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Asunto:[nuestra_historia_70] 014 ARGENTINA INEDITA - LOS 30000 DESAPARECIDOS - GENECIS DE UNA FALACIA 1RA PARTE
Fecha:Sabado, 17 de Marzo, 2018  08:30:26 (-0300)
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‚Äč‚ÄčARGENTINA IN√ČDITA

¬†HISTORIA DE LA NACI√ďN - SUFRE TERGIVERSADA POR IDEOLOG√ćAS-¬† ¬†¬†¬† ¬†¬†¬†

¬†2017 UNA INVITACI√ďN A Levantar LA MIRADA COMO NACI√ďN AL FUTURO ¬†¬†

NUESTRA HISTORIA 70 - BOLETINES.

ARGENTINA IN√ČDITA¬† - G+¬†

014 ARGENTINA IN√ČDITA LOS 30000 DESAPARECIDOS

1RA PARTE G√ČNESIS DE LA FALACIA

 

 


 

 



 
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CAP√ćTULO 10

G√ČNESIS DE LA FALACIA DE LOS

30.000 DESAPARECIDOS

 

PRIMERA PARTE

 

Esta cifra fue instalada en la psiquis colectiva nacional e internacional por las estructuras de propaganda y acci√≥n sicol√≥gica de las organizaciones armadas revolucionarias durante los √ļltimos a√Īos de la d√©cada del

70 en el exterior, fue esparcida en nuestro pa√≠s por militantes, familiares y amigos que revindicaban la misma ideolog√≠a. Admitimos como efecto extraordinario de esa campa√Īa sistem√¡tica de propaganda el hecho que hoy, 32 a√Īos despu√©s del informe fi nal de la CONADEP, y de otros medios de instituciones internacionales que manejaron guarismos similares, se contin√ļa manteniendo ‚Äďno obstante no existir ninguna prueba en ese sentido‚Äď esa cifra desmesuradamente falaz (30.000) en cualquier referencia oficial y en particular a trav√©s de los medios de comunicaci√≥n social, a pesar de no existir ninguna prueba que la

avale. Algunos ante la evidencia comenzaron a referenciarse expresando que es ‚Äúsimb√≥lica‚ÄĚ sin admitir la falacia de mentir a sabiendas al pueblo argentino durante 38 a√Īos a pesar que las mismas cifras ofi ciales de la CONADEP la impugnan.

 

Tal parece que el mito instalado mediante una mentira repetida hasta el cansancio, goza de mayor credibilidad que la totalidad de la documentaci√≥n disponible que desmiente de manera categ√≥rica e irrefutable a esa cifra inventada por necesidades pol√≠tico-financieras, como se ver√¡ m√¡s adelante. Lo del simbolismo es otra excusa para enga√Īar a los incautos e ingenuos.

 

Los secretarios de Derechos Humanos de la Nación.

Su parcialidad evidente

Desde 1984 dentro de la Secretar√≠a de Derechos Humanos de la Naci√≥n se mantiene una estructura llamada CONADEP que nunca divulg√≥ en forma oficial cu√¡ntos son los desaparecidos actualizados‚Äďrestando los aparecidos vivos o muertos‚Äď y tampoco quienes cobraron las compensaciones dadas por el Estado (Ley 24.411 dictada por Menem) que otorgaba a los causahabientes de los desaparecidos y muertos a manos de la fuerzas legales, sin importar circunstancias, 225.000 pesos (que desde su otorgamiento y por seis a√Īos fueron equivalentes a d√≥lares). Con una excepci√≥n ‚ÄďIn√©s P√©rez Su√¡rez‚Äď todos los funcionarios a cargo de esa secretar√≠a (o subsecretar√≠a, seg√ļn el momento) fueron militantes del terrorismo subversivo de los 70, lo que nos exime de comentarios acerca de su neutralidad en el tema, ya que sus cifras est√¡n influidas por su militancia ideol√≥gica, por la pol√≠tica de derechos humanos parcializada

y por la lealtad a sus ex compa√Īeros y familiares de las v√≠ctimas.

 

Eduardo Luis Duhalde, un ide√≥logo militante de la extrema izquierda hoy fallecido, fue durante nueve a√Īos secretario de Derechos Humanos de la Naci√≥n.1.Marc√≥ La llegada a la Secretar√≠a de DDHH de un ide√≥logo del marxismo leninismo. Su designaci√≥n en ese cargo constituy√≥ una grosera y brutal traici√≥n a los que expusieron sus vidas en la lucha contra el terrorismo (medio principal de la Guerra Revolucionaria) en sus etapas iniciales y durante su desarrollo armado.

 

Al asumir la Presidencia de la Rep√ļblica N√©stor Kirchner, quien como gobernador de la provincia de Santa Cruz (en dos per√≠odos) nunca hab√≠a 1 Abogado. En 1968, su estudio de la calle Rodr√≠guez Pe√Īa al 200 era ‚Äúun polo nacionalista revolucionario‚ÄĚ (libro Galimberti de Larraquy y Caballero). A principios de los 70, Santucho lo contrat√≥ para defender al ERP porque se iba a iniciar una guerra donde hab√≠a que preparar los defensores (libro Todo o nada de Mar√≠a Seoane). En 1972 recibi√≥ en Chile a los terroristas escapados de Rawson.

 

Como director de la revista Militancia para la Liberaci√≥n, junto con Ortega Pe√Īa ‚Äďasesinado por la ‚ÄúTriple A‚ÄĚ‚Äď instigaba y hac√≠a apolog√≠a de las acciones terroristas, incluyendo dichos como: ‚ÄĚs√≥lo la guerra del pueblo salvar√¡ al pueblo‚ÄĚ, ‚Äúeliminar de esta tierra la raza de los explotadores‚ÄĚ, etc. En 1976 se exili√≥ en Espa√Īa y fue uno de los principales dirigentes que organiz√≥ las denuncias internacionales contra el pa√≠s estructurando, coordinando y formando parte de una gran cantidad de organismos de denuncia de DDHH en Europa. Volvi√≥ al pa√≠s en 1983 para seguir activando ideol√≥gicamente, present√≥ el libro El Estado Terrorista argentino y comenz√≥ a organizar junto con el CELS de Verbitsky toda la estructura jur√≠dico-pol√≠tica para eliminar las leyes de ‚ÄúPunto final‚ÄĚ y ‚ÄúObediencia debida‚ÄĚ a fin de poder juzgar y condenar a todos los niveles de cuadros de las FFAA, de Seguridad y policiales.

 

En 1986, particip√≥ en Managua junto con Gorriar√¡n Merlo del lanzamiento del Movimiento Todos por la Patria (MTP) que ser√¡ quien ataque posteriormente al RI3 Mec. de La Tablada durante el gobierno constitucional del Dr Alfons√≠n (libro Memorias de Gorriar√¡n Merlo). Fue profesor de la UBA y hasta 2003 juez de C√¡mara de los Tribunales Orales, cargo al que renunci√≥ para participar de la campa√Īa de Kirchner. Desde 2003 con el gobierno de los N. Kirchner hasta su muerte el 3 de abril de 2012, fue secretario de DDHH de la Naci√≥n desde donde actu√≥ como parte querellante en m√ļltiples juicios contra integrantes de las fuerzas legales que desde febrero de 1975 actuaban por orden de un gobierno constitucional. recibido a las organizaciones de DDHH ni efectuado declaraciones en apoyo a las mismas, debido al escaso nivel de aprobaci√≥n para su nuevo cargo cambi√≥ en 180 grados su pol√≠tica para ese sector y sobreactu√≥ durante su mandato, llegando a designar p√ļblicamente a Hebe de Bonafini, una agresiva y conflictiva mujer l√≠der de una fracci√≥n de las madres de Plaza de Mayo, como su ‚Äúmadre putativa‚ÄĚ.

 

Al mismo tiempo nombr√≥ en el 2003 al m√¡s conspicuo ide√≥logo marxista leninista que desde los a√Īos 60 fuera impulsor de la guerra revolucionaria en la Argentina y que durante su exilio en Europa fuera el mayor organizador de grupos para desarrollar la campa√Īa contra el gobierno militar mintiendo ex profeso sobre las razones del conflicto armado y sobre el n√ļmero de desaparecidos, al abogado Eduardo Luis Duhalde.

 

Desde el 2003, este nuevo responsable de la pol√≠tica de Estado sobre los DDHH, s√≥lo se ocup√≥ de los beneficios para los familiares de los muertos y desaparecidos militantes de las organizaciones armadas clandestinas de las d√©cadas del 60 y 70 y jam√¡s de los familiares de las v√≠ctimas que esos militantes ocasionaron. Tampoco se ocup√≥ de las v√≠ctimas ni de sus familiares de la inseguridad reinante en el pa√≠s, principal preocupaci√≥n del pueblo argentino durante los 3 √ļltimos gobiernos ejercidos por el mencionado Kirchner y su mujer Cristina Elisabeth Fern√¡ndez. S√≠ se ocup√≥ de la estrategia judicial para juzgar ‚Äďcomo venganza‚Äď al sector militar que los hab√≠a derrotado.

 

El mito de los 500 bebés nacidos en cautiverio

La mendacidad de este secretario de los DDHH de la Naci√≥n est√¡ plasmada desde 1983 en el libro que escribi√≥ con el t√≠tulo El estado terrorista argentino en el cual llega a decir que los muertos, desaparecidos y

detenidos (cuando lo escribi√≥ a√ļn quedaban algunos pocos detenidos y procesados legalmente que fueron liberados al llegar Alfons√≠n) pod√≠an ser alrededor de cincuenta mil ‚Ķ¬¡¬¡50.000!!.

 

En la p√¡gina 193 de su libro Duhalde parte de una cifra que sabe a ciencia cierta que es falsa ‚Äďlos 30.000 desaparecidos‚Äď dado que √©l mismo particip√≥ de su difusi√≥n en Europa para lograr apoyo financiero y pol√≠tico, con la idea de imputar un genocidio a las FFAA para lo cual los militantes deb√≠an ocultar su militancia. En el mencionado libro expresa arbitrariamente que dentro de ese n√ļmero la relaci√≥n entre varones y mujeres era de 2 a 1, con lo cual la cantidad de las desaparecidas llegar√≠a a 10.000 (cifra que superaba largamente el total de desaparecidos). Tal presunci√≥n de absoluta falsedad si se compara con las cifras de la CONADEP que fija una proporci√≥n de 3 a 1, o sea 25%, una mujer por cada tres varones muertos o desaparecidos lo que puede apreciarse en nuestra p√¡gina web redondeando como cifra real unas 1.900 mujeres.

 

Por √ļltimo, alega sobre este tema que por las edades de las desaparecidas y las estad√≠sticas disponibles de Argentina en esa materia (¬¿?) deber√≠a considerarse en situaci√≥n de embarazo al 5% de esa poblaci√≥n. As√≠, en base a datos falsos o suposiciones carentes de todo sustento racional ni cient√≠fico, llega por arte de birlibirloque a la revelaci√≥n final: que 500 mujeres debieran estar embarazadas al momento de su detenci√≥n y dieron a luz en los centros donde estaban detenidas. Seg√ļn la mentira de este funcionario impresentable las 10.000 mujeres estaban detenidas y 500 estaban embarazadas. ¬¿Alguien puede creer esta patra√Īa cuando el total de mujeres militantes no llegaban a 2.000? La falta de seriedad de este se√Īor es propia de una persona insana. Es decir que a partir de esa metodolog√≠a sobre datos falsos desde el inicio, como funcionario de m√¡ximo nivel sobre el tema de DDHH, ha inducido la versi√≥n de un falso n√ļmero de ni√Īos nacidos en cautiverio incitando con ello al posterior clamor y denuncia de las ‚Äúabuelas de Plaza de Mayo‚ÄĚ por 500 ni√Īos nacidos en esas condiciones, asumido por la ‚Äúabuela estrella‚ÄĚ Sra. de Carlotto. ¬¿O debemos creer que son una coincidencia las afirmaciones de esa se√Īora que siempre habl√≥ de 500 beb√©s nacidos en cautiverio y que a√ļn hoy afirma que faltan localizar 400? Preguntamos: ¬¿Por qu√© sigui√≥ insistiendo en este n√ļmero sin ning√ļn fundamento v√¡lido? El libro editado en 1999 por la misma organizaci√≥n ‚ÄúAbuelas de Plaza de Mayo‚ÄĚ con el t√≠tulo Ni√Īos desaparecidos. J√≥venes localizados.

 

En la Argentina desde 1976 a 1999, Bs. As. edici√≥n 1999, s√≥lo registra 129 ni√Īos nacidos de madres en cautiverio con 55 de ellos localizados y restituidos, adem√¡s de 9 fallecidos por distintas causas. ¬¿De d√≥nde extrajo la se√Īora de Carlotto el N¬ļ de 500 ni√Īos nacidos en cautiverio opuesto a lo que en 1999 dec√≠a en su libro? En el Cap√≠tulo 11 y p√¡gina web pertinente detallamos todo lo relativo a las mujeres embarazadas que dieron a luz en cautiverio seg√ļn las denuncias, as√≠ como la situaci√≥n de otros ni√Īos menores llevados con sus padres.

 

Una pregunta que nos hacemos los argentinos (‚Äúcon el diario del lunes‚ÄĚ) ¬¿Por qu√© el comandante general del Ej√©rcito propuso al gobierno constitucional (Dr. Luder a cargo del Poder Ejecutivo) cuatro cursos de acci√≥n para eliminar la subversi√≥n y el presidente al elegir el m√¡s descentralizado que era eliminar la subversi√≥n en dos a√Īos, en lugar del m√¡s lento pero controlado desde el Comando General del Ej√©rcito, no le detall√≥ que la estrategia consist√≠a en que hubiera detenidos-desaparecidos y que posteriormente, seg√ļn su responsabilidad, unos iban a ser fusilados clandestinamente y otros liberados?

 

Creo que la respuesta a esta inquietud ciudadana es simple: ¬¿Era necesario explicarlo si desde casi un a√Īo antes en Tucum√¡n se utilizaba ese m√©todo?

 

Breve historia introductoria a la respuesta

En principio tenemos que situarnos en lo que ocurr√≠a en el mundo con la llamada ‚ÄúGuerra Fr√≠a‚ÄĚ y en particular con las actividades de Fidel Castro en Cuba y su decisi√≥n de exportar su revoluci√≥n comunista a todos los pa√≠ses de Latinoam√©rica, con excepci√≥n de M√©xico.

 

En segundo lugar debemos ubicarnos en lo que ven√≠a desarroll√¡ndose en nuestro pa√≠s sin respetar gobiernos de jure o de facto. Durante del gobierno del Dr Arturo Illia entre 1963 y 1964 la Gendarmer√≠a Nacional tuvo que operar contra un contingente de guerrilleros argentinos y cubanos en la zona de Or√¡n (Salta) a √≥rdenes del ‚Äúcomandante segundo Jorge Masetti‚ÄĚ quien fuera enviado por el Che Guevara para preparar la log√≠stica en esa zona y en Tucum√¡n, donde pensaba establecerse para hacer de Sudam√©rica uno o varios ‚ÄúVietnam‚ÄĚ. En esas acciones muere el sargento de Gendarmer√≠a Nacional Juan A. Romero a manos de un capit√¡n del ej√©rcito cubano, antes que fueran todos muertos o detenidos en 1964.

 

Complementariamente a esa futura venida del ‚ÄúChe‚ÄĚ al pa√≠s se preparaba ac√¡ una estructura de apoyo denominada ‚ÄúEj√©rcito de Liberaci√≥n Nacional‚ÄĚ. La muerte del Che Guevara en Bolivia en 1967, abort√≥ el proyecto previsto y las distintas organizaciones que lo iban a conformar volvieron a sus actividades en sus lugares de origen donde ya estaban actuando y reclutando individuos para incrementar su potencialidad pol√≠tica y militar, pero sin identificarse como tales ante la poblaci√≥n. Como explicamos en el cap√≠tulo 3, el entonces gobierno de facto presidido por el general Lanusse hab√≠a creado en 1971 la C√¡mara Federal en lo Penal ‚ÄďCAFEPE‚Äď que en dos a√Īos logr√≥ detener y procesar con todas las garant√≠as constitucionales a m√¡s de 2.000 terroristas subversivos dictando alrededor de 600 sentencias condenatorias, am√©n de las absoluciones pertinentes.

 

En mayo de 1973 al asumir, el presidente C√¡mpora otorg√≥ una amplia amnist√≠a y liber√≥ sin condiciones a todos los detenidos, que de inmediato se reincorporaron a la lucha armada. Se disolvi√≥ la C√¡mara y se dej√≥ sin efecto la legislaci√≥n antiterrorista. Uno de los jueces fue asesinado, otros dos sufrieron atentados, el secretario de la C√¡mara fue secuestrado y, finalmente, todos optaron por el exilio. Entre el 25 de mayo de 1973 y el 24 de marzo de 1976, oportunidad del golpe de Estado, no hubo un s√≥lo detenido por actividades sediciosas a pesar del incremento de acciones terroristas, debido al temor que los miembros de la Justicia tem√≠an a represalias similares por parte de las organizaciones armadas ilegales revolucionarias.

 

Determinación de las Juntas de Comandantes de las Fuerzas Armadas

En el libro de Ceferino Reato Disposici√≥n Final. La confesi√≥n de Videla sobre los desaparecidos, Ed. Sudamericana, a√Īo 2012, en el cap√≠tulo 2, dedicado al m√©todo utilizado para ganar la guerra contra el terrorismo subversivo, el ex Comandante General del Ej√©rcito hasta mediados de 1978, y Presidente del gobierno militar de facto entrevistado en su prisi√≥n explic√≥ las razones. A continuaci√≥n transcribimos algunos p√¡rrafos que nos ilustran acerca del c√≥mo y del porqu√©:

 

‚ÄĘ Entramos a la guerra, sin saber qu√© hacer con todas las personas que eran el costo para ganar la guerra. La soluci√≥n se fue dando de una manera espont√¡nea, con los casos de desaparecidos que se fueron dando‚Ķ (En las distintas zonas en que se dividi√≥ el pa√≠s a cargo de generales de divisi√≥n, brigadieres o almirantes).

‚ÄĘ ‚Ķera una figura que ven√≠a de los gobiernos anteriores, del gobierno peronista, por ejemplo, en especial luego de los decretos firmados durante el interinato del senador Italo Luder, a principios de octubre de 1975.

‚ÄĘ ‚Ķ No hab√≠a otra soluci√≥n; est√¡bamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra y necesit√¡bamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Hab√≠a que eliminar a un conjunto grande de personas que no pod√≠an ser llevadas ante la justicia (porque ten√≠amos la experiencia de la CAFEPE) ni tampoco fusiladas (porque ni los pa√≠ses de derecho de occidente ni el Papa lo hubieran permitido). El dilema era c√≥mo hacerlo para que a la sociedad le pasara desapercibido. La soluci√≥n fue sutil ‚Äďla desaparici√≥n de personas‚Äď que creaba una situaci√≥n ambigua en la gente no estaban, no se sab√≠a que hab√≠a pasado con ellos‚Ķ.‚ÄĚ ‚Äú‚Ķcada desaparici√≥n (real) puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte‚ÄĚ.

‚ÄĘ ‚ĶNo hubo una reuni√≥n de Junta para decidir esto; (el destino de los prisioneros irrecuperables). Cada Fuerza lo fue decidiendo a medida que se iban produciendo los hechos. La guerra contra la subversi√≥n

no fue competencia de la Junta Militar sino de cada Fuerza a través de su comandante en jefe.

 

Del mismo libro es interesante reproducir la explicaci√≥n del general Santiago Riveros, seg√ļn el autor, sobre el m√©todo utilizado contra los prisioneros. Irrecuperables fue: ‚Ķlos terroristas detenidos que fueran miembros activos de la organizaciones ERP y Montoneros deb√≠an ser aniquilados, o sea eliminados, procedimiento aplicables por no caberles la aplicaci√≥n de las Leyes de Guerra dado que no eran soldados regulares (no vest√≠an uniformes ni llevaban las armas a la vista) sino partisanos o combatientes irregulares que, como tales, estaban excluidos de ese tratamiento. (Recordemos que durante la 2da Guerra Mundial era bastante com√ļn que los partisanos fueran fusilados de inmediato al ser descubiertos por las tropas regulares).

 

La guerra revolucionaria es un conflicto armado interno clasificado tambi√©n como ‚Äúguerra asim√©trica‚ÄĚ (por las diferentes capacidades entre los oponentes al inicio de las operaciones¬† Este tipo de guerra, utilizada por Mao Tse Tung en su camino al poder, fue desatada por la URSS en el marco de la ‚Äúguerra fr√≠a‚ÄĚ con el objeto de que sus aliados ideol√≥gicos y pol√≠ticos, tomaran el poder en la mayor√≠a de los pa√≠ses de Sudam√©rica con el apoyo de una plataforma establecida en Cuba en donde se adoctrinaba e instru√≠a militarmente a grupos de¬† j√≥venes ideologizados, marxistas leninistas y trotskistas provenientes de distintos pa√≠ses del subcontinente. La estrategia consist√≠a en iniciar las acciones revolucionarias mediante ‚Äúgrupos pol√≠tico militares‚ÄĚ que cuando¬† crecieran organizaran sus propios ej√©rcitos para enfrentar a las FFAA (similar a lo ocurrido en Cuba). En este marco, la estrategia militar de los gobiernos atacados ten√≠a, racionalmente, que basarse en el incremento de los elementos de b√ļsqueda de informaci√≥n (inteligencia) para individualizar y localizar a los insurrectos cuyos ‚Äúcantos de sirenas‚ÄĚ en la poblaci√≥n inmersa en pa√≠ses

con problemas pol√≠ticos, sociales y econ√≥micos pod√≠a incrementar sus filas. Es decir que el objetivo principal de esos gobiernos atacados era destruirlos antes que lograran un desarrollo cuantitativo y cualitativo importante que permitiera que sus ‚Äúej√©rcitos‚ÄĚ tuvieran la capacidad de enfrentar las tropas regulares legales.

 

En raz√≥n del sistema de redes de c√©lulas secretas que utilizaban, era muy importante lograr infi ltrar esas organizaciones con personal propio o por medio de los insurgentes ‚Äúdoblados‚ÄĚ (t√©rmino utilizado para se√Īalar al militante detenido que, por presi√≥n, dinero o para salvar su vida traicionaba a su compa√Īeros colaborando para aniquilar su propia organizaci√≥n). Respecto al logro del √©xito de esta tarea, hace poco tiempo se ha publicado un libro documental de t√≠tulo: Los Traidores. Intimidades de la guerra revolucionaria de Carlos Manuel Acu√Īa, ed. Liber Liberat, Bs. As., 2012 donde se detalla qui√©nes y por qu√© miembros de las organizaciones armadas ilegales traicionaron a sus amigos y compa√Īeros de ruta sabiendo que √©stos iban a morir y que estaban ayudando a destruir desde adentro, sus estructuras organizativas.

 

Lo interesante del contenido del libro es que ayuda a comprender la personalidad carente de valores de algunos de esos traidores ‚Äďcolaboradores de las fuerzas legales‚Äď los que una vez en libertad y fuera del pa√≠s, al ser contactados por el actual gobierno argentino (Secretar√≠a de Derechos Humanos) para regresar al pa√≠s a efectos de declarar contra los miembros de esas fuerzas, lo negociaban por distintos beneficios (cargos y/o cantidades importantes de dinero). Lo hicieron como ‚Äútestigos necesarios‚ÄĚ en los juicios por ‚Äúdelitos de lesa humanidad‚ÄĚ fabulando historias visiblemente similares entre si ‚Äďcon los abogados querellantes‚Äď contra los acusados a pesar que muchos de ellos les hab√≠an salvado la vida por su cooperaci√≥n, con lo que traicionaron as√≠, por segunda vez.

 

Dice Acu√Īa en su introducci√≥n, p√¡gina 16: ‚ĶEn cifras ‚Äďy as√≠ lo leer√¡n‚Äď podemos decir que m√¡s del 20 por ciento de los detenidos por las fuerzas legales despu√©s del 24 de marzo de 1976, fueron arrestados por ellas como consecuencia de las traiciones de los militantes a sus organizaciones armadas‚Ķ Al respecto se confirma √©sto en parte con una expresi√≥n p√ļblica de Hebe de Bonafini, una conocida activista radicalizada y presidenta de una de las fracciones de ‚ÄúMadres de Plaza de Mayo‚ÄĚ, que dice: ‚ĶLos que est√¡n vivos es porque colaboraron‚Ķ‚ÄĚ. Esa liberaci√≥n de miembros de una organizaci√≥n criminal fue otro costo moral que tuvieron que pagar los jefes de fuerzas legales responsables, cumpliendo su palabra con determinados conspicuos detenidos al negociar su colaboraci√≥n para apresurar la victoria militar. (Orden de los m√¡ximos niveles de responsabilidad de cada una de las FFAA tal cual lo 0expresara Jorge Rafael Videla al periodista Ceferino Reato en sus entrevistas).

 

Consideramos moral y jur√≠dicamente inaceptable el m√©todo del ‚Äúdesaparecido ‚ÄĚ empleado desde el inicio de los gobiernos constitucionales de J. D. Per√≥n y Mar√≠a Estela Mart√≠nez y continuado posteriormente por el gobierno militar de facto a partir del 24 de marzo de 1976 como la mejor metodolog√≠a para lograr el objetivo impuesto. Sin embargo, lo que debe entenderse es que el poder pol√≠tico, que en gran medida hab√≠a reforzado a las organizaciones terroristas al disponer la liberaci√≥n sin compromiso de sus miembros presos de abandonar la lucha armada (Ley de amnist√≠a de 1973 aprobada por todos los legisladores de ambas c√¡maras con excepci√≥n de dos de ellos), comprendi√≥ tarde su error al reconocer luego que el monstruo que hab√≠an contribuido a montar jugaba sus propios intereses con absoluto desprecio de la paz de la rep√ļblica, sus instituciones constitucionales y la vida de los argentinos.

 

La dirigencia política, superada por el crecimiento de la subversión, se paralizó y no supo qué hacer en esa crítica situación dividiéndose entre el apoyo a un gobierno muy inefi ciente o la crítica al mismo para que las FFAA encararan la solución sin importarle los medios previsibles a utilizar, ya que seguramente sabían que con flores y lindas palabras no se iba a solucionar.

 

Los presidentes Juan D. Per√≥n y Mar√≠a Estela Mart√≠nez adoptaron caminos equivocados‚Ķ pero actuaron contra la criminalidad escudada en acciones pol√≠ticas e ideol√≥gicas. Lo notable del primero fue que habiendo alentado al desarrollo de la ‚ÄúGuerra Revolucionaria‚ÄĚ por parte de su ‚Äújuventud maravillosa‚ÄĚ desde el exilio y como estrategia para retomar el poder, como Presidente, una vez en √©l, no tuvo miramientos en dictar la Directiva Reservada a su Partido (2 de octubre de 1973) en la que dispon√≠a la purga ‚Äúa como d√© lugar‚ÄĚ de los elementos que pretend√≠an impon√©rsele. Como se ve, todo depende de qu√© lado del mostrador ¬†se encuentre.

 

Otro caso particularmente notable fue el del doctor √ćtalo Argentino Luder quien, en ejercicio de la presidencia por enfermedad de Mar√≠a Estela Mart√≠nez, seleccion√≥ el m√©todo antisubversivo m√¡s expeditivo y contundente entre los presentados por el comandante del Ej√©rcito a fines de 1975, consistente en aniquilar a los revolucionarios en dos a√Īos, pese a las objeciones y reservas de su ministro de Justicia A√Īos despu√©s, retirado del poder, expres√≥ ante la justicia que nunca crey√≥ que se iban a utilizar m√©todos ilegales y que el aniquilamiento era a la subversi√≥n y no a los militantes subversivos. (Desgraciadamente nunca supo explicar c√≥mo se hac√≠a ese ‚Äúaniquilamiento a la subversi√≥n‚ÄĚ sin aniquilar a los subversivos).

 

Esa decisi√≥n presidencial de eliminar en un plazo perentorio la subversi√≥n terrorista implicaba para cumplirla la utilizaci√≥n de m√©todos no convencionales (fuera de las convenciones) como los que se estaban aplicando en Tucum√¡n, casi un a√Īo antes, que no pod√≠a desconocer el Dr Luder.

 

 

 

A LOS MIEMBROS

Con las cenizas calientes vuelve Nuestra Historia 70 y nace ARGENTINA IN√ČDITA. Nos satisface publicar y compartir. Creemos en una importante contribuci√≥n a la ‚ÄúMoral de la Naci√≥n‚ÄĚ. por cuanto de alguna manera y m√¡s para nuestras FFAA, nos ha hecho meditar much√≠simo en contribuir con la sociedad argentina.

 

Las deducciones que puedan surgir en aquellos realmente preocupados por nuestra NACION, ser√¡n bienvenidos,¬† DIFUNDIR

 

 

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