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Asunto:Nuestro Corazon
Fecha:Viernes, 28 de Julio, 2000  11:28:27 (-0600)
Autor:Ricardo Ocampo <anahuak @.............mx>

 
---------- 
From: "Patricia de la Peña" <lapatozinnia@...> 
Date: Wed, 26 Jul 2000 23:22:55 GMT 
To: anahuak@... 
Subject: corazon 
 
Queridisimo Ricardo-delfin:  aqui te mando otras de las palabras del Dr. 
Carvajal que me parecen interesantes.  Es un estracto del cap. 2 del Sendero 
de la pagina de internet:www.davida-red.org 
 
Espero te guste 
 
 
 
 
 
Nosotros ya somos la semilla del nuevo planeta, la semilla del cambio. Y esa 
semilla no se consigue afuera, con la revolución de la sociedad de México; 
la ciudad de México tiene toda la polución que tiene porque es nuestro 
corazón el que tiene la polución. Cuando se acabara la polución del corazón 
no habría un miligramo de tóxicos envenenando el planeta. Cuando se acabara 
la polución del corazón no habría ni un solo cohete en el mundo apuntando al 
corazón de los países. 
Cuando se acabara la polución del corazón, no tendríamos que fundir las 
armas afuera, porque ya tendríamos fundido con fuego líquido del Amor 
nuestro propio corazón adentro. El sendero, es un programa de sanar la vida. 
Y sanar la vida para volver a vivir, porque pensábamos que estábamos vivos, 
pero íbamos sufriendo la vida apenas sobreviviendo, soportando la vida con 
los ojos así, grandes abiertos, sin saber que aunque tuviéramos los ojos 
abiertos estábamos roncando adentro. Estábamos profundamente dormidos porque 
buscábamos afuera la razón de ser, porque buscábamos afuera una pequeña 
linterna, una pequeña luz, un cocuyo en la noche, sin saber que allí estaba 
la linterna de nuestro propio corazón, el fuego intenso, el fuego del Amor 
encendido para transformar la vida. Si tú eres un paciente en esa 
perspectiva, si tú eres un sanador en esta perspectiva no tienes muchas 
cosas que hacer, que sepan de esencias florales, de láser, sonido o de 
física cuántica, a mi no me importa, tú puedes serlo desde la medicina 
clásica, tú puedes serlo como ama de casa. En esa perspectiva, en esa 
dinámica todos somos sanadores, porque toda relación humana es terapéutica. 
La relación es la esencia de la vida, la religión de la vida es la relación, 
el altar de la vida es la relación. El templo del Espíritu Santo, del 
Espíritu de Dios no es un Templo de moléculas, no es un cuerpo físico 
externo bonito con ciertas pinturas y cuadros y mandalas, es un templo de 
relaciones, el mandala lo construimos en vivo, el mandala o el mantram de 
afuera tiene efecto cuando resuena con tu mandala del interior. Y ese 
mandala interior es la armonía de tu relación. Y esa armonía de tu relación 
es ante todo la relación contigo. 
Nuestro lío es que tratamos de relacionarnos con todo el mundo, pero no nos 
hemos relacionado con nosotros, somos absolutos desconocidos para nosotros, 
de pronto hacemos lo que no queremos hacer. Nos vemos sorprendidos por 
impulsos que ni siquiera sabíamos que en nosotros existían, impulsos tomados 
clandestinamente, reprimidos tal vez por decenios, tal vez por decenas de 
vidas, tal vez desde el mismo inconsciente colectivo, yo no lo sabría decir, 
pero ahí esta Juan Tigre, Juan Pez, Juan Salvador Gaviota, todos los Juanes 
y las Juanas, ahí estaba el arco y estaba la flecha y la dirección, Juana de 
Arco, todos estaban en ti y solo tendrías que conocerlas. 
Y de pronto cuando empiezas a conocerla sabes que tú eres el arco y eres la 
flecha, pero sobre todo tú eres el blanco. Y que cuando tú das en el blanco 
de tu propio corazón, cuando ya no tienes los blancos en el placer, el 
poder, la recompensa. , cuando el arquero no tiene sino el blanco de su 
corazón, en ese momento siempre da en el blanco. Das en el blanco cuando 
descubres esa ciencia interior que viene desde el centro, y el centro es el 
liberador de la ilusión. Siempre que vivas desde el corazón no va a ser 
posible el espejismo. Siempre que trabajes de corazón no va a ser posible la 
ilusión, no va a ser posible la confusión. 
Te vas a preguntar entonces: ¿esto que yo veo, lo veo con los ojos del 
corazón?, ¿Esto que yo pienso, lo pienso con el corazón?, recordemos que lo 
esencial es invisible a los ojos, lo esencial solo lo podemos captar con el 
ojo del corazón. Y te vas a preguntar: ¿entonces estoy mirando, o estoy 
viendo? 
Mirar es mirar una máscara fuera, es mirar la apariencia. Ver, siempre es 
tener la visión del corazón descubierto a tus ojos. Y ver en este sentido es 
amar, y ver es acariciar, cuando yo te miro descubro, pero cuando yo te veo 
te acaricio, te acaricio con mis ojos, te acaricio con mi corazón. No te 
proceso, no te juzgo, te digo tú eres parte de mí y yo soy parte de ti, te 
digo con los ojos velados y expresados a través del sentir de mi corazón, 
somos uno y en este momento te estoy viendo a ti, no estoy mirando tu 
apariencia. 
Cuando en lugar de oírte te escucho, resueno contigo, te presto mi 
instrumento para que cantes tu propia música y la oigas y te reconozcas. 
Cuando dejo que me veas y no que me mires, cuando me desnudo ante ti, cuando 
yo soy lo que soy, ni mejor ni peor, sino simplemente a ti, soy lo que soy, 
esa integridad ni más buena ni más mala, ni con más sombra, ni con más luz, 
ni arriba ni abajo, sino simplemente lo que soy, en ese momento yo soy un 
cristal transparente, soy un espejo en el que tus ojos se pueden mirar para 
reconocerme, en el que tu voz se puede reflejar para que tu oigas tu voz. 
Todos nosotros somos instrumentos de la relación, la vida te presto a uno y 
al otro, al paciente, al hijo, al hermano y al papá, para que yo pueda 
reconocer en el otro mi rol y para que pudiera asumir mi rol, y pudiera 
aprender a través de esa visión lo que del otro se refiere. Cuando en lugar 
de tocarte o de percibirte yo te siento, yo estoy entrando en contacto con 
tu totalidad. 
El arte de sanar la vida es el arte del contacto. El tacto es el órgano 
universal de los sentidos. Yo toco todo con todos los sentidos, mis sentidos 
son instrumentos para tocarte con mi música y para captar tu propia música y 
para construir una música nueva entre los dos. Entrar en contacto es posible 
desde el corazón, el corazón es el único órgano de contacto. Es el órgano de 
la conciencia sensorial, yo te siento con el corazón a través de los ojos, a 
través del oído, a través del olfato, a través de la caricia pero de todas 
maneras el mismo común denominador es el corazón. 
 
 
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