
"requisitos de desempeño" mediante los cuales los inversionistas
extranjeros se verían obligados a promover la economía local y apoyar a los
trabajadores del lugar.
Además, ambos se fundamentan en un modelo de liberalización de comercio e
inversiones que se adhiere estrictamente a los Programas de Ajuste
Estructural (SAP) introducidos anteriormente en Latinoamérica por el Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Bajo estos programas, la
mayoría de los países en desarrollo se vio obligada a abandonar la
industria nacional para dar lugar a intereses empresariales
transnacionales; utilizar sus mejores tierras agrícolas para producir
cultivos de exportación a fin de saldar la deuda externa; recortar el gasto
público en programas sociales y abandonar los programas de atención médica,
educación y seguridad social universales; liberalizar sus sectores de
electricidad, transporte, energía y recursos naturales; y retirar las
barreras reglamentarias contra las inversiones extranjeras.
En las negociaciones existen tensiones de liderazgo. Desde 1995, el
gobierno estadounidense no ha logrado renovar su legislación acerca de
negociaciones rápidas (fast-track) que, básicamente, autoriza al congreso
para adoptar acuerdos de libre comercio en su totalidad. Esto le ha dado a
Brasil, indiscutiblemente el líder económico de Latinoamérica, las
oportunidades de cuestionar la supremacía de Estados Unidos en las
negociaciones y de ofrecerse para dirigir el proceso de integración
económica de las Américas.
Además, la invasión de la comunidad empresarial de la Unión Europea en
Latinoamérica, especialmente en los sectores banca, telecomunicaciones,
automotriz y productos de consumo, ha servido como catalizador de la
reivindicación del liderazgo estadounidense en el hemisferio. La UE ha
intensificado su presencia en la región, negociando acuerdos de libre
comercio e inversión con países individuales tales como Chile, México y
Brasil. Estados Unidos necesita que el ALCA concluya satisfactoriamente
para mantener la predominancia de su sector empresarial en la región.
Hay más presión todavía para que el ALCA llegue a buen puerto debido a la
derrota del Acuerdo Multilateral sobre Inversiones (MAI) en la primera
reunión ministerial de la OMC en 1996 y en la Organización de Cooperación y
Desarrollo Económicos (OCDE) en 1998, además de la clausura de la "Ronda
del Milenio" de la OMC en Seattle en diciembre de 1999. Efectivamente, es
difícil para los funcionarios de la OMC conseguir un lugar donde celebrar
una nueva reunión ministerial. Por otra parte, APEC, el foro de cooperación
económica Asia-Pacífico, está tambaleándose y pocos creen que se convierta
en una zona de libre comercio e inversión, como se esperaba.
Muchos observadores y especialistas en comercio han identificado al ALCA
como heredero natural de estos proyectos fallidos y temen que otro fracaso
de este tipo podría poner en suspenso a estos acuerdos masivos de libre
comercio durante años. Efectivamente, en una declaración difundida en enero
de 2000, el representante comercial adjunto de Estados Unidos, Peter
Allegeier, dijo que el ALCA ha cobrado nueva importancia tras el fiasco de
Seattle y es muy posible que haya aspiraciones de trascender el alcance de
la OMC, sin la necesidad de interacción.
La próxima Cumbre de las Américas de nivel ministerial se llevará a cabo en
la Ciudad de Quebec en abril de 2001. Durante la reunión se presentará a
los líderes un primer borrador del Tratado de Libre Comercio de las
Américas, de carácter decididamente provisional, sobre la base del cual se
comenzará a elaborar el texto integral. Originalmente, se esperaba concluir
e implementar el acuerdo para el año 2005; no obstante, algunos países,
incluso Chile y Estados Unidos, están presionando a los demás para
adelantar la fecha de ratificación a 2003, aunque esto dependerá del
desarrollo de las negociaciones en la reunión cumbre de la Ciudad de
Quebec.
¿Qué contiene el ALCA?
Esencialmente, tal como se lo ha planificado, el ALCA es una expansión del
TLC de América del Norte, tanto por incluir a una diversidad de nuevos
países en el pacto como por extender el alcance del libre comercio a nuevos
sectores sobre la base de nuevas y rigurosas disposiciones de la OMC. En
una declaración difundida a la par de la cumbre original de Miami de 1994,
los ministros hicieron una serie de recomendaciones en forma de una
declaración. En ésta, dijeron que se había llegado a un acuerdo con
respecto a varios "objetivos y principios" clave, con inclusión de:
integración económica del hemisferio fomento de la integración de los
mercados de capital coherencia en relación con la Organización Mundial del
Comercio eliminación de barreras comerciales arancelarias y no arancelarias
eliminación de subsidios para exportaciones agrícolas eliminación de
barrearas para las inversiones extranjeras marco jurídico para proteger a
inversionistas y sus inversiones medidas para mejorar las compras del
sector público nuevas negociaciones para la inclusión de servicios
Desde ese entonces, la información sobre lo que contiene exactamente el
ALCA ha sido escasa. Sin embargo, tras reuniones con la oficina del
representante comercial de Estados Unidos, la entidad denominada Public
Citizen's Global Trade Watch informa que EE.UU. se ha empeñado en
liberalizar el sector servicios, incluso sanidad, educación, servicios
ambientales y servicios hídricos. El ALCA también incluirá disposiciones
acerca de inversiones similares a las que contenía el fallido Acuerdo
Multilateral sobre Inversiones y el Capítulo II del TLC, sobre la base de
las cuales las empresas podrán enjuiciar directamente a los gobiernos por
las ganancias que se pierdan debido a la promulgación de leyes diseñadas
para proteger la salud y la seguridad, las condiciones laborales o las
normas ambientales.
El Grupo de Miami-Estados Unidos, Canadá, Argentina y Chile-tienen el
objetivo de obligar a todos los países de las Américas a aceptar la
biotecnología y los alimentos genéticamente modificados (OGM), lo que
promovería los intereses de empresas de biotecnología como Cargill,
Monsanto y Archer Daniels Midland por encima de los requisitos de
supervivencia de los pequeños agricultores, campesinos y comunidades de
toda Latinoamérica. Finalmente, según informa Public Citizen, Estados
Unidos está tratando de expandir al resto del hemisferio las reglas de
proteccionismo empresarial acerca de patentes, plasmadas éstas en el
TLC-reglas que otorgan a la empresa titular de una patente en un país
determinado los derechos monopólicos de comercialización de un artículo en
toda la región, lo que por ende imposibilitaría el acceso del pueblo a
medicinas tradicionales.
Por otra parte, los informes de los mismos negociadores han pasado
inadvertidamente a manos del público. Últimamente, se filtró un informe
confidencial del grupo de negociación de servicios fechado el 7 de octubre
de 1999. Éste contiene planes detallados sobre las disposiciones del ALCA
en materia de servicios. Sherri M. Stephenson, Vicedirectora de Comercio de
la Organización de los Estados Americanos, elaboró un escrito para una
conferencia de comercio que se había de realizar en marzo de 2000 en
Dallas, Texas, en el cual informaba acerca del mandato y progreso de los
nueve grupos de trabajo, clasificados por sector. Los sitios Web del ALCA y
los documentos del gobierno canadiense también contienen información
importante.
En conjunto, estos informes revelan un plan para crear el tratado comercial
más amplio que jamás se haya negociado. La combinación de un acuerdo de
servicios totalmente nuevo en el ALCA y las disposiciones existentes (y
quizá hasta extendidas) del TLC con respecto a inversiones representan una
amenaza completamente nueva para todos los aspectos de la vida de los
pueblos de las Américas. Esta poderosa combinación otorgará a las empresas
transnacionales del hemisferio nuevos derechos, mismo en las áreas
supuestamente protegidas de sanidad, seguridad social, educación, servicios
de protección ambiental, suministro de agua, cultura, protección de
recursos naturales y todos los servicios gubernamentales, tanto federales
como provinciales y municipales.
Mandatos de los nueve grupos de negociación
1. Servicios
El mandato del grupo de negociación de servicios es de orden masivo:
"Establecer disciplinas para liberalizar progresivamente el comercio de
servicios, de modo que permita alcanzar un área hemisférica de libre
comercio, en condiciones de certidumbre y transparencia" y desarrollar un
marco "que incorpore derechos y obligaciones en servicios de alcance
integral". Se trata de un nuevo tratado diseñado a fin de que sea
compatible con el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios
(GATS)-negociaciones sobre servicios de la OMC actualmente en curso.
El Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios fue establecido en 1994,
tras concluir la Ronda de Uruguay del GATT, y fue uno de los tratados
adoptados cuando se formó la OMC en 1995. Las negociaciones comenzarían
cinco años más tarde con el objetivo de "elevar el nivel de liberalización
gradualmente". Tal como se había programado, las tratativas se iniciaron en
febrero de 2000, bajo la presidencia del embajador canadiense en la OMC (y
ex-Ministro de Comercio Internacional) Sergio Marchi. La meta común de
Europa, Estados Unidos y Canadá es lograr un acuerdo general para diciembre
de 2002.
Se trata de un "acuerdo de marco multilateral", lo que significa que en un
principio se define un amplio mandato y posteriormente se agregan nuevos
sectores y reglas mediante negociaciones permanentes.
Básicamente, el GATS tiene como mandato restringir las acciones del
gobierno con respecto a servicios por medio de un conjunto de limitaciones
jurídicas de carácter vinculante con el soporte de sanciones comerciales
ejecutadas por la OMC. El propósito fundamental es restringir el suministro
de servicios de todos los niveles de gobierno y facilitar el acceso a
contratos gubernamentales por parte de las empresas transnacionales en
innumerables áreas, incluso sanidad, cuidado hospitalario, atención
domiciliaria, odontología, puericultura, cuidado del anciano,
educación-primaria, secundaria y postsecundaria-museos, bibliotecas,
servicios jurídicos, asistencia social, arquitectura, energía, servicios
hídricos, servicios de protección ambiental, propiedad inmobiliaria,
seguros, turismo, servicios postales, transportes, campo editorial,
teledifusión y muchos otros sectores.
El tratado de servicios del ALCA tiene un alcance más amplio todavía que el
del GATS.
Además de incorporar "derechos y obligaciones integrales", será aplicable a
"todas las medidas (que según Canadá significa 'leyes, reglas y otros
instrumentos reguladores oficiales') que afecten al comercio de servicios,
tomadas por todos los niveles de gobierno cuando éstos actúen según los
poderes otorgados por las autoridades gubernamentales".
El acuerdo acerca de servicios, según el grupo negociador, debería tener
"cobertura universal de todos los sectores de servicios". Se otorga a los
gobiernos el derecho de regular estos servicios, aunque únicamente de
maneras compatibles con las "disciplinas establecidas en el contexto del
tratado del ALCA". El marco del tratado sobre servicios tiene seis
elementos de consenso.
Incluyen: cobertura sectorial ("cobertura universal de todos los sectores
de servicio"); tratamiento de nación más favorecida (el acceso otorgado a
inversionistas/empresas de un país del ALCA deberá ser otorgado a
inversionistas/empresas de todos los demás países del ALCA); tratamiento
nacional (deberá darse a los inversionistas/empresas de todos los países
del ALCA el mismo tratamiento que se da a los proveedores de servicio
nacionales y locales); acceso a mercados ("disciplinas adicionales en
relación con medidas que restringen la habilidad de los proveedores de
servicio para ingresar en mercados"); transparencia (disciplinas "que hagan
de conocimiento público todas las medidas pertinentes que podrían incluir,
entre otros elementos, nuevas leyes, reglamentos, directrices
administrativas y acuerdos internacionales adoptados por todos los niveles
de gobierno que afecten al comercio de servicios"); denegación de
beneficios ("los miembros del ALCA contarán con la capacidad para denegar
los beneficios del acuerdo de servicios a un proveedor que no cumpla con
los criterios establecidos". Los criterios incluirían "propiedad, control,
residencia y actividades empresariales sustanciales).
Esta lista representa nuevos poderes de alcance integral de un tratado
comercial que invalida la regulación gubernamental y otorga inmensas
facultades a las empresas de servicios en un ALCA expandido. Por ejemplo,
si se incluyen los derechos de tratamiento nacional en el ALCA, todos los
servicios públicos de todos los niveles de gobierno se abrirían a la
competencia de empresas de servicio extranjeras con fines de lucro. Este
acuerdo prohibiría a todo gobierno nacional o subnacional ofrecer
financiamiento preferencial a proveedores nacionales en diversos servicios
como ser sanidad, puericultura, educación, servicios municipales,
bibliotecas, cultura y servicios hídricos y de alcantarillado.
La combinación de este amplio acuerdo de servicios y la extensión de las
reglas de inversión otorga poderes sin precedentes al ALCA y a los
intereses privados que promueve el tratado. Por primera vez en un acuerdo
de comercio internacional, las empresas de servicio transnacionales
contarán con derechos competitivos en una gama completa de suministros de
servicios gubernamentales y tendrán el derecho de enjuiciar a cualquier
gobierno que se resista a indemnizarlas financieramente. Las palabras de
Sherri Stephenson, Vicedirectora de Comercio de la OEA, muestran claramente
que la meta real de este gigante del sector servicios e inversiones es
reducir o destruir la habilidad del los gobiernos del hemisferio para
suministrar servicios financiados por el sector público (considerados como
"monopolios" en el mundo del comercio internacional):
"Debido a que los servicios no se ven sujetos a barreras en forma de
aranceles aduaneros o impuestos, el acceso a mercados se ve restringido por
los reglamentos nacionales. Por lo tanto, la liberalización del comercio de
servicios presupone la modificación de leyes y reglamentos nacionales,
hecho que dificulta y sensibiliza estas negociaciones para los gobiernos".
El grupo de negociación de servicios del ALCA ha solicitado la organización
de inventarios nacionales de medidas que afecten (i.e. inhiban) el libre
comercio de servicios.
2. Inversiones
El grupo de negociaciones sobre inversiones tiene como mandato establecer
un "marco legal justo y transparente para promover las inversiones mediante
la creación de un entorno estable y previsible que proteja al
inversionista, sus inversiones y flujos relacionados, sin crear obstáculos
para las inversiones provenientes del exterior del hemisferio". Se
fundamenta en el capítulo acerca de inversiones del TLC, Capítulo 11, que
según explica Barry Appleton, experto canadiense en aspectos jurídicos de
comercio, "es el corazón y espíritu del TLC".
El TLC fue el primer tratado de comercio internacional del mundo en
permitir que un interés privado, usualmente una empresa o sector
industrial, pase por encima de su propio gobierno y, a pesar de no ser
signatario del tratado, cuestione directamente las leyes, políticas y
prácticas de otro gobierno miembro del TLC si esas leyes, políticas y
prácticas inciden en los "derechos" de la empresa en cuestión. El Capítulo
11 otorga a la empresa el derecho de enjuiciar al gobierno por ganancias
perdidas actuales y futuras que surjan a raíz de acciones de ese gobierno,
sin importar la legalidad de dichas acciones o el propósito por el cual
fueron efectuadas.
El Capítulo 11 fue empleado exitosamente por la empresa Ethyl Corp. de
Virginia para obligar al gobierno canadiense a revocar la legislación que
prohibía la venta transfronteriza de su producto, MMT, un aditivo para
gasolina que ha sido prohibido en muchos países y al que el primer ministro
canadiense Jean Chrétien una vez denominó "neurotoxina peligrosa". S.D.
Myers, una empresa estadounidense de eliminación de residuos de PCB,
también amenazó con utilizar el Capítulo 11 para obligar a Canadá a revocar
la prohibición de exportaciones de PCB-interdicción a la que ese país se
comprometió en cumplimiento de la Convención de Basilea, acuerdo que
prohíbe el movimiento transfronterizo de desechos peligrosos. La compañía
estadounidense encausó exitosamente al gobierno canadiense y percibió USD
50 millones por daños y perjuicios en relación con los negocios perdidos
durante el corto plazo en que se mantuvo en efecto la prohibición.
Una empresa de exportación de agua, Sun Belt Water Inc. de Santa Bárbara,
California, está enjuiciando al gobierno canadiense por 14.000 millones de
dólares porque Columbia Británica prohibió la exportación de agua en
grandes cantidades en 1993, acción que imposibilitó el negocio de
exportación de agua de la empresa en aquella provincia. Además, la empresa
canadiense Methanex-la productora de metanol más grande del mundo-está
enjuiciando al gobierno estadounidense debido a que California ordenó en
1999 retirar paulatinamente a este controvertido contaminante empleado como
aditivo de gasolina.
En 1996, Metalclad Corporation, una empresa estadounidense de eliminación
de residuos, acusó al gobierno mexicano de violar el Capítulo 11 cuando el
Estado de San Luis Potosí denegó el permiso para reabrir las instalaciones
de eliminación de desechos. El gobernador del estado ordenó la clausura del
sitio después de que una auditoría geológica demostró que las instalaciones
contaminarían el suministro local de agua. Posteriormente, el gobernador
declaró que el sitio sería parte de una zona ecológica de 600.000 acres
(casi 243.000 hectáreas). Metalclad dijo que esto constituía un acto de
expropiación e inició una causa por daños y perjuicios. En agosto de 2000,
un tribunal del TLC expidió un fallo a favor de la empresa y ordenó al
gobierno mexicano pagar USD 16,7 millones a título de indemnización.
El grupo negociador de inversiones ha progresado considerablemente en
cuanto a la inclusión en el ALCA de los mismos derechos de
inversionista-estado que constan actualmente en el TLC, en algunos caso
potenciándolos, incluso:
definiciones básicas de inversión e inversionista; alcance de su aplicación
(sumamente amplio); tratamiento nacional (ningún país puede discriminar a
favor de su sector nacional); tratamiento de nación más favorecida (el
acceso que se otorga a inversionistas de un país miembro de ALCA deberá
otorgarse a los inversionistas de todos los países miembros del ALCA);
expropiación e indemnización por pérdidas (un "inversionista o empresa
puede reclamar indemnización financiera por ganancias y negocios que se
pierdan debido a la creación o implementación de reglamentos, incluso leyes
ambientales, por parte del gobierno de otro signatario del TLC); personal
clave (habilidad de las empresas para mover a sus profesionales y técnicos
de un país al otro por encima del proceso normal de migraciones);
requisitos de desempeño (limitación o eliminación del derecho de un país a
exigir requisitos de desempeño en relación con inversiones extranjeras); y
solución de controversias (un panel de burócratas designados del área
comercial pueden invalidar la legislación gubernamental u obligar al
gobierno en cuestión a pagar una indemnización a fin de mantener la
legislación).
La inclusión de disposiciones sobre inversiones de tan amplio alcance
representa una forma de introducir en el ALCA el Acuerdo Multilateral sobre
Inversiones, una propuesta de tratado sobre inversiones de la OCDE que fue
abandonada en vista de la fuerte resistencia de la sociedad civil. En
combinación con la propuesta de disposiciones fortalecidas sobre acceso a
mercados, agricultura y derechos de propiedad intelectual, y la propuesta
de disposiciones de amplio alcance sobre servicios y compras del sector
público, estas disposiciones sobre inversiones otorgarán nuevos poderes a
las empresas del hemisferio que les permitirán cuestionar todos los
reglamentos y actividades del gobierno, y socavar la habilidad de éste para
suministrar seguridad social y protección sanitaria a sus ciudadanos.
(end of Part 1)
3. Compras del sector público
El mandato del grupo de negociación de compras del sector público es muy
claro: "ampliar el acceso a los mercados para las compras del sector
público de los países del ALCA" dentro del nuevo acuerdo. Esto se logrará
mediante "un marco normativo que asegure la apertura y la transparencia en
los procedimientos de las compras del sector público" que asegure "la no
discriminación en las compras del sector público" y "un examen imparcial y
justo para la resolución de los reclamos y apelaciones relativos a las
compras del sector público".
El mandato del ALCA en lo que respecta a las compras del sector público
parece ir más allá que su contraparte de la OMC-el tratado de la OMC sobre
compras del sector público-cuyo fin es evitar que los gobiernos fomenten el
desarrollo de la economía nacional al momento de comprar bienes. Las
medidas afectadas por la OMC incluyen aquellas que favorecen a los
proveedores locales o nacionales, establecen normas de contenido nacional o
imponen reglas de inversión en la comunidad. No obstante, por el momento,
la OMC no ejecuta las reglas de acceso a mercados o tratamiento nacional en
la compra de bienes y servicios gubernamentales directos.
Sin embargo, el grupo de negociación del ALCA parece ir mucho más lejos, al
abrir todos los contratos, servicios y bienes gubernamentales a
licitaciones en las que podrán participar otras empresas de los países del
ALCA. El grupo de negociación ha solicitado un inventario de los sistemas
de clasificación internacionales pertinentes, como también una compilación
de las estadísticas de compras de cada gobierno.
4.Acceso a mercados
El mandato del grupo de negociación de acceso a mercados es seleccionar una
metodología y un cronograma para la eliminación de los aranceles y las
barreras no arancelarias restantes, y acordar el ritmo al que se reducirán
los aranceles. Los aranceles son impuestos fronterizos; bajo el TLC y la
OMC, se han eliminado en gran medida en Canadá y las Américas.
Las barreras no arancelarias comprenden todas las reglas, políticas y
prácticas gubernamentales, aparte de los aranceles, que pueden tener
impacto en el comercio. Potencialmente, las barreras no arancelarias
incluyen todo lo que hacen los gobiernos, incluso la prestación de
servicios y la protección de la salud y la seguridad de sus ciudadanos. Su
inclusión en el mandato de este grupo de negociación expande
considerablemente el alcance de las disposiciones de acceso a mercados del
TLC.
Estas disposiciones se expanden también de otra forma importante. Según el
TLC, el acceso a mercados está sujeto a tratamiento nacional. Esto
significa que los bienes importados provenientes de otro país del TLC deben
ser tratados "no menos favorablemente" que los bienes nacionales. Sin
embargo, el tratamiento nacional que dispone el TLC no se extiende a las
compras del sector público o a subsidios nacionales, y se lo aplica a
servicios únicamente de forma limitada. Esto protege a la mayoría de los
programas gubernamentales en caso de que se cuestione el tratamiento
nacional.
Bajo las reglas propuestas del ALCA, parece ser que las reglas de acceso a
mercados tendrán una cobertura más amplia de los servicios. Además, las
restricciones en materia de compras del sector público que permiten a los
gobiernos proteger a los proveedores locales se verán sujetas a
cuestionamientos a raíz de la expansión del mandato de las disposiciones
sobre compras del sector público.
Por otra parte, se ha asignado al grupo de negociación de acceso a mercados
la tarea de identificar y eliminar "las barreras técnicas comerciales" al
igual que en la OMC.
El acuerdo sobre barreras técnicas al comercio (TBT) de la OMC es un
régimen internacional para armonizar las normas aplicables al medio
ambiente y otros sectores que efectivamente crea un techo aunque no un piso
para tal reglamentación. Según las reglas del acuerdo, una nación debe
estar preparada a demostrar, en caso de ser cuestionada, que sus normas
ambientales y de seguridad son "necesarias" y requieren "los medios menos
restrictivos desde el punto de vista comercial" para lograr las metas de
conservación, seguridad alimentaria o normalización sanitaria. Esto
significa que una nación tiene la obligación de demostrar un elemento
negativo-a saber, que no existe ninguna otra medida compatible con la OMC
que proteja el medio ambiente. El acuerdo TBT de la OMC establece también
un código de procedimiento oneroso para establecer nuevas leyes y
reglamentos tan exigentes que sería muy difícil para cualquier nación
cumplir con ellos.
Si bien el TLC contiene disposiciones acerca de normas técnicas, éstas no
son tan rigurosas como las del acuerdo TBT de la OMC. El TLC sí exige que
las barreras técnicas no constituyan "un obstáculo innecesario al
comercio". Sin embargo, le TLC reconoce el derecho de todas las partes a
mantener normas y medidas reguladoras que promuevan un nivel más alto de
protección que el que se lograría con medidas fundamentadas en normas
internacionales, siempre y cuando estas normas se apliquen de manera que no
discriminen entre bienes importados y nacionales. Al elegir las
disposiciones más estrictas de la OMC, los negociadores del ALCA han
introducido restricciones más rigurosas en los gobiernos de la Américas y
han limitado su derecho a regular los intereses de sus ciudadanos.
5.Agricultura
El mandato del grupo de negociación de agricultura es eliminar los
subsidios de exportación agropecuaria que afectan al comercio en el
hemisferio, sobre la base del acuerdo sobre agricultura (AOA) de la OMC;
"disciplinar" otras prácticas agrícolas que distorsionan el comercio; y
garantizar que las "medidas sanitarias y fitosanitarias" no se utilicen
como una barrera oculta al comercio, utilizando al acuerdo de la OMC como
modelo.
Las disposiciones del acuerdo sobre agricultura de la OMC establecen
conjuntos de reglas sobre el comercio de alimentos y restringe las
políticas agrícolas nacionales en lo que compete al nivel de apoyo a los
agricultores, la capacidad de mantener reservas de alimentos de emergencia,
el establecimiento de reglas de seguridad alimentaria y la habilidad de
garantizar el suministro de alimentos.
El acuerdo de la OMC sobre la aplicación de normas sanitarias y
fitosanitarias (SPS) establece restricciones para las políticas
gubernamentales relativas a la seguridad de alimentos y salud animal y
vegetal, desde plaguicidas y contaminantes biológicos hasta la inspección
de alimentos, etiquetado de productos y alimentos genéticamente
modificados, Al igual que en el caso del TBT, el acuerdo SPS de la OMC va
más lejos que el TLC.
La disposiciones del TLC en sí mismas no imponen ninguna norma específica;
establecen un enfoque general para garantizar que las medidas SPS se
empleen por razones científicas legítimas y no oculten barreras al
comercio. Los países miembros están aún facultados para tomar medidas SPS a
fin de proteger la vida y la salud de humanos, animales y plantas en
niveles que consideren "adecuados". Mientras el TLC "alienta" a las partes
para que armonicen sus medidas sobre la base de las normas internacionales
pertinentes, la OMC tiene como meta retirar el poder de decisión de los
gobiernos nacionales con respecto a salud, alimentación y seguridad, y
otorgárselo a entidades normalizadoras internacionales como Codex
Alimentarius, un grupo elite de científicos con sede en Ginebra, controlado
mayormente por las grandes empresas agroalimentarias.
El acuerdo SPS de la OMC ha sido utilizado para derrotar al "principio de
precaución"; según el acuerdo, éste no constituía fundamentos suficientes
para establecer controles reguladores. (El principio de precaución permite
llevar a cabo acciones reguladoras cuando existan riesgos de daño, mismo si
hay incertidumbre científica sobre el alcance y la naturaleza del impacto
potencial que podría tener un producto o práctica.) Al elegir el acuerdo
SPS de la OMC y no las disposiciones SPS del TLC, quienes elaboran el
tratado del ALCA apuntan a retirar totalmente el derecho de los gobiernos
individuales de las Américas a establecer normas en las áreas cruciales de
sanidad, seguridad alimentaria y medio ambiente.
6.Derechos de propiedad intelectual
El mandato del grupo de negociación de derechos de propiedad intelectual es
"reducir las distorsiones del comercio hemisférico y promover y asegurar
una adecuada y efectiva protección de los derechos de propiedad
intelectual".
El término propiedad intelectual se refiere a tipos de propiedad intangible
como patentes, que generalmente otorgan al titular un poder exclusivo. Las
reglas comerciales de propiedad intelectual extienden este derecho
exclusivo, a menudo ejercido por las empresas, a otros países signatarios
del acuerdo. A partir del 1º de enero de 2000, todos los países del ALCA
están sujetos a las reglas del Acuerdo sobre aspectos de derechos de
propiedad intelectual relacionados con el comercio (TRIPS).
Este acuerdo establece reglas mundiales ejecutables sobre patentes,
copyright y marcas registradas. Actualmente ha trascendido mucho más allá
del alcance inicial de proteger invenciones originales o productos
culturales y ahora permite la práctica de patentar plantas y formas
animales como también semillas. Promueve la prioridad de los derechos
privados de las empresas por encima de los de las comunidades locales y su
patrimonio genético y medicina natural. Permite a las empresas
farmacéuticas mantener la carestía de las medicinas; últimamente, el
acuerdo TRIPS fue invocado para evitar que los países en desarrollo
suministren medicinas genéricas más baratas a los pacientes de SIDA del
Tercer Mundo.
El grupo de negociación de propiedad intelectual del ALCA ha especulado que
podría ir más lejos que el acuerdo TRIPS de la OMC en ciertas áreas no
especificadas. Sin duda, al contar con los poderes adicionales del Capítulo
11, la cláusula de inversionista-estado, los derechos de propiedad
intelectual del ALCA se beneficiarán de poderes de ejecutabilidad
adicionales como ser multas en efectivo y penas severas.
7.Subsidios, antidumping y derechos compensatorios
El mandato del grupo de negociación de subsidios, antidumping y derechos
compensatorios es "examinar maneras de profundizar, si correspondiera, las
disciplinas existentes que figuran en el Acuerdo sobre Subvenciones y
Medidas Compensatorias de la OMC y... llegar a un entendimiento común con
miras a mejorar, cuando sea posible, las reglas y procedimientos relativos
a la operación y aplicación de las legislaciones sobre dumping y
subvenciones, a fin de no crear obstáculos injustificados al comercio en el
Hemisferio".
El acuerdo de la OMC establece limites con respecto a lo que los gobiernos
pueden y no pueden subsidiar. Muchos países en desarrollo lo han criticado
severamente por favorecer a los países del Hemisferio Norte y a las grandes
empresas agroalimentarias. Además, el Artículo XXI del GATT exime a las
actividades de la esfera militar, incluso subsidios masivos gubernamentales
para la investigación y exportación, a fin de proteger los "intereses
esenciales de seguridad" de los gobiernos. Debido a que la exención de
seguridad protege a la industria bélica contra un cuestionamiento de la
OMC, fomenta el gasto de los gobiernos en el sector militar y cualquier
industria relacionada a la seguridad nacional. Considerando que la mayoría
del gasto militar se concentra en las economías de unos pocos países del
Hemisferio Norte, la exención de seguridad de la OMC otorga a estos países
una inmensa ventaja competitiva por encima de los países más pequeños.
8.Política de competencia
El mandato del grupo de negociación de política de competencia es
"garantizar que los beneficios del proceso de liberalización del ALCA, no
sean menoscabados por prácticas empresariales anticompetitivas". El grupo
de negociación ha acordado "Avanzar hacia el establecimiento de una
cobertura jurídica e institucional a nivel nacional, subregional o regional
que proscriba la ejecución de prácticas empresariales anticompetitivas" y
"desarrollar mecanismos que faciliten y promuevan el desarrollo de la
política de competencia y garanticen la aplicación de las normas sobre
libre competencia entre y dentro de los países del Hemisferio".
Básicamente, la meta de la política de competencia, elemento relativamente
nuevo en las negociaciones comerciales, es reducir o eliminar las prácticas
que parezcan proteger los monopolios nacionales. Canadá propone que cada
país adopte medidas e "inicie la acción necesaria" para "proscribir la
conducta comercial anticompetitiva".
Aparentemente, la meta es promover la competencia; pero el resultado,
particularmente para los países en desarrollo, es que a menudo se ven
obligados a desmembrar los monopolios existentes para ofrecer a las
empresas transnacionales extranjeras la excelente oportunidad de comprar
las empresas nacionales más pequeñas y establecer un nuevo monopolio
protegido por acuerdos de la OMC tales como TRIPS y el Acuerdo de Servicios
Financieros que protegen las mega-fusiones mundiales.
9.Solución de controversias
El mandato del grupo de negociación de solución de controversias es
"establecer un mecanismo justo, transparente y eficaz para la solución de
controversias entre los países del ALCA" y "diseñar medios para facilitar y
fomentar el uso del arbitraje y otros medios alternativos de solución de
diferencias para resolver controversias privadas en el marco del ALCA".
Queda aún por verse si el mecanismo de solución de controversias será un
calco del modelo del TLC o de la OMC. Sin embargo, el mandato de grupo de
negociación incluye "tomar en cuenta, entre otros, el entendimiento
relativo a las normas y procedimientos por los que se rige la solución de
controversias de la OMC". De ser éste el caso, es más probable que el
sistema del ALCA para la solución de controversias entre gobiernos se
asemeje más al de la OMC que al del TLC.
Bajo el TLC, un país que pierde un caso frente a un panel de solución de
controversias debe aceptar el fallo y ofrecer una "indemnización adecuada"
al otro gobierno o verse sujeto a represalias en forma de "beneficios
equivalentes". El TLC no crea un conjunto común de leyes comerciales para
los países miembros. Los paneles de solución de controversias del TLC
fallan sobre la base de las leyes comerciales nacionales del país
importador.
Por otra parte, la función del panel de solución de controversias de la OMC
es decidir si la práctica o política en cuestión de un país determinado
constituye efectivamente una "barrera al comercio", e invalidar la práctica
disputada si se considera que así debe ser. Bajo la entidad de solución de
controversias de la OMC, un país, que a menudo actúa en nombre de sus
propios intereses empresariales, puede cuestionar las leyes, políticas y
programas de otro país e invalidar sus leyes nacionales. El país que pierde
tiene tres opciones: cambiar su legislación a fin de que corresponda con el
fallo de la OMC; pagar permanentemente una indemnización en efectivo al
país ganador; o verse sujeto a sanciones comerciales severas y permanentes
por parte del país ganador.
Decenas de leyes nacionales y estatales sobre sanidad, seguridad
alimentaria y medio ambiente han sido derogadas mediante este proceso de la
OMC. De más está decir que los fallos afectan a los países más pobres de
manera diferente que a los ricos. Las sanciones aplicadas a países que
dependen de uno o dos cultivos de exportación para sobrevivir pueden ser
devastadoras. No es de sorprenderse que la mayoría de las impugnaciones de
la OMC fueron iniciadas por países ricos. Efectivamente, Estados Unidos
promovió casi la mitad de las 117 impugnaciones iniciadas entre 1995 y
2000.
Por supuesto, el recurso a "inversionistas" privados (i.e. empresas) que
consta en el Capítulo 11 del TLC no existe en la OMC. Parecería ser que los
negociadores del ALCA elegirán conservar los poderes de composición privada
de controversias que contienen las disposiciones inversionista-estado del
TLC, y a la vez optar por las condiciones más exigentes de la OMC en cuanto
a controversias entre estados. Esto correspondería con las demás propuestas
del ALCA; sea cual fuere el modelo existente o propuesto que contenga las
"disciplinas" más fuertes, ése es el modelo que elegirá el ALCA.
Se han reunido también tres comités no negociadores.
El comité de economías más pequeñas ha "reconocido la asimetría" entre los
diferentes países de las Américas y la necesidad de elaborar un plan "a fin
de crear oportunidades para la participación total de las economías más
pequeñas y aumentar su nivel de desarrollo". No obstante, el plan parece
ser impreciso y consiste mayormente en suministrar "una base de datos de
necesidades de asistencia técnica de las economías más pequeñas". En
ninguna parte del mandato de este comité se reconoce la inmensa disparidad
entre los ricos y los pobres del hemisferio, tanto dentro de cada país como
entre naciones diferentes.
El comité de la sociedad civil reconoce que "la sociedad civil ha surgido
como nuevo protagonista en el diálogo acerca del comercio". Si bien su
mandato es recibir puntos de vista de la sociedad civil para analizarlos y
presentar la gama de opiniones a los ministros de comercio del ALCA", el
propósito de todo diálogo es "mantener la transparencia en el proceso de
negociación y llevar a cabo las negociaciones de manera que se profundice
el conocimiento y apoyo del público al ALCA". Parecería ser que el
verdadero papel que juega el comité no es escuchar sino hacer un simulacro
de diálogo real. Efectivamente, dice Stephenson, el beneficio del trabajo
de este comité "podría aliviar la presión relacionada con problemáticas
laborales y ambientales".
Por otra parte, el comité conjunto de expertos del sector público y privado
en comercio electrónico, es un comité muy importante cuyo tema de
concentración tiene todas las características de un sector emergente.
Durante los últimos años ha habido un explosión de comercio electrónico. En
el año 2000, las ventas vía comercio electrónico en Estados Unidos
ascendieron a casi USD 30.000 millones, un aumento de 75% en un año. Para
2005-año en el que se prevé la ratificación del ALCA-el comercio
electrónico podría manejar un cuarto del comercio mundial. Estados Unidos
ha identificado la meta de adoptar reglas mundiales para un régimen no
regulador de comercio electrónico orientado hacia el mercado. Si se
eliminan los impuestos en este tipo de comercio, se podría perder
anualmente miles de millones de dólares, los que reduciría aún más las
bases de financiamiento para programas gubernamentales.
El comité, dominado en gran medida por los más poderosos productores
empresariales de hardware, software y equipos de comunicaciones Internet,
tales como Microsoft y AT&T, ya ha llevado a cabo análisis extensos sobre
problemáticas relativas al comercio electrónico y ha intercambiado
opiniones con otras organizaciones tales como la OMC y la OCDE. Ha
encargado varios estudios clave sobre todos los aspectos del comercio
electrónico y claramente se está convirtiendo en el centro motriz de la
familia del ALCA.
Finalmente, el comité de negociaciones comerciales del ALCA ha identificado
tres áreas donde habría "acuerdos anticipados"-silvicultura, energía y
pesca-que se esperan acordar durante la cumbre ministerial de la Ciudad de
Quebec en abril de 2001. Esto significa que se podría llegar a un acuerdo
en estas áreas antes de la fecha prevista para la ratificación del ALCA de
2005, eliminándose los aranceles en estos recursos ambientalmente sensibles
sin que el público tenga la oportunidad de dar a conocer su punto de vista..
¿Qué impacto tendrá el ALCA en los pueblos de las Américas?
SEGURIDAD SOCIAL
Los poderes expandidos propuestos para el ALCA, combinados con el Capítulo
11 del TLC y la introducción de una "cobertura universal de todos los
sectores de servicio" presentan una grave amenaza para los programas
sociales. Algunos gobiernos suministran servicios de sanidad universal,
educación pública, puericultura, jubilaciones, asistencia social y muchos
otros servicios sociales sin fines de lucro.
Hasta las recientes negociaciones GATS, y las actuales negociaciones del
ALCA, muchos gobiernos han sostenido que estos programas sociales son un
derecho fundamental de la ciudadanía y, en consecuencia, los han excluido
de los acuerdos comerciales. Sin embargo, con estos dos acuerdos, todos los
gobiernos de las Américas se están exponiendo a amenazas de sanciones
comerciales por parte de empresas transnacionales prestadoras de servicios
que tienen interés en desmembrar los monopolios gubernamentales restantes
del hemisferio.
El área de servicios es el sector del comercio internacional que manifiesta
el mayor grado de crecimiento. De todos los servicios, sanidad, educación y
agua son los sectores potencialmente más lucrativos. Los gastos mundiales
en servicios hídricos actualmente exceden 1 billón de dólares anuales; en
educación exceden 2 billones de dólares y en sanidad 3,5 billones de
dólares.
Las rapaces y poderosas empresas transnacionales han tomado como blanco a
éstos y otros servicios; indefectiblemente, tienen como meta desmantelar
completamente los servicios públicos al someterlos a las reglas de
competencia internacional y a las disciplinas de la OMC y del ALCA. (A esta
altura, más de 40 países, incluso todos los europeos, han incorporado el
área educación al GATS, abriendo así el sector de educación pública a la
competencia empresarial extranjera, y casi 100 países han hecho lo mismo
con el sector sanidad.)
En Estados Unidos, el cuidado de la salud se ha convertido en un negocio de
inmensa magnitud; las empresas gigantes de servicios de salud están
registradas en la bolsa de comercio de Nueva York. Rick Scott, presidente
de Columbia, la empresa hospitalaria con fines de lucro más grande del
mundo, dice que el área sanidad es un negocio igual que el sector
aerolíneas o la industria de rodamientos y se ha comprometido a destruir
todos los hospitales públicos de Norteamérica debido a que no son "buenos
ciudadanos empresariales". Las entidades inversionistas como Merrill Lynch
y The Lehman Brothers prevén que la educación pública se privatizará en el
hemisferio dentro del plazo de una década, como ocurrió con salud pública,
y dicen que cuando esto ocurra se generarán ganancias ilimitadas.
Si se incluyen los servicios en el ALCA, cosa que parece ser certera, las
empresas extranjeras con fines de lucro de los sectores sanidad, educación
y otros servicios sociales de todo el hemisferio tendrán el derecho de
establecer una "presencia comercial" en cualquier parte de Norte, Centro y
Suramérica. Tendrán derecho a competir por fondos públicos con
instituciones públicas como hospitales, escuelas y guarderías. Las normas
que rigen a los trabajadores de los sectores salud, educación, puericultura
y servicios sociales se verán sujetas a las reglas y criterios del ALCA a
fin de que no constituyan obstáculos para el comercio. Las empresas
educativas de todo el hemisferio estarán facultadas para conferir títulos.
Los servicios extranjeros de telemedicina serán legales. Ningún país podrá
detener la competencia transnacional de profesionales en sanidad y
educación de bajo costo.
Si algún gobierno de cualquier nivel intentase resistirse y mantener estos
servicios bajo control nacional, todas las empresas de servicios del
hemisferio tendrán el derecho legal de solicitar judicialmente
indemnizaciones financieras por ganancias perdidas según las disposiciones
inversionista-estado del ALCA. No se trata de especulación; en áreas que
cubre actualmente el TLC, ya hay muchos precedentes de gobiernos que
revocan decisiones y pagan indemnizaciones a intereses privados afectados
por políticas gubernamentales.
La realidad es simple: una vez establecida la privatización en el sector
público, será casi imposible revertirla. Con el pasar del tiempo, los
gobiernos no podrán financiar con fondos públicos el cuidado de la salud,
los programas sociales y la educación, ya que estarían dispuestos a
conceder a los contratistas privados de otros países del ALCA el acceso
equitativo a tales fondos.
MEDIO AMBIENTE
El borrador del ALCA, en su forma actual, no contiene garantías en cuanto
al medio ambiente. El mandato original del ALCA, elaborado en 1994 durante
la primera Cumbre de las Américas, contenía la promesa de promover la
integración económica del hemisferio de tal forma que se "garantizase el
desarrollo sostenible y a la vez se protegiese el medio ambiente". En 1996,
se realizó una importante cumbre en Bolivia sobre desarrollo sostenible a
fin de garantizar que los principios de la Cumbre de Rio de 1992 serían
parte integral del proceso del ALCA. La cumbre (en la que los grupos de la
sociedad civil y del sector ambiental brillaron por su ausencia) dio origen
a sesenta y cinco iniciativas, conocidas como "Plan de Acción de Santa
Cruz", y al Comité Interamericano de Desarrollo Sostenible.
No obstante, el proyecto no contó ni con fondos suficientes ni con un
mandato claro; generalmente se considera que esta cumbre fue un fracaso. En
consecuencia, en la cumbre de Santiago de 1998, se dejó de lado por
completo la meta de desarrollo sostenible en el nuevo mandato del ALCA y se
separaron totalmente los aspectos comercio y medio ambiente. Con George W.
Bush actualmente en la Casa Blanca, hay aún más certeza de que las
problemáticas ambientales relativas al libre comercio hemisférico se
dejarán de lado.
Capítulo 11
Como se ha documentado anteriormente, si bien en breve (véase Inversiones,
en "¿Qué es el ALCA?"), y como consta en un número de fuentes adicionales,
las disposiciones inversionista-estado del TLC ya han tenido un grave
impacto en la política ambiental. No sólo se ha impugnado exitosamente una
cantidad de reglamentos sanitarios y ambientales en Canadá, Estados Unidos
y México, sino que el Capítulo 11 se utiliza para crear un "efecto de
enfriamiento" mediante el cual se advierte a los gobiernos que no conviene
tomar ciertas medidas reguladoras por temor de violar las disposiciones
acerca de inversiones del TLC.
Como explica el experto en aspectos jurídicos del comercio Steven Shrybman,
"las disposiciones de inversionista-estado del TLC representan nada menos
que un desvío radical de las normas legales nacionales e internacionales de
por lo menos tres maneras fundamentales. En primer lugar, otorgan a las
empresas el derecho de ejecutar directamente un tratado internacional del
cual no son partes signatarias y según el cual no tienen obligaciones.
Segundo, extienden el arbitraje comercial internacional a reclamaciones que
no tienen nada que ver con contratos comerciales sino con leyes y políticas
gubernamentales. Tercero, crean derechos jurídicos sustantivos con respecto
a expropiación y tratamiento nacional que van más allá de los que están a
disposición de la ciudadanía o de las empresas locales".
Toda reglamentación nueva, introducida por cualquier nivel de gobierno,
puede ser impugnada por las empresas del hemisferio que tengan intereses en
el sector en cuestión. Fundamentalmente, los gobiernos deberán estar
preparados a pagar un alto precio por el derecho de proteger la salud
ambiental, animal y humana en el ámbito de su mandato. El abogado en
asuntos comerciales Barry Appleton explica que "podrían condimentar la
comida de los niños con plutonio líquido; si se lo prohíbe y la empresa
productora es estadounidense, habrá que pagar una indemnización".
Los ministros del medio ambiente tienen actualmente una menor jurisdicción
que sus homólogos del sector comercial. Cuando los ministros de los países
del TLC anunciaron en diciembre de 1998 que facultarían a la Comisión para
la Cooperación Ambiental (CCE)-la entidad TLC que se ha convertido en un
organismo de control sin poder-para examinar los casos relacionados con el
Capítulo 11, transgredieron los límites establecidos por el ministerio
canadiense de relaciones exteriores y comercio internacional (DFAIT) y sus
instituciones hermanas de Washington y Ciudad de México. Meses después, los
ministros del medio ambiente invalidaron totalmente los nuevos poderes,
limitando a la entidad de tal forma que por poco casi la desmantelan.
Considerando estos antecedentes y la eliminación de la meta de desarrollo
sostenible en los principios del proceso del ALCA, no puede esperarse que
las problemáticas ambientales sean consideradas eficazmente en el pacto
comercial hemisférico.
(end of Part 2)
ENERGIA
Si bien no existe un grupo de negociación ALCA dedicado exclusivamente a
temas de energía, hay un consenso para llegar a un "acuerdo anticipado"
sobre este asunto en la cumbre de la Ciudad de Quebec del mes de abril.
Efectivamente, es muy probable que el ALCA haga eco de las disposiciones
sobre energía que forman parte integral del TLC.
En este acuerdo, los negociadores crearon una política energética
continental liberalizada, antiambiental y anticonservación, fundamentada en
exportaciones generadoras de grandes ganancias a corto plazo y de alto
costo, controlada por las empresas de energía transnacionales, con poco
interés en el aumento de precios o en las consecuencias ambientales se sus
acciones. Si se extiende al resto del hemisferio este régimen energético
desregulado, tendrá consecuencias devastadoras en la lucha contra el uso
excesivo de combustibles fósiles en los países de las Américas.
Sería útil para los países latinoamericanos productores de energía como
Venezuela y Bolivia saber qué fue lo que pasó con las reservas energéticas
de Canadá bajo estas reglas, ya que éstas serán aplicables a todos los
países de Latinoamérica bajo el ALCA.
En Canadá, para cumplir con dichas disposiciones del TLC, se invalidaron
los poderes de la entidad reguladora National Energy Board y se desmanteló
la "garantía de suministro vital" que exigía que Canadá mantuviese un
superávit de gas natural suficiente para 25 años. Actualmente, no hay
ninguna entidad gubernamental ni ley que garantice que los canadienses
contemos con un suministro adecuado de energía propia en el futuro. (No
obstante, Estados Unidos ha declarado que su propia reserva de 25 años sí
es necesaria por razones de seguridad nacional y, en consecuencia,
actualmente la conserva.)
Los solicitantes de permisos de exportación, ya sean canadienses o
estadounidenses, ya no tienen que aducir evaluaciones de impacto de
exportación, y el sistema de distribución de gas íntegramente canadiense
fue abandonado, lo que generó la frenética construcción de gasoductos
norte-sur. Se prohibió la aplicación de impuestos al suministro canadiense
de energía y así los gobiernos perdieron una fuente de ingresos
tributarios, además de beneficiar a clientes estadounidenses con lo que era
un fijación de precios preferencial para clientes nacionales.
Más importante todavía, el acuerdo comercial impuso un sistema de
"repartición proporcional" mediante el cual el suministro canadiense de
energía a Estados Unidos está garantizado en perpetuidad. En lo que se
puede denominar una sorprendente renuncia de soberanía, el gobierno de
Canadá acordó que ya no tiene el derecho de "rechazar una solicitud de
licencia o revocar o cambiar una licencia de exportación de energía a
Estados Unidos", mismo si fuese por razones relativas a prácticas
ambientales o conservación.
Esto conllevó un aumento espectacular en la venta de gas natural a los
mercados estadounidenses; en una década, las exportaciones se han
cuadruplicado, ascendiendo a 8,5 mil millones de pies cúbicos (240 millones
m3) por día. Aproximadamente el 55% de la producción total canadiense de
gas se exporta a Estados Unidos, donde las empresas de distribución de ese
país-que proveen a una población mucho más grande-han logrado firmar
contratos a largo plazo al menor precio posible. Los consumidores
canadienses deben ahora competir por sus propios recursos energéticos
contra una economía diez veces más grande con reservas que decrecen
permanentemente y una demanda que va en aumento. La situación del sector
petrolero es la misma. Canadá produce actualmente 2,3 millones de barriles
por día y envía 1,3 de éstos a Estados Unidos.
Los acuerdos de libre comercio obligaron a Canadá a comprometerse a una
política energética controlada por exportaciones masivas y garantizadas a
Estados Unidos, al control empresarial de las provisiones y a una política
económica que depende más que nunca de la explotación de recursos
primarios. Debido a que, en relación con impugnaciones comerciales, se
eximió a los subsidios gubernamentales canadienses para la exploración de
petróleo y gas, los fondos públicos del país seguirán siendo utilizados
para la exploración no controlada de combustibles fósiles ambientalmente
destructivos, proceso que ya ha destruido los hábitats del norte y amenaza
los delicados desovaderos de la costa de Cabo Bretón y Terranova, todo para
el beneficio de las empresas transnacionales.
En el ALCA, estas disposiciones se extenderán a los demás países de las
Américas, naciones que deben tomar conciencia de la pérdida de soberanía en
el suministro de energía y en la responsabilidad ambiental que acompaña a
esos recursos.
AGUA
De igual manera, es improbable que, bajo el ALCA, Estados Unidos no
extienda a los demás países del hemisferio las disposiciones del TLC con
respecto a recursos hídricos. Estas disposiciones establecen un mercado
continental de agua en caso de que se inicien las exportaciones comerciales
de agua; este es un asunto que exige la atención inmediata de aquellos
países preocupados por los planes de privatización del suministro de agua.
El Capítulo 3 del TLC establece obligaciones, incluso derechos de
tratamiento nacional, con respecto al acceso a mercados para el comercio de
bienes. Utiliza la definición de "bienes" del Acuerdo general sobre
aranceles aduaneros y comercio (GATT) que claramente incluye "aguas,
incluso aguas naturales o artificiales, y aguas aireadas".
Cuando se estaba negociando el TLC, sus opositores exigían que se eximiese
expresamente al agua. Los gobiernos argüían que en ese momento el agua no
se comercializaba en ninguno de los países del TLC; por lo tanto, el agua
en su estado "natural" gozaba de seguridad. Los detractores argüían que
toda protección de esta índole sería, en el mejor de los casos, sólo
temporaria y que en cuanto cualquier jurisdicción comenzase a vender agua
con fines comerciales, las disposiciones clave del TLC entrarían en efecto,
lo que socavaría el control público del agua.
Existen tres disposiciones clave del TLC que ponen en peligro al agua una
vez que ésta se comercializa. La primera es la relativa a tratamiento
nacional, según la cual ningún país puede discriminar a favor de su propio
sector privado en cuanto al uso comercial de los recursos hídricos. Una vez
que se expide a una empresa una licencia para la exportación de agua, los
"inversionistas" (i.e. las empresas) de otros países del TLC tienen el
mismo "derecho de establecimiento" que las empresas nacionales con respecto
al uso comercial del agua.
La segunda disposición consta en el Capítulo 11, en la cláusula
inversionista-estado. Es aplicable al agua de dos maneras. En primer lugar,
si cualquier país, estado o provincia del TLC intenta autorizar únicamente
a empresas nacionales para exportar agua, las empresas de los demás países
del TLC tendrán derecho a indemnizaciones financieras. Segundo, si
cualquier gobierno del TLC promulgase legislación para prohibir la venta de
agua en grandes cantidades, en virtud de ese mismo acto el agua se
convertiría en un "bien" comercial; los derechos del inversionista que
constan en el Capítulo 11 entrarían en vigor gracias a la misma ley que los
excluye, posibilitando la demanda de indemnización financiera por
oportunidades perdidas.
La tercera disposición clave consta en el Artículo 315, "repartición
proporcional", la misma disposición que creó un mercado continental de
energía. Según los artículos 315 y 309, ningún país puede reducir o
restringir la exportación de un recurso una vez establecida su
comercialización. Además, ningún gobierno puede imponer un impuesto a la
exportación o cobrar más a los clientes de otro país del TLC que a los
clientes nacionales. Las exportaciones de agua estarían garantizadas al
nivel adquirido durante los 36 meses precedentes; cuanto más agua se
exporte, más será el caudal que se deberá exportar. Mismo si se determinase
que el movimiento masivo de agua daña el medio ambiente, dichos requisitos
continuarían en vigor.
El tratado ALCA que se ha propuesto contiene otra amenaza adicional contra
la soberanía y conservación del agua. La lista de servicios del GATS cuya
negociación se encuentra actualmente en curso, incluye "servicios
ambientales". Es muy probable que los servicios ambientales, que incluyen
servicios hídricos, se incorporen de manera similar al ALCA. Esto significa
que los servicios públicos de agua podrían ser impugnados según las
disposiciones de tratamiento nacional del acuerdo propuesto, lo que
ocasionaría que servicios tales como el suministro de agua o tratamiento de
aguas residuales sean privatizados y subcontratados a empresas hídricas
transnacionales como Suez Lyonnaise des Eaux y Vivendi. Si cualquier
gobierno intentase mantener los servicios de agua en manos del estado,
estas empresas tendrían enormes derechos de indemnización según el Capítulo
11.
Esta pérdida de control público del agua es de suma urgencia para los
países latinoamericanos, donde la privatización, promovida en gran medida
por el Banco Mundial, se está extendiendo rápidamente.
Combinados con los acuerdos TBT y SPS de la OMC y los planes de acuerdos
"anticipados" en las áreas de silvicultura y pesca, el tratado ALCA promete
ser desastroso para la administración de las Américas.
AGRICULTURA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA
Los agricultores de las Américas ya han sentido el impacto total de la
competencia mundial según los mandatos onerosos de los programas de ajuste
estructural del Banco Mundial y del FMI, como también el de las
disposiciones sobre agricultura de la OMC. Se ha retirado de la voz inglesa
"agriculture" (agricultura) el elemento "culture" (cultura),
reemplazándoselo con "business" (empresa). Bajo el nuevo sistema
alimentario mundial, la agricultura, mediante la cual los agricultores
cultivaban alimentos para el pueblo y las comunidades, ha sido reemplazada
por un sistema "agroempresarial", industria agroalimentaria en la cual las
empresas transnacionales producen alimentos con fines de lucro sin que
importen las normas de seguridad alimentaria o los derechos de los
agricultores.
Debido a que la OMC prohíbe los controles de exportación e importación,
sólo los agricultores sumamente grandes, los grandes países y las grandes
empresas podrán sobrevivir. En consecuencia, el acuerdo sobre agricultura
de la OMC ha beneficiado casi exclusivamente a las grandes empresas
agroalimentarias del mundo, sin que importe su país de origen. Al elegir
los acuerdos sobre agricultura (AOA) y las normas (SPS) de la OMC, los
negociadores tienen la intención de otorgar nuevos poderes mediante este
pacto para restringir los derechos tradicionales de los agricultores y
bajar el nivel de la legislación alimentaria. Según las disciplinas de la
OMC, los agricultores ya no pueden negociar colectivamente los precios de
los productos con compradores nacionales, por una parte, y extranjeros, por
la otra. La eliminación del soporte de precios nacionales para proteger a
los agricultores los ha dejado a la merced de los precios internacionales.
Por otra parte, el acoso de los acuerdos AOA de la OMC contra las medidas
no arancelarias, tales como las normas ambientales y los programas de
gestión de suministro, ha sido utilizado para rebajar las garantías de
salud pública y protección de agricultores. Por ejemplo, mediante la OMC,
Estados Unidos ha impugnado exitosamente los requisitos impuestos por Japón
a las importaciones agrícolas en materia de pruebas de residuos de
plaguicidas en relación con la salud. Los países ya no pueden mantener
reservas alimentarias de emergencia en caso de sequía o cosecha
deficitaria; actualmente, deben comprar lo que necesitan en el mercado
abierto. "Autosuficiencia alimentaria" significa ahora contar con el dinero
suficiente para comprar comida, a diferencia de la habilidad para
producirla.
El acuerdo SPS de la OMC ha tenido un impacto terrible en el derecho de los
pueblos del mundo a contar con alimentos seguros. Canadá y Estados Unidos
han utilizado exitosamente el acuerdo SPS para revocar una prohibición
europea de la carne vacuna norteamericana que contiene hormonas dañinas y
posiblemente cancerígenas. La UE, sumamente sensible a la preocupación por
el trastorno de la vaca loca, puso en vigor una interdicción del uso no
terapéutico de hormonas en su sector alimentario, citando diversos estudios
que establecían un nexo entre éstas y la enfermedad. El panel de la OMC
exigió "certeza científica" de que estas hormonas causan cáncer u otros
efectos adversos para la salud, eviscerando así el principio de precaución
como base de los reglamentos de seguridad alimentaria.
El ALCA parece estar dispuesto a promover un modelo de agricultura en el
hemisferio; los resultados serán devastadores para los agricultores de
Latinoamérica.
¿Qué depara el futuro para una América Latina bajo el ALCA?
Se está prometiendo todo tipo de cosas a los países de Centroamérica,
Suramérica y el Caribe con respecto al ALCA: se les dice que el comercio y
las inversiones más liberalizadas crearán la potencia comercial más grande
de la historia, ofreciendo prosperidad a los millones de habitantes de la
región que actualmente no tienen ni trabajo ni esperanza.
Los latinoamericanos deben analizar estas promesas detenidamente antes de
firmar impulsivamente este pacto.
La realidad es que Latinoamérica ha estado viviendo bajo este modelo del
ALCA desde hace ya más de una década. Se fundamenta en los programas de
ajuste estructural del Banco Mundial y del FMI que los latinoamericanos ya
conocen muy bien. En primer lugar, fueron los criterios imperativos de
liberalización y privatización del ajuste estructural los que ocasionaron
el desmantelamiento de sus infraestructuras públicas. A fin de cumplir con
los requisitos de alivio de la deuda, decenas de países de las Américas se
vieron obligados a abandonar los programas sociales públicos, lo que
permitió a empresas extranjeras con fines de lucro entrar y vender sus
"productos" de sanidad y educación a los "consumidores" que pudiesen pagar..
Actualmente, estos países tienen permiso para mantener dichos programas
únicamente para los más pobres. No obstante, estos servicios son tan
inadecuados que las empresas no tienen interés y, por ende, millones de
habitantes del hemisferio no cuentan con los elementos básicos de educación
y servicios de salud. No es de sorprenderse que los países latinoamericanos
estén sufriendo una invasión de empresas de salud estadounidenses, tales
como Aetna International y American International, firmas que tienen una
crecimiento anual de 20% en esa región.
Bajo el ALCA, el proceso se acelerará, lo que eliminará por completo la
medicina tradicional, la educación y la diversidad cultural. Efectivamente,
la meta es lograr una armonización mundial económica y cultural, según un
funcionario superior estadounidense de la OMC, quien agrega que
"básicamente, no se detendrá hasta que los extranjeros empiecen a pensar
como americanos, actuar como americanos y, sobre todo, comprar como
americanos".
La última década de liberalización de comercio e inversiones ha causado
mucho sufrimiento en Latinoamérica. Las tasa de interés sobre las deudas
han aumentado del 3% en 1980 a más de 20% en la actualidad. Latinoamérica,
como región tiene la tasa de distribución de ingresos no equitativa más
alta del mundo. Tras tomar la medicina del libre mercado, hay más pobreza
ahora que en 1980 y el poder adquisitivo del trabajador latinoamericano ha
decaído en un 27%. El 85% del crecimiento laboral ha ocurrido en el sector
precario, sin protección o beneficio alguno.
México, después de ocho años en el TLC, tiene un nivel de pobreza sin
precedentes de 70%. Durante esos años el salario mínimo perdió más de tres
cuartos de su poder adquisitivo. En la actualidad hay 90 millones de
latinoamericanos indigentes y 105 millones no tienen acceso a ningún tipo
de servicio médico. El número de niños que trabajan ha crecido
espectacularmente; hoy en día hay al menos 19 millones de niños que
trabajan en condiciones terribles. El movimiento desesperado que se
desencadenó para explotar los recursos naturales de la región ha causado
una degradación masiva del medio ambiente y el uso de plaguicidas y
fertilizantes se ha triplicado desde 1996; existen hoy 80.000 sustancias
químicas que se producen y utilizan en las Américas.
La explotación actual de los recursos naturales latinoamericanos por parte
de empresas canadienses y estadounidenses aumentaría considerablemente bajo
el nuevo pacto hemisférico. Las empresas transnacionales de minería,
energía, agua, ingeniería, silvicultura y pesca tendrían nuevo acceso a la
base de recursos invalorables de cada país y contarían además con el
derecho de impugnar a cualquier gobierno que tratase de limitar dicho
acceso, valiéndose de las disposiciones de inversionista-estado. La
habilidad de los gobiernos para proteger el medio ambiente o establecer
normas ambientales con respecto a la extracción de recursos naturales se
vería considerablemente reducida al igual que el derecho del garantizar que
las actividades de las empresas extranjeras generen empleos en el lugar.
La afiliación al ALCA bajo estas condiciones "equivaldrían a un suicidio",
afirma la coalición de sindicatos del Cono Sur. En diciembre de 2000, los
principales sindicatos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay celebraron
una cumbre sindical del MERCOSUR, donde exhortaron a los gobiernos para que
sometan al ALCA a un plebiscito nacional, en el cual, según creen, se
derrotaría al tratado. El proceso ALCA está aumentando un nivel de pobreza
en la región que ya va en aumento, según dijeron los líderes sindicales, y
está imponiendo "límites a las instituciones nacionales que deberían
decidir el futuro de cada país, dejando de lado los mecanismos que permiten
a la sociedad garantizar la administración democrática del estado".
CONCLUSION
Si las condiciones y recomendaciones de los grupos de negociación del ALCA
conforman la base sustantiva de un pacto de comercio hemisférico, el
proceso en su totalidad es inaceptable y los ciudadanos de las Américas
deben luchar para derrotarlo por completo. A pesar de que los gobiernos
declaran que estas nuevas reglas de comercio e inversión fueron negociadas
en colaboración con sus ciudadanos, el tratado propuesto para el ALCA no
refleja ninguna de las inquietudes expresadas por la sociedad civil y
contiene las disposiciones que los ambientalistas, grupos de derechos
humanos y justicia social, agricultores, pueblos indígenas, artistas,
trabajadores y muchos otros consideran más atroces. La integridad de todos
los programas sociales, reglamentos ambientales y recursos naturales
peligra bajo el ALCA. En su estado actual, no hay colaboración alguna que
pudiese convertir a este pacto comercial en un acuerdo aceptable.
Esto no quiere decir que los ciudadanos de las Américas se opongan a las
reglas que rigen al comercio y a los vínculos económicos entre nuestros
países; siempre y cuando se basen en un conjunto diferente de supuestos
fundamentales, tal como la Declaración de Derechos Humanos de Naciones
Unidas y reglas ambientales sólidas, los ciudadanos de las Américas
estarían preparados a iniciar un proceso tendente a desarrollar lazos
estrechos entre ellos mismos y con los pueblos del mundo. No obstante, éste
no puede comenzar con los supuestos y las metas del ALCA.
Dicho proceso debe comenzar con una revisión de los tratados comerciales
actuales como los de la OMC y el TLC; es hora de concebir un nuevo sistema
de comercio internacional con fundamento en la democracia, sostenibilidad,
diversidad y desarrollo, alternativas con respecto a las cuales se está
realizando una valiosa labor. Por encima de todo, el mundo del comercio
internacional deberá dejar de ser el reino exclusivo de las elites
protegidas, los burócratas comerciales y los negociadores del poder
empresarial. Cuando entiendan lo que está en juego en estas negociaciones
hemisféricas, los pueblos de las Américas se movilizarán para derrotarlas.
Ése es el destino que las tratativas se merecen.
FUENTES
The State of the FTAA Negotiations at the Turn of the Millennium, ponencia
preparada para la conferencia "Trade and the Western Hemisphere,"
organizada por la Southern Methodist University, Dallas, Texas, 25 de marzo
de 2000, por Sherri M. Stephenson, Vicedirectora de Comercio, Organización
de los Estados Americanos
Report to the Trade Negotiations Committee, documento de acceso restringido
del grupo de negociación sobre servicios del ALCA, donde se delinea su
mandato, filtrado en octubre de 2000
Services and Trade in the Western Hemisphere: Liberalization, Integration
and Reform, colección compilada por Sherri. M. Stephenson, Brookings
Institute, Washington, 2000
Social Exclusion, Jobs, and Poverty in the Americas, escrito preparado para
el foro Americas Civil Society Forum, noviembre de 1999, Toronto, por
Hemispheric Social Alliance and Common Frontiers-Canada
Forgotten Promises and Forgotten Lessons: The OAS, the FTAA and
Environmental Protection, escrito preparado para el International Centre
for Democratic Development Workshop, Windsor, 5 de junio de 2000, por
Christine Elwell, miembro del Sierra Club of Canada
Navigating NAFTA, A Concise User's Guide to the North American Free Trade
Agreement, Barry Appleton, Carswell, Toronto, 1994
MAI, The Multilateral Agreement on Investment and the Threat to Canadian
Sovereignty, Tony Clarke y Maude Barlow, Stoddart, Toronto, 1997
Whose Trade Organization? Corporate Globalization and the Erosion of
Democracy, Lori Wallach y Michelle Sforza, Public Citizen, Washington DC,
1999
GATS: How the World Trade Organization's New "Services" Negotiations
Threaten Democracy, Scott Sinclair, The Canadian Centre for Policy
Alternatives, Ottawa, Ontario, 2000
The World Trade Organization, A Citizens' Guide, Steven Shrybman, The
Canadian Centre for Policy Alternatives, Ottawa, Ontario, y James Lorimer
and Co. Ltd, Halifax, Nueva Escocia, 1999
Invisible Government, the World Trade Organization: Global Government for
the New Millennium?, Debi Barker y Jerry Mander, International Forum on
Globalization, San Francisco, 2000
Investigación sobre servicios: Ellen Gould, Vancouver Investigación sobre
comercio electrónico: Sarah Anderson of the Institute for Policy Studies,
Washington Investigación sobre Latinoamérica: Karen Hansen-Kuhn,
Development Gap, Washington
(end)
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