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Asunto:[RedLuz] Tradiciones Navideñas
Fecha: 24 de Diciembre, 2008  19:00:14 (+0100)
Autor:Edgar Jerezano <torasyah @.......com>

Grupo de Estudios Metafísicos

"EL NACIMIENTO"
Es también llamado Pesebre o Belén. La tradición de representar el nacimiento del Señor se remonta cristianos al año 1223, en una Navidad de la villa italiana de Grecio. En esta localidad, San Francisco de Asís, para aprovechar espiritualmente mejor el misterio de la Natividad pensó en reproducir el lugar donde había nacido el Redentor. Reunió a los vecinos de Grecio para celebrar la misa de medianoche. Se cuenta que armó un establo llevando animales y el mismo se ubicaba en los diversos lugares de los personajes, la Virgen , San José, los pastores y hasta los animales, y meditaba sobre cuál sería su actitud frente a ese Niño-Dios que se había hecho hombre para salvar a los hombres. A partir de esto, comenzó la idea de utilizar figuras para armar la escena del nacimiento, sobre todo en Italia y que luego al resto de Europa y mundo cristiano y desde entonces la fama de los "Nacimientos" y su costumbre se extendió a todo el mundo.

Desde el punto de vista astrológico, los elementos que integran un Nacimiento, Pesebre o Belén tienen una intima relación con signos del zodiaco muy específicos:
Existe una relación astrológica del nacimiento: José y María representan a Géminis o las 2 columnas del templo, la femenina y la masculina, José es la columna J:. a la derecha y María es la columna B:. a la izquierda. En QaBaLaH son los sephiroth 3 de Binah que es Aima la Madre Cósmica y 2 Chokmah que es Abba el Padre Cósmico, en el pesebre María y José deben estar a la izquierda y a la derecha frente a nosotros. Cristo es el iniciado cuyo padre José es el espíritu y cuya madre María es la Naturaleza. Del equilibrio armonioso entre lo interior y lo exterior (yin-yang, tonal-nagual, espíritu materia, cielo-tierra) surge un nuevo ser.
María (Virgo) es la Madre Naturaleza que va revelando sus secretos al Iniciado y José la Sagrada Tradición, y la guía de los Maestros espirituales, ambos representan a géminis y la puerta o umbral de los Misterios, el momento en que el mar se abre como una puerta y que señala un cambio trascendente en nuestras vidas, encaminada a la Luz.
Cristo es el sol-tiphareth que nace en el solsticio de invierno, su pesebre es nuestro corazón o la creciente capacidad de amar universal e incondicionalmente. El pesebre es claramente signo del corazón humano que es donde debe nacer el amor a sí mismo y a nuestro prójimo.
El burro hincado ante Cristo es la ignorancia y la inconsciencia, representa al diablo quien en el Tarot es la carta XV asociada a capricornio, es símbolo de la ignorancia y las fuerzas del mal (la oscuridad de invierno) que deben estar arrodilladas ante Cristo. El toro hincado representa a Tauro (materialismo), nos recuerda la salida de Egipto, al becerro de oro, el materialismo vencido. Aries está representado por los borregos y pastores. Piscis la Era astrológica que Cristo vino a abrir se representa por un lago o espejo con peces y patos. Acuario es la Era que inicia y puede ser representada ya en los Nacimientos o Pesebres, con un aguador, un hombre cargando con una palo o vara sobre sus hombros 2 cubetas con agua. El gallo que nos anuncia la llegada de un nuevo día, aparece señalando que Cristo es el Sol naciente de una nueva Era para la humanidad y nos recuerda mantenernos en estado de vigilia o estado de conciencia despierta. Los ángeles son los maestros que anuncian el nacimiento de una nueva enseñanza para la Era que inicia. Los 3 reyes magos significan las tres maestrías: el incienso cuyo humo asciende representa la ciencia "de arriba" o Astrología; la mirra representa a la Magia o manejo armónico y consciente de las fuerzas de la naturaleza; el oro representa la meta de la Alquimia o ciencia de la Transmutación del ser humano de materia en Luz. Aries: borreguitos. Tauro: toro echado. Géminis: San José "el que quita y pone". Cáncer: el pesebre. Leo regido por el rey sol es Cristo. Virgo: la virgen María. Libra: ángeles.

SIMBOLOGÍA DEL PESEBRE
La gruta simboliza el corazón de todo hombre y está oscuro hasta que el Cristo nace en él y se ilumina. La Virgen María es la pureza de pensamientos, sentimientos y acciones que debe tener toda persona para que Cristo pueda nacer en su corazón, además de ser el principio femenino de la Divinidad. San José representa el principio masculino de Dios y la fuerza de voluntad que debemos tener para seguir el Sendero de la Ascensión que permite el nacimiento del Cristo Interior.
La mula y el buey son la parte animal en el hombre, masculina y femenina, que ya no se pueden reproducir más, y están dóciles y postrados ante el nacimiento.
Los 3 Reyes Magos son las 3 razas poderosas y reinantes en el mundo: la negra, la india y la blanca, que han ido inclinando el cetro de su poder y comando ante el Poder de Dios. El oro, la mirra y el incienso que ofrecieron a los pies del recién nacido son: la riqueza, el poder y el orgullo material que es oro transformado en el olor a santidad que debe tener todo hombre y esto es la mirra quemada en el incienso.
La estrella es el símbolo de la aspiración espiritual que guía al hombre por el Sendero de la Verdad, y representación del espíritu de la Navidad.
Los pastores y ovejas son todas nuestras posesiones humanas guiadas por nuestras ideas, y que ya están rendidas ante la poderosa luz de Dios.
Los valles y montañas son los altibajos de nuestras vidas antes de encontrar la realidad viviente en nuestro corazón. Los ángeles son representación de todas las ideas y pensamientos espirituales de la humanidad.
En cualquier sitio donde se coloque un Pesebre, hay un foco de la voluntad, sabiduría y amor de Dios extraídos de a propia sustancia cósmica universal del corazón de Dios. No hay duda de que de todos los símbolos navideños, el pesebre es el de más espiritual.

El árbol de Navidad
La costumbre del árbol de Navidad nació en Alemania, en la primera mitad del siglo VIII. Estando predicando el misionero británico San Bonifacio un sermón, el día de Navidad, a unos druidas alemanes para convencerles de que el roble no era ni sagrado ni inviolable, el "Apóstol de los alemanes" derribó uno. El árbol al caer fue destrozando todos los arbustos excepto un pequeño abeto. San Bonifacio, interpretó la supervivencia del arbolito como un milagro, concluyendo su sermón: "Llamémosle el árbol del Niño Dios". Los años siguientes los cristianos celebraron las Navidades plantando abetos. En el siglo XVI se decoraban los abetos en Alemania para festejar la Navidad.
El árbol que recuerda el nacimiento de Jesús, entre los pueblos germanos cristianizados, simbolizaba el árbol del Edén, pero no ya aquel del fruto prohibido que fue el comienzo del pecado en el hombre sino el que conmemora el Fruto de la salvación, de allí el carácter de sus adornos y decoraciones (las esferas del árbol de la vida qabalístico).
El uso del árbol de Navidad, proveniente de la tradición germánica, se comenzó a utilizar más propiamente en el siglo XVII en la ciudad de Estrasburgo (Francia), difundiéndose hacia el norte de Europa, sobre todo en países protestantes. Es más que comprensible que, al rechazar en su doctrina todo uso de imágenes, hayan recurrido y adoptado un símbolo que recordara el nacimiento del Redentor. Con el correr de los años, el árbol de Navidad, como símbolo del nacimiento del Señor, pasara también al orbe católico. Alrededor del s. XIII, en la épica francesa, se ven velas en los árboles florecientes. La costumbre de decorar los árboles, con muérdago (paxtle) fue legado por los Druidas. El árbol de Navidad es mencionado por primera vez en el año 1605 en Estrasburgo, introducido en Francia e Inglaterra, recién en 1840, por la princesa Helena de Mecklenburg y el príncipe Consorte respectivamente.

I
LA ESTRELLA DEL ÁRBOL
Aunque la tradición nos ha llevado a creer que Jesús nació en el primer año de nuestra era, lo cierto es que no fue así, ni mucho menos, Mateo y Lucas, situaron el domicilio de José y María en dos lugares diferentes y muy distantes entre sí Belén (Judea) y Nazaret (Galilea). El mismo Lucas relata en su texto el nacimiento de Jesús en dos fechas distintas, una en el año 6-7 d.C. y otra en el 4 a .C. Mateo fijó el nacimiento de Jesús "en los días del rey Herodes" (Mt. 2, 1) y por tanto, antes del año 4 a. C., durante el cual murió el monarca judío. Los principales expertos actuales fechan el nacimiento de Cristo entre el año 9 y 5 a .C., habiendo un gran consenso alrededor del año 7 o 6 a. C. Mateo y Lucas no se conocieron jamás y escribieron sus evangelios en tierras muy diferentes (Egipto y Roma respectivamente), por lo que adornaron su narración sobre Jesús inspirándose en leyendas ya existentes pero que gozaban de diferente prestigio en un lugar u otro. Las diferencias más notables son las omisiones en el relato de Lucas de la estrella de Belén, los reyes magos, etc., mientras que esto aparece en Mateo. Por su lado Mateo omite el canto que los ángeles hacen a los pastores para que fueran a adorar a Cristo. El único que menciona la estrella de Navidad o de Belén, es Mateo.
Para Kepler, la estrella de los magos no fue otra cosa que la rara triple conjunción de la Tierra con Júpiter y Saturno, estando el Sol pasando por Piscis. En esta conjunción los planetas se ven como uno solo, los que los hace una luz muy brillante. Los cálculos de Kepler determinaron que la conjunción se dio en el año 7 a. C., lo que resulta compatible con las fechas asignadas al nacimiento de Jesús esbozadas mas arriba. Kepler conocía los comentarios que sobre el profeta Daniel había escrito en 1497 Arbabanel, un sabio judío. Según Arbabanel la conjunción de Saturno y Júpiter en la constelación de Piscis había tenido lugar cuando el nacimiento de Moisés, y tendría lugar otra vez cuando naciera el Mesías.
La estrella que se pone sobre el árbol también representa el chakra de la coronilla o superior. Tenga cuidado de que la estrella sea dorada y de 5 puntas, así como de que al colocarla quede una sola punta hacia arriba y no dos, porque la primera representa a Cristo como un hombre perfecto y la segunda representa a Satanás con sus cuernos.
Aunque no pases la Navidad en tu casa, pon siempre tu árbol y el nacimiento, para ayudar a construir una red de Luz Planetaria, que se construye a través de todos los nacimientos, para el restablecimiento de la Paz, el equilibrio económico y el anclaje definitivo de la Edad Dorada.
Hazle esta oración a tu árbol y/o nacimiento: Decreto que así como está puesto éste Nacimiento aquí, así mismo se ponga e imponga la paz, la armonía, el amor, la sabiduría y la conciencia espiritual en todo el planeta y en todo el universo. Que nazca el Cristo interno en el pesebre de cada corazón humano. Que se realice la unidad fraterna de todos los grupos, partidos, razas, pueblos, religiones y clases sociales. Que descienda la armonía cósmica en toda la Tierra. Amado ángel Nativitas, tú que traes el espíritu de la Navidad, se bienvenido a esta tu casa. Gloria a dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Amén

Las Posadas
El origen de Las Posadas parece hallarse en el convento de San Agustín de Acolman, en donde los monjes agustinos aprovechaban la coincidencia de las fechas cristianas y las de los ritos de los aztecas, quienes festejaban el nacimiento de su máxima deidad, el dios Huitzilopochtli (Colibrí Zurdo). Una vez incorporados estas costumbres, la Iglesia añadió posteriormente en la edad media el Nacimiento y los villancicos. En México, la Nochebuena constituye la culminación de una celebración que dura nueve días a la que se llama Las Posadas. Éstas empiezan el 16 de diciembre y conmemoran el viaje de María y José en su búsqueda de alojamiento antes del nacimiento de Jesús. El número nueve también alude a los nueve meses de embarazo de María.

Cuetlaxochitl: "La flor de Nochebuena"
La Flor de Pascua se descubrió en México en 1834, su nombre científico es Euphorbia pulcherrima, el nombre pulcherrima significa "la más bella". Popularmente se le conoce como flor de Nochebuena, flor de fuego, estrella de Navidad. En Chiapas se le conoce como Sijoyo y en Durango como Catalina; en Guerrero, Michoacán, Veracruz e Hidalgo como Flor de Pascua y en Oaxaca como Flor de Santa Catarina. Fuera de México, es conocida como Hoja Encendida en Centroamérica; como Corona de los Andes en Chile y Perú, y simplemente como Flor de Navidad en Venezuela. En Argentina (es la flor nacional) se le conoce como Estrella Federal.
Su nombre azteca, cuetlaxóchitl, viene del náhuatl Cuetlahui que significa marchitarse y Xóchitl, flor "flor que se marchita", o que muere, "como todo lo que es puro", algunos lo traducen por "flor de pétalos resistentes como cuero''. El rojo y el verde de la flor de Nochebuena representaban para los pueblos prehispánicos la sangre que ofrendaban para regenerar la naturaleza y mantener al sol en movimiento. En el México precortesiano, la flor de cuetlaxóchitl constituía un símbolo que correspondía a la "nueva vida" adquirida por los guerreros que morían en batalla. Los sacerdotes aztecas contemplaban esta flor antes de iniciar alguna ceremonia.
Los que le dieron un uso decembrino y navideño fueron los primeros misioneros franciscanos en la Nueva España quienes la empezaron a utilizar en Taxco (S. XVII) para adornar el Pesebre.

Leyenda de la Flor de Nochebuena: una niña mexicana de escasos recursos lloraba en Nochebuena camino a la iglesia porque no tenía regalo alguno para dejar en el altar de la Virgen María y del Niño Jesús. Un ángel se le apareció repentinamente y le dijo que reuniera maleza a lo largo del camino. Cuando la niña puso su ofrenda al pie del altar, brotaron de cada rama bellas flores rojas. Poesía Náhuatl:



MAN MO TLAPOCO
MOYOLO
QUEH ZENTE
CUETLAXOCHITL

QUE SE ABRA
TU CORAZON
COMO UNA
FLOR DE NOCHEBUENA

La Natividad de Jesús
Al comenzar a aflorar el deseo de celebrar el natalicio de Jesús de una forma clara y diferenciada, algunos teólogos, basándose en los textos de los Evangelios, propusieron datarlo en fechas tan dispares como el 6 y 10 de enero, el 25 o 28 de marzo, el 15, 19 y 20 de abril, el 20 y 25 de mayo y 133 días más. Pero el Papa Fabián (236-250) decidió cortar por lo sano tanta especulación y calificó de sacrílegos a quienes intentaron determinar la fecha del nacimiento del Nazareno. El día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad. Fue el Papa Julio I (337-352) quien estableció el 25 de diciembre para la celebración litúrgica de la Navidad. Hacia el siglo III, Hipólito es el primero en fijar la fecha el día 25 de diciembre, en su comentario al libro del profeta Daniel.
Dado que en el concilio de Nicea (año 325) se declara oficialmente que Jesús es una divinidad, ya que el padre y el hijo son el mismo, se decidió fijar el natalicio de Cristo durante el solsticio de invierno (en el hemisferio norte) o sea, el 25 de diciembre, fecha en que se festejaba el nacimiento de variadas deidades romanas y germanas. Se tomo por fecha inmutable, durante el pontificado de Liberio (352-366), la noche del 24 al 25 de diciembre, día en que los romanos celebraban el Natalis Solis Invicti, el nacimiento del Sol Invicto (un culto muy popular y extendido al que los cristianos no habían podido vencer o prescribir hasta entonces) y claro está, la misma fecha en que los pueblos contemporáneos festejaban la llegada del solsticio de invierno.

De esta manera seguía la política de la iglesia primitiva de absorber, en lugar de reprimir, los ritos paganos existentes, que desde los primeros tiempos habían celebrado el Solsticio de Invierno y la llegada de la Primavera: La fiesta pagana más estrechamente asociada con la nueva Navidad era el Saturnal romano (también llamadas Saturnalias o Saturnales), del 17 al 23 de Diciembre. En honor a Saturno, dios de la agricultura, a la luz de velas y antorchas, se celebraba el fin del periodo más oscuro del año y el nacimiento del nuevo periodo de luz (nacimiento del Sol), coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de Invierno). Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el Templo de Saturno, al pie de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo el mundo. Los romanos asociaban a Saturno con el dios prehelénico Cronos, que estuvo en activo durante la edad de oro de la tierra. Durante las saturnales, los esclavos eran frecuentemente liberados de sus obligaciones y sus papeles cambiados con los de sus dueños.

Al mismo tiempo, se celebraba en el norte de Europa una fiesta de invierno similar, conocida como Yule, en la que se quemaban grandes troncos adornados con ramas y cintas en honor de los dioses para conseguir que el sol brillara con más fuerza.
El primer texto conocido que une o relaciona el nacimiento de Cristo y el del Sol, lo tenemos en Cipriano, "¡Oh, qué maravillosamente actuó la Providencia, que en el día en el que nació el Sol, Cristo debía nacer!".
Algunos Santos Padres, partiendo de textos bíblicos, habían aludido explícitamente al simbolismo de Cristo-Sol:
* El profeta Malaquías, por ejemplo, había anunciado la venida de un sol de justicia: "A los que respetan mi nombre los alumbrará el sol de la justicia que cura con sus alas" (Mal 3. 20) En el cántico del Benedictus, Zacarías, en la ceremonia de la circuncisión de su hijo Juan el Bautista, anuncia el cumplimiento de la promesa: "Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas" (Lc. 1. 78-79); El mismo Jesús se proclama en varias ocasiones "luz del mundo": "Yo soy la luz del mundo, quien me siga no caminará en tinieblas, antes tendrá la luz de la vida" (Jn. 8. 12).

Gruta de la Natividad
Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento (Lc. 2,6-7).
"Una Estrella de plata indica el lugar donde nació Cristo en la Gruta de la Basílica de la Natividad, (Belén) Si bien el altar pertenece al rito griego ortodoxo, la inscripción de la estrella es latina y reza: `Aquí, de la Virgen María, nació Jesucristo'. La gruta de la Natividad tiene las dimensiones de una pequeña capilla casi rectangular (12,30 metros por 3,50 metros), con un pequeño ábside en el extremo oriental. "El pesebre es venerado en la capillita, igualmente rupestre, de al lado. El altar que está en frente al pesebre está dedicado a los Reyes Magos. En él pueden celebrar la misa los sacerdotes católicos".

* Con la instauración de la Navidad también se recuperó en Occidente la celebración de los cumpleaños, aunque las parroquias europeas no comenzaron a registrar las fechas de nacimiento de sus feligreses hasta el siglo XII.
* Los villancicos fueron recuperados y se compusieron muchos nuevos. En sus inicios fue un género polifónico de carácter profano que surgió a finales del siglo XVI en España. La costumbre de cantar villancicos en Navidad procede fundamentalmente del siglo XIX.
* Las tarjetas de navidad no empezaron a utilizarse hasta la década de 1870, aunque la primera de ellas se imprimió en Londres en 1846.
* La familiar imagen de Santa Claus, con el trineo, los renos y las bolsas con juguetes, es una invención estadounidense de estos años, aunque la leyenda de Papá Noel sea antigua y compleja, y proceda en parte de san Nicolás y una jovial figura medieval, el espíritu de navidad.
* Cenar Pavo tiene un interesante simbolismo. El Guajolote era llamado en náhuatl Huey Xólotl "gran monstruo" y representa al ego inferior o sentido de importancia personal (demonio interior) que debe ser sacrificado para que nazca (Natividad) en nosotros el Cristo Interno.
El 24 de Diciembre nació Jesús y en este día el propio Maestro Jesús descarga una radiación de Luz, a las 12 de la noche, tan poderosa que deberíamos hacer un alto en nuestras actividades y dedicarle un pensamiento a Él y a toda la Humanidad , para hacer el OVALO DE NAVIDAD PLANETARIO POR LA PAZ MUNDIAL. Este consiste en repetir el siguiente Mantra: "GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS Y PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD", por 49 o 108 veces.

Tanto el día 24 como el 31 de Diciembre, a las 12 de la noche, haz un alto en tu fiesta, para enviar un pensamiento de Paz y Amor al Planeta. Ojalá puedas estar en retiro en estos días, a estas horas, escuchando las Llaves Tonales del Amado Nativitas ("El Mesías", de Haendel) y realizar un Servicio de Luz por la Humanidad.
No hables mal de la Navidad, no te quejes del tránsito, del gentío, de los comercios, de la agitación, etc. Da gracias a Dios por estar vivo en esta Navidad con todos nosotros que te amamos, como el ser más especial de la Tierra. Da gracias, por tener un techo que te cobije, una familia que te ame. No importa cómo te hayas comportado, todos ellos te perdonan todo lo que no sea igual a la Verdad en ti. El 31 de Diciembre, a las 12 de la noche hace su entrada el Espíritu Envolvente del próximo año y se debe recibir con un pensamiento de Luz en nuestras mentes.

LOS REYES MAGOS
"Unos magos de oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿dónde está el que ha nacido, el rey de los judíos? porque hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo. (...) Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre; se pusieron de rodillas y lo adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra". Mateo 2: 1-12. En ningún momento Mateo nos habla de que fueran reyes, ni que fueran tres. Tampoco nos da sus nombres. Entonces ¿de dónde viene la tradición de que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar y que fueran reyes? Pues del Evangelio Apócrifo Armenio de la Infancia de Jesús.

La palabra "Magos" originariamente significaba la pertenencia a una casta de sacerdotes de la antigua Persia. Se dice que fueron los seguidores de Zoroastro, maestro y profeta persa. La religión de los magos fue lentamente incluyendo elementos babilónicos, tales como la astrología y la magia (la cual deriva de la palabra magi). Más o menos hacia el siglo I d.C., los magos eran reconocidos como hombres sabios y adivinos.
Por eso, los magos mencionados en la Biblia, que vinieron de Oriente a adorar al niño Jesús (Mat. 2,1-12), eran considerados sabios. Según el evangelio de San Mateo se trata de nobles peregrinos poseedores de conocimientos astronómicos y astrológicos que siguieron una estrella hasta Belén, en Judea, para rendir homenaje al recién nacido Jesús. Le ofrecieron oro, presente conferido a los reyes; incienso, empleado en el culto en los altares de Dios, y mirra, un compuesto embalsamador para los muertos. La visita de los magos se celebra el 6 de enero en las Iglesias anglicana, ortodoxa y católica, y en realidad conmemora la primera revelación de Jesús a los gentiles (así llamaban los judíos a los que no eran de su misma raza), siendo desconocida la verdadera fecha. La Catedral de Colonia contiene un cofre que guarda los supuestos huesos de los Magos de Oriente.
En un principio el número de Magos era indeterminado. Las representaciones artísticas son las que le fueron dando su actual número y apariencia. En el siglo III se los representaba como dos, en las catacumbas romanas hasta el siglo IV aparecían dos o cuatro magos; la media docena tampoco faltó en algunas pinturas. En la iglesia Siria y Armenia se defendió la docena de magos puesto que, según ellas, los magos prefiguraban los doce apóstoles y representaban a cada una de las tribus de Israel. Para la iglesia copta (de Egipto) eran sesenta y citaban los nombres de más de una docena de ellos.
Finalmente en el primer cuarto del siglo III, Orígenes afirmo que los magos habían sido solo tres (trismegisto), después de todo Mateo solo cita tres presentes. En el siglo IV, de modo progresivo, comenzó a prevalecer el número de tres. Durante los dos primeros siglos solo fueron magos, el "reyes magos" vendría después. Sus nombres no aparecieron sino hasta el siglo VI. Aparecen en un mosaico bizantino del 520 aproximadamente localizado en Ravena, Italia. En el figura una leyenda sobre los tres magos que dice "+SCS BALTHASSAR + SCS MELCHIOR + SCS GASPAR", eso es, sagradísimos o veneradísimos Baltasar, Melchor y Gaspar.
El primero es Baltasar (del hebreo Belsha'tstsar, "el dios Bel protegerá al rey"), de 30-40 años, con barba oscura, lleva en sus manos un recipiente para mirra; Melchor (Melki-or, "rey de la luz"), como de 20-25 años y sin barba, transporta una bandeja para incienso; y Gaspar "Que guarda los bienes de Dios" de más de 50 años, con pelo y barba largos y blancos, presenta una canasta con oro. Todos son blancos, ninguno se ha convertido en negro. El erudito teólogo anglosajón Beda el Venerable (675-735) dice así: "Melchor, ofreció oro, símbolo de la realeza divina. Gaspar, ofreció incienso, símbolo de la divinidad. Baltasar, de tez morena" (no negro)", ofreció mirra, significando que el Hijo del hombre debía morir."
En el siglo XV, Petrus de Natalibus dijo que Melchor tenía 60 años, Gaspar 40 y Baltasar 20. Baltasar no fue negro hasta el siglo XVI. En este siglo las necesidades ecuménicas de la Iglesia católica llevaron a implantar un simbolismo inédito, identificando a los tres magos con los tres hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet) que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres partes del mundo y las tres razas humanas que lo poblaban, según se creía en esos días.
De este modo, Melchor a caballo, pasó a simbolizar a los europeos (incienso, astrología), Gaspar en elefante, representaría a los semitas de Asia (oro, alquimia). Baltasar, negro y barbado en camello, personificaría a los africanos (mirra, magia). Después del descubrimiento de América, en el siglo XV, se representó en ocasiones a Baltasar como un jefe indio.
Algunas interpretaciones presentan un mayor alcance trascendental. El oro, metal precioso propio de reyes, simbolizaba el tributo a la realeza de Jesús, a su calidad de rey. El incienso, de importante papel en los rituales religiosos y en las ofrendas a las deidades era un tributo a la divinidad del Niño, el reconocimiento de que Jesús era Dios. La mirra, usada en los embalsamamientos, en la unción de los cadáveres y en los ritos funerarios, era emblema de muerte y sufrimiento y por lo tanto, prefiguraba la pasión y muerte de Cristo. Simbólicamente era un tributo a Jesús hombre, a su componente humano. Los Magos presentaron, entonces, oro para el rey, incienso para el Dios y mirra para el hombre.
La tradición de los Reyes Magos como generosos proveedores de juguetes y regalos a los niños es relativamente reciente y solo fue adoptada por algunos países latinos. Los reyes no comenzaron a traer juguetes a los niños hasta mediados del siglo XIX, con anterioridad sus regalos se limitaban a cosas relacionadas con la vida cotidiana. Gaspar era el encargado de repartir golosinas, miel y frutos frescos; Melchor tendía más a lo práctico y su fuerte eran la ropa o zapatos; Baltasar jugaba el peor papel al tener que ocuparse de castigar a los niños traviesos dejándoles carbón o leña por todo regalo.

Es bonito celebrar estas fiestas como una costumbre que nos han heredado nuestros padres, pero es mejor el saber porque se hacen, ya que mientras más sepamos el origen y simbolismo de estas tradiciones, las haremos y disfrutaremos con una mayor consciencia. Pasando de una fe ciega, a una fe razonada, de religiosos a espirituales, del dogma, a ser universales…
Es por eso que nos unimos para estudiar temas espirituales, ya que somos Almas afines en cuanto a la búsqueda de la Sabiduría que ilumina y libera.

"Busca la Verdad, y la verdad os harán Libre"

¡Felices Fiestas Navideñas!

Fraternalmente
In L.V.X.
Edgar Jerezano Azamar
http://mx.groups.yahoo.com/group/Ser_Universal/