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Asunto:[RedLuz] Confianza espiritual / Ricardo Ocampo
Fecha:Martes, 18 de Octubre, 2005  23:01:00 (-0500)
Autor:Programa Interredes <redanahuak @...............mx>

CONFIANZA ESPIRITUAL 
 
 
Ricardo Ocampo 
Editor de RedLuz 
 
 
Resulta muy reveladora la determinación de muchos suspicaces en este tiempo 
en no creer jamás en que alguien pueda hacer algo en favor de los demás sin 
pedir nada a cambio. Y no es para menos, cuando abunda tanta ansiedad 
colectiva por la supervivencia, tanto desencanto, charlatán, falso profeta, 
paranoia y cuando padecemos la profunda crisis de valores que todos 
conocemos. La estrategia del terror inducido por las superestructuras 
dominantes nos orilla perversamente a reforzar la idea en el inconsciente 
colectivo del 'sálvese quien pueda' y el sentimiento de desesperanza, 
avivando la suceptibilidad al abuso tradicional al que hemos sido sometidos 
por milenios, estimulando la lucha fratricida. 
 
La vieja estrategia, hoy dolorosamente encarnecida, es obligarnos a no 
confiar en nosotros mismos, en nuestros poderes, emociones e intenciones, 
individuales y grupales, dividiéndonos y promoviendo el canibalismo y la 
insidia entre hermanos y -lo peor- entre las pocas almas que hasta hoy 
estamos en el mismo sendero de la divulgación masiva de la nueva buena y de 
los recursos planetarios 'por un mundo mejor'. Así juzgamos al prójimo y lo 
sentenciamos con rapidez inaudita ante la primera señal de apariencia, sólo 
porque tiene modos y formas diferentes de pensar y actuar, sin preocuparnos 
por mostrar misericordia, comprensión; sin dialogar primero e investigar 
suficientemente, desbarrancando la intolerancia y las catastróficas 
consecuencias del autosabotaje, la competencia, la envidia y la diatriba 
cruel que se nos regresa como boomerang. 
 
Así ha sido desde tiempos inmemoriales y ha llegado la hora del cambio en 
estas coordenadas en el campo unificado de conciencia. Tales prácticas están 
condenadas a ser desterradas de los métodos en la nueva humanidad en 
gestación y de las muchas ideas-pensamiento falsas, preconcebidas, que 
estamos transformando en nuestra mente individual y comunal. No nada más se 
proyectan en el espejo los que señalan sin fundamento a sus congéneres -más 
grave en el mundo supuestamente espiritual- sino que apoyan su afán 
destructivo y divisionista en lo que ellos serían intrínsecamente capaces de 
hacer en sus más profundos temores, fuente, como sabemos, de nuestras 
principales y más eficaces cadenas a la esclavitud. 
 
Ante una campaña de descalificación y difamación que hasta hoy he ignorado, 
porque el que nada debe nada teme y porque entonces es inocua porque estoy 
seguro de nuestra filosofía de amor incondicional y dharma, aunque algunos 
no lo crean a pesar de los hechos evidentes que nos otorgan la generosa 
aceptación de nuestros lectores, origen de nuestros frutos colectivos y de 
nuestro posicionamiento como comunicadores de buena voluntad, quiero afirmar 
hoy enfáticamente que la Red Iberoamericana de Luz sólo está y ha estado 
siempre para el servicio y no tiene ni ha tenido jamás agenda oculta o 
motivos ulteriores. Así de simple. Menos aún nos animan intereses 
materiales. 
 
Ni siquiera hemos echado a andar un programa de autosustentabilidad que haga 
recaer los gastos de operación de la red en todos sus beneficiados. En estos 
siete años de servicio planetario dicha carga ha recaído en muchos 
voluntarios generosos y muy pocos humildes bolsillos privados, entre ellos 
el de mi familia, que financian desinteresadamente las mínimas necesidades 
básicas. Gracias a ello tampoco hemos tenido necesidad de vender publicidad, 
para producir un servicio de síntesis informativa lo más libre, limpio y 
plural que sea posible, sin atender las exigencias de un mercado, un 
patrocinador, una escuela o una corriente espiritual específica. Ni siquiera 
construímos aún nuestro portal y el sitio web de la Red Anáhuak ha tenido 
una sola actualización en todo este maravilloso ciclo de siete años. 
 
Sí he solicitado, en mi viaje anual a la sede del encuentro de la RedLuz, 
que la parte organizadora me ayude solidaria y recíprocamente a solventar 
algunos viáticos si los excedentes después de gastos lo permiten y como lo 
permitan. El evento empodera ciertamente a l@s valientes organizador@s. No 
siempre ha sido posible y cuando lo fue resultó sólo parcial a lo invertido. 
Los recursos de la red en mi nodo-ordenador-radiante son limitados y siempre 
representa un gran esfuerzo adquirir el pasaje. No doy cursos ni talleres 
arancelados ni soy sanador ni comerciante, lo cual me deja en vilo. 
No vivo de la red ni lo pretendo, aunque nada me falta. Más bien experimento 
cada día más la abundancia colateral que el universo brinda a quien da 
servicio. No necesito nada material. Ello encendió en algunas ocasiones la 
mezquindad y la desconfianza -de muy pocas alianzas-  que aprovecharon la 
oportunidad para hacer generalizaciones y conjeturas malintencionadas o 
desinformadas. Otros más se dejaron manipular sin contar con todos los 
elementos de juicio. 
 
Tampoco trabajo -y creo también hablar por los 80 voluntarios maravillosos 
que colaboran conmigo en red, también sin emolumentos- para proteger nuestra 
imagen y credibilidad, nuestra reputación o prestigio o nuestra influencia, 
lo cual nos tiene sin cuidado porque estamos atentos sólo al influjo 
superior de nuestras conciencias y Seres y a hacer bien nuestro trabajo, sin 
hacer culto de la personalidad, el membrete o logo o nuestras creencias 
personales. Publicamos libremente lo que nos parece que contribuye a 
ayudarnos a aprender colectivamente a pensar, independientemente de que 
estemos o no de acuerdo con las ideas expuestas. Apoyamos y difundimos 
siempre lo que nos parece valioso sin distingos ideológicos o sectarios y 
esto, ciertamente, ha molestado a muchos. 
 
Hasta hoy la RedLuz y sus múltiples ramales, todos ellos autónomos y 
autogestivos, me consta que sólo interesados en el bien común, han nacido y 
crecido en plena libertad y con la clara conciencia del destino de la 
humanidad en el contexto de los grandes cambios mundiales en proceso. 
 
Hacemos un llamado fraternal a todos los miembros de la red a pensar en los 
retos que encaramos para el futuro inmediato y a cejar de ver al otro, al 
par, al colega, como enemigo. Muchas visicitudes nos esperan en los próximos 
años y la articulación y la unidad -que no uniformación- de nuestra 
comunidad será toral, clave para el éxito que deseamos en nuestra sagrada 
misión colectiva. La confianza será un valor determinante y la confianza 
espiritual un nuevo poder que nos impulse como entramado del nuevo mundo. 
 
Hoy articulamos dos mil redes que habremos pronto de catalogar 
sistematizadamente. Pero surge una nuevo clamor de urgencia: confiemos en 
nuestros hermanos en la red de luz, es un hecho incontrovertible que TODOS 
actúan de buena fe, si no ya estuvieran dedicados a otra cosa más rentable y 
no a navegar en esta nave de los locos idealistas. Confiemos en nosotros 
mismos y en la fuerza que encarnamos juntos para ayudar en la transición y 
la gran tribulación en puerta, la mítica aparente y fría oscuridad un 
segundo antes del amanecer. 
 
 
 
Ciudad de México, a 18 de octubre del 2005. 
 
 
 
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