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Asunto:[panyvidasantos] San Narciso, San Marcelo el Centurió n y Santa Ermelinda San
Fecha:Lunes, 28 de Octubre, 2002  21:28:30 (EST)
Autor:Saabkoki <Saabkoki @...com>

29 de Octubre

167. 29 de Octubre167. San Narciso, San Marcelo el Centuri贸n y Santa ErmelindaSa n Narciso (+212)

San Narciso era centenario c uando se convirti贸 en obispo de Jerusal茅n. Como tal, presidi贸 el Concilio de Palestina, donde tom贸 la de cisi贸n de celebrar la Pascua el domingo siguiente al aniversareio de la muerte de Cristo. Se conmemoraba as 铆 lsu resurecci贸n de la misma forma quela Iglesia de Roma. Habiendo cometido tres feligreses suyos un crim en que Narciso deb铆a castigar, 茅stos tomaron la dela ntera y elevaron contra 茅l una infame acusiaci贸n: 鈥 淵o quiero ser quemado vivo si miento鈥, dijo el prim ero鈥. Y yo hacerme leproso鈥, dijo el segundo. 鈥淵 yo ciego鈥, dijo el tercero. La pena de verse deshon rado llev贸 a Narciso a desaparecer, y abandon贸 Jerus al茅n sin dejar rastro. Sus difamadores fueron pronto golpeados por el castigo que hab铆an llamado sobre ell os. El primero muri贸 en el incendio de su propia casa ; el segundo muri贸 de lepra; el tercero perdi贸 la vi sta a fuerza de llorar su falta.

Cuando Narci so volvi贸 a los suyos, 茅stos lo recibieron llenos de alegr铆a.

San Marcelo el Centuri贸n (siglo III)

Es el primero y el m¡s c茅lebre de los santos de este nombre. Era un oficial romano acantonad o en T¡nger, Marruecos. Aquel d铆a se celebraba el an iversario del emperador Maximiano. 鈥溌¡Maldito sea es te oficio que me obliga a matar y me impide estar tota lmente al servicio de Cristo!鈥, exclam贸 Marcelo, ti rando a sus pies el cintur贸n y la espada delante de l a tropa. Llevado ante el prefecto Agricolamus, pronunc i贸 las mismas palabras, y se le conden贸 a muerte. Cu ando iba al suplicio, dijo al representante del empera dor. 鈥溌¡Gracias, y que Dios te bendiga, Agricolamus! 鈥.

Santa Ermelinda (siglo VI)

Tras hacer voto de virginidad, abandon贸 el castillo de su s padres, donde desfilaban los pretendientes, y se ret ir贸 a Beauvechain para vivir en castidad y oraci贸n. Por desgracia se encontraban en esta ciudad un noble q ue se dedicaban a acosarla. Su ¡ngel de la guarda la sac贸 de Beauchevain y la condujo a Meldert donde un b uen sacerdote fue su director y la ayud贸 a vivir su v ocaci贸n. Ermelinda, que asist铆a a misa cada ma帽ana, llegaba todos los d铆as descalza, tanto en invierno c omo en verano.


* Nunca es tarde para ser vir a Cristo. Prop贸nte empezar hoy, sin dejar para ma 帽ana todo lo que sabes el Se帽or espera de ti.




San Narciso (+212)

San Narciso era centenario cuando se convirti贸 en ob ispo de Jerusal茅n. Como tal, presidi贸 el Concilio de Palestina, donde tom贸 la decisi贸n de celebrar la Pa scua el domingo siguiente al aniversareio de la muerte de Cristo. Se conmemoraba as铆 lsu resurecci贸n de la misma forma quela Iglesia de Roma. Habiendo cometido tres feligreses suyos un crimen que Narciso deb铆a cas tigar, 茅stos tomaron la delantera y elevaron contra ﹍ una infame acusiaci贸n: 鈥淵o quiero ser quemado vi vo si miento鈥, dijo el primero鈥. Y yo hacerme lepr oso鈥, dijo el segundo. 鈥淵 yo ciego鈥, dijo el ter cero. La pena de verse deshonrado llev贸 a Narciso a d esaparecer, y abandon贸 Jerusal茅n sin dejar rastro. S us difamadores fueron pronto golpeados por el castigo que hab铆an llamado sobre ellos. El primero muri贸 en el incendio de su propia casa; el segundo muri贸 de le pra; el tercero perdi贸 la vista a fuerza de llorar su falta.

Cuando Narciso volvi贸 a los suyos, ﹕tos lo recibieron llenos de alegr铆a.

San Marcelo el Centuri贸n (siglo III)

Es el prime ro y el m¡s c茅lebre de los santos de este nombre. Er a un oficial romano acantonado en T¡nger, Marruecos. Aquel d铆a se celebraba el aniversario del emperador M aximiano. 鈥溌¡Maldito sea este oficio que me obliga a matar y me impide estar totalmente al servicio de Cri sto!鈥, exclam贸 Marcelo, tirando a sus pies el cintu r贸n y la espada delante de la tropa. Llevado ante el prefecto Agricolamus, pronunci贸 las mismas palabras, y se le conden贸 a muerte. Cuando iba al suplicio, dij o al representante del emperador. 鈥溌¡Gracias, y que Dios te bendiga, Agricolamus!鈥.

Santa Ermel inda (siglo VI)

Tras hacer voto de virginidad , abandon贸 el castillo de sus padres, donde desfilaba n los pretendientes, y se retir贸 a Beauvechain para v ivir en castidad y oraci贸n. Por desgracia se encontra ban en esta ciudad un noble que se dedicaban a acosarl a. Su ¡ngel de la guarda la sac贸 de Beauchevain y la condujo a Meldert donde un buen sacerdote fue su dire ctor y la ayud贸 a vivir su vocaci贸n. Ermelinda, que asist铆a a misa cada ma帽ana, llegaba todos los d铆as descalza, tanto en invierno como en verano.

< BR> * Nunca es tarde para servir a Cristo. Prop贸nte e mpezar hoy, sin dejar para ma帽ana todo lo que sabes e l Se帽or espera de ti.











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