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| Asunto: | El Pequeño Labriego / boletin / abril 2000 / Tercer Testamento / Libro de la Vida Verdadera | | Fecha: | Sabado, 22 de Abril, 2000 06:19:10 (-0600) | | Autor: | Ricardo Ocampo <anahuak @.............mx>
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To: zentellita@...
From: El Pequeño Labriego/The Little Worker <testament3@...>
Subject:Boletín "El Pequeño Labriego"
Edición de Abril de 2000
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*** EL PEQUEÑO LABRIEGO ***
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NOTA: Si tu sistema no despliega caracteres como acentos o la letra enie,
por favor accesa la pagina referenciada debajo para que puedas adecuar tu
sistema para ello.
http://144000.net/teclado.htm
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Publicado por el Comité de Difusión del Tercer Testamento.
Edición de abril de 2000.
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CONTENIDO:
- La Verdadera Vigilia
- Penitencias y Ayunos
- La Ley -El Tercer Mandamiento-
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La Verdadera Vigilia
"Para salvarse no basta un instante de oración o un día de amor, sino una
vida de perseverancia, de paciencia, de obras elevadas y acatamiento a mis
mandatos. Para ello os he dado grandes potencias y sentidos."
No basta con orar, hermanos, es preciso velar, estar alerta, estudiar,
analizar y meditar las enseñanzas del Señor.
Para los que nos sentimos siervos del Señor y por consiguiente, de nuestros
hermanos, les pido que demos infinitas gracias al Padre, porque ha puesto
Su luz en nuestra mente, y porque tenemos una conciencia que nos ilumina;
démosle gracias porque nos ha puesto la razón, y porque aun siendo
pecadores, nos ha escogido como siervos de Su Divinidad.
"Oración, meditación, serenidad y elevación son bienes que ya deben
incorporarse a vuestra vida diaria como parte esencial de ella, para que
así nada pueda sorprenderos. Comprended por qué a través de todos los
tiempos transcurridos os he venido repitiendo: "Velad y Orad"".
No nos olvidemos, hermanos, de las acechanzas, no olvidemos al lobo que en
la vera del camino siempre acecha, no durmamos sólo en la confianza de que
nuestros hermanos protectores velan por nosotros.
"Las pasiones humanas son como una tempestad que azota vuestro santuario
interior, y sólo el que ora es fuerte para resistir las pruebas y el que
vela está alerta para protegerse."
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Penitencia y Ayuno
"¿Cómo es que hemos ayunado, y tú no has hecho caso;
hemos humillado nuestras almas, y te haces el desentendido?
Es, porque en el día de vuestro ayuno haceis todo cuanto
se os antoja, y apremiais a todos vuestros deudores:
4. Es porque vosotros ayunais para seguir los pleitos y contiendas
y herir con puñaladas a otros sin piedad. No ayuneis como hasta hoy día,
si quereis que se oigan en lo alto vuestros clamores.
5. El ayuno que yo aprecio, ¿consiste acaso en que un hombre
mortifique por un día su alma, o en que traiga su cabeza inclinada,
de modo que casi forme un círculo, o se tienda sobre
el cilicio y la ceniza? ¿Por ventura a esto lo llamarás tú ayuno
y día aceptable al Señor?
6. ¿Acaso el ayuno que yo estimo no es más bien el que tú
deshagas los injustos contratos, que canceles las obligaciones
que oprimen, que dejes en libertad a los que han quebrado, y quites todo
gravámen?
7. ¿Que partas tu pan con el hambriento y que a
los pobres y a los que no tienen hogar, los acojas en tu casa,
y vistas al que veas desnudo, y no desprecies tu propia carne.
8. Si ésto haces amanecerá tu luz como la aurora, y llegará
presta tu curación: y delante de ti irá la justicia, y la gloria
del Señor te acogerá.
9. Invocarás entonces al Señor, y te oirá benigno;
clamarás y Él te dirá: Aquí estoy."
Isaías 58:3-9
No hay que hacer penitencias mal entendidas, ni privar al cuerpo de lo que
le es necesario, en cambio hay que evitarle lo que le sea perjudicial, aun
cuando ello signifique para él un sacrificio. Esta será la penitencia que
beneficie a nuestro espíritu y por lo tanto, la que agrade a nuestro Padre.
"No os he enseñado a lacerar o mortificar vuestro cuerpo para alcanzar mi
perdón. La única penitencia que de vosotros acepto, es aquella en la cual
os privais de lo superfluo o malo, aún muchas veces con dolor de vuestro
corazón. Cuando así habeis obrado, vuestro corazón ha sentido la paz de mi
Espíritu."
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La Ley
-El Tercer Mandamiento-
"Acuérdate de santificar el día de sábado. 9. Los seis días
trabajarás y harás todas tus labores. 10. Mas el día séptimo
es sábado, del Señor Dios tuyo. Ningún trabajo harás en él,
ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu criado, ni tu criada,
ni tus bestias de carga, ni el extranjero que habita dentro
de tus puertas. 11. Por cuanto el Señor en seis días hizo el
cielo, la tierra y el mar, y todas las cosas que hay en ellos,
y descansó en el día séptimo, por esto bendijo el Señor el día
del sábado y le santificó."
Exodo 20:8
El día de descanso se instituyó para que el hombre, al olvidar aunque fuera
por un momento la dura lucha terrestre, dejara que su conciencia le
hablara, le recordara la Ley, y se examinara a sí mismo, se arrepintiera de
sus faltas y formara dentro de su corazón nobles propósitos de
arrepentimiento. El sábado fue el día que anteriormente estaba dedicado al
descanso, a la oración y al estudio de la Ley, pero el pueblo al cumplir
con la tradición, olvidó los sentimientos hacia la humanidad y los deberes
espirituales que tenía para con sus semejantes. Los tiempos pasaron, la
humanidad evolucionó espiritualmente y Cristo vino a enseñar que aun en los
días de reposo, se debe practicar la caridad y todas las buenas obras.
"Hoy vengo a hablaros una vez más y mis enseñanzas os traen nuevos
conocimientos; habeis vivido muchas experiencias y habeis evolucionado. Hoy
no tiene importancia el día que dediqueis al descanso material, pero sí la
tiene el que sepais que todos los días debeis caminar por la senda que yo
os he trazado. Comprended que no existe hora señalada para que eleveis
vuestra oración, porque todo tiempo es propicio para que oreis y
practiqueis mi Doctrina en favor de vuestros hermanos."
"¿O no habeis leído en la ley,
cómo los sacerdotes en el templo
trabajan en el sábado y con
todo eso no pecan? 6. Pues yo os
digo, que aquí está uno que es
mayor que el templo. 7. Que si
vosotros supieseis bien lo que
significa, mas quiero la misericordia
que no el sacrificio, jamás
hubierais condenado a los inocentes
8. Porque el hijo del hombre es
dueño aun del sábado."
Mateo 12:5
"¡Oh discípulos! En el séptimo día, el hombre de este tiempo descansa,
eleva un instante su espíritu al Padre en acción de gracias o en demanda de
ayuda. Pero no todos velan, no todos oran, mas por aquellos que viven
despiertos, por aquellos que velan por la paz, por el bienestar de los
hombres, Yo hago que el mundo alcance un jirón de mi manto de paz, una gota
de mi bálsamo Divino, mi ósculo de amor en donde está mi perdón y las
oportunidades que a cada espíritu le brindo para su redención."
"Descansad, humanidad, Yo os he concedido una tregua cada siete días para
que oreis y tomeis fuerzas meditando en mi Ley."
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Todas las citas pertenecen a
El Libro de la Vida Verdadera -El Tercer Testamento
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Amados hermanos:
Que la Paz y el Amor del Señor, nuestro Padre, inunden nuestros corazones y
se derramen en los de todos nuestros hermanos.
Tu hermano en el Señor
El Pequeño Labriego
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