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Asunto:[RedLuz] Récord histórico anunciado
Fecha:Miercoles, 10 de Mayo, 2006  13:13:24 (+0200)
Autor:Guillermo <guillermo @.....es>

Por temor a las tensiones con Irán y a las compras de oro por China

El oro supera la barrera de los 700
dólares por primera vez desde 1980

Muchos inversores lo consideran una póliza de seguros
contra la mayor inflación y las turbulencias geopolíticas

Martes 9 de mayo de 2006

Nueva York (EFE).- La onza de oro superó la barrera de 700 dólares en el
mercado de metales de Nueva York, un nivel que no alcanzaba desde
septiembre de 1980.

El precio del contrato de la onza para entrega en junio alcanzó al
cierre los 701,50 dólares, 21,60 dólares por encima del cierre del
lunes, y tras tocar los 702,2 dólares durante la sesión.

Con esto el metal precioso está cada vez más cerca de su récord
histórico de 870 dólares, alcanzado en enero de 1980, cuando EE.UU.
sufría una elevada inflación a raíz de la crisis petrolera.

El alza del oro se debió al temor por las tensiones con Irán y la
apuesta de muchos inversores por un metal que se considera una "póliza
de seguros" contra la mayor inflación y las turbulencias geopolíticas.

El Gobierno de los Estados Unidos reaccionó con escepticismo a una carta
enviada por el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, que según la Casa
Blanca, "no resuelve la preocupación internacional sobre la seguridad"
que suscita el programa nuclear iraní.

Teherán afirma que en la carta se proponen nuevas vías para resolver la
disputa, pero EE.UU. asegura que no contiene nada concreto y se trata
sólo de un intento de desviar el debate cuando el Consejo de Seguridad
de la ONU examina qué medidas tomar acerca de ese programa atómico.

El alza del oro tiene que ver también con las previsiones de que China
pueda ampliar sus compras del metal precioso, después de que economistas
de este país propusieran cuadruplicar sus reservas de oro hasta las
2.500 toneladas desde las 600 toneladas actuales.

Desde diciembre del 2002 que les reservas de oro chinas se mantienen
estables y los analistas creen que si a comprar más posiciones del metal
el precio puede seguir al alza.

Otro factor que empuja al oro es la bajada del dólar, lo que implica un
menor interés por los bonos estadounidenses, otra de las inversiones
consideradas más seguras en tiempos turbulentos.

Un último elemento que influye en la subida del oro es el alza del
crudo, pues se cree que esto a la larga pueda traer consigo fuertes
presiones inflacionarias y que ante este escenario lo más seguro es
invertir en oro, que suele mantener su valor pese a los vaivenes de los
mercados.

El oro ha subido el 27% desde el 9 de enero pasado, cuando Irán anunció
que reanudaría sus investigaciones nucleares.

En los últimos 12 meses el metal se apreciado el 57% y el 147% en los
pasados cinco años, lo que ha llevado a muchos inversores a disminuir
sus posiciones en acciones y ponerlas en el metal.

En medio de este panorama, los expertos no excluyen que el oro siga por
las nubes hasta alcanzar los niveles de hace 26 años, y algunos creen
incluso que se acercará a los 1.000 dólares por onza.

Junto con el alza del oro, otro metales preciosos como la plata y el
platino han registrados también grandes subidas en los últimos días.

http://www.invertia.com/noticias/noticia.asp?idnoticia=1529523


'El dólar se desplomará pronto'

Por Aleksandr Mariujin
Viernes 5 de mayo de 2006
Fuente: Forum.msk.ru - Rebelión

¡El dólar se desplomará pronto! Cada vez un número mayor de economistas
y analistas de diferentes países hacen este pronóstico. Sobre esto ha
hablado más de una vez Fidel Castro, demostrando de forma convincente
que la gigantesca “pirámide” de dólares no es sino una gigantesca “pompa
de jabón”, poco más que papeles que suponen, en valor real, de un 2 a un
4% del valor supuesto. La solidez del dólar la aporta hoy en día, no
tanto la potencia económica, como la militar de los EE.UU. Y, con la
entrada en circulación de la nueva divisa, del “euro”, ha empezado a
tambalearse de forma visible.

Los EE.UU. han conseguido periódicamente rebajar la popularidad del euro
y sostener el valor del dólar, con ayuda de la aventura yugoslava, el
“autoatentado” del 11 de septiembre y la consiguiente “guerra contra el
terrorismo” en Afganistán e Irak, apuntando ahora hacia Irán. Pero a un
número cada vez mayor de gente le va quedando claro quien ha iniciado en
realidad estos acontecimientos. Los EE.UU. han reaccionado con celos
ante la aparición del euro, en la medida en que la expansión de la zona
de circulación e influencia de esta divisa se amplia cada vez más,
sustituyendo al dólar USA.

El euro es una divisa en progreso, con un potencial futuro nada
desdeñable. Simultáneamente con el euro, también se fortalece el yuan
chino. Según los pronósticos más prudentes, hacia 2015 China habrá
adelantado a los EE.UU. en todos los indicadores económicos, incluyendo
los indicadores “per cápita”. Ya ahora Europa y USA se han quedado atrás
en comparación con el grandioso esplendor y la indescriptible
suntuosidad de las modernas ciudades de la China socialista, en los
tiempos del crecimiento económico, en la escala de los proyectos que se
realizan. El yuan se mantiene sobre la base de activos económicos
concretos.

En los últimos tiempos se fortalece perceptiblemente la posición del
rublo ruso, aunque sería prematuro hacer pronósticos fiables a cuenta de
ello. El dólar sigue siendo la niña de los ojos de la prensa y de los
especuladores político-financieros, de los tahúres ideológicos y de los
aventureros militaristas. Los “demócratas” rusos de la primera ola, que
acumularon créditos multimillonarios, de hecho, compraron para sí el
poder, repartiendo sobornos generosamente. Una vez hecho el saqueo,
“colgaron” sus deudas a todo el país, y se dedicaron metódicamente a
inculcar a la población la idea de que Rusia tiene deudas, es decir que
todos los rusos son deudores de alguien. Pero algunos si que son
deudores, ellos, claro, sacaron bastante de esto.

¿Pero, a todos nosotros, por qué nos meten en el mismo saco? ¿Qué
conseguimos nosotros? A decir verdad, perdimos mucho. No en vano los
“alegres muchachos” de aquel entonces reciben hoy críticas hasta del
ideólogo del equipo presidencial, Vladislav Surkov, aunque esta crítica
sea apenas “de boquilla”. Es el mismo cuadro que en todo el mundo, en
todos los países donde imperan los regímenes títeres, satélites esbirros
de EE.UU.

Aferrados a sus 30 monedas (en divisas “verdes”; N. del T: dólares)
recibidas por la venta de los intereses nacionales, son ellos los que
aseguran todavía la estabilidad del dólar y la hegemonía de los Estados
Unidos. Pero los procesos que ocurren en el mundo hablan, cada vez con
mayor elocuencia, de la pérdida de la autoridad internacional de los
EE.UU., siendo esto una tendencia creciente. La expansión depredadora
yanqui ha engendrado una reacción de rechazo, que es realmente capaz de
barrer a ese estado de la arena política.

La cultura USA no precisa ser “demonizada”, aún sin eso es evidente que
es, en sí misma, una cultura de la autodestrucción. Y, aunque la
economía de EE.UU. es todavía bastante fuerte, está enferma, infectada
con una enfermedad incurable. Esta enfermedad es un error conceptual,
estructural. El sistema financiero,“atado” a un dólar “virtual” se
desmoronará, como las Torres Gemelas de Manhattan el 11-S, por causas
espontáneas, como la pompa de jabón estalla por su tendencia a hincharse
más y más.

Se silencia afanosamente el hecho de que la deuda externa de los EE.UU.
sobrepasa los 37 trillones (¡!) de dólares, que la mayoría de los
gigantes de la industria USA están inmersos en chanchullos y demás, pero
incluso las infrecuentes revelaciones, como se vio no hace mucho tiempo
atrás, provocan serias conmociones financieras.

El desplome del dólar no sería tan doloroso para la economía rusa, si
los ciudadanos de Rusia lograran, para ese momento, haber cambiado sus
ahorros en dólares por otras divisas. Pero los “benévolos” poderes
contienen ese proceso, distrayendo y engañando a la gente, y continuando
su pícaro juego, hacen un flaco favor a sus conciudadanos.

Existe la opinión de que no se dejará “derrumbarse” al dólar, de que lo
harán descender con frenos, etc. Pero hay algo evidente: aunque haya en
ello no pocos contras, al dominio mundial de los EE.UU. y el dólar USA
le va a llegar el final, y eso es un proceso irreversible.

<http://www.webislam.com/default.asp?idn=5677>;
Internacional - 05/05/2006 | Aleksandr Mariujin


Entrevista a Martin Feldstein Presidente del
National Bureau of Economic Research (NBER)

'EE.UU. debe admitir que
el dólar necesita caer'

Viernes 5 de mayo de 2006

Ernesto Ekaizer. Cambridge (El País).- Martin Feldstein, de 66 años,
habla alto: si la economía norteamericana quiere evitar una recesión
necesita un dólar más competitivo. Esto es: una depreciación
significativa respecto a las principales monedas. Presidente del
Nacional Bureau of Economic Research (NBER), organismo privado que tiene
la misión de determinar cuándo comienza y cuándo termina una recesión en
Estados Unidos, Feldstein ha sido presidente del Consejo de Asesores
Económicos del presidente Ronald Reagan en 1982-84 y actualmente es
profesor en la Universidad de Harvard. “La depreciación debe tener lugar
lo antes posible”, advierte, para lo cual se requiere, dice, que “EE.UU.
lo admita de manera oficial”. He aquí los tramos esenciales de la
entrevista que concedió a EL PAÍS; en su despacho de la ciudad de
Cambridge, en Boston:

Pregunta.- La economía norteamericana siguió creciendo después del shock
del petróleo que comenzó en 2003, ¿volverá a eludir el efecto de las
subidas de estos días?

Respuesta.- La explicación es que tuvimos suerte. Cuando los precios del
petróleo comenzaron a subir, en 2003, la Reserva Federal estaba
preocupada por evitar una deflación e implícitamente ya estaba en marcha
una reducción de los tipos de interés de corto plazo, hasta que se
situaron en el 1%. La elevación del precio de la energía recortó los
ingresos de los consumidores norteamericanos, pero este efecto fue
compensado por otro más poderoso: la refinanciación de las hipotecas a
los tipos más bajos. Los propietarios de viviendas obtuvieron dinero al
contado y, además, vieron reducida la cantidad mensual que
desembolsarían en adelante por sus créditos. Una gran parte de ese
dinero se gastó en la compra de automóviles, electrodomésticos, o en
mejoras de las viviendas. Y la menor cantidad a pagar por mes robusteció
el consumo en todas las categorías de productos no duraderos, aquellos
que se consumen en uno o varios usos. Entre el verano de 2003 y el de
2005, el precios del petróleo importado en EE.UU. se duplicó, pero la
economía siguió creciendo gracias al consumo. La subida significativa de
estos días plantea un escenario diferente: ahora ya no tendremos tanta
suerte. Porque la Reserva Federal ha puesto en marcha desde mediados de
2004 una política de elevación de tipos, los tenemos al 4,75% y pueden
subir más.

P.- Estas nuevas subidas, ¿no hacen más urgente un ajuste el déficit
exterior de EE.UU.?

R.- Sí. Nuestros enormes desequilibrios se deben a que la tasa de ahorro
de las familias es bajísima. En los años ochenta, el déficit fiscal
creciente, del orden del 6% del producto interior bruto, alimentaba el
déficit exterior, del 4%. Lo inusual es que además de un déficit fiscal,
del orden del 3% actual, que no es tan malo, la economía registre en
paralelo un déficit exterior del 7%,, con un aumento dramático respecto
a hace un año, y un ahorro negativo de las familias. Sólo podemos
funcionar si el resto del mundo está dispuesto a seguir enviado 2.000
millones de dólares cada día a EE.UU. Y el dinero que viene es
básicamente de Gobiernos extranjeros aún cuando sea canalizado por
operadores privados. Y tengo que confesar que la procedencia del dinero
es lo que me pone nervioso. No son inversores privados que se estudian
los riesgos y la rentabilidad y deciden meter su dinero aquí. Hace años
el dinero iba al mercado de acciones, ahora va a bonos y fondos de
inversión a tipos fijos. Y pueden decir “hasta aquí hemos llegado”.

P.- Para evitar este ajuste de mercado, ¿qué se puede hacer?

R.- La tasa de ahorro va a subir a partir de ahora. La refinanciación de
las hipotecas, primero, y el encarecimiento del coste del dinero, ahora,
indican que el margen para endeudarse más y mantener el ahorro en
territorio negativo desaparece. Y una tasa de ahorro que aumenta es la
condición necesaria para reducir el déficit exterior. Ahora bien, si
nuestra tasa de ahorro aumenta y el dólar no se ajusta a la baja
tendremos una recesión. Pero tendría que ser una enorme recesión. Para
evitarla, el dólar necesita ser más competitivo a fin de que EE.UU.
pueda importar menos y exportar más. No cabe duda de que la respuesta a
los desequilibrios es una combinación de mayor ahorro y un ajuste del
tipo de cambio. Porque no puedes ir a ese ajuste sin una tasa de ahorro
más elevada. Los cálculos están en el orden de una depreciación del
dólar entre el 30% y el 40%. No para eliminar el déficit por cuenta
corriente sino para reducirlo a proporciones moderadas. En los años
ochenta, entre la primavera de 1985 y un año más tarde el dólar cayó, en
términos comerciales reales, un 25%, y siguió bajando los próximos doce
meses un 12%. Y esto ocurrió cuando nuestro déficit comercial era
sustancialmente pequeño. El ajuste lo redujo en un 40% y se quedó en un
3,5% del PIB.

P.- ¿Y cómo se gestiona esa depreciación del dólar que según el Fondo
Monetario Internacional debería ser “significativa”?

R.- EE.UU. necesita un dólar más competitivo. Y creo que debemos ir a
ello lo antes posible..-.

P.- ¿Se puede reeditar algún tipo de pacto como el del hotel Plaza de
Nueva York en 1985?

R.- Es una posibilidad. En aquella reunión, los ministros de Finanzas de
los “cinco grandes” [EE.UU., Japón, Alemania, Reino Unido y Francia]
admitieron de que el dólar estaba sobrevaluado y que su tipo de cambio
debía bajar. La política monetaria y fiscal sufrió un ajuste en Estados
Unidos y los otros países tal como ocurre ahora. Con el anuncio oficial
de que el dólar necesitaba caer respecto a las monedas de nuestros
socios comerciales, el resto lo hicieron los mercados, en la confianza
de que el Gobierno norteamericano no tenía un plan para castigar a
aquellos que vendían dólares mediante la repentina gestión de la caída
del dólar. Ahora el G-7 no es el grupo apropiado ya que el mayor
desequilibrio comercial de EE.UU. es con los países asiáticos y China.
Se podría comenzar con una reunión de los países asiáticos con mayor
superávit y pactar un acuerdo para una apreciación coordinada.

P.- En Washington, el FMI ha asumido el mandato de poner en marcha
consultas multilaterales para coordinar la reducción de los
desequilibrios, ¿va eso en la buena dirección?

R.- Podría ayudar, sí. Siempre que sea promueva una reunión de un número
reducido de países. Pero el acuerdo institucional específico es menos
importante que el reconocimiento oficial de EE.UU. de que el tipo de
cambio del dólar debe bajar y de que no hay ningún plan para apoyarlo en
su nivel actual de sobrevaluación.

P.- Pero hace tan solo algunos meses incluso usted sonó como candidato a
sustituir a Alan Greenspan en la Reserva Federal ( Fed), ¿lo fue?

R.- Sí, lo fui.

P.- Y ¿qué pasó?

R.- Nombraron a Ben Bernanke (risas).

P.- ¿Cómo sabe usted que fue candidato?

R.- Lo sé porque me llamaron a la Casa Blanca y me dijeron “es usted un
candidato”. Me reuní con varios miembros del equipo del presidente Bush
y tuvimos una larga discusión sobre la economía. Me preguntaron qué
pensaba y les expliqué mis puntos de vista…

P.- ¿Qué les dijo?

R.- Les dí los argumentos que acabo de explicarle… Pero creo que
prefiero dejarlo ahí.

P.- Las actas de la reunión de la Reserva Federal sobre tipos del mes de
marzo pasado señalan que el final de las subidas está “cerca”. ¿Cuál es
su lectura de esas actas?

R.- La cuestión es qué significa “cerca”. Si vas de 1% a 5% pues 5,25%
es “cerca”. Y 6% también es “cerca”. Si no eres un“fedologo”, esto es un
especialista en la Fed, 6% sería una cifra próxima a 5%, pero estoy
seguro de que el mercado interpreta que “cerca” es 5,25%. El hecho es
que si la inflación sube van a subir los tipos, y si la economía
comienza a desacelerar significativamente seguro que no los van a
elevar.

<http://www.webislam.com/default.asp?idt=4701>;


Diagnosticando el carácter nacional usamericano:
Trastorno Narcisista de la Personalidad

Por Robert Jensen
Sábado 6 de mayo de 2006
Fuente: Rebelión

Los políticos y opinadores profesionales en Usamérica adoran hablar
sobre el “carácter nacional”, en especial con tonos entusiastas de
triunfalismo.

Con frecuencia, ese carácter se tiene como una fuerza noble pero no
definida: temprano este año, por ejemplo, el secretario de Seguridad
Nacional Michael Chertoff dijo que nuestro carácter nacional ?que se
presume es benevolente- nos exige acoger a los inmigrantes legales.

Otras veces se debe defender de extranjeros que no nos entienden: el
pasado mes, el columnista del Washington Post Jim Hoagland explicó que
demasiadas personas de Oriente Próximo son víctimas de la
“representación de usamericanos violando, asesinando, bombardeando
mezquitas y torturando inocentes, en nombre del carácter nacional”.

Y algunas veces el carácter es un destino político: en Nueva Delhi,
durante el mes pasado, el presidente Bush proclamó que “la democracia es
más que una forma de gobierno, es la promesa central de nuestro carácter
nacional”. Con suerte para India, su carácter nacional comparte la misma
característica, de acuerdo con Bush.

¿Puede una nación tener un carácter coherente? Si tomamos la pregunta
con seriedad ?analizando la realidad más que afirmando nobleza- miramos
en el carácter nacional usamericano señales de patología y decadencia,
tanto como de salud y vigor. ¿Qué tal si, por motivos de análisis,
tratáramos a la nación como a una persona? Una hojeada al Manual de
Diagnóstico y Estadístico (DSM, por sus siglas en inglés) de la
Asociación de Psiquiatría Usamericana (la Biblia de los profesionales
mentales, ahora en su cuarta edición) y una categoría resalta: Trastorno
Narcisista de la Personalidad.

El DSM describe el trastorno como un “patrón dominante de gran necesidad
de admiración (en fantasía o comportamiento), y de falta de empatía” que
puede diagnosticarse cuando cualesquiera cinco de estos nueve criterios
se cumplen:

- Un sentido ostentoso de auto-importancia.
- Interés en fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o
amor ideal.
- Creencia de ser especial y único.
- Necesidad de admiración excesiva.
- Sentido de derecho propio.
- Explotación interpersonal, tomando ventaja de los otros para alcanzar
sus propias metas.
- Falta de empatía.
- Con frecuencia envidia de los otros o creencia que los otros son
envidiosos de él.
- Muestra de comportamientos o actitudes arrogantes o altivas.

Claro que las tendencias narcisistas de auto-agrandamiento no son únicas
de Estados Unidos. Pero dado el predominio del poder usamericano en el
mundo, aquí debemos preocuparnos más de las consecuencias de dicho
narcisismo.

Este trastorno está presente en los dos partidos, y es necesario
prácticamente por todos los políticos dominantes. Cuando la Casa de
Representantes debatió la creación del Departamento de Seguridad
Nacional en 2002, el demócrata californiano Nancy Pelosi declaró que
Usamérica es el “mejor país que alguna vez existió sobre la Tierra”. El
republicano texano Dick Armey describió Estados Unidos como “la mejor y
más libre nación que el mundo ha conocido”. Respecto al “sentido
ostentoso de auto-importancia”, los políticos agrandan los dramáticos
gestos retóricos al afirmar que el país es “único y especial”.

Y en cuanto a arrogancia y altivez: al preguntársele en marzo de 2003,
durante su conferencia antes de la guerra, si Estados Unidos desafiaría
a las Naciones Unidas si fuese a invadir Iraq sin autorización legal,
Bush dijo, “si necesitamos actuar, actuaremos, y realmente no
necesitamos aprobación de Naciones Unidas para hacerlo”. Bush prologó la
promesa de desafiar las leyes usamericanas e internacionales con la
frase “cuando se trate de nuestra seguridad”, pero la invasión de Iraq
tuvo poco o nada que ver con la seguridad de Estados Unidos para que
pudiéramos ignorar esa regla. Aquí, el joven Bush estaba sólo imitando a
su padre, quien en febrero de 1991 comentó, mientras Estados Unidos
destruía Iraq por primera vez: “EE.UU. tiene una nueva credibilidad. Lo
que decimos, se hace.”

Sobre la Guerra del Golfo y la “falta de empatía”: el 13 de febrero de
1991, un avión usamericano disparó contra un bunker en Bagdad. Sin
importar que los planificadores militares sabían que era un refugio o
pensaban que era un “sitio de control y comando”, un estimado de 300-400
civiles murieron. Colin Powell, entonces Presidente de la Junta de Jefes
del Estado Mayor, se refirió a esto como “un inconveniente del poder
aéreo”, y dijo que el incidente lo llevó a discutir con el Gral. Norman
Schwarzkopf la necesidad “de mirar la lista de objetivos con un poco más
de atención”. ¿Era la meta de ese crítica discutir las bajas civiles?
No, era cuestionar la eficiencia de bombardear una Bagdad ya
bombardeada. En las palabras de Powell: “Hice preguntas como, ‘¿por qué
estamos bombardeando los cuarteles generales del Partido Baaz por octava
vez? (…) ¿Por qué tenemos en la mira escombros con misiles de un millón
de dólares?’”

A Powell, quien después se convertiría en Secretario de Estado durante
la primera administración de George W. Bush, se le señaló con
regularidad como “la paloma” de esa administración. Quizá podríamos
llamar este rango de empatía la marca de una “paloma severa”.

El tema incómodo de la actual Guerra de Irak nos trae las “fantasías de
éxito ilimitado, poder, brillantez”. Aunque hace poco la Secretaria de
Estado Condoleezza Rice reconoció errores en la actual Guerra de Iraq
?“Hemos cometido errores tácticos, miles de ellos, estoy segura”-, dejó
claro que la historia reinvindicará a los oficiales usamericanos por
tomar “la decisión estratégica correcta” de invadir. Pero esa pequeña
concesión a la realidad fue demasiado para el Secretario de Defensa
Donald Rumsfeld, quien respondió, “no sé de qué estaba hablando, para
ser perfectamente honesto”.

Si bien es fácil apuntar el narcisismo de líderes desalmados y
autoindulgentes, este diagnóstico del Trastorno Narcisista de la
Personalidad se aplica al país como conjunto. La creencia que Estados
Unidos es único ?una brillante “ciudad sobre la colina- tiene raíces
profundas, y para muchos un origen divino: 48% de los usamericanos creen
que Estados Unidos tiene “una protección especial de Dios”, según un
estudio de 2002.

El narcicismo de una sociedad completa también es evidente en su
divulgado “sentido de derecho”, definido como “expectativas no
razonables de tratamiento especialmente favorable, o conformidad
automática a sus expectativas”. Esto es díficl de confrontar,
precisamente porque echa raíces de alguna forma en todos nosotros, que
no pueden ser removidas con facilidad de su parte más patológica. La
amplia mayoría del público usamericano ?en comparación con el resto del
mundo- vive un estilo de vida tan derrochador que damos pocas señales de
estar de acuerdo en renunciar a éste.

Somos el 5% de la población mundial y consumimos cerca de la cuarta
parte de toda la energía mundial. Esta estado actual de las cosas es
claramente injusto, hecho posible por la coerción y la violencia, y no
por una superioridad nacional de los usamericanos. Aún así, la vasta
mayoría del público usamericano, e incluso gran parte de la comunidad
política de izquierda/progresista, actúan como si la expectativa para
este estado actual de las cosas es que continuara. Eso es un narcisismo
real, y es el corazón del problema político de Estados Unidos. Aunque
limpiáramos los pasillos del Congreso y de la Casa Blanca de cada
político corrupto y cruel, la autoindulgencia más profunda de una
cultura opulenta quedaría sin tocarse.

El activismo político debe continuar si queremos deshacer las políticas
patológicas de aquellos políticos. La crítica hacia el poder
concentrando en las élites corporativas que soportan esas políticas es
esencial. Pero la auto-reflección necesaria en las esferas colectivas
también debe venir a cada uno de nuestros hogares.

Robert Jensen es profesor de periodismo en la Universidad de Texas, y
miembro de la junta del Third Coast Activist Resource Center. Es el
autor de The Heart of Whiteness : Confronting Race, Racism and White
Privilege <!--[endif]--> , y Citizens of the Empire : The Struggle to
Claim Our Humanity <!--[endif]--> (ambos de City Lights Books).

http://www.altpr.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=632&mode=nocomments&order=0&thold=


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