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Asunto:[redanahuak] Trazos de lo Femenino en la Tradicion Mesoamericana
Fecha:Jueves, 9 de Junio, 2005  18:05:46 (-0500)
Autor:Anahuak Home <redanahuak @...............mx>

FORO SuperLupe 
Lo sagrado femenino 
superlupe-alta@... 
 
 
 
* * * * * * * * * * 
 
 
 
FLOR Y CANTO 
Trazos de lo Femenino en la Tradición Mesoamericana (y 2) 
HOMERO MORENO  
 
 
 
"Las deidades son estas energías o atributos de la unidad indisoluble, del 
dios desconocido e invisible que habita en lo más alto del cielo y que 
inmóvil se inventa perpetuamente a sí mismo, manifestándose a través de 
emanaciones descendentes que luego de recorrer y conformar todas las cosas 
vuelven a ascender a él con el ritmo alternado y cíclico de la energía 
universal, expresándose en tres niveles: cielo, tierra y mundo subterráneo." 
 
Federico González, Los Símbolos Precolombinos. 
 
 
 
Retornando a la escala descendente-ascendente, hemos mencionado que Tloque 
Nahuaque es la Unidad Primordial; la primera de sus manifestaciones de este 
dios dador de vida, es Ometéotl42, dios dual conformado de una parte activa 
y masculina: Ometecutli "2 señor" o "señor dual"; y otra pasiva y femenina: 
Omecíhuatl "2 señora" o "señora dual". A partir de esta dualidad ­ que ya es 
una triunidad y al mismo tiempo no deja de ser la unidad ­, y que por cierto 
son los padres de Quetzalcóatl, se vendrán a presentar las diferentes 
deidades o númenes casi siempre acompañadas de su complemento, de su pareja, 
una parte masculina y otra femenina, "es común que en todas las tradiciones 
o religiones que ven a la energía de la deidad, encarnada en numerosas 
formas, en diversos dioses, o mejor, númenes, principales o secundarios, 
descendentes o ascendentes, que manifiestan atributos del Ser Universal."43 
A esta pareja se le llama también "el señor y la señora de nuestra carne" o 
"de nuestro sustento" y se le representa con símbolos de la fertilidad como 
pueden ser las mazorcas de maíz. 
 
Toda actividad en estas antiguas culturas, incluso aún entre los mexicas que 
ya marcaban una clara decadencia propia de los ciclos, estaba ritualizada y 
por ende en la disposición de hacer el acto sagrado. Son múltiples los 
dioses y diosas que tienen alguna relación no solamente con las festividades 
del calendario, sino con las actividades que se llevaban a cabo previo a la 
celebración, posterior a ella o incluso en las labores más sencillas y 
cotidianas, "que estaban en estos menesteres y oficios recordatorios de su 
cosmogonía, de su imago mundi, siempre y constantemente, desde su nacimiento 
a su muerte; en suma, que vivían en un mundo permanentemente sacralizado."44 
 
Por el momento sólo nombraremos algunas de estas deidades femeninas 
encontradas, principalmente, a lo largo de la obra de Sahagún: Temazcalteci 
es la abuela de los baños de temazcal, Tzapotlatena la mujer que inventó la 
resina; Ixcuina la que se desdoblaba en cuatro hermanas, todas ellas mujeres 
aptas para el acto carnal; Chantico la diosa que provee calor al hogar, el 
fuego de la morada y Cihuapipiltin diosa para toda mujer muerta en el parto. 
Para cada una de estas deidades y otras más que mencionaremos más adelante, 
se tenía una construcción o sitio determinado, personajes al cuidado de los 
espacios consagrados y con tareas específicas a cumplir para la preparación 
de las fastuosas ceremonias: alimentos, bebidas, obsequios y ofrendas. De 
todos los cargos, rescatamos dos que, al parecer, eran de los pocos 
destinados externamente a las mujeres, una era la Cihuaquacuilli y tenía a 
su cargo organizar todo para la realización de la fiesta de la diosa Toci, 
la otra era llamada Cihuaquacuilli Iztaccíhuatl45 la cual tenía a su cargo 
organizar a las mujeres en la ordenanza y mantenimiento del edificio 
denominado Atenchicalcan. 
 
Continuando con la designación de oficios nombraremos solo algunos, ubicados 
en la obra de Sahagún y que resaltan por su simbólica importancia. Entre los 
mexicas se le designaba tolteca a los labradores o conocedores de la 
fundición de los metales y en general a los hombres sabios con varios 
oficios y un "profundo conocimiento de las cosas", probablemente no era otra 
cosa que esa cadena antigua que hemos venido comentando he intentando trazar 
y que nos habla del proceso de conocimiento.46 Los oficios que mencionaremos 
brevemente son: los amanteca que son los plumarios, los tecuitlahuaque que 
son los que tratan los metales, los tlatecque conocedores y cortadores de 
piedras y los chalchiuhtlatecque que trabajaban las piedras finas, entre 
estos últimos se puede afirmar que tenían cuatro dioses o númenes, dentro de 
estos últimos había una entidad femenina, se llamaba Papaloxáhual "7 perro", 
en su mano derecha sostiene un bastón, en la izquierda lleva un escudo con 
un pie pintado, sus orejeras son de oro al igual que la nariguera que tiene 
forma de mariposa, su ropa es de color rojo, sus sandalias de una obsidiana 
tan negra que parece roja con matices de serpientes negras. 
 
En cada oficio o arte había jerarquías, primero se era aprendiz y después de 
ciertos otros cargos se era maestro, por mencionar un ejemplo, entre los 
plumarios los tecpan amanteca eran los designados a la casa real, estos 
elaboraban las prendas que vestían al tlatoani o las que este regalaba a sus 
invitados de honor. El arte plumario mexica se ve en varias deidades, 
mencionaremos que Xiuhtlati "la que esconde la hierba" que vestía con una 
"blusa" azul claro teñida de añil, en tanto que Xilo "brote o mazorca 
tierna" llevaba una prenda "roja como el chile", teñida con grana 
cochinilla; ambas portaban en sus camisas variadas plumas entreveradas, "de 
hechura admirable, de perfecto acabado". También ambas llevan en sus manos 
un bastón de caña de maíz, a veces abanicos hechos de pluma de quetzal, en 
su pecho joyas de oro, al igual que en sus orejeras y piernas, además de 
sandalias adornadas por plumas. En las festividades de estas diosas nadie 
era sacrificado, era la fiesta celebrada en el mes tlaxochimaco y en 
Amantlan, probablemente hoy un pueblo llamado Amatlán, cercano por cierto a 
otra montaña sagrada, el Tepozteco, ubicada en Tepoztlán estado de Morelos. 
En este sitio las mujeres se reunían en un templo a bailar con los brazos 
enlazados (tlanahuaya) y se adornaban con plumas. Las mujeres se afeitaban y 
los hombres se vestían con plumas en las piernas, en tanto que las mujeres 
las usaban del cuello a los pies, todos ellos pedían por sus hijos. 
 
La cosmogonía mesoamericana observa veintidós mundos o niveles en diferentes 
escalas con un centro inmóvil con diferentes exclamaciones, rostros o 
deidades, en donde desciende y asciende por medio de un eje medio, una 
vertical o espiral que toca ambos extremos del polo. Uno de esos puntos 
invariables o inmutables es aquel en donde se sitúa la morada de Ometéotl, 
es decir el Omeyocan "el lugar 2", "el lugar de la dualidad" o "el de los 
nueve travesaños con que consiste el cielo", de este lugar sagrado se van a 
desdoblar pares de deidades con variadas funciones que se plasmarán o 
ejecutarán en el plano horizontal, generalmente son energías 
complementarias: activa una y pasiva la otra, fuerza y forma, el día y la 
noche, masculino y femenino. Aunque en una misma deidad podemos llegar a 
encontrar contenidas estas energías, como es el caso de la Coatlicue, 
Quetzalcóatl, Tezcatlipoca y otras deidades más. 
 
Volviendo a Ometecutli u Ometecuhtli, y a Omecihuatl, ­ también llamados 
Tonacatecutli y Tonacacíhuatl "señor y señora de los mantenimientos" ­ estos 
dioses engendrarán cuatro hijos a los que encomendarán la creación de otros 
varios dioses, del mundo y finalmente de los hombres. Estos cuatro hijos ­ 
llamados también dioses fundacionales ­ son: Tezcatlipoca rojo o también 
conocido como Xipe o Camaxtle, el segundo el Tezcatlipoca negro, el tercero 
es Huitzilopochtli (el zurdo por estar en ese punto geográfico desde la 
perspectiva del sol) o también conocido como el Tezcatlipoca azul y el 
cuarto, el ya mencionado Quetzalcóatl,47 dios del aire ­ soplo divino en su 
aspecto más elevado ­ y de la vida. Demás está decir que el númen 
Tezcatlipoca es también de variados aspectos y hay que tener sumo cuidado en 
sus relaciones pues aparece continuamente en códices y relatos, encarnando 
distintos aspectos del cosmos. Tezcatlipoca "espejo que por la noche ahuma", 
el cual tiene una pareja llamada Tezcatlanextía "y durante el día ilumina 
las cosas", interesante dualidad en donde la parte masculina encarna el lado 
obscuro y la femenina la luminosa, ­ al igual que los dos dioses fundadores 
en forma de animal entre los mayas. 
 
Retomemos a los cuatro dioses fundacionales, estos se ubican en cada una de 
las direcciones espaciales o rumbos del universo: al primero le corresponde 
el este, rumbo que se le conoce como Talocan o Tlapcopa y en donde hayamos 
el signo calendárico de ácatl, "caña"; al segundo el norte que se le conoce 
como Mictlampa, con el signo de técpatl, "pedernal"; al tercero el sur con 
el nombre de Huitztlampa y con tochtli "conejo" como su signo calendárico y 
por último, el oeste o Cihuatlampa regido por calli, "casa" y el color 
blanco, aunque a veces se pueden encontrar otras relaciones. A estas cuatro 
direcciones habrá que sumar la de arriba que corresponden a las energías de 
los padres de estos dioses, la de abajo que es propiamente el inframundo y, 
por supuesto, está el punto central inmutable e invariable, es decir, 
Ipalnemohuani o Tloque Nahuaque y que, al mismo tiempo, no está en lugar 
alguno y ocupa, no obstante, un posible espacio en todas las direcciones. En 
tanto, de las cuatro direcciones del plano horizontal, resulta una cruz48 en 
donde se continúa expresando la energía descendente y ascendente de la 
Unidad, esta ves en pares de opuestos y complementarios con sus respectivos 
atributos plasmados en distintos símbolos: colores, animales (nahuales que 
siempre operan en el corazón), direcciones, armas y atavíos. Por debajo de 
este plano encontramos a los nueve niveles de lo subterráneo o del 
inframundo, el Mictlán también con un punto medio, a la cabeza con 
Mictlantecutli y su pareja Mictlancíhuatl, situado en ese eje 
descendente-ascendente, que no es sino un reflejo del superior y por ende 
contenido en él. Para demostrar o enfatizar este doble sentido y a pesar de 
que esta deidad tiene sus dominios en el inframundo o país de la muerte, 
ocupará un lugar destacado en los niveles del cielo.49 
 
 
* 
*    * 
 
 
Quetzalcóatl la serpiente emplumada, junto con su pareja Quilaztli y su 
mellizo Xolotl50, ocupa un lugar destacado en varias de estas antiguas 
civilizaciones: los Olmecas, Toltecas, Mayas, Zapotecas, Mixtecos, Náhuas, 
Mexicas o Aztecas, por mencionar algunas. La serpiente emplumada es un 
elemento que conjuga lo que vuela y lo que repta, las energías celestes con 
las terrestres, es el hálito vital del conocimiento en su función más 
elevada y es, al mismo tiempo, la luz interior, el sol nocturno que reposa 
en las cuevas ­igual que el jaguar y Tezcatlipoca­; es decir, sintetiza 
opuestos y tiene la posibilidad, por medio del punto invariable o de esta 
"energía axial bipolar alto-bajo"51 de expresarse en el plano horizontal y 
permanecer al mismo tiempo en un quinto punto inmutable en donde se cruzan 
los opuestos y se complementan, descendiendo y ascendiendo con variadísimas 
funciones tanto entre los dioses como entre los hombres: es constructor del 
mundo, un sustentador al descubrir el maíz, un educador, el psicopompos 
(función que lleva a cabo su mellizo Xolotl, en forma de perro, el 
Xoloitzcuintli)52, revelador de los misterios cosmogónicos, iniciador del 
hombre, liberador en diversos planos; modelo a seguir para sabios, 
sacerdotes, emperadores, artistas, guerreros, pueblo en general, 
"Quetzalcóatl está en el comienzo (como creador), en el medio (como 
sustentador) y en el fin (como esperanza de retorno, o sea, la posibilidad 
de ser recibido por el hombre actual en su interioridad)."53 
 
Otra dupla importante es la formada por Huitzilopochtli, dios solar y de la 
guerra, junto con su madre la Coatlicue, según la mitología de los mexicas, 
diosa de la falda de serpientes. Huitzilopochtli ­ que por cierto "desplaza" 
a Quetzalcóatl ­ es engendrado por la diosa de la tierra, madre también de 
Coyolxauhqui, la luna, así como de las estrellas, Centzonhuitznáhuac. Estas 
últimas, junto con la Coyolxauhqui, emprendieron la batalla furtiva contra 
la Coatlicue y Huitzilopochtli en el momento de su nacimiento, por eso todos 
los días el Sol pone en fuga a la luna y las estrellas dando paso a un nuevo 
día de vida para la humanidad. Huitzilopochtli que nació de la unión de la 
Coatlicue y Tlaloc, llevaba en la mano un xiuhcóatl o "serpiente de fuego" y 
con ello anunciaba la llegada de una nueva etapa, pasando a ser el dios 
tutelar de los aztecas que posteriormente, un poco antes de asentarse en el 
lago, vendrán a ser llamados mexicas. 
 
Las estrellas se dividen en dos grandes grupos, Centzon Mimixcoa, "los 
innumerables del norte" y Centzon Huiznáhuac, "los innumerables del sur" 
siendo los guerreros contra los que tiene que luchar el sol todos los días. 
La Coyolxauhqui yace desmembrada, dispersa y decapitada al pie del Templo 
Mayor, en lo alto en tanto, se le rinde culto a su contraparte el sol, 
Huitzilopochtli, que junto con Tlaloc, dios de la lluvia que desciende, van 
a coronar la pirámide central de la ciudad de Tenochtitlan, pintada con los 
colores azul (Tlaloc) y rojo (Huitzilopochtli)54. 
 
Hemos mencionado a Tlaloc, dios del trueno y rayo, "el que hace brotar", 
dios de las aguas, al que se le asocia a las energías que descienden por la 
vertical y que van a tener influencia sobre la tierra, la vegetación y sobre 
todo ser en el que penetre él como arquetipo. Este dios, Tlaloc tiene como 
esposa o hermana a Chalchiutlicue o Matlalcueitl,55 "la de la falda de 
jade", diosa de las aguas en forma de río, lago o mar, es decir, todas las 
aguas en su forma y energía horizontal que, con la energía vertical que 
desciende de Tlaloc, formarán otra cruz. Pero fue Xochiquetzal, la diosa de 
las flores o del "bien querer" la primera esposa de Tlaloc, ella se marcha 
de Tamoanchan por la constante ausencia de su marido con el dios 
Tezcatlipoca, el guerrero del norte. Posteriormente será liberada 
restituyéndola en su morada celeste, sin embargo a partir de su original 
alejamiento se le reconocerá como la diosa del placer. Mencionemos de Tlaloc 
que se le conoce también como Chac entre los Mayas, Tajín para los 
Totonacos, Tzahui con los Mixtecos, Cocijo entre los Zapotecos; fue 
probablemente uno de los dioses centrales en la antiquísima y central 
cultura Olmeca, apareciendo con un rostro de Tigre-Serpiente. 
 
A Chalchiutlicue se le representa con adornos en papel amate, pintados de 
azul y blanco, con dos grandes borlas que cuelgan a sus lados del rostro. Su 
día calendárico es "8 Yerba" u "8 Malinalli". Esta diosa es patrona del Mar, 
sobre todo de Huéyatl, lo que hoy se denomina como Golfo de México. Por eso 
en la región de Veracruz se le identificaba como Chalchiuhcueyécatl, "el 
agua de la diosa Chalchiutlicue", venerada por pescadores y fabricantes de 
objetos de Tule, árbol por cierto sagrado y de gran abundancia en la orilla 
de lagunas. Esta diosa esta relacionada con todos aquellos que dependían de 
alguna actividad ligada al mar. Sin embargo, como en toda actividad sagrada, 
esto no era tan simple, por ejemplo aquellos que comerciaban con la sal 
tenían, además, a otra diosa llamada Huixtocíhuatl, probablemente hija de 
Tlaloc y Chalchiutlicue. 
 
Otra diosa fundamental, esta vez para el cultivo, en varios órdenes, es 
Chicomecóatl, "7 Serpiente" o "diosa de los mantenimientos" o también 
llamada "7 mazorcas de maíz", Chicomolotzin. Su culto es antiquísimo, se la 
concibe como diosa que fecunda la tierra, pero también como diosa que otorga 
la fecundidad entre las mujeres y los hombres. Esta diosa aparece en los 
códices pintada de rojo, con una especie de mitra de papel decorada con 
rosetones del mismo material y algunas veces con una doble mazorca de maíz 
en cada mano.  
 
Por supuesto, el maíz es en sí un aspecto de gran relevancia paratodos estos 
pueblos, elemento fundacional entre otros, que permitirá pasar de un estado 
nómade a otro sedentario, sólo mencionaremos que Centéotl o Cintéotl, es el 
dios central del maíz, literalmente centli maíz y téotl dios, este dios nace 
en una cueva cuando Xochiquetzal y Piltzintecuhtli, el "hijo divino", 
tuvieron relaciones y lo procrearon. Cintéotl a su vez en su hogar, debajo 
de la tierra, otorgó el alimento a los hombres, sin embargo también hay que 
recordar que hay otro mito que coloca a Quetzalcóatl como el sustentador del 
maíz y esto no plantea ninguna contradicción como puede imaginar el lector 
familiarizado con esta revista, sino la utilización de la misma energía a 
través de ropajes distintos. 
 
Las representaciones del maíz son muy variadas, así la semilla misma se 
concibe como una mujer que se va desenvolviendo en sus distintas edades, 
Xilonen es la mazorca tierna, jilote la espiga de maíz e Ilamatecutli, "la 
Señora de la falda vieja" es decir la mazorca seca y cubierta por las hojas 
amarillas y arrugadas. Agregaremos que el maíz está asociado a los cultos 
iniciáticos de los maiceros, esta planta tiene toda una simbólica de los 
ciclos y es utilizado en diferentes rituales, en uno de ellos se emplean los 
distintos tipos de maíz plasmados en varios colores: blanco, amarillo, rojo 
y azul (o morado) estos serán arrojados a las cuatro direcciones en honor de 
la diosa Xochiquetzal durante su fiesta denominada Hueypachtli: el blanco se 
arroja a los llanos, el amarillo hacia la laguna, el rojo por el monte y al 
azul o morado con la milpa.56 Xilonen también era, en el plano social y al 
parecer sólo entre los mexicas, una mujer joven que era llevada en hombros 
por el cihuacóatl (el sacerdote) a la cual se le cortaba la cabeza en una de 
las fiestas mensuales, significando con este contundente acto la separación 
de la mazorca de la planta. 
 
Macuilxóchitl, "5 Flor" es dios de los juegos, los bailes y los deportes, su 
esposa es, nuevamente, Xochiquetzal, la personificación de la belleza y el 
amor, diosa de las flores y patrona de las labores domésticas; igualmente 
patrona de las cortesanas, las auianime o maqui, que viven con los guerreros 
solteros. Por su parte Xochipilli "el príncipe de las flores" y 
Xochiquetzal, otra ves, como su pareja, dupla esta de gran relevancia entre 
la gente de las chinampas que desde entonces cultivan flores de diversos 
tipos en sus jardines flotantes, actividad que en aquellos tiempos se daba 
para adornar los templos y palacios de la ciudad de México-Tenochtitlan.57 
 
El maguey que produce la bebida sagrada del pulque (octli), es aprovechado 
en su totalidad ya que se utilizan sus hojas, espinas y desde entonces se 
realizan telas con su fibra; fue deificado con la diosa Mayahuel, esta diosa 
tenía cuatrocientos pechos para alimentar a sus cuatrocientos hijos, los 
Centzon Totochtin, es decir los cuatrocientos ­ o innumerables ­ dioses de 
la embriaguez. A esta diosa se le representa saliendo de un maguey con un 
lazo en la mano derecha, a veces lleva una nariguera en forma de luna 
creciente, escudo y vestido con este mismo símbolo. Varios son los dioses 
ligados al culto y trabajo del maguey, es probable que el más importante sea 
Ome Tochtli "2 Conejo" y también está el dios Tepoztécatl, con asiento en 
Tepoztlán ­ fundada por los xochimilcas en donde se sitúa otra montaña 
sagrada, el ya mencionado Tepozteco ­, lugar donde descansan algunas 
construcciones enclavadas en medio de una "rasgadura" de la montaña. El 
esposo de Mayáhuel es Patécatl, que representa a ciertas plantas que se le 
agregan al pulque para ayudarlo en su proceso de fermentación. 
 
Para que los hombres fueran propensos al baile y al canto, Quetzalcóatl 
decide otorgarles una bebida que brindará placer a sus vidas, recuerda 
entonces a Mayáhuel, hermosa joven que habita el cielo junto a su abuela, 
una tzitzimitl "demonios celestiales de la obscuridad". Quetzalcóatl 
encuentra dormida a Mayáhuel, la convence que se escape con él a la tierra, 
se reúnen en un árbol frondoso y cada uno se convierte en una rama. En 
tanto, la abuela despierta, enfurecida por no encontrar a su nieta, llama a 
las tzitzimime para que le ayuden a buscarla. Estas se precipitan de cabeza 
desde lo alto sobre el árbol, partiéndolo en dos, las ramas de los amantes 
caen a tierra, sin embargo la abuela reconoce la rama donde se haya oculta 
Mayahuel y tras quebrarla con violencia despedaza a la muchacha 
repartiéndola entre las tzitzimime para que la devoren. La rama de 
Quetzalcóatl queda intacta, este al recuperar su forma recoge los huesos 
roídos de Mayahuel, los entierra y de ellos nace la primera planta del 
maguey, fuente del pulque. 
 
Si bien Tlaltecutli58, es "el Señor de la tierra", a este elemento en todas 
sus demás formas se le vinculará con entidades femeninas. Hay tres diosas 
centrales de la tierra, con una doble función creadora y destructora. La ya 
mencionada Coatlicue "la de falda de serpientes", Cihuacóatl "mujer 
serpiente" y Tlazoltéotl "diosa de las inmundicias", tres que en realidad 
son una sola con diferentes aspectos y nombres, como lo son todas estas 
representaciones de númenes a lo largo de los diferentes planos o mundos, 
reflejos de la Unidad Primordial. 
 
Como vemos las diosas otorgaban a las mujeres ciertas funciones dentro de la 
estructura social: Xochiquetzal es la diosa joven y hermosa, asociada a la 
luna joven, Tlazoltéotl es la diosa que se asocia a las actividades de la 
mujer madura, también se le relaciona con el tejido y, en la última etapa, 
Toci que es, entre otras cosas, la patrona de las curanderas y parteras, la 
mujer anciana y se le relaciona con la luna vieja. 
 
Pero mencionemos antes algunos detalles de la Coatlicue, esta contiene en su 
centro un cráneo humano, por arriba de él hay cuatro manos formando las 
direcciones del plano horizontal con dos corazones intercalados, quedando 
despejada el área del corazón, el centro. Lleva un collar de manos y 
corazones, garras en lugar de pies y manos pues se alimenta de las 
inmundicias de los hombres, sus pechos cuelgan exhaustos ya que ha nutrido a 
los dioses que son sus hijos y por ello es también Tonantzin o Teteoinan "la 
madre de los dioses" y también es Toci "nuestra abuela", así, sin 
diminutivos59. Una falda de serpientes y mazorcas simboliza, al mismo 
tiempo, lo que repta y lo que asciende, transmutación de energías 
opuestas-complementarias, así como su parte superior conformada precisamente 
por dos cabezas de serpientes encontradas entre sí. Esta característica de 
las dos cabezas de serpientes que emergen de su cuello y se encuentran, le 
dan el nombre, según comenta Séjourné, de Quaxolotl, "la de dos cabezas" o 
"la de cabeza partida"60. Ahora y, dado nuestro recorrido, es imposible no 
señalar la similitud de esta raíz con la de Xolotl, el mellizo de 
Quetzalcóatl, psicopompos y asociado a Mercurio, lo demás va resaltando o 
hablando por si mismo. Hay otras dos serpientes de medio cuerpo que aparecen 
por debajo del cráneo, probablemente son estas las que se enredan alrededor 
de toda su falda. Como vemos hay varios elementos en las tres terceras 
partes del cuerpo que se oponen y se resuelven así mismas por medio de un 
eje, el cual culmina en su parte superior en esas dos enormes cabezas de 
serpientes encontradas. Diosa polifacética con indumentaria imponente, 
síntesis del amor y del rigor, punto de equilibrio de los opuestos, 
magnífica representación de la versatilidad de la Unidad. 
 
Cihuacóatl, la mujer culebra es, como ya dijimos, la patrona de las mujeres 
que mueren en el parto, aunque es más específico el nombre de Cihuapipiltin 
para esta función, en tanto la mujer serpiente, era madre del genero humano 
y daba siempre a luz gemelos61. Tenemos también a Tlazoltéotl, "diosa de las 
inmundicias" que se le representa con una piel humana sobre su cuerpo, tiene 
una venda al parecer de algodón sin hilar que porta en su tocado y una 
mancha negra que le cubre la nariz y la boca, así como constantes contrastes 
de los colores blanco y negro por debajo de sus pies, en el pecho y su 
tocado, nuevamente los opuestos conjugados, representando un punto 
intermedio en la posibilidad del ser. Por debajo de sus enaguas nace o sale 
un hombre sosteniendo un lazo, su hijo es el ya mencionado Centéotl, dios 
del maíz y con esto la simbólica de que en el proceso de putrefacción se 
encuentra contenida la nueva planta, en este caso el maíz, materia por 
cierto de la que está hecho el nuevo hombre. Esta comedora de inmundicias se 
alimenta de los pecados del hombre, procurándoles un nuevo renacer, a esta 
última cualidad de la diosa se le nombra Tlaelquani, en tanto que a 
Tlazoltéotl o Ixcuina se le relaciona más con el acto carnal. Podemos 
mencionar por último a Itzpapálotl que es la mariposa negra, color de 
obsidiana, deidad cazadora que dispara sus flechas a los cuatro rumbos del 
mundo, ella es la que recibirá los huesos que trae Quetzalcóatl de la región 
de los muertos, para infundirles vida. Valga nuevamente la aclaración: todo 
este desdoblamiento de deidades es eso, manifestaciones de una sola energía. 
 
Los dioses del Mictlán son también variados, Mictlantecutli "Señor de los 
muertos" y su pareja Mictecacíhuatl "Señora de los muertos", habitan el 
noveno de los inframundos en un lugar denominado Chicnahuamictlán. Otros 
dioses y diosas de estos sitios son Ixpuzteque "el que tiene el pie roto" y 
su esposa Nezoxochi "la que arroja flores". O está Nextepeua "el que riega 
ceniza" con su esposa Micapetlacalli "caja de muerto", o bien otra pareja 
Tzontémoc "el que cayó de cabeza" con su mujer Chalmecacíhuatl "la 
sacrificadora". Estos son sólo algunos de los númenes bien identificados del 
Mictlán, había muchos otros casi como formas de morir existen. 
 
 
 
* 
*    * 
 
 
"Levantáos hija mía, y componéos, id a aquel buen lugar que es la casa de 
vuestro padre y madre el sol, que allí todos están regocijados y contentos y 
gozosos; idos, hija mía, para vuestro padre el sol y (que) os lleven sus 
hermanas, las mujeres celestiales, las cuales siempre están contentas y 
regocijadas y llenas de gozo con el mismo sol, a quien ellas regocijan y dan 
placer, el cual es madre y padre nuestro..." 
 
Fray Bernardino de Sahagún, Historia General de las cosas de la Nueva 
España. 
 
 
 
Hemos visto aunque muy someramente la visión sagrada de los dioses, hombres 
y mujeres, en su proceso interno; la otra, la externa aunque no divorciada y 
de como encarnaban las tareas cotidianas nos los muestra, entre otros, Fray 
Bernardino de Sahagún, en su capítulo XVIII de su libro VI que se refiere 
particularmente a cómo un padre le habla a su hija: "Tú hija mía, preciosa 
como cuenta de oro y como pluma rica, salida de mis entrañas, a quien yo 
engendré y que eres mi sangre y mi imagen, que estas aquí presente, oye con 
atención lo que te quiero decir: [...] Ve aquí la regla que has de guardar 
para vivir bien en este mundo, entre la gente que en él vive, mira que eres 
mujer, nota lo que has de hacer de noche y de día, debes orar muchas veces y 
suspirar al dios invisible e impalpable, que se llama Yoalli Ehécatl; 
demándale con clamores y puesta en cruz en el secreto de tu cama y de tu 
recogimiento [...] presumirás de la rodela, como los buenos soldados; y si 
por ventura ya fueres diestra en tu oficio como el soldado en el ejercicio 
de la guerra, entonces, donde estuvieres, acordarse han de nosotros y nos 
bendecirán y honrarán por tu causa; y si por ventura no hicieres nada bien 
de lo que has de hacer, maltratarte han, pelearte han, y por ti se dirá que 
con dificultad te lavarás, o que no tendrás tiempo de rascarte la cabeza. De 
estas dos cosas solo dios sabe cual te ha de caber, y cual de ellas te 
tiene, o que siendo diligente y sabia en tu oficio seas amada y tenida, o 
que siendo perezosa, y negligente y boba, seas maltratada y aborrecida [más 
adelante la madre dirá, capítulo XIX:] yo y tu padre somos los que te 
engendramos, madre y padre, y ahora te hablamos doctrinándote. Mira que 
tomes nuestras palabras y las guardes en tu pecho: mira que tus vestidos 
sean honestos y como conviene; mira que no te atavíes con cosas curiosas y 
muy labradas, porque eso significa fantasía y poco seso y locura. [...] y 
cuando hables, no te apresurarás en el hablar, [...] no seas curiosa en tus 
palabras. [...] cuando fueres por la calle no vayas mirando acá ni acullá, 
ni volviendo la cabeza a mirar a una parte ni a otra, [...] Acá en este 
mundo vamos por un camino muy angosto y muy alto y muy peligroso, [...] y si 
te desviares del camino hacia la una o hacia la otra, caerás en aquel 
profundo."62  
 
Miguel León Portilla retoma del códice Matritense y comenta que: "La mujer 
ya lograda,/en la que se ponen los ojos,/digna, no es objeto de 
diversión,/la feminidad está en su rostro./Trabaja, no se está 
ociosa,/emprende cosas, tiene ánimo. La mujer adulta de mala 
condición:/lleva una vida inútil,/dispuesta a los placeres, lasciva./Obra 
como mujer pública, no sosiega,/no reposa, anda vestida con vanidad,/bebe 
casi hasta morir, anda embriagada. [...] La buena curandera:/cura a la 
gente, la ayuda,/la hace levantarse,/les templa el cuerpo, los hace 
convalecer,/cubre con cenizas [las heridas] , cura, remedia,/hace punciones, 
hace sangrar, cose,/purga a la gente, le da remedios.../La mala 
curandera:/tiene sus tradiciones, las guarda,/tiene sus semillas, sus polvos 
de semilla,/posee sus hechizos, sus flores,/es como nagual, hechicera,/da 
falsos remedios,/mata con ellos,/empeora a la gente,/la pone en peligro,/la 
hace enfermarse, le da muerte,/se burla de la gente, le es afrenta..."63 
 
Más adelante el mismo autor retoma, de Fray Bernardino de Sahagún, la 
siguiente larga relación de la ahuiani, es decir la alegradora: "La 
alegradora: mujer ya perdida, [...] mujer de muchos meneos, 
desvergonzada,/vida de comezón, rostro echado a perder,/[...] es 
presuntuosa, como las flores se yergue,/[...] Se baña, toma baños de 
temascal,/con frecuencia se lava y se unge,/ sin cesar se perfuma,/[...] 
anda embriagada,/fuera de sí,como si estuviera pariendo,/[...] se ríe, hace 
burlas,/siempre anda sonriendo,/sin rumbo camina,/por todas partes sin 
rumbo,/no se está quieta, no conoce el reposo,/su corazón está siempre de 
huida,/palpitante su corazón./Sigue el camino ancho, /[...] rostro 
fingido,/con las manos hace señas,/con los ojos llama,/hace ojos, hace 
guiños,/con las manos llama, /[...] hace monerías, muestra sus gracias./Está 
embriagada, fuera de sí, /[...] se hace deseable, se hace apetecer,/anda 
haciéndose desear, hace que la busquen,/se anda ofreciendo..."64 
 
A pesar de, cómo hemos anotado, en los tiempos de la ciudad de 
México-Tenochtitlan ya se marcaba claramente una decadencia esto no debe 
hacernos olvidar que a diferencia de la época actual, era mucho más cercana 
y cotidiana una actitud consagrada a los dioses en el actuar e insistiremos, 
estas citas ciertamente muestran un aspecto de la mujer en su lado más 
externo; sin embargo no sería prudente que esto nos hiciera pensar o 
"codificar" que estos preceptos se deben de interpretar en base a un 
"códice", o mejor dicho, catálogo moderno y suponer todo desde una óptica de 
los valores actuales, tan contingentes y "a la moda". 
 
Rescatemos sin embargo los conceptos que rodeaban la vida diaria de la 
mujer, estos no solo eran externos, implicaban una constante relación con 
sus dioses y el cómo establecían una forma de vida vinculada directamente 
con su designio y por ende con su destino después de la vida o la entrada al 
cambio de la manifestación, aunque no solo por esto, y mucho menos esto debe 
de llevarnos, como se pudiera cómodamente pensar, a actuar de acuerdo a una 
moral religiosa como en la que se vive actualmente. 
 
La mujer de aquellos tiempos compartía, con la de estos tiempos, un mundo 
dominado por contingencias que la llevaban a discriminaciones y a arduos 
procesos, más que en el hombre, por su encuentro con la iniciación. Arduas 
batallas no sólo en lo interno ­ como todos ­ sino marcadamente en lo 
externo conforme se iba o se va desarrollando el constante devenir de los 
tiempos. Finalmente abordaremos el último apartado de nuestro escrito con un 
relato, un mito. 
 
 
 
* 
*    * 
 
 
Copil, ­ hijo de Malinalxóchitl hermana de Huitzilopochtli ­ y que fue 
abandonado por los mexicas a medio camino, encontró a su tío en la cima del 
cerro Tepetzinco, queriéndolo destruir por haber abandonado a su madre 
tiempo atrás65; sin embargo Huitzilopochtli rápidamente lo degolló, le abrió 
el pecho y tomo su corazón. La cabeza de Copil ­ copilli diadema o corona ­, 
quedó en Tepetzinco, al oriente del Valle de México, lugar nombrado ahora 
como Acopilco "aguas de Copil"; en tanto Huitzilopochtli entregó el corazón 
al sacerdote Cuauhtlequetzqui , quien lo colocó entre un carrizal en una 
roca en el tular en donde había un petate sobre el cual descansara 
Quetzalcóatl antes de partir. Ciertamente los mexicas eran el pueblo del 
Sol66, el cual no puede ser sin su contrabalanza. Diadema de estas culturas: 
del corazón de Copil ­ de la corona ­ brotó un nopal ­ un eje ­ el cual a su 
vez está fundamentado en la piedra. En ese nopal se posará un águila ­ lo 
que vuela ­ devorando a una serpiente ­ lo que repta ­ La piedra de 
fundamento contiene a su vez a siete cuevas67, por debajo de esa piedra o 
cueva manan dos corrientes de agua, una azul y otra roja, ­ agua o río con 
estos colores que se encuentra entre los olmecas, mayas, toltecas, mexicas, 
entre otras. Acontecimiento todo que reposa en una isla situada en medio de 
un lago, el lago de la Luna, el Meztliapan (nótese la similitud en su raíz 
con México y mexicas) o Meztli Apan "agua de la luna"68. Del corazón, 
quauhhnoctli "tuna de águila" del primer sacrificado, un quauhtécatl 
"habitante del lugar del águila" brota el árbol sagrado de la vida y la 
muerte, que representa el lugar de espinas y frutos, es decir, el 
Huitztlampa, al mismo tiempo del conjunto de este simbolismo surge también, 
simultáneamente el "nopal con tuna" o "tuna dura", la tuna roja que es 
reflejo del sol en la tierra, es tenochtli, "árbol del sol", y es 
Tenochtitlan "cerca del nopal de las tunas rojas." Cerca del corazón del 
sol, que surge de esos frutos del nopal que se identifican con los 
corazones, con los colores verde del nopal, rojo de la tuna y blanco 
contenido en las pequeñas virutas de la tuna. Es decir, todas estas energías 
dieron lugar y posibilidad al nacimiento de un nuevo pueblo formado en dos 
ciudades, la México-Tenochtitlan que es la tierra del Sol y la 
México-Tlatelolco, lugar al norte y consagrada al conocimiento la cual 
observa el reflejo de los astros en las aguas, tal cual otros pueblos en 
profunda meditación por y de los astros. Tierra, piedra, laguna, nopal, 
corazón e isla hacia donde saliera la peregrinación, partiendo 
mitológicamente de la Tierra Blanca rodeada por el agua, del legendario 
Aztlán, lugar de donde venimos todos los que hemos nacido en estas tierras y 
todos aquellos que comparten un sólo origen sabiéndose uno con el Ser. 
Tlacatle, Tloque Nahuaque, Ipalnemohuani, Yohualli-Ehécatl, Moyocoyatzin, 
Hanub Ku; ha descendido, nunca ha partido, toca el turno del camino de 
retorno, el de ascenso, al cual no es necesario dar pasos literales y sí, en 
cambio, todos aquellos que por mencionarlo de alguna manera sean los de 
inicio o iniciación. 
 
 
 
  
NOTAS 
42    "Ometéotl, Dios uno y dual como el andrógino primordial platónico, el 
hermafrodita alquímico, la esfera ideal pitagórica, o las dos mitades del 
huevo del mundo egipcio e hindú, permanece impasible mientras se alternan 
estas dos energías, emanadas, sin embargo de su cuerpo increado que no se 
inmuta ni transforma..." Federico González,op. cit., p 117. 
43    Federico González, op. cit., p. 73. 
44    idem. p. 47. 
45    Iztaccíhuatl es el nombre de uno de los tres volcanes más elevados de 
los Valles del México central y significa "la mujer dormida" o de blanco, 
otra montaña sagrada que domina estos valles se encuentra a su lado, el 
Popocatépetl "volcán humeante", activo todavía hoy en día. 
46     
Sahagún comenta que entre los aztecas había una estirpe de personajes que se 
reconocían así mismo con ciertos saludos y palabras, externamente estas eran 
algo así como "señor hermano mayor" o "señor hermano menor"; y en su habla 
había juramento cuando decían "en verdad, así sea, es así, está averiguado", 
entre otros. Este relator nos comenta que estos toltecas conocían de las 
hierbas, eran médicos, astrólogos, utilizaban y trabajaban las plumas y 
piedras, "conocían todos los oficios y en todo eran únicos y primos 
oficiales, porque eran pintores, lapidarios, carpinteros, albañiles, 
encaladores, oficiales de pluma, oficiales de loza, hilanderas y tejedoras 
(...) eran buenos danzantes y gustaban del canto, (...) Adoraban a un solo 
señor que tenían por dios, el cual le llamaban Quetzalcóatl, cuyo sacerdote 
tenía el mismo nombre" Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las 
cosas de Nueva España, México, Editorial Porrúa, décima edición, 1999, pp. 
597-598. 
 
Este mismo autor anota que precisamente este dios central para los toltecas, 
entre otros pueblos, encumbraba y daba nombre a un cargo sacerdotal en 
compañía de otro dios que encontramos igualmente en variadas culturas 
mesoamericanas, nos referimos a Tlaloc, y que, dentro del pueblo mexica este 
cargo podría traducirse como "Serpiente Emplumada Tlaloc Sacerdote", es 
decir Quetzalcóatl Tlaloc Tlamacazqui. 
 
47     
Este dios es, como hemos venido comentando, un ejemplo de cómo se reúnen 
varios aspectos en una sola deidad, y que según sus atribuciones se le va a 
conocer como Ehécatl "señor del viento", Tlahuizcalpantecutli "señor de la 
aurora" o "señor de la casa del alba", Ce Acatl, Xolotl, Kukulkán y Gukumatz 
o Gucumatz. Estos últimos entre los Mayas con el mismo significado: 
"Serpiente Emplumada", los quichés lo siguen nombrando Q´ucumatz. 
Ampliaremos que Ce Acatl también significa "1 caña" esto es igual alaño de 
1519 para el calendario actual, es decir, el año en que desembarcan los 
españoles por la Vera Cruz. 
 
48    "La presentación plana de la pirámide llama la atención sobre otro 
símbolo muy frecuente en la tradición sagrada mexicana: la cruz en equis o 
de San Andrés. Este glifo está representado varias veces relacionado con la 
dimensión de lo 'terrestre' y lo 'manifestado". Agnese Sartori,Simbólica de 
la Tradición precolombina, en Revista SYMBOLOS, número 7, solsticio de 
invierno 93-verano 94, p.64. Agregaremos que las primeras representaciones 
de esta cruz se encuentran entre los Olmecas que como para otras culturas 
tradicionales era concebida, aunque no sólo, como la superficie de la tierra 
con sus cuatro puntos cardinales y el centro como eje del mundo. También 
este simbolismo nos habla del tiempo dividido a partir del cuaternario, de 
las estaciones del año y del transcurrir del sol, de los tiempos propicios 
para esperar las etapas agrícolas y las fases de la luna, de las edades del 
hombre, los grandes ciclos de la humanidad y de la resolución de las 
oposiciones entre un eje y otro o en un mismo eje. Para una mayor 
profundidad de este simbolismo recomendamos el libro de René Guénon, El 
simbolismo de la cruz, editorial Obelisco, Madrid. 
49    Yólotl González nos recuerda una similitud con la concepción 
cosmogónica tibetana en donde Yama, dios de la muerte, también ocupa un 
lugar en el cielo, op. cit., p. 29. 
50    Debemos anotar la similitud, según nos recuerda Federico González, con 
la raíz yollotl en náhuatl, que significa corazón o interior, así como 
palabras alternas o derivadas de esta. Yollo: hábil, inteligente, que tiene 
buena memoria. Yollocalli: interior, seno, entrañas. Uei yollocayotl: valor, 
osadía, grandeza de alma. Y agregamos el significado ya anotado de 
Tepeyóllotl, "el corazón de la montaña." Para más detalles remitimos al 
lector a la ya citada obra del autor en supágina 128 y siguientes. Miguel 
León-Portilla nos comenta que in ixtli, in yóllotl significa "en el rostro, 
en el corazón" y que corazón se deriva de la misma raíz que oll-in 
"movimiento", yóll-otl da la idea de "movilidad", "la movilidad de cada 
quien", desde su corazón op. cit. p. 149. 
51    Sin lugar a dudas que estamos ante uno de los dioses que nos ofrece 
gran cantidad de analogías para con otras culturas. Para las relaciones que 
mencionaremos y otras más v. Federico González, op. cit. en particular el 
capítulo XII"Energías descendentes y ascendentes". 
52    Sobre su función de psicopompos podemos agregar que el muerto tenía 
que cruzar las aguas del río (las aguas inferiores) Chicnahuapan es decir 
"nueve aguas", que corrían por debajo de la tierra de occidente a oriente, 
conectando con las aguas del mar superior. Para llevar a cabo este cruce se 
sacrificaba al perro y se enterraba con el muerto, el perro posteriormente 
lo cargaba en su lomo y lo transportaba por sobre las aguas hasta llevarlo 
salvo a la otra orilla. 
53    Federico González, op. cit. p. 138. 
54    El lado de Huitzilopochtli es la "imagen del sol ascendente (de la 
tierra al cielo), del cenit, del sur y el mediodía, y otro a Tlaloc (...) 
dios de la lluvia, ligado al trueno, al relámpago, el rayo y el agua, deidad 
descendente (del cielo a la tierra), emparentada con los dioses de la 
fecundidad y la luna, númenes de la vegetación y la generación que sólo son 
posibles cuando las energías del sol y la lluvia ­ascendentes y 
descendentes­, del cielo y de la tierra, del águila y la serpiente se unen 
sin exclusión", Federico González,op. cit. p. 163. La imagen que ofrece la 
simbólica del Templo Mayor es asombrosa en significados, el intercambio de 
energías entre estos dos númenes nos hace pensar la relación que más 
adelante veremos con el encuentro entre las aguas y el fuego 
(atl-tlachinolli). Atl el agua, lo que fructifica y hace crecer, 
tlachinolli, lo incendiado, el fuego y la fuerza del sol, a este último 
corresponde Huitzilopochtli que es el númen joven, expansivo, hijo de 
Tlaloc, este último dios antiquísimo que otorga formas y concede a su hijo 
asentarse en esas tierras. Huitzilopochtli dios solar y Tlaloc de la lluvia 
en un ir y venir continuo por ese eje, ¿acaso no recuerdan la imagen del 
fuego líquido o agua ígnea, que no es otra que el argent-vif o el azogue de 
los alquimistas? Diríamos que a pesar "de los usos y costumbres" que ya se 
vivían en esta última etapa, los símbolos estaban ahí y hablaban por sí 
mismos. 
55    Este nombre es el de la Malinche, ya hemos mencionado más atrás su 
relación con una montaña sagrada ubicada en el estado de Tlaxcala. 
56    Yólotl González, op. cit. pp. 148-150. Esta misma autora relaciona a 
Xolotl con un ritual en donde las direcciones determinaran los límites para 
fundar una ciudad, esta deidad subía a lo alto de una montaña y desde ahí 
arrojaba cuatro flechas hacia las cuatro direcciones del mundo, las flechas 
marcaban el área que comprendería los rumbos de la ciudad, que no eran, sino 
un reflejo de los rumbos del cosmos. Y es por cierto esta autora la que 
refiere claramente a Xolotl, gemelo de Quetzalcóatl, con el planeta 
Mercurio. 
57    Aclaremos que es común encontrar este vocablo compuesto de 
México-Tenochtitlan, esto se hace para distinguirla de la ciudad cercana 
México-Tlatelolco, ya que en 1337 ­ casi recién fundada la primera ­ se 
produjo una separación de algunos inconformes con el reparto del territorio, 
trasladándose hacia las islas del norte y fundando así Tlatelolco, lugar 
predestinado al estudio de los astros y de los códices. 
58    Tlaltecutli o Tlaltecuhtli, es el "centro de la tierra", tlalli. 
Tezcatlipoca y Ehécatl Quetzalcóatl entraron por su ombligo, xitle, asociado 
también al templo de Mictlantecutli o Mictlantecuhtli que se llama Tlalxico 
"ombligo de la tierra" que era una gran cueva ? y ahí adentro formaron el 
cielo. Entraron a la montaña ? de donde emanan las aguas, tanto superiores 
como inferiores, para separar así la tierra de las aguas o los distintos 
planos o mundos. Ilhuícatl, es un vocablo nahuatl para referirse al cielo, 
pero con esta misma palabra se designaba a la vasta extensión del océano 
(las aguas superiores y las aguas inferiores). Al techo de las 
construcciones también se le llama Ilhuícatl. 
59    En el Tepeyac o Tepeyacac "en la punta de los cerros", se encontraba 
el sitio de la madre de los dioses, Tonantzin o Teteo Innan, lugar que con 
el devenir de nuestra espiral que hemos tratado de seguir, parece que llega 
o da la luz plana del ocaso del día para entregarse a un simbolismo 
exotérico, aunque significativo y relevante, la Virgen de Guadalupe, la 
Virgen morena. Tlazoltéotl es la diosa tierra, venerada en la huasteca del 
golfo de México y que después se le asoció a Teteo Innan, recordemos que 
Tepeyollotl o Tepeyollotli, otro atributo de esta misma energía, fue la 
deidad consagrada a la tierra, en particular a las cuevas, se le llamaba, 
como se ha dicho ya "corazón de las montañas", que después se asoció a 
Tezcatlipoca; al parecer y en cierto sentido, esto pasó a ser dominio 
exterior, quedando otro interior hoy día con los, por llamarlos de alguna 
manera, "discípulos internos" de Quetzalcóatl, es decir, los que en su 
interno operan el cambio. 
60    En Pensamiento y religión en el México Antiguo, p. 177. 
61    Hemos comentado que había sacerdotes que llevaban ese cargo de 
Cihuacóatl con injerencias en asuntos administrativos, hacendarios y 
judiciales, he incluso Tlacaéletl o Tlacaélel tuvo este cargo después de su 
victoria sobre los de Azcapotzalco, aunque esto claro corresponde a otro 
nivel de realidad mucho más externa y contingente. 
62    Fray Bernardino de Sahagún, op. cit., pp. 345-352. 
63    Miguel León-Portilla. Toltecáyotl, aspectos de la cultura náhuatl. 
México, FCE, 1980, pp. 305-307. 
64    idem. pp. 402-404. 
65    El relato de esta peregrinación es sumamente rico en diversos 
aspectos, comentaremos sólo que esta diosa ya estaba ubicada en Malinalco 
cuando esto aconteció y que hubo seis momentos de divisiones internas entre 
los aztecas durante su peregrinaje, la tercera fue precisamente el abandono 
de Malinalxóchitl (perteneciente al calpulli de Chalman), otro relato que 
apuntamos atrás fue cuando Coyolxauhqui (perteneciente al mismo calpulli que 
Huitzilopochtli, Huitznáhuac) quiso derrotar en el cerro de Coatepec a su 
hermano el sol cuando este nació, fue la quinta disputa. Vendrá la expulsión 
de Tizaapan por parte de los de Culhuacán, después de veinticinco años de 
asentamiento mexica, por haber matado en una ceremonia a la hija de 
Achitómetl, jerarca de Culhuacán, para luego acontecer este relato, el que 
estamos apuntando en el cuerpo del texto y que es la sexta disputa para así 
encontrar la señal que su númen protector les había prometido, asentando la 
ciudad de Tenochtitlan en un año dos caña, 1325 dC. 
66    El sol visible, Tonatiuh, tiene variadas formas y nombres según su 
momento del día, por las mañanas al ascender es Cuahtlehuanitl "águila 
ascendente", por las tardes al descender es Cuauhtémoc "águila que cae" ­ 
nombre como sabemos del último emperador mexica. La raíz tona significa 
calor, energía y vida, itonal es "su alma", tonalli "su destino" y 
tonalpohualli el libro de los destinos; sin embargo un exceso de esta 
energía podía provocar la muerte, tonamiqui, "muerte por calor". Un signo 
relacionado con el sol es el de ollin, que es un ojo al centro del que salen 
rayos, tiene cuatro radios y varias representaciones, una de ellas se 
encuentra en el cuenco de la urna o vasija del águila, cuahxicalli, en donde 
se depositaban los corazones ofrecidos al sol, el cuahpiaztli "carrizo del 
águila" era con lo que se sacaba la sangre del hueco dejado por el corazón. 
67    El lugar de las siete cuevas, es Chicomoztoc, de donde parten los 
siete pueblos: xochimilcas, chalcas, tlaxcaltecas, tepenacas, tlahuicas, 
acolhuas y aztecas. De esta cueva previó, nacieron 1,600 deidades al caer un 
pedernal del cielo y abrir la roca provocando la salida de los dioses. 
68    Un aspecto poco conocido de Huitzilopochtli que nos señala Kirchhoff 
es que se llamaba así mismo: "yo soy la luna", o sea Tecciztecatl, nombre 
antiguo de la luna, calendáricamente es miquiztli "muerte", que confirma a 
este dios en su asociación con la muerte... "por mi cuenta, me permito 
añadir que este dios tenía como nombre calendárico ceteopacitl ­literalmente 
'uno piedra', pero metafóricamente es 'uno cuchillo de obsidiana', y por 
extensión cuchillo de sacrificio­", Lina Odena Güemes, en "Paul Kirchhoff y 
la historia antigua de México", Revista de Arqueología Mexicana, Vol. IV, 
número 20, julio-agosto de 1996, p.64. Laurette Séjourné nos comenta que 
Tecciztecatl antigua deidad relacionada con la luna y la procreación, en el 
códice Borgia se le vincula con el sexto día que está regido por esta diosa 
o dios que, entre otros símbolos, se le asocia también con el caracol marino 
y agregamos, mismo que encontramos, nada menos que como un símbolo 
fundamental ¡de Quetzalcóatl! v. El pensamiento náhuatl cifrado por los 
calendarios, México, Siglo XXI, 1981. Y finalmente, Doris Hayden comenta que 
Huitzilopochtli no tenía representación en la iconografía anterior a la 
mexica, de hecho nos dice, no era el dios de la guerra para los mexicas 
fundadores. 
 
  
Fuente: 
http://www.geocities.com/Athens/Atrium/9449/florycanto2.htm 
 
 
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