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Asunto:[RedLuz] UN CAMINO HACIA LA LUZ -Podría ayud arnos a vanzar conociéndolo-
Fecha:Domingo, 3 de Junio, 2007  22:32:43 (-0500)
Autor:marco meza <marcomeza333 @.........mx>

Estimados hermanos:
                   Aunque cada uno estemos en un
camino para ascender espiritualmente, este Camino que
el Maestro Melquizedeck nos da a conocer y que se los
estamos enviando ahora, incluye lo
mismo en que estamos, sólo que de una forma bien
sencilla, sintetizada, práctica y segura.
                   En los actuales tiempos son muchos
los maestros de la luz que están sirviendo a la
humanidad, orientándola con diferentes procedimientos
que van a converger a la misma meta: la
autorrealización. Y de ésta
forma los interesados pueden aprovechar lo que más le
sirva, aún estando en algún otro camino, puesto que no
contraría en lo que estamos,pues no tiene etiqueta
alguna, mas bien nos anima aún más a practicar lo que
ya conocemos con conocimientos más amplios.
                    Debido a lo ya expresado, es que
nos decidimos enviárselos y les recomendamos leer lo
que les enviamos hasta el final, para poder encontrar
lo que nos puede servir y que consideramos muy
importante para todos.
            Reciban todos nuestra estimación,
                                             Marco 

UN CAMINO HACIA LA LUZ  
Por el Maestro: MELQUIZEDECK


INTRODUCCIÓN
Saludos queridos hermanos y hermanas.
Grandes inquietudes causó mi escrito anterior... ese
era uno de los
objetivos. Los otros son internos. No pretendo que
estén de acuerdo
con todo. Pretendo marcar una guía sobre dónde podemos
poner énfasis
para mejorar el estado interno de la vida de la
humanidad. El mundo
vive una vida física. Gran parte de su experiencia
humana se basa en
los sentidos físicos, hacia ellos orienta
prácticamente toda su vida
y sus esfuerzos.
Pero ese es el verdadero problema. La vida de los
sentidos, es tan
sólo una pequeña parte de la verdadera vida. Las
conductas de las
personas son tan sólo la punta del iceberg que nos
deja entrever la
realidad de lo que es un ser humano. Esta vez vamos a
hablar de una
nueva forma de vivir. Este comunicado habla de una
manera diferente
de vivir la vida.
Libre de temores. Libre de prejuicios. Libre de
paradigmas. Pero
comprometidos con la luz. Comprometidos con la
evolución.
Comprometidos con el despertar de la humanidad.  Vamos
hablar de un
camino hacia la luz. Hacia la luz verdadera que emana
de dónde
la "Voluntad de Dios es conocida". Este es el camino
de las grandes
almas. Disfrútenlo.
Melquizedek
Luna llena de Junio, 2007
1.  Las 3 Misiones del Ser Humano.
Todo ser humano al nacer, inicia un camino. Un camino
cuyo
derrotero desconoce en ese momento. Un camino que está
a cargo,
primero de su memoria biológica. El cuerpo sabe
perfectamente lo que
debe hacer para crecer y manifestar toda la grandeza y
perfección que
lleva inscrita en sus genes.
El hombre posee un cuerpo físico biológico que es el
numen de la
evolución, es la obra de arte con que la naturaleza ha
coronado el
largo camino de ensayos y pacientes modificaciones que
llevaron a la
más tosca roca a construir no sólo una maravillosa
máquina biológica
capaz de responder con inteligencia y precisión a los
más sutiles
cambios tanto externos (ajenos al hombre) como
internos (causados por
el hombre).
El ser humano al nacer es dotado de esta maravilla de
precisión que
es el cuerpo humano. Completo, perfecto y con una gran
misión por
desarrollar. Desde ahí el hombre y la mujer reciben su
primera gran
misión:  Deben honrar a ese cuerpo que recibieron como
regalo de la
Naturaleza.
La honra se construye mediante una vida sana y libre
de hábitos
destructivos o nocivos para el cuerpo. Se honra al
cuerpo llevando
una vida balanceada y en equilibrio con la naturaleza;
con sus
ciclos, con sus cambios estacionales, conviviendo
armónicamente con
el resto de las criaturas que están compartiendo este
maravilloso
mundo.
El hombre honra a su raza, mostrándose como un ser
compasivo, como
pastor de otros seres menos evolucionados, como
sembrador de bosques
y constructor de nichos ecológicos al servicio de la
naturaleza. El
hombre y la mujer nacen con la misión de honrar al
planeta
donde nacieron.
Y esa honra se construye día con día. Con sus
acciones, con
sus pensamientos, con sus palabras. Ese día, ese
primer día de su
nacimiento en la Tierra, el ser humano ya recibe una
misión. Y esta
misión es la misión inscrita como ser vivo, dentro de
su genética
biológica. Esa es la misión que le asigna la Tierra al
momento de
darle lo que con tanta paciencia construyó para él por
tantos miles y
millones de años.
Pero esa no es la única misión que el ser humano
recibe. El hombre
y la mujer nacen con emociones. No son únicamente
carne y huesos. Hay
un ser humano sintiendo y generando emociones desde
antes de
su nacimiento. El niño no nacido, ya tiene y
experimenta emociones,
al principio, las mismas que su madre, pero poco a
poco, el niño no
nacido empieza a diferenciarse de su madre al
experimentar sus
propias emociones.
Empieza a crecer emocionalmente de manera
independiente de su madre.
El niño llora producto de emociones que experimenta
sin conocer las
razones, el niño ríe y juega sin saber porqué lo hace.
Y todo ésto
lo hace muchas veces dentro de la madre... y lo
continuará haciendo y
no sabrá porqué después de nacer. El ser humano
maduro, llora, ríe,
juega y se divierte, sufre y anhela, ansía y se
angustia y pasa su
vida tratando de explicar sus emociones.
Pero ellas no pueden ser explicadas, porque no
pertenecen al mundo
de la mente, no pueden ser racionalizadas. Las
emociones se explican
viviéndolas. Las emociones se comprenden y se manejan
viviéndolas.
Porque las emociones son otra de las manifestaciones
de esa
perfección que el hombre recibe al nacer.
El ser humano recibe al nacer un cuerpo emocional y
con él...
también recibe una misión. El ser humano recibe una
misión
trascendental. Algo que hasta ahora no se ha
comprendido del todo.
La misión de todo ser humano al llegar a la Tierra es
alcanzar la
felicidad. Esa sublime emoción que a pesar de que todo
ser humano la
ha experimentado en algún momento, no le dedica la
atención
suficiente para llegar a comprenderla y saber cómo es
posible
manifestarla de forma permanente.
En la manifestación de la felicidad, todo se  vuelve
noble, todo se
pinta de rosa y el ser humano vive en equilibrio
ecológico consigo
mismo y con los demás. Se disminuyen los conflictos,
el cuerpo mismo
se siente sano o empieza sanar, y poco a poco el
equilibrio se
reestablece con todo lo que se encuentra fuera y
dentro de él.
Así que, hasta ahora el ser humano posee dos misiones
importantes
Para llevar a cabo en su vida, y ambas las tiene desde
el momento
mismo de su nacimiento.
Pero el ser humano no es únicamente, carne, huesos y
emociones. El
Ser humano tiene un espíritu. Y ese espíritu tiene
también una
misión. Como espíritu el ser humano ha recibido el don
más grande
que cualquier criatura pueda recibir: El don de la
vida, el don de
poder llegar a honrar a su padre creador.
Sí, el hombre honra a la naturaleza al vivir en
equilibrio con ella.
El hombre honra a Dios al vivir en equilibrio con Él,
acorde a sus
Principios divinos. Si el ser humano recibe una carga
genética que lo
impulsa a crecer acorde a la información que le
proporcionaron sus
padres, ahora como espíritu viviendo dentro de un
cuerpo, el ser
humano ha recibido un código genético que le
proporcionó su Padre-
Madre Creador.
Y en ese código no hay muchas instrucciones, no
requerimos de
descifrar ningún genoma para saber lo que está
inscrito dentro de ese
código genético espiritual. Dentro de ese código sólo
hay una
instrucción: Crece y evoluciona al igual que tu
Padre-Madre. Como
hijo o hija de Él-Ella, has recibido en tu herencia la
capacidad de
crecer tan grande como Él-Ella.
Y es así, que el ser humano recibe otra gran misión,
la más grande
de todas. Debe honrar la imagen de su Padre-Madre. Y
en esa honra, es
que el ser humano inicia: Un Camino Hacia la Luz. Esas
son las tres
misiones que el hombre recibe. En el resto de este
escrito estaré
describiendo lo que entiendo por un camino hacia la
luz. No hablo
desde la plataforma de una escuela particular, ni de
una
religión específica.
No promuevo ni afiliaciones a escuelas ni a
religiones.
No pertenezco a ninguna red particular ni tengo
representantes. Yo
hablo para todos porque reconozco a todos como mis
hermanos. Busco
hacer la luz en las mentes de todos los que estén
dispuestos, pero
los invito a que mediten, a que encuentren dentro de
ustedes lo que
por mucho tiempo tal vez, hallan estado buscando
afuera.
Reciban este mensaje y háganlo suyo, busquen adentro
sus respuestas.
En las siguientes páginas estaremos describiendo este
Camino Hacia
la Luz.
2.  Los Dos Caminos.
Un Camino hacia la luz empieza en el mismo lugar donde
empieza la
vida. Una vida física, que no es sino el símbolo del
inicio de un
nuevo ciclo. Todo en el Universo se mueve en ciclos.
Desde las
galaxias que giran en tiempos descomunales, hasta los
pequeños átomos
que para coexistir requieren de estar moviéndose en
pequeños ciclos
de vibración. Y el ser humano no es la excepción. El
ser humano se
desarrolla en ciclos.
El ser humano ya existe, desde antes de nacer, en otro
estado de
existencia. Con otra naturaleza pero ya vive, ya
vibra, ya es
consciente de sí mismo. Cuando nace en la Tierra, pasa
a un nuevo
ciclo de existencia. El ser humano pasa de una
existencia espiritual
a una existencia material.
Y toda su vida no es sino una metáfora que debe
descifrar donde su
ser interior trata continuamente de recordarle su
naturaleza
espiritual mientras vive en una sociedad que intenta
por todos los
medios capturar su atención para enseñarle a vivir una
vida
superficial de satisfacción a sus sentidos.
El camino hacia la luz empieza cuando el ser se
cuestiona la
validez de todo lo que ve a la luz de todo lo que
siente. Cuando se
confronta la vida externa con la vida interior y
surgen
los conflictos y la insatisfacción, cuando se observa
imparcialmente
que la satisfacción de los sentidos no concede todo lo
que el ser
interior pide, entonces el se humano inicia una
búsqueda que lo
llevará tarde o temprano a la luz.
Es así que todos los seres humanos más tarde o más
temprano, se
hacen las mismas preguntas: ¿qué es lo que necesito
para ser
completamente feliz?, ¿porqué somos tan diferentes los
seres humanos?,
¿por qué las personas son tan distintas a mi?, ¿por
qué soy diferente?
¿por qué tengo que sufrir? ¿es esto lo que Dios quiere
para mi?, y
muchas preguntas más que lo llevan a iniciar una
búsqueda en las
religiones, entre sus amigos, con sus confidentes, o
donde quiera que
encuentre personas que crea que le pueden contestar
estas interrogantes.
Y es así, que se descubre la otra realidad. El mundo
del
interior.  El ser humano empieza a concederle
importancia esencial a
lo que vive internamente. Inicia una búsqueda para
llegar hasta donde
su ser interno le pide. Al principio no percibe
claramente lo que
necesita, sólo sabe que lo que está fuera no lo llena.
Siente un
llamado pero no lo identifica.
Es aquí donde los hombres y mujeres tratando de
responder a esta
necesidad se forman una filosofía propia: o inician
una búsqueda real
hacia su interno, o acallan esas voces decidiendo
creer que lo único
que verdaderamente importa es el mundo de los sentidos
y sus
satisfacciones, y entonces llenan esos deseos con
drogas, con dinero,
con diversiones, con lo que ofrece la vida externa.
Y en esa decisión se va conformando el futuro. La
primera de las
grandes decisiones que el ser humano toma es si accede
a buscar las
respuestas que necesita iniciando un camino hacia
dentro de sí mismo
o inicia una búsqueda fuera de él.
Es ahí donde la primera de las grandes bifurcaciones
del camino
tiene lugar. Ambas llevan a lugares muy distintos,
ambas están llenas
de lecciones y en ambas el ser humano encuentra
respuestas, aunque no
en ambas tiene los mismos aprendizajes. Como veremos
más adelante.
3.   El Segundo Llamado.
Cada ser humano, hombre y mujer, niño o niña, vive su
vida buscando
algo. Todos buscan la felicidad, el estar bien,
divertirse, ser
aceptados, ser respetados, ser reconocidos, todos
buscamos amor. Y en
estas búsquedas permanentes se toman decisiones. Y
estas decisiones
tienen repercusiones. Y las repercusiones son los
frutos con los que
después se tiene que vivir, a veces, para toda la
vida.
Y es ahí donde las lecciones de la vida llevan al
hombre y a la
mujer a cuestionarse nuevamente: ¿es ésta la vida que
deseo llevar?,
¿es para esto que yo nací?, ¿éste era el plan que Dios
tenía preparado
para mí?  Y en estas preguntas se encuentra escondido
el segundo
llamado.
Un llamado del espíritu que desde adentro hace
esfuerzos por
superar la voz de la personalidad que ya tiene
respuestas y teorías
para casi todas las preguntas, pero que la mayoría de
las veces falla
en encontrar la felicidad que el ser necesita. Es el
momento en que
el mundo se derrumba, todas las teorías, todas  las
explicaciones,
todas las recomendaciones que el ser ha venido
siguiendo no lo han
llevado a encontrarse consigo mismo.
Y entonces, si la persona escucha atentamente, si es
capaz de
acallar esa mente inquieta que lo llama a rebelarse, a
renunciar a
todo, a salir huyendo de lo que lo hace sufrir, si es
capaz de
sentirse humilde y escuchar a su espíritu que con una
débil voz pero
insistentemente lo llama... escuchará el secreto de
los secretos. Tu
naciste para ser feliz. Tu naciste para honrar a Dios
dentro de ti.
Tu naciste para vivir una vida plena.
Pero... tienes que escucharme. Tienes que aprender a
vivir contigo.
No fuera de ti.  La televisión, los amigos, la
familia, las
revistas, todo lo que encuentras afuera no son sino
distracciones de
lo que verdaderamente importa.  Todos te recomiendan
cosas que
comprar, viajes que realizar, libros que leer,
iglesias a donde
asistir... pero nadie te recomienda que pienses y
sientas lo que tu
ser interno te pide.
Nadie te recomienda que te escuches. Vivimos en un
mundo donde
todos son expertos en resolver los problemas ajenos.
Un mundo de
jueces que se creen capaz de juzgar a todos y a todo.
Y nosotros nos
sometemos a esos juicios.  Los escuchamos y los
seguimos a veces.
Otras veces nos hieren y lastiman... porque los
escuchamos y los
seguimos.
En todos los casos el ser humano ha renunciado a su
libertad para
someterse al juicio de los expertos en vidas ajenas. Y
esa es nuestra
vida. Similar a un pequeño barco que golpeado por las
olas de la vida
viaja dando tumbos dirigido por mil capitanes que
creen saber cual es
el mejor destino que nos conviene seguir. Por eso es
que les digo...
mediten, mediten, mediten.
Retomen el control de sus vidas. Denle a su ser
espiritual interno
el control de lo que desean hacer. Yo les propongo
cumplir con sus
misiones: 1º. Honren a su cuerpo físico. 2º. Sean
felices. 3º. Honren
a Dios con sus vidas. Este es el camino que me
propongo explicar.
Este es Un Camino Hacia la Luz.
4.  Honren a su Cuerpo Físico.
Este es el primer escalón del Camino Hacia la Luz. El
cuerpo
humano, esa maravilla de la creación es ignorada,
lastimada
y castigada inmisericordemente por el ser humano que
vive
inconsciente de que su cuerpo es el lugar desde donde
él trabaja.
Una de las grandes razones por las que el ser humano
castiga a su
cuerpo es porque es el único lugar donde él puede
experimentar su
libertad. Cansado de tener que respetar reglas y
consejos, leyes y
exigencias de parte de la sociedad, de sus padres, de
su pareja, de
sus hijos, de las autoridades, de todo el mundo que lo
rodea, la
persona siente que lo único sobre lo que tiene
libertad es sobre cómo
usar su cuerpo físico, sobre lo que puede hacer con
él.
Y entonces, se da la libertad de comer un poco más...
de fumarse
un cigarrillo, de tomarse una copita más, de
desvelarse o drogarse o
Cualquier cosa que le permita pensar: al menos puedo
hacer esto
porque es mi vida y nadie me puede obligar a que no lo
haga... "un
pequeño acto que me permite experimentar un espacio de
la libertad
que tanto ansío pero que no tengo en los demás campos
de mi vida". Y
entonces... el ser humano se vuelve obeso, vicioso o
enfermo.
El cuerpo, nacido para servir al hombre, como una
maquinaria de
precisión maravillosa con todo un sistema perfecto
para mantener la
salud del ser, se vuelve una máquina defectuosa,
lastimada y llena de
necesidades que enferma al hombre y lo vuelve ahora su
esclavo. Cada
acción reclama su efecto tarde o temprano.
Por eso el primer acto consciente que nos acerca a la
luz es honrar
nuestro cuerpo. El cuerpo es el lugar desde donde
trabajamos para
acercarnos al mundo de donde vinimos, es el
instrumento perfecto para
que el ser pueda acceder con libertad hacia el
ejercicio supremo del
ser humano: Trabajar para Crear. Al igual que Dios.
Entonces si el
cuerpo ha de ser honrado, empecemos por los alimentos.
 El cuerpo es
un laboratorio que transforma todo lo que le damos en
energía. El
propósito principal de la alimentación es proporcionar
energía para
que el cuerpo siga funcionando de manera adecuada. El
propósito de la
alimentación no es satisfacer al paladar.
El sentido del gusto tiene una función olvidada por el
hombre: tiene
la función de proteger al ser de no ingerir algún
alimento que le
pueda hacer daño. Pero está tan atrofiado que sólo
algunas cuantas
personas realmente pueden detectar aquellos alimentos
que están
descompuestos o que lastiman al cuerpo.
Si es la energía lo que proporciona la alimentación
entendamos que
la energía primera que sustenta la vida en el planeta
es la energía
solar. Aquellos alimentos ricos en energía solar serán
los que
proporcionen energía de mayor calidad al cuerpo
humano. En ningún
momento estoy prohibiendo nada, sólo recomiendo que
los alimentos de
origen vegetal serían los primeros en la lista de
alimentación que
le da al hombre la mayor calidad de energía.
Los alimentos derivados de animales tienen ya
procesada la energía
solar en un nivel de menor calidad, ellos la tomaron
de las plantas y
luego el hombre la toma de ellos por lo que se
encuentra más
degradada. El agua que consume el ser humano debe ser
agua limpia y
libre de contaminantes tan frecuentes en la
civilización.
El agua de los ríos, originalmente viene rica en
energía que va
recogiendo de los campos por los que atraviesa  y que
la fortalece en
muchos sentidos. El agua es uno de los mejores
alimentos que el ser
humano puede tomar, tanto por su contenido energético
como por los
procesos que dentro del cuerpo el agua efectúa. El
agua limpia,
desintoxica, energiza, magnetiza y provee al hombre de
un medio de
conducción de energía limpio y excelente para que
realice muchos de
los otros procesos superiores que debe hacer, como más
adelante lo
explicaremos.
Hago la aclaración que en las ciudades el agua que
viaja por la red
de servicios municipales es agua, muchas veces, libre
de
contaminantes pero pobre en energía. No daña al cuerpo
pero tampoco
le da la energía que el agua originalmente proveía al
cuerpo humano.
Por lo que el ser humano debe de buscar energizar al
agua enviándole
pensamientos de armonía y bendición antes de
consumirla. En todo
hogar debería haber un recipiente donde continuamente
se tuviera agua
bendita y magnetizada con los buenos deseos de los
miembros de
la familia, y de donde ellos estuvieran bebiéndola.
La forma de magnetizarla es tan simple como bendecirla
o pedir a Dios
que la llene de toda su fuerza. El agua posee
propiedades mucho más
allá de lo que el ser humano sospecha, sus capacidades
son apenas
reconocidas por algunas cuantas personas y la ciencia
apenas está
iniciando una investigación para entender
estos, llamados "fenómenos", por ellos.
Otro aspecto fundamental es la respiración. 
La respiración es una operación sencilla que el ser
humano practica desde que nace. Pero que no ejercita
de manera
adecuada. La respiración debe llenar la caja torácica,
debe llenar
la parte baja del vientre y debe llenar la capacidad
pulmonar al
menos unos cuantos minutos diarios.
El ser debe practicar estos ejercicios de respiración
completa
al  menos unos cuantos minutos diarios, series de 10
repeticiones
practicadas al menos tres veces diarias le puede
proporcionar al ser
una vida completamente distinta y lo llena de la
satisfacción de
estar vivo. Pero cuidemos de que el aire esté libre de
los
contaminantes tan comunes en la sociedad actual.
El ejercicio físico es otro de los elementos que el
ser debe
practicar para mantener su cuerpo funcionando. 
Cada músculo de su
cuerpo ha sido colocado ahí por la naturaleza sabiendo
que cumple con
una función importante para el ser. Ningún músculo
está de más, y
cada uno de ellos puede atrofiarse si no se ejercita.
Nuevamente
afirmo que el ejercicio es vital para que la persona
pueda vivir en
paz consigo mismo.
La sensación de bienestar que sigue a una corta sesión
de ejercicio
físico, le permite al hombre y a la mujer recordar que
cuentan con un
cuerpo que está al servicio del ser superior y no al
revés.
El descanso es también un elemento a cuidar. 
El cuerpo requiere
descansar de forma completa periódicamente, no
únicamente para que
los músculos puedan estar libres de cansancio, sino
para que ciertas
funciones mentales y químicas puedan llevarse a cabo
mientras el
cuerpo duerme.
Poco descanso incrementa el estrés y deja funcionando
de manera
inadecuada muchos de los procesos del cuerpo. A largo
plazo genera
inestabilidad emocional, enfermedades y una baja
energía en general.
En resumen, los hábitos diarios son los que aseguran
la salud o
la enfermedad de las personas.
Malos hábitos son la causa raíz de muchas de las
enfermedades
humanas. El equilibrio puesto en cada uno de los actos
de nuestras
vidas ayudan a mantener ese estado de bienestar tan
importante para
caminar armónicamente hacia la luz. Honrar al cuerpo
físico es vivir
una vida armónica respetando sus necesidades y
disfrutando de sus
capacidades. "El cuerpo es el altar donde se honra a
Dios", esta es
una de frases que muchas antiguas tradiciones
mantenían presente. El
cuerpo es un regalo de la Madre Tierra.
Es el primer regalo que recibimos al llegar a la
Tierra. Es
el último que entregamos al terminar nuestra
existencia y por lo
mismo es un don con el que vivimos toda nuestra vida.
Por esto es que
les digo que el Camino Hacia la Luz requiere honrar a
nuestro cuerpo
físico.         
5.   Sean Felices.
Así como el hombre debe honrar a su cuerpo físico lo
debe hacer
también con la Madre que le dio el ser, y no me estoy
refiriendo a su
madre biológica, estoy hablando de la Madre Tierra. 
La Madre Tierra
le concedió lo mejor que tenía, lo más selecto de su
materia para que
construyera su cuerpo físico, este acto de amor debe
ser recompensado
a través de un respeto a la naturaleza.
La Madre Tierra requiere de todos sus hijos respeto a
sus procesos,
respeto a sus mares y bosques, respeto a sus montañas
y a sus valles.
Respeto a sus criaturas, que no están aquí para servir
al hombre,
están aquí, al igual que el hombre, para aprender a
ser seres
orgánicos superiores, para lograr el equilibrio en la
naturaleza.
Cada ser orgánico debiera estar consciente de que su
lugar dentro de
la naturaleza está resguardado y seguro mientras no
viole las leyes
de la convivencia armónica; ecológica, dirían los
científicos. Pero,
la ecología es una ciencia demasiado nueva para la
moral y los
hábitos humanos, es aquí donde el llamado para todos
aquellos que
siguen este camino hacia la luz se hace más fuerte.
La Tierra necesita de todos sus hijos conscientes para
retomar ese
camino de equilibrio que está perdiendo por el avance
ciego que en
los últimos 200 años el hombre ha venido dándole a su
civilización.
Entramos ahora a tratar el tema de la felicidad.
Dijimos que el ser
humano nace para ser feliz.  Y en esta frase se resume
todo un
camino de sencillez.
Los niños lo manifiestan y ellos no son maestros de
sabiduría. Son
simplemente niños. Pero los niños no han perdido lo
que el adulto
pierde cuando crece escuchando a los demás. El niño no
ha perdido su
inocencia. El niño todavía escucha a su interno, y
porque lo escucha
sabe lo que quiere... y lo pide, lo busca, y no se
aparta de su
objetivo hasta que lo encuentra y entonces regresa a
su estado de
felicidad interior.
Si el niño se enoja, busca no estar enojado; si el
niño sufre, busca
no sufrir; si el niño pierde la sonrisa, busca
encontrarla en la
diversión, en el juego, en todas sus acciones. Así de
simple es la
vida. Pero los adultos... Los adultos sufrimos, y
buscamos la raíz
de nuestro sufrimiento afuera; y entonces encontramos
que nuestra
vecina, nuestro jefe, nuestros hijos, alguien... hizo
algo muy
malo... y por eso estamos enojados. Ellos son los
culpables, ellos me
hicieron enojar.
Los adultos nos contentamos, pero guardamos los
recuerdos... esos
recuerdos que nos enseñan a no confiar en esas
personas que nos han
hecho sufrir. Y entonces, la próxima vez que las vea,
sabré que no
debo confiar en ellas. Y así vivimos.  Guardando
piedras en nuestro
corazón.
Una piedra por cada persona que me ha hecho sufrir,
otra piedra por
cada cosa que la vida me ha dado como problema, otra
más por todas
aquellas cosas que he deseado en la vida y no he
podido conseguir. Y
vamos por la vida cargando ese costal de piedras.
Quejándonos de que
la vida es agobiante. Cuando llega un momento de
felicidad, deseamos
que no termine nunca, pero internamente estamos
convencidos de que
terminará y eso nos angustia, en medio de la felicidad
que
experimentamos. Nos angustiamos porque sabemos que no
será para
siempre.
O recordamos a alguien que nos gustaría que estuviera
con nosotros
disfrutando de este momento y entonces nos
entristecemos porque esa
persona no está. Y el momento de felicidad se nos va
entre la
angustia de lo que no ha pasado y la añoranza de los
recuerdos que
reclaman un lugar en nuestra mente.
El presente es un espacio de tiempo corto, demasiado
corto
para desperdiciarlo entre un futuro que no ha llegado
y un pasado
poblado de fantasmas. Y es en el presente el único
tiempo en que se
puede disfrutar de la felicidad.
Por eso el camino a la felicidad no es un sendero
largo, no es que
debamos esforzarnos para ser felices... debemos dejar
de esforzarnos
y ser como niños... sencillos... simples... viviendo
el momento...
disfrutando de cada cosa que la vida nos da...
aceptando lo que
tenemos y no deseando hasta la obsesión, lo que no
tenemos o lo que
no somos. El hombre se esfuerza para no ser feliz.
Lucha para tener
todo el control de su vida y al no poder lograrlo
pierde
la felicidad.  Ser feliz, implica disfrutar de lo que
se tiene, como
los niños, que juegan con piedras, con su imaginación,
con sus manos,
con lo que tengan a la vista. Disfrutar de lo que se
es.
Sin desear ser como otros, sin desear cambiar el color
de sus ojos o
la forma de su cabello.  El aceptarse como se es, no
implica no
cambiar.
El aceptarse como se es, es el primer paso a la
felicidad. En la
búsqueda de la felicidad el ser humano ha inventado
fórmulas
y estrategias que lo han llevado a perder lo más
importante... El
hombre y la mujer han perdido, el contacto con su ser
interior.
Por mucho tiempo he estado llamando a los hombres y
mujeres de las
escuelas y organizaciones espirituales para que
mediten.
Y normalmente he escuchado que no saben meditar, me
piden fórmulas,
recetas mágicas para lograr establecer el contacto con
su ser
interno. El ser piensa que escucharse no tiene sentido
porque  cree
que meditar es pensar y no percibe diferencias entre
estos dos actos.
Pero meditar no es pensar. Meditar es trascendente.
Pensar es
trivial.
Meditar es profundizar en lo más interno del ser,
preguntar,
preguntar, preguntar y volver a preguntar... Y
después, cuando las
preguntas cesen...escuchar, escuchar, escuchar... y
volver a
escuchar. Dejar que el corazón hable. Que la
personalidad cansada de
buscar respuestas afuera, cansada de escuchar
comerciales en la
televisión dando consejos contradictorios para que las
personas vivan
una vida que no tienen y se conviertan en personas que
no son, deje
finalmente que el corazón hable.
Y tal vez no le diga mucho, tal vez sólo diga: "busca
a Dios dentro
de ti". Tal vez sólo le diga: "no sufras, yo estoy
contigo".  O tal
vez simplemente surja la convicción de que: "no tienes
porque ser
lo que no eres", o "no tienes que tener eso para ser
feliz"... Pero el
logro será inmenso, porque el alma ha hablado y ha
sido escuchada.
Ese es el primer paso, es el primer escalón para
encontrarse consigo
Mismo. La meditación es el ejercicio más valioso que
un discípulo
puede hacer para llegar a reestablecer el contacto con
su alma. Pero
debe hacerlo con disciplina. Debe hacerlo con la misma
regularidad
conque toma sus alimentos.
Debe hacerlo parte de su vida.  La felicidad no es
algo
Inalcanzable. La felicidad es el estado natural del
ser, es el estado
donde el ser humano honra a Dios. La felicidad atrae
la salud,
normaliza las funciones del cuerpo, genera energía
positiva en
la vida de la persona y de las que lo rodean. Es una
fuente continua
de vida rebosante, de buen humor, de bienestar.
Y no implica que las personas no deban sufrir, la vida
inevitablemente viene cargada de lecciones, pero la
persona que ha
aprendido a ser sencilla, toma el sufrimiento que la
vida le da y se
pregunta: ¿cuál es la lección que se esconde detrás de
este
sufrimiento?
Cuando esa pregunta es respondida, el sufrimiento se
torna menos
pesado. Ya aprendimos lo que lo causó y ahora
trabajamos en las otras
preguntas importantes: ¿por qué me duele tanto?, ¿qué
parte de mí debo
fortalecer para que no me duela tanto?  El ser humano
debe aprender a
amar sin apegos, el amor es un sentimiento que
proporciona libertad.
Amar, en su forma más pura, es libertad. Amar con
apegos, es
necesidad. Y la necesidad es síntoma de que hay algo
que nos falta
para estar completos.
Los dolores del alma muchas veces se deben a la
incomprensión, no
de los demás, que no entienden "lo que yo hago por
ellos", sino de la
persona que sufre que no entiende que debe amar a las
personas por
las personas mismas y no esperando algo a cambio. El
amor es algo
personal, no se puede esperar que otra persona sienta
exactamente lo
mismo que nosotros sentimos.
Ellos son libres de sentir como su corazón les dicte,
pero hay algo
que no debemos olvidar: en el grado de amor que
concedamos a otras
personas estará el grado de amor que recibiremos de
ellas o el tamaño
de la lección que dejaremos en sus vidas.
Habrá muchas ocasiones en que las personas a las que
amamos no nos
den la misma calidad de sentimiento, pero en algún
momento de sus
vidas ellas sabrán que hubo alguien que las amó
profundamente y eso
les estará enseñando una lección de amor... Si nuestro
amor hacia
ellas es lo suficientemente grande, el haberles dejado
esa lección
debe ser suficiente para que nosotros encontremos
consuelo al saber
que hemos hecho algo por ellas.
La felicidad es entonces el segundo paso para llegar a
ese camino
hacia la luz. Recuerden que en este sendero que juntos
andamos,
primero iniciamos un cambio interior y poco a poco
empieza a darse un
cambio en el exterior. Primero se es y luego se hace.
Primero se
transforma el ser y después se transforma el mundo en
el que vive.
Seguir el camino hacia la luz es seguir una de las más
grandes
aventuras que el ser haya emprendido en su vida.  Es
encontrar el
vellocino de oro que... al igual que Ulises... habrá
que encontrarlo
después de superar muchas batallas.
6. Honrar a Dios.
El camino hacia la luz es como el camino del guerrero.
Un guerrero
mantiene su mente y su cuerpo preparados para la lucha
en
todo momento. El enemigo acecha... puede estar en
cualquier lugar,
puede aparecer incluso cuando el guerrero duerme. Por
eso se mantiene
preparado. Sus armas son la disciplina a la que somete
su cuerpo,
alimentándose correctamente, ejercitándose de manera
adecuada,
manteniendo el equilibrio con la naturaleza, comiendo
los frutos que
cada estación le brinda, porque entiende los ciclos de
la naturaleza
y entiende que su cuerpo obedece también a estos
ciclos, no castiga a
su cuerpo con vicios, ni con malos hábitos, respeta la
noche para
dormir y se levanta temprano al igual que el sol para
crear con sus
manos y su mente lo que corresponda al día. El
guerrero sabe que la
lucha que libra es contra si mismo.
Contra los hábitos que la sociedad ha sembrado en él, 
Contra los
pensamientos ajenos que se cuelan en su mente
derivados de
la publicidad y la forma de vida antinatural que el
hombre y la mujer
actual han construido. El guerrero no se aleja a una
montaña buscando
su armonía interior. La lucha es interna, a donde
quiera que vaya
sabe que los fantasmas se encuentran dentro no fuera.
Las calles de las ciudades no son sino el campo donde
se refleja la
batalla, pero las luchas son internas. Adentro es
donde las
decisiones se toman.  Es adentro donde el corazón
llama y la mente
ignora. Es adentro donde al alma grita mientras la
conciencia
distraída pretende encontrar afuera lo que el alma
tiene. La lucha es
interna... y las lecciones también. Por eso en este
Camino Hacia la
Luz, debemos estar alertas.
Meditando  todos los días. En cada momento. Escuchando
esa parte
de nosotros que siempre ha permanecido ahí. En espera
de que la
notáramos. Yo estoy hablando por ella... en su
nombre... uso sus
palabras porque yo la escucho. Y la percibo detrás de
las máscaras
que todos los hombres y mujeres del mundo usan.
Máscaras que sólo sirven para engañarse y engañar a
los demás.
Máscaras que reflejan sentimientos que no sienten,
pero que son los
que la sociedad acepta como correctos. Máscaras que
les hacen tomar
decisiones que saben incorrectas, vivir una vida que
no les
satisface, levantarse cada mañana sabiendo que hay
algo importante
que no están logrando. Acostarse cada noche con la
sensación de que
su vida no les está dando lo que su alma les reclama.
Una sensación de vacío y confusión que sólo los lleva
a levantar su
vista hacia Dios y pedirle que les de un poco de luz
para encaminar
sus pasos por el sendero correcto. Yo les digo
ahora... Dios ya les
ha contestado. Él les ha dado todas las respuestas.
Las llevan dentro de su corazón. Las llevan insertadas
dentro de su
código genético espiritual. Las respuestas están
dentro, no fuera.
Buscan en las religiones recetas mágicas. Asisten al
psicólogo para
que les ayude a contestar preguntas que son de
ustedes. Hablan con
sacerdotes que nunca han estado casados para
preguntarles cómo deben
educar a sus hijos, o cómo tratar a su pareja.
Se afilian a escuelas filosóficas y pretenden sacar de
ahí todas
las respuestas a sus preguntas. Y nunca le preguntan
su ser
interno... Siendo que es él, el único que tiene todas
las
respuestas. Él, que los conoce desde antes de que
nacieran. Él, que
ha vivido todas y cada una de sus decisiones.  Que
sufrió cuando
ustedes tomaron esas decisiones equivocadas que ahora
se tornan en
lecciones de vida que los hacen sufrir. Que sufrió
cuando en su
inconciencia perdieron el rumbo de su vida y sabía que
ese camino
sólo les daría más sufrimiento.
Él, que sabía que ese sufrimiento tal vez los llevara
a preguntarse:
¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?  Y en la búsqueda de
respuestas tal vez
le dieran una oportunidad de escucharlo a Él. Porque
Dios, ese Dios
que todos buscan... habla dentro de ustedes. Esa voz
que sólo en la
meditación se capta es la Voz de Dios que les indica
hacia donde
deben dirigir sus pasos.
Por eso yo les digo... Mediten, mediten, mediten.
Pregunten lo que
necesiten saber. Ahora mismo, después de que dejen
este escrito...
tómense un momento... cierren sus ojos... perciban la
sensación de
saber que ya han llegado... tienen la respuesta a sus
preguntas...
sólo basta escucharlas. Están ahí, adentro de ustedes
mismos. Todas
las respuestas. Incluso las respuestas de aquellas
preguntas que no
han formulado todavía. La luz del alma se manifiesta
dentro del ser
humano.
Porque todo ser humano tiene un alma, aunque sería más
correcto
decir...toda alma tiene un ser humano. Pero esto
último no es (del todo)
cierto, (pues)hay almas que no están viviendo en la
Tierra, por lo que no
podemos afirmarlo. Lo importante es entender que somos
almas pasando
por una experiencia humana. Almas que hemos olvidado
nuestra
naturaleza espiritual. Almas amnésicas, sufriendo del
olvido porque
nada en nuestra civilización nos recuerda de nuestro
origen divino,
sólo algunas de las religiones lo recuerdan
débilmente... pero todo
lo entorpecen cuando nos enseñan que para vivir cerca
de Dios tenemos
que encarcelarnos dentro de sus códigos y leyes que
han dispuesto
para engrandecer a la institución.
Todo lo obscurecen cuando nos enseñan a temer más que
a amar. Debemos
honrar a Dios. Sí. Pero a Dios no se le honra cuando
sometemos nuestra mente a dogmas irracionales. A Dios
no se le honra
cuando buscamos escapar de nuestra realidad  y nos
afiliamos a
escuelas que prometen un futuro esplendoroso en otros
mundos.
Tampoco se le honra cuando el guía o sacerdote nos
consuela diciendo
que no nos preocupemos por la justicia porque en el
cielo hay un Dios
que todo lo ve y que nos colocará cerca de él llegado
el momento. 
Si estamos en el mundo es porque hemos venido a
aprender una serie
de lecciones que nos permitan ser felices en el mundo,
no en el cielo.
Es el momento de entender que Dios tiene una voluntad
inviolable,
es verdad. Nadie puede violar una Ley divina. Pero las
leyes divinas
dejan libertades al hombre. Libertades que le permiten
aprender la
forma correcta de vivir.
Es el momento de ejercer la libertad. El hombre somete
su mente
cuando el temor lo atrapa. ¿Cómo es posible hablar de
condenación
eterna? ¿Cómo es posible conciliar a un Dios de amor,
con la
advertencia de que existe un ser maligno acechándonos
todo el tiempo?
Las instituciones religiosas han creado toda una serie
de enseñanzas
para aprisionar las mentes de las personas por el
temor. Nadie es más
dócil que una persona temerosa. Pueblos convertidos en
rebaños. Esa
ha sido la herencia de religiones degeneradas por el
deseo de poder
y control que han ejercido sus dirigentes. Misma
estrategia que
siguen los que predican el fin del mundo. Insertan
miedo y ganan
control.
Y entonces ahora, el pueblo los busca... y los
busca... y los
busca. Los busca para escuchar algo que les quite el
miedo, que les
de tranquilidad... pero eso sólo se logra si están
asistiendo a su
iglesia, si hacen caso de lo que ellos les dicen, si
donan algo de
sus pertenencias.
¿No creen que es el momento de despertar? ¿No sienten
que ya es el
momento de dejar de hablar de terror y empezar a
hablar de amor?
Aléjense de todo aquello que sólo roba la tranquilidad
de sus
espíritus. No promuevan más el temor, hablen de
libertad. Hablen de
crear un mundo lleno de oportunidades. Un mundo que
les abra las
puertas a sus maravillas.
La maravilla de saberse con el poder de Dios para
crear. Para
regresar a la naturaleza lo que le hemos quitado. Para
hacer de
nuestro hogar un hogar que rinda honores a la armonía
ecológica.
Donde podamos tener un pequeño jardín que sea nuestro
vínculo con la
Madre Tierra, ahí en ese jardín podemos agradecer a la
Tierra lo que
ha hecho por nosotros.
Y si no tienen jardín podrá ser una maceta, un
arbolito,
una plantita, simplemente un ser que nos recuerde que
la Tierra nos
ha dado un espacio para vivir y por eso la bendecimos.
Por eso todas
las mañanas  al despertar levantaremos nuestra vista
al cielo y
cerraremos nuestros ojos para decir desde nuestro
interno:
Gracias. Gracias por otro día, por otra oportunidad
para aprender lo
que vinimos a aprender, por otra oportunidad para
servir. Gracias por
el cuerpo que recibimos de la Tierra y que
alimentamos. Gracias a la
Tierra que todo nos da. Gracias por nuestra familia,
por nuestro
país, por nuestras montañas, por el mar, por lo que
ustedes gusten... 
Y después de que hayan dado las gracias... hagan
silencio, respiren
hondo...y dejen un espacio de tiempo... para sentir,
el placer de
estar vivo y en conexión con Dios, con su interior,
con su alma. Eso
es por la mañana.
Pero en la noche... habrá otro momento especial. Ya ha
finalizado
una jornada más. Un día en el que aprendimos
lecciones, que
convivimos con personas, que pudimos trabajar en algo,
sea en la
casa, en las oficinas, en las calles, en el campo,
donde haya sido
nuestra actividad.
Hemos cerrado un capítulo más de nuestras vidas. Nos
disponemos a
dar vuelta a la página del día de hoy. Es el momento
de
preguntarnos... ¿qué aprendimos? ¿Cuál fue la lección
de hoy? ¿A
quién debo agradecer por lo que me permitió aprender
hoy? ¿Qué fue lo
que escribí en mi libro de la vida el día de hoy? Este
momento
mágico de intimidad lo podemos hacer antes de cerrar
los ojos, o lo
podemos hacer con los ojos cerrados. Lo podemos hacer
solos,
o acompañados, podemos hacerlo trivial, o lo podemos
convertir en
una experiencia familiar que enseñe algo importante a
nuestros hijos.
La vida es un libro donde leemos las lecciones que
Dios ha querido
que aprendamos. Un día sin meditar es un día sin
enseñanzas. Un día
sin hablar con nosotros mismos, es un día en el que
perdimos
la oportunidad de hacer contacto con nuestro ser
interno. El único
que nos conoce a la perfección. Por eso el Camino
Hacia la Luz  es el
camino de la meditación. Es el camino que conduce
hacia dentro. Para
poder caminar afuera. Es el camino que revela la luz
del alma, para
iluminar la oscuridad que priva en los laberintos que
la sociedad ha
construido en el mundo.  Escuchemos al alma.
Centrémonos dentro de
nosotros mismos y estaremos siguiendo ese camino que
nos llevará
hasta encontrarnos con la verdadera luz interior.  
7.   El Propósito de este Comunicado.
No quiero terminar este segundo escrito sin antes
decirles lo que pretendo con él. Todos los seres
humanos hemos
venido a la Tierra en cumplimiento a una disposición
divina, pero
recordemos que: Dios no tiene religión. Dios no habla
en un idioma
en particular. Dios no tiene color en su piel. Dios no
es hombre o
mujer. Dios no tiene nacionalidad. Ni tiene
preferidos, ni tiene a quién
condenar. Dios no tiene prisa para cumplir su
voluntad. Dios no
siente crisis ni las ha sentido antes. Dios no se
preocupa por el
calentamiento global. Ni se aflige por las decisiones
que tomamos
nosotros.
Dios tiene además de la nuestra, otras millones de
galaxias a las
que debe atender. En cada una de ellas hay millones de
soles que
pueden tener varios planetas en donde haya personas
como nosotros
buscando entenderlo... y exigiendo que los escuche.
Dios es más
grande de lo que todos los seres humanos hayamos
pensado juntos. Por
eso es que podemos afirmar: Sí existe un libro divino
donde Él
haya impreso Su Voluntad. No es la Biblia, ni el
Corán, ni la Torah,
ni el Chilam Balam, ni el Baghavad Gita. No. El único
libro donde Dios
ha escrito su Voluntad es en el libro de la Creación.
Sus leyes están
inscritas en medio de los astros, de las nebulosas, de
las montañas,
de los ríos y de los mares. Están insertadas dentro de
cada átomo de
Creación. Y nosotros somos parte de esa Creación. Y
tenemos átomos,
al igual que las estrellas y los soles de todos los
rincones de
Universo.
Y son los mismos átomos. Por eso las respuestas las
tenemos
dentro... Pero cada persona en su búsqueda particular,
encuentra
algunas respuestas. Y en ocasiones... las siente tan
grandes que se
llena de gozo. Siente la plenitud de haber encontrado
a Dios...
cuando sólo ha encontrado algunas respuestas. Y en su
entusiasmo por
haber llegado a escalar un solo peldaño de esa
escalera que lleva al
contacto interno... lo platica con todos.
Y se forma un grupo...luego una organización. Que lo
sigue porque él
tiene algunas respuestas. Y lo ven diferente. Y
entonces lo
convierten en profeta, en iluminado, en un ser que
puede hablar con
Dios. Y él, les enseña cómo deben vivir. Y la gente le
pregunta
todo... y él les contesta, y les contesta. Y la gente
deja de
pensar.
Dejan de buscar, porque ya encontraron a alguien que
puede contestar
sus inquietudes. Y para llegar a más gente... se crea
una
institución. Una escuela, una religión. Y el hombre
como especie
humana... vuelve a detenerse. Deja de evolucionar.
Sigue viviendo
afuera, buscando respuesta a las preguntas que tiene
dentro. Esa es
la razón de porqué "Un Camino Hacia la Luz" enseña que
debemos meditar.
Ese es el propósito que busco. Reorientar. Sigan
preguntando, no se
cansen de preguntar...  Pero háganlo a su alma. Muy
pronto regresaré
para conversar con sus seres internos acerca de la
herencia que el
pasado les ha dejado y cómo ésta se une al futuro que
los espera para
lograr hacer que el presente tenga un sentido
especial. Hablaremos de
cómo los caminos espirituales del pasado y del futuro
se pueden hacer
incidir en el presente del hombre.
                                                      
                                      Melquizedek



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