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Asunto:Mitologias ¿Que opninais?
Fecha:Sabado, 2 de Junio, 2001  12:32:55 (+100)
Autor:Biblioteca de Mitos <arcadiamitos @.......com>

Los ritos matrimoniales tienen también un 
modelo divino, y el casamiento humano 
reproduce la híerogamia, mas 
particularmente la unión entre el cielo y la 
tierra. «Yo soy el cielo —dice el marido—, tú 
eres la tierra» (dyaur aham, pritim tvam; 
Brhadararanyaka Upanisad, VI, 4, 20). En el 
Atharva Veda (XIV, 2, 71) el casado y la 
casada se asimilan al cielo y a la tierra, 
mientras que en otro himno 73 cada acción 
nupcial está justificada por un prototipo de 
los tiempos míticos: «Como Agni tomó la 
mano derecha de esta tierra, así te tomo la 
mano... que el dios Savitar te coja de la 
mano... Tvashtar ha dispuesto su ropa, para 
estar hermosa, según la instrucción de 
Brhaspati y de los Poetas. ¡Quieran Savitar y 
Bhaga adornar a esta mujer de hijos, como 
hicieron con la Hija del Sol!» 74. En el ritual 
de la procreación, transmitido por la 
Hrhadararanyaka Upanisad, el acto 
generador se convierte en una hierogamia 
de proporciones cósmicas que moviliza a 
todo un grupo de dioses: «Que Visnu 
prepare la matriz, que Tvashtar prepare las 
formas, que Pra-japati vierta, que Dhatar 
deposite en ti el germen» (VI, 4, 21). Dido 
celebra su casamiento con Eneas en medio 
de una violenta tempestad75; la unión de 
éstos coincide con la de los elementos; el 
cielo abraza a su esposa, dispensando la 
lluvia fertilizante. En Grecia los ritos 
matrimoniales imitaban el ejemplo de Zeus, 
que se unió secretamente con Hera 76. 
Diodoro de Sicilia (V, 72, 4) nos asegura que 
la hierogamia cretense era imitada por los 
habitantes de la isla; en otros términos, la 
unión matrimonial hallaba justificación en un 
acontecimiento primordial que ocurrió «en 
aquel tiempo».
Lo que interesa destacar es la estructura 
cosmogónica de todos estos ritos 
matrimoniales; no se trata tan sólo de imitar 
un modelo ejemplar, la hierogamia entre el 
cielo y la tierra; se tienen en cuenta sobre 
todo los resultados de esta hierogamia, es 
decir, la creación cósmica. Por eso, cuando 
en Polinesia una mujer estéril desea ser 
fecundada, imita el gesto ejemplar de la 
Madre Primordial, que, in illo tempere, fue 
tendida en la tierra por el Gran Dios, lo. En 
esta ocasión se relata también el mito 
cosmogónico. Por el contrario, cuando se 
trata del divorcio, se entona una 
encantación, en la cual se invoca 
la «separación del cielo y de la tierra» 77. La 
narración ritual del mito cosmogónico, con 
ocasión de los casamientos, continúa 
utilizándose en numerosos pueblos; más 
tarde volveremos sobre ellos. Precisemos 
ahora que el mito cosmogónico sirve de 
modelo ejemplar no sólo en las ceremonias 
matrimoniales, sino también en cualquier 
otra ceremonia que tenga como finalidad la 
restauración de la plenitud integral; por eso 
se narra el mito de la creación del mundo 
cuando se trata de curaciones, fecundidad, 
alumbramiento, trabajos agrícolas, etc. La 
cosmogonía representa la creación por 
excelencia.
Deméter se unió a Jasón sobre la tierra 
recientemente sembrada, al principio de la 
primavera 78. El sentido de esa unión es 
claro: contribuye a promover la fertilidad del 
suelo, el prodigioso impulso de las fuerzas 
de creación telúrica. Esta era una costumbre 
bastante frecuente, hasta el siglo pasado, 
en el norte y el centro de Europa (testigo de 
ello son las costumbres de unión simbólica 
de las parejas en los campos79). En China, 
las jóvenes parejas iban en primavera a 
unirse sobre el césped, para estimular 
la «regeneración cósmica» y la «germinación 
universal»: En efecto, toda unión humana 
encuentra su modelo y su justificación en la 
hierogamia, la unión cósmica de los 
elementos. El libro IV de Li Chiy el Yue Ling 
(libro de las prescripciones mensuales), 
establece que las esposas deben 
presentarse al emperador para cohabitar con 
él el primer mes de la primavera, cuando se 
oye el trueno. El ejemplo cósmico es seguido 
también por el soberano y por todo el 
pueblo. La unión marital es un rito 
incorporado al rito cósmico, que adquiere su 
validez gracias a dicha integración.
Todo el simbolismo paleooriental del 
casamiento puede explicarse por medio de 
modelos celestes. Los sumerios celebraban 
la unión de los elementos el día de Año 
Nuevo; en todo el Oriente antiguo, ese 
mismo día es señalado tanto por el mito de 
la hierogamia como por los ritos de la unión 
del rey con la diosa. Es en el día de Año 
Nuevo cuando Ishtar se acuesta en 
compañía de Tammuz, y cuando el rey 
reproduce esa hierogamia mítica cumpliendo 
la unión ritual con la diosa (es decir, con la 
hieródulii que la representa en la tierra)80, 
en una cámara secreta del templo, en la que 
se halla el lecho nupcial de la diosa. La unión 
divina asegura la fecundidad terrestre; 
cuando Ninlil se une con Enlil, la lluvia 
empieza a caer 81. Esa misma fecundidad 
queda asegurada por la unión ceremonial del 
rey, la de las parejas en la tierra, etc. El 
mundo se regenera cada vez que imita la 
hierogamia, es decir, cada vez que se lleva a 
cabo la unión matrimonial. El término 
alemán «Hochzeit» deriva de «Hochgezit», 
fiesta de Año Nuevo. El casamiento regenera 
al «año» y por consiguiente confiere la 
fecundidad, la opulencia y la felicidad. La 
asimilación del acto sexual y del trabajo de 
los campos es frecuente en numerosas 
culturas . En Ca-tapatha Zrahmana, VII, 2, 2, 
5, se asimila la tierra al órgano generador 
femenino (yoni) y la semilla al semen 
virile. «Vuestras mujeres son vuestras como 
la tierra» 82. La mayoría de las orgías 
colectivas encuentran justificación ritual en la 
promoción de las fuerzas de la vegetación: 
se verifican en ciertas épocas críticas del 
año, cuando las simientes germinan o 
cuando las cosechas maduran, etc., y 
siempre tienen una hierogamia por modelo 
mítico. Tal es, por ejemplo, la orgía 
practicada por la tribu Ewe (Africa Occidental) 
en el momento en que la cebada comienza a 
germinar; la orgía se legitima por una 
hierogamia (las jóvenes son ofrecidas al dios 
Pitón)83. Volvemos a encontrar esa misma 
legitimación entre los pueblos Oraon: la orgía 
de éstos se efectúa en mayo, en el momento 
de la unión del dios Sol con la diosa Tierra 
84. Todos esos excesos orgiásticos hallan de 
uno u otro modo su justificación en un acto 
cósmico o biocósmico, regeneración del año, 
época crítica de la cosecha, etc. Los mozos 
que desfilan desnudos por las calles de 
Roma durante las Floraltas (27 de abril), o 
tocaban la mano a las mujeres en ocasión de 
las Lupercales, con el fin de conjurar la 
esterilidad de éstas, las libertades 
permitidas con motivo de la fiesta Holi en 
toda la India, el libertinaje que era regla en 
Europa central y septentrional cuando se 
celebraban las fiestas de la cosecha, y que 
tanto dio que hacer a las autoridades 
eclesiásticas 85; todas esas manifestaciones 
tenían también un prototipo suprahumano y 
tendían a instaurar la fertilidad y la opulencia 
universales. (Para la significación 
cosmológica de la «orgía», véase el cap. II.)
Es indiferente, para el fin que perseguimos 
con el presente estudio, saber en qué 
medida los ritos matrimoniales y la orgía 
crearon los mitos que los justifican. Lo que 
importa es el hecho de que tanto la orgía 
como el casamiento constituían rituales que 
imitaban actos divinos o ciertos episodios del 
drama sagrado del cosmos; lo que importa 
es dicha legitimación de los actos humanos 
por un modelo extrahumano. El hecho de 
que comprobemos que el mito ha seguido 
algunas veces al rito —por ejemplo, las 
uniones ceremoniales preconyugales fueron 
anteriores a la aparición del mito de las 
relaciones preconyugales entre Hera y Zeus, 
mito que les sirvió de justificación— no hace 
disminuir en nada el carácter sagrado del 
ritual. El mito sólo es tardío en cuanto 
fórmula: pero en contenido es arcaico y se 
refiere a sacramentos, es decir, a actos que 
presuponen una realidad absoluta, extra-
humana.

Fuente: Mircea Eliade: “ El mito del eterno 
retorno”, pags 30 y ss.



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