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Asunto:[pastoralvihsida] RIBLA. El amor (mal) censurado. Marcos 14, 51-52
Fecha:Miercoles, 9 de Mayo, 2012  11:59:44 (-0300)
Autor:lisandroorlov <lisandroorlov @..........ar>


www.clailatino.org

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

Un amor (mal) censurado
Para una exégesis no homofóbica de Marcos 14,51-52

Gabriele Cornelli


Resumen
A partir del descubrimiento arqueológico del Evangelio Secreto de Marcos por Morton Smith, este artículo desarrolla un descubrimiento hermenéutico paralelo acerca del significado de la presencia del “joven desnudo” en la narrativa marcana de la pasión de Jesús en Marcos 14,51-52. Siguiendo una sagaz intuición de J. D. Crossan sobre la crítica de las tradiciones, emerge la posibilidad de un rescate histórico de tradiciones homoeróticas en el interior del cristianismo primitivo.

Abstract
Based on Morton Smith’s archeological discovery of the Secret Gospel of Mark, this article develops a parallel hermeneutical discovery of the meaning of the presence of a “naked youth” in the Marcan narrative of the Passion of Jesus in Mark 14,51-52. Following a sagacious tradition-critical insight of J.D. Crossan, there emerges the possibility of recovering homoerotic traditions within early Christianity.

A Morton Smith, que leyó con coraje y fidelidad las palabras de los dioses y de los hombres,
in memoriam

Una compañía muy especial: el joven desnudo

Jesús es apresado.

Después de haber sido abandonado por sus discípulos, está solo. Huyeron todos. Es tal vez el punto más alto de la economía narrativa de la pasión marcana. Pero en este punto Marcos, en una actitud inexplicable desde el punto de vista dramático, inserta un pequeño ícono, una especie de clip: “Un joven le seguía cubierto sólo de un lienzo; y le detienen. Pero él, dejando el lienzo, se escapó desnudo”. (Marcos 14,51-52).

¿Qué está haciendo aquí este joven desnudo, en medio de la narración de la pasión de Jesús?

Debo confesar que las respuestas tradicionales de los exégetas nunca me convencieron mucho. Un mínimo de sensibilidad narrativa hace percibir la extrañeza de este cuadro en el conjunto de la narración.

Según Ched Myers: “algunos comentadores argumentan que este es un episodio suelto en el que la firma del autor puede ser detectada en su trabajo; otros lo atribuyen a un detalle perspicaz de testigos oculares en la tradición” . El joven podría ser por tanto el mismo Marcos.

Sin embargo, el mismo autor reconoce en el fondo que “estas sugerencias casuales agreden la integridad literaria del evangelio” . La inserción de estos dos versículos en un momento tan delicado y dramático de la trama narrativa debe tener una explicación más consistente. Pero, ¿cuál? La respuesta de Myers me parece insuficiente y demasiado metafórica y, si se me permite, barroca: el joven que huye sería el símbolo de la comunidad como un todo que igualmente huyó. “Huye desnudo, indicando vergüenza, dejando detrás de sí un lienzo que se vuelva en “vestido sepulcral” para Jesús” .

Ahora bien, da la impresión que los autores no quieren encarar la imagen como podría ser. La imagen marcana es simple, como es el estilo del evangelio. Un joven semidesnudo (sólo un lienzo sobre el cuerpo desnudo) acompaña a Jesús, es el último que queda con él, después de la fuga de todos los otros. En cuanto intentan agarrarlo, deja el lienzo y huye desnudo.

Vamos a mantener la pregunta inicial: ¿quién es este joven que acompaña a Jesús? ¿Qué está haciendo este joven desnudo aquí en medio de los relatos de la pasión de Nuestro Señor?

Analizando atentamente el texto, se notan unas repeticiones y unos paralelismos significativos. Del joven sabemos que acompaña (sunakolouthéo) a Jesús, y nada más, además del hecho de vestir un lienzo sobre el cuerpo desnudo. Este mismo joven, amenazado, deja (kataleípo) el lienzo para poder huir (phéugo).

Se nota un primer paralelismo por contraste: acompañar con / dejar sin. ¿Sin qué? El término lienzo (sindón) aparece dos veces. Es lo que cubre antes, y desvela después, la desnudez del joven. El ritmo semántico del texto es binario: con-sin, cubre-revela, acompaña-huye. Dos veces aparece también el termino desnudo (gymnós). La desnudez del joven parece algo decisivo para entender el texto.

El verbo que Marcos utiliza para relacionar al joven con Jesús no es común. Marcos no usa el normal akolouthéo, seguir, verbo de los seguidores, de los discípulos de Jesús. Esto estaría colocando a este joven en el mismo nivel de los otros seguidores de Jesús. El verbo aquí utilizado es sunakolouthéo, que constituye una variante compuesta del mismo verbo con la partícula sun, que puede ser traducida por junto, con. El significado del verbo sería entonces seguir sí, pero seguir junto, seguir de cerca, acompañar. El verbo sugiere una compañía muy especial.

La confirmación de esto está en que en todo el Nuevo Testamento el verbo es utilizado solamente tres veces. En Mc 5,37 se refiere a los tres discípulos (Pedro, Santiago y Juan) que Jesús escogió entre los otros para que lo acompañaran y para que asistieran a la “resurrección” de la hija de Jairo. Y Lc 23,49 a su vez se refiere sorprendentemente (¿o no?) a las mujeres que lo habían acompañado desde la Galilea y que estaban ahora presenciando su muerte .

La idea del verbo es entonces la de una compañía especial, íntima diríamos. El joven no es un seguidor cualquiera, entonces. Es alguien íntimo de Jesús. Así parece presentarlo Marcos.

Antes de responder a las cuestiones abiertas, el estudio de este verbo nos propone más bien una pregunta: ¿cuál es el sentido de esta compañía especial?

El Evangelio Secreto de Marcos

Para intentar responder a estas preguntas que nos vienen del texto, tenemos que adentrarnos en el campo arduo y áspero de la crítica de la redacción. Invito al lector y a la lectora legos en estos asuntos a acompañarme y no desistir ahora de la lectura. Nos espera algo bueno más adelante.

El biblista norteamericano, y profesor de la Columbia University, Morton Smith, presentó en 1960, en el Encuentro Anual de la Sociedad de Literatura Bíblica (SBL) un descubrimiento sensacional: una carta de Clemente de Alejandría, encontrada por él mismo en el Monasterio de Mar Saba, a 12 millas al sudoeste de Jerusalén .

El destinatario de la carta sería un tal Teodoro. En la carta Clemente, Padre de la iglesia del siglo 2.o, felicita a Teodoro por su éxito en sus disputas teológicas con un grupo herético llamado carpocracianos, de los cuales conocemos muy poco. Aparentemente los carpocracianos, en las disputas con Teodoro, apelaban a una versión del evangelio de Marcos que estaría en poder de ellos.

Clemente de hecho responde con algunas inéditas observaciones para la crítica de la redacción del evangelio de Marcos. Según Clemente, el Evangelio Secreto de Marcos habría sido escrito por el propio Marcos en Alejandría. Existía de hecho una tradición según la cual Marcos fue el fundador de la comunidad de Alejandría, donde habría ido después de la muerte de Pedro, como demuestra creer el mismo Clemente. El Marcos Secreto era usado en aquella comunidad hasta los días de Clemente. Clemente lo considera como una edición ampliada del Marcos canónico, escrita por el mismo Marcos solamente para los “iniciados en los grandes misterios”. El evangelio de Marcos que los carpocracianos usaban era por tanto una copia (apógraphon) del auténtico Marcos Secreto. Copia que ellos habrían falsificado .

La datación probable de la carta es a fines del siglo II.

Al criticar la copia, el apócrifo, del Marcos Secreto usada por los carpocracianos, Clemente acaba de transmitir una inédita información acerca de la existencia de un Evangelio Secreto de Marcos, usado en la comunidad cristiana de Alejandría a fines del siglo II.

Nada extraño, a decir verdad. La historia del cristianismo primitivo está repleta de apócrifos (copias) de evangelios. La literatura de los primeros cristianos es algo extremadamente vivo y dinámico, es el rostro de un movimiento nuevo y popular.

Son dos las diferencias que Clemente conoce entre el Marcos canónico y el Marcos Secreto: la resurrección de un joven, insertado después de Marcos 10,43 (tercer anuncio de la pasión) y el encuentro de Jesús con la familia del joven, insertado después de Mc 10,46 (entrada y salida inmediata de Jericó).

El primer texto –citado por Clemente– nos interesa aquí.

Y llegaron a Betania. Una mujer cuyo hermano había muerto estaba allá. Se aproximó, se postró delante de Jesús y dijo: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!”. Pero los discípulos la censuraban. Jesús, irritado, fue con ella hacia el jardín donde estaba el sepulcro e inmediatamente se oyó un grito desde dentro de la tumba. Jesús se aproximó e hizo rodar la piedra de entrada del sepulcro. Entró entonces donde estaba el joven, le extendió la mano y lo levantó, tomándolo de la mano. Pero en cuanto lo vio, el joven lo amó y comenzó a implorarle que se quedara con él. Y saliendo de la tumba fueron a la casa del joven, pues él era rico. Después de seis días, Jesús le dijo lo que había que hacer y aquella noche el joven fue hasta él, vistiendo un lienzo de lino sobre el cuerpo desnudo. Y pasó aquella noche con él, pues Jesús le enseñó el misterio del reino de Dios. Y después, levantándose (Jesús), se dirigió hacia el otro lado del Jordán” .

Los paralelos con la resurrección de Lázaro de Juan 11 son más que evidentes . Parece que estamos frente a una misma memoria.

Para la economía de este artículo, destacamos solamente los paralelos entre los dos textos, específicamente en lo que dicen respecto al amor entre Jesús y el hombre resucitado. En Jn 11,3 Las hermanas, enviaron a decir a Jesús: “Señor, aquel a quien tú quieres (filéo), está enfermo”. De la misma manera, en 11,35-36 Jesús se echó a llorar. Los judíos entonces decían: “Mirad cómo le quería (filéo)”. En lo general es significativa la actitud de especial conmoción de Jesús en el relato. El amor resalta aquí.

Nos fortalece la afirmación de H. Koester, uno de los más importantes estudiosos de la formación de Marcos: “en su forma, el Marcos Secreto representa un estadio del desarrollo de la historia que corresponde a la fuente usada por Juan” . En este caso el Marcos Secreto podría haber sido entonces fuente de Juan 11.

No entraremos ahora en la discusión sobre la anterioridad del Marcos Secreto al canónico. Remitimos para ello a los estudios de J. D. Crossan y de H. Koester . Contra el testimonio de Clemente, asumimos la posición de éstos y de otros autores según la cual el Marcos canónico sería una versión censurada del Marcos Secreto.

De esta manera podemos anotar en nuestro estudio sobre la crítica de la redacción de Marcos que la memoria original del Marcos Secreto no fue utilizada como fuente ni por Lucas ni por Mateo. Y tampoco por el Marcos canónico.

¿Por qué esta censura?

Es el momento de observar con más cuidado el contenido del fragmento antes citado.

Al milagro de la resurrección del joven, el texto parece agregar algo que tendría todas las características de un ritual de iniciación a los misterios. En este caso, a los misterios del reino de los cielos. Varios autores reconocieron en ello una representación del bautismo.

Como en el cuadro del joven desnudo de Marcos 14,51-52, la desnudez del joven resucitado nos llama la atención.

En sí la desnudez era comúnmente practicada en el bautismo de los orígenes del cristianismo. Hipólito apunta que tanto el catecúmeno como el presbítero debían entrar en el agua desnudos . La desnudez entonces, a pesar de todo, no debía ser el problema.

La causa de la censura debía estar ligada por tanto a la interpretación erótica que algunas comunidades podían dar a la ceremonia nudista del bautismo. El texto de Clemente sugiere en varios momentos la posibilidad de esta interpretación: “apenas lo vio el joven lo amó y comenzó a implorar que quedara con él... Aquella noche el joven fue hacia él, vistiendo un lienzo de lino sobre el cuerpo desnudo. Y pasó aquella noche con él...”.

La lectura erótica de estas comunidades era la misma de los carpocracianos, censurados por esta razón por Clemente. Y, antes, de otras comunidades que estaban detrás del Marcos Secreto. “En otras palabras” –anota Crossan– “los carpocracianos, con quienes Clemente estaba familiarizado en el siglo II, no fueron los únicos, ni los primeros, cristianos primitivos en dar una interpretación erótica a este tipo de bautismo. Existían proto-carpocracianos, por así decir, en la época y en el lugar en que la primera versión del evangelio de Marcos fue escrita” .

Tal interpretación erótica debía estar bastante difundida. Constituía así una tradición fuerte. Huellas de esa interpretación aparecen tal vez hasta en Juan 11 y en la insistencia sobre el amor que existía entre Jesús y Lázaro, como vimos más arriba.

La reacción de la crítica exegética a la presentación del texto de Clemente por Morton Smith revela claramente como el reconocimiento de la existencia de esta interpretación era al mismo tiempo implícita e incómoda para la mayoría de los estudiosos . Ninguno estaba dispuesto a ver esto con tranquilidad, pero al mismo tiempo no daba para ignorarlo.

Es aquí donde, finalmente, después de una largo viaje por las teorías redaccionales, volvemos al joven desnudo de Mc 14,51-52.

Un amor (mal) censurado

J. D. Crossan tiene a este respecto una intuición que considero genial y que quiero respaldar. La estrategia de la censura fue extremadamente hábil. La historia del Marcos Secreto no fue apagada, sino que fue cortada, desmembrada . Nuestro texto de Mc 14,51-52 sería uno de los pedazos de la vasija rota. El recuerdo era tan fuerte que no pudo simplemente perderse. O tal vez la estrategia de la censura fue extremadamente hábil: en lugar de chocar frontalmente con la tradición, la censura desorienta al lector, creando a propósito una discontinuidad narrativa, para que las piezas del rompe-cabezas de la tradición secreta difícilmente puedan ser reensambladas, y solamente “quien tenga oídos” pueda entender. La tradición fue desarmada, como una bomba. Pero permaneció allí .

De esta manera podemos comprender en nuestro texto de Mc 14,51-52 el lienzo y la desnudez como signos del bautismo ritual, como también los campos semánticos cubrir / revelar y dejar / huir, típicos de una espiritualidad bautismal. En la hora de la pasión de Jesús, el cuadro remite a un ritual bautismal. Nada más extraño a la economía de la narración. Pero también nada más adecuado a la economía mística y teológica del texto.

Podemos también mirar con una luz nueva aquel verbo acompañar, referido al joven desnudo, cuyo campo semántico discutimos más arriba. La compañía íntima, que el verbo sugiere, estaría por tanto relacionada con el amor del Marcos Secreto y de Juan 11. De hecho, según Rocci , el verbo sunakolouthéo, además de seguir y acompañar, tiene el sentido de tener relación y casar, constituir una pareja .

¿Será que era exactamente por esto que el joven estaba ahí, después de la fuga de los otros, al lado de Jesús, en la hora en que estaba siendo apresado? ¿Será ese el sentido más profundo del cuadro de Mc 14,51-52?

¿Se habla de amor homosexual, por lo tanto? ¿Y sin ningún escándalo? Es lo que parece.

Se sabe que grupos ligados a las religiones mistéricas que eran, en una perspectiva histórica conservadora, al menos co-inquilinas del cristianismo de los orígenes, incorporaban la relación homosexual como parte de un ritual de iniciación. Algunas comunidades cristianas, por lo visto, entendieron así también la iniciación a la vida cristiana y al seguimiento de Jesús. Así simbolizaron su relación con el Salvador. Otras comunidades censuraron tal interpretación, y su corrección teológica prevaleció. Pero no pudieron (¿o no quisieron?) suprimir totalmente el recuerdo de un ritual homoerótico de iniciación a los misterios del reino de los cielos. ¡Gracias a Dios!

Es esto lo que el joven desnudo estaría haciendo aquí, en el corazón de la pasión de Jesús.

Es una pequeña lección de historia para las siempre presentes actitudes machistas y homofóbicas dentro y fuera de las iglesias, como también para una visión dualista y asexuada de la vivencia religiosa.

Es una pequeña contribución de la exégesis bíblica para superar una visión monolítica de los orígenes del cristianismo, irreductible a un modelo único, ayer como hoy.

También quiere ser un homenaje a la lucha de los cristianos y cristianas de todos los tiempos para afirmar en las iglesias sus rostros y deseos plurales.


Referencias bibliográficas

Achtemeier, Paul J, “Review of Smith”: Journal of Biblical Literature 93 (1974) 625-628.

Bauckham, Richard, “Salome the Sister of Jesus, Salome the Disciple of Jesus, and the Secret Gospel of Mark”: Novum Testamentum 33 (1991) 245-275.

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____________, “Clement of Alexandria and Secret Mark: The Score at the End of the First Decade”: Harvard Theological Review 75 (1982) 449-461

____________, Postscript to the 1982 reprint of The Secret Gospel,Clearlake, CA, Dawn Horse Press, 1982.

Gabriele Cornelli
Rua Prudente de Moraes 1341
apto 103
13419-260 begin_of_the_skype_highlighting 13419-260 end_of_the_skype_highlighting Piracicaba – SP
Brasil

Traducción de Claudia Mendoza


Ched Myers, O evangelho de São Marcos, 438.

Ídem.

Ídem.

En los LXX el término aparece solamente dos veces, las dos en un fragmento de 2 Macabeos 2,4-6. Aquí el profeta Jeremías, acompañado por sus compañeros, ordena que lo acompañen con la tienda y el arca hasta el monte Sinaí. Nuevamente una compañía muy especial.

Por varios motivos, todos ellos directamente dependientes del contenido del descubrimiento de Morton Smith, la publicación del estudio, lista desde 1966, se produjo recién en 1973, 13 años después de la presentación en la SBL. Cf. Morton Smith, The Secret Gospel: The Discovery and Interpretation of the Secret Gospel According to Mark, Nueva York, Harper & Row, 1973. De especial interés es la historia anecdótica del descubrimiento del manuscrito.

A decir verdad, Clemente relata solamente una única falsificación: la introducción de la expresión “hombre desnudo con hombre desnudo”, que no sería originaria del Marcos Secreto que él conocía. Esto es una señal de que el problema entonces, más que de falsificación, debe haber sido de interpretación y práctica comunitaria consecuente, como veremos.

Evangelho Secreto de Marcos 1v20-2r11a.

Cfr. M. Smith, The Secret Gospel, p.47. La traducción es de André Cardoso, los subrayados son míos.

Helmut Koester, Ancient Christian Gospels. Their History and Development, 296.

John D. Crossan, Four Other Gospels: Shadows on the Contours of Canon, 89-121.

Helmut Koester, op. cit., 273-303.

Cf., por ejemplo, Hans-Martin Schenke, The Mystery of the Gospel of Mark, en Sources Chrétiennes 4, 1984, 65-82.

Apostolic Tradition, 21.11.

John D. Crossan, O Jesus histórico, 366.

Cf. Shawn Eyer. 2How Morton Smith’s Discovery of a Lost Letter by Clement of Alexandria Scandalized Biblical Scholarship”: Alexandria: The Journal for the Western Cosmological Traditions 3 (1995) 103-129.

Cf. John D. Crossan, O Jesus histórico, 367.

Crossan tiene algunas hipótesis sobre los motivos por los cuales esta tradición no fue completamente apagada. Lo más fuerte es que no había otra tradición de un bautismo realizado por Jesús y que pudiese ser utilizada como texto litúrgico para la ceremonia del bautismo en comunidad. Importa notar también que los seis días en los cuales Jesús enseña los misterios del reino de Dios corresponden a la práctica de la tradición copta egipcia de bautizar en el sexto día de la semana. Cf. Crossan, O Jesus histórico, 367.

Lorenzo Rocci, Vocabolario greco-italiano, Florencia, Dante Alighieri, 1943, 2074p.

Especialmente en Aristóteles, cfr. Ídem.

El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.


www.clailatino.org

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

Un amor (mal) censurado
Para una exégesis no homofóbica de Marcos 14,51-52

Gabriele Cornelli


Resumen
A partir del descubrimiento arqueológico del Evangelio Secreto de Marcos por Morton Smith, este artículo desarrolla un descubrimiento hermenéutico paralelo acerca del significado de la presencia del “joven desnudo” en la narrativa marcana de la pasión de Jesús en Marcos 14,51-52. Siguiendo una sagaz intuición de J. D. Crossan sobre la crítica de las tradiciones, emerge la posibilidad de un rescate histórico de tradiciones homoeróticas en el interior del cristianismo primitivo.

Abstract
Based on Morton Smith’s archeological discovery of the Secret Gospel of Mark, this article develops a parallel hermeneutical discovery of the meaning of the presence of a “naked youth” in the Marcan narrative of the Passion of Jesus in Mark 14,51-52. Following a sagacious tradition-critical insight of J.D. Crossan, there emerges the possibility of recovering homoerotic traditions within early Christianity.

A Morton Smith, que leyó con coraje y fidelidad las palabras de los dioses y de los hombres,
in memoriam

Una compañía muy especial: el joven desnudo

Jesús es apresado.

Después de haber sido abandonado por sus discípulos, está solo. Huyeron todos. Es tal vez el punto más alto de la economía narrativa de la pasión marcana. Pero en este punto Marcos, en una actitud inexplicable desde el punto de vista dramático, inserta un pequeño ícono, una especie de clip: “Un joven le seguía cubierto sólo de un lienzo; y le detienen. Pero él, dejando el lienzo, se escapó desnudo”. (Marcos 14,51-52).

¿Qué está haciendo aquí este joven desnudo, en medio de la narración de la pasión de Jesús?

Debo confesar que las respuestas tradicionales de los exégetas nunca me convencieron mucho. Un mínimo de sensibilidad narrativa hace percibir la extrañeza de este cuadro en el conjunto de la narración.

Según Ched Myers: “algunos comentadores argumentan que este es un episodio suelto en el que la firma del autor puede ser detectada en su trabajo; otros lo atribuyen a un detalle perspicaz de testigos oculares en la tradición” . El joven podría ser por tanto el mismo Marcos.

Sin embargo, el mismo autor reconoce en el fondo que “estas sugerencias casuales agreden la integridad literaria del evangelio” . La inserción de estos dos versículos en un momento tan delicado y dramático de la trama narrativa debe tener una explicación más consistente. Pero, ¿cuál? La respuesta de Myers me parece insuficiente y demasiado metafórica y, si se me permite, barroca: el joven que huye sería el símbolo de la comunidad como un todo que igualmente huyó. “Huye desnudo, indicando vergüenza, dejando detrás de sí un lienzo que se vuelva en “vestido sepulcral” para Jesús” .

Ahora bien, da la impresión que los autores no quieren encarar la imagen como podría ser. La imagen marcana es simple, como es el estilo del evangelio. Un joven semidesnudo (sólo un lienzo sobre el cuerpo desnudo) acompaña a Jesús, es el último que queda con él, después de la fuga de todos los otros. En cuanto intentan agarrarlo, deja el lienzo y huye desnudo.

Vamos a mantener la pregunta inicial: ¿quién es este joven que acompaña a Jesús? ¿Qué está haciendo este joven desnudo aquí en medio de los relatos de la pasión de Nuestro Señor?

Analizando atentamente el texto, se notan unas repeticiones y unos paralelismos significativos. Del joven sabemos que acompaña (sunakolouthéo) a Jesús, y nada más, además del hecho de vestir un lienzo sobre el cuerpo desnudo. Este mismo joven, amenazado, deja (kataleípo) el lienzo para poder huir (phéugo).

Se nota un primer paralelismo por contraste: acompañar con / dejar sin. ¿Sin qué? El término lienzo (sindón) aparece dos veces. Es lo que cubre antes, y desvela después, la desnudez del joven. El ritmo semántico del texto es binario: con-sin, cubre-revela, acompaña-huye. Dos veces aparece también el termino desnudo (gymnós). La desnudez del joven parece algo decisivo para entender el texto.

El verbo que Marcos utiliza para relacionar al joven con Jesús no es común. Marcos no usa el normal akolouthéo, seguir, verbo de los seguidores, de los discípulos de Jesús. Esto estaría colocando a este joven en el mismo nivel de los otros seguidores de Jesús. El verbo aquí utilizado es sunakolouthéo, que constituye una variante compuesta del mismo verbo con la partícula sun, que puede ser traducida por junto, con. El significado del verbo sería entonces seguir sí, pero seguir junto, seguir de cerca, acompañar. El verbo sugiere una compañía muy especial.

La confirmación de esto está en que en todo el Nuevo Testamento el verbo es utilizado solamente tres veces. En Mc 5,37 se refiere a los tres discípulos (Pedro, Santiago y Juan) que Jesús escogió entre los otros para que lo acompañaran y para que asistieran a la “resurrección” de la hija de Jairo. Y Lc 23,49 a su vez se refiere sorprendentemente (¿o no?) a las mujeres que lo habían acompañado desde la Galilea y que estaban ahora presenciando su muerte .

La idea del verbo es entonces la de una compañía especial, íntima diríamos. El joven no es un seguidor cualquiera, entonces. Es alguien íntimo de Jesús. Así parece presentarlo Marcos.

Antes de responder a las cuestiones abiertas, el estudio de este verbo nos propone más bien una pregunta: ¿cuál es el sentido de esta compañía especial?

El Evangelio Secreto de Marcos

Para intentar responder a estas preguntas que nos vienen del texto, tenemos que adentrarnos en el campo arduo y áspero de la crítica de la redacción. Invito al lector y a la lectora legos en estos asuntos a acompañarme y no desistir ahora de la lectura. Nos espera algo bueno más adelante.

El biblista norteamericano, y profesor de la Columbia University, Morton Smith, presentó en 1960, en el Encuentro Anual de la Sociedad de Literatura Bíblica (SBL) un descubrimiento sensacional: una carta de Clemente de Alejandría, encontrada por él mismo en el Monasterio de Mar Saba, a 12 millas al sudoeste de Jerusalén .

El destinatario de la carta sería un tal Teodoro. En la carta Clemente, Padre de la iglesia del siglo 2.o, felicita a Teodoro por su éxito en sus disputas teológicas con un grupo herético llamado carpocracianos, de los cuales conocemos muy poco. Aparentemente los carpocracianos, en las disputas con Teodoro, apelaban a una versión del evangelio de Marcos que estaría en poder de ellos.

Clemente de hecho responde con algunas inéditas observaciones para la crítica de la redacción del evangelio de Marcos. Según Clemente, el Evangelio Secreto de Marcos habría sido escrito por el propio Marcos en Alejandría. Existía de hecho una tradición según la cual Marcos fue el fundador de la comunidad de Alejandría, donde habría ido después de la muerte de Pedro, como demuestra creer el mismo Clemente. El Marcos Secreto era usado en aquella comunidad hasta los días de Clemente. Clemente lo considera como una edición ampliada del Marcos canónico, escrita por el mismo Marcos solamente para los “iniciados en los grandes misterios”. El evangelio de Marcos que los carpocracianos usaban era por tanto una copia (apógraphon) del auténtico Marcos Secreto. Copia que ellos habrían falsificado .

La datación probable de la carta es a fines del siglo II.

Al criticar la copia, el apócrifo, del Marcos Secreto usada por los carpocracianos, Clemente acaba de transmitir una inédita información acerca de la existencia de un Evangelio Secreto de Marcos, usado en la comunidad cristiana de Alejandría a fines del siglo II.

Nada extraño, a decir verdad. La historia del cristianismo primitivo está repleta de apócrifos (copias) de evangelios. La literatura de los primeros cristianos es algo extremadamente vivo y dinámico, es el rostro de un movimiento nuevo y popular.

Son dos las diferencias que Clemente conoce entre el Marcos canónico y el Marcos Secreto: la resurrección de un joven, insertado después de Marcos 10,43 (tercer anuncio de la pasión) y el encuentro de Jesús con la familia del joven, insertado después de Mc 10,46 (entrada y salida inmediata de Jericó).

El primer texto –citado por Clemente– nos interesa aquí.

Y llegaron a Betania. Una mujer cuyo hermano había muerto estaba allá. Se aproximó, se postró delante de Jesús y dijo: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!”. Pero los discípulos la censuraban. Jesús, irritado, fue con ella hacia el jardín donde estaba el sepulcro e inmediatamente se oyó un grito desde dentro de la tumba. Jesús se aproximó e hizo rodar la piedra de entrada del sepulcro. Entró entonces donde estaba el joven, le extendió la mano y lo levantó, tomándolo de la mano. Pero en cuanto lo vio, el joven lo amó y comenzó a implorarle que se quedara con él. Y saliendo de la tumba fueron a la casa del joven, pues él era rico. Después de seis días, Jesús le dijo lo que había que hacer y aquella noche el joven fue hasta él, vistiendo un lienzo de lino sobre el cuerpo desnudo. Y pasó aquella noche con él, pues Jesús le enseñó el misterio del reino de Dios. Y después, levantándose (Jesús), se dirigió hacia el otro lado del Jordán” .

Los paralelos con la resurrección de Lázaro de Juan 11 son más que evidentes . Parece que estamos frente a una misma memoria.

Para la economía de este artículo, destacamos solamente los paralelos entre los dos textos, específicamente en lo que dicen respecto al amor entre Jesús y el hombre resucitado. En Jn 11,3 Las hermanas, enviaron a decir a Jesús: “Señor, aquel a quien tú quieres (filéo), está enfermo”. De la misma manera, en 11,35-36 Jesús se echó a llorar. Los judíos entonces decían: “Mirad cómo le quería (filéo)”. En lo general es significativa la actitud de especial conmoción de Jesús en el relato. El amor resalta aquí.

Nos fortalece la afirmación de H. Koester, uno de los más importantes estudiosos de la formación de Marcos: “en su forma, el Marcos Secreto representa un estadio del desarrollo de la historia que corresponde a la fuente usada por Juan” . En este caso el Marcos Secreto podría haber sido entonces fuente de Juan 11.

No entraremos ahora en la discusión sobre la anterioridad del Marcos Secreto al canónico. Remitimos para ello a los estudios de J. D. Crossan y de H. Koester . Contra el testimonio de Clemente, asumimos la posición de éstos y de otros autores según la cual el Marcos canónico sería una versión censurada del Marcos Secreto.

De esta manera podemos anotar en nuestro estudio sobre la crítica de la redacción de Marcos que la memoria original del Marcos Secreto no fue utilizada como fuente ni por Lucas ni por Mateo. Y tampoco por el Marcos canónico.

¿Por qué esta censura?

Es el momento de observar con más cuidado el contenido del fragmento antes citado.

Al milagro de la resurrección del joven, el texto parece agregar algo que tendría todas las características de un ritual de iniciación a los misterios. En este caso, a los misterios del reino de los cielos. Varios autores reconocieron en ello una representación del bautismo.

Como en el cuadro del joven desnudo de Marcos 14,51-52, la desnudez del joven resucitado nos llama la atención.

En sí la desnudez era comúnmente practicada en el bautismo de los orígenes del cristianismo. Hipólito apunta que tanto el catecúmeno como el presbítero debían entrar en el agua desnudos . La desnudez entonces, a pesar de todo, no debía ser el problema.

La causa de la censura debía estar ligada por tanto a la interpretación erótica que algunas comunidades podían dar a la ceremonia nudista del bautismo. El texto de Clemente sugiere en varios momentos la posibilidad de esta interpretación: “apenas lo vio el joven lo amó y comenzó a implorar que quedara con él... Aquella noche el joven fue hacia él, vistiendo un lienzo de lino sobre el cuerpo desnudo. Y pasó aquella noche con él...”.

La lectura erótica de estas comunidades era la misma de los carpocracianos, censurados por esta razón por Clemente. Y, antes, de otras comunidades que estaban detrás del Marcos Secreto. “En otras palabras” –anota Crossan– “los carpocracianos, con quienes Clemente estaba familiarizado en el siglo II, no fueron los únicos, ni los primeros, cristianos primitivos en dar una interpretación erótica a este tipo de bautismo. Existían proto-carpocracianos, por así decir, en la época y en el lugar en que la primera versión del evangelio de Marcos fue escrita” .

Tal interpretación erótica debía estar bastante difundida. Constituía así una tradición fuerte. Huellas de esa interpretación aparecen tal vez hasta en Juan 11 y en la insistencia sobre el amor que existía entre Jesús y Lázaro, como vimos más arriba.

La reacción de la crítica exegética a la presentación del texto de Clemente por Morton Smith revela claramente como el reconocimiento de la existencia de esta interpretación era al mismo tiempo implícita e incómoda para la mayoría de los estudiosos . Ninguno estaba dispuesto a ver esto con tranquilidad, pero al mismo tiempo no daba para ignorarlo.

Es aquí donde, finalmente, después de una largo viaje por las teorías redaccionales, volvemos al joven desnudo de Mc 14,51-52.

Un amor (mal) censurado

J. D. Crossan tiene a este respecto una intuición que considero genial y que quiero respaldar. La estrategia de la censura fue extremadamente hábil. La historia del Marcos Secreto no fue apagada, sino que fue cortada, desmembrada . Nuestro texto de Mc 14,51-52 sería uno de los pedazos de la vasija rota. El recuerdo era tan fuerte que no pudo simplemente perderse. O tal vez la estrategia de la censura fue extremadamente hábil: en lugar de chocar frontalmente con la tradición, la censura desorienta al lector, creando a propósito una discontinuidad narrativa, para que las piezas del rompe-cabezas de la tradición secreta difícilmente puedan ser reensambladas, y solamente “quien tenga oídos” pueda entender. La tradición fue desarmada, como una bomba. Pero permaneció allí .

De esta manera podemos comprender en nuestro texto de Mc 14,51-52 el lienzo y la desnudez como signos del bautismo ritual, como también los campos semánticos cubrir / revelar y dejar / huir, típicos de una espiritualidad bautismal. En la hora de la pasión de Jesús, el cuadro remite a un ritual bautismal. Nada más extraño a la economía de la narración. Pero también nada más adecuado a la economía mística y teológica del texto.

Podemos también mirar con una luz nueva aquel verbo acompañar, referido al joven desnudo, cuyo campo semántico discutimos más arriba. La compañía íntima, que el verbo sugiere, estaría por tanto relacionada con el amor del Marcos Secreto y de Juan 11. De hecho, según Rocci , el verbo sunakolouthéo, además de seguir y acompañar, tiene el sentido de tener relación y casar, constituir una pareja .

¿Será que era exactamente por esto que el joven estaba ahí, después de la fuga de los otros, al lado de Jesús, en la hora en que estaba siendo apresado? ¿Será ese el sentido más profundo del cuadro de Mc 14,51-52?

¿Se habla de amor homosexual, por lo tanto? ¿Y sin ningún escándalo? Es lo que parece.

Se sabe que grupos ligados a las religiones mistéricas que eran, en una perspectiva histórica conservadora, al menos co-inquilinas del cristianismo de los orígenes, incorporaban la relación homosexual como parte de un ritual de iniciación. Algunas comunidades cristianas, por lo visto, entendieron así también la iniciación a la vida cristiana y al seguimiento de Jesús. Así simbolizaron su relación con el Salvador. Otras comunidades censuraron tal interpretación, y su corrección teológica prevaleció. Pero no pudieron (¿o no quisieron?) suprimir totalmente el recuerdo de un ritual homoerótico de iniciación a los misterios del reino de los cielos. ¡Gracias a Dios!

Es esto lo que el joven desnudo estaría haciendo aquí, en el corazón de la pasión de Jesús.

Es una pequeña lección de historia para las siempre presentes actitudes machistas y homofóbicas dentro y fuera de las iglesias, como también para una visión dualista y asexuada de la vivencia religiosa.

Es una pequeña contribución de la exégesis bíblica para superar una visión monolítica de los orígenes del cristianismo, irreductible a un modelo único, ayer como hoy.

También quiere ser un homenaje a la lucha de los cristianos y cristianas de todos los tiempos para afirmar en las iglesias sus rostros y deseos plurales.


Referencias bibliográficas

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____________, Postscript to the 1982 reprint of The Secret Gospel,Clearlake, CA, Dawn Horse Press, 1982.

Gabriele Cornelli
Rua Prudente de Moraes 1341
apto 103
13419-260 begin_of_the_skype_highlighting 13419-260 end_of_the_skype_highlighting Piracicaba – SP
Brasil

Traducción de Claudia Mendoza


Ched Myers, O evangelho de São Marcos, 438.

Ídem.

Ídem.

En los LXX el término aparece solamente dos veces, las dos en un fragmento de 2 Macabeos 2,4-6. Aquí el profeta Jeremías, acompañado por sus compañeros, ordena que lo acompañen con la tienda y el arca hasta el monte Sinaí. Nuevamente una compañía muy especial.

Por varios motivos, todos ellos directamente dependientes del contenido del descubrimiento de Morton Smith, la publicación del estudio, lista desde 1966, se produjo recién en 1973, 13 años después de la presentación en la SBL. Cf. Morton Smith, The Secret Gospel: The Discovery and Interpretation of the Secret Gospel According to Mark, Nueva York, Harper & Row, 1973. De especial interés es la historia anecdótica del descubrimiento del manuscrito.

A decir verdad, Clemente relata solamente una única falsificación: la introducción de la expresión “hombre desnudo con hombre desnudo”, que no sería originaria del Marcos Secreto que él conocía. Esto es una señal de que el problema entonces, más que de falsificación, debe haber sido de interpretación y práctica comunitaria consecuente, como veremos.

Evangelho Secreto de Marcos 1v20-2r11a.

Cfr. M. Smith, The Secret Gospel, p.47. La traducción es de André Cardoso, los subrayados son míos.

Helmut Koester, Ancient Christian Gospels. Their History and Development, 296.

John D. Crossan, Four Other Gospels: Shadows on the Contours of Canon, 89-121.

Helmut Koester, op. cit., 273-303.

Cf., por ejemplo, Hans-Martin Schenke, The Mystery of the Gospel of Mark, en Sources Chrétiennes 4, 1984, 65-82.

Apostolic Tradition, 21.11.

John D. Crossan, O Jesus histórico, 366.

Cf. Shawn Eyer. 2How Morton Smith’s Discovery of a Lost Letter by Clement of Alexandria Scandalized Biblical Scholarship”: Alexandria: The Journal for the Western Cosmological Traditions 3 (1995) 103-129.

Cf. John D. Crossan, O Jesus histórico, 367.

Crossan tiene algunas hipótesis sobre los motivos por los cuales esta tradición no fue completamente apagada. Lo más fuerte es que no había otra tradición de un bautismo realizado por Jesús y que pudiese ser utilizada como texto litúrgico para la ceremonia del bautismo en comunidad. Importa notar también que los seis días en los cuales Jesús enseña los misterios del reino de Dios corresponden a la práctica de la tradición copta egipcia de bautizar en el sexto día de la semana. Cf. Crossan, O Jesus histórico, 367.

Lorenzo Rocci, Vocabolario greco-italiano, Florencia, Dante Alighieri, 1943, 2074p.

Especialmente en Aristóteles, cfr. Ídem.

El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.


www.clailatino.org

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas

Un amor (mal) censurado
Para una exégesis no homofóbica de Marcos 14,51-52

Gabriele Cornelli


Resumen
A partir del descubrimiento arqueológico del
Evangelio Secreto de Marcos por Morton Smith, este artículo desarrolla un descubrimiento hermenéutico paralelo acerca del significado de la presencia del “joven desnudo” en la narrativa marcana de la pasión de Jesús en Marcos 14,51-52. Siguiendo una sagaz intuición de J. D. Crossan sobre la crítica de las tradiciones, emerge la posibilidad de un rescate histórico de tradiciones homoeróticas en el interior del cristianismo primitivo.

Abstract
Based on Morton Smith’s archeological discovery of the Secret Gospel of Mark, this article develops a parallel hermeneutical discovery of the meaning of the presence of a “naked youth” in the Marcan narrative of the Passion of Jesus in Mark 14,51-52. Following a sagacious tradition-critical insight of J.D. Crossan, there emerges the possibility of recovering homoerotic traditions within early Christianity.

A Morton Smith, que leyó con coraje y fidelidad las palabras de los dioses y de los hombres,
in memoriam

Una compañía muy especial: el joven desnudo

Jesús es apresado.

Después de haber sido abandonado por sus discípulos, está solo. Huyeron todos. Es tal vez el punto más alto de la economía narrativa de la pasión marcana. Pero en este punto Marcos, en una actitud inexplicable desde el punto de vista dramático, inserta un pequeño ícono, una especie de clip: “Un joven le seguía cubierto sólo de un lienzo; y le detienen. Pero él, dejando el lienzo, se escapó desnudo”. (Marcos 14,51-52).

¿Qué está haciendo aquí este joven desnudo, en medio de la narración de la pasión de Jesús?

Debo confesar que las respuestas tradicionales de los exégetas nunca me convencieron mucho. Un mínimo de sensibilidad narrativa hace percibir la extrañeza de este cuadro en el conjunto de la narración.

Según Ched Myers: “algunos comentadores argumentan que este es un episodio suelto en el que la firma del autor puede ser detectada en su trabajo; otros lo atribuyen a un detalle perspicaz de testigos oculares en la tradición” . El joven podría ser por tanto el mismo Marcos.

Sin embargo, el mismo autor reconoce en el fondo que “estas sugerencias casuales agreden la integridad literaria del evangelio” . La inserción de estos dos versículos en un momento tan delicado y dramático de la trama narrativa debe tener una explicación más consistente. Pero, ¿cuál? La respuesta de Myers me parece insuficiente y demasiado metafórica y, si se me permite, barroca: el joven que huye sería el símbolo de la comunidad como un todo que igualmente huyó. “Huye desnudo, indicando vergüenza, dejando detrás de sí un lienzo que se vuelva en “vestido sepulcral” para Jesús” .

Ahora bien, da la impresión que los autores no quieren encarar la imagen como podría ser. La imagen marcana es simple, como es el estilo del evangelio. Un joven semidesnudo (sólo un lienzo sobre el cuerpo desnudo) acompaña a Jesús, es el último que queda con él, después de la fuga de todos los otros. En cuanto intentan agarrarlo, deja el lienzo y huye desnudo.

Vamos a mantener la pregunta inicial: ¿quién es este joven que acompaña a Jesús? ¿Qué está haciendo este joven desnudo aquí en medio de los relatos de la pasión de Nuestro Señor?

Analizando atentamente el texto, se notan unas repeticiones y unos paralelismos significativos. Del joven sabemos que acompaña (sunakolouthéo) a Jesús, y nada más, además del hecho de vestir un lienzo sobre el cuerpo desnudo. Este mismo joven, amenazado, deja (kataleípo) el lienzo para poder huir (phéugo).

Se nota un primer paralelismo por contraste: acompañar con / dejar sin. ¿Sin qué? El término lienzo (sindón) aparece dos veces. Es lo que cubre antes, y desvela después, la desnudez del joven. El ritmo semántico del texto es binario: con-sin, cubre-revela, acompaña-huye. Dos veces aparece también el termino desnudo (gymnós). La desnudez del joven parece algo decisivo para entender el texto.

El verbo que Marcos utiliza para relacionar al joven con Jesús no es común. Marcos no usa el normal akolouthéo, seguir, verbo de los seguidores, de los discípulos de Jesús. Esto estaría colocando a este joven en el mismo nivel de los otros seguidores de Jesús. El verbo aquí utilizado es sunakolouthéo, que constituye una variante compuesta del mismo verbo con la partícula sun, que puede ser traducida por junto, con. El significado del verbo sería entonces seguir sí, pero seguir junto, seguir de cerca, acompañar. El verbo sugiere una compañía muy especial.

La confirmación de esto está en que en todo el Nuevo Testamento el verbo es utilizado solamente tres veces. En Mc 5,37 se refiere a los tres discípulos (Pedro, Santiago y Juan) que Jesús escogió entre los otros para que lo acompañaran y para que asistieran a la “resurrección” de la hija de Jairo. Y Lc 23,49 a su vez se refiere sorprendentemente (¿o no?) a las mujeres que lo habían acompañado desde la Galilea y que estaban ahora presenciando su muerte .

La idea del verbo es entonces la de una compañía especial, íntima diríamos. El joven no es un seguidor cualquiera, entonces. Es alguien íntimo de Jesús. Así parece presentarlo Marcos.

Antes de responder a las cuestiones abiertas, el estudio de este verbo nos propone más bien una pregunta: ¿cuál es el sentido de esta compañía especial?

El Evangelio Secreto de Marcos

Para intentar responder a estas preguntas que nos vienen del texto, tenemos que adentrarnos en el campo arduo y áspero de la crítica de la redacción. Invito al lector y a la lectora legos en estos asuntos a acompañarme y no desistir ahora de la lectura. Nos espera algo bueno más adelante.

El biblista norteamericano, y profesor de la Columbia University, Morton Smith, presentó en 1960, en el Encuentro Anual de la Sociedad de Literatura Bíblica (SBL) un descubrimiento sensacional: una carta de Clemente de Alejandría, encontrada por él mismo en el Monasterio de Mar Saba, a 12 millas al sudoeste de Jerusalén .

El destinatario de la carta sería un tal Teodoro. En la carta Clemente, Padre de la iglesia del siglo 2.o, felicita a Teodoro por su éxito en sus disputas teológicas con un grupo herético llamado carpocracianos, de los cuales conocemos muy poco. Aparentemente los carpocracianos, en las disputas con Teodoro, apelaban a una versión del evangelio de Marcos que estaría en poder de ellos.

Clemente de hecho responde con algunas inéditas observaciones para la crítica de la redacción del evangelio de Marcos. Según Clemente, el Evangelio Secreto de Marcos habría sido escrito por el propio Marcos en Alejandría. Existía de hecho una tradición según la cual Marcos fue el fundador de la comunidad de Alejandría, donde habría ido después de la muerte de Pedro, como demuestra creer el mismo Clemente. El Marcos Secreto era usado en aquella comunidad hasta los días de Clemente. Clemente lo considera como una edición ampliada del Marcos canónico, escrita por el mismo Marcos solamente para los “iniciados en los grandes misterios”. El evangelio de Marcos que los carpocracianos usaban era por tanto una copia (apógraphon) del auténtico Marcos Secreto. Copia que ellos habrían falsificado .

La datación probable de la carta es a fines del siglo II.

Al criticar la copia, el apócrifo, del Marcos Secreto usada por los carpocracianos, Clemente acaba de transmitir una inédita información acerca de la existencia de un Evangelio Secreto de Marcos, usado en la comunidad cristiana de Alejandría a fines del siglo II.

Nada extraño, a decir verdad. La historia del cristianismo primitivo está repleta de apócrifos (copias) de evangelios. La literatura de los primeros cristianos es algo extremadamente vivo y dinámico, es el rostro de un movimiento nuevo y popular.

Son dos las diferencias que Clemente conoce entre el Marcos canónico y el Marcos Secreto: la resurrección de un joven, insertado después de Marcos 10,43 (tercer anuncio de la pasión) y el encuentro de Jesús con la familia del joven, insertado después de Mc 10,46 (entrada y salida inmediata de Jericó).

El primer texto –citado por Clemente– nos interesa aquí.

Y llegaron a Betania. Una mujer cuyo hermano había muerto estaba allá. Se aproximó, se postró delante de Jesús y dijo: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!”. Pero los discípulos la censuraban. Jesús, irritado, fue con ella hacia el jardín donde estaba el sepulcro e inmediatamente se oyó un grito desde dentro de la tumba. Jesús se aproximó e hizo rodar la piedra de entrada del sepulcro. Entró entonces donde estaba el joven, le extendió la mano y lo levantó, tomándolo de la mano. Pero en cuanto lo vio, el joven lo amó y comenzó a implorarle que se quedara con él. Y saliendo de la tumba fueron a la casa del joven, pues él era rico. Después de seis días, Jesús le dijo lo que había que hacer y aquella noche el joven fue hasta él, vistiendo un lienzo de lino sobre el cuerpo desnudo. Y pasó aquella noche con él, pues Jesús le enseñó el misterio del reino de Dios. Y después, levantándose (Jesús), se dirigió hacia el otro lado del Jordán” .

Los paralelos con la resurrección de Lázaro de Juan 11 son más que evidentes . Parece que estamos frente a una misma memoria.

Para la economía de este artículo, destacamos solamente los paralelos entre los dos textos, específicamente en lo que dicen respecto al amor entre Jesús y el hombre resucitado. En Jn 11,3 Las hermanas, enviaron a decir a Jesús: “Señor, aquel a quien tú quieres (filéo), está enfermo”. De la misma manera, en 11,35-36 Jesús se echó a llorar. Los judíos entonces decían: “Mirad cómo le quería (filéo)”. En lo general es significativa la actitud de especial conmoción de Jesús en el relato. El amor resalta aquí.

Nos fortalece la afirmación de H. Koester, uno de los más importantes estudiosos de la formación de Marcos: “en su forma, el Marcos Secreto representa un estadio del desarrollo de la historia que corresponde a la fuente usada por Juan” . En este caso el Marcos Secreto podría haber sido entonces fuente de Juan 11.

No entraremos ahora en la discusión sobre la anterioridad del Marcos Secreto al canónico. Remitimos para ello a los estudios de J. D. Crossan y de H. Koester . Contra el testimonio de Clemente, asumimos la posición de éstos y de otros autores según la cual el Marcos canónico sería una versión censurada del Marcos Secreto.

De esta manera podemos anotar en nuestro estudio sobre la crítica de la redacción de Marcos que la memoria original del Marcos Secreto no fue utilizada como fuente ni por Lucas ni por Mateo. Y tampoco por el Marcos canónico.

¿Por qué esta censura?

Es el momento de observar con más cuidado el contenido del fragmento antes citado.

Al milagro de la resurrección del joven, el texto parece agregar algo que tendría todas las características de un ritual de iniciación a los misterios. En este caso, a los misterios del reino de los cielos. Varios autores reconocieron en ello una representación del bautismo.

Como en el cuadro del joven desnudo de Marcos 14,51-52, la desnudez del joven resucitado nos llama la atención.

En sí la desnudez era comúnmente practicada en el bautismo de los orígenes del cristianismo. Hipólito apunta que tanto el catecúmeno como el presbítero debían entrar en el agua desnudos . La desnudez entonces, a pesar de todo, no debía ser el problema.

La causa de la censura debía estar ligada por tanto a la interpretación erótica que algunas comunidades podían dar a la ceremonia nudista del bautismo. El texto de Clemente sugiere en varios momentos la posibilidad de esta interpretación: “apenas lo vio el joven lo amó y comenzó a implorar que quedara con él... Aquella noche el joven fue hacia él, vistiendo un lienzo de lino sobre el cuerpo desnudo. Y pasó aquella noche con él...”.

La lectura erótica de estas comunidades era la misma de los carpocracianos, censurados por esta razón por Clemente. Y, antes, de otras comunidades que estaban detrás del Marcos Secreto. “En otras palabras” –anota Crossan– “los carpocracianos, con quienes Clemente estaba familiarizado en el siglo II, no fueron los únicos, ni los primeros, cristianos primitivos en dar una interpretación erótica a este tipo de bautismo. Existían proto-carpocracianos, por así decir, en la época y en el lugar en que la primera versión del evangelio de Marcos fue escrita” .

Tal interpretación erótica debía estar bastante difundida. Constituía así una tradición fuerte. Huellas de esa interpretación aparecen tal vez hasta en Juan 11 y en la insistencia sobre el amor que existía entre Jesús y Lázaro, como vimos más arriba.

La reacción de la crítica exegética a la presentación del texto de Clemente por Morton Smith revela claramente como el reconocimiento de la existencia de esta interpretación era al mismo tiempo implícita e incómoda para la mayoría de los estudiosos . Ninguno estaba dispuesto a ver esto con tranquilidad, pero al mismo tiempo no daba para ignorarlo.

Es aquí donde, finalmente, después de una largo viaje por las teorías redaccionales, volvemos al joven desnudo de Mc 14,51-52.

Un amor (mal) censurado

J. D. Crossan tiene a este respecto una intuición que considero genial y que quiero respaldar. La estrategia de la censura fue extremadamente hábil. La historia del Marcos Secreto no fue apagada, sino que fue cortada, desmembrada . Nuestro texto de Mc 14,51-52 sería uno de los pedazos de la vasija rota. El recuerdo era tan fuerte que no pudo simplemente perderse. O tal vez la estrategia de la censura fue extremadamente hábil: en lugar de chocar frontalmente con la tradición, la censura desorienta al lector, creando a propósito una discontinuidad narrativa, para que las piezas del rompe-cabezas de la tradición secreta difícilmente puedan ser reensambladas, y solamente “quien tenga oídos” pueda entender. La tradición fue desarmada, como una bomba. Pero permaneció allí .

De esta manera podemos comprender en nuestro texto de Mc 14,51-52 el lienzo y la desnudez como signos del bautismo ritual, como también los campos semánticos cubrir / revelar y dejar / huir, típicos de una espiritualidad bautismal. En la hora de la pasión de Jesús, el cuadro remite a un ritual bautismal. Nada más extraño a la economía de la narración. Pero también nada más adecuado a la economía mística y teológica del texto.

Podemos también mirar con una luz nueva aquel verbo acompañar, referido al joven desnudo, cuyo campo semántico discutimos más arriba. La compañía íntima, que el verbo sugiere, estaría por tanto relacionada con el amor del Marcos Secreto y de Juan 11. De hecho, según Rocci , el verbo sunakolouthéo, además de seguir y acompañar, tiene el sentido de tener relación y casar, constituir una pareja .

¿Será que era exactamente por esto que el joven estaba ahí, después de la fuga de los otros, al lado de Jesús, en la hora en que estaba siendo apresado? ¿Será ese el sentido más profundo del cuadro de Mc 14,51-52?

¿Se habla de amor homosexual, por lo tanto? ¿Y sin ningún escándalo? Es lo que parece.

Se sabe que grupos ligados a las religiones mistéricas que eran, en una perspectiva histórica conservadora, al menos co-inquilinas del cristianismo de los orígenes, incorporaban la relación homosexual como parte de un ritual de iniciación. Algunas comunidades cristianas, por lo visto, entendieron así también la iniciación a la vida cristiana y al seguimiento de Jesús. Así simbolizaron su relación con el Salvador. Otras comunidades censuraron tal interpretación, y su corrección teológica prevaleció. Pero no pudieron (¿o no quisieron?) suprimir totalmente el recuerdo de un ritual homoerótico de iniciación a los misterios del reino de los cielos. ¡Gracias a Dios!

Es esto lo que el joven desnudo estaría haciendo aquí, en el corazón de la pasión de Jesús.

Es una pequeña lección de historia para las siempre presentes actitudes machistas y homofóbicas dentro y fuera de las iglesias, como también para una visión dualista y asexuada de la vivencia religiosa.

Es una pequeña contribución de la exégesis bíblica para superar una visión monolítica de los orígenes del cristianismo, irreductible a un modelo único, ayer como hoy.

También quiere ser un homenaje a la lucha de los cristianos y cristianas de todos los tiempos para afirmar en las iglesias sus rostros y deseos plurales.


Referencias bibliográficas

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Traducción de Claudia Mendoza


Ched Myers,
O evangelho de São Marcos, 438.

Ídem.

Ídem.

En los LXX el término aparece solamente dos veces, las dos en un fragmento de 2 Macabeos 2,4-6. Aquí el profeta Jeremías, acompañado por sus compañeros, ordena que lo acompañen con la tienda y el arca hasta el monte Sinaí. Nuevamente una compañía muy especial.

Por varios motivos, todos ellos directamente dependientes del contenido del descubrimiento de Morton Smith, la publicación del estudio, lista desde 1966, se produjo recién en 1973, 13 años después de la presentación en la SBL. Cf. Morton Smith, The Secret Gospel: The Discovery and Interpretation of the Secret Gospel According to Mark, Nueva York, Harper & Row, 1973. De especial interés es la historia anecdótica del descubrimiento del manuscrito.

A decir verdad, Clemente relata solamente una única falsificación: la introducción de la expresión “hombre desnudo con hombre desnudo”, que no sería originaria del Marcos Secreto que él conocía. Esto es una señal de que el problema entonces, más que de falsificación, debe haber sido de interpretación y práctica comunitaria consecuente, como veremos.

Evangelho Secreto de Marcos 1v20-2r11a.

Cfr. M. Smith, The Secret Gospel, p.47. La traducción es de André Cardoso, los subrayados son míos.

Helmut Koester, Ancient Christian Gospels. Their History and Development, 296.

John D. Crossan, Four Other Gospels: Shadows on the Contours of Canon, 89-121.

Helmut Koester, op. cit., 273-303.

Cf., por ejemplo, Hans-Martin Schenke, The Mystery of the Gospel of Mark, en Sources Chrétiennes 4, 1984, 65-82.

Apostolic Tradition, 21.11.

John D. Crossan, O Jesus histórico, 366.

Cf. Shawn Eyer. 2How Morton Smith’s Discovery of a Lost Letter by Clement of Alexandria Scandalized Biblical Scholarship”: Alexandria: The Journal for the Western Cosmological Traditions 3 (1995) 103-129.

Cf. John D. Crossan, O Jesus histórico, 367.

Crossan tiene algunas hipótesis sobre los motivos por los cuales esta tradición no fue completamente apagada. Lo más fuerte es que no había otra tradición de un bautismo realizado por Jesús y que pudiese ser utilizada como texto litúrgico para la ceremonia del bautismo en comunidad. Importa notar también que los seis días en los cuales Jesús enseña los misterios del reino de Dios corresponden a la práctica de la tradición copta egipcia de bautizar en el sexto día de la semana. Cf. Crossan, O Jesus histórico, 367.

Lorenzo Rocci, Vocabolario greco-italiano, Florencia, Dante Alighieri, 1943, 2074p.

Especialmente en Aristóteles, cfr. Ídem.

El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.

 





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