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ARGENTINA INÉDITA
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Asunto:[nuestra_historia_70] B 017 ARGENTINA INEDITA- EQUIPO ARGENTINO DE ANTROPOLOGIA FORENSE ("EAAF")
Fecha:Miercoles, 8 de Agosto, 2018  07:13:51 (-0300)
Autor:=?UTF-8?Q?ARGENTINA_IN=C3=89DITA?= <nuestra.historia.70 @.....com>




 

 

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¬†08-08-2018¬† ARGENTINA IN√ČDITA

¬†HISTORIA DE LA NACI√ďN - SUFRE TERGIVERSADA POR IDEOLOG√ćAS-¬† ¬†¬†¬† ¬†¬†¬†

¬†2017 UNA INVITACI√ďN A Levantar LA MIRADA COMO NACI√ďN AL FUTURO ¬†¬†

NUESTRA HISTORIA 70 - BOLETINES.

ARGENTINA IN√ČDITA¬† - G+¬†

 

AL GRAN FRAUDE ARGENTINO ¬¡SALUD!

1966 -EL PAROXISMO DE LA MENTIRA-1966 A 1983

 

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CAP√ćTULO 12

 

EQUIPO ARGENTINO DE

ANTROPOLOG√ćA FORENSE (‚ÄúEAAF‚ÄĚ)

 

Equipo Argentino de Antropolog√≠a Forense (‚ÄúEAAF‚ÄĚ)

‚ĶEl objeto de estudio de la antropolog√≠a forense son los restos humanos. Mediante el empleo de t√©cnicas propias de la arqueolog√≠a hist√≥rica, de la medicina, de la radiolog√≠a y de la odontolog√≠a, la antropolog√≠a forense intenta determinar la identidad del individuo en cuesti√≥n. Adem√¡s, permite reconstruir en forma precisa las condiciones en que fue inhumado el cuerpo y el contexto en que se hallaba ubicado. Esta disciplina tuvo un impulso importante despu√©s de la Segunda Guerra, ya que la gran cantidad de esqueletos que produjo la contienda permiti√≥ a los estudiosos elaborar nuevas tablas con par√¡metros m√¡s precisos para determinar raza, sexo, edad y estatura. Libro Tumbas An√≥nimas. Mauricio Cohen Salama, ed. Cat√¡logos, 1992.

 

En 1979, a tres a√Īos del golpe de Estado el gobierno de facto pod√≠a hacer el siguiente balance:

Primero: Había cumplido con los principales objetivos de la orden de aniquilamiento a las OPM.

Segundo: Había puesto en marcha un nuevo plan económico que parecía iba a tener éxito.

Tercero: Ten√≠a muy buenas relaciones con la jerarqu√≠a eclesi√¡stica y buenas con los principales partidos pol√≠ticos. Controlaba el Poder Judicial y los medios de comunicaci√≥n.

 

El punto m√¡s d√©bil que reconoc√≠an eran ‚Äúlos derechos humanos‚ÄĚ, en especial a partir de la visita de Patricia Derian del Departamento de Estado de EE. UU. en 1977. La imagen internacional con respecto a ese aspecto ya preocupaba. Se esperaba una visita de la Comisi√≥n Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) y en el pa√≠s las protestas de las organizaciones de Madres de Plaza de Mayo y familiares de desaparecidos con el apoyo del CELS, empezaban a crecer. Todav√≠a la opini√≥n p√ļblica no estaba concientizada acerca de las desapariciones y muertes.

 

Ante esas dificultades los comandos superiores quer√≠an dejar establecido el hecho que los desaparecidos estaban muertos. El Comandante General del Ej√©rcito y futuro presidente, el Grl Roberto Viola, el 29 de mayo de 1979, conmemorativo del D√≠a del Ej√©rcito, luego de otras declaraciones acerca de las voces existentes en el extranjero y en el pa√≠s desnaturalizando la victoria sobre la subversi√≥n expres√≥ que ac√¡ hab√≠a habido una guerra desatada por el terrorismo y luego de explicar que se trataba de una ‚Äúguerra no convencional‚ÄĚ agreg√≥:

 

‚ÄúHemos cumplido nuestra misi√≥n. Esa es la √ļnica y creemos suficiente explicaci√≥n. (‚Ķ) Esta guerra, como todas, deja una secuela, tremendas heridas que el tiempo, y solamente el tiempo, puede resta√Īar. Ellas est√¡n dadas por las bajas producidas; los muertos, los heridos, los detenidos, los ausentes para siempre. (‚Ķ) No se busquen explicaciones donde no las hay, no se busquen justifi cativos donde no cuadran, no se deforme la realidad, no se malogre el duro precio de la victoria militar. Quiera el mundo tambi√©n entenderlo as√≠ y sepa ver esta verdad. El Ej√©rcito est√¡ seguro que el pa√≠s que sufri√≥ la guerra ya la entendi√≥ y asimil√≥ como propia.‚ÄĚ Antes de concluir, Viola tuvo palabras para los familiares de las v√≠ctimas: Las familias afectadas sin culpa por el dolor, son tambi√©n argentinas. El Ej√©rcito lo sabe y lo siente. Su √ļnica explicaci√≥n es la libertad que la Patria le encomend√≥. ‚Ķ

 

Posteriormente, en 1983, y luego de la entrega del gobierno de facto al nuevo presidente constitucional, comenz√≥ a ratificarse que los desaparecidos estaban muertos, que no hab√≠an m√¡s prisioneros en lugares

clandestinos. Diecisiete d√≠as despu√©s, el 27 de diciembre de 1983, fue denunciada la inhumaci√≥n de 14 (catorce) cad√¡veres pertenecientes a NN en fosas comunes en el Cementerio de Rafael Calzada ‚ÄďMoreno, provincia de Buenos Aires‚Äď los cuales habr√≠an sido acribillados a balazos en la v√≠a p√ļblica, seg√ļn declar√≥ a la prensa el juez federal de Mercedes. El 28 de diciembre el intendente Melchor Posse denunci√≥ ante la justicia penal la existencia de 41 cad√¡veres inhumados en el Cementerio de Boulogne expresando que eran personas abatidas en el √ļltimo gobierno de facto.

 

Pr√¡cticamente a partir de aqu√≠ se inici√≥ una cadena de denuncias similares en distintas zonas del pa√≠s acerca de la inhumaci√≥n de cuerpos NN en la √©poca de la lucha contra el terrorismo subversivo las que fueron difundidas por diarios y revistas, algunas en forma sensacionalista. Como ejemplo diremos que desde el 27 de diciembre a fines de marzo del a√Īo siguiente, hubo 42 denuncias por inhumaciones en distintas ciudades.

 

A principios de 1984, la CONADEP, por pedido de las Abuelas de Plaza de Mayo, invit√≥ a una delegaci√≥n de cient√≠ficos de la Asociaci√≥n Americana por el Avance de la Ciencia (AAAS). En mayo de ese a√Īo lleg√≥ la delegaci√≥n de EE. UU. formada por el Dr. Clyde Snow antrop√≥logo forense (con mucha experiencia en accidentes a√©reos y cr√≠menes), el Dr. Lowell Levine, odont√≥logo forense, el Dr. Leslie Lucas pat√≥logo forense, la Dra. Claire King especialista en gen√©tica, dos m√©dicos m√¡s y un periodista. La comisi√≥n, sin mucho cr√©dito de las organizaciones de DDHH, dict√≥ una conferencia cient√≠fi ca en La Plata y en junio, una conferencia de prensa. All√≠ Levine explic√≥ la importancia de la identificaci√≥n y determinaci√≥n de las causas de muerte de todos los NN, que pod√≠an aportar evidencias cient√≠fi cas importantes para condenar a los culpables por los cr√≠menes. Explic√≥ a continuaci√≥n el procedimiento a utilizar, comienzan- 1 Clar√≠n 30/05/1979. por los datos ‚Äúpre-morten‚ÄĚ y recomendando la creaci√≥n de equipos multidisciplinarios que deb√≠an ser los √ļnicos responsables de las exhumaciones a realizarse. Tambi√©n se habl√≥ de la necesidad de crear un banco nacional de datos.

 

Al d√≠a siguiente en otra conferencia de prensa, Levine explic√≥, que si bien era imposible determinar la causa de muerte de todos los cuerpos NN, en algunos casos s√≠ era posible hacerlo. El 14 de junio varios estudiantes de antropolog√≠a social participaron con Snow y su equipo de una exhumaci√≥n de cad√¡veres NN para tratar de proceder a su identifi caci√≥n y causas de su deceso. En julio de 1984 y luego de la partida de los estadounidenses, cinco de esos estudiantes enviaron una carta al presidente de la CONADEP, Ernesto S√¡bato, proponiendo la creaci√≥n de un equipo arqueol√≥gico especializado, fundamental para identificar los restos de los NN ya que los m√©dicos forenses disponibles no estaban capacitados para examinar restos √≥seos y por lo tanto no pod√≠an hacer una correcta interpretaci√≥n de los restos. No hubo contestaci√≥n a la carta.

 

El gobierno, luego de la entrega del ‚ÄúInforme de la CONADEP‚ÄĚ decidi√≥ que su labor fuera continuada por la ‚ÄúSubsecretar√≠a de Derechos Humanos‚ÄĚ creada al efecto por el Decreto 3090/84. Adem√¡s se encomend√≥ a la misma, entre otras tareas la formaci√≥n de un equipo t√©cnico que se ocupara de la exhumaci√≥n y el estudio de restos NN. El reciente subsecretario elegido, Eduardo Rabossi, (profesor de fi losof√≠a y ex miembro de la CONADEP) para cumplir ese cometido invit√≥ al Dr. Snow y a otros profesores norteamericanos a dictar un curso destinado a capacitar a un grupo de argentinos. El mismo, denominado ‚Äúde antropolog√≠a forense‚ÄĚ empez√≥ luego de algunos inconvenientes en enero de 1985 con la asistencia de 22 personas. Al finalizar, Snow prepar√≥ un proyecto de organizaci√≥n con una estructura administrativa que era excesivamente ambiciosa la que fue archivada por Rabossi en virtud de directivas presidenciales para evitar, seg√ļn algunos, ‚Äúproblemas con los militares‚ÄĚ. El 22 de abril de ese a√Īo comenzaron las audiencias p√ļblicas del juicio a los ex comandantes y entre otros, los fiscales llamaron a testificar al Dr. Snow quien hizo una descripci√≥n detallada e ilustrada con diapositivas de las t√©cnicas usadas para intentar la identifi caci√≥n de restos √≥seos y establecer la causa y manera de la muerte de cada persona en cuesti√≥n.

 

Poco despu√©s Snow viaj√≥ a EE. UU. y se comprometi√≥, si era necesario, a volver a organizar el centro de investigaci√≥n. Cosa que hizo posteriormente. En 1992, el ya organizado ‚ÄúEquipo Argentino de Antropolog√≠a Forense‚ÄĚ ‚ÄďEAAF‚Äď hizo editar un libro, escrito por Mauricio Cohen Salama, con el t√≠tulo Tumbas an√≥nimas y el subt√≠tulo Informe sobre la identificaci√≥n de restos de v√≠ctimas de la represi√≥n ilegal. Ed. Cat√¡logos, 1992. Este informe, seg√ļn su autor, fue parte de un proyecto financiado por la Ford Foundation y elaborado por el mencionado EAAF. En su introducci√≥n se historia sobre el rito existente en la especie humana de enterrar a sus muertos y comenta que durante las guerras, se intenta rescatar los cad√¡veres del campo de batalla y una vez finalizado el conflicto se honra a los desaparecidos en una tumba simb√≥lica. Y que muy pocas personas se hab√≠an preocupado por los miles de muertos sin sepultura que exist√≠an en la Argentina. Adem√¡s recuerda que luego de las denuncias judiciales de fi nes de 1983 y principios de 1984 por la aparici√≥n de muchas tumbas NN hubo una gran sorpresa inicial, pero que luego el asunto fue dejado de lado, primero por los medios de comunicaci√≥n y enseguida por casi todo el mundo‚Ķ Las bolsas que conten√≠an los huesos exhumados quedaron abandonados en distintos dep√≥sitos o fueron enterrados nuevamente.


Los informes que se√Īalaban gran cantidad de tumbas de NN en numerosos cementerios del pa√≠s fueron archivados. Haciendo distintas exposiciones de lo sucedido, expresa que pr√¡cticamente nadie estaba interesado en el problema de los ‚Äúmuertos an√≥nimos‚ÄĚ y daba el ejemplo de la organizaci√≥n Madres de Plaza de Mayo quienes dijeron no querer los restos de los hijos dando como clarifi cadora de esa situaci√≥n, las expresiones de Hebe de Bonafini quien les dijo: Si nuestros hijos fueron fusilados con sus compa√Īeros, ah√≠ van a quedar. Porque ellos murieron por un ideal, por querer algo mejor, ah√≠ van a quedar. (‚Ķ) Para nosotras el afecto impresionante que tenemos por nuestros hijos, no es justamente buscar un mont√≥n de huesos. Nuestros hijos son otra cosa, han pasado a ser otra cosa, est√¡n en todos los que contin√ļan la lucha pol√≠tica‚ÄĚ (entrevista registrada en el libro de referencia a Hebe Bonafini el 30/7/88).

 

Analizando las denuncias producidas en los √ļltimos d√≠as de 1983 y a principios de 1984, Cohen Salama dice: Hubo denuncias sobre inhumaciones irregulares en 19 cementerios, en 6 de √©stos no se especifica el n√ļmero de muertos NN involucrados; para los 13 restantes se denunci√≥ un total de 1.341 casos. (‚Ķ) en otros 16 restantes, distintos de los anteriores, se exhumaron los restos de 598 personas. (En s√≠ntesis, un total de 1.939 cuerpos m√¡s un n√ļmero no determinado correspondientes a los 6 cementerios en los que no especifican cantidades.)

 

Por entonces la Subsecretar√≠a de DDHH iba perdiendo inter√©s en el asunto. Las Madres de Plaza de Mayo, se opon√≠an abiertamente a las exhumaciones, mientras que otras organizaciones similares, las ‚ÄúAbuelas‚ÄĚ, la APDH y el ‚ÄúCELS‚ÄĚ las apoyaban, pero sin hacer p√ļblica su opini√≥n para no enfrentarse con ‚Äúlas Madres‚ÄĚ. En agosto de 1985, el juez Ramos Padilla pidi√≥ a uno de los estudiantes que hab√≠an trabajado con Snow y al que conoc√≠a, que hicieran una exhumaci√≥n de 11 personas en el cementerio de Boulogne. El grupo, luego de resolver trabajar s√≥lo un d√≠a por semana ‚Äďdebido a sus empleos‚Äď y luego de varios trabajos lograron identificar los restos de uno de los NN, lo que les dio la confi anza necesaria para empezar a actuar como un grupo independiente dedicado a la investigaci√≥n de restos de NN con un mayor compromiso. Despu√©s de varias dificultades pol√≠ticas (por la indefinici√≥n de los funcionarios radicales de la investigaci√≥n de las tumbas NN) y econ√≥micas (falta de fondos para solventar sus actividades) hubo un distanciamiento entre Snow y el grupo de antrop√≥logos argentinos. Pas√≥ todo 1986 con algunos trabajos efectuados por ellos a pedidos de abogados y organizaciones de DDHH. En marzo de 1987 los antrop√≥logos, mediante la intermediaci√≥n de los dirigentes del Movimiento Ecum√©nico por los Derechos Humanos (MEDH), obtuvieron de una instituci√≥n suiza dependiente de iglesias protestantes una contribuci√≥n inicial de 5.500 d√≥lares y adem√¡s, otros 1.000 d√≥lares de la vicegobernadora radical de la provincia de Buenos Aires. En mayo de ese a√Īo se constituy√≥ como asociaci√≥n sin fi nes de lucro, como ‚ÄúEquipo Argentino de Antropolog√≠a Forense‚ÄĚ.

 

Sus miembros fundadores fueron: Morris Tidball Binz, Patricia Bernardi, Mercedes Doretti, Luis Fondebider, Dar√≠o Olmo y Alejandro Inch√¡urregui. Clyde Snow fue nombrado miembro honorario de la instituci√≥n. Otros participantes anteriores ya hab√≠an dejado el grupo. Ese a√Īo se incorpor√≥ el estudiante de antropolog√≠a y de abogac√≠a Carlos Somigliana (a) Maco, ex militante de montoneros (UES). El Dr. Snow redact√≥ un informe a fines de 1987, en base a una recopilaci√≥n de Mar√≠a Julia Bihurriet, sobre datos proporcionados por 110 municipios de la provincia de Buenos Aires. Snow comprob√≥ que en 34 (treinta y cuatro) de ellos, hab√≠a diferencias estad√≠sticamente signifi cativas entre el n√ļmero de tumbas NN registradas durante los a√Īos 1976 y 1977 y el n√ļmero de tumbas NN considerado habitual para cada lugar.

 

Adem√¡s, comparativamente hab√≠a m√¡s j√≥venes, m√¡s mujeres y un porcentaje mayor de muertes violentas o sospechosas. Ello indicaba una alta probabilidad de que se tratara de restos de ‚Äúdesaparecidos‚ÄĚ, por lo que se estableci√≥ que esos restos pertenec√≠an a unos 1.078 cuerpos (Prov. de Buenos Aires). El informe, seg√ļn el autor, fue entregado al subsecretario Rabossi quien no le habr√≠a dado ning√ļn uso. Posteriormente Snow se desvincul√≥ de la Subsecretar√≠a de Derechos Humanos. A partir del fracaso tenido en el intento de identificaci√≥n de los restos de 30 personas asesinadas en F√¡tima en un solo hecho (20 de agosto de 1976), los antrop√≥logos comprobaron la necesidad de obtener informaci√≥n no s√≥lo de las causas judiciales y se dedicaron, por medio de los familiares de desaparecidos y organizaciones afi nes, a organizar archivos y un banco de datos digitalizados lo m√¡s completo posible. Al ser un equipo independiente el EAAF decid√≠a si las investigaciones que como peritos algunas veces realizaba, deb√≠an comunicarse a los familiares para que conocieran lo actuado al margen de las distintas reacciones de los mismos.

 

La organizaci√≥n ‚ÄúMadres de Plaza de Mayo‚Ä̂Ķ siempre expresaba que recuperar los restos de sus hijos era una cuesti√≥n individualista que cambiaba a la gente del eje de la lucha pol√≠tica‚Ķ y que cada devoluci√≥n quitar√≠a a la madre involucrada la posibilidad de continuar con su protesta‚Ä̂Ķ

(p√¡gina 107 de Tumbas an√≥nimas).

 

El 21 de diciembre de 1989, la mencionada organizaci√≥n public√≥ una solicitada en el diario P√¡gina 12 titulada: Luchemos por la vida, no los traicionemos. All√≠, en los p√¡rrafos m√¡s salientes dec√≠an: En nuestro pa√≠s, todas las crisis se resuelven de acuerdo a las √≥rdenes emanadas del Pent√¡gono, el Fondo Monetario Internacional y la Banca Internacional. Tambi√©n los jueces condenan y absuelven de acuerdo a esas mismas √≥rdenes. (‚Ķ) Nuestros hijos, por m√¡s antrop√≥logos que investiguen, jam√¡s morir√¡n, nosotros no lo vamos a permitir, sus ideales, sus ejemplos, alumbran el camino de muchos j√≥venes que creen que la utop√≠a es posible. Es f√¡cilmente deducible, mediante el an√¡lisis del contenido del libro de referencia as√≠ como de una innumerable cantidad de informaci√≥n de otras fuentes incluyendo diarios, que en la √©poca de los enfrentamientos armados del 70 era cuasi una norma que los muertos del enemigo subversivo terrorista se enterraran subrepticiamente en los cementerios o se dejaran en la v√≠a p√ļblica desde donde eran retirados por la polic√≠a que proced√≠a al mismo procedimiento, sin efectuar su identificaci√≥n inhum√¡ndolos como ‚ÄúNN‚ÄĚ. (Tal procedimiento era consecuencia de que no se quer√≠a poner en evidencia la identificaci√≥n de las v√≠ctimas ni el proceso: ‚Äúsecuestro, tiempo en lugar de detenci√≥n y muerte‚Ä̂Ķ)

 

Los familiares de las presuntas v√≠ctimas, respecto a la actuaci√≥n del EAAF estaban divididas entre quienes aprobaban el trabajo y trataban de investigar para identificar los restos de sus familiares y quienes por razones pol√≠ticas no quer√≠an identificar los restos de sus v√≠ctimas, para que siguieran desaparecidas al no publicarse su identificaci√≥n, como una bandera pol√≠tica para continuar ‚Äúla lucha ideol√≥gica de sus hijos o parientes‚ÄĚ.

 

Hay casos comprobados ‚Äďregistrados en el libro de Cohen Salama de familiares que no quisieron los huesos de sus desaparecidos porque eso significaba para sus padres, en lo sicol√≥gico, que definitivamente no regresar√≠a nunca m√¡s, lo que les quitaba abruptamente, ‚Äúla esperanza‚ÄĚ. En otros casos, por inter√©s pol√≠tico, sent√≠an que el cad√¡ver les quitaba su herramienta de lucha. Hay que tener en cuenta que por las directivas vigentes en los cementerios reglaban que los enterrados como ‚ÄĚNN‚ÄĚ al pasar una determinada cantidad de a√Īos (normalmente 5) deb√≠an ser trasladados al osario com√ļn. Esta situaci√≥n atentaba contra la tarea del EAAF debido a que numerosas exhumaciones fueron efectuadas sin las t√©cnicas y procedimientos antropol√≥gicos. Tambi√©n, el tiempo transcurrido, hab√≠a perjudicado enormemente las posibilidades de identificaci√≥n de los cuerpos enterrados sin identificaci√≥n, lo que adem√¡s de no permitir que los deudos tuvieran la certeza de su muerte, habr√≠a aumentado la cantidad de desaparecidos sin identificar.

 

Concluyendo este importante tema del EAAF, observamos que m√≠nimamente habr√≠a habido unos 3.008 cad√¡veres de desaparecidos que pudieran haber sido identificados entre los N.N. enterrados en distintos cementerios de haberse contado con la decisi√≥n pol√≠tica por parte del gobierno de Alfons√≠n. La cifra final de desaparecidos hubiera sido mucho menor, subiendo la cifra de los muertos identificados. Se ha comprobado que m√¡s de un tercio de los cad√¡veres identificados antes de 1991 y que figuran en el libro Tumbas an√≥nimas editado en 1992, no han sido quitados de las listas que aparecen en el libro Memoria debida, al cual nos hemos referido, a pesar de haber sido editado √©ste en 1999, ni en el Anexo 1 del Nunca M√¡s, reeditado en el a√Īo 2006 por el ya fallecido secretario de DDHH Eduardo Luis Duhalde, donde a√ļn contin√ļan personas desaparecidas con documentos falsos (se√Īalados en rojo en el documento 9 de la p√¡gina web complementaria),

 

Todas las víctimas identificadas por este EAAF fueron extraídas del libro Tumbas anónimas y posteriormente de los informes anuales que se obtenían en sus oficinas o que eran publicados en Internet.

 

A partir del 2008 los informes no fueron divulgados como antes para ubicarlos en la web y en oportunidad que en el 2015 intentamos obtener de sus archivos el n√ļmero de identificaciones exactas para corroborar con exactitud los datos obtenidos, nos informaron que ellos hab√≠an cambiado los procedimientos de difusi√≥n, que los datos los daban a la justicia y que los juzgados pertinente eran los encargados de dar esos datos, de conformidad con las familias. Evidentemente esto ha sido una nueva imposici√≥n del gobierno (Secretaria de DDHH) lo que limita el conocimiento p√ļblico de los identificados, sin conocerse los argumentos para tal limitaci√≥n poco republicana.

 

Mientras se mantenga esa norma es casi imposible obtener y difundir datos fidedignos sobre la cantidad real de muertos identificados por lo que los datos exhibidos en los Anexos con datos agregados, en la celda ‚ÄúSituaci√≥n‚ÄĚ acerca de esta informaci√≥n se√Īalados como ‚ÄúMID‚ÄĚ (muerto identificado) ser√¡n relativos y en menor cantidad que la real. Ver los muertos identifi cados (MID) en los documentos los desaparecidos numerados del 1 al 9 seg√ļn el √≠ndice de la p√¡gina web www.granfraudeargentino.com.

 

 

 

A LOS MIEMBROS

Con las cenizas calientes vuelve Nuestra Historia 70 y nace ARGENTINA IN√ČDITA. Nos satisface publicar y compartir. Creemos en una importante contribuci√≥n a la ‚ÄúMoral de la Naci√≥n‚ÄĚ. por cuanto de alguna manera y m√¡s para nuestras FFAA, nos ha hecho meditar much√≠simo en contribuir con la sociedad argentina.

 

Las deducciones que puedan surgir en aquellos realmente preocupados por nuestra NACION, ser√¡n bienvenidos,¬† DIFUNDIR

 

 

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