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| Asunto: | [redanahuak] Luz de Eternidad / Simone Weil / Citas / Mamadoc / Parte III | | Fecha: | Martes, 6 de Abril, 2004 03:32:03 (-0500) | | Autor: | Ricardo Ocampo <redanahuak @...............mx>
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Luz de Eternidad / Simone Weil / Citas / Mamadoc / Parte III
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ENCUENTRO HACIA EL ENCUENTRO
MEXICO EN CONCIENCIA
Reunión de constitución del
comité de organización
Sábado 17 de abril, 2004
09:00-18:00 horas
Centro Área
Reforma 199
Esq. Río Neva
Ciudad de México
Para participar regístrate en:
http://groups.msn.com/EncuentroMexicoenConciencia
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'Nuestra existencia no es otra cosa sino su voluntad de que consintamos a no existir'.
Simona Weil
Nota aclaratoria: El rechazo de Simone Weil a la religión hebrea que ya se ha visto en la entrega de citas anterior a ésta, resulta de su crítica al estado totalitario. Ve tanto en Roma como en Israel una espiritualidad dominada por intereses más afines a un poder terrenal ilegítimo que a un poder espiritual propiamente hablando. Lo cual no quiere decir que haya querido separar a ´´lo terrenal´´ de lo ´´espiritual´´ sino todo lo contrario. Si bien para ella la única forma de demostrar amor por Dios es ´´hacer el bien sin mirar a quién´´, establece una distinción importantísima entre la fe personal y una religión de estado al servicio de la opresión. Su postura ante la agresión fascista (y por lo tanto racista) siempre fue valiente...jamás negó quién era y se vio muy clara y decidida a la hora de hacerle frente al acoso de los nazis en la Francia de la ocupación. Leyó tarde el Antiguo Testamento --sus padres eran agnósticos-- y se espantó con Yahwé, a quien identificó con el ´´Demiurgo´´ denunciado en los textos gnósticos.
El Instituto Simone Weil, A.C., en vías de reactivación, construye amorosamente un sito cibernético que nos ayude a seguir creando ´´puentes´´ para una más plena realización de nuestro potencial humano y divino.
Sylvia María Valls (Mamadoc)
Directora, en nombre de nuestro equipo de trabajo. Valle de Bravo, Edo. de México 51200 Tels. 0-11-726.25-1-4066 y 0-11-726.25-1-4018
Simone Weil jamás tuvo hijos ni relaciones sexuales de las que se tengan noticias. Escogió permanecer disponible para cumplir libremente con su excepcional destino. Estos comentarios de sus Cuadernos, que no son sino notas de sus intuiciones tomadas al vuelo, sorprenden, por un lado, y no dejan de dar mucho que pensar. Personalmente, como mujer y madre, mantengo una perspectiva distinta, inclinándome a afirmar si no exactamente lo contrario de lo que ella intuye, algo que siento igualmente probable: que sólo los hijos nacidos de la más apasionada unión realmente dispondrán del caudal ´´energético´´ necesario para realizarse a plenitud --aunque esto suena más a injusticia divina que a otra cosa: pero que sea a ellos ante todo a quienes corresponda ´´el derecho de nacer´´ ciertamente podría tener sentido, sobre todo en la disyuntiva actual... Este razonamiento pasional aparece en la Respuesta guadalupana, en tres partes, textos programados para incluirse en el sitio de Mamadoc.
From: Sylvia Maria Valls <smvalls@prodigy.net.mx>
Date: Wed, 24 Mar 2004 03:23:26 -0600
To: redanahuak@laneta.apc.org
Subject: Simona Weil, 3ra entrega de citas
Simone Weil, tercera entrega de citas tomadas de la antología de textos y ensayos alrededor de su obra, Sylvia María de Jesús Valls, Simone Weil: Profesión de fe, colección Molinos de Viento, #73, pp. 142-148, con los comentarios mínimos necesarios [ver al final la ´´Nota Aclaratoria´´ sobre los sentimientos de Simone Weil en relación al espíritu ´´desarraigante´´ de la religión hebrea : su rechazo de la figura de Yahweh o Yahwé...como ´´demiurgo´´ o ´´falso dios´´ --bastión, diríase, de una casta opresora constituida por ´´los mayordomos del Templo convertido en Banco/a´´ [esto último lo digo yo, no la Marciana]. La fe de Simone Weil en Cristo es lo que le ha hecho penetrar en mi corazón. Pero sólo como realización diaria del potencial de amor. Lo demás quién sabe...
Morir para dejar de tener miedo de la muerte. (Cahiers,III, p.228, Plon, 1956, 1974.)
El mal no es otra cosa sino la distancia entre Dios y la criatura. (Ibid., p.230.)
Analogía entre la caza y la búsqueda de Dios. (...)
Palabras de un viejo brujo esquimal cazador de renos: "Toda verdadera sabiduría no se encuentra sino lejos de los hombres, en la vasta soledad. No puede ser alcanzada sino mediante el sufrimiento y las privaciones. El sufrimiento es la única cosa que revela a un hombre lo que permanece escondido a los demás.
Estamos encadenados en la sociedad. La sociedad es la caverna. La salida es la soledad. (Ibid., p.231.)
La relación pertenece al espíritu solitario. Ninguna muchedumbre concibe la relación. (Ibid., p.234.)
Los obreros necesitan de la poesía más aún de lo que necesitan el pan. Necesidad de una luz de eternidad.
Sólo la religión puede ser fuente de esta poesía.
No es la religión, sino la revolución, lo que es opio del pueblo.
La falta de esta poesía explica todas las formas de desmoralización.
Pero la orientación de la atención hacia Dios tiene que ser sostenida por medio de intermediarios. Aun en una iglesia, a donde se va para eso. Cuánto más en el trabajo.
No fabricarlos. Encontrarlos escritos en la naturaleza de las cosas, puesto que ahí están de forma providencial. (...)
La esclavitud, es el trabajo desprovisto de luz de eternidad, sin poesía, sin religión. Era ésa la gran desgracia de los esclavos del Imperio romano.
Que la luz eterna provea, no una razón de vivir y de trabajar, sino una plenitud que dispense de buscar esta razón.
A falta de esto, los únicos estimulantes son la sujeción y la ganancia. La sujeción, lo cual implica la opresión del pueblo. La ganancia, lo cual implica la corrupción del pueblo. (Ibid., p.238.)
Estudios y fe. La oración al no ser sino atención bajo su forma pura y los estudios, al constituir una gimnástica de la atención, cada ejercicio escolar debe ser una refracción de vida espiritual. Pero a condición de un método. Cierta forma de hacer una versión latina, cierto modo de hacer un problema de geometría, y no cualquier forma, constituyen una gimnástica de la atención propia para hacerla más apta a la oración. (...)
El cansancio del trabajo paraliza las facultades discursivas, mas no la contemplación. Sólo que hacen falta intermediarios que sean algo distinto de las facultades discursivas. (Ibid., p.239.)
Al igual que el poder, el dinero es puro medio. Tiene por único valor la posibilidad de procurarse cosas. Nuestro bien supremo, nuestro fin...
El puro medio es un ersatz del fin absoluto a causa de su generalidad.
De ahí la comparación del reino de los cielos y de la perla.
El dinero es una imagen. (Ibid., p.244.)
Mala unión de contrarios. El imperialismo obrero desarrollado por el marxismo. Proverbios latinos sobre la insolencia de los esclavos recientemente liberados. La insolencia y el servilismo se agravan mutuamente. (...)
La mala unión de los contrarios --mala porque es mentirosa-- es aquella que se hace sobre el plan donde se encuentran los contrarios. La unión auténtica está sobre un plan superior. (Ibid., p.247.)
Son pocas las certezas interiores que sean verdadera y legítimamente certezas absolutas. El sentimiento del mal en sí es una. Cuando se siente que el mal está en uno, se está absolutamente seguro de que está ahí, aunque pueda uno equivocarse en cuanto al lugar.
Pero ya que Dios es verdad, esta certeza es contacto con Dios. Hay que alegrarse de que nos sea dada. La verdad sola destruye el mal que hay en nosotros, pero sólo a condición de que sea pensado como tal.
Pero [la verdad es] destructora lenta. Hay que ser paciente e impaciente para apurar la destrucción.[1] <#_ftn1> (Ibid., p.252.)
La simiente sobrenatural es en nosotros un ser viviente distinto de nosotros, un ser divino, mediador. Su cuerpo da vueltas en el cráneo como un astro. Con cada revolución, sube hasta el orificio del cráneo... y ahí respira, ahí recibe su alimento del cielo del cual se encuentra suspendido y del cual estamos nosotros suspendidos por él. Es la caridad, órgano del amor sobrenatural. Pero si debido a la inercia del pensamiento el movimiento rotativo del cerebro no logra hacerle subir, cae en la columna vertebral; el deseo de respirar lo arrastra hasta los órganos sexuales, de donde desea salir para vivir. No puede, si es macho, hacerlo sino por la emisión sexual; si es hembra, mediante el parto después de haberse unido en la concepción con la simiente masculina. Después de lo cual, en el nuevo ser de esta forma producido, el proceso recomienza... (Ibid., p.255.)
Para que el acto de engendrar sea verdaderamente una imitación de la creación divina, tendría que ser un acto de generosidad y no de deseo. Que el hombre, habiendo perfectamente conquistado la castidad y teniendo la experiencia de todo su valor, tranquilo en esta posesión, renuncie una vez a una parcela de energía supravital a fin de que otro ser sea. E igualmente con la mujer.
El amor paterno y materno sería entonces generosidad pura, y el reconocimiento filial tendría razón de ser. (...)
A falta de esto, hay en toda familia un pecado original... La condición espiritual de los padres en el momento de la concepción debe de tener más importancia para las disposiciones congénitas de un ser humano que la situación de los astros en el momento del nacimiento. (Ibid., p.257.)[2] <#_ftn2>
... Las gallinas, matan a la gallina herida. Es una ley de lo sobrenatural. Pero aquél que tiene acceso al mundo sobrenatural no está sumiso a esta ley en el ámbito de la naturaleza. (...)
La creación es un acto de amor y es perpetua. A cada instante nuestra existencia es amor de Dios por nosotros. Pero Dios no puede amarse sino a sí mismo. Su amor por nosotros es amor de sí a través de nosotros. Así, el que nos ha dado el ser, ama en nosotros el consentimiento de no ser. Si este consentimiento es virtual, él nos ama virtualmente.
Nuestra existencia no es otra cosa sino su voluntad de que consintamos a no existir.
Perpetuamente nos mendiga nuestra existencia que él nos da. Nos la da para mendigárnosla. (Ibid., p.260.)
La inteligencia se ejercita en la obediencia al hacerle frente a lo ininteligible. (Ibid., p.264.)
El presente no recibe la finalidad. El futuro tampoco, puesto que no es sino lo que será presente. Pero uno no lo sabe. El rechazo del presente es evidente. Si se dirige sobre el presente la punta de ese deseo en nosotros que corresponde a la finalidad, ésta taladra hasta alcanzar la eternidad.
Es el valor de la desesperación que nos desvía del futuro. (Ibid., p.265.)
El amor de la patria es puro en tanto que es amor de lo que es, no de lo que podrá ser. En tanto que es amor del hombre por la armonía que le une a la ciudad, y no participación en el amor de la gruesa bestia por sí misma.
La gruesa bestia es el único objeto de idolatría, el único ersatz de Dios, la única imitación de un objeto que está infinitamente alejado de mí y que soy yo. (Ibid., p.265.)
Cuando se desilusiona uno de un placer que se esperaba y que llega, la causa de la decepción es que lo que uno esperaba era el porvenir. Y una vez que ya está ahí, es lo que está presente. Uno quisiera que el porvenir llegara sin dejar de ser porvenir. Absurdo. O, absurdo que sólo la eternidad cura. (...)
Función penal de la ciudad. Haría falta que por medio del castigo el criminal se sintiera reintegrado a la ciudad y no excluido. (Ibid., p.266.)
La gruesa bestia tiene como fin la existencia. "Yo soy el que soy." Ella también lo dice. Le basta con existir, pero no puede concebir ni admitir que otra cosa exista. Siempre es totalitaria.
La iglesia ha sido una gruesa bestia totalitaria. (Ibid., p.267.)
... El mal que el inocente siente en sí está en su verdugo, pero no es sensible allí. (Como las arrugas en el cuadro de Dorian Gray.) El inocente no puede conocer el mal sino como sufrimiento.
Lo que en el criminal no es sensible, es el crimen. Lo que en el inocente no es sensible, es la inocencia. (...)
Es el inocente el que puede sentir el infierno. (Ibid., p.268.)
Todo crimen es una transferencia del mal de aquél que actúa sobre aquél que padece. (...)
El aparato de la justicia penal ha sido contaminado a tal grado por el mal, desde hace tanto siglos, que carece, en su contacto con los malhechores, de todo principio de purificación compensatorio, de forma que una condena muy a menudo equivale a una transferencia de mal del aparato penal sobre el condenado, un crimen contra el condenado, y esto aún cuando el mismo es culpable y cuando la pena no es desproporcionada. Los criminales endurecidos son los únicos a los que el aparato penal no puede hacer mal. A los inocentes hace un mal espantoso...
¿Dónde, pues, meter el mal?
Hay que transferirlo de la parte impura a la parte pura de uno -si se tiene una en uno mismo, aún cuando no fuere más que un punto- transmutándolo así en puro sufrimiento. El crimen que uno porta hay que infligírselo a uno mismo...
La paciencia consiste en no transformar el sufrimiento en crimen. Esto basta para transformar el crimen en sufrimiento. (Ibid., p.272.)
No es -quizá- la falta lo que constituye el pecado mortal, sino el grado de luz con el que cuenta el alma cuando la falta, sea cual fuere, es cometida. (Ibid., p.273.)
Sólo Dios puede padecer la injusticia sin que esto le haga daño alguno. Para ser perfectamente justo, es necesario padecer la injusticia sin recibir ningún mal. De otra forma uno pronto se hace injusto bajo la opresión. El justo perfecto no puede ser sino Dios encarnado. (Ibid., p.275.)
La gran miseria del hombre, que comienza desde la infancia y continúa hasta la muerte, es que mirar y comer son dos operaciones distintas. La beatitud eterna (mito de Fedra) es un estado en el cual mirar es comer.
"En Dios no hay más pluralidad que la de las relaciones. (Por tanto no puede decirse que haya en Dios varias personas. )" In Deo non est alia pluralitas nisi relationum. (Ergo non potest dici quod in Deo sint plues personae.) Santo Tomás. (Ibid., pp. 287-188)
Dios ha creado el universo, y su Hijo, nuestro hermano primogénito, ha creado su belleza para nosotros. La belleza del mundo es la sonrisa de ternura de Cristo para nosotros a través de la materia. Él está verdaderamente presente en la belleza universal. El amor de esta belleza procede de Dios quien ha descendido hasta nuestra alma y regresa a Dios presente en el universo. Es también algo así como un sacramento. ("Formas del Amor implícito en Dios", Attente de Dieu [A la espera de dios], Fayard, 1966, p.154.)
Capturado por Ligia Pintado Patiño. Miembro del Instituto Simone Weil, A.C.
Nota aclaratoria: El rechazo de Simone Weil a la religión hebrea que ya se ha visto en la entrega de citas anterior a ésta, resulta de su crítica al estado totalitario. Ve tanto en Roma como en Israel una espiritualidad dominada por intereses más afines a un poder terrenal ilegítimo que a un poder espiritual propiamente hablando. Lo cual no quiere decir que haya querido separar a ´´lo terrenal´´ de lo ´´espiritual´´ sino todo lo contrario. Si bien para ella la única forma de demostrar amor por Dios es ´´hacer el bien sin mirar a quién´´, establece una distinción importantísima entre la fe personal y una religión de estado al servicio de la opresión. Su postura ante la agresión fascista (y por lo tanto racista) siempre fue valiente...jamás negó quién era y se vio muy clara y decidida a la hora de hacerle frente al acoso de los nazis en la Francia de la ocupación. Leyó tarde el Antiguo Testamento --sus padres eran agnósticos-- y se espantó con Yahwé, a quien identificó con el ´´Demiurgo´´ denunciado en los textos gnósticos.
El Instituto Simone Weil, A.C., en vías de reactivación, construye amorosamente un sito cibernético que nos ayude a seguir creando ´´puentes´´ para una más plena realización de nuestro potencial humano y divino.
Sylvia María Valls
Directora, en nombre de nuestro equipo de trabajo. Valle de Bravo, Edo. de México 51200 Tels. 0-11-726.25-1-4066 y 0-11-726.25-1-4018
[1] A continuación S.W., expone la doctrina escondida en el Timeo ("en pasajes expresamente dispersos", dice) referente a la simiente: "El alma inmortal está en la cabeza..."
[2] Simone Weil jamás tuvo hijos ni relaciones sexuales de las que se tengan noticias. Escogió permanecer disponible para cumplir libremente con su excepcional destino. Estos comentarios de sus Cuadernos, que no son sino notas de sus intuiciones tomadas al vuelo, sorprenden, por un lado, y no dejan de dar mucho que pensar. Personalmente, como mujer y madre, mantengo una perspectiva distinta, inclinándome a afirmar si no exactamente lo contrario de lo que ella intuye, algo que siento igualmente probable: que sólo los hijos nacidos de la más apasionada unión realmente dispondrán del caudal ´´energético´´ necesario para realizarse a plenitud --aunque esto suena más a injusticia divina que a otra cosa: pero que sea a ellos ante todo a quienes corresponda ´´el derecho de nacer´´ ciertamente podría tener sentido, sobre todo en la disyuntiva actual... Este razonamiento pasional aparece en la Respuesta guadalupana, en tres partes, textos programados para incluirse en el sitio de Mamadoc.
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