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Asunto:[RedLuz] El Libro de la Nada / Osho
Fecha:Jueves, 20 de Octubre, 2005  10:17:26 (-0500)
Autor:Programa Interredes <redanahuak @...............mx>

LO MEJOR DE REDLUZ 
redluz-alta@... 
Año: 2002 
 
 
De "El Libro de la Nada" (Osho) 
 
  
 
LA MENTE TIENE SOLO UNA capacidad, la de soñar. Y este soñar continúa hasta 
cuando estás despierto. Esta es la razón por la que Sosan o Jesús no creen 
que estés jamás despierto, porque el soñar tiene una condición: que ocurre 
solamente cuando estás durmiendo. Primero hay que entender estas dos cosas: 
la mente es el origen de todos los sueños, pero el soñar es algo que sólo 
puede ocurrir estando dormido. Y si estás soñando las veinticuatro horas del 
día, una cosa es absolutamente cierta: que estás profundamente dormido. En 
cualquier momento cierras los ojos y el sueño está ahí; continúa como una 
corriente oculta. Aun mientras estás ocupado con algo, para todos los 
propósitos externos pareces estar despierto, pero en lo profundo una 
corriente de sueños fluye constantemente. Es como con las estrellas. Durante 
el día no puedes ver las estrellas en el cielo. Pero están ahí, ¿a dónde se 
van a ir? Pero no puedes verlas por la luz del sol. Si te adentras en un 
pozo profundo, a cincuenta o cien metros de profundidad, desde ahí podrás 
ver las estrellas en el cielo aún en pleno día. Están ahí, pero debido a la 
cantidad de luz no puedes verlas. Se necesita oscuridad para poder verlas. 
 
  
 
Lo mismo ocurre con el soñar; los sueños también están ahí durante el día, 
pero se necesita oscuridad para verlos. Es como cuando vas al cine. Si 
encienden las luces de la sala puede que la película siga proyectándose, 
pero tú no la verás. Si apagas las luces, si la sala está oscura, entonces 
podrás ver. El soñar es tu continuidad, y a no ser que se rompa esta 
continuidad no podrás saber qué es la verdad. La cuestión no es si la verdad 
está cerca o lejos, la cuestión es si la mente está soñando o no. Así que el 
problema básico no radica en cómo buscar la verdad; no puedes buscarla con 
una mente que sueña, porque tus sueños se impondrán sobre lo que sea que 
aparezca ante ti. Tus sueños se proyectarán en ello, tú lo interpretarás. No 
serás capaz de verlo tal como es. Lo verás de acuerdo a tus sueños, lo 
falsificarás. La verdad está ahí, porque sólo la verdad puede ser; lo que no 
es verdad no puede ser. Así que una cosa más antes de entrar en este Sutra: 
Shankara dividió la realidad en tres categorías y entender estas categorías 
es algo maravilloso. La primera es la de la verdad: lo que es. De hecho 
ninguna otra cosa es posible; sólo la verdad es y sólo la verdad puede ser. 
La segunda categoría es la de lo que no es verdad, lo que no puede ser. No 
tiene posibilidad de ser, porque ¿cómo puede ser lo que no es verdad? Para 
ser, se necesita la verdad. Por eso lo falso no es, la verdad es. Shankara 
encuentra más tarde una tercer categoría a la que llama soñar, apariencia, 
ilusión, maya: lo que aparenta ser pero que no es. 
 
  
 
Así que hay tres categorías. La verdad, lo que es. Si tus ojos están claros, 
sin nubes, si la mente no está soñando sólo hay una categoría: la verdad. 
Pero si tu mente está soñando aparecen las otras dos categorías. El sueño 
es, en cierto sentido, porque tú lo sueñas. Y no es, en un sentido 
diferente, porque no se corresponde con la realidad. Sueñas por la noche que 
te has convertido en un rey por la mañana descubres que sólo eres el mismo 
mendigo de siempre. El sueño era falso, pero era, así que tiene una cualidad 
verdadera en él, porque ha ocurrido. Y en los momentos en los que estaba 
ocurriendo tú creías absolutamente que era verdad, o de otra forma habría 
cesado inmediatamente. Si te vuelves consciente de que «estoy soñando, esto 
no es real», el sueño se rompe, ya estás despierto. El sueño ocurrió durante 
unas horas; tiene una cualidad verdadera, que ha existido. Pero no es verdad 
porque por la mañana descubres que no fue. Fue sólo un pensamiento, una 
burbuja en el aire, una flor en el cielo; algo aparentemente verdadero pero 
que no lo era. La verdad es, lo falso no es, y entre ambos hay un mundo de 
sueños que conlleva la cualidad de ambos. La mente es el origen del soñar, 
así que la mente es ilusoria. La mente es el origen de todo maya. Puedes 
creer que si dejas el mundo y te vas a los Himalayas alcanzarás la verdad. 
Te equivocas, porque tu casa no es maya, tu mujer no es maya, tus hijos no 
son maya; no. Tu mente es maya. 
 
  
 
¿Cómo vas a dejar aquí tu mente e irte a los Himalayas? La mente está dentro 
de ti. Si puedes dejarla, puedes dejarla en cualquier lugar. Si no puedes 
dejarla, no puedes dejarla aunque te vayas a los Himalayas. A la mujer, a 
los hijos, a la casa, al mundo, se le llama maya, ilusión, en un sentido 
secundario; porque la mujer existe, ella tiene un ser. Ella es Brahma en sí 
misma, ella es la verdad; no como esposa sino como alma. Tu mente la 
interpreta como esposa: «Ella es mi esposa». Entonces se crea un sueño. Ella 
está ahí, ¡absolutamente cierto! Tú estás aquí, ¡absolutamente cierto! Y 
entre ambos ocurre un sueño. Tú la llamas tu esposa, y ella te llama su 
marido. Ahora existe un sueño entre los dos, y los sueños siempre se 
convierten en pesadillas. Así que todas las relaciones al final se 
convierten en pesadillas, porque no puedes tolerar una ilusión durante mucho 
tiempo. La ilusión es algo temporal; y tarde o temprano tiene que 
desaparecer. No puede ser eterna, no puede ser permanente. Amas a una mujer 
y se crea un sueño. Pero ¿cuánto puede durar un sueño? En el momento que se 
acaba la luna de miel, el sueño se ha acabado; aun antes. ¿Qué harás 
entonces? Entonces fingirás, porque ahora eres un esclavo de tus propias 
promesas. Fingirás que todavía amas. Todavía seguirás fingiendo: «Qué 
hermosa eres»; seguirás fingiendo: «No existe nadie como tú». 
 
  
 
Pero ahora todo será fingido. Y cuando finges, cuando el sueño se ha roto y 
todavía continúas con el sueño, el sueño se vuelve una carga, y muy pesada. 
Por eso vives con tanto sufrimiento. El sufrimiento no es otra cosa que 
sueños rotos, arco iris rotos, ilusiones rotas, apariencias. Pero has 
invertido tanto en ellos que no puedes ver la verdad: que eran sueños desde 
el principio. Y en vez de la verdad echarás la culpa al otro. Dirás: «Esta 
mujer me ha engañado. No era tan buena como aparentaba ser. Me ha engañado, 
no me mostró su verdadera realidad». Y no te darás cuenta de que esa no es 
en absoluto la cuestión. Tú fuiste quien creó un sueño en torno a ella, y 
debido a ese sueño no pudiste ver la realidad. Ella también estaba creando 
un sueño en torno a ti. Así que siempre que dos personas se enamoran, no hay 
dos personas sino cuatro: el amante, el amado y, ente estos dos, el amado 
creado por la mente del amante y el amante creado por la mente del amado. 
Estos dos últimos son sueños, estos dos van cambiando. Tarde o temprano, 
cuando el sueño se rompa, seréis dos no cuatro. Siempre que seáis dos habrá 
dificultades. Entonces te gustaría volcar la responsabilidad en el otro: «Es 
por el otro». Y de nuevo vuelves a no darte cuenta de la cuestión. Esto 
quiere decir que crearás el mismo sueño en torno a otra mujer, porque 
pensarás: «Esta mujer no me va a engañar, y además ahora soy más listo». 
 
  
 
Pero la mente nunca es lista. La esencia de la mente es la estupidez, así 
que nunca puede ser lista. Puede ser astuta, astuta en su estupidez, pero 
nunca puede ser sabia. Esa no es su naturaleza, porque la sabiduría sólo 
llega cuando el soñar desaparece. Así, si soñar es la realidad básica de la 
mente, esta nunca puede ser sabia. Un buda es sabio porque ya no tiene 
mente. Un «Sosan» es sabio porque ahora vive desde la no-mente: todos los 
sueños han cesado. Ve las cosas tal como son. Tú nunca ves las cosas tal 
como son; las mezclas con tus ilusiones y tienes miedo de mirar directamente 
porque sabes, inconscientemente, en algún lugar profundo de tu ser, que las 
cosas no son como tú las ves. Pero crees que ver la realidad de las cosas 
será demasiado, demasiado duro; puede que no seas capaz de soportarlo. La 
mezclas con sueños para hacerla un poco más dulce. Piensas que es amarga, 
así que la cubres con una capa de azúcar. ¿Crees que si en sueños cubres a 
una persona con azúcar se volverá dulce? No, sólo te estarás engañando a ti 
mismo, a nadie más. De ahí tanta desdicha. La infelicidad ha sido causada 
por tus sueños, y uno tiene que ser consciente de este fenómeno. No vuelques 
la responsabilidad en el otro, de ser así crearás otros sueños. Date cuenta 
de que quien proyecta eres tú, pero es difícil darse cuenta. 
 
  
 
En una sala de cine, tú miras a la pantalla, nunca miras hacia atrás; pero 
el proyector está a tu espalda. La película en realidad no está en la 
pantalla; en la pantalla tan sólo hay una proyección de luces y sombras. La 
película está justo detrás de ti, pero nunca miras hacia allá, y allí es 
donde está el proyector. Tu mente está detrás de todo esto, la mente es el 
proyector. Pero tú siempre miras al otro porque el otro es la pantalla. 
Cuando estás enamorado de alguien, esa persona te parece hermosa, no tiene 
comparación. Cuando odias, esa misma persona te parece horrible pero nunca 
te das cuenta de cómo la misma persona puede ser la más horrible y la más 
hermosa. Cuando estás enamorado, la otra persona es una flor, una rosa, un 
jardín de rosas sin espinas. Cuando no te gusta, cuando la odias, las flores 
desaparecen, sólo quedan las espinas, ya no es un jardín (el más feo, el más 
sucio, algo que ni siquiera quieres mirar). Y nunca te das cuenta de lo que 
estás haciendo. ¿Cómo es que las rosas desaparecen tan deprisa, en sólo un 
minuto? Ni siquiera tarda un minuto. En este momento estás amando y al 
siguiente estás odiando; a la misma persona, a la misma pantalla, toda la 
película cambia. Simplemente observa y serás capaz de ver que la otra 
persona no es la cuestión sino que tú estás proyectando algo. 
 
  
 
Cuando proyectas amor, la persona te parece estupenda; pero cuando proyectas 
odio, la persona te parece horrible. No se trata de la persona; en realidad 
no has visto a la verdadera persona. No puedes ver la realidad a través de 
los ojos de la mente. SI REALMENTE quieres llegar a conocer la verdad, las 
escrituras no te servirán de nada. Tampoco te servirá de nada irte a los 
Himalayas. Sólo hay una cosa que te puede ayudar: empezar a ver las cosas 
sin la mente. Cuando mires a una flor, no permitas que la mente diga nada. 
Sólo mírala. Será difícil debido a tu viejo hábito de interpretar. Siempre 
estás interpretando, y las interpretaciones difieren. Las interpretaciones 
dependen de la mente. Cómo ves las cosas dependen de ti, no de las cosas. A 
no ser que llegues a un punto en el que abandones la mente interpretativa y 
veas directamente, inmediatamente, la mente es tu mediador. Te trae las 
cosas distorsionadas, te trae las cosas mezcladas con interpretaciones. No 
son puras. Así que la única forma de alcanzar la verdad es cómo aprender a 
que tu visión sea inmediata, cómo abandonar la ayuda de la mente sólo puede 
crear sueños. Y puede crear sueños maravillosos que pueden emocionarte. Y a 
través de esa emoción el sueño empieza a aparecer la realidad. Si te 
emocionas demasiado, estás intoxicado, ya no estás en tus sentidos; lo que 
ves entonces es una proyección tuya. Y hay tantos mundos como mentes, porque 
cada mente vive en su propio mundo. 
 
  
 
Puedes reírte de la estupidez de los demás, pero hasta que no empieces a 
reírte de la tuya propia no serás capaza de convertirte en un hombre de Tao, 
el hombre natural, el hombre de la verdad. Entonces, ¿qué hay que hacer? 
Inténtalo con pequeñas cosas: no hagas intervenir la mente respecto a ellas. 
Cuando mires a una flor, simplemente mira. No digas:«¡Qué hermosa! ¡Qué 
horrible!». ¡No digas nada! No pongas palabras, no verbalices. Simplemente 
mira. La mente se sentirá incómoda, intranquila. La mente quisiera decir 
algo. Simplemente dile a la mente: « ¡Estate en silencio! Déjame ver. Sólo 
voy a mirar». Al principio será difícil, pero comienza con cosas en las 
cuales no estés muy involucrado. Será difícil mirar a tu mujer sin poner 
palabras. Estás muy involucrado, demasiado enganchado emocionalmente. 
Enfadado o enamorado, pero demasiado involucrado. Mira cosas que sean 
neutras: una roca, una flor, un árbol, la salida del sol, un pájaro volando, 
una nube flotando en el cielo. Mira solamente las cosas con las que no estés 
muy involucrado, con las que puedas permanecer desligado, con las que puedas 
permanecer indiferente. Comienza con cosas neutrales, y sólo cuando lo hayas 
conseguido muévete hacia situaciones cargadas emocionalmente.  La gente 
empieza por situaciones cargadas; y fracasa, porque es casi imposible. A tu 
mujer, o la amas o la odias; no hay término medio. 
 
  
 
Si amas estás loco y si odias estás loco; de ambas formas vendrán las 
palabras. Es casi imposible no dejar que venga, muy difícil, debido a la 
práctica constante de hablar. Dormido o despierto, cuando estás muy 
involucrado emocionalmente es difícil dejar la mente a un lado. La mente 
intervendrá. Así que, primero, observa las situaciones que no estén 
cargadas. Cuando tengas el sentimiento de que puedes mirar a ciertas cosas 
sin que interfiera la mente, entonces inténtalo con relaciones cargadas 
emocionalmente. Poco a poco, uno se va haciendo eficiente. Es como nadar: al 
principio tienes miedo, piensas que no vas a sobrevivir. Y has estado 
funcionando durante tanto tiempo con la mente que no puedes creer que puedas 
existir sin ella ni por un solo instante. ¡Pero inténtalo! Y cuando más vas 
dejando de lado la mente, más luz llega a ti, porque cuando no hay sueños 
las puertas se abren, las ventanas se abren, el cielo llega hasta ti y el 
sol se levanta y llega hasta tu mismo corazón; su luz llega hasta ti. Cuando 
más y más te vas vaciando de sueños, más y más te vas llenando de la verdad. 
Y si dejas de soñar cuando estás despierto, poco a poco, también dejarás de 
soñar mientas duermes, porque solamente puede existir como círculo continuo. 
Si el círculo se rompe por alguna parte, poco a poco, todo el edificio se 
desmoronará.  
 
  
 
Si le quitas un ladrillo, todo el edificio ya está en camino de convertirse 
en una ruina. Si durante el día puedes mirar las cosas sin soñar, entonces 
durante la noche tendrás cada vez menos sueños, porque tu noche no es otra 
cosa que el reflejo de tu día, una continuidad del mismo. Cuando el día es 
diferente, la noche es diferente. Cuando estás despierto..., y por 
«despierto» se entiende que no estás soñando, no sólo que tengas los ojos 
abiertos... Jesús solía decir a sus discípulos: «¡Permaneced despiertos!». 
¿Acaso estaban siempre durmiendo, constantemente?, porque cada día les 
repetía: «¡Permaneced despiertos!». Buda les enseñaba a sus discípulos cada 
día: «¡Estad despiertos!». ¿Por qué? Ellos tenían los ojos abiertos, tan 
abiertos como los vuestros y sin embargo Buda y Jesús decían constantemente: 
«¡Estad despiertos!». Lo que ellos querían decir es «¡No soñéis, simplemente 
estad presentes aquí! ¡No os vayáis a ningún otro sitio!». Si os vais a los 
recuerdos, al pasado, soñáis; si os vais al futuro, a la imaginación, 
soñáis. Estad aquí y ahora; sólo entonces no estaréis soñando. En el 
presente no hay sueño. En el presente no hay mente. En el presente tú estás 
ahí y la verdad está ahí. Entonces no hay espacio entre la verdad y tú; 
porque ambos son verdad, no hay división. Tú te disuelves en la verdad y la 
verdad se disuelve en ti. Tú te conviertes en Brama y Brama se convierte en 
ti.  El soñar crea una barrera a tu alrededor, invisible pero muy sutil, muy 
poderosa. 
 
 
--------------- 
 
 
 
Ahora intenta entrar en este Sutra. 
 
  
 
Actividad y descanso derivan de la ilusión; 
 
En la iluminación no hay agrado ni desagrado. 
 
  
 
¿POR QUÉ A TI TE AGRADAN ciertas cosas y te desagradan otras? ¿Cómo ocurre 
eso de que a ti te agraden unas cosas y te desagraden otras? ¿Cómo ocurre 
esta división? ¿Has penetrado alguna vez en el mecanismo del agrado y el 
desagrado? Merece la pena tratar de profundizar en ello. Dices: «A mí me 
gusta esta persona, y esta otra no». ¿Por qué? Y de repente un día esta no 
te gusta y te ha empezado a gustar la otra. ¿Por qué? ¿Cuál es el mecanismo? 
¿Por qué te gusta una persona? Te gusta una persona si te permite fortalecer 
tu EGO; si se convierte en una pantalla y te ayuda a soñar. Te gusta una 
persona si se ajusta a tu sueño. Pero si, por el contrario, una persona no 
se ajusta a tu sueño, si no te permite soñar, te desagrada, te molesta. No 
encaja, no te hace de pantalla. No es pasiva, es activa; por eso te 
desagrada. Quieres que sea una pantalla pasiva, para que coopere con lo que 
sueñes, sea lo que sea. Ouspensky, el principal discípulo de Gurdjieff, 
dedicó su libro ³En busca de lo milagroso² a su Maestro, con estas palabras: 
«A la persona que destruyó todos mis sueños». 
 
  
 
Pero una persona que destruya todos tus sueños no será de tu agrado. Hasta 
Ouspensky tuvo que abandonar a Gurdjieff, y en los últimos años nunca volvió 
a verle. Empezó a trabajar por su cuenta. Y al final murió enemistado con 
Gurdjieff. Hasta una persona de la conciencia de Ouspensky, que podía sentir 
que este hombre destruía los sueños, tuvo que abandonarle. Puede que te des 
cuenta pero, cuando alguien realmente va destruyendo y destruyendo, sientes 
que ese hombre es un enemigo. Un verdadero Maestro siempre parecerá un 
enemigo: este es el criterio para saber si es verdadero o no. Un Maestro 
falso te ayudará siempre a soñar; nunca perturbará tus sueños. Sino que, por 
el contrario, te consolará, te dará tranquilizantes. Te consolará, te 
aliviará. Sus enseñanzas serán como una hermosa canción de cuna. Te cantará 
para que puedas dormir bien, eso es todo. Pero un verdadero Maestro es 
peligroso. Acercarse a él es un peligro. Te acercas bajo tu propio riesgo, 
porque no te puede permitir soñar, no te puede ayudar a soñar, ¿por qué 
entonces se pierde todo el propósito? Él destruirá. Y los sueños están muy 
cerca del corazón. Crees que tus sueños son tu corazón, y cuando destruyen 
los sueños, sientes que te están destruyendo a ti. Es como si alguien te 
estuviera matando. Los hindúes se han dado cuenta de esto, por eso dicen que 
un verdadero Maestro es como la muerte. 
 
  
 
Cuando te acerca a un Maestro vas hacia la muerte. Tendrás que morir porque, 
a no ser que mueras, no podrás renacer. Cuando se rompen los sueños, la 
verdad llega al existencia, la verdad se manifiesta. A ti te gusta alguien 
cuando ayuda a tu ego. Te gusta una chica porque dice que eres el hombre 
perfecto. Una vez escuché a dos jóvenes amantes hablando. Estaban sentados a 
la orilla del mar y las olas eran enormes. El muchacho dijo: «¡Venid, 
hermosas olas, cada vez más grandes!». Y las olas se iban haciendo cada vez 
más grandes. La chica dijo: «¡Qué maravilla! ¡El mar te obedece!». Esta 
persona te gustará. Si alguien alimenta tu ego, tú estás dispuesto a 
agrandar el suyo a cambio. Te gusta alguien cuando todo encaja. Es un 
acuerdo mutuo. En el momento en que alguien va a lo suyo o que algo no 
encaja o que esa persona es inflexible, que empieza a dominar, a poseer o 
herir tu ego.... Y eso va suceder, porque el que tu ego se engrandezca no es 
la causa de que gustes a esa persona; le gustas porque su ego se engrandece. 
Tú le gustas a él por él mismo, por su ego, y a ti te gusta porque tu ego se 
engrandece. Vuestros propósitos son diferentes. Y un acuerdo de ese tipo no 
puede ser eterno. Y no es sólo que vuestros propósitos sean diferentes sino 
que son opuestos, porque solamente uno puede ser el maestro y ambos tratáis 
de serlo. Al principio seréis muy cariñosos porque el terreno es 
desconocido.  
 
  
 
Pero poco a poco, a medida que las cosas vayan asentándose, os volveréis más 
y más inflexibles, posesivos, dominantes, agresivos con el otro. Y entonces 
empezáis a dejaros de gustar. Tú odias a quien de alguna manera trata de 
derrocar tu superioridad. Amas a quien te hace sentir superior. El ego sufre 
continuamente de complejo de inferioridad. Por eso a un hombre le gustaría 
amar a esta mujer y a aquella, a miles de mujeres. Se puede convertir en un 
don Juan porque, aunque sólo sea al principio, la mujer siempre coopera. Y 
esta es una estrategia, una estrategia femenina: la mujer coopera sólo al 
principio. En cuanto siente que ya no te puedes escapar, que estás atrapado, 
empieza a dominarte. Te gustaría conquistar muchas mujeres, pero sólo en el 
comienzo. Fíjate, todos los amores son maravillosos sólo al principio. Es 
muy difícil, muy raro, encontrar un amor hermoso al final. Y si puedes 
encontrar algo así, entonces te darás cuenta de que esta relación ha sido un 
amor verdadero. Lo importante es el final, no el principio, porque al 
principio todos los amores son hermosos, pero sólo al principio; porque al 
principio ambos son diplomáticos, ambos están atrayéndose, se están 
mostrando el uno al otro lo hermoso de sí mismos; forma parte del negocio. 
 
  
 
Pero una vez que se ha vendido el producto, los rostros cambian, y entonces 
lo auténtico sale a la superficie, entonces comienza a trabajar el ego 
agresivo. Esta es la auténtica cosa que aparece al final. Lo verdadero 
aparece al final, nunca al principio, porque al principio ambos intentan 
acercarse. Y una vez que están cerca, cuando todo se da por hecho, entonces 
lo verdadero entrará en erupción. ¿Por qué te gusta alguien? ¿Por qué te 
gusta algo? ¡Deja aparte las personas!: ¿por qué te gusta algo? Porque hasta 
las cosas refuerzan tu ego. Si tu vecino se compra un coche más grande, tú 
también tienes que comprarte otro más grande, porque lo importante no es el 
coche. Puede que el más pequeño sea más cómodo, más adecuado para el tráfico 
moderno; puede que tengas menos problemas con el pequeño. Puede que el más 
grande sea más problemático, más costoso, quizá ni te lo puedas permitir; 
pero si el vecino se ha comprado un coche más grande, tú también tienes que 
comprarte otro. Te gusta. ¿Por qué te gusta? Todos tus gustos proceden del 
EGO: un coche más grande te da prestigio. Cuando algo te da prestigio, te 
gusta. Te gusta una casa porque te da prestigio. Puede que no sea 
conveniente ni cómoda. Fíjate en el mobiliario moderno. No es en absoluto 
cómodo, pero ¿quiénes quieren tener muebles antiguos? Lo moderno es mejor, 
más incómodo que lo antiguo, ¡pero moderno! Da prestigio. Lo que da 
prestigio es alcohólico, te intoxica. Te sientes poderoso. 
 
  
 
Pero ¿a qué viene este anhelo de poder? Y recuerda, si lo que quieres es 
poder, nunca alcanzarás la verdad. También a veces llamas a la puerta de 
Dios pidiendo poder; pero te equivocas de puerta. La puerta de Dios es sólo 
para aquellos que se han hecho absolutamente conscientes de que el poder, la 
búsqueda de poder, es una tontería, una locura. Aceptas y rechazas según el 
ego. Si no hubiera ego, ¿dónde estarían el agrado y el desagrado? 
Simplemente desaparecerían. No tendrías esta mente que divide, que acepta y 
rechaza y crea alternativas. Cuando estás a gusto contigo mismo...; y el ego 
nunca está a gusto consigo mismo; es una constante molestia, porque el ego 
tiene que mirar todo el tiempo a su alrededor, y hay millones de personas. 
Alguien se compra un coche más grande, ¿y qué vas a hacer tú? Alguien 
consigue a una mujer más hermosa, ¿y qué vas a hacer tú? Alguien tiene más 
salud que tú, ¿y tú? Alguien tiene unos ojos más bonitos que tú, ¿y qué vas 
a hacer tú? Alguien es más inteligente, más listo, tiene más dinero... Y hay 
miles de personas a tu alrededor, y tú estás en competencia con todo el 
mundo. ¡Te volverás loco! Es imposible. Nunca llegará el momento en el que 
te sientas contento. ¿Cómo va ser posible? Puedes poseer el mundo entero, 
pero un mendigo puede ser más alto que tú y entonces pierdes el mundo 
entero, ya no eres nada. Puedes ser el emperador, pero un mendigo puede 
cantar mejor que tú. No puedes tenerlo todo. Lo que sea que poseas no te 
satisfará.  
 
  
 
La mente, el ego, se sentirá siempre insatisfecho. El agrado y el desagrado 
se deben al ego, y el ego sufre inmensamente. Cuando no hay ego no hay 
cuestión de agrado o desagrado. Te mueves en este mundo como una brisa. No 
decides «voy hacia el norte», no sientes agrado o desagrado. Donde sea que 
la naturaleza te lleve, fluyes. Si la naturaleza fluye hacia el norte, el 
viento sopla hacia el norte. Si la naturaleza cambia y comienza a soplar 
hacia el Sur, el viento sopla hacia el sur. No tiene elección propia. Un 
hombre del Tao no tiene elección propia. Va donde el río le lleve. Nunca 
empuja al río, nunca lucha contra él. No tiene elección, no tiene 
preferencias, ni siente agrado ni desagrado. Puede que te dé la impresión de 
que tiene preferencias y aversiones, pero eso es porque no lo puedes 
entender. Puede que hasta sientas que la nube se mueve hacia el norte, 
puedes interpretar que la nube se mueve hacia el norte porque tiene 
elección, que ha elegido moverse hacia el norte. Pero te equivocas. La nube 
no tiene elección. Al igual que la nube, el hombre del Tao no está 
determinado a ir a ningún sitio, no tiene un destino. Se mueve simplemente 
porque toda la naturaleza se mueve en esa dirección. Él no lo ha elegido. La 
elección permanece en el todo; el agrado, el desagrado, permanecen en la 
totalidad; no son de su incumbencia. Está despreocupado y donde sea que 
llegue es la meta. No hay una meta predeterminada; donde sea que llegue es 
la meta. 
 
  
 
  
 
CUANDO ES ASÍ ESTÁS CONTENTO DONDE ESTÉS. 
 
  
 
 
Extraído de ³EL LIBRO DE LA NADA², de Osho 
 
  
Compartido a la red por Maia Valentini. 
 
  
  
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