| Asunto: | [redanahuak] Criar a los Hijos, una Maravillosa Tarea / Esther Morales | | Fecha: | Domingo, 4 de Diciembre, 2005 01:12:39 (-0600) | | Autor: | Ricardo Ocampo <redanahuak @...............mx>
|
CRIAR A LOS HIJOS, UNA MARAVILLOSA TAREA
Esther Morales
La crianza de nuestros hijos es una tarea maravillosa y altamente relevante,
que nos pone a prueba como personas y que determinará sin lugar a dudas, el
tipo de ser humano que será nuestro hijo(a) en el futuro. En el transcurso
del tiempo, nosotros también maduramos y crecemos y además podemos entender
que cualquier esfuerzo por ser mejores padres, beneficiará a estos pequeños
seres que la vida nos ha entregado.
Múltiples sensaciones, emociones y sentimientos nuevos acompañan el proceso
de crianza. Debemos activar simples y complejos patrones de conducta, que
nadie nos ha enseñado y enfrentamos con agrado y placer, pero también con
temor e inseguridad, nuestros primeros pasos en esta tarea vital. Es
importante saber que tanto el padre como la madre, deben enfrentar
asociados, esta mutua responsabilidad.
Los padres son vistos sólo como proveedores y a menudo mantenidos al margen
de la crianza, con el argumento de que carecen del ³instinto maternal², que
es considerado una cualidad innata de las madres, a las que se supone más
sensitivas frente a las necesidades de los bebés. Sin embargo, los
especialistas aseguran que los padres y las madres, tienen una capacidad
similar de mantener una interacción afectiva con sus hijos. Los niños
también son sensibles hacia sus padres y necesitan del buen estado anímico
de ambos, para su correcto desarrollo emocional.
En el transcurso de sus vidas, los niños que cuentan con un papá activamente
involucrado en su crianza, suelen desempeñarse mejor en varios aspectos del
desarrollo infantil, poseen mayores habilidades para resolver problemas y
desempeñarse mejor en situaciones frustrantes; tienen mejores habilidades
sociales y un mejor entendimiento de los sentimientos de otras personas. La
participación activa del papá contribuye al sentido del humor del niño, a su
capacidad de prestar atención y al entusiasmo con el cual explora y aprende.
Los hijos necesitan entonces, el contacto de ambos padres y es necesario que
el tiempo sea con cantidad y calidad; al comienzo además de mudar y
alimentar, ambos padres pueden sonreir y hablar al bebé en un tono suave,
acariciarlo y tomarlo en brazos, cantarle, sacarlo de paseo y cuando crece,
se debe conversar, leer cuentos, compartir con él, hacerlo sentir
importante, escucharlo, permitir que cuente sus cosas, dialogar sobre los
pequeños sucesos de la cotidianidad que le alegra o preocupa. El tiempo
dedicado a ver televisión o a los juegos electrónicos, debe ser regulado
estrictamente, por su efecto electromagnético sobreestimulante en el SNC y
por la abundancia de contenidos violentos. Jugar, pasear al aire libre y
visitar en familia entornos con naturaleza, es muy saludable.
Puesto que los niños son autoreferentes y fantasiosos, es importante
participarles de nuestros estados de ánimo en forma simple como ³estoy un
poco triste², ³me duele la cabeza², así como también deben estar informados
de situaciones relevantes que afecten a su familia, como separaciones,
cambios de casa o de colegio, enfermedad o fallecimiento de algún familiar,
etc. La información entregada en forma oportuna, clara y de acuerdo a la
capacidad de comprensión del niño, genera confianza y seguridad y evita que
éste se culpe innecesariamente.
Hasta los dos años de edad los padres deben cubrir las necesidades básicas
del niño, como la lactancia, los primeros pasos, la estimulación, el
desarrollo psicomotor y afectivo, con el fin de que el pequeño se sienta
querido, aceptado, valorado y seguro. En esta etapa también está el
desarrollo del lenguaje, aparece el vocabulario, se enseñan nuevas palabras
o se corrigen otras. Está la capacidad de desplazarse, lo que hace que el
niño tenga muestras de autonomía importantes, que desde esa edad hay que
empezar a regular por seguridad.
Entre los tres y cuatro años de edad, lo central en el desarrollo
psicológico del niño, son la autonomía y la independencia, que refuerzan en
ellos las conductas negativistas, oposicionistas y de obstinación. Es
característico que a esta edad los niños sean porfiados, que digan no porque
no, de esa forma están reforzando el desarrollo de su identidad y prueban
cuáles son los límites.
Existen tres estilos predominantes de crianza, uno es el autoritario, otro
el permisivo y un tercero el democrático. Está claro que el punto de
equilibrio que otorga este último estilo es el mejor y se caracteriza por
normas claras, horarios que se respetan, castigos del tipo retirar algo que
al niño le agrada, proporcional al tipo de falta y nunca con maltrato físico
o psicológico. Exprese el cariño que siente por sus hijos en forma verbal y
física, pero evite la sobreprotección, porque les genera una sensación de
dependencia y minusvalía, que afecta su nivel de autoestima. Ejerza una
autoridad serena y firme, no deje a sus hijos a la deriva en un contexto
permisivo, pero tampoco los atemorice y subyugue en uno autoritario.
Los comportamientos paternos basados en el cariño que promueven la
adaptación social en los niños, incluyen la interacción afectuosa y
amistosa; la consideración de sus sentimientos, deseos y necesidades; un
interés en sus actividades cotidianas; un respeto por sus puntos de vista;
la expresión del orgullo paterno en términos de sus logros; y el apoyo y el
aliento cuando se enfrenta con épocas de presión o fracaso en su vida.
Debido a que los niños se identifican más frecuentemente con los modelos
paternos cariñosos, tienden a incorporar la consideración y la justicia en
las relaciones interpersonales, a su propio estilo de vida. Se cree, además,
que estos niños resistirán más los valores de compañeros, que sean
claramente diferentes a los de su familia.
El poco tiempo que los padres pasan con sus hijos por motivos laborales,
hace que se sientan culpables y los críen en forma permisiva, evitando poner
límites a sus caprichos, demandas de juguetes, dulces, etc. y transformando
a sus hijos en seres egoístas, manipuladores y consumistas. Una forma
frecuente en que estos niños exigen a sus padres es mediante pataletas en la
calle, malls, supermercados, etc. La pataleta se considera una muestra clave
de baja tolerancia a la frustración, donde el niño se siente invadido
emocionalmente, encontrando en ésta, el medio para conseguir lo que quiere.
Si los padres acceden a sus demandas, recibiendo como premio el objeto
deseado, el comportamiento se ve reforzado. Si la pataleta ocurre en la
casa, se recomienda ignorar la conducta o llevarlo a su pieza y cuando el
niño se calme, conversar con él acerca de la situación.
Recuerde que Ud. es un importante modelo para su hijo(a), quien aprende de
lo que Ud. hace y NO de lo que dice o predica, sea consistente, discipline
con serenidad y firmeza, si se siente desorientado o sobrepasado, busque
libros especializados sobre crianza, asesórese con un psicólogo infantil,
evite que los comportamientos desadaptativos de su hijo(a) se transformen en
hábitos, siempre es posible un cambio positivo y cuánto antes actúe, mejor.
Esther Morales León - Psicóloga Educacional y Clínica Infantil
e.morales@... - www.emorales.relacionarse.com
http://www.redchilenadeluz.cl/articulos.htm
VI Encuentro RedLuz Intercontinental
Chile 2005
Crónicas:
http://www.elistas.net/lista/redluz/archivo/indice/2371/msg/2427
http://www.redluz-ci.org
http://www.redchilenadeluz.cl/encuentro.htm
Fotos:
http://espanol.pg.photos.yahoo.com/ph/anahuak2001/album?.dir=9953&.src=ph
--------------------------
-~--------------------------------------------------------------------~-
-~--------------------------------------------------------------------~-
Compra o vende de manera diferente en www.egrupos.net
|