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| Asunto: | [redanahuak] La gesta de CINDY SHEENAN, madre de un soldado muerto en Iraq, podria marcar el principio del fin de la invasion | | Fecha: | Sabado, 27 de Agosto, 2005 13:34:02 (-0500) | | Autor: | Red ANAHUAK <redanahuak @...............mx>
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r e d a n á h u a k
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From: Altercom <redaccion@...>
Date: Fri, 26 Aug 2005 20:16:40 +0200 (CEST)
Subject: [Altercom] MADRE CORAJE DE EU MARCA FIN DE GUERRA CONTRA IRAK.
La gesta de CINDY SHEENAN, madre de un soldado muerto en Iraq, podría
marcar el principio del fin de la invasion
INCONTENIBLE EN EEUU LA CAÍDA DEL APOYO A LA GUERRA CONTRA IRAQ
ALTERCOM
DAVIS BROOKS, LA JORNADA.* <#auteur997>
Tal vez el 6 de agosto marcará el inicio del fin de la guerra en Irak. Ese
día llegó Cindy Sheehan, madre de un soldado muerto en Irak, a las afueras
del rancho del presidente George W. Bush, con la intención de preguntarle
cara a cara la razón por la cual murió su hijo en una guerra fabricada
contra un enemigo que no tuvo nada que ver con el 11 de septiembre.
México DF (México) - 26 de agosto de 2005
Tal vez el 6 de agosto marcará el inicio del fin de la guerra en Irak. Ese
día llegó Cindy Sheehan, madre de un soldado muerto en Irak, a las afueras
del rancho del presidente George W. Bush, con la intención de preguntarle
cara a cara la razón por la cual murió su hijo en una guerra fabricada
contra un enemigo que no tuvo nada que ver con el 11 de septiembre.
Las encuestas continúan registrando un desplome en el apoyo popular a esta
guerra, con mayorías opinando que fue un error y que la invasión y ocupación
no valen la pena. Peor aún, se profundiza la ruptura entre la cúpula
política estadunidense y varios legisladores -incluidos republicanos- que
proclaman en estos días que esta aventura se parece cada vez más a Vietnam y
que es hora de trazar una estrategia para salirse de este conflicto.
La escena que provocó Sheehan al iniciar su vigilia en Crawford, Texas, fue
el mensaje: mientras el presidente estaba de vacaciones, un ejército de
voluntarios, la mayoría pobres, morían en Irak, o sea, el sacrificio
nacional en esta aventura bélica es injusto, y los ricos se benefician
mientras los demás dan la sangre. Sheehan ha perforado la burbuja
presidencial, y el mandatario y su gente no han logrado pasar un solo día
desde su llegada a Crawford sin tener que reconocer su presencia.
Bush ha tenido que responder preguntas sobre ella en sus pequeñas escapadas
del rancho -sea en Idaho o Utah esta semana-; el secretario de Defensa
Donald Rumsfeld se vio obligado a responder sobre el mismo tema en su
conferencia de prensa en Washington, y lo mismo ha ocurrido con otros altos
funcionarios del gobierno.
Hoy Sheehan interrumpió nuevamente la siesta presidencial declarando, en un
mensaje reportado por AlterNet: «Daría todo lo que tengo, tendré o he
tenido por dar un último vistazo a mi hijo... ¿Cómo se atreve Bush a irse de
vacaciones y vivir una vida normal cuando ha arruinado la mía con sus
mentiras? ¿Cómo se atreve a descansar cinco semanas cuando está librando una
guerra devastadora e innecesaria?»
Así, durante más de dos semanas, Bush y su equipo no han logrado liberarse
del fantasma de Casey Sheehan, hijo de Cindy, muerto en Irak el 4 de abril
de 2004, y han interrumpido sus vacaciones de cinco semanas. Por cierto, se
trata del presidente más descansado de la historia estadunidense, como
señala la columnista Maureen Dowd del New York Times, con 339 días de
descanso en su rancho, casi un año de los cinco que ha residido en la Casa
Blanca.
Esto en un país donde la mayoría de los ciudadanos disfruta menos días de
descanso que el resto del mundo desarrollado, en promedio 13 a 16 días al
año. Mientras tanto, los estadunidenses muertos en Irak y Afganistán están
por sobrepasar la cifra de 2 mil, y precisamente durante estas vacaciones
presidenciales han ocurrido algunos de los peores incidentes mortales.
Fue apenas esta semana cuando por fin Bush decidió abordar el tema de los
fantasmas y reconocer en un discurso en Utah el dolor de las familias de los
soldados caídos. «Les debemos algo» a los que han caído en la guerra en
Irak, dijo, y afirmó que «completaremos la tarea por la cual dieron sus
vidas». Para los críticos esto ya es demasiado: la matanza tiene que seguir
en nombre de los muertos, o sea, la muerte ya se justifica a sí misma.
El New York Times opinó en su editorial de hoy: Bush «dijo precisamente lo
que no debía. En un discurso que repetidamente invocó al 11 de septiembre
-el día en que terroristas con ningún vínculo discernible de cualquier tipo
con Irak atacaron objetivos en terreno estadunidense-, Bush ofreció una
nueva razón para permanecer en este curso: para mantener la fe con los
hombres y mujeres que han muerto en la guerra... Las familias de los muertos
no desean eso, como tampoco desean ver morir más soldados porque los
políticos no soportan admitir que enviaron fuerzas estadunidenses a la
guerra por error».
Los argumentos oficiales ya no logran convencer; más bien, según las
encuestas, nutren las dudas populares sobre la guerra y minan la
credibilidad tanto del presidente como de los militares. Esta impaciencia y
desencanto se transmite ya a la clase política, y cada vez más legisladores,
demócratas y republicanos, reconocen que sus bases electorales están más
ansiosas por la situación. El senador republicano Chuck Hagel, de Nebraska,
condecorado veterano de la guerra de Vietnam, expresó en entrevistas de
televisión el domingo que Estados Unidos necesitaba desarrollar una
estrategia de salida de Irak, ya que mantener el curso actual podría crear
otro Vietnam.
«Tenemos que empezar a ver cómo salirnos de ahí. Creo que nuestro
involucramiento ha desestabilizado a Medio Oriente, y mientras más tiempo
permanezcamos ahí, creo que continuará la desestabilización», afirmó Hagel
en el programa noticioso This Week de la cadena ABC.
Hagel advirtió: «estamos encadenados a un problema empantanado que no es tan
distinto a Vietnam. Mientras más tiempo estemos ahí, más problemas
tendremos», afirmó.
El frente doméstico siempre ha sido de gran preocupación para los
presidentes estadunidenses en tiempos de guerra, sobre todo después de la
experiencia de Vietnam, y toda estrategia bélica está diseñada tanto para el
teatro de guerra como para mantener el apoyo, o por lo menos el control, del
pueblo estadunidense.
Por eso hubo una orden presidencial de prohibir la trasmisión de fotos de la
llegada de ataúdes de soldados muertos en Irak y Afganistán, el control de
las imágenes de televisión en zonas de combate, y la ausencia presidencial
en ceremonias fúnebres, y más. La crítica también es controlada dentro del
frente interno por medio de varias tácticas, desde intensas campañas de
propaganda para promover el patriotismo, cuestionar la lealtad de todo
crítico al país y, por supuesto, ataques concertados para destruir la imagen
pública de figuras potencialmente peligrosas, particularmente disidentes.
Entre las víctimas de esta última táctica está Richard Clarke, el ex zar
antiterrorista; el soldado que se atrevió a cuestionar a Rumsfeld en Irak, o
el ex embajador Joseph Wilson; también John Kerry, el senador Max Cleland y
hasta John McCain (tres héroes condecorados en Vietnam).
La descalificación como táctica
Por cierto, la misma táctica se emplea contra Cindy Sheehan: medios leales
al presidente y otras organizaciones han difundido versiones sobre la
separación de su marido, sus vínculos con grupos antiguerra, sus enfurecidos
suegros republicanos, y han cuestionado su estabilidad mental. Aunque estas
tácticas habían sido muy efectivas, en los últimos meses lo han sido cada
vez menos y todo indica que en el caso de Sheehan no sólo están fracasando,
sino se están revirtiendo en contra de la Casa Blanca.
«A nadie debería sorprender que cuando estas madres y familias que han
perdido a sus seres queridos en Irak se presentan para cuestionar al
Presidente, la Casa Blanca responde no con el respeto que merecen, sino con
ataques odiosos y calumnias», declaró el ex embajador Joseph Wilson, quien
sostiene que el gobierno de Bush reveló a propósito la identidad de su
esposa como agente de la CIA en venganza por sus críticas de la
justificación de la guerra contra Irak.
«Pero ya basta. El nuestro es un gobierno del pueblo, por el pueblo y para
el pueblo; y el pueblo a nombre de Cindy Sheehan tiene razón en demandar
cuentas por la tragedia impuesta sobre nuestra gran nación por este
gobierno. Calumniarla en lugar de escucharla es antiestadunidense y
antidemocrático».
Pero ya no sólo se trata de Sheehan, sino que durante dos semanas siguen
llegando más padres de hijos muertos en Irak al ³Campamento Casey² a las
afueras del rancho presidencial, y por cientos de puntos a lo largo del país
están brotando actos de protesta en solidaridad con los de Crawford.
No cabe duda que varios en la Casa Blanca sintieron un poco de alivio hace
unos días, cuando Sheehan abandonó el campamento al ser informada de que su
madre había enfermado. Pero hoy hubo malas noticias: Sheehan anunció que
volvía. «Estoy regresando por mi hijo. Mientras en Crawford permanezca el
presidente que lo envió a morir en una guerra sin sentido, ahí es donde debo
estar.»
Reiteró que continúa con su misión de ver al Presidente y preguntarle por
cuál causa dio la vida su hijo. «La respuesta a esa pregunta no me
regresará a mi hijo, pero podría detener más muertes sin sentido, ya que
ahora ninguna muerte tiene sentido, y la vasta mayoría de nuestro país lo
sabe. Entonces ¿por qué deben morir más jóvenes? ¿Y por qué más padres
tienen que perder a sus hijos y vivir el resto de sus vidas con este pesar
inaguantable?» , declaró Sheehan en un mensaje transmitido hoy por el sitio
de Internet del Huffington Post.
Ahí la esperan otras madres, como en otras partes del país, con las mismas
preguntas. Como señala el historiador Christian Appy, los sacrificios en
esta guerra, al igual que la de Vietnam, son pagados desproporcionadamente
por la clase obrera. «Soldados, veteranos, y sus familias, como ocurrió a
principios de los 70, una vez más han pasado al frente de una lucha
creciente y desde abajo para dar fin a una guerra impopular. La apasionada
oposición de Cindy Sheehan a esta guerra no sólo ha obtenido extraordinaria
atención de los medios, sino parece haber encendido un derrame genuino de
apoyo popular» , comentó Appy en TomDispatch.com
Podría ser, como dice el veterano comentarista Frank Rich, del New York
Times, que «esta Casa Blanca ya no tiene más control sobre la insurgencia en
casa que el que tiene sobre la de Irak».
Altercom
Davis Brooks, La Jornada.
Periodista e investigador de La Jornada, México
www.jornada.unam.mx
www.altercom.org/article6907.html <http://www.altercom.org/article6907.html
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