eListas Logo
   El sistema de Listas de correo, Boletines y Newsletters más completo de la Red Inicio | Servicios | Publicidad | Compañía 
Inicio > Mis eListas > redanahuak > Mensajes


 Índice de Mensajes 
 Mensajes 1721 al 1760 
AsuntoAutor
Watada, oficial y Proyecto
100 citas de la pe Proyecto
Calentamiento glob Proyecto
2007-02-06 | Activ LA NACIO
Año Nuevo Chino, e oscar wo
Serie de las Perso Proyecto
The Gaiadon Heart Gabriela
Portal 11:11. Info Domingo
El Clima / El cale Proyecto
CUARESMA Y QABALAH Edgar Je
1a Conferencia de Proyecto
Glutamato monosodi Proyecto
Piscis: Evasión o Edgar Je
Igualdad Animal / Proyecto
La Duodecima Dimen Proyecto
Banning Aspartame: Proyecto
Soberania alimenta Proyecto
50 cosas que apren Proyecto
VIII Encuentro de Proyecto
Al Gore / Capítulo Proyecto
III Cumbre Contine Proyecto
Quinto aniversario Proyecto
Aztlan Web, te inv Proyecto
Derechos animales Proyecto
Aconcagua 2007 se Proyecto
Alerta / Bosque de Proyecto
Dia de la Tierra / Proyecto
Calpulli Wambli Calpulli
Moneda Comunitaria Proyecto
Manifesto de Moned Proyecto
'La Tierra ya esta Proyecto
Ni derecha ni izqu Proyecto
ojo-ivanillich.org Proyecto
Gratuitamente? Proyecto
Vaticano condena a Proyecto
Nupcias con Arroz Proyecto
No Busques Entende Proyecto
Asi es una mujer Proyecto
Buscate un amante Erik Mys
Re: Asi es una muj LUIS M.
 << 40 ant. | 40 sig. >>
 
RED ANAHUAK
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 1835     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[redanahuak] 'La Tierra ya esta en plena rebeldia' / Entrevista a James Lovelock / El retorno del creador de Gaia
Fecha:Jueves, 8 de Marzo, 2007  10:34:59 (-0600)
Autor:Proyecto Interredes <lacasadelared @.....com>

From: Reinhard Senkowski <senkorei@...> 
Date: 08-mar-2007 4:40 
Subject: FWD: [Enlace_Ambiental] ENTREVISTA: JAMES LOVELOCK El retorno 
del creador de Gaia. 
To: Proyecto Interredes <lacasadelared@...>, RED ANAHUAK 
<redanahuak@...>, Foro Economia Alternativa 
<economialternativa@...> 
 
 
 
Vale leer las teorías y libros de Lovelock: 
 
•       Lovelock, James, The Ages of Gaia. A Biography of 
Our Living Earth. London, 1988. [Las Eras de Gaia. La 
Biografía de nuestra Tierra Viviente]. 
 
•       Lovelock, G. Bateson, L. Margulis, H. Atlan, F. 
Varela, H. H. Maturana y otros, Gaia. Implicaciones de 
la nueva biología. Barcelona 1995. Tercera. Edit., p. 
26. 
 
Thompson, G., W. I.; Edic. a cargo, J. Lovelock, G. 
Bateson, L. Margulis, H. Atlan, F. Varela, H. Maturana 
y otros, Gaia. Implicaciones de la nueva biología. En 
especial: Hazel Henderson, Una guía para montar el 
tigre del cambio. Las Tres Zonas de Transición., 
Barcelona, 1995 3ª Edit. 
 
 
---------- Mensaje reenviado ---------- 
From: "agustín" "guzmán" <kollasuyu@...> 
To: comunidadtawantinsuyu@... 
Date: Sun, 4 Mar 2007 16:46:25 -0800 (PST) 
Subject: [Enlace_Ambiental] ENTREVISTA: JAMES LOVELOCK El retorno del 
creador de Gaia. 
 
 
Les recomiendo lean esta entrevista a James Lovelock, cientifico 
ingles creador de la teoria de Gaia, la que sostiene que la tierra se 
autorregula. Ademas, que en Marte no puede haber vida, al menos no 
como la conocemos, porque ahi no se produce entropia (energia perdida 
que se da en todas las transformaciones) . Augura un futuro dramatico 
para nuestra madre tierra. 
http://www.elpais.com/articulo/portada/retorno/creador/Gaia/elpepusoceps/20060507elpepspor_1/Tes

 
 
ENTREVISTA: JAMES LOVELOCK 
El retorno del creador de Gaia 
 
Creó la controvertida teoría de Gaia, según la cual la Tierra es un 
todo que se autorregula Ahora vuelve, con 86 años, tan polémico. En 
España acaba de publicar su autobiografía, 'Homenaje a Gaia' 
(Laetoli), y en el Reino Unido saca un libro anunciando una inminente 
catástrofe ambiental. 
 
ROSA MONTERO 07/05/2006 
 
 
Creó la controvertida teoría de Gaia, según la cual la Tierra es un 
todo que se autorregula. Ahora vuelve, con 86 años, tan polémico. En 
España acaba de publicar su autobiografía, 'Homenaje a Gaia' 
(Laetoli), y en el Reino Unido saca un libro anunciando una inminente 
catástrofe ambiental. 
 
 
"Hay que recurrir a la energía nuclear. En países muy urbanos es 
absurdo intentar sacar la energía de los molinos de viento" 
 
"Nos veremos reducidos a sólo 500 millones de humanos viviendo en el 
Ártico. Y tendremos que empezar de nuevo" 
 
Ha sido uno de los científicos más polémicos y originales de la 
segunda mitad del siglo XX y aún ahora sigue haciendo de las suyas, 
pero James Lovelock posee un aspecto de abuelito amable y divertido, 
ese abuelo que todos los niños del mundo quisieran tener. Ríe con 
sonoras y abundantes carcajadas, practica un sentido del humor de cuya 
agudeza no se salva ni él mismo y, con su rostro risueño nimbado de 
abundantes pelos blancos, da toda la impresión de ser un hombre en paz 
consigo mismo y capaz de disfrutar cada uno de los instantes de su 
vida. Tiene 86 años, pero no los representa. Desde luego no es un 
anciano, sino un ser que parece estar fuera del tiempo, un personaje 
salido de algún cuento, un gnomo de los bosques, enjuto, pequeñito, 
vibrante de energía. 
 
Como los gnomos, vive en mitad del campo, en el suroeste de 
Inglaterra, en una pequeña granja rodeada de 14 hectáreas de tierra. 
En el exterior, el mundo bucólico, y en el interior, una atmósfera de 
incesante trabajo: dos salas llenas de ordenadores, de papeles, de 
libros y cachivaches. Allí, ayudado por Sandy, su segunda mujer, una 
treintena de años más joven que él e igual de acogedora, Lovelock 
prosigue con su actividad científica. Hace 40 años, este hombre ideó 
la teoría de Gaia, según la cual nuestro planeta sería un todo capaz 
de autorregularse. Nunca dijo que Gaia, la Tierra, fuera un ser 
pensante, ni que tuviera conciencia ni propósito, pero, pese a ello, 
sus ideas fueron perseguidas y ridiculizadas ferozmente por los 
científicos durante mucho tiempo, hasta que, a partir de los años 
noventa, empezaron a ser aceptadas de manera mayoritaria. 
 
Este viejo científico inglés que es un poco gnomo y quizá un poco niño 
adora construir sus instrumentos con sus propias manos (habla de eso 
como si fuera un juego), y es además un prolífico inventor. Hace 
también 40 años creó el detector de captura de electrones (ECD), una 
máquina pequeña y barata que revolucionó el mundo. El ECD es tan 
sensible que, si derramamos una botella de perfume en Japón sobre una 
manta, a las dos semanas el detector podría percibir partículas de ese 
perfume en el aire de Londres. Con ese invento sencillo y milagroso, 
los ecologistas descubrieron residuos de pesticidas en todo el 
planeta. Y fue el propio Lovelock quien, usando su máquina, advirtió 
en mediciones sobre el océano la existencia de los CFC, los famosos 
clorofluorocarbonatos que están alterando de manera radical el 
equilibrio atmosférico. Todo esto dio lugar al Protocolo de Montreal y 
a cuanto ha venido después en el tema de la política medioambiental. 
Se puede decir que Lovelock cambió el mundo, y desde luego fue el 
padre de la ecología moderna, aunque, en general, él no se lleva 
demasiado bien con los verdes: considera que la mayoría de los 
ecologistas "no sólo desconocen la ciencia, sino que además la odian". 
 
Ahora, este abuelo vitalista y alegre regresa convertido en un 
mensajero de la oscuridad. Su último libro, The revenge of Gaia (La 
venganza de Gaia), recién publicado en el Reino Unido, viene a 
decirnos que estamos inevitablemente abocados a una catástrofe natural 
casi inmediata. Desde luego, resulta difícil creer que el mundo tal y 
como lo conocemos se haya acabado para dentro de 60 u 80 años. Pero, a 
fin de cuentas, también nos resulta difícil creer en nuestra propia 
muerte. 
 
Su último libro ha sido un verdadero bombazo, y muy polémico. Usted 
presenta en él un futuro muy negro para la humanidad. 
 
Me temo que sí, es una historia muy triste, aunque no totalmente 
desesperada. Va a ser un golpe muy grande para los humanos, pero habrá 
supervivientes y tendremos la oportunidad de empezar de nuevo. Porque 
en esta ocasión lo hemos hecho fatal. En cierto modo me siento mal por 
ser el portador de unas noticias tan terribles, pero por otro lado 
miras alrededor y ves que las cosas empeoran y empeoran por momento en 
el mundo, y alguien tiene que intentar detener ese desastre. 
 
Dice usted que para 2050 se habrán deshelado los polos y que Londres, 
entre muchos otros lugares de la Tierra, estará sepultado bajo las 
aguas. 
 
En efecto, los polos se habrán deshelado totalmente, y puede que antes 
de esa fecha. En cuanto a las inundaciones, no estoy seguro de si 
ocurrirán tan pronto. Lo que provocará las inundaciones masivas será 
el deshielo de los glaciares, y puede que eso tarde un poco más. 
 
Pero en cualquier caso sería lo suficientemente pronto, antes de que 
se acabe este siglo. 
 
Oh, sí, eso desde luego. Definitivamente, antes de que se acabe este 
siglo, Londres estará inundado. Y todas las zonas costeras. Imagínese 
Bangladesh, por ejemplo; el país entero desaparecerá bajo las aguas. Y 
sus 140 millones de habitantes intentarán desplazarse a otros países… 
Donde no serán bien recibidos. En todo el mundo habrá muchas guerras y 
mucha sangre. 
 
Mire, lo que más me inquieta de sus predicciones es que usted nunca ha 
sido un hombre apocalíptico. 
 
Nunca, nada. Siempre he sido justamente todo lo contrario. 
 
Que usted salga ahora con un libro tan pesimista debe de haber 
supuesto un choque en la comunidad científica. 
 
Bueno, tengo bastantes amigos en el campo de la ciencia, y 
especialmente dentro de los científicos del clima, que manejan los 
mismos datos que estoy manejando yo. Lo que pasa es que, al estar 
empleados, no pueden hablar claramente de estas teorías, porque si lo 
hicieran perderían sus trabajos. Pero han hablado conmigo y me han 
dicho que en cierto sentido, yo soy su portavoz. Están muy 
preocupados. Y su actitud respecto al libro que acabo de publicar es 
que, en todo caso, se queda corto. La situación es verdaderamente muy 
mala. 
 
Tan mala que usted sostiene que hay que recurrir a la energía nuclear, 
porque no hay tiempo para descubrir otra energía alternativa lo 
suficientemente eficiente. 
 
Así es. No es que yo esté en contra de otras energías alternativas, 
sobre todo en algunas zonas como, por ejemplo, los países desérticos, 
en donde resulta de lo más razonable usar la energía eólica para 
desalinizar el agua. Pero en países muy urbanos y densamente 
habitados, como Inglaterra o Alemania, es absurdo intentar sacar la 
energía de los molinos de viento. 
 
Su apoyo actual a la energía nuclear le ha puesto otra vez en el ojo 
del huracán. Seguir siendo así de polémico con 86 años tiene su mérito 
y su gracia. 
 
Bueno, supongo que sí, en tanto en cuanto consigas evitar los misiles 
que te disparan desde todas partes. 
 
Además de científico es usted inventor y ha creado unas sesenta patentes. 
 
Pues sí, pero no poseo ninguna de ellas. La gente no suele saber que, 
si quieres patentar algo, todo el proceso legal hasta llegar a la 
patente te cuesta 100.000 libras (140.000 euros), y a ver cuánta gente 
tiene dinero para poder permitírselo. Porque, además, sólo un invento 
de cada cinco termina siendo rentable. Por otra parte, no soy un 
hombre de negocios y nunca quise serlo, así es que lo que hice fue 
buscar alguna empresa buena, amable y honrada, como Hewlett-Packard, 
por ejemplo; es una de las compañías con las que trabajo. Y entonces 
llegas a un acuerdo muy simple según el cual les cedes tus inventos 
dentro de un campo determinado, y a cambio ellos te pagan un dinero. 
Hewlett-Packard me ha pagado 32.000 dólares al año, y me basta. 
 
Pero podría haberse hecho usted multimillonario con alguno de sus 
hallazgos… Sobre todo con el ECD. Y, de hecho, usted patentó ese 
invento. Pero luego se lo robaron. 
 
Lo que sucedió es que yo fui a la universidad norteamericana de Yale a 
trabajar durante unos meses en el departamento de medicina. Ya llevaba 
el ECD en la cabeza desde mucho antes, pero lo construí allí. Los de 
Yale dijeron: "Bueno, vamos a patentarlo; un tercio para Yale, otro 
para una agencia de patentes y otro tercio para ti". "Bueno", dije, 
"acepto". No soy avaricioso y no me importaba compartir la patente. 
Pero en cuanto registramos el ECD recibí una carta muy ruda del 
Gobierno americano diciendo que ellos se quedaban con la patente. Me 
quedé atónito, pero entonces recibí una carta mucho más amable del 
decano de medicina de Yale, en la que me pedía por favor que 
renunciara a mis derechos, porque estaban amenazando con cortarles la 
mitad del presupuesto al departamento. Así es que renuncié. Podría 
haber acudido a abogados y demás, pero todo eso cuesta dinero y yo no 
sabía si iba a poder recuperarlo. A decir verdad, por entonces yo no 
pensaba que el ECD fuera a ser una patente muy valiosa. 
 
Y luego se convirtió en uno de los inventos fundamentales de la 
segunda mitad del siglo XX. 
 
Sí, pero… Por favor, no me gustaría que diera la imagen de que me 
siento frustrado o amargado por eso, por haber perdido la patente. No 
es algo que me haya preocupado. Mire, esto es el ECD (coge un objeto 
de su escritorio y me lo enseña: es un humilde objeto del tamaño de 
una cajetilla de cigarrillos, unos cuantos hierros viejos clavados a 
una base de madera). 
 
¿Y esto tan pequeño cambió el mundo? 
 
Bueno, no tiene por qué ser grande. Y lo que me encanta es que lo 
fabriqué yo mismo. Fue muy divertido. 
 
Sí, y para conseguir la fuente radiactiva que necesitaba raspó la 
pintura fluorescente del cuadro de mandos de un viejo avión militar. 
 
Cierto. Y fíjese, hoy ya no podría hacer eso, porque las nuevas 
regulaciones verdes respecto al manejo de la radiactividad me lo 
impedirían. Es increíble, pero si los verdes hubieran sido 
verdaderamente poderosos en los años cincuenta, nunca hubiera podido 
inventar este aparato. 
 
Luego colaboró con la NASA. Entre otras cosas, inventó un instrumento 
que luego formó parte de la 'Viking'. 
 
Sí, la pieza que aterrizó en Marte con la Viking era como ésta. 
(Vuelve a tomar algo de su escritorio y me lo enseña: es una birria 
metálica, una especie de muelle de lo más anodino, no más grande que 
una caja de cerillas). No resulta nada espectacular, pero le aseguro 
que los instrumentos que analizaban la atmósfera no hubieran 
funcionado sin ello. 
 
Estando en la NASA se hizo amigo de otros científicos y ahí apareció 
Gaia, de golpe, como un relámpago, en el año 1965. 
 
Sí, trabé conocimiento con los biólogos y un día me dijeron: "¿Por qué 
no vienes a una conferencia que tenemos sobre la detección de vida en 
Marte?". Me pareció estupendo y acudí. Y resulta que los biólogos 
estaban desarrollando equipos de detección para la superficie de Marte 
como si fueran a buscar vida en el desierto de Nevada. Y yo no hacía 
más que decirles: "¿Pero cómo podéis pensar que la vida de Marte, si 
es que hay vida, va a crecer en el medio que le habéis preparado? La 
vida allí puede ser completamente distinta". Entonces me dijeron: "¿Tú 
qué harías?". "Bueno, yo intentaría buscar una reducción de la 
entropía". Esto les hizo tragar saliva, porque dentro de la 
fraternidad biológica nadie parece tener una idea clara de lo que es 
la entropía. Eso me forzó a desarrollar un análisis atmosférico que 
marcara qué condiciones pueden llevar a la vida, y de ahí surgió Gaia. 
 
Lo que usted les dijo es que el equilibrio químico de la atmósfera 
posee un índice muy alto de entropía, o lo que es lo mismo, de 
desorden. Y que cuando se encuentra una atmósfera con una entropía 
baja, en la que hay demasiado metano, o demasiado oxígeno, o cualquier 
otro ordenamiento químico anómalo, eso indica la presencia de vida. 
Porque es la vida la que altera el equilibrio químico y lo ordena. Esa 
idea de la vida como generadora de orden es muy bella. 
 
Gracias. Verá, es que el jefe de allí se enfadó conmigo porque yo 
había llevado la contraria y exasperado a los biólogos, y me dijo: 
"Mira, hoy es miércoles. Ven el viernes a mi despacho con un sistema 
práctico de detección de vida a través de la atmósfera o atente a las 
consecuencias". Aquello sonaba a una amenaza de despido, y la verdad 
es que cuando te someten a una presión tan grande es increíble lo 
deprisa que puedes pensar e inventar. 
 
Y del miércoles al viernes nació Gaia. 
 
Lo que pensé es que esos gases de la atmósfera reaccionan los unos con 
los otros muy rápidamente. Sin embargo, la atmósfera de la Tierra 
había permanecido estable durante mucho tiempo. Y me dije: "¿Qué es lo 
que hace que se mantenga esta estabilidad?". Y lo único que podía 
mantener ese equilibrio era la vida. 
 
Luego, con el tiempo, la teoría fue desarrollándose. Gaia no sólo 
mantendría la atmósfera estable, sino también la salinidad de los 
mares, el clima… El nombre de Gaia, que es el de la diosa griega de la 
Tierra, se lo dio su amigo el escritor y premio Nobel William Golding. 
Pero la comunidad científica parece haber odiado esa denominación 
desde el primer momento. 
 
Bueno, no todos. A los científicos del clima les gustó el nombre y la 
idea desde el principio. El problema siempre ha sido con los biólogos. 
De alguna manera, los biólogos creen que la vida es su propiedad. 
 
El rechazo, de todas maneras, fue tan clamoroso e insistente que han 
rebautizado la teoría… Ahora se llama Ciencia del Sistema de la 
Tierra. 
 
Sí, es que todo era tan difícil en los años ochenta, y los biólogos 
eran tan ruidosamente anti-Gaia, que ni siquiera conseguías publicar 
un artículo en una revista científica si llevaba la palabra Gaia por 
algún lado. Y por fin un buen número de científicos sensatos de 
Estados Unidos solventaron el problema utilizando lo de Ciencia del 
Sistema de la Tierra, que es un término que nadie puede rechazar, pero 
que no tiene el impacto que Gaia tiene para el público. De hecho, el 
término Gaia está regresando. 
 
Dice que era imposible publicar artículos que trataran de Gaia. Sé que 
pasó usted unos años durísimos. Durante mucho tiempo estuvo 
prácticamente solo, aparte de unos pocos apoyos, como el de la 
eminente bióloga Lynn Margulis. Pero no consiguió ni una sola 
subvención para sus trabajos y los científicos le dedicaron los 
insultos más feroces: decían que era usted un "completo imbécil", un 
"místico chiflado"… 
 
La década de los ochenta fue terrible en muchos sentidos, sí… Hubo 
también algunas cosas buenas, pero fue una época de mucho dolor y 
sufrimiento; también en el sentido literalmente físico. Con todo lo 
que me pasó por entonces, no sé cómo no caí en una depresión, la 
verdad. Pero es que deprimirme no es mi estilo. 
 
También me admira que no se convirtiera en un amargado. Sabe, suele 
suceder que, cuando alguien cree estar en lo cierto y todo el mundo le 
contradice y desprecia durante años, esa persona se llena de 
frustración y de odio. En usted no veo nada de eso. 
 
Bueno, eso creo que tiene que ver un poco con nuestra idiosincrasia de 
ingleses locos. Yo fui educado un poco para reprimir toda emoción, ya 
sabe, esa cosa inglesa tan típica. De manera que creo que para mí 
hubiera sido simplemente de mal gusto comportarme como si me importara 
el rechazo de los demás. Claro que las cosas han cambiado y las nuevas 
generaciones de ingleses ya no son así; ahora son mucho más parecidas 
al resto de Europa, pero en mis tiempos había un poco de eso, esa 
educación que hacía que te comportaras con una especie de distancia 
olímpica. Esto tiene sus cosas malas, pero también buenas, porque 
cuando te llega una época negativa estás mucho mejor equipado. 
 
Mientras le discutían su teoría de Gaia, estaba usted inmerso en lo 
que llama "la guerra del ozono", que fue toda la polémica que hubo en 
los años setenta entre los verdes y los químicos industriales. 
 
Ay, sí. Ésa fue una batalla adyacente y también estuve en el sector 
equivocado. Se ve que es mi sino esto de estar en el sector erróneo. 
 
Usted estuvo alineado con la industria. Pero dice en su autobiografía 
que se descubrió ahí, que no es que eligiera partido. 
 
Pues sí, es que simplemente las cosas sucedieron así. Con el ECD, la 
gente empezó a descubrir restos de pesticidas por todas partes del 
mundo y empezaron a ponerse locos con eso. Pero es que el ECD es un 
aparato tan ultrasensible que yo le aseguro que si ahora cojo una 
muestra de su sangre o de la mía, podría sacar la huella de todos los 
pesticidas que se han usado en el planeta, porque están almacenados en 
nuestro cuerpo. Ahora bien, los niveles de estas sustancias son tan 
extraordinariamente pequeños que son totalmente inofensivos. Y lo que 
sucede es que los verdes no son nada sensatos y no saben distinguir 
entre la presencia de un pesticida y que esa sustancia alcance un 
nivel dañino. El médico medieval Paracelsus ya dijo que el veneno es 
la dosis, y tiene razón, pero los verdes no podían entender eso. Y el 
caso es que cuando descubrí los CFC en el océano, me dije: "Oh, Dios 
mío, ahora los verdes van a decir que nos estamos envenenando con este 
producto químico", que provoca cáncer y todo eso, cuando en realidad 
se trataba de cantidades ínfimas. Y entonces en aquella guerra sostuve 
que el CFC no era dañino; y eso me colocó en el sector de los malos 
desde el principio. 
 
Luego se descubrió que, en efecto, el daño que hacían los CFC era de otro tipo. 
 
Claro, tiempo después se descubrió que el daño que hacían los CFC era 
en la estratosfera y a la capa de ozono, pero no en el aire y como 
riesgo biológico para la gente. En fin, fue una batalla muy áspera y 
amarga. Además de inútil. El verdadero problema es que la gente no se 
ha hecho cargo de la situación medioambiental, y entonces Gaia está 
haciéndose cargo de ella, por así decirlo. El deterioro ha ido 
demasiado lejos y ahora el sistema está moviéndose rápidamente hacia 
uno de esos momentos críticos. Vamos a vernos reducidos a quizá 500 
millones de humanos, tan poco como eso, 500 millones de humanos 
viviendo allá arriba, en el Ártico. Y tendremos que empezar de nuevo. 
 
Y si nos esforzamos en tomar medidas y abandonar todas esas prácticas 
que están alterando el ozono y provocando el cambio climático… 
 
No serviría de nada. Hace 100 o 50 años hubiera sido posible hacer 
algo, pero a estas alturas ya no hay manera de detener el proceso. Yo 
creo que dentro de la ciencia del clima todo el mundo sabe que ya es 
demasiado tarde. Es como ir dentro de un bote y estar demasiado cerca 
de una catatara. Por mucho que remes, no podrás evitar la caída. Y 
ahora lo mismo: no se pueden parar las fuerzas naturales que mueven el 
planeta. A veces pienso que estamos igual que en 1939, cuando todo el 
mundo sabía que iba a empezar una guerra mundial, pero nadie se daba 
por enterado. 
 
Si todo da igual, ¿qué importa usar energía nuclear o no? 
 
Sí importa, y mucho, porque lo fundamental es conservar nuestra 
civilización, de la misma manera que la civilización romana se 
conservó en los monasterios durante la época oscura. Sin duda, vendrá 
una nueva época oscura, y los supervivientes necesitan una fuente de 
energía. Y, por ahora, la única fuente suficiente que puede 
proporcionar electricidad y alimentos y calor a los supervivientes en 
su retiro ártico es la energía nuclear, es lo único sensato. 
 
Volvamos a su biografía. Tantos años luchando contra la incomprensión 
y, de repente, en la década de los noventa todo parece que se arregla. 
Empiezan a darle 
 
doctorados 'honoris causa' y premios importantísimos como el 
Amsterdam, en 1991, y su teoría de un planeta que se autorregula es 
hoy prácticamente aceptada por todo el mundo, con o sin el polémico 
nombre de Gaia. Usted cita en su autobiografía una frase del psicólogo 
William James sobre el lento proceso de aceptación de una idea nueva: 
"Primero la gente dice: 'Es algo absurdo'. Luego dicen: 'A lo mejor 
tiene razón'. Y por último dicen: 'Eso ya lo sabíamos todos desde hace 
mucho tiempo". 
 
Sí, sí, ha sido exactamente así. Es alucinante pasar por todo ese 
proceso dentro de una vida, de tu propia vida. 
 
una vida, además, que le ha sido muy difícil en muchos sentidos. Su 
primera mujer tenía esclerosis múltiple, enfermedad degenerativa de la 
que murió. Su cuarto hijo, John, nació con un problema cerebral; 
todavía vive con usted aquí, en la granja. En 1972 tuvo usted una 
primera angina de pecho y se pasó 10 años tan enfermo del corazón que 
para caminar cien metros tenía que tomarse trinitoglicerina. Y en 
1982, por fin le operaron a corazón abierto y le hicieron un 'bypass', 
pero en el transcurso de esa intervención le dañaron la uretra, y a 
partir de entonces ha tenido que ser operado otras 40 veces. Hubo 
temporadas en las que pasaba por quirófano cada semana. 
 
Sí, sí. Y todavía sigo con ese problema. Aunque ahora no es tan crítico. 
 
Todo eso unido al rechazo de sus teorías y cuando ya estaba cerca de 
los setenta años. Es como para rendirse. 
 
Pero yo tenía la sensación interna de que todavía iba a vivir 
bastante. Todos sabemos que vamos a morir en algún momento, pero creo 
que de alguna manera sabes dentro de ti si esa muerte está próxima o 
no… Yo ahora mismo sé que es muy improbable que me muera mañana, 
incluso con la edad que tengo. Y yo tenía esa sensación de vida 
incluso entonces, en el momento de mayor negrura. Y si tienes esa 
vitalidad, simplemente sigues adelante. 
 
En 1988, con 69 años y en el momento de mayor negrura, como usted 
dice, se enamoró como un adolescente de Sandy. Desde luego, hace falta 
mucha vitalidad para enamorarse así. 
 
Bueno, llevaba mucho tiempo carente de amor, digámoslo así. Porque yo 
estaba comprometido con mi primera mujer por su enfermedad, 
naturalmente no podía abandonarla así. Pero hacía tiempo que estaba 
carente. 
 
Luego, junto con Sandy, llegaron casualmente todos los premios y los 
reconocimientos. Ha declarado usted que éstos son los años más 
dichosos de su vida. Es una especie de final feliz. 
 
Pues sí, es verdad, exceptuando que ahora en el siglo XXI va a haber 
un enorme desastre ambiental. 
 
Hablando de finales, me conmueve cómo termina 'Homenaje a Gaia', su 
preciosa autobiografía. Explica usted que es un hombre de ciencia, que 
es agnóstico y que no tiene fe. Y añade: "Es consolador pensar que 
formo parte de Gaia y saber que mi destino es fundirme con la química 
de nuestro planeta vivo". 
 
Creo que es buena manera de contemplar el final. A veces me pregunto 
por qué dejamos de adorar la Tierra, porque dependemos de ella en 
todos los sentidos. Creo que fue un gran error que el ser humano 
dejara de adorar la Tierra y empezara a adorar dioses remotos. 
 
Además, como dice en su libro, Gaia es también una vieja dama. Ha 
vivido 4.000 millones de años y le quedan como mucho, dice usted, 
1.000 millones más. De manera que, en términos humanos, Gaia viene a 
tener unos ochenta años, como usted. 
 
¿No le parece hermosa esa idea de una diosa que también es mortal, que 
ha envejecido con nosotros y que, al igual que nosotros, acabará algún 
día? 
 
 
--  
CALENDARIO ESPIRITUAL 2007 
www.mind-surf.net/redluzcalendario.htm 
CASA ATZINGO 
www.lacasadelared.com 
Portal fisico y virtual a la: 
RED CUAUHNAHUAK 
www.egrupos.net/grupo/redcuauhnahuak 
RED MEXICANA DE CONCIENCIA 
www.redconciencia.org.mx 
RED ANAHUAK 
www.laneta.apc.org/redanahuak 
www.elistas.net/lista/redanahuak 
RED IBEROAMERICANA DE LUZ 
www.redluz-ci.org 
www.elistas.net/lista/redluz 
www.mind-surf.net/redluz.htm 
www.mind-surf.net/comunidad.htm 
PROYECTO INTERREDES 
www.interredes.org 
www.egrupos.net/grupo/interredes 
ALGUNAS ALIANZAS 
Karina Malpica en España: 
www.karinamalpica.net 
Jessica Kreimerman en Mexico: 
www.casaluna.org.mx 
Dana Tir en Argentina: 
www.chamanaurbana.com 
Abjini Arraiz en Venezuela: 
www.portalterraluz.com 
Ale Guerra en Chile: 
www.aibandu.cl 
NUEVAS REDES 
www.egrupos.net/grupo/redcolombianadeluz 
www.egrupos.net/grupo/redperuanadeluz 
www.egrupos.net/grupo/redistmo 
www.egrupos.net/grupo/redluzdominicana 
-------------------------------- 
 
-~--------------------------------------------------------------------~-
 
-~--------------------------------------------------------------------~-
 

eListas.net:  Página principalÍndice de listasCrear listaListas Destacadas
Tu Cuenta:  Mis eListasMi Información y PreferenciasApuntateAyuda
Servicios:  ServiciosProductosSoluciones ComercialesPublicidad
General:  AyudaNovedadesPrivacidad de datosNo spamEscríbenos

eListas

eListas.net es un servicio de Blabia Inc.
Copyright © 1999-2012 AR Networks, Todos los derechos reservados
Términos del Servicio | Privacidad de datos