|
"El mejor sermón es el que se vive, no el que se
predica."
Proverbio vaquero
|
EDITORIAL
Hola,
¿Aceptar, o Resignarse? ¿Cuál es la
diferencia?
La respuesta es: la ignorancia. Quien acepta comprende, pues sin
comprensión no hay cambio y sin cambio no termina el miedo. El que acepta ha
salido de la ignoracia y ha comprendido la perfección implícita en aquella
situación que antes rechazaba.
El que se resigna simplemente está siendo forzado
a vivir a regañadientes una situación que no le gusta; no la comprende, no la ve
en su esencia, es ignorante.
¿Cómo saber si estoy resignado o si he aceptado?
Pregúntate: ¿Soy capaz de gozarme aquella situación que antes rechazaba y que
ahora digo he aceptado? Si la respuesta es "no", verifica, porque lo más probable
es que tu mente te esté haciendo creer que has superado algo que en realidad
sigue ahí sin trascenderse. Este es uno de los muchos trucos que emplea tu ego
para manipularte.
En servicio, Santiago
NOTICIAS DE LA
ASCENSIÓN, por Hortensia Galvis
LA MAGIA DE LA ACEPTACIÓN
La experimentación ha demostrado que, cuando tú aceptas
la realidad tal como es, se produce un cambio interno que te libera del
sufrimiento. Mientras que la no aceptación, de las situaciones, o de las personas
tal como son, conduce a la lucha para tratar de cambiarlas, y, en este empeño lo
único que puedes conseguir es aumentar tu cuota de frustración. Ten en
cuenta que, a mayor terquedad y rebeldía, más intensa y traumática será tu
experiencia de fracaso.
Tu presencia acá en la Tierra tiene un solo propósito:
aprender a estabilizarte en la frecuencia de la felicidad interna,
independientemente de lo que suceda en la realidad externa. Cada situación que se
te presenta ha sido diseñada con la mira puesta en ese aprendizaje. Si tu mente
se enfoca en oposición y rechazo, cuenta con que tendrás que vivir la experiencia
completa, hasta superarla. Mientras que si aceptas de antemano aquello que crees
que te puede causar sufrimiento, no será necesaria la vivencia, porque has
invalidado su razón de ser, ya que nada tendrá para enseñarte.
El primer paso para disolver y transformar una posible
condición indeseable es la aceptación. Pero si ya tus peores miedos han creado tu
realidad presente, y ahora deseas que se disuelva esa experiencia, es necesario
que te enfoques en descubrir cuál es la correspondencia que creaste para obtener
esos resultados, y además hagas los ajustes necesarios en el mundo de las causas.
Solo así podrás completar tu aprendizaje, liberarte del sufrimiento y trascender
a una realidad más satisfactoria, creando nuevas oportunidades.
Para facilitar tu comprensión pondremos un ejemplo:
cierta persona recibe dineros ilícitos, o no paga las deudas que contrae (acción
en el mundo de las causas). Un día su mundo se viene abajo porque otro fulano lo
estafa, o es víctima de un atraco, situación que le ocasiona pérdidas cuantiosas,
que afectan su patrimonio y su futuro (la cosecha que recibe como resultado). Si
él, en primer lugar hubiera sido estricto en la forma de obtener, o manejar sus
recursos, nunca habría atraído la presencia del deshonesto, o del atracador de
turno.
Una vez que los resultados se manifiesten, de nada
servirá a este fulano lamentarse y sufrir. Su única opción, para trascender su
nivel de miseria, es aceptar la lección, y preguntarse ¿qué he hecho yo para
merecer esta experiencia? Una vez que comprenda cuál fue su error, en el mundo de
las causas, y lo corrija adecuadamente, el aprendizaje estará completo y su
realidad cambiará para procurarle una situación más favorable.
Hay hechos que podemos cambiar, pero hay otros que son
inmodificables. Cuando no está en mis manos alterar una situación es porque hace
parte de la pedagogía divina, diseñada para mi aprendizaje. Es obvio que si te
colocas en posición de no aceptación a la voluntad del Creador, el camino que
escoges estará bloqueado por el sufrimiento y el fracaso.
Pero tampoco la vida se trata de la inacción total y de
la inercia, pues ese sería el extremo, opuesto, donde tampoco existe la
sabiduría. ¿Cómo sé, si lo que yo hago está de acuerdo al plan divino? O, ¿si mi
propósito va en oposición a la voluntad del Creador? Simplemente pregunto a la
vida, si tengo el apoyo del universo, cada detalle debe fluir y encajar en forma
perfecta. Por ejemplo: si deseo comprar un apartamento, a modo de pregunta inicio
la acción de buscarlo y averiguar las condiciones para adquirirlo. Si el dinero
fluye, mi esposa acepta el cambio, las condiciones que pone el vendedor son
favorables y me siento bien en el sitio donde pienso mudarme etc., quiere decir
que el universo me apoya, y puedo proceder a la compra del apartamento.
Si por el contrario, inicio la acción, pero nada fluye,
sino que a cada paso encuentro diversos inconvenientes que atrancan mi propósito;
entonces la respuesta es negativa: no te corresponde comprar ese apartamento. Sin
embargo es permitido, por ley universal, que preguntes no menos de tres veces, y
no más de siete. Si en el séptimo intento todavía el camino está bloqueado, lo
indicado es que desistas. Permanece donde estás, y trabaja un poco más la
aceptación y la comprensión de esa experiencia que ahora vives, todavía no
superada.
Si deseas transitar por el camino del sabio, tu
pregunta clave es: ¿qué necesito aprender de la realidad que estoy viviendo? Si
tu actitud es la de enfocarte en luchar contra aquello que la vida te da,
comprende que estarás rechazando tus mejores oportunidades de superación y
aprendizaje, y además vivirás estancado en las arenas movedizas del dolor y del
fracaso.
|