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(España)
Científicos analizarán en Valencia los últimos descubrimientos
sobre la Sabana Santa de Turín en una convención
Científicos e investigadores de la Sábana
Santa de Turín procedentes de distintos países analizarán
en Valencia los últimos descubrimientos en torno a la reliquia
en una convención científica internacional que se desarrollará
del 29 de abril al 1 de mayo próximos en la Universidad Católica
de Valencia San Vicente Mártir, según informaron fuentes
del Arzobispado a través de Avan.
Entre los especialistas que participarán en la
convención estará el director del Centro Internacional de
Sindonología de Turín, Bruno Barberis; el doctor en Físicas
Emmanuel Carreira, ex profesor del departamento de Física de la
Universidad John Carrol de Claveland (EE.UU); y el doctor en Físicas
John Jackson, presidente del Turín Shroud Center de Colorado (EE.UU).
Gran parte de los últimos hallazgos científicos
sobre la Santa Síndone proceden de los estudios que realizó,
a partir de 1977, un grupo de científicos dirigidos por John Jackson
en el Centro de Pasadena de la NASA en Estados Unidos, según indicó
Jorge Manuel Rodríguez, presidente del Centro Español de
Sindonología, con sede en Valencia, que organiza las jornadas.
Asimismo, entre los expertos nacionales participarán
el catedrático de Medicina Legal de Valencia, José Delfín
Villalaín, y el catedrático del departamento de Biología
Celular, Genética y Fisiología de la Universidad de Málaga
José Manuel Fernández.
La convención,
que llevará por título "La Síndone Hoy",
incluirá conferencias, mesas redondas, y visitas culturales. Asimismo,
los participantes podrán contemplar una exposición en la
UCV que se inaugurará el sábado 29 de abril bajo el título
"El Hombre de la Sábana Santa".
Los expertos
analizarán, entre otros temas, los últimos diez años
de la Sábana Santa, los estudios botánicos de la Síndone
y los últimos hallazgos, así como el análisis del
Carbono 14 y la visión actual sobre la formación de la imagen.
Fuente:
EP
Revelan
polo sur de Venus
Las primeras fotografías enviadas por la sonda
europea Venus Express muestran un remolino de nubes que domina la zona
meridional del planeta vecino más cercano a la Tierra.
Las imágenes
de la cara sur de Venus, oculta para cualquier observador en la superficie
terrestre, presentan una espiral de nubes amarillentas de ácido
sulfúrico, festoneadas con bordes oscuros que se pierden en un
centro negro.

Esta
imagen nos muestra una composición de imágenes en falso
color adquiridas por VIRTIS, en la que se aprecia en la parte izquierda
la cara diurna de Venus y en la derecha la cara nocturna con una escala
de 50 kilómetros por pixel.
La
parte diurna es en sí una composición de imágenes
tomadas en varias longitudes de onda y muestra la luz reflejada por el
Sol por las capas de nubes que se encuentran a una altura de 65 kilómetros
sobre la superficie del planeta.
La
parte noctura de la imagen fue adquirida con un filtro infrarrojo con
una longitud de onda de 1,7 µm y nos enseña las estructuras
de espirales en las nubes de la baja atmósfera a unos 55 kilómetros
de altura. Las regiones oscuras muestran capas gruesas de nubes y las
brillantes corresponden a capas delgadas de nubes, ya que permiten el
paso de la radiación termal de zonas inferiores.
Los científicos sospechaban que el polo sur podía
presentar una configuración similar al vórtice del ya conocido
polo norte del planeta, pero hasta ahora no se disponía de fotos
tan claras y detalladas.
La información reunida por la sonda a medida que
continúe descendiendo en su recorrido por la órbita venusina
podría ayudar a explicar el origen de la atmósfera extremadamente
densa y caliente que rodea al planeta.
El equipo de investigadores tras el proyecto Venus Express
también espera encontrar una explicación a cómo estos
vórtices se han mantenido estables y de dónde sacan su energía.
Tan iguales y tan distintos
Se estima que Venus pasó por un violento proceso
de calentamiento global que dejó una espesa capa atmosférica
de dióxido de carbono, que ahora actúa como una suerte de
manta.
Esta capa impide que se dispe la radiación solar
entrante, provocando temperaturas promedio en la superficie de alrededor
de 476 grados centígrados, lo suficiente como para derretir plomo.
En los aproximadamente 500 días terrestres que
la nave orbitará Venus, los científicos ansían desentrañar
el por qué siendo este planeta similar a la Tierra en masa, tamaño
y composición, ha evolucionado de manera tan distinta en los últimos
4.600 millones de años.
La misión del Venus Express es la primera enviada
al planeta vecino en los últimos 15 años.
Fuente:
BBC
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