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Asunto:[RedLuz] Mensaje de la piedra de los templarios y Dios (una experiencia personal)
Fecha:Martes, 20 de Diciembre, 2005  13:03:15 (-0600)
Autor:Ricardo Ocampo <redanahuak @...............mx>

From: Antonio Conde Bueno <delanfin@...> 
Date: Tue, 20 Dec 2005 12:03:10 +0100 (CET) 
Subject: [Espiritualidad Gay] Mensaje de la piedra de los templarios y Dios 
(una experiencia personal) 
 
   
   
   
MENSAJE TRANSMITIDO POR LA PIEDRA DE LOS TEMPLARIOS EN RELACION CON EL 
PROXIMO SOLSTICIO DE INVIERNO DEL DIA 21 
   
   
   
  
   
"Queridos amigos del  planeta Tierra: 
   
El próximo día 21 es un día de los más mágicos del año. Si llegáis a él con 
vuestra energía purificada tenéis la oportunidad de experimentar un cambio 
muy favorable, pues la luz que os llegará del centro de la galaxia, presenta 
una gran intensidad. Esta circunstancia puede favorecer la resolución de 
problemas que veníais arrastrando anteriormente y que os sintáis llenos de 
optimismo y energía. Hay tres circunstancias que serán determinantes para 
que consigáis el máximo provecho de esta situación: haber transmutado 
vuestro karma, haber sanado vuestras etapas en esta vida y haber conseguido 
limpiar vuestro corazón de odios y rencores". 
   
(Recibido el 19-12-2005) 
   
  
   
   
   
  
   
  
   
DIOS 
   
(UNA EXPERIENCIA PERSONAL) 
   
  
   
     El pasado 18 de noviembre me disponía a cenar, cuando, "echando un 
vistazo" a la última página del periódico que tenía sobre la mesa, descubrí 
un artículo en el que, con el título de "carta" y escrito por Juan José 
Millás, se pedía una explicación a Dios, respecto al comportamiento de 
algunos que se dicen sus fieles y representantes y que últimamente se vienen 
movilizando en España con gran ímpetu, para conseguir, entre otras 
cuestiones, más privilegios educativos o para impedir que grupos como los 
homosexuales, tengamos acceso a la institución del matrimonio, pues, según 
éllos, ésta quedaría desvirtuada y manchada al permitirse la entrada de 
personas inmorales y alejadas de Dios. Estos grupos mencionan constantemente 
a Jesucristo, dando la impresión de que éllos son sus fieles seguidores y 
los defensores de su doctrina. A mí me gustaría sugerirles que analizasen su 
auténtico mensaje, recibiéndolo, no en forma de palabras huecas, que creemos 
conocerlas porque las hemos oido reiteradamente, incluso en boca de los 
labios menos adecuados, sino sintiéndolo en sus corazones, sin 
posicionamientos previos, para así comprobar qué es lo que despierta en 
éllos: ¿muros?, ¿exclusividad?, ¿separación?, ¿privilegios?, ¿juicio? o más 
bien quizás, ¿apertura?, ¿fraternidad?, ¿compasión?, ¿unidad?, ¿amor hacia 
todo el mundo? Realmente cuesta entender que quienes se dicen seguidores de 
Jesús, fomenten la separación y el odio, no dudando en calumniar, insultar o 
burlarse a través de sus medios de comunicación, de cualquiera que no 
comparta sus intereses y manifestándose ostentosamente por las calles del 
pais, alegando la defensa de la libertad o la democracia, cuando en el 
fondo, pretenden objetivos muy distintos y siendo esa circunstancia 
completamente inusual, pues hasta el momento presente no se les había visto 
salir a la calle para tratar o contribuir a superar el hambre, las 
injusticias sociales o en pos de la paz u otros elevados principios. 
   
     Esa misma noche y antes de dormirme, al disponerme a meditar, sentí la 
siguiente voz interior "escribir un artículo sobre Dios" e inmediatamente 
comencé a temblar, no con miedo (al menos aparentemente); era un movimiento 
involuntario que no podía detener y una circunstancia extraña, pues mis 
meditaciones, desde que me desprendí de la vieja energía, son muy apacibles 
y serenas. Me dí cuenta, que este hecho tenía que ver con mi memoria 
celular, al activarse en ese momento los recuerdos o sensaciones que me 
fueron transmitidos por mis antepasados biológicos, en relación a lo divino 
y que de alguna manera seguían impregnando mi ser, aunque yo no fuese 
consciente de éllo. Supe también que tenía que ver fundamentalmente con 
experiencias vividas en el mundo occidental, con su tendencia a la 
culpabilización y a transmitir la imagen de un dios acusador, escrutador y 
autoritario. 
   
     Las mismas o parecidas cuestiones que se plantea Juan José Millás en su 
artículo, han rondado por mi cabeza hasta hace unos años, al obsevar las 
injusticias e incongruencias y la falta de amor de muchos de los que se 
dicen seguidores-representantes de Dios. Afortunadamente, no tuve una 
educación religiosa que me marcase en mi infancia-adolescencia, al menos 
directamente, pero sí de forma indirecta y de forma poderosa, a través de 
los comentarios, ideas y actuaciones de mi familia, amigos y vecinos. A modo 
de contrapeso, tuve un tío que bien se encargó de ponerme al corriente de 
ciertas actuaciones de los curas y de la Iglesia, como las relativas a la 
exigencia de donar una parte importante de las cosechas a esa institución, 
en aquellos años míseros, los escarceos de algunos sacerdotes con mujeres 
casadas o el apoyo al dictador Franco, durante la guerra civil y años 
posteriores. Curiosamente a ese tío, al que nunca vi pisar una iglesia y que 
incluso blasfemaba con frecuencia, siempre le vi actuar con una gran 
rectitud, justicia y moralidad. 
   
     De este modo, no es de extrañar mi recelo ante todo lo religioso y ante 
la idea de Dios, aunque interiormente siempre me sentí inclinado por los que 
después supe, eran sus verdaderos atributos. Conforme fueron avanzando los 
años, esa desconfianza no decreció, sino más bien lo contrario. ¿Como podía 
fiarme de los que defendían a capa y espada la existencia sagrada de la vida 
desde el primer momento de la concepción, tratando incluso de coaccionar a 
personas que ya de por sí se encontraban en situaciones dolorosas y 
difíciles y en cambio manifestaban su apoyo a la pena de muerte, a las 
guerras o a dictadores conocidos por torturar y masacrar a sus pueblos? 
¿Como sentirme agusto ante quién asegura que cualquier acto sexual fuera del 
matrimonio o más particularmente, fuera de un fin procreador es un pecado y 
que transmite la idea de que tenemos que luchar constantemente contra 
nuestros instintos naturales? Por no hablar de la homosexualidad, algo que 
yo en mi interior, siempre sentí como una conducta válida y normal, a través 
de la cual también podía experimentar nobles y hermosos sentimientos y a la 
que éllos y al parecer su dios, consideraban lo más abyecto y vergonzante. 
En cambio, tenemos el ejemplo de los constantes abusos sexuales a menores, 
que por fin, están saliendo a la luz dentro de la Iglesia y la actitud 
encubridora de ésta, que en ocasiones se limitó a trasladar a los 
responsables, favoreciendo con esta actitud, la repetición de los hechos, 
hasta que se desataron los escándalos. En los últimos días, han "prohibido" 
la entrada de homosexuales al sacerdocio, otra medida discriminatoria e 
injusta. Recordemos también los casos de pederastas heterosexules dentro de 
la Iglesia. ¿? 
   
     Cuestiones como las anteriores, han provocado que un gran número de 
personas se sientan incómodas ante la idea de ese dios o de cualquier 
aspecto religioso. Prefieren decir algo así como: "mira, déjame vivir mi 
vida, no quiero tantas interferencias, ni que me digan otros qué es lo que 
tengo que hacer a cada paso". Y esa actitud, a más de uno libró de caer en 
alguna secta o grupo manipulador. También puede, que los alejara de otros 
grupos espirituales más saludables. 
   
     Ahora bien, ¿realmente Dios es así, tal y como nos lo han presentado? 
     Mi primer contacto, consciente al menos, con el mundo espiritual, tuvo 
lugar cuando acudí a la consulta de una sanadora, debido a mi insomnio 
persistente. Esta señora trabajaba en estrecha relación con los ángeles, 
hecho que me extrañó al principio, pero aunque era evidente mi escepticismo, 
también lo era la desesperación por el problema que tenía, así que me abrí a 
todo lo bueno que la experiencia pudiera aportarme, que no fue poco. A 
través de ella, descubrí parte del camino de mi vida y el sentido de ciertas 
cosas que me ocurrían. Me recomendó también un libro sobre los ángeles, que 
traía unas cartas de consulta. Se podían hacer preguntas y al ir pasando la 
mano sobre ellas, en un momento determinado, siempre aparecía una sensación 
de calor en élla, que me indicaba que esa era la respuesta más adecuada. Y 
siempre había una lógica y un sentido evidente en todas éllas. Por lo tanto, 
también había una fuerza externa a mí, a la cual yo previamente había 
invitado a manifestarse, que yo no veía y que me indicaba la existencia de 
otros planos, ante los cuales yo había permanecido cerrado hasta entonces. 
Es más, los había negado. Sin embargo, a pesar de la importancia del 
descubrimiento, las dificultades no terminaron ahí. Tenía que descubrir la 
complejidad del mundo espiritual, sus diferentes polaridades y la necesidad 
de andar por él con sumo cuidado. También había de descubrir la verdadera 
naturaleza de Dios y dejar atrás mis ideas preconcebidas, sobre todo 
subconscientes y qué mejor para éllo que una prueba típica, que después me 
enteré, suele ser habitual en las personas que trabajan con las fuerzas 
espirituales; una especie de iniciación. Vino a mi vida además, cuando 
estaba estudiando la naturaleza divina: Verdad, Inteligencia, Alegría, 
Amor...; todo empezó cuando después de abrir un libro sobre los poderes 
síquicos al "azar", salió una página donde se hablaba del péndulo, así que 
compre ese artilugio y empecé a comprobar la facilidad con la que respondía 
a mis preguntas. Unos días más tarde, estaba totalmente dominado por una 
fuerza que yo creía Dios, que me daba constantes órdenes, sin permitirme 
razonar y que me impulsaba a hacer daño a los demás y a mí mismo, poniendo 
también a prueba constantemente mi sentido del ridículo. Afortunadamente, en 
una chispa de lucidez, ordené a esa fuerza que se alejara de mí, recé unas 
oraciones y recuperé otra vez la calma, tratando a continuación de reparar 
en lo posible, los daños causados. Hoy me pregunto ¿hasta qué punto influyó 
mi programación subconsciente sobre Dios, en el desarrollo de esa 
experiencia? Parece lógico pensar que si tuviese la idea, bien anclada en 
mí, de que Dios es amor, bondad, armonía, etc, no hubiese caído en la 
trampa. Esa línea de obediencia ciega -que a mí me cegó literalmente- sigue 
presente hoy en numerosas sectas y religiones y en otros grupos como el 
ejército. Hemos de darnos cuenta que ésa no es la verdadera naturaleza de 
Dios. El nos quiere libres, autónomos, independientes y una de nuestras 
faltas más graves, es precisamente atentar contra la libertad ajena, 
coaccionando, imponiendo y manipulando. 
   
     Pues bien, todo lo que nos pasa tiene un sentido y por doloroso que 
resulte, viene a nosotros con una finalidad positiva. A partir de ahí, fui 
más cauto, empecé a practicar el arte del discernimiento y me esforcé por 
purificar mi energía con las piedras y con la llama violeta, iniciando un 
periodo de rápido crecimiento. Fui dándome cuenta que tenía una capacidad 
especial para contactar con el mundo espiritual, especialmente con los 
ángeles y otros seres de luz e incluso con mi Yo Superior (la Presencia 
Divina en mí) y con el de otras personas, al que casi siempre consulto para 
que me oriente y me de su autorización en el caso por ejemplo, de canalizar 
energía curativa. Suelo también comunicarme con esa Presencia Divina en mí 
todos los días para que me manifieste lo que estime oportuno. No me dice lo 
que tengo que hacer, ni me impone nada, solo trata de orientarme de acuerdo 
a los objetivos que se marcó mi alma para esta vida y yo soy libre de 
considerar esa guía como estime oportuno. Incluso esos mensajes, he de 
tomarlos con cautela, sentir como vibran en mi corazón y más de una vez 
escondían algún truco, con el fin de que yo personalmente me diese cuenta de 
mis rigideces y servidumbres. Esto es algo importante, las enseñanzas que 
nos dan las "fuerzas superiores" no sulen ser claras y evidentes. Tratan de 
que nosotros mismos descubramos las cosas, a través de la experimentación, 
por ser ese método más efectivo. 
   
     Y así fui descubriendo -las lecturas también fueron importantes- al 
para mí, auténtico Dios o a la Divinidad, por adecuarse mejor quizás este 
termino a la realidad actual. Es una energía que está en todas partes y esto 
no significa que esté dividida. Esta aparente contradicción que aquí en la 
Tierra nos cuesta comprender, tiene que ver con su naturaleza como Espíritu 
y no como materia. El/Ella es la Perfección, el Poder y el Conocimiento, 
entre otras muchas cosas. Todas las cualidades positivas están presentes en 
El/Ella en grado sumo y tiene la capacidad para hacer cualquier cosa. Sin 
embargo El/Ella no determina nuestras vidas, ni los hechos que nos 
acontecen, tal y como muchos piensan, ni es la responsable de nuestras 
penalidades, ni de las guerras y otras calamidades que asolan la Tierra. 
Nuesta alma (esa parte de nosotros que perdura después de morir), antes de 
que naciéramos en esta vida y generalmente aconsejada por otros seres de 
elevada luz, como los ángeles, se fijó unos objetivos y determinó ciertos 
acontecimientos que nos irían pasando a lo largo de nuestra vida, con el fin 
de conseguir su propósito y la Divinidad "se adapta", desde su sabiduría y 
amor, a ese plan, por decirlo de algún modo. Si le pedimos ayuda y considera 
oportuno darla, será en base al proyecto de nuestra alma. Al principio, 
estableció unas leyes cuyo fin básico es que pudiéramos avanzar 
espiritualmente y que descubriésemos la fuerza del Amor como la más 
importante. Si la quebrantamos, haciendo por ejemplo, daño intencionado a 
alguien, esa energía volverá a nosotros en un momento determinado de nuestra 
historia como alma y sufriremos las consecuencias, proporcionalmente a la 
intensidad de la fuerza que nosotros desatamos al acturar desarmónicamente. 
No es una venganza; tiene por objetivo que reconsideremos nuestra forma de 
actuar. Así descubrimos la responsabilidad de nuestros actos y éllo ha de 
conducirnos a tratar bien a los demás y a actuar con armonía y amor hacia 
todos los seres, nuestro planeta y el Universo en general. 
   
     La Divinidad no juzga nuestra conducta, sino en base al amor que 
ponemos en élla y así no considera mejor la heterosexualidad a la 
homosexualidad, ni la riqueza a la pobreza, ni tiene una religión preferida, 
país o pueblo. Todas esas son experiencias diferentes que eligen nuestras 
almas para aprender y evolucionar. A todos nos quiere por igual, sabiendo 
que aquellos que hacen daño a los demás, están respondiendo a sus propias 
heridas y todavía, aprendiendo sus lecciones. Tampoco Ella es la responsable 
de que hayamos nacido en en una familia problemática, ni con una minusvalía 
determinada, o de que nos pasen sucesos trágicos en la vida. Como he dicho 
anteriormente, es nuestra alma o nuestros guías espirituales los que deciden 
esas situaciones. A lo largo de las sucesivas reencarnaciones tendremos la 
oportunidad de experimentar todas las vivencias: la pobreza y la riqueza, la 
belleza y la fealdad, la tranquilidad y los torbellinos... y ésto ha de 
proporcionarnos paz, sabiendo que todo está bien, aceptando las situaciones 
para a partir de ahí avanzar y tratar de mejorar, pero comprendiendo que de 
alguna manera, nuestras vidas, sus acontecimientos principales, puede que no 
estén en nuestras manos y de esta forma más que tratar de controlar todo, es 
mejor soltarnos, fluir de acuerdo a nuestra intuición y guía interior. 
   
     La Divinidad no pretende que nos humillemos ni que reprimamos nuestros 
impulsos básicos. Hemos de aceptar nuestro cuerpo y también nuestra 
sexualidad y vivirla sin miedos. No hay ningún pecado en una conducta sexual 
libre y responsable; lo contrario, es decir, la represión, el autocastigo, 
la negación de uno mismo, eso sí que puede traernos consecuencias muy 
negativas pues habremos creado una energía que perdurará en el tiempo y que 
inducirá en nosotros rigideces, angustias  y posiblemente hasta alguna 
compulsión defícil de controlar. 
   
     La Divinidad es también infinita comprensión, no hay nada que Ella no 
entienda, pues conoce la causa de todo. Se nos ha transmitido su imagen como 
algo retrógado, antiguo, conservador. A mi modo de ver, es todo lo 
contrario. Ella también es constante evolución y cambio, al igual que todo 
el Universo en general. Lo contrario es fosilización y muerte y Ella es la 
Vida, la constante expansión y crecimiento. Así pues, no hemos de acudir a 
Ella con temor, sino con la confianza de sabernos comprendidos y amados; con 
respeto pero también con sinceridad y apertura. El/Ella, se puede manifestar 
de muy diversas formas y en estos tiempos actuales, tenemos más facilidad 
que nunca para conectar con la energía divina. Un vez más, hemos de 
purificarnos, liberarnos de la vieja energía y abrir fundamentalmente 
nuestro 7 chakra, el que está en la parte superior de la cabeza pues si está 
bloqueado o cerrado, la comunicación será más difícil. Para éllo, podemos 
visualizar una esfera de color blanco o violeta en la coronilla, unos 
minutos al día o utilizar la howlita o la amatista en nuestras meditaciones, 
situándolas en esa parte. 
   
     Hasta ahora, la Divinidad ha permitido la dualidad en el planeta Tierra 
y nuestras almas han podido programar vidas de luz y también de oscuridad, 
para aprender de todo éllo. La finalidad es que hubiese un cierto equilibrio 
y que se avanzase hacia la luz en contraposición y después de ver los que es 
y como actúa la oscuridad. Es un método doloroso y duro pero también permite 
un avance rápido, dentro de lo que es la infinitud del tiempo. Todo esto ha 
cambiado y ya no se permite la encarnación en la Tierra de almas con fines 
oscuros; todos los niños que nacen actualmente, traen una energía limpia y 
pura, sin que éllo quiera decir que no presenten problemas. Su reto será 
desprenderse de la energía que les han transmitido sus padres (su herencia 
biológica) y de las posibles secuelas de una educación y trato inadecuados. 
   
     Las almas que no hayan evolucionado lo suficiente, es decir, que sigan 
haciendo daño y creando discordia fundamentalmente, tendrán que vivir sus 
próximas experiencias en un planeta de vibración inferior a la Tierra, 
entrando en una dinámica mucho más dura todavía que la actual y con 
perspectivas muy poco halagüeñas para poder ascender en la evolución. De ahí 
la enorme importancia que tiene nuestra vida actual y particularmente los 
próximos años. Esta responsabilidad no ha de asustarnos de todos modos. 
Hemos de ser conscientes de élla y obrar en consecuencia, tratando de 
superarnos, purificando las energías más densas y abriéndonos a elevados 
principios como la Paz, la Bondad, la Alegría, el Entusiasmo, el Amor. LLegó 
el momento de que el cielo "retorne" a la Tierra. Hasta ahora, cuando oíamos 
decir a determinadas personas que Dios ocupaba un lugar muy importante en 
sus vidas, en muchos de nosotros se encendía una especie de alarma, pues 
conocíamos el modelo que nos planteaban. Es hora de que también nosotros 
podamos decirlo con orgullo, al ir descubriendo cada vez más, que es una 
fuerza amorosa, que nos quiere libres y dignos, con todo lo que eso 
significa. Las fichas de la mentira y el abuso, han de ir cayendo 
progresivamente, no porque les demos un puñetazo, sino por la fuerza de 
nuestro amor, trabajo y determinación. Los que calumnian, condenan y 
siembran cizaña, también necesitan nuestra ayuda y nuestro perdón, pues son 
hermanos nuestros, y en vez de caer en la trampa de utilizar sus mismas 
armas, los que buscamos un mundo mejor y más luminoso para todos, hemos de 
organizarnos, trabajar conjuntamente y salir a la calle y a la luz con 
sonrisas y caras de amistad. 
   
  
   
PD: Quizás mi escrito pueda parecer duro a determinadas personas. No he 
intentado dulcificarlo porque creo que es conveniente que las cosas se digan 
tal cual son, y en este caso, como yo las he vivido. No considero mis 
enemigos a las instituciones que menciono en él, siendo consciente de por 
qué actúan así y de que también están representando un papel, puede que 
incluso hasta necesario para la evolución en el planeta Tierra hasta la 
actualidad. Quisiera declarar asimismo, mi aprecio y respeto a las personas 
de buena voluntad y sentimientos que forman parte de esas instituciones, que 
por supuesto también hay. Hecha esta puntualización, también quisiera 
manifestar que, desde mi punto de vista, cuando se pertenece a un grupo que 
juzga continuamente a sus semejantes, promoviendo la indignidad de millones 
de personas, y se adopta una actitud de pasividad, de alguna manera también 
se es cómplice y parte en esa situación. 
   
  
   
     Como punto final, un mensaje que la Presencia Divina en mí, me ha 
transmitido, con el fin de darlo a conocer: 
   
     "Las palabras que figuran en el texto previo, han sido escritas por un 
ser que durante sus años anteriores, ha tenido que pasar por experiencias 
muy duras. Así era el objetivo de su alma, para que pudiera conocer en 
primera persona, las consecuencias de la manipulación, la falta de amor y el 
egoismo, entre otras muchas experiencias negativas, para a través de este 
conocimiento, sacar a la luz los males y las mentiras que han infectado la 
vida en el planeta Tierra, hasta el momento presente. 
   
     Antonio ha tenido que lidiar con la incomprensión de sus semejantes, 
con los problemas inherentes a sus diferencias personales y con el dolor 
síquico, buscado por su alma para que le sirviera de acicate en su evolución 
espiritual. A pesar de esos inconvenientes, supo luchar y aprendió a no 
darse nunca por vencido; con gran valentía, afrontó situaciones complicadas 
y consiguió liberar su corazón de todo rencor, odio o energías similares. 
Fue capaz también, de arriesgar su seguridad económica, personal y familiar 
por ir en busca de su camino en la vida, que no es otro que el ayudar a la 
humanidad".  
   
  
   
                                    Delanfin     1-12-2005 
   
                                    wwww.delanfin.com 
   
                                    delanfin@... 
   
  
   
Con estos dos mensajes, aprovecho para desearles a todos unas Felices 
Fiestas llenas de Amor y Paz. 
 
 
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