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Asunto:[RedLuz] El retorno del Cristo
Fecha:Jueves, 8 de Septiembre, 2005  21:00:59 (-0500)
Autor:Red Anahuaka <redanahuak @...............mx>

From: Santiago Merino <vozdeestrellas@...> 
Date: Thu, 08 Sep 2005 02:31:34 +0000 
 
 
EL RETORNO DE CRISTO 
  
 
'Maestro, ¿Cómo puedo contar todo esto que me ha ocurrido? 
 
Cuenta simplemente la verdad. Nadie se incomodará, nadie te perseguirá, pues 
ten la seguridad absoluta de que nadie te creerá'. 
 
  
 
Creo que fue hacia mis quince años, cuando comencé de una manera regular a 
obsesionarme con el mundo de los ovnis. Recuerdo los reproches de mi madre 
cuando me veía recortar las noticias de avistamientos ovnis de los 
periódicos. Todo lo que se podía leer en torno al mundo de los 
extraterrestres era objeto de consumo por mi parte. 
 
Por aquel entonces, (1965), el fenómeno Ovni estaba poniéndose de moda en 
nuestro país de la mano de Sesma, Rivera y el fenómeno Ummo. Hacia mis 
veinte años, fue Juanjo Benítez quien publicara en el periódico 'La Gaceta 
del Norte' una serie de reportajes sobre un contacto extraterrestre de unos 
jóvenes en Perú, que formaban parte del Instituto Peruano de Relaciones 
Interplanetarias. Fueron cientos de veces las que leímos aquellas crónicas 
de Sixto y Carlos Paz Wells, que en forma psicográfica habrían conseguido 
ponerse en contacto con extraterrestres de Ganímedes (planeta de Júpiter). 
 
Por supuesto en Bilbao fuimos un grupo numeroso de amigos que comenzamos a 
intentar el contacto mediante dicho método. La mente en blanco y el 
bolígrafo encima del papel, rellenamos miles de cuartillas esperando que 
finalmente alguno consiguiera el dichoso contacto, pero este no llegaba, 
incrementando nuestra desesperación. 
 
Fue también en ese tiempo cuando comencé a oír hablar de un famoso 
contactado llamado Eugenio Siragusa. Se trataba de un italiano que se 
autodenominaba 'El anunciador' y que por otra parte sería el embajador de 
los extraterrestres en la Tierra. Sus opúsculos y boletines también cayeron 
en mis manos y fueron igualmente devorados por los alocados años de mi 
adolescencia.  
 
Los 'antenas' procuraban recibir el dichoso contacto y todo el grupo salía 
noche tras noche a las montañas próximas a la capital vasca, con la 
seguridad de que en alguna de estas salidas conseguiríamos el pasaporte para 
el espacio. 'No estáis preparados', 'Alguno de vosotros interfiere', 'No 
estáis en armonía'. Estas y otras tantas frases recibidas en el contacto no 
podían disuadir nuestra afición de observadores de dicho fenómeno. Con los 
años nos dimos cuenta que los extraterrestres no mienten, y que aquellos 
supuestos contactos no eran sino mentalismos. 
 
Fue en la noche de Santiago del año 1975 cuando definitivamente un grupo de 
dieciséis personas en el Monte Umbe y hacia la una de la madrugada pudimos 
observar a una distancia de unos cincuenta metros una enorme astronave. Nos 
juntamos unos contra otros en la medida que aquella bola luminosa se iba 
acercando hasta convertirse en una nave discoidal de color plata mercurial, 
evolucionando frente a nosotros. Yo di un enorme salto gritando 'No estoy 
loco'. El que estaba a mi lado simplemente se orinó en los pantalones. Si 
para entonces ya estaba obsesionado, desde aquel momento comencé a estar 
verdaderamente paranoico. Ya no me importaba lo que decía la gente. Había 
vivido una realidad objetiva, y desde aquel momento eran mis padres, los 
críticos y los escépticos quienes comenzaron a ser los verdaderos locos de 
aquella trama.  
 
A este avistamiento siguieron otros de menor entidad y de menor 
aproximación. En cualquier caso, aquellas experiencias me hicieron comprobar 
que además de la realidad cultural en la que me había educado, existía otra 
que me exigía nuevos estudios e investigaciones. Me acerqué al conocimiento 
oriental, a la teoría de la reencarnación, al conocimiento esotérico de 
numerosos autores. El pequeño monaguillo que había dentro de mi, tuvo que 
enfrentarse a otra realidad que ponía en tela de juicio todos sus soportes 
doctrinales y que por otra parte le hacían ser contestatario y rebelde con 
los valores en los que se asentaban nuestras relaciones y concepciones 
sociológicas, morales y espirituales. 
 
En el año 1976 asistí a unas conferencias que se daban en Madrid, del famoso 
contactado Eugenio Siragusa. Fueron unos pocos días, pero aquel personaje me 
dio la puntilla final. Se trataba de un ser compenetrado por alguna entidad, 
que lo abarcaba todo, lo respondía todo y lo entendía todo. Simplemente me 
dejó colgado aún más, no sólo del fenómeno, sino de su propia persona. Le 
siguieron una década de estudios de locura y de obsesión. Tengo ahora 
cincuenta y cuatro años y me doy cuenta que sigo todavía colgado de las 
mismas ideas. Quizás con más moderación, pero la fiebre del contactismo no 
ha mermado en mi alma. 
 
A los treinta y tres años dejé la ciudad y junto a una treintena de personas 
fui a vivir a un pueblo rural, con otro modelo de vida. Durante dieciséis 
años, publiqué una veintena de libros sobre el fenómeno del contacto y 
acumulé otras tantas experiencias en torno al mundillo ovni. Explicar ahora 
todas mis vivencias me llevaría varios cientos de hojas. Voy a contar los 
hitos más sobresalientes que puedan ayudar a la argumentación de este libro, 
dejando de lado los aspectos personales. 
 
- ¿Cuántos espermatozoides genera un hombre en su vida? 
 
- ¿Un billón?, ¿Acaso más?. 
 
Una pequeña luz mortecina iluminaba las vetustas baldosas de la habitación. 
A mi lado dormía mi compañera mientras las palabras fluían a mi mente 
obsesiva. ¿Quién ponía aquellos datos en mi mente?. 
 
- A lo largo de tu vida, generas miles de millones de seres vivos. Son tus 
espermatozoides, que no se materializan en tus hijos, pero que 
indudablemente son seres humanos potenciales, seres vivos. Si hoy tú has 
odiado, setecientos millones de espermatozoides que tienes en tu líquido 
seminal, son para siempre hijos del odio. Si mañana sientes la música y 
vibras con el amor, otros tantos millones de espermatozoides nacen, pero su 
alma esta inundada de amor y de armonía. Día tras día, siembras la vida en 
el Cosmos. Unas veces generando seres armoniosos y otros generando seres que 
traducen tu dolor o tu maldad. 
 
La voz proseguía en mi cabeza: 
 
- Sois un universo de vida. Vuestro poder es inmenso. Sois Dioses creadores 
desde la dimensión en la que estáis. El sol que brilla en vuestra frente, 
vida tras vida se hace más grande. Llegará un momento en que tu cuerpo 
desaparecerá, se habrá sublimado y el Sol que tienes dentro se habrá hecho 
inmenso. Entonces explotará, formando en un agujero negro trillones de 
chispas. El número de chispas que forme tu explosión será el mismo número de 
espermatozoides y de óvulos de las cientos de miles de vidas, que como 
hombre y mujer has vivido en los diversos planos de la Creación. Cada chispa 
será un ser. Será tu hijo, y tú para él, su Padre Creador. Pero aquellos a 
los que generaste con odio vivirán programados por el sentimiento que les 
diste al momento de ser creados. Tendrás que venir entre ellos y 
crucificarte por amor, para que comprendan, para que les puedas redimir. 
 
¡Que extrañas ideas afloran hoy en mi mente! Miré a mi esposa por si me 
estaba hablando en voz baja, pero dormía plácidamente. 
 
Sois universos creadores. Nada se pierde. Todo cuanto generáis en el camino 
del eterno retorno de las reencarnaciones lo encontraréis al final. Pocos en 
tu mundo han comprendido su verdadera naturaleza divina. Pocos han 
comprendido que con su divinidad pueden arrojar una montaña al mar. Sois un 
pequeño Sol revestido de materia. Sois dioses. 
 
Giré mi cabeza y ¡Allí estaba!. 
 
¡Esta vez no me asusto, hermano!. ¿Quién pone estas ideas en mi mente? 
 
De color verdusco pardo, casi marrón. Ojos impresionantes con tonalidades 
rojizas. Alto, majestuoso, con una cara austera. Estaba simplemente 
materializado frente a mí en la puerta de entrada de mi habitación. ¿Quién 
si no había estado dictando maravillosas frases de conocimiento a mi mente? 
No estuvo mucho tiempo. Tal y como había venido, se esfumó, dejándome con la 
angustia de volver a verle, de sentir su presencia. De recibir sus 
conocimientos.  
 
Me pellizqué, comprobando que estos seres pueden penetrar la materia y 
presentarse ante tus ojos, o simplemente acompañándote en el silencio. Aquel 
encuentro fue el comienzo de un programa absolutamente crucial, alucinante, 
maravilloso, que intentaré explicar brevemente con la certeza que ni ayer ni 
hoy será bien entendido, pero que dio a mi vida sentido. ¿Por qué yo?. 
 
EXTRAÑO PERSONAJE 
 
Cada dos meses enviábamos miles de revistas a nuestros asociados. En todo el 
mundo occidental se conocía nuestro trabajo. Jamás cobramos por nuestra 
actividad. Éramos un grupo de personas con una verdadera vocación de 
servicio. Fueron tiempos de entusiasmo. La información venía a nuestra casa 
en forma permanente y nosotros la volcábamos en las páginas informativas. De 
una u otra manera estábamos realizando un programa espiritual, pero las 
dudas, a veces las privaciones y finalmente el esfuerzo de aquellos días 
heroicos, nos postraban y nos hacían dudar del porqué final de nuestro 
sacrificio.  
 
Cierto día en que toda la comunidad estaba empeñada en terminar de levantar 
un muro de ladrillos de una de las casas de uno de los hermanos, fui avisado 
por una extraña visita que acudía a mi casa. Con el mono de trabajo recibí a 
aquel hombre. Tendría unos cuarenta años, ojos muy vivos, más bien delgado y 
por lo demás, nada le diferenciaba de una persona corriente. Quizás la forma 
de pronunciar con énfasis las palabras y la forma de mirar, tan penetrante, 
terminaban por ponerte nervioso. 
 
- ¿Qué desea Vd.?  
 
Vengo a traerte una carta que me ha sido confiada por nuestra Fraternidad. 
 
Pensé enseguida que podría ser la Fraternidad Rosacruz, que en aquellas 
fechas nos visitaba de la mano de una entrañable amiga de Madrid. El 
visitante, que en ningún momento dijo su nombre, adivinando mi pensamiento 
dijo:  
 
- No es de esa Fraternidad. Sino de otra más vieja. 
 
Aquel tono y su mirada me hacían pensar que estaba ante otro paranoico. En 
nuestra asociación teníamos registrados varios Jesucristos reencarnados, 
otras tantas Marías Magdalenas y por supuesto casi todos los apóstoles, 
además de algún Atila, Julio Cesar y demás personajes históricos. 
 
- Comprendo tu desconcierto hermano. 
 
Definitivamente al llamarme hermano, los resortes defensivos de mi mente se 
pusieron en guardia. Realmente estaba ante un lunático, que me había 
retirado del trabajo y pretendía hacerme perder el tiempo. 
 
Metió su mano en el bolsillo de la camisa y me entregó un pequeño sobre que 
contenía un vetusto pergamino amarillo. 
 
Lo abrí con parsimonia, esperando encontrar algún chiste grafico. Aquellos 
símbolos astrológicos no me decían nada. Mi mente no se activaba ni me 
entregaba respuesta alguna. Pero sin saber por qué, unas gruesas lágrimas 
comenzaron a salir de mis ojos, a la vez que el corazón comenzó a latir con 
fuerza presa de una extraña angustia. 
 
- ¿Recuerdas hermano el calor del desierto? 
 
Ahora ya no podía controlar el llanto angustioso que salía de mi alma. La 
habitación comenzó a desdibujarse a la vez que la imagen de un desierto se 
extendía ante mí. Por un instante ya no estaba en mi casa, sino en el árido 
arenal. Sentía el calor vivo de la arena en el atardecer. Conocía por serme 
familiar cada recodo, cada pequeña casita que habitaban mis hermanos. 
Curiosamente me vi caminando entre unas pequeñas hortalizas que intentaba no 
pisar y que finalmente terminaron con mis huesos en el suelo. Oía la risa 
contagiosa de otro monje, que con túnica blanca me miraba divertido. Luego 
vi como todos los hermanos caminaban hacia un pequeño arroyo que estaba en 
una loma. Había una presa que embalsaba el agua. Uno tras otro íbamos 
desnudándonos e introduciéndonos en el gélido manantial en la fría madrugada 
del desierto. Luego sentado hacia el Este, pronunciaba una monótona letanía 
que hacía vibrar todo mi ser: ¡Auuummm Adonai….Auuummm Adonai! 
 
No podía controlarme. ¿Quién producía esas imágenes en mi alma? Algo de mi 
consciente me decía que estaba en España en el siglo XX, pero toda mi 
esencia vivía otra tremenda realidad de antaño. 
 
Volví en mí, para ver los intensos ojos de mi visitante. 
 
- ¿Recuerdas hermano el calor del desierto? 
 
En el mismo instante desaparece de mis sentidos la habitación. Y retorno a 
ver setenta y dos monjes vestidos de blanco en una larga mesa. En la 
cabecera de la misma. El Señor de Justicia. En el otro lado unos rollos en 
papiro y tela mostraban la Ley traída desde el templo de Isis por Moisés. 
 
- ¿Recuerdas hermano el calor del desierto? 
 
Y a caballo de la visión anterior me vi frente a una mesa de piedra, entre 
dos olivos, frente al Señor de la Tierra, diciendo: - Juro por mi espíritu 
inmortal que dedicaré toda mi existencia al servicio de la verdad. – Juro 
por mi espíritu inmortal que serviré el programa de mis padres, de mis 
maestros y de la revelación del Padre Creador hasta el final de los tiempos. 
Yo sabía perfectamente lo que estaba jurando, pero mi voz no era en 
castellano, sino en arameo antiguo. 
 
Luego el Señor de Justicia, que estaba delante de mí, me besó en la boca y 
dijo:  
 
AUNQUE TE ESCONDAS EN LOS ABISMOS DEL OCÉANO, AUNQUE VUELES POR ENCIMA DE LA 
MONTAÑA MÁS ALTA. AUNQUE ESTÉS EN EL FONDO DEL INFIERNO, YO TE BUSCARÉ Y TE 
RECORDARÉ TU JURAMENTO. ESTA ES TU MISIÓN: 
 
Deberás hacer que el corazón y ánimo de los ancianos, se reconcilie con el 
ímpetu de los jóvenes. Preparando un pueblo bien dispuesto para mí, en el 
final de los tiempos. Tú anunciarás mi llegada. 
 
El llanto el hipo y el estremecimiento golpeaban mi pecho. El pánico se 
apoderó de mí, pues jamás en mi vida había tenido una experiencia tan 
intensa. El hombre que estaba frente a mí todavía me preguntó: 
 
- ¿Sabes como es el nombre del pueblo donde vives ahora con tus hermanos de 
comunidad?  
 
- Creo que 'Desolium'. 
 
El visitante pronunció estas palabras, que yo ya las sabía en mi interior, 
como si de una extraña telepatía se tratara: 
 
- El nombre en latín dice “Desierto de Olivos”, ¿Has comprendido que no 
estás aquí por casualidad? 
 
Aquella revelación me dejo perplejo. Había estado una serie de años en un 
lugar y con un trabajo que no entendía. Había estado trabajando por dictado 
del espíritu, mientras mi consciente y el de mis hermanos no sabían cual era 
el objeto de nuestra quimérica empresa. 
 
El hombre se levantó y me dijo: 
 
- Tengo que retornar a Bilbao. Volveremos a vernos. 
 
Enfiló el pasillo y salió a la calle. Mis ojos todavía llorosos le siguieron 
hasta que se metió en un destartalado coche y desapareció entre las vetustas 
casas de mi pueblo. Volví corriendo al baño. Mis ojos estaban enrojecidos 
por el llanto. Así no podía retornar a mi trabajo. Esperé un rato. Me lavé 
la cara y finalmente volví al tajo. 
 
- ¿Quién era?  
 
- ¡Quien va ser!, un chalado que quiere subir en un platillo volante. 
 
Hasta aquí cuanto recuerdo. El símbolo que me dejó todavía debe estar entre 
los miles de papeles que todavía se almacenan en las estanterías de la vieja 
casa. Pero yo no lo he podido olvidar y así os lo muestro. El que sepa leer 
que lea. El que quiera entender que entienda. Sólo unos pocos saben que digo 
la verdad.  
 
COMIENZA EL PROGRAMA 
 
Creo recordar que era el verano del 84. Esa mañana estaba levantando una 
carta natal en mi despacho despreocupado, cuando unos gritos sorpresivos, 
seguidos de unas alocadas carreras me asustaron: 
 
¡Un ovni…un ovni…un ovni…..! Han venido, están aquí. 
 
¿Cómo van a venir en pleno día? 
 
Mis hijos y los vecinos me llevaron casi en volandas hacia el frontón del 
pueblo, justo detrás de la iglesia. Allí estaban en una verdadera algarabía 
de júbilo descontrolado, ancianos, mujeres y niños que gritaban divertidos 
la llegada de los 'marcianos'. 
 
Un plato volador reluciente presidía el cielo de mi pueblo, encima de la 
Sierra de Codes. Era majestuoso, en pleno día, sin sombra de duda, ¡estaban 
allí!.  
 
Precisamente entre los curiosos se encontraba un aparejador, que estaba 
levantando los planos de una próxima construcción. Nos mostró el ovni con su 
aparato topográfico de medida a la vez que afirmaba que el disco parecía una 
campana de cristal traslúcida de unos seiscientos metros de diámetro. 
 
Aquello era absolutamente anormal. ¿Qué querían? Filippo, uno de los 
hermanos y yo llamamos a Italia, donde vivía nuestro maestro para ponerle al 
corriente de esta extraña visita. La mujer nos anunció que Eugenio estaba 
grave, preso de unas fiebres que en Sicilia se llama mal de Santo Antonio, o 
algo por el estilo. 
 
El ovni, estuvo desde las dos de la tarde hasta las nueve de la noche. A esa 
hora se puso en la vertical de Vitoria y finalmente desapareció. 
 
Al día siguiente, Juanjo Benítez en el periódico 'El correo Español el 
Pueblo Vasco' sacó una noticia a toda página, hablando que en Vitoria en la 
misma noche del avistamiento toda la ciudad se quedó sin luz. A pesar de 
dicha circunstancia, un ordenador escribió sin corriente alguna en su 
impresora unas cifras extrañas: 1.8.1.8.1.8. 
 
  
 
Aquellos números no nos decían nada en un principio, pero fueron reveladores 
cuatro años después, pues los acontecimientos que vivimos nos confirmaban 
que la visita de los hermanos del Espacio y aquel atípico apagón nos estaban 
adentrando en el programa más importante de los últimos tiempos. 
 
LA MADRE ISIS 
 
¡Que buenos saben los garbanzos después de una intensa jornada de trabajo! 
Efectivamente era la hora de la comida cuando sonó el teléfono de nuestra 
casa. Lo cogió la que fuera antaño mi esposa diciéndome: 
 
- Es una mujer de Argentina que no quiere más que hablar contigo. 
 
- ¡Dígame!  
 
- ¿Es Vd Giovanni Colombo? 
 
- Si, efectivamente yo soy. ¿Qué desea? 
 
- Soy la madre Isis. Los hermanos del espacio me han dicho que me ponga en 
contacto con Vd, pues será quien en lo sucesivo dirija el programa 
extraterrestre sobre la Tierra. 
 
Tuve que ponerme la mano en la boca para no reírme a carcajadas. ¡Otra 
paranoica! –Dije para mis adentros- 
 
- He tenido una visita esta noche. Tres seres han entrado por mi tienda de 
campaña. Uno era Adoniesis, otro era Asthar Sheran y el otro era Eugenio 
Siragusa. Este último me ha dicho: -Yo he muerto. Mi misión ha terminado. 
Ponte en contacto con Giovanni Colombo, pues el dirigirá la misión a partir 
de ahora. Es por esto que le ruego me reciba en su casa puesto que tengo que 
hablarle de unas cosas importantes. 
 
- Mire Vd., el Sr. Eugenio no ha muerto, esta mañana he estado hablando por 
teléfono con él. Por otra parte Vd., está probándome en el Ego, afirmando 
que yo voy a ser quien dirija tal o cual programa. Comprenda que no voy a 
caer en esta trampa de vanidad. Le ruego por tanto que se informe 
convenientemente y no nos moleste puesto que esta Asociación es seria y no 
se dedica a los sensacionalismos. 
 
Colgué el teléfono a la vez que una explosión de risa contagió a toda la 
familia, hasta el punto que los garbanzos terminaron por el suelo de la 
cocina.  
 
A los tres días exactos de esta conversación Eugenio nos envió un comunicado 
que decía entre otras cosas: “HE MUERTO, MI MISIÓN HA TERMINADO, a partir de 
este momento el programa lo lleva Giovanni Colombo”. 
 
Quince días después recibimos una carta de la madre Isis, con dos fotos de 
dos extraterrestres físicos, junto con la suplica de ser recibida de nuevo. 
En esta ocasión no pude más que sorprenderme de las fotos que adjuntaba la 
carta, y de la precisión con la que me anunciara el final de la vida pública 
de mi maestro. Optamos finalmente por invitarla a venir a España. Pero con 
ella llegó el escándalo. 
 
En la sede de la Asociación estábamos cerca de treinta personas. La madre 
Isis entró en la sala junto con su compañero, bastante más joven que ella, a 
quien llamaba Osiris. Comenzó a hablarnos de sus contactos con los seres del 
espacio. Esta mujer había contactado con todo tipo de seres y en las 
circunstancias más inverosímiles. En los oyentes se producían todo tipo de 
reacciones, a cual más dispares; unos admirados y otros escépticos y 
críticos hasta la médula. 
 
Aquella mujer era sorprendente. Por un lado sus actuaciones mundanas eran 
francamente deplorables a la vez que determinados conocimientos eran 
nítidamente superiores a sus posibilidades intelectuales. Se trataba de una 
persona programada por la conciencia Superior, pero sin perjuicio que, como 
persona tuviera su plano evolutivo bastante mermado. 
 
A los tres días de estar en nuestra casa, comprobando que no era bien 
aceptada. Me llamó aparte y me dijo: 
 
- Tu no me crees y tus amigos tampoco. ¡Observa! 
 
Se destapó los primeros botones de su blusa y me mostró algo asombroso. En 
su pecho aparecía grabada en forma sobrenatural; como si de la sábana de 
Turín se tratara, la figura de la cruz ansata de la madre Isis de Egipto. 
Luego me dijo como se la habían hecho. Al parecer fue dirigida a una casa 
Rosacruz oculta en Chile. Un maestro la había puesto desnuda en un ara de 
mármol y de su mano salió un rayo luminoso que le había grabado en forma 
sobrenatural la cruz sobre su pecho. Curiosamente un par de meses antes, yo 
había recibido la traducción del francés de un libro de Raimond Barnard que 
hablaba de las casas ocultas Rosacruz que existen en el mundo y de cómo se 
hacía la iniciación tal y como me lo había narrado la madre Isis. 
 
Luego me ofertó subir en plena noche al frontón de mi pueblo que está en 
campo abierto. Una vez allí los dos solos, entró en trance llamando a sus 
hermanos del espacio. En unos pocos segundos, apareció frente a nosotros una 
astronave de color rojo que evolucionó ante nuestros ojos y finalmente 
desapareció:  
 
- ¿Me crees ahora?  
 
- Yo te puedo creer parte de tu relato, pero seas o no la madre Isis, como 
si eres el propio Cristo, en nuestra comunidad existen unas reglas de 
comportamiento mínimas que debes observar y de momento no las estas 
cumpliendo. Te ruego por tanto que te comportes con dignidad. 
 
Cuando se investiga el fenómeno de los contactados uno se cuestiona, si la 
elección de estos sujetos por parte de los “Dioses” es la adecuada. Desde el 
principio de la Historia, los primeros iluminados, profetas o los hoy 
modernos contactados, no pueden dejar de lado su naturaleza humana, que esta 
sujeta, queramos o no, a las limitaciones de todo ser humano. Es por eso que 
uno de estos “embajadores” del cielo, expresan a veces la parte divina y son 
sublimes y otras tantas expresan el lado mundano y son deplorables. “Haced 
lo que dicen, pero no lo que hacen”. 
 
En otra de las reuniones, la madre Isis comenzó a echar llamas azules de su 
cuerpo en forma espontánea, lo que motivo que varios de nosotros tuviéramos 
que hacer de bomberos. Las luces de la casa se apagaban y encendían 
caprichosamente a su paso. Quizás la experiencia más significativa de 
aquella visita, fuera cuando en un momento determinado y en la isla de 
Sicilia, se pusiera a rezar en el fondo de un cráter apagado y al entrar en 
trance, las nubes comenzaron a arremolinarse y girar vertiginosamente sobre 
su cabeza, entrando un pasillo de luz, sobre la misma. Luego de su cuerpo 
físico salió una figura luminosa que se puso a rezar al lado de ella. -¡La 
Madonina..la Madonina…!- gritaba una de las niñas presentes a la vez que a 
los testigos se les encogía el alma, comprobando que aquella mujer que se 
decía la madre Isis o la Virgen María tenía algo absolutamente fantástico 
que se disparaba inesperadamente en determinados momentos, sin posibilidad 
de que su pobre naturaleza humana fuera la causante de tales prodigios. 
Definitivamente era una contactada que había venido a nuestra casa para 
darnos la instrucción y el aliento de lo que poco a poco iba a suceder en 
nuestras vidas.  
 
Pasaron dos meses después de su partida. Un día, un amigo me mostró una foto 
curiosa:  
 
- ¿Recuerdas a esta persona? 
 
- Por supuesto, es la madre Isis 
 
- Fíjate bien.  
 
- Sin duda es la madre Isis. 
 
Quitó el dedo de la parte inferior de la foto y en su pie ponía. “La Virgen 
del Escorial” Efectivamente como luego pude comprobar, en el Escorial, en 
Madrid, se rendía culto a una Virgen que se había aparecido a una vidente en 
un encinar y que sin lugar a duda era la Virgen o lo que es lo mismo la 
madre Isis que había estado en mi casa. 
 
Fueron otras tantas anécdotas y fenómenos que causara su visita, pero 
debemos sintetizar el relato para no hacerlo demasiado largo. 
 
LLEGAN LOS DIOSES 
 
Terminada la jornada laboral, todos los miembros de la comunidad acudíamos a 
la sede de la Asociación. Se revisaba la correspondencia que venía de todos 
los lugares del mundo y se procedía a contrastar anécdotas y conocimientos. 
Entre las cartas de aquel día aparecía un recorte de periódico de un Diario 
de Panamá en el que parecía la foto de un hombre de unos cincuenta años de 
edad, de tez obscura y marcada fisiognomía lugareña, con un titular añadido: 
 
'PANAMEÑO ANUNCIA EL FIN DEL MUNDO PARA EL 2011' luego se sucedía la noticia 
misma, por la cual se daba a conocer un contacto extraterrestre que este 
señor había tenido, a través del cual se anunciaba esa fatídica fecha como 
la decisiva para finalizar esta era y comenzar otro incierto periodo para el 
ser humano.  
 
Frente a mi mesa tenía colgadas las fotos de dos extraterrestres. Levante la 
vista después de leer en voz alta a todos los hermanos la citada noticia y 
dirigiéndome a las fotos de la pared dije: 
 
- Ya podríais enviarnos a este contactado a nuestra Asociación. 
 
Como no le mandemos un billete, me parece difícil que venga. A no ser que lo 
traigan en nave espacial. 
 
Comentó alguno de los presentes, junto con la risa de los demás. Hasta aquí 
el comentario, pasando a su vez al análisis de otro documento que nos había 
empeñado varias jornadas y que se había divulgado por parte de un grupo 
llamado 'Planet Art' y referido a la 'Convergencia Armónica'. 
 
Al parecer esta Convergencia Armónica, hacia alusión a la fecha del 16-17 de 
Agosto de 1.987 como la iniciación de un movimiento espiritual en el mundo 
anunciado por el Calendario Maya desde hacía miles de años. Este calendario 
Maya que curiosamente fue levantado en Venus, es decir, que no es 
geocéntrico, sino que la tradición lo atribuye a los visitantes del 'Lucero 
del Alba' habría sido dejado por estos seres en Sudamérica, marcando las 
etapas decisivas para el ser humano. En esta precisa fecha, la mayoría los 
planetas se ponían en trígono de fuego. Evento que tarde miles de años en 
repetirse, propiciando que los 'CIENTO CUARENTA Y CUATRO MIL DANZADORES DEL 
SOL ENROSCARAN SUS SERPIENTES DE FUEGO Y SE ABRIERA LA ETAPA DE REDENCIÓN 
PLANETARIA Y DEL CONOCIMIENTO SUPREMO'. Es decir, que ciento cuarenta y 
cuatro mil espíritus tomarían conciencia de su verdadera dimensión 
espiritual y se pondrían a la tarea de cambiar el rumbo de la Humanidad. 
Después de esta fecha quedarían 24 años, es decir, hasta el 24 de diciembre 
del 2011 para que terminara esta etapa para el ser humano y comenzara la era 
de las flores. Pero este cambio se adivinaba traumático y selectivo para los 
habitantes del planeta. 
 
Por otra parte, tal y como afirmaban los indios Hopy, en estas fechas se 
esperaba la llegada de Quetzalcoalt. 
 
Este dios mesoamericano no es otro que el propio Jesús el Cristo, realizando 
su obra mesiánica para los pobladores mexicanos y del continente americano, 
pero en otro tiempo y con ese nombre mítico. 
 
- ¿Es Vd Giovanni Colombo? 
 
- Si, ¿Qué desea?  
 
- Mi nombre es Máximo Camargo. Llamo desde el aeropuerto de Madrid. Vengo de 
Panamá enviado por los seres de Orión, para entregarles un mensaje expreso 
para vds.  
 
Como en otras tantas ocasiones, aquella llamada me parecía otra paranoia, 
tan frecuente en nuestra Asociación. Me disponía a colgarle, cuando mi mente 
retornó al recorte de periódico que había sido enviado un mes antes desde 
Panamá y que hacía alusión al contactado que anunciaba el fin del mundo. 
Tardé unos segundos en reaccionar puesto que me parecía inverosímil, que sin 
haber enviado ningún billete y sin haber tenido ningún contacto este hombre 
estuviera en el aeropuerto de Madrid preguntando por mí. Recordé en esos 
pocos segundos la súplica que hiciera a los extraterrestres colgados de la 
pared de nuestro despacho y como se había producido extrañamente el milagro. 
 
- ¿Esta Vd ahí?..... ¡Oiga!... 
 
Me había quedado en blanco y Máximo Camargo se extrañaba de mi silencio. 
Atendí la llamada y quedé con él en ir a buscarle a Madrid para traerle a 
nuestra sede y escucharlo. 
 
Este contactado era literalmente analfabeto, no había ido a la escuela por 
lo que carecía de referencias culturales mínimas para inventar lo que le 
había ocurrido:   
 
Estaba llegando a mi pequeña huerta en la Chorrera, cuando vi una especie de 
plato volador sobre mi finca. Era de color plateado, grande y luminoso. Yo 
me quedé mirando hacia arriba pensando que se trataba de algún avión 
extraño…Al poco rato bajó al suelo y de uno de los lados de la nave salió un 
ser con una túnica blanca. Se acercó a mí. Yo no tenía miedo, además aquel 
ser emanaba tranquilidad y paz. Tocó mi frente y lo siguiente que recuerdo 
es que estaba frente a tres seres de túnica blanca al parecer en su 
astronave. Eran seres bellísimos, no se si hombres o mujeres puesto que eran 
realmente los más bellos que yo haya conocido jamás. 
 
- Yo me llamó Quetchalcoalt 
 
El otro ser que estaba a su lado casi idéntico al primero dijo a su vez: 
 
- Yo me llamo Ramerik, pero en la India me llamasteis Rama y en Egipto Ra. 
 
El tercer ser no habló. 
 
- ¿Tú sabes quién es Quetchalcoalt? 
 
- No, no se quien es. 
 
- ¿Sabes que es el Jesucristo Sudamericano? 
 
- Nunca he oído hablar de él. Yo no he ido a la escuela. 
 
- ¿Tú sabes que Rama y Ra, son las más altas jerarquías que han visitado la 
tierra, junto con el propio Jesús el Cristo? 
 
- Ya te he dicho que no he ido a la escuela. De Jesús si que he oído hablar 
puesto que en mi pueblo hay religiosos e iglesias, pero de los otros tres 
no.   
 
Estaba absolutamente perplejo. Este hombre estaba hablando implícitamente 
del 'Retorno de los Dioses'. De la Pascua cristiana. Del acontecimiento más 
importante de la Historia del hombre. Aquello me desbordaba. Me llenaba de 
emoción. Comenzaba a comprender en toda su dimensión la visita de unos meses 
antes de quien me hizo renovar mi compromiso del Desierto. ¿Pero qué podía 
hacer yo con aquello? ¿A quién le podía interesar?. Una vez más y al igual 
que en el tiempo antiguo habían venido como “ladrón en la noche” pero no 
para visitar a sus supuestos representantes ni a las iglesias y seres del 
culto que dicen actuar en su nombre, sino para estar con un pobre analfabeto 
y una comunidad de lunáticos en 'Desolium'. 
 
Camargo siguió repitiendo como un autómata informaciones que al parecer 
habían estado grabadas en su mente, sin que él mismo comprendiera el alcance 
trascendente de cuanto afirmaba: 
 
- Ellos me han dicho que en el año 1989 habrá una alineación planetaria que 
cambiará a la tercera parte de la Humanidad. Habrá a su vez setenta y dos 
horas de oscuridad que implicaría a todo el orbe planetario, pero de este 
evento no me han dicho la fecha, creo que será pronto. Para el 2011 habrá 
tal catástrofe que los seres del espacio tendrán que rescatar al ser humano 
y llevarle a un sistema planetario llamado Eta, que está a muchos años luz 
de la Tierra.  
 
También me han dicho que ellos se llevaron vivo al espacio a uno de lo 
antiguos faraones (Akhenaton). 
 
Ellos me han dicho que les dirigen 8 sabios en su civilización y que juntos 
hacen una unidad; es decir 8 más 1. 
 
Aquellas informaciones eran tremendas. Pero dada mi condición de astrólogo, 
me era fácil probar si mentía en cuanto a la alineación planetaria. 
Efectivamente en el 89 se daba una conjunción de planetas lentos, Urano, 
Saturno, y Neptuno en Capricornio que dieron cambios decisivos en el orbe 
planetario. Le probé le sometí a una fuerte controversia, sin que su cerebro 
perfectamente programado por alguna otra fuerza, cometiera ni una sola 
imprecisión o mentira. 
 
Muchos diréis ahora que lo del 89 no se dio. Pero efectivamente en ese año 
sucedió un milagro, por no decir un programa, que pasó desapercibido para 
muchos pero no para los investigadores. Con sólo un discurso. 
 
El Sr. Gorbachov, en la Perestroika, destronó el marxismo, comunismo y 
Leninismo, haciendo que dos mil millones de personas en el mundo abandonaran 
dichas ideas para pasarse a otro sistema político y sociológico. Un régimen 
que se había levantado con muchos millones de muertos y una cruenta guerra, 
además de subversiones, revoluciones y atentados en todo el mundo, 
desapareció de la noche a la mañana, sin un solo muerto y por la acción de 
un hombre con la “frente manchada”, como así lo afirmaban las profecías de 
Pier Carpi. Y desapareció contra todo pronóstico, sin que ningún 
comentarista político en el mundo lo anunciara previamente. Mejor dicho. 
Nosotros lo anunciamos, no sólo por la información de Camargo, sino por que 
me fue informado por vía de otro contactado tal acontecimiento, como después 
narraré. Hecho este que esta perfectamente documentado en nuestra asociación 
y que vio la luz con un año de antelación. 
 
Aquel hombre era sorprendente. Comprendí que el contacto no era para él, 
sino para nosotros. ¿Quién le había pagado el viaje? ¿Por qué estos seres, 
que al parecer vienen de Orión quisieron contactar con nosotros de esta 
manera?  
 
El rompecabezas comenzaba a desvelarse, pero todavía tendrían que pasar más 
acontecimientos para reafirmar la idea de la Pascua; es decir, la llegada 
del tan esperado.  
 
Llevé a Camargo a Radio Nacional, a dar conferencias y a entrevistarse con 
determinados medios de comunicación, para finalmente perderle la pista a su 
regreso a su país.  
 
Justo al mes de haberse marchado tuve otra curiosa sorpresa. Se trataba de 
Sixto Paz Wels, otro contactado, amigo mío, que me llamó desde Bilbao. Fui a 
buscarle para que pasara unos días en nuestra casa. Unos días antes había 
tenido una tremenda experiencia, puesto que según afirmaba, había sido 
llevado al satélite de Júpiter, Ganímedes. No quiero relatar ahora aquella 
aventura, pero si destacar una clave que me dio sin que el supiera la 
trascendencia de la información que le habían trasmitido los seres del 
espacio.  
 
- Giovanni, hay una curiosidad que me han dicho los extraterrestres en este 
viaje y que me ha sorprendido mucho. Al parecer están esperando la llegada 
de la Astronave de Sananda o Jesús el Cristo para el mes de Agosto. ¿A ti 
qué te parece?  
 
- Sixto, es bueno que exista entre todos los investigadores contactos 
periódicos, puesto que tú no conoces lo que le ha sucedido a Máximo Camargo 
y que reafirma lo que a su vez te han contado a ti. Efectivamente en este 
pasado verano, Quetchalcoalt, que como tú sabes es el mismo Jesús, Ra y Rama 
han descendido en Panamá, anunciando el retorno decisivo de los dioses. El 
final de Piscis, la Pascua. 
 
Sixto se quedó perplejo cuando paso a paso le fui narrando y pudo leer la 
experiencia de Máximo. 
 
- Pero esto es algo muy grande. ¿Tú crees que la gente podrá entender todo 
lo que está pasando? 
 
- Por supuesto que no. ¿Te das cuenta que al igual que antes, vino y nadie 
le reconoció? Te das cuenta que seguimos adorando a maderos y él viene sólo 
para unos pocos.  
 
En la comisura de nuestros párpados asomaron unas pequeñas lágrimas. 
 
- ¿Te das cuenta, mi querido hermano, que todos hemos sido citados como 
antaño en el “Desolium”? Han venido muchos antes, ahora vienes tú y todavía 
faltan algunos. Hemos renovado nuestros compromisos. Pero como antaño, en la 
soledad del desierto, en silencio, en recogimiento profundo. ¿Cómo podemos 
integrar esto en nuestras vidas? 
 
El silencio de Sixto traducía la impotencia que nos embargaba al tener que 
guardar silencio o enmascarar estas noticias, mediante personajes, lugares y 
nombres para que la gente no se colgara de los personajes, sino de los 
hechos.  
 
Fueron por supuesto otras tantas la anécdotas que vivimos y la experiencia 
que vivimos en la iniciación que tuvimos en el “Desolium”, pero esto será 
objeto de otro relato. Si lees esto Sixto, tú sabes bien, que mi corazón te 
sigue reconociendo con cariño fraterno. 
 
EL CULTO AL SOL (8.8.88 – 18.8.88) 
 
El Cristo había retornado. Era obligado instaurar el Culto Solar. El jamás 
consintió ser adorado como Dios. Fue en el concilio de Nicea cuando el 
Emperador Constantino impulsó la idea de la Divinidad de Cristo, trescientos 
años después de que muriera en la cruz. 
 
En los primeros meses del año 1988 yo había tenido una experiencia extraña. 
Había salido de mi cuerpo. Me veía dirigiendo una expedición a alguna zona 
de la selva amazónica. Desbrozábamos los arbustos haciendo camino hasta 
llegar a unos acantilados. Extendimos unas cuerdas para subir con esfuerzo 
hacia un lugar donde se veía un templo derruido. Era circular. En otro 
tiempo había terminado en una cúpula. Recuerdo haber pactado con los que me 
seguían el volver a construirlo y poner las piedras en cada sitio, para que 
alcanzara todo su antaño esplendor. 
 
Esta experiencia en principio no me decía nada, pero con el paso de los 
meses pude finalmente entenderla. 
 
En el verano del 88 fui invitado por Sixto a dar unas conferencias en el 
encuentro de Misión Rama Mundial que se daba en Perú. 
 
Viajé con dos entrañables amigos, Juanito y José María. No faltaron 
incidencias curiosas hasta llegar al Cusco. Justo al instante de bajar del 
avión se me acercó una persona con un escrito viejo, amarillento redactado 
con máquina de escribir. –Esto es para Vds.- Y desapareció. El documento 
decía una serie de cosas, pero resaltaba una frase curiosa: 
 
'CUANDO LOS VEINTICUATRO ESTÉN EN EL TEMPLO DEL SOL, EL LIBRO DE LA 
SABIDURÍA DE LA HERMANDAD DE LAS VESTIDURAS BLANCAS SERÁ ENTREGADO AL 
HOMBRE'. 
 
Enfilamos el camino de la montaña. Viejas guaguas, destartaladas que 
emanaban tal cantidad de polución en su interior, que era más práctico 
viajar en la carga de las maletas que en los asientos. 
 
Un matrimonio se me acercó diciendo: “Yo tengo doble ligadura de trompas y 
no obstante he concebido esta niña que puede Vd ver aquí”. Tendría diez o 
doce años de edad. Flaquita, de mirada viva e inquieta como correspondía a 
su edad, no dejaba de moverse en el bus, hablando aquí y allá. 
 
- ¡Hombre bonito, hombre bonito!. 
 
Su voz resonaba solemne cuando me llamaba así. Sin saber por que, se juntó a 
mi durante todo el viaje. 
 
Estábamos ya ascendiendo al templo de Sacsaguaman cuando la niña sin saber 
cómo se interpuso en la mitad de la fila de viajeros y dijo: 
 
- Vds. No...  
 
Y simplemente la gente que venía tras de nosotros se paró y no siguió la 
ascensión. Cuando llegamos al templo, yo me quedé petrificado. Aquel templo 
era exactamente el que yo había visto en mis sueños meses antes. Una 
tremenda congoja se apoderó de mí. La niña como movida en el aire, sin tocar 
suelo se abrazó a mi pecho y con una tierna voz me decía: 
 
- ¡Hombre bonito, hombre bonito! 
 
Y me entregó un papel, en el que se veían veinticuatro corazones en un 
templo de piedra y unas lágrimas que salían del mismo. 
 
Conté el número de personas que estábamos dentro del círculo de piedras y 
curiosamente eran veinticuatro. Me senté en postura de meditación y comencé 
a levantar con mi mente piedra a piedra sobre el círculo del templo. Rompí 
con mi mente una tremenda cruz que había en la explanada, pues había sido 
una usurpación gravísima de la Iglesia al culto que en este templo se llevó 
por parte de los Incas. Casi al instante sin saber por qué comencé a llorar 
desconsoladamente. Pero mi llanto se unió al de los veinticuatro que 
estábamos en el círculo de piedra. Fue algo inaudito, algo que no estaba 
programado, algo espontáneo. Tal fue la energía que había allí que dos niños 
recién nacidos que estaban en brazos de su madre devolvieron sin saber 
todavía por qué.  
 
Unos turistas japoneses que estaban fuera del templo comenzaron a grabarnos 
pensando que estábamos haciendo una película. Yo con los ojos cerrados vi 
como los españoles habían matado miles de indios en esa misma explanada y me 
sentí avergonzado por este error histórico perpetrado por mis compatriotas. 
 
Calmados los ánimos comenzamos a bajar por el sendero. Yo le comenté a Félix 
Dávila, un chamán que nos acompañaba en la expedición: 
 
- Me hubiera gustado que en vez de nosotros hubiera estado aquí el Rey de 
España, reconciliándose con el error de haber desterrado con la muerte las 
costumbres y el culto al Sol, imponiéndoos el culto a nuestras tradiciones y 
a la cruz.  
 
- No hace falta que venga, esta aquí. 
 
Y agachándose en el suelo, recogió una moneda de las de veinte duros, donde 
estaba impresa la figura del Rey de España. 
 
- ¿Pero Félix, no te parece curioso que en pleno Cuzco, en este camino 
inhóspito haya aparecido una moneda de veinte duros? 
 
- Nunca existe la casualidad. 
 
No habíamos terminado de hacer este comentario cuando subió por la pendiente 
un nativo, con el gorro clásico de orejeras y un poncho multicolor, que 
dirigiéndose a Félix dijo. 
 
- ¡Hola hermano!  
 
- ¿Cómo tú por aquí? 
 
- Me han enviado los Maestros, pues hoy se daba una ceremonia en el templo 
que es decisiva par renacer en los valores de nuestros antepasados. 
 
La ceremonia ya se ha dado, hermano. – Contando Félix Dávila cuanto habíamos 
vivido-  
 
Retorno pues a contarles cuanto ha sucedido. 
 
- Félix, ¿De qué maestros se trata y donde va? 
 
- Los maestros del interior de la Tierra y va a la selva de Madre de Dios. 
 
Todavía no sé hoy si me estaban tomando el pelo o realmente la magia de este 
pueblo es tan simple y eficaz. 
 
Debo decir antes de proseguir, que Félix Dávila me curó a distancia, desde 
Lima a Cusco, una litiasis renal que me había dejado postrado. Simplemente 
me había dicho:  
 
- El jueves no comas nada, yo vendré en la noche con mi cuerpo espiritual y 
te curaré.  
 
Efectivamente no sólo me curó esta patología sino que me descubrió un 
desgarro muscular y otro problema que efectivamente tenía y que curé 
milagrosamente.  
 
Íbamos por las callejuelas de Cuzco, cuando la preciosa niña se acercó a mi 
evidentemente cansada. La tomé en mis brazos. Ella me miró con unos ojos 
extraños, cambió su voz y me dijo con una solemnidad que aún hoy cala mi 
alma:  
 
- ¡Hombre bonito-hombre bonito. Pídeme lo que quieras que yo te lo daré! 
 
- Pero hija mía. Yo quiero cambiar el mundo. Cómo puedes tu darme esto. 
 
- ¿Por qué tienes tan poca fe? Yo te lo puedo dar si tu quieres 
 
El llanto me postró, me quedé sin fuerzas. En el templo de carne de aquella 
niña habitaba el Cristo Solar y su vibración armonizaba la voz de la pequeña 
y resonaba en mi alma con tal fuerza y candor que me sentía morir. Me 
acerqué a su madre y le dije: 
 
- Mira mujer, llévate a tu hija por que mi alma se esta rompiendo desde el 
principio del viaje y no voy a poder resistirlo. Ciertamente tú no 
concebiste por obra del hombre, sino por obra de Dios. Tienes a tu cuidado a 
un Ángel del Señor. 
 
¡Niña bonita-niña bonita, han pasado muchos años, pero te llevo todavía en 
mi corazón!  
 
Mientras esto ocurría, Sixto fue con otro grupo de personas a otro barrio de 
Cusco. Entraron en una tienda. Un hombre bajito con una barba blanca, 
desconocido por todo, se acercó a Sixto y le dijo: 
 
- Hoy es un día muy importante para Vds. 
 
- ¿Por qué ha de ser importante para nosotros; Qué sabe Vd? 
 
Hoy es el día 8 del 8 del 88 
 
Como pudimos comprobar un mes después, en  Brasil, el grupo espiritual de 
Trigueiriño había recibido en esta fecha el contacto con la Hermandad Blanca 
del interior de la Tierra. Creo recordar que era desde la ciudad de 
Mitz-ti-tlan, o algo por el estilo. Esta fecha había sido establecida en el 
mundo, como la fecha del nuevo conocimiento y de la nueva apertura de 
conciencia hacia los valores solares. La cruz, se disponía a ser sustituida 
en los próximos años por el Cristo Solar. 
 
Al contarme esto Sixto, enseguida vino a mí las fechas que habían aparecido 
en la computadora de Vitoria, cuatro años antes. Pero en Vitoria se habían 
dibujado el 1 y el 8 y esta fecha sólo contenía el 8. 
 
Tuvimos que esperar diez días para que efectivamente tuviera sentido aquel 
mensaje de la computadora. 
 
En el Congreso Mundial de Rama nos habíamos juntado cerca de setecientas 
personas en pleno desierto. Allí se disertó sobre determinadas facetas del 
contacto. Mi ponencia fue dura, puesto que cuestioné que un altísimo número 
de supuestos mensajes venidos del espacio, no eran sino mentalismos de la 
personas. Esto cayó como un jarro de agua fría entre la gente y supongo que 
Sixto se pondría triste, pero me pareció que había un cierto aire de 
exaltación que no se ajustaba a la realidad. 
 
Al terminar la conferencia se me acercó una persona: 
 
- He escuchado tu conferencia y me he maravillado de que vertieras 
información que sólo unos pocos contactados en este planeta tiene. ¿Con 
quién tienes contacto? 
 
- Soy simplemente un investigador 
 
- Eso es imposible. Yo formo parte de un grupo de contacto de Pléyades y 
conozco a la veintena de personas que integran este contacto. Has hablado de 
cosas que sólo nosotros sabemos, incluso has ampliado la información. ¿De 
dónde la has sacado? 
 
No tenía muchas ganas de seguir hablando, y tampoco podía hacer corros de 
gente que se desviaran de la conferencia que en ese momento está dando 
Sixto. Traté por tanto de no seguir en esta conversación y le dije a mi 
interlocutor que lo dejaríamos para luego. Después del Congreso que habíamos 
celebrado en Lima y por las circunstancias del transporte no pude ver a esta 
persona y pensé que no tenía que ser una cuestión relevante hablar con el 
mismo.  
 
Pero terminada la ceremonia del Sol en el templo de Sacsaguaman en Cusco, me 
dirigí al hotel con la intención de hacer noche con mis dos compañeros y 
otra hermana alemana llamada Mignon. Estaba avistando la puerta de entrada 
con la tremenda fatiga de subir por una cuesta en aquellas latitudes poco 
acostumbradas para los europeos, cuando alguien me tocó en el hombro. 
 
- ¿Te acuerdas de mí? Soy Juan Osorio. Soy ingeniero electrónico y vengo de 
Colombia. Estuvimos juntos en el Congreso Mundial de Rama y quedamos en 
seguir adelante con nuestra conversación. 
 
- Efectivamente no me he olvidado, pero el transporte nos alejó del grupo y 
no pude contactar contigo. 
 
- Se me ha autorizado a darte una serie de datos importantes por parte de 
mis hermanos de Pléyades, pero tengo que preguntarte algo. ¿Sabes quienes 
componen la Sociedad de los dos iluminados? 
 
- Sin duda son Moisés y Elías, los dos inmortales que subieron al espacio en 
carros de fuego y que cientos de años después, bajaron en su astronave en el 
Monte Tabor acompañando a Jesús el Cristo en su misión redentora. 
 
Juan se quedó de nuevo perplejo, puesto que esta información era 
absolutamente confidencial. El no sabía que nosotros también habíamos 
recibido la misma información, no por el canal de Pléyades, sino por seres 
de Orión.  
 
- ¿En que Hotel te hospedas? 
 
- Pues muy cerca, en ese edificio de puertas verdes. 
 
- Curiosamente en el mismo que yo. ¿Te parece bien vernos en una hora en mi 
habitación?  
 
- ¡De acuerdo!  
 
Tanto José Mari como Juanito, y por supuesto yo mismo estábamos inquietos 
por conocer dicha información y accedimos a nuestra habitación, que estaba 
compartida por otro hermano de Barcelona, para asearnos y acudir a la de 
Juan Osorio.  
 
Íbamos a salir, cuando vimos emerger de las sábanas de la cama del otro 
compañero de estancia un escorpión negro que nos dejó petrificado. José 
Maria tomó un periódico abierto y con el extremo más alejado cogió al bicho 
y lo bajó a recepción. El dueño del hotel se quedó petrificado puesto que 
esto jamás había ocurrido en su hotel y era absolutamente imposible que 
apareciera un escorpión dentro de una cama. 
 
Nos quedamos pensando ante la posibilidad de que se hubiera simplemente 
materializado y teniendo en cuenta que teníamos a los pocos minutos un 
encuentro con Juan Osorio, intuíamos que las fuerzas del mal estaban 
poniendo inconvenientes para que esta no se diera. Si el ocupante de la cama 
se hubiera acostado le podría haber costado la vida. 
 
Entramos en la habitación y saludamos de nuevo a Juan y a otro  de sus 
acompañantes. Casi al instante la luz de la habitación se apagó. Salimos al 
pasillo y vimos que el apagón era sólo en esa estancia. Pero al poco rato de 
nuevo volvió la luz. Aquel encuentro estaba resultando, por lo menos, 
misterioso.  
 
- Mi nombre es Juan Osorio, como ya te he dicho. Soy uno de los contactados 
que los seres de las Pléyades han formado en nuestro planeta. Sé que en 
Europa hay otros contactados, nosotros estamos en Sudamérica. Uno de nuestro 
grupo ha muerto y pensamos que quizás haya sufrido un atentado. La última 
reunión que mantuvimos con estos seres se dio en un pueblo de México. He 
sido abducido varias veces. En una de estas abducciones accedía a su nave 
interplanetaria y allí me mostraron y nos habló un ser, que si pronuncio su 
nombre te sorprenderá, puesto que era el propio Moisés en persona. 
 
- No me sorprende Juan. Conozco la Biblia y sé que en ella se habla de 
'Cuatro vivientes' y que yo conozca, tanto Moisés como Elías subieron vivos 
al espacio, pero antes lo hizo Enoc, el Propio Jesús, incluso el faraón 
Akhenaton.  
 
- Ciertamente, ellos me hablaron que nosotros tenemos religiones que adoran 
a muertos y no entendemos que la vida eterna es una constante entre los 
suyos.  
 
Quiero también decirte algo que sería bueno no publicaras de momento y es 
que los hermanos del espacio están influyendo en la mente de Regan y 
Gorbachov para hacer un cambio importante en la guerra fría y en sus 
respectivas concepciones ideológicas. (Estaba hablando con un año de 
antelación de la Perestroika a la que también aludiera Camargo y que 
nosotros, sin hacer caso a Juan Osorio publicamos en nuestros boletines 
antes de que se diera). 
 
Fueron otras tantas informaciones trascendentes las que pudimos compartir 
además de hacer una entrañable amistad para lo sucesivo. ¡Gracias Juan! 
 
Al día siguiente tomamos la ruta del lago Titicaca. El viaje largísimo que 
emprendimos duró casi dieciocho horas y es que los trenes en Perú, por aquel 
entonces eran una verdadera incógnita, además de ser tortuosos. Pero como el 
tren iba tan lento, también es verdad que disfrutamos maravillosamente del 
paisaje, que en este país es sublime. 
 
Vino a mi memoria la experiencia que habíamos pasado en el encuentro mundial 
de Misión Rama. Era la segunda noche en la tienda de campaña en el desierto, 
yo estaba dormido entre mis dos compañeros. Algo sucedió en esa noche que no 
terminaba de comprender bien. Fue hacia las seis de la mañana cuando una 
chica, que era presentadora de un programa de Televisión en Chile abrió 
impetuosamente la tienda diciendo: 
 
- ¡Han venido, han venido!. 
 
Con las legañas puestas y en ropa interior salimos de la tienda comprobando 
como nuestra cara estaba quemada por una extraña radiación. 
 
Al parecer ocho de las personas del campamento habían sido inducidas a salir 
de sus tiendas de campaña, se habían alejado del grupo y se habían ubicado 
en una loma a más de un Km. de distancia. 
 
Puede parecer inverosímil, pero hacia las once de las noche casi setecientas 
personas se habían quedado dormidas, mientras una serie de naves 
sobrevolaban el campamento a la vez que una extraña música se escuchaba en 
la atmósfera. Los ocho testigo que estaban alejados pensaron en todo momento 
que todos los del campamento estábamos fuera celebrando la presencia de las 
naves, pero la realidad es que estábamos dormidos. 
 
- José Mari, tú te despertaste esa noche, ¿Recuerdas algo de lo que pasó? 
 
Seguramente eres tú el que más tendría que hablar puesto que estuviste 
hablando un buen rato en trance. Yo creo que podrían ser las dos de la 
mañana cuando nuestra tienda se iluminó de una manera sobrenatural. De ahí 
la piel quemada del día siguiente. Yo pensé: -¡Que pronto amanece en el 
desierto! - Pero estaba cansado y opté por quedarme dentro. Justo en este 
momento tú que estabas profundamente dormido comenzaste a hablar con alguien 
invisible. Estabas en trance y no me veías. 
 
- ¿Qué es lo que decía? 
 
- La verdad es que me asustaste puesto que tus palabras fueron estas: 
 
Habrá una tremenda catástrofe será como un fin del mundo. ¡Tan pronto, tan 
pronto! Y dándote la vuelta dejaste de hablar. Fue en el preciso instante 
que la luz iluminó nuestra tienda. ¿No te acuerdas de la conversación? 
 
- En absoluto.  
 
Entre risas, recuerdos y comentarios terminamos el viaje para adentrarnos en 
el Titicaca. Nos acercamos a una de sus orillas. Estábamos extasiados de la 
visión tan bella de este lago que esta en el techo del mundo. Una mujer se 
me acercó con tres criaturas pequeñas: 
 
- Le vendo a este niño por un 'inti'. 
 
Me quedé petrificado. Vender a su propio hijo y por un céntimo. Cuanta 
miseria podría estar pasando aquella mujer para entregarme a su hijo, 
seguramente por entender que con un europeo el niño conseguiría una vida 
mejor. Me retiré del grupo y comencé a llorar en silencio. El viaje había 
sido tremendo, muchas emociones, muchas tensiones y finalmente este cuadro 
patético. No lo podía resistir mi corazón. Como movido por un resorte me 
acerqué a mi compañero Juanito y le dije: 
 
- Juan, están ahí. Saca una foto 
 
Eran dos naves espaciales, en forma de plato triangular. Pero tuvieron la 
gentileza de ponerse una hacia arriba y otra hacia abajo, formando la 
estrella de David. Símbolo de la “Clave 33” es decir, el programa de la 
llegada de Cristo y que posteriormente se tradujo en un libro que dio la 
vuelta al mundo.  
 
- ¿Qué día es hoy?, hermanos. 
 
- Hoy estamos a 18 del 8 del 88. 
 
Fue entonces cuando comprendí que la nave que había venido a “Desolium” 
cuatro años antes, nos había puesto el mensaje del 1 y el 8 para ratificar 
el programa de la llegada de Cristo mediante la prueba de las dos naves que 
sacamos en pleno día. 
 
LA CLAVE EVANGÉLICA 
 
El Libro 'Clave 33' que escribiera en su día recoge todas fases de la 
llegada de Jesús el Cristo. Trataré ahora de extractar lo más pertinente. 
 
Antes de todo tengo que hacer alusión a un fenómeno curioso que se dio en 
Italia en el año 1987. Sobre las nubes aparecieron unos números reveladores: 
'21.2'. Entendimos que este número se refería al capítulo 21, versículo 2 
del Apocalipsis.  
 
  
 
'Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de 
Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido'. 
 
Esta Nueva Jerusalén en el lenguaje ufológico se reconoce como la astronave 
Sha, que vendría a ser la que rescató al Maestro después de su muerte, 
cuando en los Hechos de los apóstoles se cita cómo subió al cielo, 
prometiendo regresar en la misma forma, al final de los tiempos. 
 
La llegada de Cristo esta perfectamente descrita en el capítulo 24 de Mateo, 
que dice a su vez lo siguiente: 
 
Entonces, si alguno dijere: Aquí está el Mesías, no le creáis porque se 
levantarán falsos Mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y 
prodigios para inducir a error, si posible fuera, aun a los mismos elegidos. 
Mirad que os lo digo de antemano. Si os dicen, pues: Aquí está, en el 
desierto, no salgáis; aquí está, en un escondite, no lo creáis, porque como 
el relámpago que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la 
venida del Hijo del hombre. Donde está el cadáver, allí se reúnen los 
buitres.  
 
Luego, enseguida, después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá 
el Sol y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo, y los 
poderes del cielo se conmoverán. Entonces aparecerá el estandarte del Hijo 
del hombre en el cielo, y se lamentarán todas las tribus de la tierra, y 
verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y 
majestad grande. Y enviará sus ángeles con resonante trompeta y reunirá de 
los cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro. 
 
Del primer análisis de ese pasaje evangélico yo veo varias acciones o hechos 
que se suceden y que definen la llegada de Jesús, y en todo caso, los 
últimos tiempos de la revelación. A saber: 
 
A.- Jesús viene como relámpago de oriente a occidente. 
 
B.- Llega una extraña reunión delante al cadáver y con buitres. 
 
C.- Se oscurecen el Sol y la luna. 
 
D.- Aparece el estandarte del Hijo del hombre en el cielo. 
 
E.- El Señor viene sobre las nubes con poder y gloria. 
 
F.- Los seres superiores, ángeles o extraterrestres, reúnen a sus elegidos. 
 
El día 1 de febrero de 1988, a las nueve de la mañana, llama a mi casa uno 
de nuestros hermanos espirituales con cierto nerviosismo interno, según 
recuerdo, la conversación fue más o menos ésta: ... ¡Giovanni!, estuve a 
punto de llamarte a las 4 de la mañana. Aún estoy nervioso. He tenido una 
vivencia tremenda que me ha hecho saltar de la cama en mi habitación. 
 
He visto acercarse una nave muy grande a vuestro pueblo. Se ha parado 
exactamente a la entrada y allí he visto el Calvario del Maestro Jesús. 
Después he sentido que aquel lugar no era Desolium sino que se trataba de 
Palestina, como si hubiera tierra de este lugar en vez de la vuestra propia. 
La nave tenía unas cuantas palabras que ahora mismo no recuerdo y en su 
panza llevaba la cifra 33. Una poderosa voz ha salido de la astronave y ha 
dicho: "Yo soy el Padre Creador que viene en cuerpo y alma", yo por otra 
parte me he sorprendido de que las naves tuvieran cifras como si se tratara 
de una matrícula de coche". 
 
Dentro de la conversación yo le dije a su vez: "Viste el Calvario porque el 
lugar de la entrada de nuestro pueblo se llama "El Calvario" y sentiste que 
era tierra Palestina porque -sin que tú lo sepas- hay plantado un olivo que 
la tradición asegura ser "Olivo Santo" traído del Huerto de Jetsemaní, donde 
se dice murió el Maestro. 
 
Aquella conversación me puso en guardia pero no sabía que curiosamente el 
día 1, en nuestro oriente, es decir en Sicilia, en la localidad de Belpasso, 
se había dado ante miles de testigos y en pleno día la aparición de una 
tremenda astronave que entró y salió del Sol a placer produciéndose el 
fenómeno de Fátima de desdoblamiento del astro o por lo menos de su 
apariencia ante los más de 3.500 testigos reunidos en aquel lugar, paraje de 
apariciones Marianas. 
 
Había sido como "un rayo" en pleno día, como un rayo de oriente, pero Mateo 
decía "de oriente a occidente", y efectivamente aquella nave dio la vuelta 
al mundo y el día 2 de febrero, es decir al día siguiente, apareció encima 
de nuestra localidad y recorrió España asombrando a propios y extraños. Era 
la nave que nuestro hermano había citado premonitoriamente el día anterior, 
pero esta vez no era en Sicilia sino en España, es decir en occidente, y 
otra vez como relámpago y como "ladrón en la noche". Mateo no podía llamar 
al fenómeno OVNI de otra manera. 
 
Por lo tanto el día 1 en oriente y el 2 en occidente, pasando por 
Sudamérica, Jesús había venido como relámpago. Es verdad que muchos dirán 
que un simple sueño no es válido para asegurar que aquella nave fuera la de 
Jesús pero al testimonio de Sixto Paz asegurando que la llegada del Maestro 
estaba prevista para esos meses y al encuentro de Camargo con el Jesús 
sudamericano o Quetzalcoatl sólo le faltaba la manifestación en occidente y 
otros testimonios de personas en Sicilia que no sólo se contentaron con 
fotografiar la astronave evolucionando y haciendo el efecto "Fátima" sino 
que evidenciaron lecturas concretas en el cielo que fueron captadas por 
cámaras fotográficas y que aludían a la llegada de Jesús el Cristo. 
 
Nosotros conseguimos a través de la familia Aliberti una veintena de fotos 
con las evoluciones de la nave las cuales se ofrecen en el presente libro. 
 
El día 3 me llamó a su vez el investigador y entrañable amigo, Alfredo Resa, 
y me dijo: Giovanni, ¿te das cuenta que la nave de ayer vino el dos de 
febrero y que desde el comienzo del año han pasado 33 días y como es 
bisiesto faltan 333 para el final?...Enseguida me di cuenta que hacía ya un 
año que veníamos trabajando sobre estas claves numéricas y por tanto lo 
único que hice fue unir piezas. 
 
Jesús había venido como relámpago de oriente a occidente y en su astronave, 
es decir "sobre las nubes", pues sobre las nubes se marchó en la única forma 
posible de viajar en el aire: una astronave o avión interplanetario. Como él 
dijo: "Mi Reino no es de este mundo", y requiere por tanto de un vehículo 
para trasladarse.  
 
Fueron más los testimonios de constatación de que aquella nave correspondía 
a Jesús, pero el más concluyente esta referido a las fotos que en dicho 
lugar aparecen con las iniciales J.V.V., marcadas a fuego. 'Jesús viene 
vencedor'.  
 
EL CADÁVER Y LOS BUITRES 
 
Siguiendo el orden de los hechos del Evangelio de Mateo, después de la 
llegada del Señor "como relámpago de oriente a occidente", venía una frase 
que no tenía ningún sentido en principio: "donde esté el cadáver, se 
reunirán los buitres". Si leéis comentarios a este tema en las notas 
marginales de las Biblias, veréis que los significados son incoherentes y en 
algunos casos grotescos. Como hemos dicho en apartados anteriores, Mateo 
escribió una sucesión de hechos recibidos en "videncia directa" o bien por 
medio de la revelación. Desconociendo toda idea de aerodinámica sólo pudo 
referirse al OVNI como "rayo". Tampoco pudo ver la ciudad con nombre y 
referencia en donde se reunirían "los buitres" pues geográficamente no se 
conocía la cartografía e incluso los países han pasado por varias 
denominaciones diferentes a lo largo de la Historia. Lo que vio Mateo fue 
una ciudad donde se adoraba a un cadáver sagrado de fama internacional para 
la Cristiandad y unos hombres vestidos de negro que se agolpaban en torno a 
un líder.  
 
El famoso cadáver que se adora universalmente es el de Santiago de 
Compostela, y "los buitres" no son otros que los sacerdotes del culto que 
normalmente están vestidos de negro -sin que entremos en calificaciones 
peyorativas de sus personas pues no tenemos ninguna tendencia religiosa 
terrenal.  
 
Por otra parte había que buscar una fecha especialmente significativa donde 
se plasmara la visión de Mateo. Y efectivamente a primeros del año 89 nos 
enteramos por la prensa que el Santo Padre acudiría hacia el 17 de Agosto a 
Santiago de Compostela en peregrinación simbólica. 
 
Algo me decía que sin duda estábamos ante los acontecimientos deseados y 
sólo esperábamos la confirmación por parte del cielo, confirmación que 
vendría rotunda en los meses posteriores. 
 
En otro orden de cosas, de muchos es conocida la importancia que para 
nosotros tiene la fecha del 24 de Junio, fecha que aprovechamos para 
reunirnos y renovar nuestro servicio al Cristo Solar. A estas jornadas las 
llamamos de "Iniciación", no en el sentido de distinguir a unas personas 
sobre otras o dar reconocimiento de categorías especiales sino por la 
costumbre y por el paralelismo y semejanza a ceremonias de la antigüedad. 
 
El año 89 por un montón de incidencias y de avisos del cielo, algo nos llevó 
a Santiago de Compostela. Fueron varias las veces que se aparecieron naves 
en La Coruña y varias las veces que me llamaron de aquel lugar indicándome 
los hechos y la clara intención de que aquel año la Noche de San Juan la 
pasáramos allí, cerca de Finisterre o "fin de la tierra"; nunca mejor 
empleado este nombre pues estamos hablando de los últimos tiempos. Incluso 
Manuel Carballal, famoso investigador, había conseguido sacar una foto de 
una supuesta nave extraterrestre apuntando hacia abajo en forma de flecha, 
como indicando que aquellas tierras iban a ser objeto de revelación. 
 
Vivimos las jornadas de Iniciación de La Coruña y visitamos lógicamente la 
Catedral de Santiago para que también las "Águilas Solares" se reunieran 
junto al cadáver. Digo esto por el hecho de que algunos autores hablan en la 
Biblia de águilas y no de buitres. Por tanto, nosotros el 24 de Junio y 
posteriormente el Papa en Agosto, darían cumplimiento en 1989 a la visión de 
Mateo:  
 
Cadáver = Santiago de Compostela 
Buitres = Sacerdotes 
 
EL CIELO NOS MARAVILLA 
 
Terminada la Iniciación en La Coruña, volvimos a casa con la duda constante 
respecto de la visita anunciada del Papa para mediados de Agosto y por la 
posibilidad de que ocurriera algo anormal en aquellos días o bien que por 
parte del cielo se nos ratificara si estábamos o no equivocados. 
 
Miré por Astrología las Efemérides Planetarias y comprobé que se anunciaba 
un eclipse de mucha intensidad (1606) en 24º 12' de Acuario, y sabía por 
otra parte que los eclipses tenían efectos vinculantes para toda la 
Humanidad. Pensé que quizás la clave se encontrase en aquel eclipse y con 
estas reflexiones llegó la primera semana de Agosto y los hechos insólitos 
que nos tocó vivir. 
 
Pedí a los señores del espacio que me confirmaran si la visita del Papa a 
Santiago de Compostela era la segunda clave de Mateo, que me lo ratificaran 
en forma precisa, en lenguaje intelectual, que no hubiera lugar a dudas. Que 
no nos mostraran ninguna nave, sino algo muy concreto. La respuesta se dio 
de una manera absolutamente clara. Pues los hermanos superiores dibujaron en 
la casa de uno de los hermanos de La Coruña con millones de puntos y rayas 
todas las constelaciones del Zodiaco, terminando en Leo, que corresponde al 
mes de Agosto y con el dibujo del Nodo Lunar que corresponde al eclipse. 
Justo cuanto llegaba el Papa ante del Cadáver. 
 
Soñé una de aquellas noches que en la casa de Ángelo se había estropeado la 
antena y vi a mi compañero subir al tejado para arreglarla. Este sueño casi 
no tenía sentido si no es por el hecho de que un rotulador de punta gorda 
escribió sin intervención humana en el mostrador y en el techo de su cocina 
un mensaje (puntos-rayas) cuando la casa estaba cerrada a cal y canto con 
ausencia total de sus moradores y sin que pudiera entrar nadie en ella. El 
mensaje escrito es imposible reproducirlo por mano humana. La garantía de 
que la cocina no tenía ninguna pintada a mí me consta, simplemente porque 
fui yo uno de sus constructores y Ángelo quien la pintó de blanco. Asimismo 
el rotulador era de punta gorda y los puntos del dibujo son fáciles de 
reproducir, pero las rayas capilares que les acompañan requieren de una 
exactitud en la presión, máxime para escribir sobre un techo sin andamio ni 
soportes.  
 
Al día siguiente Ángelo se dispuso a comer encima de la mesa mostrador donde 
habían aparecido los dibujos. Pensó beber un poco de vino que tenía en una 
botella, ya abierta; no es norma suya beber vino y aún pareciéndole extraño, 
optó por abrir la botella y consumir el resto que quedaba. Dejó el tapón de 
corcho de la misma encima de la cocina de gas, justo a su espalda. Comió con 
tranquilidad y a los veinte minutos se quedó perplejo al comprobar que el 
corcho de la botella que antes había depositado en su espalda, ahora estaba 
justamente delante de él a tres metros de distancia y en una posición que 
sólo alguien lo podía haber transportado. ¿Cómo era posible si Ángelo estaba 
solo?. Esta vez la cosa era clara y preocupante, algo querían decirle. 
 
Llamé a su vez a Rodolfo, mi compañero astrólogo, que a la sazón se 
encontraba cerca del lugar para que se acercase a la casa de Ángelo a ver 
los dibujos. El ratificó mi primera impresión: Aquello era Leo y el Nodo 
Lunar. Evidentemente el cielo había ratificado en forma física e inequívoca 
la hipótesis sobre Agosto que habíamos anunciado. Nos alegramos mucho y 
dimos gracias al cielo. 
 
Por aquellos días llegó también a mi casa una chica dotada psíquicamente y 
sin saber nada de cuanto estábamos viviendo, me dijo que había sido visitada 
en la noche por un extraterrestre, llamado Oxmalc, y le había dicho: "Dile a 
Giovanni, que la prueba que estaba esperando es esa". 
 
La siguiente clave esta referida a tres días de oscuridad. ¿De que 
naturaleza? Todavía no se ha dado, pero esto que afirma Mateo hace más de 
dos mil años, lo ratifica Camargo como hemos visto previamente. Por otra 
parte son varios de cientos de profecías que nos hablan de un apagamiento de 
tres días en la Tierra. ¿Pero cuando se puede dar? 
 
La siguiente clave habla de la llegada de la astronave de Jesús el Cristo 
con poder y Gloria. Yo he deducido que esta llegada será hacia el 2011 y 
casi con seguridad en Palestina. Probablemente en esta zona para ese año se 
de algún acontecimiento terrible, que por un lado puede causar el 
apagamiento de tres días y por otro puede verse sobre las nubes la llegada 
final del Maestro. Inaugurando un nuevo tiempo. 
 
Por último quedaría una especie de rescate que en igual medida asegura 
Camargo y que en el capítulo 21-2 del Apocalipsis nos lo anuncia 
previamente:  
 
Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de 
Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3 Y oí una gran voz 
del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él 
morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos 
como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no 
habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras 
cosas pasaron.  
 
Toda esta información la contrastamos cientos de veces, la expusimos, la 
argumentamos, acompañamos pruebas fotográficas y en todos los casos fue 
contestada desde todos los sectores. 
 
Recuerdo una semana en especial cuando en compañía de otro hermano 
astrólogo, comenzamos a desmenuzar las fechas, las profecías, los 
testimonios. Todas las tardes terminábamos llorando, no se bien, si por el 
hecho de ser los únicos partícipes de aquella revelación o por la impotencia 
de no ser comprendidos. 
 
Los compañeros de comunidad tampoco sentían la trascendencia del mensaje. 
Cada uno de nosotros estamos atados banalmente al día a día. Pensando que 
los grandes acontecimientos sobre los que se ha fundamentado la Historia del 
Hombre en estos dos milenios no se llegarán a dar nunca, o bien se darán en 
plan espectacular, como si de una feria se tratara. Pero nosotros 
comprobábamos desgraciadamente, que al igual que antaño, sólo unos pocos 
supieron quien llegaba antes, y quien llega ahora. 
 
¿Os imagináis que diría la iglesia de toda esta investigación? Si por un 
momento todo esto fuera cierto, ¿Dónde quedarían sus tremendas 
equivocaciones dogmáticas? ¿Aceptaría la iglesia a un Jesús el Cristo 
bajando en una nave, visitando a un analfabeto o una comunidad de supuestos 
marginados?.  
 
Hasta aquí parte de mis vivencias. Otras tantas experiencias jalonaron mi 
vida, pero quizás para este tiempo, sean éstas las que más conviene sacar a 
la luz.  
 
Algunos pueden pensar que todos estos acontecimientos se dieron felizmente, 
pero os aseguro que nada se da en vano, que cada gramo de sabiduría esta 
tejido de dolor, de renuncia y de incomprensión, pero no creo que sea 
importante la vida de los mensajeros sino el mensaje mismo. Por último os 
ruego comprendáis la necesidad de emplear un seudónimo. 
 
  
Fuente: 
http://www.nuevatlantida.com 
Documentación fotografica de este artículo en la sección:"revistas " de esta 
Web  
 
 
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