Inicio > Mis eListas > redluz > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 1998 al 2027 
AsuntoAutor
Nosotras las Mujer Ricardo
El Arte de la Guer Ricardo
Sagitario / Gemelo Ricardo
Morgana/S. Rom Ricardo
Realidad y Ficcion Ricardo
El miedo, el confl Ricardo
Celebraciones Mund Ricardo
BIBLIOTECA DEL NUE Ricardo
Meditacion del Bil Ricardo
El Pecado de Sodom Anáhuak
Solsticio y Navida Anáhuak
Teletransportacion Anáhuak
La Gran Leccion de Anáhuak
La Doctrina Secret Anáhuak
Bioarmonia: El pel Anáhuak
Muchos han Reencar Anáhuak
Productos genetica Anáhuak
Meditacion Angelic Anáhuak
Los pobres no sopo Anáhuak
Declaracion de Pan Anáhuak
Kryon, Ingeniero P Anáhuak
El dia no puede ex Anáhuak
La Paz en 2004 / L Anáhuak
Emanuel Swedenborg Anáhuak
Zapatismo 10 Anive Anáhuak
Transgenicos / Emp Anáhuak
Sexto Aniversario Anahuak
Calendario Espirit Anahuak
BRASIL / Trabajado Ricardo
Ahora por Red Anah Ricardo
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Red Iberoamericana de Luz
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 2071     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[RedLuz] La Paz en 2004 / La Ciencia de la Paz / Educar a la Paz / Mensaje del Secretario General de la ONU / Ultimo Mensaje Papal / Enero 1: Jornada Mundial de la Paz
Fecha:Lunes, 29 de Diciembre, 2003  21:54:10 (-0600)
Autor:Anáhuak Net <redanahuak @..........org>

@@@... 
red iberoamericana de luz 
 
* * * * * * * * * * 
 
Gracias por redistribuir ampliamente este mensaje. 
Gracias por conectarte con nosotros en donde quiera que te encuentres. 
 
* * * * * * * * * * 
 
MEDITACIONES/ORACION MUNDIAL 
Unete a millones con el corazón 
para sentir el Nuevo Mundo 
que es posible. 
 
1 Ene 2004               Inicio de ciclo (cada uno de mes/año) 
JORNADA MUNDIAL POR LA PAZ 
LUZNUEVA 2004 
 
7 Ene 2004               Luna Llena 
 
21 Ene 2004                Meditación  OPA             21 Ene.´04 
15:06               Luna Nueva en Acuario             21:06 
+   Configuración de 7 planetas 
+   Trino Marte Pluton 
 
20 Feb 2004               Meditación  OPA          20 Feb.´04 
3:19                Luna Nueva en Piscis            9:19 
conjunta a Urano    
+   Estelium de 4 planetas 
+   2  Recepciones mutuas 
 
Puedes consultar el horario mundial y convertir horarios en 
http://www.timeanddate.com/worldclock/fixedform.html 
 
* * * * * * * * * * 
 
LIBROS FUNDAMENTALES GRATIS! 
UN REGALO DE LA RED DE LUZ! 
 
http://www.11biblio.tk 
http://www.elmistico.com.ar 
http://www.11argentina.com 
http://www.tibetano.narod.ru 
http://www.sabiduriarcana.org 
http://www.tibetano.miarroba.com 
http://www.gorinkai.com/textos/default.htm 
http://www.manantialcaduceo.com.ar/libros.htm 
http://webs.ono.com/usr001/rafmursan/LIBROS_ESOTERICOS.html 
 
Nueva Información para el cambio... 
http://www.laneta.apc.org/redanahuak 
 
* * * * * * * * * * 
 
FORO UNIVERSAL DE LAS CULTURAS 
BARCELONA 2004 
Un encuentro que moverá el mundo! 
9 de mayo-26 de septiembre 
http://www.barcelona2004.org 
Parlamento de las Religiones del Mundo 
7-13 de julio 
http://www.unescocat.org/prm2004/esp/home_esp.html 
 
* * * * * * * * * * 
 
łUn sueño que se sueña solo, es tan sólo un sueño que se sueña solo. Pero un 
sueño que soñamos juntos es una realidad˛ ­Raúl Seixas- (Cantautor 
brasileño)  
 
ALIANZA PARA LA NUEVA HUMANIDAD 
http://www.anhglobal.org 
 
* * * * * * * * * * 
 
El Despertar Azul 
WWW.CRYSTALUZ.ORG 
Ciudad Virtual de Luz 
 
* * * * * * * * * * 
 
JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ 1 ENERO 2001 
 
"Diálogo entre las culturas para una civilización del amor y de la paz" 
 
Tema elegido por Juan Pablo II para la XXXIV Jornada Mundial de la Paz 
 
http://www.nodo50.org/juspax/paz.htm 
 
Juan Pablo II ha elegido como tema para la XXXIV Jornada mundial de la paz, 
que se celebrará el 1 de enero del año 2001: "Diálogo entre las culturas 
para una civilización del amor y de la paz". La elección ha sido motivada 
por la decisión de las Naciones Unidas de proclamar el año 2001 «Año 
internacional del diálogo entre las civilizaciones», y este hecho brinda la 
oca-sión de estudiar los fundamentos de dicho diálogo y las consecuencias y 
beneficios que puede aportar a la humanidad. 
Al comienzo del siglo XXI, las culturas del mundo, con toda la riqueza de su 
diversidad y vitalidad, constituyen una fuente de esperanza y, al mismo 
tiempo, de temor. Una visión de la cultura como línea de defensa contra 
recientes tendencias «globalizadoras» y camino para mantener vivas 
determinadas creencias y usos va acompañada, a veces, por la inquietud de un 
posible «choque de civilizaciones», en el que el poder y la fuerza 
constituyen el único criterio de valoración. Contra este planteamiento se 
propone un diálogo abierto, sincero y pacífico entre las culturas, un 
diálogo que reconozca en la búsqueda de la verdad una aspiración inscrita en 
la naturaleza humana. Puesto que la religión está en el corazón de la 
cultura, la aportación de los creyentes a este diálogo es esencial. 
La fe cristiana, que no se identifica con ninguna cultura, se presenta como 
el alma de cada una de ellas, valorando sus aspectos positivos y reduciendo 
los negativos. La Iglesia, en su misión evangelizadora, está llamada a 
llevar su mensaje de esperanza a todas las naciones de la tierra y a entrar 
en comunión con las diversas formas de cultura; de dicha comunión, 
rea-lizada con espíritu de diálogo, la Iglesia misma sale enriquecida (cf. 
Gaudium et spes, n. 58). 
Todas las culturas están llamadas a construir la civilización de la paz y 
del amor. Como Juan Pablo II afirmó en su discurso con ocasión del 50ş 
aniversario de la fundación de la Orga-nización de las Naciones Unidas: 
"Debemos vencer nuestro miedo del futuro. Pero no podremos vencerlo del todo 
si no es juntos. La «respuesta» a aquel miedo no es la coacción ni la 
repre-sión o la imposición de un único «modelo» social al mundo entero. La 
respuesta al miedo que ofusca la existencia humana al final del siglo es el 
esfuerzo común por construir la civilización del amor, fundada en los 
valores universales de la paz, la solidaridad, la justicia y la libertad. Y 
el «alma» de la civilización del amor es la cultura de la libertad: la 
libertad de los individuos y de las naciones, vivida en una solidaridad y 
responsabilidad oblativas" (n. 18. L'Osservatore Romano, edición en lengua 
española, 13 de octubre de 1995, p. 9). 
 
Texto tomado de la edición española de L'Osservatore Romano, 14 julio 2000, 
p. 4.  
 
JUSTICIA Y PAZ 
juspax@...50.org 
http://www.nodo50.org/juspax 
 
* * * * * * * * * * 
 
From: Malena Sotomayor <malenasotomayor@...> 
Date: Mon, 29 Dec 2003 18:20:02 -0500 
Subject: Mensaje del Secretario General para el Año Nuevo de 2004 
 
Mensaje del Secretario General para el Año Nuevo de 2004 
http://www.un.org/spanish/aboutun/sg/mensajes/annan2004.htm 
  
Queridos pueblos de las Naciones Unidas, 
 
Su Organización, a la que tengo el honor de servir, acaba de terminar uno de 
los años más difíciles de su historia. Hemos sido testigos de la guerra en 
el Iraq y de profundas divisiones entre naciones acerca de graves cuestiones 
de guerra y de paz. El 19 de agosto, en un atentado perpetrado contra 
nuestra sede en Bagdad, una bomba nos arrebató a algunos de nuestros mejores 
y más queridos colegas. 
 
Esos acontecimientos han distraído a los dirigentes del mundo, impidiéndoles 
ocuparse de otras amenazas que, para la mayoría de las personas, son más 
inmediatas y más reales. 
 
Me refiero a las amenazas de la pobreza extrema y del hambre, del agua no 
apta para el consumo, la degradación del medio ambiente y las enfermedades 
endémicas o infecciosas. 
 
Esos peligros acechan a gran parte de nuestro planeta. Matan a millones y 
millones de personas todos los días; destruyen sociedades; fomentan la 
división y la desesperación. 
 
Al cabo de un año de guerra y división, es hora de que dediquemos más 
energías a la salud y el bienestar de las personas. 
 
Es hora de asegurar que los países pobres tengan una verdadera oportunidad 
de desarrollo. 
 
Y es hora de que adoptemos medidas decisivas para salvar los recursos de 
nuestro planeta. 
 
Sí, tenemos que luchar contra el terrorismo. Sí, debemos prevenir la 
proliferación de armas mortales.v Pero también digamos sí al desarrollo. Y 
brindemos esperanza a las vidas de quienes sufren. 
 
Sin desarrollo y esperanza no habrá paz. 
 
Hace poco más de tres años, en la Cumbre del Milenio, los dirigentes de 
todas las naciones se comprometieron a brindar esa esperanza. Se fijaron 
objetivos precisos sujetos a plazos concretos: los Objetivos de Desarrollo 
del Milenio. 
 
Alcanzar esos Objetivos costaría sólo una fracción de lo que nuestro mundo 
gasta en armas de guerra. Sin embargo, daría esperanza a miles de millones y 
más seguridad a todos nosotros. 
 
Pero, en 2003 no cumplimos esas promesas. Nos dejamos arrastrar por la 
corriente de la guerra y la división. 
 
El año 2004 debe ser diferente. Debe ser el año en que comenzamos a invertir 
la corriente. 
 
Podemos invertir la corriente contra el VIH/SIDA si adoptamos medidas acerca 
de la iniciativa "Tres millones para 2005", el plan de la Organización 
Mundial de la Salud para conseguir que 3 millones de personas inicien un 
tratamiento con drogas antirretrovirales a más tardar en 2005. 
 
Es un objetivo ambicioso, pero puede alcanzarse si los países ricos, los 
países pobres y afectados, los gobiernos, la sociedad civil, el sector 
privado y el sistema de las Naciones Unidas actúan de consuno, y si el Fondo 
Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y el Paludismo alcanza la 
capitalización plena. 
 
Podemos invertir la corriente contra el hambre si todos colaboramos para 
poner al alcance de las personas hambrientas de todas partes, las 
existencias de alimentos disponibles, y si ayudamos a África a producir los 
alimentos adicionales que necesita. 
 
Y podemos invertir la corriente en el comercio mundial si los gobiernos 
cumplen lo prometido y hacen de la ronda de negociaciones en curso una 
verdadera "ronda para el desarrollo". 
 
No necesitamos más promesas. Necesitamos empezar a cumplir las promesas que 
ya hemos hecho. 
 
Que ese sea nuestro propósito de Año Nuevo y que tengan todos ustedes un muy 
Feliz Año Nuevo 
 
* * * * * * * * * * 
 
From: Malena Sotomayor <malenasotomayor@...> 
Date: Mon, 29 Dec 2003 18:20:40 -0500 
 
MENSAJE DE JUAN PABLO II 
PARA LA CELEBRACIÓN DE LA 
JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ 
http://www.encuentra.com/includes/documento.php?IdDoc=4717&IdSec=495 
 
1 DE ENERO DE 2004  
 
UN COMPROMISO SIEMPRE ACTUAL: 
EDUCAR A LA PAZ  
 
Me dirijo a vosotros, Jefes de las Naciones, que tenéis el deber de promover 
la paz.  
 
A vosotros, Juristas, dedicados a abrir caminos de entendimiento pacífico, 
preparando convenciones y tratados que refuerzan la legalidad internacional. 
 
A vosotros, Educadores de la juventud, que en cada continente trabajáis 
incansablemente para formar las conciencias en el camino de la comprensión y 
del diálogo.  
 
Y me dirijo también a vosotros, hombres y mujeres que sentís la tentación de 
recurrir al terrorismo como instrumento inaceptable, comprometiendo así, 
desde la raíz, la causa por la cual estáis combatiendo. 
 
Escuchad todos el humilde llamamiento del sucesor de Pedro que grita: ¡Aún 
hoy, al inicio del nuevo año 2004, la paz es posible. Y, si es posible, la 
paz es también una necesidad apremiante. 
 
Una iniciativa concreta 
 
1. El primer Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_19781221_xii-world-day-for-peace_sp.html> , al inicio de enero de 
1979, se centraba en el lema: «  Para lograr la paz, educar a la paz  ». 
 
Con aquel Mensaje de Año Nuevo se continuaba el plan trazado por Pablo VI, 
el cual había querido para el 1 de enero de cada año la celebración de una 
Jornada Mundial de oración por la Paz. Recuerdo las palabras del mencionado 
Pontífice en el Año Nuevo de 1968: «  Sería nuestro deseo que después, cada 
año, esta celebración se repitiese como presagio y como promesa, al 
principio del calendario que mide y describe el camino de la vida en el 
tiempo, de que sea la Paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine 
el desarrollo de la historia futura  ».(1 
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fn1> ) 
 
Haciendo mío el deseo expresado por mi venerado Predecesor en la Cátedra de 
Pedro, cada año he mantenido esta noble tradición dedicando el primer día 
del año civil a la reflexión y la oración por la paz en el mundo. 
 
En los veinticinco años de Pontificado, que el Señor me ha concedido hasta 
ahora, no he dejado de levantar mi voz, ante la Iglesia y ante el mundo, 
para invitar a los creyentes, así como a todas las personas de buena 
voluntad, a hacer propia la causa de la paz, para contribuir a la 
realización de este bien primordial, asegurando así al mundo una era mejor, 
en serena convivencia y respeto recíproco. 
 
Este año siento también el deber de invitar a los hombres y mujeres de cada 
continente a celebrar una nueva Jornada Mundial de la Paz. En efecto, la 
humanidad necesita más que nunca reencontrar la vía de la concordia, al 
estar estremecida por egoísmos y odios, por afán de poder y deseos de 
venganza.  
 
La ciencia de la paz 
 
2. Los once Mensajes dirigidos al mundo por el Papa Pablo VI 
<http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/messages/peace/index_sphtm>;  han 
trazado progresivamente las coordenadas del camino a recorrer para alcanzar 
el ideal de la paz. Poco a poco el gran Pontífice fue ilustrando los 
diversos capítulos de una verdadera y propia «  ciencia de la paz  ». Puede 
ser útil recordar los temas de los Mensajes dejados por el Papa Montini para 
dicha ocasión.(2  
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fn2> )Cada uno de 
ellos conserva aún hoy una gran actualidad. Incluso frente al drama de las 
guerras que, al comienzo del Tercer Milenio, todavía ensangrientan las 
regiones del mundo, sobre todo en Oriente Medio, estos escritos, en algunos 
de sus pasajes, tienen el valor de avisos proféticos. 
 
Glosario de la paz  
 
3. Por mi parte, a lo largo de estos veinticinco años de Pontificado, he 
procurado avanzar por el camino iniciado por mi venerado Predecesor. Al 
comienzo de cada nuevo año, he exhortado a las personas de buena voluntad a 
reflexionar, a la luz de la razón y de la fe, sobre los diversos aspectos de 
una convivencia ordenada. 
 
Ha surgido así una síntesis de doctrina sobre la paz, que es como un 
glosario sobre este argumento fundamental; un glosario fácil de entender 
para quien tiene el ánimo bien dispuesto, pero al mismo tiempo extremamente 
exigente para toda persona sensible al porvenir de la humanidad.(3 
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fn3> ) 
 
Los distintos aspectos de la paz ya han sido ilustrados abundantemente. 
Ahora no queda más que actuar para que el ideal de la convivencia pacífica, 
con sus precisas exigencias, entre en la conciencia de los individuos y de 
los pueblos. Los cristianos sentimos, como característica propia de nuestra 
religión, el deber de formarnos a nosotros mismos y a los demás para la paz 
. En efecto, para el cristiano proclamar la paz es anunciar a Cristo que es 
« nuestra paz » (Ef 2,14) y anunciar su Evangelio que es «  el Evangelio de 
la paz  » (Ef 6,15), exhortando a todos a la bienaventuranza de ser « 
constructores de la paz » (cf. Mt 5,9). 
 
Educar a la paz  
 
4. En el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1o de enero de 1979 
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_19781221_xii-world-day-for-peace_sp.html>  dirigía ya este 
llamamiento: «  Para lograr la paz, educar a la paz  ». Esto es hoy más 
urgente que nunca porque los hombres, ante las tragedias que siguen 
afligiendo a la humanidad, están tentados de abandonarse al fatalismo, como 
si la paz fuera un ideal inalcanzable. 
 
La Iglesia, en cambio, ha enseñado siempre y sigue enseñando una evidencia 
muy sencilla: la paz es posible. Más aún, la Iglesia no se cansa de repetir: 
la paz es necesaria. Ésta se ha de construir sobre las cuatro bases 
indicadas por el Beato Juan XXIII en la Encíclica Pacem in terris 
<http://www.vatican.va/holy_father/john_xxiii/encyclicals/documents/hf_j-xxi 
ii_enc_11041963_pacem_sp.html> : la verdad, la justicia, el amor y la 
libertad. Se impone, pues, un deber a todos los amantes de la paz: educar a 
las nuevas generaciones en estos ideales, para preparar una era mejor para 
toda la humanidad.  
 
Educar a la legalidad 
 
5. En este cometido de educar a la paz, se ve la urgente necesidad de 
enseñar a los individuos y los pueblos a respetar el orden internacional y 
observar los compromisos asumidos por las Autoridades, que los representan 
legítimamente. La paz y el derecho internacional están íntimamente unidos 
entre sí: el derecho favorece la paz. 
 
Desde los albores de la civilización, las agrupaciones humanas que se 
formaron establecieron acuerdos y pactos para evitar el uso arbitrario de la 
violencia y buscar una solución pacífica a las controversias que surgían. 
Además de los ordenamientos jurídicos de cada pueblo, se formó 
progresivamente otro conjunto de normas que fue calificado como jus gentium 
(derecho de gentes). Con el paso del tiempo, éste se fue difundiendo y 
precisando a la luz de las vicisitudes históricas de los pueblos. 
 
Este proceso tuvo notable auge con el nacimiento de los Estados modernos. A 
partir del siglo XVI juristas, filósofos y teólogos se dedicaron a elaborar 
los diversos capítulos del derecho internacional, basándolo en postulados 
fundamentales del derecho natural. En este proceso tomaron forma, con mayor 
fuerza, unos principios universales que son anteriores y superiores al 
derecho interno de los Estados, y que tienen en cuenta la unidad y la común 
vocación de la familia humana. 
 
Entre todos estos principios destaca ciertamente aquél según el cual pacta 
sunt servanda: los acuerdos firmados libremente deben ser cumplidos. Ésta es 
la base y el presupuesto inderogable de toda relación entre las partes 
contratantes responsables. Su violación llevaría a una situación de 
ilegalidad y de consiguientes roces y contraposiciones, que tendrían 
repercusiones negativas duraderas. Es oportuno recordar esta regla 
fundamental, sobre todo en los momentos en que se percibe la tentación de 
apelar al derecho de la fuerza más que a la fuerza del derecho. 
 
Uno de estos momentos fue sin duda el drama que experimentó la humanidad 
durante la segunda guerra mundial: una espiral de violencia, destrucción y 
muerte, como nunca se había conocido hasta entonces. 
 
La observancia del derecho 
 
6. Aquella guerra, con los horrores y las terribles violaciones de la 
dignidad humana que causó, llevó a una renovación profunda del ordenamiento 
jurídico internacional. La defensa y promoción de la paz fueron el centro de 
un sistema normativo e institucional actualizado ampliamente. Para proteger 
la paz y la seguridad global, y fomentar los esfuerzos de los Estados para 
mantener y garantizar estos bienes fundamentales de la humanidad, los 
Gobiernos crearon una organización específica al respecto –la Organización 
de las Naciones Unidas– con un Consejo de Seguridad dotado de amplios 
poderes de acción. Como eje del sistema se puso la prohibición del recurso a 
la fuerza. Una prohibición que, según el conocido Cap. VII de la Carta de 
las Naciones Unidas, prevé únicamente dos excepciones. Una confirma el 
derecho natural a la legítima defensa, que se ha de ejercer según las 
modalidades previstas en el ámbito de las Naciones Unidas; por consiguiente, 
dentro también de los tradicionales límites de la necesidad y de la 
proporcionalidad.  
 
La otra excepción es el sistema de seguridad colectiva, que atribuye al 
Consejo de Seguridad la competencia y responsabilidad para el mantenimiento 
de la paz, con poder de decisión y amplia discrecionalidad. 
 
El sistema elaborado con la Carta de las Naciones Unidas debía haber 
preservado a «  las futuras generaciones del azote de la guerra, que dos 
veces, en el arco de tiempo de una vida humana, ha infligido indecibles 
sufrimientos a la humanidad  ».(4 
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fn4> ) En los decenios 
sucesivos, sin embargo, la división de la comunidad internacional en bloques 
contrapuestos, la guerra fría en una parte del globo terrestre, así como los 
violentos conflictos surgidos en otras regiones y el fenómeno del 
terrorismo, han producido un alejamiento creciente de las previsiones y 
expectativas de la inmediata posguerra. 
 
Un nuevo ordenamiento internacional 
 
7. Sin embargo, es preciso reconocer que la Organización de las Naciones 
Unidas, incluso con límites y retrasos debidos en gran parte al 
incumplimiento por parte de sus miembros, ha contribuido a promover 
notablemente el respeto de la dignidad humana, la libertad de los pueblos y 
la exigencia del desarrollo, preparando el terreno cultural e institucional 
sobre el cual construir la paz. 
 
La acción de los Gobiernos nacionales recibirá un gran impulso al constatar 
que los ideales de las Naciones Unidas están muy extendidos, especialmente a 
través de los gestos concretos de solidaridad y de paz de tantas personas 
que trabajan en las Organizaciones No Gubernativas y en los Movimientos en 
favor de los derechos humanos. 
 
Se trata de un significativo estímulo para una reforma que capacite a la 
Organización de las Naciones Unidas para funcionar eficazmente en la 
consecución de sus propios objetivos estatutarios, todavía válidos: « la 
humanidad, enfrentada a una etapa nueva y más difícil de su auténtico 
desarrollo, necesita hoy un grado superior de ordenamiento internacional »(5 
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fn5> ) Los Estados 
deben considerar este objetivo como una precisa obligación moral y política, 
que requiere prudencia y determinación. Renuevo a este respecto el deseo 
formulado en 1995: «  Es preciso que la Organización de las Naciones Unidas 
se eleve cada vez más de la fría condición de institución de tipo 
administrativo a la de ser centro moral, en el que todas las naciones del 
mundo se sientan en su casa, desarrollando la conciencia común de ser, por 
así decir, una “familia de naciones”  ».(6 
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fn6> ) 
 
La plaga funesta del terrorismo 
 
8. Hoy el derecho internacional tiene dificultades para ofrecer soluciones a 
las situaciones conflictivas derivadas de los cambios en el panorama del 
mundo contemporáneo. En efecto, estas mismas situaciones cuentan 
frecuentemente entre sus protagonistas con agentes que no son Estados, sino 
entes derivados de la disgregación de los Estados mismos, o vinculados a 
reivindicaciones independentistas, o bien relacionados con aguerridas 
organizaciones criminales. Un ordenamiento jurídico constituido por normas 
elaboradas a lo largo de los siglos para regular las relaciones entre 
Estados soberanos encuentra dificultades para hacer frente a conflictos en 
los que intervienen también entes no asimilables a las características 
tradicionales de un Estado. Esto vale, concretamente, para el caso de los 
grupos terroristas. 
 
La plaga del terrorismo se ha hecho más virulenta en estos últimos años y ha 
producido masacres atroces que han obstaculizado cada vez más el proceso del 
diálogo y la negociación, exacerbando los ánimos y agravando los problemas, 
especialmente en Oriente Medio. 
 
Sin embargo, para lograr su objetivo, la lucha contra el terrorismo no puede 
reducirse sólo a operaciones represivas y punitivas. Es esencial que incluso 
el recurso necesario a la fuerza vaya acompañado por un análisis lúcido y 
decidido de los motivos subyacentes a los ataques terroristas. Al mismo 
tiempo, la lucha contra el terrorismo debe realizarse también en el plano 
político y pedagógico: por un lado, evitando las causas que originan las 
situaciones de injusticia de las cuales surgen a menudo los móviles de los 
actos más desesperados y sanguinarios; por otro, insistiendo en una 
educación inspirada en el respeto de la vida humana en todas las 
circunstancias. En efecto, la unidad del género humano es una realidad más 
fuerte que las divisiones contingentes que separan a los hombres y los 
pueblos.  
 
En la necesaria lucha contra el terrorismo, el derecho internacional ha de 
elaborar ahora instrumentos jurídicos dotados de mecanismos eficientes de 
prevención, control y represión de los delitos. En todo caso, los Gobiernos 
democráticos saben bien que el uso de la fuerza contra los terroristas no 
puede justificar la renuncia a los principios de un Estado de derecho. 
Serían opciones políticas inaceptables las que buscasen el éxito sin tener 
en cuenta los derechos humanos fundamentales, dado que !el fin nunca 
justifica los medios¡ 
 
Aportación de la Iglesia 
 
9. «  Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán 
llamados hijos de Dios  » (Mt 5,9). ¿Cómo esta palabra, que invita a 
trabajar en el inmenso campo de la paz, podría tener resonancias tan 
intensas en el corazón humano si no correspondiera a un anhelo y una 
esperanza que nosotros tenemos de manera imborrable? Y, ¿por qué otro motivo 
los que trabajan por la paz serán llamados hijos de Dios, si no es porque 
Él, por su naturaleza, es el Dios de la paz? Precisamente por esto, en el 
anuncio de salvación que la Iglesia propaga por todo el mundo hay elementos 
doctrinales de fundamental importancia para la elaboración de los principios 
necesarios para una pacífica convivencia entre las Naciones. 
 
Las vicisitudes históricas enseñan que la edificación de la paz no puede 
prescindir del respeto de un orden ético y jurídico, según el antiguo 
adagio: «  Serva ordinem et ordo servabit te  » (conserva el orden y el 
orden te conservará a ti). El derecho internacional debe evitar que 
prevalezca la ley del más fuerte. Su objetivo esencial es reemplazar «  la 
fuerza material de las armas con la fuerza moral del derecho  »,(7 
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fn7> ) previendo 
sanciones apropiadas para los transgresores, además de la debida reparación 
para las víctimas. Esto ha de valer también para aquellos gobernantes que 
violen impunemente la dignidad y los derechos humanos con el pretexto 
inaceptable de que se trata de cuestiones internas de su Estado. 
 
Dirigiéndome al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, el 13 de 
enero de 1997  
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1997/january/docume 
nts/hf_jp-ii_spe_13011997_diplomatic-corps_sp.html> , indicaba en el Derecho 
internacional un instrumento de primer orden para la búsqueda de la paz: « 
El derecho internacional ha sido durante mucho tiempo un derecho de la 
guerra y de la paz. Creo que está llamado cada vez más a ser exclusivamente 
un derecho de la paz concebida en función de la justicia y de la 
solidaridad. Y, en este contexto, la moral debe fecundar el derecho; ella 
puede ejercer también una función de anticipación del derecho, en la medida 
en que indica la dirección de lo que es justo y bueno  ».(8 
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fn8> ) 
 
A lo largo de los siglos, ha sido relevante la contribución doctrinal 
ofrecida por la Iglesia –a través de la reflexión filosófica y teológica de 
numerosos pensadores cristianos– para orientar el derecho internacional 
hacia el bien común de toda la familia humana. En la historia contemporánea 
concretamente, los Papas no han dudado en subrayar la importancia del 
derecho internacional como garantía de la paz, con la convicción de que « 
frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz  » (St 
3, 18). La acción de la Iglesia –mediante sus propios instrumentos– está 
comprometida en este sentido, a la luz perenne del Evangelio y con la ayuda 
indispensable de la oración. 
 
La civilización del amor 
 
10. Al final de estas reflexiones considero obligado, no obstante, recordar 
que, para instaurar la verdadera paz en el mundo, la justicia ha de 
complementarse con la caridad. El derecho es, ciertamente, el primer camino 
que se debe tomar para llegar a la paz. Y los pueblos deben ser formados en 
el respeto de este derecho. Pero no se llegará al final del camino si la 
justicia no se integra con el amor. A veces, justicia y amor aparentan ser 
fuerzas antagónicas. Verdaderamente, no son más que las dos caras de una 
misma realidad, dos dimensiones de la existencia humana que deben 
completarse mutuamente. Lo confirma la experiencia histórica. Ésta enseña 
cómo, a menudo, la justicia no consigue liberarse del rencor, del odio e 
incluso de la crueldad. Por sí sola, la justicia no basta. Más aún, puede 
llegar a negarse a sí misma, si no se abre a la fuerza más profunda que es 
el amor.  
 
Por eso he recordado varias veces a los cristianos y a todas las personas de 
buena voluntad la necesidad del perdón para solucionar los problemas, tanto 
de los individuos como de los pueblos. ¡No hay paz sin perdón! Lo repito 
también en esta circunstancia, teniendo concretamente ante los ojos la 
crisis que sigue arreciando en Palestina y en Medio Oriente. No se 
encontrará una solución a los graves problemas que aquejan a las poblaciones 
de aquellas regiones, desde hace demasiado tiempo, hasta que no se decida 
superar la lógica de la estricta justicia para abrirse también a la del 
perdón.  
 
El cristiano sabe que el amor es el motivo por el cual Dios entra en 
relación con el hombre. Es también el amor lo que Él espera como respuesta 
del hombre. Por eso el amor es la forma más alta y más noble de relación de 
los seres humanos entre sí. El amor debe animar, pues, todos los ámbitos de 
la vida humana, extendiéndose igualmente al orden internacional. Sólo una 
humanidad en la que reine la « civilización del amor » podrá gozar de una 
paz auténtica y duradera. 
 
Al principio de un nuevo año deseo recordar a las mujeres y a los hombres de 
cada lengua, religión y cultura el antiguo principio: «  Omnia vincit amor! 
» (Todo lo vence el amor) ¡Sí, queridos hermanos y hermanas de todas las 
partes del mundo, al final vencerá el amor! Que cada uno se esfuerce para 
que esta victoria llegue pronto. A ella, en el fondo, aspira el corazón de 
todos.  
 
Vaticano, 8 de diciembre de 2003. 
 
JUAN PABLO II  
 
(1  
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fnref1> )Insegnamenti, 
V (1967), 620.  
 
(2  
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fnref2> )1968: 1o de 
enero: Jornada Mundial de la Paz 
1969: La promoción de los derechos del hombre, camino hacia la paz 
1970: Educarse para la paz a través de la reconciliación 
1971: Todo hombre es mi hermano 
1972: Si quieres la paz, trabaja por la justicia 
1973: La paz es posible 
1974: La paz depende también de ti 
1975: La reconciliación, camino hacia la paz 
1976: Las verdaderas armas de la paz 
1977: Si quieres la paz, defiende la vida 
1978: No a la violencia, sí a la paz 
 
(3  
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fnref3> )Siguen los 
temas de las 25 sucesivas Jornadas Mundiales de la Paz: 
1979: Para lograr la paz, educar a la paz 
1980: La verdad, fuerza de la paz 
1981: Para servir a la paz, respeta la libertad 
1982: La paz, don de Dios confiado a los hombres 
1983: El diálogo por la paz, una urgencia para nuestro tiempo 
1984: La paz nace de un corazón nuevo 
1985: La paz y los jóvenes caminan juntos 
1986: La paz es un valor sin fronteras. Norte-Sur, Este-Oeste: una 
sola paz 
1987: Desarrollo y solidaridad: dos claves para la paz 
1988: La libertad religiosa, una condición para la pacífica convivencia 
1989: Para construir la paz, respeta las minorías 
1990: Paz con Dios creador, paz con todas las criaturas 
1991: Si quieres la paz, respeta la conciencia de cada persona 
1992: Creyentes unidos en la construcción de la paz 
1993: Si quieres la paz, sal al encuentro del pobre 
1994: De la familia nace la paz de la familia humana 
1995: La mujer: educadora para la paz 
1996: Demos a los niños un futuro de paz 
1997: Ofrece el perdón, recibe la paz 
1998: De la justicia de cada uno nace la paz para todos 
1999: El secreto de la verdadera paz reside en el respeto de los derechos 
humanos 
2000: Paz en la tierra a los hombres que Dios ama 
2001: Diálogo entre culturas para una civilización del amor y la paz 
2002: No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón 
2003: «  Pacem in terris  »: una tarea permanente 
 
(4  
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fnref4> )Preámbulo. 
 
(5  
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fnref5> )Carta enc. 
Sollicitudo rei socialis, 43: AAS 80 (1988), 575. 
 
(6  
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fnref6> )Discurso ante 
la Asamblea General de las Naciones Unidas, Nueva York (5 octubre 1995), 14: 
L'Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (13 octubre 1995), p. 
9.  
 
(7  
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fnref7> )Benedicto XV, 
Appello ai Capi dei popoli belligeranti, 1 enero 1917: AAS 9 (1917), 422. 
 
(8  
<http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_ 
jp-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html#fnref8> )N. 4: 
L'Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (17 enero 1997), p. 6. 
 
http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_j 
p-ii_mes_20031216_xxxvii-world-day-for-peace_sp.html 
 
  
 
  
 
 
 
 
 
_______________________________________________________________________ 
Visita nuestro patrocinador: 
~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~ 
 
      ¿QUIERES DISFRUTAR DE 3.000€ SIN DAR EXPLICACIONES?  
 
                 ¿Quieres renovar la cocina? 
                   ¿Cambiar de ordenador? 
             ¿hacer un viaje? ¿darte un capricho? 
                           . . . 
                   Cofidis puede ayudarte.  
          Solicitanos información sin compromiso.  
 
Haz clic aqui -> http://elistas.net/ml/134/ 
~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~