Illuminati: inquisidores de la
Nueva Era
Escribe
Gustavo Fernández
"En
política, nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se
puede estar seguro que fue previsto para llevarse a cabo de esa manera."[1]
Voy a proponerles un experimento intelectual.
Un ejercicio de inducción y deducción psicológicas, un razonamiento sobre la
psicología de masas y la Historia Oficial. Voy a proponer, si no una
demostración, cuando menos implantar una sospecha cierta que alimente la teoría
("conspiranoica" la han adjetivizado algunos, un término que, más que
molestarme, hasta comienza a resultarme simpático) que el devenir de la
Humanidad es digitado desde tiempos inmemorables por una Sociedad Secreta de
naturaleza a la par espiritual y material, quizás testaferros terrestres de
"otras" entidades, ni materiales ni humanas, frente a las cuales, en un eterno
yin y yang, se oponen otras entidades y otras sociedades secretas. Digamos,
sólo a título ilustrativo, que llamaremos a las primeras "Barones de las Tinieblas" y a las segundas,
"Guardianes de la Luz".
Alguien señalará, y quizás no sin cierta
razón, que mi hipótesis presenta muchas lagunas y un alto grado de
especulación. Soy consciente de ello; no es mi intención adherirme
fanáticamente a una alterada visión de la historia y con gusto mutaré mis
opiniones si se me presentan evidencias y razonamientos suficientes en
contrario. Seguramente, para alguien recién advenido a la lectura de mis
artículos, la impresión que le producirá este trabajo será fuertemente
ficcionesco, pero no está en mi ánimo la hipócrita intención de captar
lectores. En cambio, aquellos consecuentes a través del tiempo con mis
investigaciones y análisis, encontrarán aquí simplemente algunas piezas más de
este inefable rompecabezas.
Pero sí, es verdad. No puedo presentar "la"
evidencia, sino sólo hacer observaciones colaterales y circunstanciales. Claro
que hay cosas que se definen por inversión de la carga de la prueba: si una
sociedad es suficientemente secreta no podrá demostrarse su existencia,
precisamente, por ser tan secreta. Si lo hiciéramos, esa sola demostración
echaría, paradójicamente, por tierra todo el andamiaje de nuestra especulación.
Así que el experimento que iba a proponer (¿recuerdan?) es una "caja negra"
histórica. No me estoy refiriendo a la conocida como tal en aeronáutica, sino
al elemental experimento físico que consiste en deducir, por la señal saliente
o el efecto resultante, la constitución interna de un artilugio cuya
electrónica o mecánica se desconoce. Es decir, qué elementos deben estar "ahí
adentro" y no se pueden ver (secretos) para que aquí se produzcan estos
resultados. Si por sus efectos los conoceréis, entonces no es
equivocado pensar que podemos estar muy cerca de la Verdad.
En buena medida, me apoyo en el siguiente
-¿endeble?- pensamiento: en el lenguaje y los códigos del Poder, sólo el poder
económico (sobre la materia) y el poder espiritual (sobre las creencias) son
reales y permanentes. El poder político es irreal; se basa en tautologías. El judicial,
en las conveniencias de las circunstancias. El poder militar es funcional, por
lo tanto, no permanente. Por esto, el Poder (así, con mayúscula) debe ser económico
más espiritual (no tanto "intelectual" ya que las "ideas" se
acomodan a las "creencias") y si, como sostenemos, el mundo material es sólo
reflejo del mundo espiritual y si este axioma es conocido por los jerarcas en
las sombras, es lógico que traten de manejar las claves esotéricas que en los
planos sutiles les provean la certeza de su ascendiente sobre el mundo profano.
Y sin duda lo han conseguido. De manera que nos aventuraremos a revelar algunas
de esas claves.
Tal vez sea necesario que lo repita. Vamos a
tratar de develar algunas de esas claves, así que les impetro a que acumulen la
paciencia necesaria para leer este enjundioso trabajo. En innúmeros lugares
hemos leído lo que aquí volvemos a proponer, esto del gobierno Esotérico en las
sombras y demás. Ciertamente, a pocos ingenuos pueden quedarles hoy dudas que
realmente hay un poder en las tinieblas pero, ¿eso sólo demuestra que tengan
capacidades extrasensoriales a su servicio, o que acudan con éxito y fervor al
uso de técnicas mágicas, o que abreven en fuentes herméticas?. Si los
Illuminati existen –como hemos venido preconizando en numerosos artículos- han
de ser una sociedad secreta e iniciática y si no, no son los Illuminati. Y si
son iniciáticos, son probacionistas y ritualistas –lo que no es tan difícil de
demostrar- que se ciñen a técnicas esotéricas propias (lo que tal vez se haga
más cuesta arriba, pero, de todas formas, es parte de este análisis).
Si de presentar una versión distinta de la
Historia se trata, lo primero que debemos advertir es que debemos desprendernos
de la óptica limitada de la "especialización": la afirmación que sólo los
estudiosos de la Historia (que es lo mismo que decir los estudiosos de sólo
Historia) cuentan con autoridad suficiente para expedirse en
conclusiones sobre la misma, es la primera falacia de ese sistema pacientemente
construido a través de los siglos. La especialización únicamente nos ha
permitido saber cada vez más de cada vez menos; y nuestra capacidad de
describir con detalles extremos la naturaleza particular de las cosas, en
muchos casos (¿es necesario citarlos?. Pues ahí van: Medicina, la misma
Historia, Química, Biología...) nos ha divorciado de la percepción holística de
la situación. Esto implica necesariamente romper lanzas con el primer paradigma
que encontramos en nuestro camino: que sólo la formación académica brinda las herramientas
intelectuales para tener idoneidad en una materia. No es que descrea de la formación universitaria,
todo lo contrario. Cuando me refiero al academicismo lo hago en función de un
"clasismo intelectual", una élite que se arroga la verdad en los juicios por la
sola mención de títulos y currículas. El problema estriba en que muchas, si no
todas, las universidades son funcionales al Sistema, y lo que llamamos
educación es, muchas veces, sólo intoxicación y desinformación. Claro que
cuando aquí hablo de educación académica, me refiero a la pública (y los institutos de enseñanza privados
que, además de un excelente negocio, obedecen sumisamente las disposiciones de
educación emanadas del poder político bien asesorado por profesionales
académicos concientes o inconscientemente funcionales al Sistema) ,
especialmente a cómo se conceptualiza la educación pública en los países
tercermundistas, lo que nos lleva a plantear una de las muchas reglas de este
juego cósmico: para que una minoría tenga el control (poder + riquezas) es
necesaria una mayoría absolutamente controlable. Desde mi modesta óptica de
ciudadano del Tercer Mundo, el abismo intelectual entre las universidades,
colegios secundarios y escuelas primarias públicas y sus símiles privadas es
cada vez mayor, tanto desde la logística tecnológica hasta la capacitación de
los educadores, obnubilados en su vocación y deseo de servicio, muchas veces,
por políticas salariales absolutamente vergonzantes. Así, el educador
constreñido entre sus deudas, su falta de expectativas y una estructura docente
plagada de acomodados, "colegas" puestos por favores políticos o personales,
burocracia anquilosada y mentalidades de empleado público, ese educador, por
muchas inquietudes personales que tenga necesariamente verá limitado su rango
de incidencia y crecimiento personal. La pauperización de la educación no es el
producto inesperado de malas políticas gubernamentales, es parte de un plan
global y a largo plazo para generar masas tecnodependientes, ya que la carencia
de formación –especialmente la básica- aísla al individuo a pasos agigantados
de la posibilidad de actualización de sus conocimientos: cuando se pierde el
entrenamiento intelectual, cuando se carece del ejercicio constante a través de
los años de las exigencias culturales, la reinserción es cada vez más difícil,
tanto más cuando ya no se trata sólo de recursos humanos cuantitativos sino de
recursos tecnológicos cualitativos. Esto se entiende mejor con un ejemplo: en
1806 y 1807, nuestro país –más exactamente, la ciudad de Buenos Aires- fue
invadida por fuerzas británicas decididas a tomarla por la fuerza de las armas
y convertirla en colonia –cuando menos comercial- de la rubia Albión. Un
ejército organizado de apuro, mal disciplinado y peor pertrechado, con la
voluntad del pueblo civil peleando con lo que tuviera a mano permitió en ambas
oportunidades, obligar al invasor a rendirse incondicionalmente. Ese
enfrentamiento entre criollos e ingleses favorable a los primeros sería
impensable en términos actuales –sólo recordemos el triste episodio de
Malvinas- ya que es la brecha tecnológica lo que definitivamente le da la
victoria a los segundos. Por lo tanto, lo que fue imposible hace casi
doscientos años para el poder central es absolutamente factible en el presente
por el encadenamiento de una serie de estrategias que abroquelaron al pueblo
argentino en una economía agropecuaria durante décadas, convenciéndolo que era
el camino correcto para un futuro venturoso, pagando a precio de oro sus granos
y sus carnes como cantos de sirena que al presente lo hacen esclavo de su
situación, una situación agravada por una impagable deuda externa generada
desde esos mismos poderes con la complicidad de la corruptela histórica
gobernante en Argentina y un pueblo fácil de tranquilizar con el estómago
lleno.[2]
Un ejemplo contemporáneo de esta mezcla de
manipulación económica y desinformación lo tenemos –tomo como ejemplo la
realidad con la que convivo, Argentina, si bien estos comentarios serán
seguramente extensibles a muchos países propios de mis lectores- en la
costumbre local creciente de cultivar masivamente plantaciones de soja, no
tanto por una publicidad –o más bien, propaganda[3].
Nunca estuvo el precio internacional de la soja más favorable para los países
exportadores de la misma como en este momento: destruidos económicamente y con
un dólar al tipo de cambio jugoso, los productores argentinos abandonan
masivamente sus históricos cultivos de trigo y maíz, la rotación de los
sembradíos por el monocultivo de la soja, dos cosechas por año, sin prestar
oídos a las escasas voces que advierten de lo que será una terrible realidad en
cinco o seis años: la desertización de las otrora fértiles pampas argentinas.
Así, para solventar las deudas contraídas en los últimos años por un modelo
neoliberal –o, deberíamos mejor decir, pseudoliberal- destruyen su futuro, lo que
los llevará cíclicamente a un nuevo endeudamiento del que, en aras de esa
desertización, será mucho más difícil, si no imposible, salir. Pero
acondicionados por un sistema exitista y "presentista" –preocupémonos de estar
bien hoy, mañana Dios dirá- se relativiza ese problema a futuro, tan cierto
como la extinción de las fuentes de energía no renovables de todo el mundo en
algunos decenios. Como la sociedad es un todo holístico, no sólo se condiciona
ese comportamiento socioeconómico con deficiencias informativas (deficiencias
expresamente obviadas, sospecho) desde los organismos técnicos teóricamente
responsables de facilitarlas, sino con un paradigma frívolo y superficial del
manejo de la educación y la información desde las bases hasta las cúpulas (pero
NO hasta la Gran Cúpula, es decir, los verdaderos dueños del poder, el Gobierno
en las Sombras), desde la infancia hasta la adultez. Ese paradigma se
construye, entonces, con una educación deficiente y una información manipulada.
Pues en los países del Tercer Mundo se está
idiotizando la educación. Al servicio de una visión "progre" de la educación,
se eliminan los sistemas disciplinarios precisamente a la edad en que el niño y
el adolescente debe construir en base a reglas y modelos un Superyo válido,
donde deberían cultivarse los principios y las correctas escalas de valores. En
virtud de un concepto "humanista" de educación, los alumnos de establecimientos
públicos ya no pueden ser sancionados, se elimina el sistema de amonestaciones
y hasta el de calificaciones. Por obra y gracia de una psicología educacional
supuestamente más "motivadora", el estudiante aplicado ya no es recompensado y
estimulado, mientras el mal estudiante es "comprendido", esto es, ignorado,
pues no exigir más de él hoy es condenarle en el futuro a una actitud
intelectual pasiva y complaciente. Se uniforma para abajo; no se le pide al
alumnado mayor aplicación so pena que los deficientes se sientan discriminados
con lo que se produce una discriminación al revés: el alumno aplicado o bien no
encuentra justificativo para seguir aplicándose, o es cada vez más objeto de
burla de sus condiscípulos que, por otra parte, ya no cultivan el respeto
mínimo a la autoridad escolar, a la figura del docente. Cierto es que hay
docentes que mejor perderlos que encontrarlos, pero convengamos que a esas
edades la libertad absoluta es libertinaje. Extrañamente es en los colegios
pagos –donde el imperio de la ley de oferta y demanda debería hacer que hubiera
más "tacto" en "cuidar al cliente"- donde los sistemas disciplinarios y la alta
exigencia académica (además del soporte logístico) se mantiene inveterada. ¿Es
porque en los establecimientos privados todavía se impone una costumbre demodé adonde
no han llegado los nuevos aires pedagógicos, o es porque se sabe bien que la
templanza intelectual de hoy formará gente de carácter para la conducción
mañana, condenando, a través de un demagógico facilismo, a las masas
estudiantiles de la escuela pública a formaciones –morales y culturales-
deficientes que los articulará como mejores engranajes del sistema?.
Desde
comienzos de la década del 90, la información ha desaparecido progresivamente
de los medios de comunicación destinados al público en general. Al igual que
los sistemas electorales, los informativos continúan existiendo, pero vaciados
de contenido. Un noticiero televisivo tendrá a lo sumo seis o siete minutos de
verdadera información; el resto son reportajes anecdóticos, noticias deportivas
y artísticas, cholulismo mediático y "reality shows". El análisis periodístico
objetivo y no polemizado han sido prácticamente suprimidos. Un programa "de
opinión" es generalmente una confrontación donde, con las excusa de "escuchar
las dos campanas", solamente asistimos a una exhibición, una riña de gallos
mediática donde cada personaje exhibe su mejor plumaje en un monólogo "in
crescendo" donde ninguna idea queda clara y donde triunfa quien tiene mejor
"manejo de escenario" y no necesariamente quien exponga la verdad.
Paradójicamente, la información, para el gran público (que en el mundo sigue
sin tener acceso irrestricto a Internet, una Internet que se quiere censurar a
toda costa) sobrevive en la prensa escrita, que, por la pauperización económica
ya apuntada, accede cada vez menos gente y, por lo tanto, se está
circunscribiendo a un élite ilustrada, sin considerar los periódicos a los
cuales, si le eliminamos las páginas de publicidad, de deportes, de avisos
clasificados, moda, historietas, espectáculos, ¿cuánto deja librado a la
verdadera información?. En síntesis: la desaparición de la información es
síntoma palpable que nuestro querido régimen político, el de la democracia de
un pueblo que sabe lo que elige porque sabe lo que hace, ha cambiado de
naturaleza. En consecuencia, la calidad de la educación dada a las clases
inferiores debe ser de la más pobre, de manera que la brecha de la ignorancia
que aísla las clases inferiores de las clases superiores sea y permanezca
incomprensible para las clases inferiores. Con tal discapacidad, los mejores
elementos de las clases inferiores tienen poca esperanza de evadirse del lote
que les ha sido asignado en la vida. Esta forma de esclavitud es esencial para
mantener un cierto nivel de orden social, paz y de tranquilidad para las clases
superiores dirigenciales. La experiencia ha mostrado que el método más simple
para volver eficaz el control del público es mantenerlo ignorante de los
principios básicos de los sistemas por un lado, llevándole a la confusión,
desorganización, y distraído con temas sin importancia real por otro lado.
Esto
es obtenido con:
1 –
Eliminando el compromiso sus mentes y espíritus ; saboteando sus actividades
mentales; Proveyendo programas educativos de baja calidad en matemáticas,
lógica, diseño de sistema y economía, y desmotivando la creatividad.
2 -
Comprometiendo sus emociones, aumentando su egocentrismo y su gusto por las
actividades emocionales y físicas :
a)
- multiplicando sus confrontaciones y ataques emocionales
(violación mental y emocional) por medio de un estado constante de violencia,
de guerra, de sexo en los medios de comunicación social - en particular la TV –
b)
- dándole lo que ellos desean - en exceso - y privándole de lo que realmente
necesitan.
3 -
Rescribiendo la historia y la ley, y sometiendo al público a distracciones, de
forma de ser capaz de desplazar sus pensamientos sobre sus necesidades
personales hacia prioridades externas fabricadas (artificiales).
Esto previene su interés y su posible descubrimiento de los sistemas de control
y de la tecnología de ingeniería social[4]
La
regla general es que existe beneficio o ventaja en la confusión: más grande es
la confusión, se supone que más grande es el provecho.
Resumen de la Diversión
Medios de
comunicación: Mantener la atención del
publico adulto distraído, lejos de los verdaderos problemas sociales,
cautivándolo con temas sin importancia real.
Enseñanza:
Mantener al publico ignorante de las verdaderas matemáticas, de la verdadera
economía, de la verdadera ley, y de la verdadera historia.
Espectáculos:
Mantener el entretenimiento publico debajo del nivel del sexto año de primaria.
Deberíamos pensar que una cultura
materialista, que convence al hombre que no existen capacidades espirituales,
lo hace por definición más dependiente de la materialidad para sus goces y
también para sus desgracias, ya que como la aparente realidad de la
materialidad es sólo ilusoria (si yo tuve una posición ayer, y hoy la perdí,
entonces nunca fue mía, realmente) en consecuencia sólo los dones del espíritu
perduran. Ergo, cualquier grupo que controle lo material (que entonces para el
Hombre será el Todo) controlará al Hombre. Y si lo espiritual se identifica con
lo eclesiástico, también. Pero si el Hombre se da cuenta de la perennidad de lo
espiritual y su no identidad con lo eclesiástico, entonces será libre de esas
estructuras de dominación y manipulación, las cuales sólo asegurarán su
supervivencia mutilando ese discernimiento. Como por definición la Nueva Era
representa la atomización de las creencias e ideologías y rescata el
individualismo no egoísta (porque sólo observando la propia posición en la
escala evolutiva y trabajando el autoconocimiento somos sujetos de la Ley de
Unidad, por la que el avance de un hombre favorece el progreso de toda la
humanidad) sin perder de vista la Primera Ley de Fernández [5]
es atacada por el sistema que, como organismo sociopsicológico que es,
reacciona autodefensivamente, liberando en su naturaleza los leucocitos que son
los "detractores", pseudoracionalistas y escépticos de profesión. Sólo
entendiendo, precisamente, al Sistema como un organismo no físico pero real en
su orden de existencia, comprenderemos la razón de la sinrazón de ser de los
negadores de siempre.
En este mundo gobernado hasta en sus desgracias y sinsabores por el
Gobierno en las Sombras, la teología está desplazando a la geopolítica como
instrumento para prever el desarrollo de los conflictos mundiales. A nuestro
juicio, ese nuevo rol se está viendo con claridad en países tan estratégicos
como Turquía, Rusia, India, Irán e Israel, y hoy está en el centro de la
política de los Estados Unidos.
Es un reconocimiento alarmante, pues el actor principal del
proceso, por parte de Occidente, no es el príncipe de Mónaco ni los
co-príncipes de Andorra. Es el líder de la máxima potencia militar de la Tierra
quien,
actúa impulsado por el conservadurismo evangélico que asumiera a
mediados de los años 80. Por lo visto, aquel fundamentalismo cristiano
habría provisto a Bush de dos certezas invulnerables: el maniqueísmo y el
mesianismo. La primera le permitió reconocer el Bien absoluto, en lucha
contra el "eje del Mal" y engranajes subsidiarios, a partir del 11-S. La
segunda lo habilitó para alzarse como adalid de la "justicia infinita" contra
los infieles. Ambas certezas, combinadas, le permitieron reclutar a Dios como
aval de su guerra antiterrorista y proclamarlo en su discurso al Congreso del 20 de
septiembre del 2001: "sabemos que Dios no permanece
neutral en este conflicto". Es la otra cara de ese fundamentalismo
ayatólico que anatemiza a los Estados Unidos como "el gran Satán". Es la
misma
confianza en la complicidad divina que tuvieron otros
fundamentalistas de Occidente, desde la época de las cruzadas.
Esos que, durante la Guerra Fría, cuando el mundo se equilibraba en la
cuerda floja del terror nuclear, subestimaban la eventual hecatombe.
Diversos investigadores ya han descubierto
cuando menos la trama secreta de este gran plan genocida, no sólo en vidas
humanas sino en reservas culturales. ¿Es que ustedes todavía no creen que ese
plan exista?. Dirán que es una exageración señalar este detalle, pero
permítanme una perla, citada por el economista Walter Graziano[6]:
el obsequio que Bush le hizo al presidente argentino Néstor Kirchner en la
visita de éste a Washington fue un ejemplar del libro Un ensayo sobre el principio de la
población, de Malthus. Thomas Robert Malthus, aquél ensayista inglés
que sostenía que dado que la población crece en proporción geométrica y los
métodos de abastecimiento en forma aritmética, la superpoblación era la peor
pesadilla imaginable y las guerras, la hambruna y epidemias formas "sanas" de
controlarla.
Pasos necesarios –e inmediatos en el tiempo-
serían:
a) Desvinculación total del estado con la economía, incluido
de los sectores de la educación, la investigación, y a largo plazo
desvinculación con la policía y las fuerzas armadas, destinadas a convertirse
en sectores lucrativos para las empresas privadas.
b) Precarización de los empleos y mantenimiento del nivel de
desempleo elevado, gracias a las relocalizaciones y la globalización del
mercado de trabajo. Esto acrecienta la presión económica sobre los
asalariados-trabajadores, que están entonces dispuestos a aceptar cualquier
salario o condiciones de trabajo.
c) Reducción de las ayudas sociales, para incrementar la
motivación de los desempleados para aceptar cualquier trabajo y a cualquier
nivel salarial. Ayudas sociales demasiado elevadas impiden al desempleado para
hacer presión eficazmente sobre el mercado de trabajo.
d) Impedir el aumento de reivindicaciones salariales en los
países del Tercer Mundo, manteniendo regímenes totalitarios o corruptos. Si los
trabajadores del Tercer Mundo fueran mejor remunerados, ello quebraría el
principio mismo de las relocalizaciones y de la palanca que ellas ejercen sobre
el mercado de trabajo y sobre la sociedad en los países desarrollados. Esto es,
entonces, un aspecto o clave estratégica esencial que debe ser preservada a
cualquier precio. La famosa "crisis asiática" de 1998 ha sido
provocada con el objetivo de preservar y proteger esta clave.
Los
terroecologistas y los ecologistas doble agente
En
el plan malthusiano del Gobierno en las Sombras, no ocupa un renglón menor la
necesaria destrucción de la naturaleza. Ello y el aumento de la contaminación
van a convertir a los individuos aun más dependientes del sistema económico
para su sobrevivencia, y permitirán la generación de nuevas formas de lucro
(particularmente con el consumo creciente de medicamentos y prestaciones
medicas... ).
Además, la naturaleza constituye
una referencia de otro orden, el del universo. La contemplación de la belleza y
de la perfección de este orden es considerada subversiva: ella encamina al
individuo a rechazar la fealdad de las zonas urbanizadas, y a dudar del orden
social que debe permanecer como su única referencia.
La urbanización del medioambiente permite ubicar las poblaciones en un espacio
totalmente controlado, y donde el individuo esta totalmente inmerso en una
proyección del orden social.
Además, la contemplación de la naturaleza incita al sueño e
intensifica la vida interior de los individuos, desarrollando su sensibilidad
propia, así como su libre arbitrio.
Ellos dejan entonces de estar fascinados por las mercancías, y se desvía de los
programas televisados destinados a idiotizar y a controlar su mente-espíritu.
Liberado de sus cadenas, los individuos empiezan a imaginar otra sociedad
alternativa, fundada sobre otros valores que no sean el lucro y el dinero. Todo
lo que puede llevar a los individuos a pensar y a sobrevivir por ellos-mismos
es potencialmente subversivo. El peligro más grande para el orden social es la
espiritualidad porque ello encamina al individuo a conmover su sistema de
valores y entonces su comportamiento, en detrimento de sus valores y
comportamientos precedentemente implantados por el condicionamiento social.
Para la estabilidad del "nuevo orden social", todo lo que puede
estimular su despertar espiritual debe ser eliminado.
Desde
esta perspectiva, los ecologistas son verdaderos terroristas, así como quienes
lideran un renacer espiritual. A los primeros, se los combate con un amplio
espectro que abarca desde inficionar sus organizaciones, presentar fundaciones
y organizaciones que disfrazadas de solidaridad esconden operaciones de
intoxicación, desvío e inteligencia. A los segundos, con el apoyo político y
militar a las religiones "institucionalizadas", únicas "serias y respetables",
desde ya.
"El
mundo se divide en tres categorías de gentes : Un muy pequeño número que
produce acontecimientos, un grupo un poco más grande que asegura la ejecución y
mira como acontecen, y por fin una amplia mayoría de no sabe nunca lo que ha
ocurrido en realidad."
Nicholas
Murray Butler
Présidente de la Pilgrim Society, miembro de la Carnegie, miembro del CFR
(Consejo para las Relaciones Externas, Council on Foreign Relations)
También deberíamos
dirigir nuestra atención hacia una lectura, más que simplemente esotérica de
todo este asunto, histórico – esotérica. Es decir, preguntarnos si la misma
cronología de episodios OVNI no encierra en sí un metamensaje.
Por ejemplo,
postular que en buena medida las creencias masivas sobre ovnis y
extraterrestres –sin desmedro del porcentual de episodios legítimos- son
producto de la manipulación mediática y la intoxicación informativa, generada
desde un ámbito semisecreto que obtendría pingües beneficios en términos
económicos, de poder político o supremacía personal en la medida que la
humanidad globalizada piense determinada cosa y no otra en torno
al controvertido tema de los "platos voladores". En ese sentido, hubiera sido
siempre necesario mantener un doble discurso, un "hoy acepto pero mañana
desmiento", una fenomenología artificialmente armada en el claroscuro de
casuística fidedigna, veraz y contundente orlada de dosis de misticismos
varios, fraudes y psicopatologías varias. Un grupo con poder en busca de más
poder, un grupo ajeno a nacionalidades, gobiernos, instituciones. Pienso, aquí,
en los Illuminati. Pienso que en ese sentido el atentado a las Torres Gemelas,
claro que a un costo penoso en términos de vidas humanas, puso al descubierto
la existencia de este grupo, esta orden, esta sociedad secreta y seguramente
iniciática. Y si es iniciática, es esotérica. Como probamos en extensión en
nuestra revista digital "Al Filo de la Realidad" (ver números xxxx al xxxx) el
mero hecho que muchos obtuvieran jugosas ganancias de la tragedia habla de un
grupo –no personas aisladas, sino individuos o agrupaciones con un oxigenado
flujo de información privilegiada entre sí- que opera por encima de banderías o
ideologías y que tenía precisiones extremas sobre lo que habría de ocurrir,
cuándo y cómo. Y si un grupo contaba con esa información y se encontraba en esa
posición, entonces existe una conspiración, y si lo que hermana a los
partícipes son sus intereses comunes por encima de las traiciones a sus
patrias, entonces se organizan como una orden o sociedad secreta. Y si tiene
rituales iniciáticos, decíamos –recuerden "Skull and Bones"- y esotérica, hay,
por tanto, una historia oculta y hermética de la Humanidad. Una humanidad que
tal vez, librada a su albedrío, hubiera alcanzado ya las estrellas y la paz
universal –conquistando el espacio exterior y el espacio interior- pero que es
bloqueada en ese ascender por poderes que sólo subsistirán en la medida que las
masas vegeten en la ignorancia. Esa ignorancia producto de la desinformación,
del condicionamiento cultural, de las anteojeras intelectuales impuestas a
través de una máquina eficiente y de movimiento perpetuo que es el Sistema. Una
máquina que usa a las iglesias –no a las religiones (de "religare", buscarse a
sí mismo) sino a las iglesias (de "ekklesía": reunión de hombres, la simple
institución terrenal que se arroga potestades divinas autodeclaradas), a una
parte sustancial de la prensa –cuyos engranajes son esos perfiles de
periodistas que obsesionados por parecer actualizados, liberales, progresistas,
sólo exhiben la pobreza de su cosmovisión histórica y temática, el amor propio
exacerbado en la crítica o la opinión producto de – lo – que – es – políticamente – correcto
– decir – escribir – pensar.
El Verdadero
Motivo de la Fluorización del Agua
Charles
Eliot Perkins fue uno de los químicos industriales más famosos de América.
Después de la segunda guerra mundial fue contratado por el gobierno de
EE.UU.
para ayudar en la absorción de la alemana "I.G.Farben", un gigante
dentro de la industria. En una carta que Perkins envió el 2.10.1954 a la
fundación Lee para la
investigación de la nutrición, en Milwaukee, Wisconsin, dice entre otras cosas:
"
"...
ideólogos fanáticos, que respaldan la fluorización de las reservas de agua, nos
dicen que persiguen como fin la reducción de la caries dental infantil.
La credulidad del público es la responsable de la actual distribución de agua
artificialmente fluorizada". (en Alemania el agua está protegida, y por
eso nos
recomiendan el flúor en dentífricos y en sal de mesa.)" Pero," sigue
Perkins en su carta, "- y esto lo digo clara y decididamente - la
verdadera razón oculta tras la fluorización del agua no es la salud de los dientes
de niños.
Si esa fuera
realmente la razón, habría otras posibilidades mas fáciles,
económicas y mucho mas eficaces de llevarlo a cabo.
La verdadera razón para el tratamiento del agua es la de reducir la
resistencia de las masas contra la dominación y el control y la pérdida de
libertad. En la
parte posterior del hemisferio encefálico izquierdo existe un área pequeña
responsable de la fuerza del individuo para resistir contra la dominación.
Repetidas dosis
mínimas de fluoruros reducirán después de cierto tiempo y poco a poco la fuerza
del individuo para resistir contra la dominación mediante el
envenenamiento y la narcotización paulatinos de dicha parte del cerebro. La
consecuencia es la incapacidad de tomar decisiones por sí mismo.
¡Esto hace que se sea manipulable!
Digo esto con toda la seriedad y sinceridad de un científico que lleva casi
20 años investigando en la química, bioquímica, fisiología y patología de los
fluoruros.
Toda persona que tome agua artificialmente fluorizada durante un
año o más, no volverá a ser la misma nunca más , ni síquica ni
físicamente."
(Fuente:
Jim Keith, "Control del consciente", citado del "The American
Mercury",
Internet y los
librepensadores
Si
bien la expresión "librepensador" suele tener una connotación cercana a la
Masonería –que obviamente no es la que queremos darle aquí- es un hecho que
cualquier individuo que elija por sí mismo observar la Realidad y sacar
sus propias conclusiones es plausible de así ser llamado. En este sentido, la
Red ha creado una generación de verdaderos librepensadores en tanto y en cuanto
el acceso a la información –si verdadera o falsa, eso depende también en buena
medida de la precaución, la objetivización y el discernimiento de cada uno- es
absolutamente libre, gratuita y sin censuras previas. Por ello no deja de
llamarme la atención como la masa que aún no accede a internet –quizás más que
imposibilidades técnicas, por prejuicios intelectuales, como ese conglomerado
de adultos que por no haber crecido con las PC y no necesitarlas forzosamente
para sus tareas cotidianas, encuentra resistencia, excusas y motivos de soslayo
para no acercarse a las mismas- tiene una lectura tergiversada de lo que verdaderamente
es internet. Cito un caso personal: mi propia madre, una mujer de
edad avanzada pero enérgica y vital, una comerciante absolutamente
independiente y de buena formación cultural que, empero, nunca necesitó una
computadora y no encuentra motivación para hacer uso de las mismas. Hasta aquí,
todo bien: cada uno se vale en su mundo de las herramientas que cree que le
bastan. El problema es que cuando, hablando de la afición que nosotros –mis
hijos, mi esposa y yo- tenemos, por placer o por obligación laboral, con lo
informático, suele repetir como un sonsonete frases del tipo: "O, bueno,
pero por internet circulan tantas mentiras", o bien, "cuiden a
los chicos de internet...". Sin duda, abundan los pervertidos, los
amorales y los sádicos en la Web, pero en definitiva, son los mismos –tal vez
menos- que existen en el mundo real. Sin duda, el hecho que cualquiera pueda
subir sus opiniones y contenidos a esa gran vidriera al mundo que es la Red
hace que cualquier pavada corra de aquí para allá pero... ¿quita eso la
oportunidad a quienes sí tienen cosas válidas para decir que de otro modo, por
las reglas de juego imperante en el mundo comunicacional ortodoxo –radio, TV,
prensa, literatura gráfica- no podrían hacerlo?. ¿No es tan peligroso como los
apologistas de la violencia, el odio racial o los pervertidores de niños coexistir
en el mundo comunicacional ortodoxo con explotadores, estafadores, corruptos de
toda laya?. Empero, para esa masa "no conectada", un hecho es "cierto" si lo
presenta la TV, y "dudoso" si nos enteramos de ello por Internet... Mi
argumento –para mi mamá, pero puedo generalizarlo- es que me resulta cuando
menos graciosamente ridículo ese apotema cultural contra la red de redes
proveniente de quienes no hacen uso –y por ende, no exploran sus infinitas
posibilidades- de la misma. Pero mis sospechas dejan de resultarme graciosas
cuando hilo más fino y observo que precisamente son "comunicadores" de los
medios "abiertos" los que suelen bajar discursos, hacer opinión o emitir
juicios sobre lo "peligroso" de internet. Es cierto que mis hijos pueden topar
con un sitio porno al navegar –cuestión que sólo sería de mi responsabilidad
porque, como sabemos bien, existen numerosas herramientas para cuidar que ello
no ocurra- pero no es menos cierto que a la salida del colegio puede estar
agazapado un violador o un secuestrador. Así que no sería mala idea
preguntarnos si no es parte de esa Gran Manipulación –sin entrar a considerar
aquí las acometidas para restringir la Web, fiscalizar los contenidos
temáticos, Carnivore, Echelon y no sé cuánto más- tratar de mantener a la masa
ignorante de internet en la creencia que se trata de un tortuoso monstruo cosa
de limitar o, cuando menos, demorar en el tiempo el acceso curioso de nuevos
interesados. Recordemos que a las masas se las manipula manteniéndolas en la
ignorancia, y de pronto allí aparecen los pseudo intelectuales que "demonizan
lo conspiranoico", es decir, sentencian –porque desde la TV, donde el tiempo es
tirano, no hay lugar para confrontar argumentos y cuando lo hay, sólo es para
aquellos que de una u otra forma han transado con el Sistema- que todo análisis
para revelar esa Gran Manipulación (expuesto sólo por Internet, claro, porque
en los espacios "públicos y abiertos" de expresión no hay lugar para estas
teorías) es irrelevante o producto de elucubraciones patológicas.
La resistencia
espiritual
Ser
apologista de la Nueva Era conlleva hacerse algunas preguntas. Por ejemplo: si
partimos del hecho de aceptar que los seres humanos poseemos cualidades
potenciales o latentes (hablo de lo parapsicológico y lo espiritual), y quienes
detentan el poder del conocimiento oficial saben de su existencia (porque para
ellos los caminos están siempre expeditos para acceder a las mismas fuentes de
información que poseemos nosotros) tratan de hacernos creer lo contrario, esto,
¿a quiénes beneficiaría?.
Si
volvemos a debatir la resistencia intelectual de quienes detentan el
conocimiento oficial a abordar abiertamente la investigación sobre la Vida
Después de la Muerte, ¿a quiénes beneficia el hecho de –más allá de obtener la
certeza de su existencia- torpedear que su idea central (la propia VDM) integra
no sólo muchas culturas sino también se incorpora como una actitud generalizada
de muchas religiones que encontrarían así lo que los une en lugar de lo que los
separa?. Antes, quienes creían en la VDM eran o espiritistas, o nada. Luego se
difuminaron entre la atomización de las creencias que es paradigmático de la
Nueva Era. Un "buen cristiano" no podía ser espiritista, un "buen hindú" debía
rechazar a Jesús, etc. Hoy, gracias a la Nueva Era, todo se integra
holísticamente. Esto, ¿a quién perjudica?. El hecho que no conozcamos casi
ningún nombre de dios individual que sea común a todas las culturas en todos
los tiempos no afecta en nada la evolución religiosa, pues sabido es que los
nombres propios significativos se renuevan fácilmente. A la segunda persona de
la Trinidad, todos los cristianos la llaman indiferentemente Jesús, Cristo, el
Hijo, el Señor o el Salvador. Si desde hace siglos se hubiese interrumpido el
contacto entre los grupos humanos de cristianismo semejante, podría haber
sucedido que alguno de los nombres hubiera prevalecido en un lugar determinado
con exclusión de los demás, un segundo nombre en otro lugar y así
sucesivamente. La Trinidad empero seguiría existiendo, construida sobre
anécdotas distintas. En futuros artículos demostraré, entonces, que en los
viejos tiempos sólo hubo una Antigua Religión, y que todas las que prevalecen
hoy en día derivan de aquélla. Pero si yo pude saber esto, los que gobiernan en
las Sombras también. En consecuencia, ¿a quiénes beneficia ocultarlo?.
La
Jerarquía de los politeístas no es distinta a la teología cristiana que se dice
monoteísta, sólo cambian los nombres: las emanaciones o genios planetarios son
aspectos de Dios con individualidad. Los santos católicos son la apoteosis de
hombres elevados ala categoría cuasi divina como faraones, incas o semihéroes
de la Grecia clásica. Todos los politeístas –romanos, egipcios, sumerios,
mayas- tienen un Dios principal, único y no creado al cual se subordinan los
demás. ¿Cuál es entonces la diferencia?. El cristianismo protestante y católico
sólo quiere cortar esa continuidad y contigüidad del dios al hombre;
políticamente acentúa la división en castas y combate al sexo por ser un camino
al despertar psíquico.[7]
Apenas
una anécdota: el Vaticano aumenta el miedo a la Web para que las masas se
alejen, pero no dice nada de los sitios que venden virus ("legalmente" y no
precisamente informáticos).
Como para ir
redondeando...
... y sólo
por ahora. Creo que los presidentes y primeros ministros de tantos gobiernos
son sólo "gerentes", reemplazables cuando fueron funcionales a los objetivos de
una etapa. Miren al pobre de Bush; fuera de preguntarse uno que fuerzas
transpiraron en las Sombras para lograr que semejante individuo llegue a
presidente, una vez cumplidos los objetivos primarios de esta temporada pasa a
ser materia descartable: no sea cosa que adquiera poder propio y luego sea una
espina difícil de digerir. Así, ahora y en tiempos de campaña, salen a la luz
sus "incumplimientos" en época de servir a la patria en combate, se revelan las
manipulaciones detrás de la no prevención del 11/9 y quedan a la luz las
trapisondas torpes que cualquier servicio de inteligencia de un país bananero
podría haber sepultado en el olvido hace ya tiempo. ¿A qué tipo de objetivos
primarios me refiero?. Va un ejemplo, sólo uno: Afganistán producía, antes del
advenimiento del régimen talibán, el 70 % del opio mundial, con 82.000
hectáreas cultivadas. Bajo aquellos, se redujo a 7.600 (cifra de comienzos del
2001). Para fines del 2002 –expulsados los talibanes del gobierno- habían
trepado a 65.000. El investigador Michel Chossudovsky, por su parte, informa
que en un censo de la OMS de 1979 no se registraban índice relevantes de
consumidores de heroína en Pakistán, pero eran 1.200.000 en 1985.
Recordemos
a I.G. Farben. La fluorización del agua generará más débiles mentales. Si esto
ocurre, habrá una nueva justificación para una eutanasia masiva. Miren lo que
ocurre en África: ¿resiste un análisis serio suponer que un continente –no un
pequeño país- con tantos recursos puede continuar sumido en la oscuridad
intelectual, moral y material después de tantos siglos solo por impericia de
sus habitantes –lo que sería una vuelta de tuerca a una lectura racista- ?. Los
verdaderos, insondables recursos naturales de África permanecen casi intactos,
sólo que con demasiados habitantes molestos en su superficie. No importa: es
más fácil eliminar los restos de una población que se autoelimina antes.
Cuando
el presidente Bush se encontró con el actual presidente argentino, Néstor
Kirchner, el obsequio formal del primero al segundo fue -¿casualidad?- un libro
de Malthus.